Chapter Text
- Inupi ayúdame a arrastrarlo, este tipo pesa como la mierda.
-Koko, ¿lo tenemos que enterrar?, ¿Qué íbamos a hacer?
Inupi miraba como Koko se esforzaba en arrastrar a un hombre que estaba inconsciente, Koko seguía metido en algunos negocios, ya no eran los negocios turbios de antes, pero aún seguía adorando el dinero.
-No está muerto, solo hay que dejarlo por ahí.
-Me recuerdas porque lo habíamos secuestrado.
-Este tipo escondió el dinero, MI dinero, que obtuve de MI sacrificado trabajo.
-Que don cangrejo te estas poniendo Koko.
Con una mirada de pocos amigos, se giró a ver el rostro de Inupi que a pesar de estar serio, demostraba que se estaba divirtiendo con la situación.
-Inupi cállate, que con ese dinero pago la edición limitada de esos zapatos que llevas ahorita.
Su rostro cambio a ser uno pensativo, empezó a acercarse a donde estaba Koko haciendo sonar el taco de sus zapatos rojos, “tiene cara de cachorrito ofendido, lindo” pensó Koko.
-Tú dijiste, “pide todo lo que quieras chiquito, que yo pago”, y ahora estás haciéndome trabajar gratis, si te gusta dar la billetera, deberías darla completa.
Inui tomo impulso, poniendo su pie en el rostro del desdichado que estando inconsciente nunca sabría que una belleza le había puesto un pie encima. De mala manera empezó jalando de los pies al hombre, arrastrándolo por todo el camino. Al fin y al cabo no podía negarse nunca a Koko.
-Espera Inupi, hay que meterlo en una bolsa negra y dejarlo en la puerta de Sanzu, tocamos el timbre y salimos corriendo.
La sonrisa de Koko se ensanchaba cada vez más, pensando las maneras en las que podría molestar y avergonzar a Sanzu, su sonrisa se retorcía haciendo y deshaciendo posibilidades.
“Controla esas mañas Koko, tienes una cara de psicópata ahorita”, Koko no pudo evitar levantar el rostro en una mueca que decía no seas hipócrita, tú también quieres hacerlo, “bien de acuerdo, hagámoslo, pero hay que grabarlo, para el recuerdo”, se podía ver una emoción asomarse en su mirada, hacerle una broma a alguien de vez en cuando no está mal, “ves que si querías, al final de todo tu eres el que está más loco Inupi”.
Una relación donde se conocían hasta los huesos, es el tipo de relación que llevaban ellos, una donde eran cómplices de cada cosa que pasaba en sus vidas, no se juzgaban ante cualquier idea fuera de lugar, podían confiar entre ellos y eso hacía que en su relación siempre hubiera mucha comunicación, siendo cariñosos de manera única, ellos podían jurar que se amaban sin decirlo, con pequeños detalles.
Arrastraron al hombre entre susurros y uno que otro codazo como un par de niños, lo dejaron en la puerta tal como Koko había dicho, descubrieron un poco el rostro para una mejor impresión, un poco de tintura roja, para esas cosas eran detallistas, y no se les pasaba ni una.
Acomodaron el celular, todo estaba listo, sin decir palabras ellos se organizaban muy bien para fechorías, eran novios pero siempre serían amigos, Koko tocó el timbre, Inui inicio la grabación, ambos salieron para esconderse, y la puerta se abrió rápidamente, solo alguien como Koko tocaba el timbre 30 veces y quizás algo más.
El grito de Sanzu fue fuerte al ver un “cadáver” en el piso, y se estaba moviendo…, CORRE.
Con el susto del momento se dio media vuelta para cerrar la puerta, y el “cadáver no tan cadáver”, le sujeto el cabello, que de blanco se manchó de rojo, con la adrenalina alta saco una navaja y corto el cabello que sostenían, dio la vuelta con miedo, y con una fuerte patada en la cara, el hombre termino en el piso una última vez, quizás pensando que nunca es una buena idea robarle a un avaro.
-Oi Sanzu que te pasó-, koko apareció como si el no tuviera nada que ver, aguantaba la risa nadie le quitaba su actuación de antiguo estafador, Sanzu estaba con medio cabello cortado, y muy molesto ¿Quién no?, eso lo emocionaba más.
-KOKO PERRO, TE VOY A ROMPER EL HOSICO.
-Ey no, el único que me dice perro es Inupi, está bien si soy perro, pero no tienes derecho a decirlo.
Si que era diferente, cuando tiene la boca tapada no dice nada, y cuando no, te insulta hasta por las puras.
-Ese fue un buen grito Sanzu, pero Koko y yo estamos de paso, nos llevamos nuestro cadáver, se rodó solito y vinimos a buscarlo.
Inui apareció con un semblante serio, tomo el celular cargo su “bolsa” que más tarde abandonaría en algún jardín de por ahí, y mirando a Sanzu con mucha risa le dijo, “Cuando te cases este video saldrá en pantalla grande”, sin más opiniones que dar, empezó a correr rumbo a la calle abierta donde solo unos faroles alumbraban los oscuros pasajes, dejando atrás a un enfurecido Sanzu haciendo un espectáculo.
-Oi Koko, hay que poner el video en el chat grupal, es para más placer.
Una risa fugaz se hizo presente, dándole el visto bueno a su comentario, ya habían abandonado al hombre, iban de camino al hogar que compartían ambos.
Con 28 años Koko que era el que más dinero ganaba, había comprado un departamento, era pequeño, pero justo para Inupi y para él, ya no eran niños jugando, ya eran adultos hechos, no tan derechos, pero recorrían el camino de la vida juntos como un par de niños.
Aunque últimamente Inupi está un poco extraño, mejor dicho después de que presenciaran una propuesta de matrimonio en un centro comercial, se veía feliz, pero cuando paso el momento se puso insoportable, cada vez que algo tocaba el tema del matrimonio se ponía muy sensible y usaba las tarjetas como papel higiénico.
-Oi te enteraste, Mikey y Draken dijeron que se casarían a fin de año
Sabía que el tema ponía sensible a Inupi, lo hizo a propósito, necesitaba a un porque a su comportamiento, además era Koko, y no le tenía miedo al éxito.
“Quieres que usemos atuendos a juego, dinerito”
¿Cómo lo había llamado?, que es eso de dinerito, le había sorprendido eso, con Koko jamás conocería la monotonía, le gustaba, pero eso no quita el hecho de que acaba de provocarlo directamente.
-Antes que nada, tu “dinerito” me lo paso por el culo, y a lo otro,- dudo por el momento, y en un tono muy bajo continuó-, me apetece una boda.
En la pálida piel de Inui resaltaba un coloreo bajo en sus pómulos, a Koko por su lado le latía el corazón con fuerza, ¿había entendido bien?, al no recibir respuesta Inui cambio el tema.
-Olvídalo, para cenar quiero comida occidental.
Koko reacciono al escuchar la palabra “quiero”, sabía que eso desembocaría en un capricho.
-No no, alto ahí, está muy caro, chiquito.
-Habla más rápido, ya lo pedí, no te olvides de pagar.
Y ahí estaba otra vez usando sus tarjetas como papel higiénico, pero a que se refería con eso de “me apetece una boda”, acaso quería ir a alguna, faltaba mucho para la boda de Mikey y Draken, ¿entonces qué? Inupi, ¿qué es lo que quieres?, tengo que saberlo por el bien de mis tarjetas, y de mi dinero, y solo hay una forma de averiguarlo, que mejor que las personas que rodeaban a Inupi, es hora de una reunión de emergencia.
