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Todo el mundo piensa que Aizawa Shouta no se baña más que un par de veces a la semana.
Sólo cuando es necesario , jura Yamada.
Sólo cuando lo obligan , apuesta Nemuri.
Tras medio año de vivir con él, Toshinori podría decir mucho al respecto. Principalmente, sobre el trabajo que suele costarle obligar a su novio a tomar una ducha antes de dormir, cuando regresa de sus patrullas totalmente sucio y a veces ensangrentado; o cómo algunos días en los que el héroe subterráneo está demasiado cansado para argumentar con su pareja, prefiere ir directamente a dormir en el sofá sin anunciar su regreso; o cuando objeta con “tener otras cosas más importantes que hacer” y que el baño puede esperar.
Por su parte, Toshinori considera el baño algo esencial para tener un buen día. Siempre tratando de tomar al menos dos al día, e incluso a veces se dejaba llevar por más que una simple ducha y se metía en la tina de baño, con las sales de baño especiales que lo relajaba hasta poder olvidarse de todo durante un buen rato, incluso de su herida.
Tristemente, sus sales se acaban un poco más rápido de lo usual desde hace meses y aún no logra averiguar cómo. Jamás se atrevería a señalar a Yamada o Nemuri como culpables, a pesar de tener libre acceso a su baño desde que vive con su amigo y la abierta proclamación que han hecho sobre lo reconocidas que son sus sales y sus ganas de conseguirlas. No señalará a nadie. Prefiere pensar que ocasionalmente exagera en el gramaje a la hora del baño y por ello, el frasco violáceo que solía durar más de un mes, con su uso moderado, ahora apenas logra terminar el mes.
Por ello, justamente ese sábado salió desde temprano a conseguir una nueva dotación de frascos antes de terminarse el último que le queda; la tienda orgánica donde las consigue está del otro lado de la ciudad e, incluso viajando en su auto sin tráfico en el camino a las seis de la mañana, le toma más de una hora llegar, junto al tiempo de espera hasta que el local abre y puede comprar sus suministros, todo para volver a su departamento en medio del tráfico matutino; terminaba siendo un estresante recorrido de casi tres horas.
Tiene suerte que esta vez Tsukauchi, que vive cerca de la tienda, se ofreció a comprar las sales por él, antes de que cerraran el día anterior, y encontrarse a mitad de camino, hacia la estación de policía. Así, Yagi consiguió sus preciadas sales con casi dos horas de antelación.
Volvió a su departamento, esperando encontrar a Shouta todavía tirado en el sofá, hecho un manojo dormido de ropa sucia y apestosa, justo cómo lo dejó esa mañana. Pero no estaba ahí.
Lo buscó en su dormitorio, encontrando la cama hecha, justo como la dejó antes de salir, y la muda negra que traía su novio la noche anterior, está en el borde del cesto de la ropa sucia, indecisa si caer dentro o fuera.
Lo más probable es que el pelinegro saliera; quizá a desayunar con uno de sus dos amigos, o ambos. Extraño en él por la hora, pero entendible.
Opta por tomar ese tiempo a solas para sumergirse en la tina de baño y dejar que la última carga de sales anterior haga su trabajo y le ayude a despejar sus problemas y preocupaciones de esa semana.
Así que abre la puerta del baño de su habitación, dispuesto a preparar la bañera mientras se desnuda; jamás imaginó que encontraría la tina llena de agua tibia, rebosante de espuma, con el característico aroma de sus sales impregnando el aire del baño y a Shouta sumergido dentro de la bañera.
No hay forma de confundir la situación; su novio no le preparó el baño a Yagi como ofrenda de paz tras hacerlo sufrir toda la semana, entre discusiones y argumentos sobre la importancia del baño, y resbaló accidentalmente dentro de su archienemigo natural. No. Shouta está en un estado de absoluta relajación dentro de la tina, con el cuerpo desnudo sumergido en el agua y el rostro apenas sobresaliendo entre la espuma, lo suficiente para poder respirar, con una suave sonrisa que denota el limbo en el que su mente se ha perdido.
Al parecer ni siquiera es capaz de ser consciente de que Toshinori está ahí, en la puerta del baño, viéndolo con esa expresión que fácilmente se puede traducir como “Estás en tantos jodidos problemas” . Shouta está muerto, sólo que aún no lo sabe.
—¿Así que por esto se acaban tan rápido?— El barítono cargado de enojo desborda la voz de Toshinori, y es suficiente para regresar al más joven a la realidad.
Del sobresalto, el agua le entra por la nariz, picándole las fosas nasales y comienza a toser, intentando evitar ahogarse. Debió hacerlo. Así no tendría la confrontación que estaba por venir. Se arrepintió de preservar su vida cuando vio los ojos azules, encendidos en llamas, a punto de arrasar todo. Bueno, está jodido. Puede olvidarse que ese hombre lo mire con algo parecido al respeto o amor por tiempo indefinido.
—Amh… ¿La calenté para ti?— le habla con cariño, intentando sonreír con fingida inocencia, intentando desviar el golpe verbal que se aproxima.
El que Toshinori se quede estático en el mismo sitio, quemándolo hasta las entrañas con esa mirada de reproche durante más de dos minutos sólo lo hacen temer más, al borde de la agonía, cuando el mayor finalmente se relame los labios antes de hablar.
—A partir de hoy, tú irás a comprarlas, siempre, sin quejas—. Shouta asiente rápidamente —Y no quiero que vuelvas a replicar sobre bañarte a diario, ya no es opcional y el sofá ya no es zona gris, ¿Entendiste?— ahora asiente lentamente, parece entender que no está en posición para negociar. Yagi finalmente suspira, soltando gran parte del enojo.
—¿Qué haces?— la usualmente monótona voz del pelinegro ahora está cargada de temor, al no saber como reaccionar al ver a Toshinori desabotonando su camisa.
—¿No es obvio? Voy a meterme a la tina contigo— la suave prenda cae por sus hombros, Shouta traga duro al ver la sátira sonrisa adornando los delgados labios, resaltado por medio cuerpo desnudo. —Está en tus manos que cuando salga de este baño, olvide agregar a tu castigo los platos sucios hasta tu cumpleaños.
Bueno, ahora sí podría estar en verdaderos aprietos; porque lo único que Shouta odia más que bañarse con regularidad, es lavar los platos, y su cumpleaños es en cinco meses.
