Chapter Text
Kim Dokja se consideraba bueno para evitar problemas, era inteligente y a la primera bandera salia del juego, no le gustaban los problemas, para nada, los odiaba, en la secundaria aprendió lo que eran los problemas y recién cuando comenzó a trabajar se dio cuenta de como evitarlos, un poco de lastima, una promesa vacía y algunos halagos serian suficiente para que la amenaza se viera neutralizada por el momento, lo suficiente para que el tomara sus cosas y prácticamente huya corriendo de la oficina, aunque mucha veces no tenia esa suerte.
En fin, Kim Dokja era muy bueno para evitar problemas y personas, al final del dia lo unico que le importaba era llegar a su casa y poder leer novelas por un largo periodo de tiempo en su no tan cómodo sofá, si, lo compro de oferta porque venia fallado, algo que le costo la sanidad de su espalda y la salvación de su bolsillo.
Escuchando una alarma a lo lejos, Kim Dokja se vio desesperanzado por un dia mas de trabajo.
"Joder" Susurro con lo ojos cerrados mientras intentaba levantarse.
La cama era muy cómoda, demasiado cómoda como para levantarse.
[ Hoy es sábado, idiota]
Le recordó una voz en su cabeza, la escuchaba hace muchos años y en este momento ya se había rendido de sacarla, tampoco es como si estuviera loco, no?
Con la esperanza recargada de ganas de un sábado reparador lleno de novelas, aun sin abrir los ojos, volvió a acostarse. Raro, su camada seguía siendo cómoda, antes lo había atribuido a su cansancio normal.
No es como si me importara, pensó e intento agarrar su almohada otra vez, mientras se tapaba con la mantas, extraño... la cama se sentía caliente.
Cuando se acostó otra vez sintió como su cabeza chocaba contra algo firme, joder esta pared de mierda.
Kim Dokja decidió abrir los ojos para darle la mirada mas amenazante a su maldita pared.
[ No es una pared, estúpido]
No, no era una pared, era lo que parecía los preciosos pectorales de una persona igualmente preciosa. Joder, no era su cama.
Se reincorporo en la cama una vez mas, esta vez mirando alrededor, tampoco conocia el lugar, la habitacion de grandes ventanales efectivamente no era suya.
Movió sus manos hacia si mismo. Tampoco tenia ropa, solo llevaba un short que no dejaba nada a la imaginación.
En ese momento Kim Dokja sintió el verdadero terror.
