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En la sociedad actual, te instruían desde pequeños sobre algo peculiar que regía en cada ser humano desde la antigüedad. Nadie veía colores, hasta que encontraba a su alma gemela, con esa persona sentirías una conexión especial, tu mundo se llenaría de miles de colores en cuanto la vieras, y si no estabas con ella, todo volvería a ser gris. Triste, ¿no? ¿qué pasaba si alguien no encontraba a su alma gemela, quedándose sin ver aquellos bellos colores de los que algunos hablan? Bien, ese no fue mi caso. Encontré a mi alma gemela de pequeña, y en quién menos lo esperaba. Aquel chico con complejo de dios, al que le gustaba burlarse, extorsionar y recurrir a la violencia cuando algo no le gustaba, sí, aquel chico llamado Bakugo Katsuki.
Tenía 5 años cuando lo ví, se estaba mudando a la casa de al lado, y lo menos que esperaba pasó, de repente mi vista comenzó a llenarse de sutiles colores, para mí era algo increíble, estaba extasiada, ni siquiera podía articular ninguna palabra al respecto, tiempo después me dí cuenta que los colores se habían ido cuando el pequeño niño había entrado a su hogar, no quise contarle a nadie sobre aquel incidente, me pareció tan perfecta aquella experiencia que decidí guardarla para mí.
Tiempo después, aunque había tratado de llevarme con Bakugo, era sumamente difícil, si le seguía a él y sus amigos, se enojaba y comenzaba a llamarme inútil, entre otras cosas. Quería poder ver aquellos hermosos colores, pero a la vez quería estar con él, quería conocerle y poder llevarnos bien.
Pero eso nunca pasó, siempre fue la misma rutina, si estaba junto a él, él me echaba, había sabido que él tomaba de aquellos supresores desde pequeño, así que supuse que él no sabía de su "conexión" conmigo, no lo culpaba, conociendo un poco su carácter, no es de extrañar que no quiera tener esa experiencia.
Pasaron los años, y siempre era lo mismo, no sé por qué seguía tratando de seguirle, él iba siempre delante de mí, yo no podía alcanzarlo, yo lo quería, lo quería a pesar de todo, era mi alma gemela. Pero, ¿cómo te sentirías si aquella persona con la que sientes una conexión inigualable, no quiere nada contigo? ¿si aquella persona a la que llegaste a querer, solo te ve como un estorbo? Era horrible, y dolía tanto que a veces ni siquiera podía respirar, lloraba, lloraba porque quería que él me viera, quería que aunque sea me apreciara un poco, que se diera cuenta, quería que me quisiera de igual forma.
Me dolió tanto, pero dejé de ir tras él, me limité a soltarlo para poder avanzar, si mi destino era no estar con mi alma gemela, entonces... Que así fuera.
. . .
Caminé por los pasillos de la institución en la que estudiaba, había salido de la clase de química, algo distraída me dirigía hacia la cafetería. Escuché a alguien a lo lejos llamar mi nombre, no sabía si era mi imaginación así que le ignoré, hasta que después sentí una mano jalando mi brazo, haciéndome retroceder y caer.
— Duele... — Me quejé aún en el suelo, abrí los ojos para ver una mano extendida hacia mí, alcé un poco la mirada, y allí estaba aquel pecoso peliverde, a quien yo le decía Deku, con una linda sonrisa apenada.
— Lo siento, no era mi intención hacer que cayeras, es solo que estoy emocionado... — Me ayudó a levantarme, limpié mi uniforme para luego prestarle más atención a él.
— ¿Emocionado? ¿Ocurrió algo que aún no me has dicho? — Caminamos juntos hasta las escaleras que conducían hacia la cafetería, hasta que el peliverde se detuvo en medio de estas, algo confundida volteé a mirarlo, solo para poder apreciar sus ojitos brillando, y una gran sonrisa, bastante tierna. — ¿Deku?
— Encontré a... Mi alma gemela. — Se contuvo para no gritar, no quería llamar la atención, pero se notaba bastante feliz. Como pude, por fin respiré, la noticia me había impactado, Deku tenía 17 años sin encontrar a su alma gemela, y al fin lo hizo.
— ¿Qué? Espera, ¿QUÉ? ¿Cómo que...? Ok, espera un momento, no puedo procesarlo. ¿Quién es? ¿Cómo es? ¿Cómo sabes que—? Eso no, pero CUÉNTAME. — Traté de no hacer tanto escándalo, pero aún así me sentía tan feliz por mi amigo.
— Es... Es un chico que estudia conmigo, se llama Todoroki Shoto, él— Él es muy lindo, es callado y no habla mucho, pero se ve que es una buena persona, en cuanto lo ví, yo... Yo pude ver colores.
— ¿Es un chico? Wow, estoy... Estoy tan feliz por ti, Deku, pero... ¿Por qué dices "se ve que es una buena persona"? No me digas que no has hablado con él...
— Yo... Bueno, no, es que— Ya sabes, me da pena, ¿y si no le caigo bien?
— Oye, oye, eres un buen chico, estoy segura de que le caerás muy bien, deberías ir a hablarle lo más pronto posible, quizás hasta ya sabrá que eres su alma gemela.
— ¿Tú dices...? Bueno... Quizás le hable luego... — El peliverde rascó su nuca algo nervioso, así que, dejándose llevar por aquellas emociones, preguntó algo que no debía.— Eh... ¿Tú aún no has encontrado a tu alma gemela?
Nadie contaba con que un pelirubio bastante malhumorado, al que le gustan los chismes a pesar de que no lo aparenta, estaba escondido detrás de una pared escuchando la conversación de aquellos dos jóvenes.
— ... — La pregunta me tomó por sorpresa, es cierto, no le había contado sobre el tema a Deku, a pesar de que él también conocía a Bakugo.— Yo... Sí la encontré. — Afirmé con algo de incomodidad, a decir verdad, el tema me ponía mal.—
— ¿QUÉ? ¿Cómo que...? ¿Quién es? — El chico se veía sorprendido, queriendo saber más sobre aquel tema.
— Es... Algo de lo que no quiero hablar, lo siento, Deku. — Desvié la mirada, mis manos habían comenzado a temblar de golpe. — Creo que... Deberíamos ir a comer, sí, vamos. —Le tomé la mano al chico, que aún seguía confundido por mi anterior respuesta a su pregunta, y fuimos hacia la cafetería.
. . .
Bakugo yacía aún recostado en una de las paredes, reflexionando sobre la conversación que había escuchado hace unos minutos.
— Con que ya encontró a su alma gemela, eh... Me pregunto quién será... — Y como apareció, se fue, desapareciendo entre una multitud de alumnos que hacían alboroto en el pasillo.
. . .
Era la hora de salida, como una rutina, emprendí camino hacia mi casa, con algunas paradas para acariciar a gatitos que veía en la calle, pasé por el parque, ya que por ahí llegaba a mi hogar, pero no me imaginé que cierto chico pelirubio estaba apoyado en uno de los barandales del parque, quise no prestarle atención hasta que...
— Hey, tú, estoy hablando contigo. — Me llamó con su típico tono malhumorado, detuve mi paso, sin voltear a verle aún, sinceramente no quería verle la cara, a parte, ¿por qué me está buscando? ¿a mí? ¿a la chica a la que odia?
— ¿Qué necesitas, Bakugo? Quiero llegar a mi casa. — Solté sin ningún temor, en realidad, sí quería irme de allí y llegar a casa.
— Cuida tu tono. Solo quería preguntar algo.
— Oh, vamos. — Me irrité por fin, y volteé a mirarle con molestia. — ¿Quién fue el que me habló primero con tono enojado? En ese caso, el que debería cuidar su tono eres tú. En fin, ¿qué quieres preguntarme? ¿a mí? ¿en serio?
— Tsk, ¿quieres morir? sólo cállate, maldita sea. Solo quiero saber, ¿quién es tu alma gemela? Lo escuché por casualidad.
Me congelé, mi rostro demostraba sorpresa en su más pura expresión, ¿por qué preguntó eso? Sí, lo escuchó, pero... ¿Por qué? ¿A él a caso le importa?
Con los nervios a flor de piel, traté de formular una oración coherente. — ¿Por qué... preguntas eso?
— Solo quiero saber.
— ¿Solo quieres saber? Si bien escuchaste, ni siquiera se lo dije a Deku, el cual es mi mejor amigo, ¿por qué... te lo diría a ti, Bakugo?
— Tsk, bien, si no quieres contestar esa, entonces contesta esta otra pregunta. ¿Por qué te alejaste? Y no me digas que no sabes a qué me refiero.
— Tú... — Comencé a temblar, estaba tan molesta, ¿por qué carajos me haces esto ahora, Bakugo? —Tú en serio no piensas, ¿verdad? Antes de preguntar tal cosa, ¿por qué no vas y te examinas a ti mismo, idiota? — Me volteé para continuar mi camino a casa, definitivamente tenía que irme, pero el destino no tenía eso en sus planes, el pelirubio se apresuró y me tomó de la muñeca, haciendo que me detuviera y le viera a la cara. — Ya suéltame, maldición, ¿qué carajos quieres?
— Cuando me volteé a mirar hacia atrás, ya no estabas ahí siguiéndome como siempre, estaba acostumbrado a eso, así que si tienes tanto orgullo, ¿entonces por qué no me dices toda la mierda en la cara?
— ¿Qué mierda querías, Bakugo? ¿que continuara detrás de ti aún sabiendo que tú ni siquiera me prestabas atención? ¿eso querías? ¿que me desviviera por ti? Maldición, ¿de verdad no piensas? — Sin darme cuenta, comencé a alzar la voz, ya a este punto era inevitable, estaba molesta, decepcionada, dolida, solo quería morir. — Yo... ¿Siquiera me tenías cariño? ¿Por qué me sales con todo esto ahora? ¿Sabes lo que me costó dejarte ir? TENÍA QUE SOLTARTE PARA PODER AVANZAR, NO PODÍA ESTAR CONTIGO SI TÚ ME ODIABAS, me dolía, me dolía como no tienes idea, sufrí Bakugo, lloré, lloré porque quería que me notaras, pero lo único que hacías era recordarme lo inútil que era, vamos, piensa un poco, yo solo quería apoyarte y ser tu amiga, y tú siempre me apartaste y me hiciste de lado, te burlabas de mí con tus amigos, y mira, ahora no están. Eres tan idiota, dime, ¿por qué me haces todo esto? ¿por qué de repente estás buscándome? cuando quise que lo hicieras, no lo hiciste...
Estaba temblando hasta no dar más, y él lo notó, pero estaba tan sorprendido que lo dejó pasar, no asimilaba lo que estaba escuchando.
Fui notando el color que me rodeaba, el sol estaba ocultándose, dando lugar a un bello atardecer, lleno de tonalidades naranjas, amarillas y rojas, nubes blancas que le daban un toque celestial, un paisaje digno de admirar pero que quizás no combinaba con la situación actual, el viento soplaba, y algunos pajarillos aún revoloteaban por el lugar.
— Bakugo, lo peor de todo es que... No puedo odiarte, ni un poco, aunque quiera no puedo. ¿Quieres saber la razón? — Alcé la mirada, y me llené de valor para verlo a los ojos, lentamente me fui soltando de su agarre, él solo me miraba con sorpresa y curiosidad, mi pecho dolió, dolió tanto, no pude evitar comenzar a llorar, aunque trataba de reprimirme todo este tiempo, creo que dejé salir todo lo que tenía guardado. — Es porque...
"Mi mundo se llena de colores cuando estoy contigo, Bakugo."
