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Be my... Sugar Daddy?!

Summary:

Al enterarse que la persona que más admira en el mundo está a punto de retirarse, Viktor Nikiforov, un joven patinador de 16 años, viaja hasta Japón para poder convencer a Yuri Katsuki de ser su entrenador.

Ahora Viktor deberá competir no solamente por la medalla de oro, sino también con todas las personas para ganar el corazón de su entrenador.

Notes:

¡Hola! Estoy resubiendo mis fics poco a poco uwu
El fic fue inspirado por el arte de Liz Nikiforov, a ella le debo todo mi Reverse AU!

Chapter 1: ⁅1. Baby in da House ⁆

Chapter Text

¡Viajar en un avión es tan cómodo!

Claro que es algo extraño cuando todos me miran pero… ¡No hay problema!

¿Eh? ¡Qué grosero de mi parte!

¡Hola! Soy Viktor Nikiforov. En estos momentos entreno (o debería de…) para poder participar en el Gran Prix de Barcelona, tengo 16 años y en poco cumpliré 17 (¡Yay!). Actualmente me encuentro viajando a Japón.

¿Para qué?

Pues para conocer a la persona más hermosa, mágica, divina, encantadora, seductora, sexy, guapa… ¡No me alcanzan las palabras para describir a la perfección! ¿De quién hablo? Pues del mismísimo Yuri Katsuki, el famosísimo patinador japonés que ha ganado cinco años consecutivos el gran Prix final… ¡Y solo tiene 24 años! Digo, no nos llevamos mucho. *Gritito de fangirl* ¡Él no sabe pero nosotros dos nos vamos a casar!

Tendremos cuatro hijos.

¡Una casa en el mar!

¡Será tan romántico!

Esperen, esperen… me desvié del tema.

Creo que debo comenzar desde un principio:

Estaba yo en mis exámenes, los cuales tuvieron que adelantarme para poder competir en una de las mayores competencias de patinaje artístico realizadas en Rusia, mí día a día era este:

Levantarme.

Pensar en Yuri.

Decirle buenos días a mis posters de Yuri.

Saludar a mi figura edición limitada de Yuri.

Bañarme.

Cambiarme.

Ir al colegio.

Ir a practicar en la pista.

Regresar a mi casa.

Apreciar los posters de Yuri.

Dormirme abrazando la almohada edición limitada de Yuri.

Para mi edad yo ya era uno de los mejores patinadores de Rusia y justamente ese año, si todo salía bien (y… ¡Claro que todo saldría bien!) yo, Viktor Nikiforov futuro de Katsuki, ¡patinaría junto a Yuri en el Gran Prix Final!

Me dedicaba cuerpo y alma a mis exámenes, tenía que salir bien si es que quería seguir patinando. Fue hasta ese trágico día que me enteré…

Estaba yo, como todo buen niño caminando hacia mi tienda favorita, había salido una nueva revista con Yuri así que como siempre iba a comprarla… Cuando me enteré… Yuri, la leyenda viviente, mi futuro esposo… Se retiraba del patinaje.

Salí corriendo a mi casa y me encerré a mi cuarto, tirándome sobre su almohada y llorando sobre el afelpadito pecho. ¡No podía, no podía, no podía retirarse! Fue cuando le llamé a mi mejor amigo.

—¿Hola?—respondió la voz que tan bien conocía.

—¡Chris!—dije en un mar de llanto— ¡Yuri renuncia!

Mi voz sonaba unos ocho tonos arriba de lo normal y no podía hablar muy bien por el mar de llanto. ¡Estaba con el corazón roto!

—¿No sabías, bebé? —dijo como si nada. —Es noticia vieja.

—¡¿Qué?! —grité.

—Si, ya lo había anunciado antes…

—¡¿Por qué no me dijiste?! — grité de nuevo.

—Creí que ya sabías, precioso. Digo, siempre sabes todo de él.

—¡Estaba en exámenes! ¡Esto no puede quedar así!

Colgué, limpié mis lágrimas y sentí la determinación subir por mi espalda. Miré mi horario de exámenes, ese día había sido el último y por ende tenía una semana para arreglar mis rutinas antes de comenzar el entreno exhaustivo.

Pero ahora, cambiaría a mi entrenador.

Bajé a mi casa y vi a mi mamá dándole de comer a mi hermanito. Me acerqué a abrazarla y vi como el abuelito (quien realmente no era mi abuelito) entraba alegremente.

—¡Abuelito Nikolai!

—Hola, Vitya, hola Yuratchka. — su sonrisa era siempre adorable cuando la dirigía hacia ambos.

—¡Se llama Yuri! — dije haciendo un puchero.

—Es por cariño que le digo así. — respondió mi abuelito entre risas.

¿Que cómo no es mi abuelito?

Verán, mi padre, apellido Nikiforov y mi madre se divorciaron cuando yo estaba pequeño, así que mi madre, años después, se casó de nuevo con Nikolai II Plisetsky. Mi hermanito debía ser Nikolai III, pero cuando vi los papeles en el hospital para su nombre, decidí borrar el “Nikolai III” y escribir en su lugar “Yuri Plisetsky”.

Es más bonito ese nombre, ¿verdad?

Bueno, todos se enojaron conmigo un par de días pero… Después les gustó más ese nombre. ¡Hurra yo!

¿En qué estaba? ¡Ahh sí!

—¡Mami! — dije lloriqueando, tirándome sobre la mesa, haciendo que Yuri riera. — ¡Yuri Katsuki va a retirarse!

—Oh si, amor—dijo ella sonriendo—lo vi en las noticias.

—¡Todos lo vieron menos yo!

—Es una lástima—sin verme, siguió dándole comida a mi hermanito — leí que estaba en Japón, en Yu—topia. Las aguas termales de su familia.

Y allí se me prendió el foco.

Y por eso es que ahora estoy en un avión, volando hacia Japón. Mi abuelito me acompañó al aeropuerto, se encargó de los trámites para que un menor de edad volara y robé prestada la tarjeta de crédito de mi mami para poder comprar un vuelo en primera clase. Tenía (como buen fan/Stalker) la dirección de la casa de Yuri.

¡Claro que estaba nervioso! No sabía bien como pedirle que fuera mi entrenador pero tenía un plan que Christophe había tramado.

Citando las palabras de mi mejor amigo: “¡Yuri! ¿Quieres ser mi Sugar Daddy?”

No sé qué es eso, o por qué Christophe lo dijo en un tono raro. ¡Pero estoy seguro que significa que sea mi entrenador!

Después del viaje tomé un taxi y estaba allí. En frente de la casa del hombre más hermoso del mundo.

Caminé emocionado y al abrir las puertas la primera en recibirme fue su mamá.

—¡Hola! —dijo mirándome —Bienvenido…

—¡Suegrita hermosa! —grité tirándome entre sus brazos.

Hiroko (Obvio que yo sabía su nombre, duh) me miró y rió en voz alta.

—¡Vaya, vaya! ¿A quién tenemos acá?

—Soy Viktor, soy fan de Yuri y algún día seré su esposo.

Llevó su mano a su mejilla sonriendo dulcemente. ¡Era tan bonita y tan adorable! Ya veo de donde había sacado Yuri sus encantos. ¡¿Se imaginan nuestros bebés?! ¡Viktor Jr y Yuri Jr serán hermosísimos!

Rió en voz baja y me dio la bienvenida de regreso. (¡Me llamó Vicchan! ¿Ven? Solo me vió y ya me aceptó como su yerno.), cuando se enteró que había viajado desde Rusia solo para ver a Yuri me ofreció un cuarto.

Creo que le di lástima… Nah, seguramente fue por que supo que no habría nadie mejor en el mundo que yo para su hijo. ¡Viva el Vikturi!

(Si, por que yo leía cada fanfic que salía sobre nosotros dos. ¡Yo era el fundador del club de fans! El mundo en internet adoraba shippearnos. Incluso había una fanfic en la cual yo era mayor que él y yo era pentacampeón mundial ¡y yo lo entrenaba, me ofrecía a entrenarlo! ¿Lo malo? Me ponían como un viejo calvo. HUMM)

Comunicarme con mi suegrita era extraño, había tomado clases de japonés pero aún no era fluido, así que nos comunicábamos mucho con mi japonés quebrado y señas.

Me comentó que esperara a Yuri ya que él se encontraba en las aguas termales…

Pero no perdería la oportunidad de ver a Yuri… ¡EN LAS AGUAS TERMALES DE JAPÓN!

Corrí cuando sabía que Hiroko se había retirado y llegué al lugar donde mi futuro esposo se encontraba. Casi me derrito al verlo sin camisa, metido en el agua termal, ojos cerrados, sus brazos apoyados en la orilla y su cabeza echada hacia atrás.

Dejé salir un gritito de fangirl.

¡Kya!

—¿Pero qué…?—le escuché decir al momento que me miraba sorprendido.

—¡Yuuuuuuuuuri! ¡Se mi Sugar Daddy!