Work Text:
Narrador omnisciente:
La mitología nos dice que Afrodita fue una mujer un tanto promiscua y que Ares, dios de la guerra, fue un hombre agresivo y compulsivo, pero, y si en verdad, ¿Solo querían estar el uno con el otro?
Eso nos lleva al siguiente relato:
Afrodita llevaba unos días de haber emergido del mar, y a pesar de su mente joven, fue elegida por el rey de los dioses, Zeus, como una de los 12 dioses más importantes del Olimpo, y fue en una reunión con estos mismos dioses, donde lo conoció a él, Ares, el poderoso dios de la guerra, un hombre joven y muy apuesto que para su muy mala fortuna desde su nacimiento había sido rechazado por su propio padre.
Ares, siempre había sido reservado, ya sea por la constante pena de haber sido y seguir siendo rechazado por su padre o simplemente por su aura oscura, de la cual constantemente hablaban sus tíos y primos, pero lo que ni siquiera él pudo predecir, fue estar en una reunión de los dioses del Olimpo junto con la mujer más hermosa del universo, nada más y nada menos, que su tía Afrodita, él ya había oído de ella, pero jamás la había visto.
Rápidamente pudo confirmar que los rumores sobre su belleza eran totalmente reales, una mujer de delgada complexión, una piel rosada y un cabello rubio deslumbrante, sin mencionar sus facciones faciales, eran tan bellas que de solo verla a la cara sintió que podía desmayarse en ese mismo momento.
Para su fortuna ella se acercó a él y lo saludo cordialmente, con una gracia y afinidad como de princesa romana, así que tomando valor, cordialmente la invito a beber el mejor vino del Olimpo, y así pasaron horas conociéndose y aprendiendo más el uno del otro, cosas muy interesantes como que ella aún era núbil a pesar de sus poderes y que aunque no le molestaba lo que el pueblo pensara sobre ella, había veces en las que se sobrepasaban, por alguna razón el dios de la guerra se molestó por eso y decidió encontrar a los malditos lo suficientemente atrevidos como para incomodarla.
Al final de la reunión cada quien se fue por sus respectivos caminos, no sin antes planear verse después, y de esa manera tan imprevista comenzaron a desarrollar sentimientos muy profundos por el otro, sentimientos que temían sacar a la luz por la opinión de su familia, que, aunque eran aún peor que ellos, no creían que fueran lo suficientemente maduros como para entenderlos.
Continuaron viéndose en las distintas reuniones del Olimpo y cuando finalmente decidieron verse fuera de la propiedad de Zeus, fueron a pequeños paseos por los numerosos bosques en la tierra aún virgen, para desgracia de ambos, debido a que solo tenían ojos para el otro, no se percataron de las miradas poco apropiadas que los demás, tanto dioses como mortales le lanzaban a Afrodita, por lo que cuando Zeus engendro a Atenea y por celos Hera, madre de Ares, parió a Hefesto, el consejo de dioses decidió hacerse cargo y evitar una revuelta entre los más poderosos y ambiciosos, decidiendo que el mejor curso de acción era casarla con Hefesto.
Al momento de enterarse de su destino, Afrodita lloró desconsolada en los brazos de su amado, lamentando su inminente separación.
El día de la boda de Afrodita con Hefesto, Ares decidió ver desde la lejanía, pues ni siquiera siendo el dios de la guerra soportaba ver en primera plana como todas sus ilusiones con esa mujer eran destruidas por culpa de los demás dioses.
Cuando terminó el evento Afrodita buscó a Ares por todo el Olimpo, hasta que llegó a los establos, donde él se encontraba sentado afilando su lanza, ella lo saludó y cuando él levantó la mirada y se miraron a los ojos, la pareja aún sensible se abrazó y comenzaron a derramar lágrimas calientes en silencio.
A pesar de su unión con Hefesto y su muy reciente matrimonio con este mismo, eso no le impidió demostrarle todo su amor a Ares, su dios de la guerra, y esa misma noche de bodas, la noche de bodas
que se suponía debía compartir con su esposo y no con su amante, fue solo el comienzo de muchas más.
Con el tiempo su pequeña familia se comenzó a extender, puesto que mientras ella se negaba a cualquier toque por parte de su marido a su amante le permitió de todo, hasta que finalmente Afrodita dio a luz a su primogénita, Harmonía, una mezcla de la ferocidad física de su padre pero con el corazón de su madre, más tarde tuvieron una segunda hija, manía, una pequeña diosa del amor obsesivo-posesivo y un tanto loco pero igualmente bella, y aunque tuvieron que ocultar su amor del mundo la pequeña familia vivía muy feliz en una pequeña cabaña en el bosque, gracias a que Ares no tenía muchas obligaciones podía cuidar de sus hijas felizmente, mientras que por parte de Afrodita el terreno siempre fue un poco más peligroso debido a su matrimonio, así que mientras Hefesto trabajaba, lo cual era muy seguido, ella pasaba tiempo con su amado y con sus hijas.
Pero como en toda tragedia griega, su felicidad no duró mucho, pues cuando Afrodita llegó con una marca en el cuello y muy cansada, Hefesto comenzó a dudar de la fidelidad de su esposa, por lo que le ordeno a Helios, dios del sol, que vigilará a su mujer mientras el trabajaba, para su sorpresa esa misma noche, Helios le informó que la vio con Ares y con un par de niñas saliendo del bosque unos minutos antes de volver corriendo a este.
Incluso ya teniendo sospechas de su mujer, no pudo evitar sentirse traicionado, por lo que decidió capturar al par de amantes con una fina red de hebras de oro, muy fina pero igual de resistente, así que esperó para poder capturarlos en una de sus salidas del bosque.
Cuando finalmente llegó el día en el que su plan mostraría su efectividad, nadie lo vio venir pues Ares y Afrodita estaban saliendo muy contentos del bosque agarrados de la mano cuando una pesada red de oro calló sobre sus cabezas atrapándolos de manera efectiva a los 2, Hefesto llamó a su padre y sus hermanos para que vieran y fueran testigos de la infidelidad de su supuesta esposa.
Los dioses se reunieron en la salida del bosque para ver lo que sucedía y decir que estaban molestos era poco, pues obligaron a Ares a hablar y contarles cuanto tiempo se habían estado viendo y entre platicas se vio obligado a hablarle a Zeus sobre sus amadas hijas, aunque en primera instancia la sorpresa del consejo de dioses fue cómica, rápidamente fue reemplazada por furia, por lo que irrumpieron en la pequeña casa en la que estaban las niñas y comprobaron que lo que decía Ares era totalmente real.
Ambos estaban listos para ser juzgados cuando Hera entró al jurado con una cara un tanto molesta para anunciar que su hijo, Ares, había sido declarado inocente, por otro lado, Afrodita aún debía ser juzgada. Ni Ares ni sus hijas pudieron estar en el juicio de esta.
Afrodita estaba muy nerviosa y asustada por su castigo y fue peor cuando vio que todos en el jurado la veían con una expresión de desprecio, sus cargos fueron presentados durante horas y en el momento de la condena su mundo se derrumbó, había sido condenada a ver el sacrificio de su propia hija, Manía, ella no sabía porque tenían que meter a su familia en un crimen que ella cometió, pero no pudo evitar enfadarse y replicarle al juzgado que ellos eran peores que su pequeña familia, acción de la que se arrepintió de inmediato cuando la fecha del sacrificio fue adelantada hasta la semana siguiente.
Al terminar el juicio ella se quedó flácida en uno de los sillones del jurado, sollozando silenciosamente, cuando Hera llegó y se sentó junto a ella y le dijo, "Tenía que salvar a mi hijo Afrodita, no quiero que Ares sufra ver la perdida de su hija, disculpa que te obligaremos a presenciar la muerte de tú hija", Afrodita solo puedo verla con una expresión similar a la que tenía el jurado hacia ella solo unos minutos atrás, Hera continuó, "Puedo ofrecerte un trato, pero debo advertirte que puede ser un poco peligroso, sin embargo te prometo que si aceptas salvarías a tú hija de su miserable destino", la diosa del amor levantó la mirada tan rápido que su cabello voló directo a su cara, "Dime que quieres que haga y sin dudar lo haré, solo quiero salvar a mi pequeña", contestó Afrodita, "Bueno", comenzó Hera, "Podría convencer a Zeus de que te sacrifique a ti y no a tú hija, pero eres demasiado importante entre los 12 grandes, así que tendré 2 pequeñas condiciones, la primera, es que mi hijo no se entere de esto y la segunda es que junto con Ares, engendres a un dios o una diosa lo suficientemente capaz de tomar tú lugar, tendrás una semana, ¿aceptas?", Afrodita lo meditó unos segundos antes de finalmente decir, "Acepto".
Cuando Afrodita volvió a su casa vio a Ares esperándola con una comida hecha por él en el comedor, lo saludo, cenaron y platicaron sobre el juicio, a lo que ella le respondió que no se preocupara por eso, al anochecer ella usó una pizca de su poder sobre él para poder seducirlo y cumplir con la segunda condición de Hera.
Al final lo logró y en solo 2 días dio a luz a su nuevo hijo, Eros, dios del amor y la lujuria, era simplemente perfecto para ocupar su lugar, pasó los siguientes días disfrutando de su familia y dándoles pequeñas despedidas para prepararse mentalmente para lo que estaba por venir.
Cuando se cumplió esa semana límite, salió tan silenciosamente de su casa como pudo, no sin antes darle un beso a sus hijas y a su amado, al llegar Hera le dijo que ellos criarían a Eros a su manera junto con Ares, ella le agradeció a la diosa mayor y con los ojos cristalizados subió a un pequeño podio en el centro de un salón, se sentó y dejo que Hades le diera una pócima para revertir la inmortalidad y finalmente fue brutalmente asesinada por un rayo de Zeus y por un golpe del tridente de Poseidón.
El salón quedó en silencio tras la partida de su diosa del amor, se quedaron ahí unos minutos antes de que Zeus le ordenara a uno de sus sirvientes pedir la presencia inmediata de Ares en el salón principal del Olimpo. Con la llegada de un Ares con una cara de desesperación en el rostro, se tomó la decisión de contarle los acontecimientos recientes sin rodeos, con Hera diciéndole a su hijo como había muerto su amada, el grito de dolor que soltó Ares fue suficiente para sacudir todo el Olimpo, le explicaron que ella solo estaba defendiendo a su hija y que a pesar de todo su dolor debía entrenar a Eros para suplantar a su madre en el Olimpo.
Y aún con todo el dolor y la tristeza del mundo Ares junto con su madre, entrenaron a Eros, para Ares fue tremendamente doloroso ver la similitud de Eros con su madre, pero siguió adelante.
La muerte de Afrodita siempre la asocio con su padre, por lo que el desde ese día se comporto muy frio con él y con el resto de sus tíos, dedicó una gran parte del siguiente milenio a criar a sus hijos, y cuando llegó el momento en el que Eros tomó su lugar en el Olimpo, soltó lágrimas sin sentir vergüenza frente a toda su familia.
Tras la partida de todos sus hijos de su vieja casa en el bosque se planto una nueva y última misión, entrar al inframundo y robar la pócima que se uso en su querida Afrodita para quitar la inmortalidad.
Pasó mucho tiempo en el inframundo, buscando en cada miserable rincón, hasta que finalmente la encontró, no lo dudó ni un segundo y comenzó a destapar la botella y beber hasta la última gota, cuando sintió toda su fuerza inmortal irse, caminó a un risco y cayó sin pensarlo 2 veces, en su caída recordó todos los momentos que pasó con su amada, su hermosa risa, su bella cara, el cuerpo que conocía mejor que nadie y sonrió antes de tocar el fondo, esperando reencontrarse con ella.
Al despertar, lo primero que notó fueron las preciosas manos que tocaban sus dos sienes y la melodiosa voz que lo llamaba por su nombre, por un momento dejó sus 2 ojos cerrados esperando y rezando que no fuera un sueño, y cuando los abrió la vio, ahí delante de él con una túnica blanca, inmediatamente la tomo delicadamente del rostro y le plantó un tierno beso, un beso que decía palabras no dichas y transmitía como su amor no había desaparecido incluso con el paso de los años.
Porque si había algo seguro era que, para Afrodita y para Ares el destino no fue el mejor, pero incluso con complicaciones su amor permaneció y permanece intacto, por eso Venus y Marte son tan cercanos.
Fin
