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I need you safe

Summary:

James and Sirius have a plan to take Regulus with them but something goes wrong. Sometimes love can't do everything.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

El fuerte ruido de los truenos y la lluvia golpeando ferozmente la ventana no alcanzaban para apagar los pensamientos de James. Era tarde y debería de estar durmiendo pero su cabeza no podía dejar de pensar en Regulus y en cómo lo vio irse con sus padres aquel día en la estación Kings Cross al comienzo de las vacaciones. No podía olvidar la tristeza en el rostro del más chico, ni siquiera hubo lugar para una despedida, simplemente una breve mirada afligida de parte del joven Black y segundos después ya había desaparecido.

El chico no entendía que había pasado, lo habían planeado todo. Una semana antes del inicio de las vacaciones, se reunieron en la Torre de Astronomía, ya que era uno de sus lugares favoritos para pasar tiempo a solas, y Regulus le había confesado que no quería volver a su hogar porque no sabía con que clases de planes sus padres podrían estar esperándolo. James se había acercado a él y lo había rodeado en un fuerte y cariñoso abrazo, diciéndole que lo protegería de ellos.

Ese mismo día, buscó a Sirius para que lo ayudase y ambos habían ideado un plan que consistía en cubrir a Regulus con la capa de invisibilidad para que sus padres no lo vieran bajar del tren y así poder llevarlo a la casa de los Potter donde estaría a salvo. Regulus dudó al principio porque temía que algo saliera mal, en realidad le temía a la ira con la que sus padres podrían responder pero terminó cediendo.

Una vez que habían llegado a la estación, James buscó a Regulus para alcanzarle su manta pero no lo encontró. Alarmado, bajó del tren con Sirius y Remus detrás de él y se paralizó cuando vio a Orión y a Walburga llevarse a Regulus.

Le escribió una carta apenas había llegado a su casa y la mandó en garras de la lechuza de su familia. Luego de tres días sin recibir respuesta, volvió a escribir otra y así lo hizo semana tras semana pero Regulus jamás respondió. Incluso intentó mandarle un mensaje a través de su patronus pero fue en vano. Sirius tuvo que detenerlo cuando se le ocurrió la idea de ir por medio de los polvos Flu porque no hubiera habido solución alguna si aparecía delante de Walburga.

Los nervios y la ansiedad lo carcomían por dentro, Sirius se pasó las vacaciones haciendo lo imposible por distraerlo. Incluso invitó a Remus para que juntos pudieran tranquilizarlo, diciéndole que ya podría hablar con él una vez que vuelvan a Hogwarts, que seguro habría alguna explicación.

“Conozco a mi hermano, Prongs… va a estar bien, lo veremos pronto y nos explicará que fue lo que sucedió.” dijo Sirius aquella tarde en el compartimiento del tren, las vacaciones habían terminado.

A pesar de que James sabía que pronto podría hablar con él, no podía evitar que la preocupación lo invadiera como lo había estado haciendo durante todas las vacaciones, temía que algo malo le haya sucedido.

“Acabo de revisar los demás compartimientos pero no lo he visto…” la voz de Remus sacó al chico de sus pensamientos, “lo siento, James…” dijo mientras se adentraba a tomar asiento seguido de Peter.

“Bueno… evidentemente mis padres quieren privarlo de algo pero dudo que lo saquen de Hogwarts con todo lo que está sucediendo con Quién No Debe Ser Nombrado.” Dijo Sirius, “Si Reggie no está en el tren entonces aparecerá en el castillo para cuando lleguemos… como sucedió conmigo en tercer año cuando amenazaron con mandarme a Durmstrang.”

“¡Uy sí, habías vuelto con un corte horrendo!” Contestó Peter.

“Ni me lo recuerdes…” dijo Sirius poniendo los ojos en blanco.

“¿Y si lo lastimaron?” Preguntó James en un hilo de voz.

Sirius lo miró preocupado, nunca le gustó la idea de que su hermano pequeño sea torturado por sus padres, por eso mismo lo protegió mientras pudo. Quiso responder algo tranquilizador pero no encontró palabras.

“Si eso fue lo que sucedió entonces nos ocuparemos de alguna manera… pero no te hagas ideas amigo, espera a hablar con él.” Respondió Remus.

James pasó el resto del viaje en silencio, mirando por la ventana. El día estaba nublado y amenazaba con llover en cualquier momento, un fuerte viento hacía bailar las copas de los árboles y el chico sentía como sí el clima acompañara perfectamente sus sentimientos.

Una vez en el castillo, el joven no encontró a Regulus por ningún lado. No lo vio en la mesa de Slytherin durante el banquete ni en los pasillos.

No tuvo noticias de él a lo largo de toda una semana hasta aquel viernes por la tarde donde lo cruzó en las mazmorras cuando estaba yendo a su clase de Pociones. Se sorprendió al verlo pero cuando estuvo a punto de acercarse para hablar, Regulus prácticamente huyó adentrándose en su Sala Común.

Durante la cena, James seguía desanimado. Prácticamente no había tocado la comida y estaba a punto de levantarse de la mesa cuando una chica de Ravenclaw se acercó a él. James la conocía, era amiga de Regulus, Pandora.

“Hola… Reg me pidió que te diera esto.” Dijo amablemente y luego se marchó.

James, sorprendido, abrió el pequeño trozo de pergamino: “Nuestro lugar, a media noche.”, decía con la caligrafía distinguible y elegante de su novio.

“Esto no me gusta nada…” murmuró, enseñándole el mensaje a sus amigos.

“Lo único que se me ocurre es que mis primas tengan vigilado a mi hermano por órdenes de mis padres.” Mencionó Sirius.

“No lo dudo, es lo único que explicaría el porqué Regulus no vino a verme.” Respondió James.

Media hora hacia falta para la media noche. James tomó su varita y, junto con su capa de invisibilidad, bajó las escaleras, atravesó el retrato y se dirigió hacia su destino.

Diez minutos le tomó llegar hasta la Torre de Astronomía, subió las escaleras sintiendo los nervios a flor de piel. Una vez arriba, se encontró con Regulus de espaldas a él, mirando por el barandal.

“Reggie…” susurró el chico.

Regulus se dio vuelta, avanzó con disimulada desesperación hacia James y lo abrazó con todas sus fuerzas. James le devolvió el abrazo al segundo, sintiendo como su chico comenzaba a sollozar sobre su hombro.

“Tenemos… tenemos poco tiempo.” Susurró el menor.

James se separó del abrazo y tomó el rostro del joven entre sus manos, acariciando sus mejillas, “¿Qué fue lo que pasó, Reg?”

“Demasiadas cosas pasaron, James… mis primas descubrieron nuestro plan para que me vaya con ustedes en el verano y se lo contaron a mis padres. Recibí una carta de ellos un día antes donde… donde amenazaban con lastimarte, saben de lo nuestro.”, las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas, “no podía arriesgarme, yo… lo siento.”

James lo abrazó sin saber bien que decir. Sentía la ira corriendo por sus venas, quería encontrar a las primas de Regulus y maldecirlas por haber arruinado absolutamente todo pero se controló, sabía que Regulus lo necesitaba más que nunca. “Está bien… está bien, encontraremos una manera…” susurró en su oído.

“No… no lo entiendes…” Regulus se apartó del chico, “No podemos seguir viéndonos, no podemos seguir con esto…”

“No… Reggie, no digas eso… sé que no quieres eso.”

“Tienes razón, no es lo que quiero pero es lo que tendremos que hacer. Una vez me dijiste que el amor podía con todo pero no es así.”

“Amor…” James no pudo terminar lo que estaba por decir porque Regulus comenzó a levantar la manga de su camisa, dejando al descubierto la reciente marca de los seguidores de Voldemort. James sentía como si alguien le estuviera estrujando el pecho, impidiéndole respirar.

“Ellos… se aseguraron. No tuve otra opción James… ¿ahora entiendes por qué todo terminó?” Dijo el más joven, a penas pudiendo hablar a través del llanto.

“No… no puede ser… tú…” Era como si un balde de agua fría lo golpeara, dejándolo sin aliento, sin palabras para decir. ¿Cómo se supone que podrían arreglar esto?
“Lo siento… pero admitámoslo, nos dejamos llevar por lo que sentíamos… creyendo que todo era posible pero no es así, la vida no funciona así.”

“Podemos hablar con Dumbledore, conseguirte protección… ¡Podemos irnos lejos! ¡Huir!” Exclamó James desesperado. No podía permitirse perderlo.

“No… James…”

“¡Sí! ¡Reggie, podemos desaparecer! Tus padres no nos encontrarán y…”

“¡NO JAMES!” Gritó Regulus, haciendo que James se sobresalte, “¡No funcionará! Jamás estaremos a salvo… ¡Tienes que dejar de querer salvar a todos! No puedes salvarme de esto.” Regulus sabía que estaba siendo duro pero no encontraba otra forma.

“Reggie… te amo, por favor… no me hagas esto.” Suplicó el joven.

Regulus sentía su corazón partirse en mil pedazos. Se acercó al chico y lo abrazó, sabiendo que sería el último que podrían darse. Sentía la fuerza con la que James lo abrazaba, rehusándose a dejarlo ir y eso solo lo rompía un poco más. Se separó de él a los pocos segundos porque temía no ser capaz de hacerlo. Lo besó por última vez, queriendo recordar cada toque de sus labios y se marchó.

“No olvides que te amo y, en parte, por eso hago lo que hago… te necesito a salvo…” fue lo último que James escuchó de Regulus antes de verlo bajar las escaleras. Se quedó unos minutos allí, suplicando a quien sea que todo esto haya sido una horrible pesadilla pero el tiempo pasaba y James sabía que estaba más despierto que nunca y que todo se trataba de la triste realidad.

Llegó a su habitación sin saber cómo, dando por hecho que caminó por inercia durante todo el camino. Sirius, Remus y Peter estaban despiertos, esperándolo. Cuando vieron los ojos rojos e hinchados detrás de los anteojos de su amigo, supieron que nada bueno había sucedido. James no habló con ellos esa noche, se dirigió a su cama y cerró las cortinas, conjurando un encantamiento silenciador para que sus amigos no lo oyeran llorar.

Vacío era lo que el joven estaba sintiendo, como si alguien le hubiera arrancado la parte más cálida de él. No sentía fuerzas, no sentía nada.
Los días pasaban y todo siguió como Regulus lo había dicho, no hablaron ni volvieron a verse, ahora solo existían breves cruces por los pasillos entre ellos y nada más. Era como si todo el amor y todos los momentos por los que pasaron simplemente no hubiesen existido.

La última vez que James tuvo noticias sobre Regulus Black fue el día de su muerte, recuerda haber ido con Sirius y Remus a hablar con Mcgonagall y Dumbledore pero después todo se torna borroso. Recuerda a Sirius llorar y maldecir en un grito de angustia. Recuerda haberse sentido mareado y haberle gritado a Dumbledore hasta que Remus lo sujetó para tranquilizarlo. Luego ya solo recuerda estar en su cama en Godric's Hollow.

James Potter jamás olvidará el amor que sintió por Regulus Black.

Notes:

Thanks for reading and sorry for how sad this is <3