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Había pasado eternos minutos enjuagándome la boca hasta que me dejara de sangrar, el dolor era casi insoportable, pero no podía verme aún más vulnerable enfrente de todos. Dentro del baño pude dejar salir quejidos ahogados de dolor y expresiones parecidas al llanto, aunque esas muecas lo único que hacían era intensificar el dolor que me producía mi inflamado rostro.
Mi boca se sentía abultada, con muy poco espacio y muy limitado movimiento. Cuando escupí el agua, ahora más transparente que roja, volteé a ver mi reflejo en el espejo, mi cara se veía peor de cómo se sentía, mis labios estaban partidos, mi ojo derecho casi cerrado en su totalidad por la inflamación que ya empezaba a tornarse morada, mi mejilla izquierda duplicaba el tamaño de la derecha y mi encía sin diente estaba de un intenso rojo y presionaba los dientes aledaños. Suspiré y me relajé unos cuantos segundos para después salir del baño con la cabeza en alto.
Pasé por los asientos donde se hallaban Gwen y Courtney, ellas al verme rieron sin disimular, celebraban con alegría mi estado, yo rodé los ojos y seguí caminando hasta llegar a la barra de bebidas, ahí tomé asiento en la alta silla y crucé mis piernas. Comenzaba a pensar en que me había perdido la eliminación de hoy, fantaseaba con imaginar a Leshawna cayendo del avión cuando vi frente a mí una bolsa llena de hielo que me estaban extendiendo, enfoqué mi vista, era Cody.
—¿Estás bien? – me preguntó tímidamente mientras yo aceptaba la bolsa y la colocaba muy delicadamente en mi ojo, dolió un poco, pero comenzaba a anesteciarse. Él se sentó en la silla de mi lado.
—¿Qué te parece? – respondí groseramente, mordía frecuentemente mi mejilla o mi lengua debido a toda la inflamación y mi encía sensible dolía cada que cerraba y abría mis labios.
—Que es horrible – dijo mientras hacía una mueca.
—Pff, sí, gracias – contesté con ironía, rodé mis ojos.
—No – se apresuró a justificar –. No me refiero a tu cara, me refiero a lo que te hicieron… ¿Puedo ver?
Dijo señalando mi boca, yo la abrí lo que pude, él se encorvó un poco más de lo que siempre estaba y se acercó a mí, observando. Yo veía el espacio vacío de su dentadura que se asomaba en sus labios entreabiertos.
—¿Se ve tan horrible como el tuyo? – pregunté después de unos segundos, él se vio avergonzado, cerró sus labios rápidamente.
—E-El tuyo se ve peor – respondió dudoso cuando hubo pasado más tiempo del que debería, mi sonrisa genuina hizo que me doliera toda la cara. – … En verdad, fue horrible lo que te hizo.
Yo bajé mi vista, mi sonrisa desapareció, pude ver el moretón que crecía y crecía alrededor de mi ojo.
—Cómo sea – dije quedamente, recordar cómo me sentí durante todo ese momento era humillante.
Él suspiró con incomodidad.
—No es "como sea"… El que te golpeen así cuando saben que son muchísimo más fuertes que tú es aprovecharse por completo – comenzó a molestarse y se notaba en su voz –. Leshawna sabía que no ibas a poder hacer nada y por eso lo hizo… Luego lo peor fueron todos los idiotas que comenzaron a celebrar, simplemente no pude. No lo he dejado de pensar.
Mi vista comenzó a tornarse acuosa, la cruda descripción que dio él no se comparaba nada a lo que se había sentido, el dolor físico no se comparaba con lo que era por dentro. Ver que todo el mundo te odia, que hacen fiesta porque te están violentando, el que te dejen de ver como a una persona, a eso ya ni se le podía llamar humillación, eso era inhumano.
—¿Tienes experiencia o qué? – le contesté para escudarme, pase la bolsa de hielo a mi mejilla izquierda.
—¿Eso importa? – contestó frunciendo las cejas, después de unos segundos las relajó –. Perdón por no haber hecho nada tampoco, esa situación me paralizó.
Decidí ablandarme un poco con él y suspiré.
—No pasa nada, seguramente Leshawna te hubiera mandado a volar de un puñetazo. Además, también estabas aturdido por el golpe de Alejandro.
Él asintió apenado, pensé en los pocos que no rieron cuando vieron la escena, Alejandro no lo hizo y me preguntaba qué era lo que planeaba.
—¡Heather! – llegó una voz chillona y preocupada, sorprendentemente gritaba mi nombre y no el de quien estaba a mi lado –. Heather, estaba buscando en mis maletas este ungüento, úsalo, te juro que quita la inflamación super rápido.
Me extendió un pequeño frasco, de nuevo lo tomé, ahora con duda, no estaba nada acostumbrada a la amabilidad, menos en este lugar.
—Gracias – respondí secamente mientras dejaba la bolsa con hielos en la barra y abría la tapa del envase.
—Se me hizo super innecesario lo que te hizo Leshawna – continuó Sierra mientras yo me embarraba la pomada con olor a algo parecido al eucalipto.
—¿Verdad? Lo peor fue cuando los demás celebraron – repitió Cody, ella asintió.
—Oh sí, definitivamente, pero mira, lo bueno es que estamos en primera clase.
—Y que eliminaron a Leshawna.
—¿Eliminaron a Leshawna? – pregunté.
—Sí, ¿no te enteraste? – me dijo Sierra –. Ahora sólo quedan Lindsay y DJ en el equipo Victoria.
Yo me alegré en mis adentros, no pude evitar externarlo en un patético y doloroso intento de sonrisa.
—¡Ja! Pues se lo tenía bien merecido. Golpearme le costó un millón de dólares.
—Sí, al menos… – dijo Cody.
—Lo más raro es que se suponía que tú y ella ya habían hecho las paces y eran amigas después del episodio en el que te eliminaron en la segunda temporada – comentó Sierra.
Mi corazón sintió una pequeña punzada después de esas palabras y comencé a sentirme triste, era lo que más lamentaba de todo el asunto, pensé que lo que pasó hace ya tiempo en esa estúpida isla había quedado superado, en verdad pensé que era mi amiga, pero volví a equivocarme. La combinación enorme de emociones que tenía desde hace horas comenzó a desbordarse, dos lágrimas se escaparon de cada uno de mis ojos, yo bajé la cabeza rápidamente.
—Parece que jamás es suficiente – les dije con la voz muy baja, para asegurarme de que Courtney y Gwen no pudieran escuchar –. Para ellos no me he humillado públicamente lo suficiente para enmendar lo que hice hace casi dos años. Era una puta competencia, ¿okay? Yo misma dije que no tenía nada en contra de nadie, pero todos sí me odian y me tratan como se les dé la gana… Con Leshawna se suponía que éramos amigas, fue impactante cuando se lanzó a mí… También soy una persona, pero eso es algo que nadie de aquí entiende.
Ahogué más sollozos de los que me gustaría admitir, extrañaba tanto a Harold y lo culpaba por su repentina eliminación. Él también sabía lo que era que nadie te tratara como ser humano en esta estúpida competencia llena de imbéciles.
Sentí el pesado cuerpo de Sierra abalanzarse sobre mí y me envolvió en un abrazo, apoyó su mejilla en mi cráneo y empezó a sobarme el brazo, la quise alejar pero, al final, ni siquiera lo intenté.
—Yo te entiendo, Heather – empezó a decir mientras se contagiaba de los mismos sollozos, aunque los de ella mucho menos sutiles –. Yo sé que en un punto el acoso que todos te hacían comenzó a ser injustificable. Pero yo nunca te odie, siempre fuiste de mis competidoras favoritas.
—Sí, sí – respondí yo, con nervios de que las otras dos se percataran de la escena, como pude le di palmadas en el brazo que cubría mi pecho.
—Sí, Heather – dijo Cody cuando Sierra estaba soltándome –. No todos piensan que lo tenías merecido, yo no lo pensé ni ahora ni ninguna de las otras veces.
Suspiré y me puse de pie, no me sentía cómoda con tanta muestra de afecto, les agradecí internamente y fui por mis cosas para tomar una ducha. Pensé que sin Harold estaría sola, pero veo que me equivoqué.
