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Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationships:
Characters:
Language:
Español
Collections:
Fictober 2021 de Miruru
Stats:
Published:
2021-11-04
Words:
551
Chapters:
1/1
Kudos:
3
Hits:
35

Chispa

Summary:

DIA 27 de Fictober 2021 - La pesadilla al fin parecía haber tocado su fin y ahora que lo tenía delante, Antonio se sentía débil y al borde del colapso. Una cosa era clara, haber pasado meses convertido en estatua de cristal no le había quitado lo tonto a Francis.

Notes:

Work Text:

No recordaba haber llorado con tanta intensidad antes. La voz se le había cortado, le había costado respirar, mientras sus manos aferraban la camisa de Francis y éste le abrazaba y le susurraba palabras tranquilizadoras. El hechizo se había roto, el cristal se había fundido, Francis estaba a salvo. Todo el dolor que Antonio había llevado encima, las chispas de electricidad que habían entumecido su cuerpo, habían desaparecido. Se sintió agotado, al borde del colapso físico y mental. 

 

No supo cuándo, pero en algún momento se quedó dormido y al volver a abrir los ojos le recibió la claridad de la media mañana y el canto de los pájaros en el alféizar de la ventana. La profunda respiración a su lado le distrajo. Allí estaba, con el rostro pálido aunque con un suave toque sonrosado, con el cabello rubio acariciando sus mejillas. 

 

Respiró hondo, un sonido trémulo para evitar otra vez las lágrimas. Estaba ahí, estaba a su lado. 

 

— Buenos días —dijo Francis con la voz ronca mientras abría los ojos poco a poco para no cegarse con la luz— ¿Cómo te encuentras?

 

— ¿Yo? ¿Cómo te encuentras tú? El que lleva dos meses convertido en una estatua de cristal no he sido yo.

 

— Bien, confundido por el tiempo que ha pasado pero realmente bien. No me vengas con estrategias, señorito. Ayer estuviste llorando hasta que te quedaste dormido. Por un momento me dio miedo que te ahogaras.

 

— Han… —murmuró inseguro. No tenía claro qué expresión estaba poniendo y por eso se sentó en la cama y se ladeó para que Francis no pudiera verle bien—. Han sido unos meses muy duros.

 

— Pero lo has logrado: has parado la guerra.

 

— Supongo.

 

Silencio. 

 

— ¿Por qué has entregado tu marca, Antonio? Has pasado por la pobreza, has luchado por sobrevivir y con ella hubieras logrado vivir bien hasta el fin de tus días. ¿Por qué has renunciado a ella? 

 

— ¿Es que no te queda claro que lo he hecho por ti? —replicó enfurruñado.

 

— ¿Por qué? 

 

— Tch… ¡Porque te quiero, ¿vale?! Te quiero. Tener dinero el resto de mi vida no tenía sentido si tú no estabas ahí conmigo. ¡Porque cuando te convertiste en cristal por salvarme una parte de mí se murió contigo! Porque cuando ocurrió, casi colapso en esa puta llanura. Por eso lo he hecho. ¿Es que nunca se te ha pasado por la cabeza que me puedas gustar, estúpido gabacho? 

 

Francis apoyó las rodillas en la cama y se inclinó hacia él. Antonio alzó el rostro, intentando ver su expresión, pero no tuvo tiempo antes de que sus labios se posaran sobre los propios. El contacto fue eléctrico, candente, una chispa de fuego que podía prender un incendio de pasión con facilidad. Francis rompió el contacto de sus labios, pero dejó sus manos en sus mejillas y la frente apoyada contra la de Antonio.

 

— Lo siento. Siento haberte hecho sufrir. Yo también te quiero y te prometo que, pase lo que pase, esta vez nadie me apartará de tu lado. Te lo juro. No permitiré que vuelvas a sacrificar algo tan importante por mí. 

 

Antonio abrazó su pecho y enterró el rostro en aquel remanso cálido. Respiró hondo su aroma y recuperó el control de su voz.

 

— Sólo quédate a mi lado —le pidió—. No necesito nada más.

 

— Te lo prometo.