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Patitas rosas

Summary:

Lo primero que vio Wei Ying al despertar fue sangre en el suelo y los restos de un ritual oscuro. Cuando quiso levantarse, notó que su cuerpo era "diferente". Tenía garras, colmillos y patas negras... Quizá podría aprovechar esta nueva oportunidad para subsanar sus errores y cuidar a las personas que amaba.

O;

Wei Ying revive como un gato negro y se convierte en la mascota de Jiang Cheng.

Notes:

Hola! Hoy es el Día 6 de la Chengxian Week 2021. Para este día usé la consigna de ritual y disfruté mucho escribiendo este fanfics.
El arte está hecho por Nyayatya Gracias por dibujar a un WWX!Gato tan lindo ♥

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

1

Apenas abrió los ojos, Wei Ying vio un rostro muerto frente a él. La impresión lo recorrió por un instante y pensó que debía estar muerto también, pero el dolor en su cuerpo le hizo pensar que estaba vivo. Además, a su alrededor oyó ruidos y una batalla.

—¡No los dejen escapar! ¡Rápido!

¿A quién estaban persiguiendo? ¿Acaso eran personas que buscaban al Patriarca Yiling? ¿No se supone que debía estar muerto ya? ¿Qué estaba pasando?

Wei Ying intentó moverse, pero el cuerpo le pesaba demasiado y se sentía mareado mientras se arrastraba. Definitivamente estaba vivo, porque sintió un corazón latiendo con fuerza dentro de él, pero cada uno de sus músculos le dolía de una forma atroz. Cuando por fin logró alzar la cabeza, no pudo enfocar la vista correctamente al instante, pero sí notó qué tenía a su alrededor. Había un hombre enorme y muerto junto a él, y mucha sangre en el suelo.

La noche estaba oscura, pero percibió la luz de mucho fuego cercano moviéndose con furia. Sin embargo, Wei Ying pudo sentir el olor a sangre por todos lados. Parpadeó dándose cuenta que también era capaz de distinguir dibujos en la sangre que estaba debajo de él. Apenas se arrastró un poco notando que estaba debajo de un círculo de sacrificio y eso lo asombró.

¿Acaso alguien lo trajo de vuelta a la vida a través de un ritual?

De nuevo volvió a querer levantarse, pero cayó al suelo una vez más. ¿Qué estaba pasando con sus piernas? ¿Por qué no podía pararse? Apoyó ambas manos en el suelo y…

Sus manos…

Sus manos eran negras y estaban cubiertas de pelo.

Ante la impresión cayó hacia atrás arrastrándose mientras miraba sus pies.

Eran patas negras con garras afiladas.

¿Qué clase de monstruo era?

Una persona pasó corriendo junto a él mientras gritaba. Wei Ying se quedó quieto viendo a ese hombre, que parecía un gigante, pasar a su lado y en ese instante se dio cuenta que en realidad él era pequeño. Intentó colocar sus pies y sus manos sobre el suelo para caminar hacia un charco de sangre que había junto al cuerpo muerto. Allí por fin pudo ver su reflejo.

¡¿Un gato?!

Volvió a caerse hacia atrás de la impresión y un chillido extraño salió desde el fondo de su garganta cuando quiso expresar una palabra. No podía hablar como antes y su cara era…

Volvió a mirarse en la sangre. Parpadeó, movió sus orejas y abrió su boca.

Era un gato negro.

¿Cómo había pasado esto? Quería creer que se trataba de una pesadilla, pero cuando más veía las patas que tenía en lugar de manos más notaba lo real que era.

El hombre muerto que tenía enfrente estaba frío y vestido de negro. Eso le dio una mala impresión y el ruido de la batalla volvió a llamar su atención, pero parecía haber llegado a su fin.

Vio a un grupo de cultivadores acercarse y eso lo puso tenso, pero ninguno de ellos pareció notarlo, así que Wei Ying se acercó despacio para escuchar qué estaban diciendo.

—Capturamos algunos de los cultivadores demoníacos, pero se quitaron la vida antes que pudiéramos hacerles preguntas —dijo uno de los jóvenes.

—Tal vez el líder haya obtenido algo más de información, aquí sólo dejaron un caos.

—¿Por qué seguirán empeñados en revivir al Patriarca Yiling? Estos rituales de sacrificio son demasiado peligrosos.

Oh, no.

Como sospechó, había personas que intentaron revivirlo. Él ya no pertenecía a ese mundo, ¿por qué sus imitadores se empeñaban en traerlo de regreso? Wei Ying no pensó en todo lo que provocaría cuando eligió ese camino de cultivo. Había hecho todo lo posible para desalentar a las personas que trataban de imitarlo, pero no tuvo mucho éxito.

Además, ¿por qué habían elegido un gato como un recipiente para su alma? Tal vez algo salió mal.

Observó el cuerpo muerto en el círculo de sacrificio y supo definitivamente que algo había salido muy mal en ese ritual.

Otra cosa que llamó su atención fue el color en las túnicas de esos cultivadores. Eran moradas y tenían campanas de claridad colgadas de sus cinturones. Eso sólo podía significar...

—Por eso debemos impedir que… ¡Líder Jiang!

Los muchachos saludaron con mucho respeto al líder de su secta cuando se acercó. Lucía molesto y bastante inconforme, por lo que los chicos supusieron que no había tenido demasiado éxito tampoco. Wei Ying, por su parte, se quedó congelado en su lugar y sintió que cada parte de su cuerpo se erizaba con pánico al verlo.

Jiang Cheng seguramente lo sabría… Él notaría…

—Busquen por los alrededores, hay que arreglar este desastre —dijo Jiang Cheng a sus discípulos.

Apenas podía creer lo que estaba pasando. Los cultivadores demoníacos parecía no rendirse ante la idea que el Patriarca Yiling había muerto y no dejaban de acercarse a los alrededores de los Túmulos Funerarios para hacer sus rituales. Jiang Cheng estaba harto de lidiar con los desastres que Wei Ying había dejado luego de morir. Ya tenía suficiente con su secta y con cuidar de Jin Ling, tanto que no había podido hacer ningún duelo por la muerte de su hermana apropiadamente.

Esa gente debería saber que Wei Ying nunca volvería y, si llegaba a hacerlo, Jiang Cheng se aseguraría de ser el primero en recibirlo.

Vio ese círculo de sangre en el suelo y pensó que era evidente que el ritual había salido muy mal. ¿En qué tipo de investigaciones se basaban estos cultivadores? Nunca serían genios como Wei Ying, pero sí reconocía que eran persistentes. Jiang Cheng le ordenó a sus discípulos que recolectaran toda la información que pudieran y quemaran todo rastro de esa ceremonia maldita y fallida.

Cuando estuvo por marcharse, Jiang Cheng sintió una mirada sobre él y estuvo a punto de invocar a Zidian cuando notó unos ojos grandes y brillantes en medio de la espesa noche.

Se trataba de un gato asustado y oculto sin saber a dónde huir. Miró al animal sin mucho interés y dejó de tocar su anillo. ¿Sería la mascota de alguno de esos cultivadores? Tal vez ese gato sólo era un animal salvaje o una criatura perdida, aunque sí era bastante extraño encontrar un animal así en medio de la noche y junto a un ritual tan espeluznante. No pensaba perder tiempo en algo así, por lo que sólo se marchó para reencontrarse con sus discípulos y regresar a Muelle de Loto.

Sólo en ese instante, Wei Ying pudo relajarse y respirar.

El aire olía a sangre aún y la luz de la luna lo acunó esa noche mientras él pensaba que Jiang Cheng no lo reconoció con ese cuerpo de gato. No sabía si tomar eso como una bendición o lamentarse por su destino.

2

—¡Aww, un gatito! —espetó una joven muchacha inclinándose para ver al pequeño animal.

Wei Ying supo que ese era su momento. Él maulló cuando la muchacha lo acarició y se acercó a la canasta que traía ella. Podía oler con claridad que allí dentro había bollos y volvió a maullar con insistencia. La joven sólo se rió por su entusiasmo y siguió acariciándolo, entonces Wei Ying supo que debía intentar su mejor táctica.

Así que se recostó sobre su espalda con sus patas flexionadas y se movió enseñando su panza, cosa que parecía encantar a todas las personas que lo veían. Ella se rió al ver su truco y lo acarició hasta que buscó algo dentro de su canasta, Wei Ying se levantó al instante para recibir su bollo.

—Puedes tener uno —dijo la muchacha abriendo el bollo dejando que el olor a carne enloqueciera al gato. Dejó la comida en el suelo para que él se acercara—. Te esperaré para que lo termines y los perros no te lo roben.

Los dioses en el cielo debían bendecir a esta hermosa mujer.

Wei Ying maulló una vez más antes de comenzar a comer con entusiasmo.

Llevaba bastantes días viviendo con su nuevo cuerpo de gato y había descubierto muchas cosas interesantes.

Primero, podía correr muy rápido y también daba grandes saltos. Incluso podía meterse en cualquier lado con un sigilo impresionante, nadie podía oírlo. Era capaz de ver muy bien de noche, tenía unos sentidos muy agudos, lo que había ayudado para poder huir en caso de ser necesario.

Segundo, los perros aún lo odiaban y lo perseguían, pero la táctica de subir a los árboles para escapar seguía resultando.

Las personas, por otro lado, no lo odiaban tanto. Muchos lo echaban o lo pateaban, pero otros, como esta dulce muchacha, solían pararse a acariciarlo y darle comida. También muchos niños habían querido adoptarlo , pero Wei Ying terminaba escapando de sus pequeñas manos pegajosas. No le importaba que lo toquen a cambio de comida o incluso mostrarse dócil —cosa que comenzó a hacer porque notó que daba buenos resultados tener una actitud tierna —, pero no quería terminar como una mascota.

La mayor parte de las noches vivía a la intemperie, pero no le molestaba porque Yunmeng siempre era muy cálido y era agradable poder dormir en los techos de las casas. Incluso, muchas veces, se metía en habitaciones vacías con las ventanas abiertas para dormir y luego se marchaba sin ser visto.

Esto estaba resultando más divertido de lo que imaginó. Ser un gato era interesante, aunque estaba el detalle de los perros odiándolo, pero eso ya le pasaba siendo humano. Sin embargo, ya no había personas que desearan matarlo o le temieran por ser el Patriarca Yiling. Ahora sólo era un tierno gatito que se dejaba acariciar y enseñaba la panza por comida. No sonaba como una mala vida para él. Además, podía oír conversaciones ajenas sin que nadie supiera que realmente estaba allí escuchando.

Así fue cómo se enteró que habían pasado cinco años desde su muerte, quiénes eran los actuales líderes de las sectas más importantes y muchos otros chismes.

A pesar de estar divirtiéndose, Wei Ying no podía dejar de pensar en esa noche que se encontró con Jiang Cheng.

Tenía curiosidad por verlo, sobre todo porque sabía que su shidi no lo reconocería con esa apariencia, pero era justamente Jiang Cheng y le aterraba pensar que supiera en realidad quién era. Si él se enteraba, por más que fuera imposible, ¿qué le diría? Wei Ying no podía hablar siendo un gato, pero no estaba preparado para escuchar lo que Jiang Cheng tenía para decirle.

—Cuídate mucho, ya tengo que irme —dijo la joven acariciando una vez más la cabeza de Wei Ying antes de marcharse.

Él relamió su boca luego de haber terminado ese bollo y se apresuró a desaparecer antes que los perros lo encontraran.

Tal vez sólo echaría un vistazo rápido a Muelle de Loto

3

Nunca imaginó que ser un gato le permitiera entrar con tanta facilidad por los portones de Muelle de Loto. Wei Ying comenzó a ir todos los días hasta allí y, cada vez que las puertas debían abrirse para dejar entrar o salir a alguien, él se inmiscuía sin problemas. A veces le maullaba a los guardias de turno y otras veces sólo entraba sin que nadie lo viese.

Después de varios días allí, Wei Ying ya sabía cuáles eran los discípulos más afines a los gatos y cuáles no tendrían problemas de echarlo a patadas.

Así que comenzó a dar vueltas por la entrada de Muelle de Loto, pero nunca fue más allá. No se animaba porque todavía no estaba listo para arriesgarse de esa forma, pero sí logró ver a Jiang Cheng de lejos en más de una ocasión durante sus visitas y también notó que éste sabía de su presencia.

Sus ojos se cruzaron con los de Jiang Cheng más de una vez y, por suerte, éste siempre lo ignoraba. Tal vez sólo pensaba que era un gato corriente y había olvidado que lo vio esa noche, cosa que era muy beneficiosa para Wei Ying. De esa forma, comenzó a perder un poco el miedo de acercarse.

En una de sus visitas, pudo ver a su antiguo shidi saliendo con un grupo de discípulos. Al parecer, irían a una cacería nocturna con un grupo que era bastante joven y Jiang Cheng los supervisaría. Eso le generó algo de intriga y decidió seguirlos.

Desde que su shidi comenzó con la reconstrucción de la secta, Wei Ying no pudo estar demasiado presente y lo lamentó. Así que estaba interesado por ver lo mucho que Jiang Cheng avanzó esos años como líder de secta.

Wei Ying siguió al grupo desde los árboles y corrió cuando tuvo que hacerlo para no perderlos, pero podía seguir el rastro que dejaban. Desde que tenía esa forma, podía darse cuenta del olor particular que tenían todas las cosas y el aroma de su shidi estaba grabado en su memoria, así que no lo perdería.

Observó desde su alta posición cómo se adentraron y eso le trajo muchos recuerdos de cuando era humano en sus primeras cacerías. Aun así, ahora sintió que su pelaje se erizaba ante la presencia de algo sobrenatural, el aroma en el aire cambió y supo perfectamente que algo se acercaba.

Un espectro intentó atacar a un joven y Wei Ying saltó para defenderlo sin pensarlo. Sus patas y garras no fueron suficiente para lastimar a la criatura pero sí para espantarlo. Los jóvenes lo miraron impactados, incluido Jiang Cheng, pero Wei Ying sólo gruñó e hizo varios sonidos en la dirección donde sintió que vendrían más de esos espectros.

—¡Es por allá! —gritó el chico que salvó—. Nos está indicando donde están.

Wei Ying se sintió complacido porque lo estuvieran entendiendo y rápidamente miró a Jiang Cheng, quien parecía desconfiado, pero aun así gritó órdenes para que los discípulos mantuvieran su posición mientras continuaban con esa misión.

El resto de la cacería, Wei Ying se mantuvo cuidando y alertando al grupo sin darse cuenta que eso era lo que solían hacer los animales espirituales. ¿En eso se había convertido en esta nueva vida? Aún lo estaba descubriendo, pero se conformaba con que Jiang Cheng siguiera sin saber quién era.

4

Luego de despedir a los discípulos y terminar con los reportes de la misión, Jiang Cheng suspiró sintiéndose agotado. Esa misión se supone que iba a ser algo de práctica para los discípulos menos experimentados de su secta, pero había sido más intensa de lo que imaginó y mucho menos pensó que iba a tener a ese animal como ayuda.

Sintió escalofríos cuando un maullido llegó a sus oídos y suspiró llamando a uno de sus sirvientes para pedirles un plato de comida.

Jiang Cheng se sintió ridículo por hacer esto, pero le pareció que era lo más indicado. Después de todo, siempre debía mostrar respeto y agradecimiento, incluso por los animales, por más que no fueran de su total agrado.

Tomó el plato con pollo asado y caminó hacia el exterior donde vio al animal acercarse entre las sombras. El pelaje negro brillante y los ojos enormes lo miraron fijamente. Era el mismo gato de esa noche donde encontraron a los cultivadores demoníacos haciendo un ritual. Eso le generaba muchas dudas. ¿Acaso era un animal espiritual que pertenecía a ese grupo? Tal vez ahora, sin ningún dueño, estaba rondando Muelle de Loto en busca de comida. ¿Sería eso o algo más?

—Ten —dijo inclinándose para dejar el plato en el suelo—. Es por tu ayuda en la cacería.

Definitivamente se sentía ridículo hablando con ese animal, pero el gato maulló y comenzó a comer con gusto.

Nunca había visto un gato como un animal espiritual, pero sin duda lo era. Vio cómo reaccionó a la presencia con los espectros y la forma en que se lanzó a atacar sin dudarlo. Tal vez tenía algún tipo de entrenamiento previo.

Jiang Cheng se inclinó frente al gato mientras este comía y lo miró con cuidado. El felino, al sentirse observado, paró de comer y lo miró con algo de temor, como si estuviera preparado para huir en cualquier instante. No dejó de resultarle demasiado extraño y pensó que no debería tener un gato que perteneció a cultivadores demoníacos rondando por su secta, pero el animal había salvado a uno de sus discípulos. En cierta forma, tenía una deuda de gratitud con ese gato, pero no planeaba dejar que se quedara.

—Come esto y lárgate de aquí, gato.

Luego de decir esto, Jiang Cheng se levantó para retirarse.

Él había deseado mucho volver a tener un perro luego que su padre regaló a sus cachorros cuando era un niño a causa de Wei Ying. Por varios años deseó tener una mascota de nuevo, pero en ningún momento consideró tener un gato. Eran animales demasiado solitarios y ariscos, traicioneros, comparado con los perros que daban cariño y amor de forma incondicional.

Jamás dejaría que un animal así se quedara en Muelle de Loto por más que tuviese talento o fuese útil para cacerías nocturnas. No lo necesitaba y tampoco era su tipo de mascota.

Jiang Cheng estaba completamente seguro de su decisión.

5

Wei Ying se quedó en Muelle de Loto después de esa cacería nocturna.

Por más que Jiang Cheng le dijo varias veces que se largue, siempre le llevaba platos con carne asada y, si notaba que estaba en las cacerías nocturnas, lo dejaba estar allí ayudando. Pronto, las personas dentro del muelle comenzaron a conocerlo y saludarlo como si fuese un integrante más del lugar.

Él se tomó el tiempo para pasear y recorrer Muelle de Loto de forma apropiada. Wei Ying se impresionó por lo mucho que había crecido la secta. Había partes nuevas junto con las renovaciones que había hecho Jiang Cheng y se paseó por todos los techos dándose cuenta que todavía seguían haciendo muchas modificaciones. Yunmeng Jiang estaba creciendo de una forma muy próspera y eso lo asombró. Jiang Cheng realmente se estaba esforzando mucho en su trabajo como líder, tanto que Wei Ying sabía que sus padres y Jiang Yanli estarían orgullosos de él.

Pensar en eso siempre lo dejaba melancólico e iba a tomar siestas cerca del salón donde las tablillas funerarias de los Jiang descansaban.

Wei Ying no podía rezar en esa forma o encender inciensos para ellos, pero sí se había acercado para pedir perdón en silencio y se subió al altar para acostarse junto a la lápida de Jiang Yanli. A ella era a quien más quería pedirle perdón.

Durmió allí algunas de sus siestas, pero también le gustaba recostarse en los techos debajo del sol de la tarde. Sin embargo, en esa ocasión decidió visitar a su shijie y dormir junto a ella. Wei Ying se preguntó qué pensaría ella si lo viera así. ¿Pensaría que era tierno? ¿Lo acariciaría como todas las chicas amables en el muelle? Estaba seguro que sí y dejaría que tomara su sopa inclusive siendo un gato.

Una voz de niño pasó cerca de él despertándolo de su siesta y al instante Wei Ying se levantó alerta.

—¿Qué haces molestando a mamá, gato? ¡Bájate de ahí!

El pequeño mocoso de no más de cinco años le habló con su voz chillona y Wei Ying parpadeó con cuidado dándose cuenta que el rostro de ese pequeño se le hacía familiar. Además esa marca de bermellón en la frente…

¡Jin Ling!

Claro, ya había oído a Jiang Cheng decir que su sobrino pronto vendría de Lanling y eso había emocionado a Wei Ying, pero no sabía que había llegado ya.

Bajó del altar con su elegancia felina y se estiró para luego acercarse a Jin Ling. El pequeño lo miró con desconfianza, pero Wei Ying al instante pensó cómo debería actuar un gato amistoso y se acercó para acariciar la pierna del niño con su cabeza y su lomo. Durante sus primeros días con ese cuerpo, se encargó de observar y copiar el comportamiento de otros gatos con humanos, así saber cómo comportarse, pero no había tenido buena relación con los demás gatos. En varias ocasiones tuvo que pelear en techos, pero desde que pasaba todo su tiempo en Muelle de Loto eso ya no le ocurría.

Jin Ling pareció dudar al principio, pero terminó inclinándose para acariciarlo y Wei Ying ronroneó.

Esas vibraciones lo habían sorprendido en un primer momento, pero ya estaba acostumbrándose a ronronear cuando estaba a gusto y también parecía agradarle a las personas que lo tocaban.

—No eres un gato malo —concluyó Jin Ling sentándose en el suelo frente al animal—. No sabía que mi tío tenía una mascota ahora… ¿Estabas visitando a mamá?

Wei Ying se acercó para frotar su rostro contra el del niño y ronroneó más fuerte, cosa que hizo a Jin Ling reír.

—Basta, llenarás mi túnica de pelos —Jin Ling se quejó, pero en su rostro tenía una sonrisa y siguió acariciando al gato de todas formas—. Ya sé, le diré a mi tío que prendamos inciensos para mamá, así ella no estará triste.

Un maullido salió de la boca de Wei Ying cuando oyó esa idea y siguió a Jin Ling todo el resto del día para ver qué hacía. Jugó con el pequeño y se encontró muy a gusto de recibir sus caricias, dormir su siesta cerca de él o recibir la comida que el niño le compartía. No había tenido la oportunidad de conocer a Jin Ling cuando estaba vivo, así que no quería desaprovechar ese momento.

Tenía mucho para decirle a ese niño. Tal vez, junto con Jiang Cheng, era la persona a la que más debía pedirle disculpas, pero no podía hacerlo.

Así que sólo se acurrucó contra Jin Ling y recibió sus caricias con el deseo que cada uno de esos toques alivianara la culpa que sentía.

6

—¿Qué crees que haces aquí? 

A pesar de sus palabras rudas, Jiang Cheng debía admitir que era su culpa por haber dejado la puerta de su cuarto entreabierta y por eso ahora ese gato se estaba metiendo dentro sin importarle lo que antes dijo.

Él mismo había asegurado que no dejaría que ese animal se quedara allí, pero debía reconocer que era de bastante utilidad para las cacerías nocturnas de los más jóvenes. Por alguna razón, ellos se sentían más a gusto con el gato que funcionaba como un guía y también alertaba si había peligro. Sin mencionar que el animal era valiente y podía defenderse muy bien. Por ese motivo, Jiang Cheng dejó que el gato siguiese acompañándolos y tampoco mencionó nada cuando los sirvientes y los discípulos le daban comida. Incluso él mismo comenzó a ordenar que lo alimentaran.

Aquel gato llevaba un par de meses rondando el muelle y se estaba convirtiendo en un parte más de la secta sin que lo notara. Sobre todo después que Jin Ling lo conoció.

El niño había tenido una conexión instantánea con el felino y no dejaba de jugar con él. Si Jiang Cheng debía ser sincero, agradecía que su sobrino se distrajera con ese gato, porque le preocupaba que el niño no quisiera estar en Muelle de Loto o extrañara su hogar en Lanling. Jiang Cheng luchó mucho para que su sobrino comenzara a pasar tiempo en Yunmeng Jiang, pero tampoco sabía qué hacer exactamente para que el niño estuviera más feliz. Una mascota parecía estar ayudando.

Así que dejó que el gato entrara a su cuarto y él siguió trabajando en su escritorio. El felino le maulló en respuesta y Jiang Cheng levantó los ojos de los papeles que estaba revisando para verlo rodear la mesa con su larga cola negra levantada.

—¿Qué quieres? No tengo comida —espetó cuando el animal volvió a maullar a su lado y Jiang Cheng suspiró cuando el gato se subió a la mesa—. Te dije que no tengo nada para ti, ¿o piensas responder las cartas por mí?

El gato pareció oír con atención las palabras que dijo y miró los papeles sobre la mesa como si significaran algo para él. Luego de esto hizo otro sonido y caminó sobre las hojas dejando sus huellas marcadas.

—¡¿Qué haces?! —masculló tomando al gato para sacarlo de los papeles y gruñó molesto cuando notó que era tarde, toda la tinta estaba corrida y tenía patas de gato marcadas, aunque podría enviarlas así… Ya no le importaba demasiado lo que otros líderes de secta pensaban—. Realmente eres una mugre.

Dejó al animal a un lado y pensó que no debía desquitarse con él. Sólo era un gato, no sabía la importancia que tenían los papeles. Lo único que quería era comida y atención.

—Mugre… —murmuró mirando al animal mientras acomodaba los papeles para ver si podía reutilizarlos—. No es un mal nombre para ti, ¿qué opinas?

El gato le gruñó e hizo varios maullidos que arrancaron una risa de parte de Jiang Cheng.

—No me importa si no te gusta o si antes tenías un nombre previo —dijo con una sonrisa—. Ahora te llamarás Mugre si quieres quedarte aquí y seguir comiendo pollo asado.

No tenía idea por qué estaba burlándose del gato o hablando como si éste le entendiera, pero tuvo la sensación que la expresión del gato era de completo fastidio. Aun así, el felino se deslizó sobre las piernas de Jiang Cheng para acomodarse en su regazo y quedarse allí acostado para dormir. Suponía que eso significaba que aceptaba su nuevo nombre.

Jiang Cheng dejó que el gato se durmiera allí mientras seguía trabajando y pasó una mano por su pelaje para acariciarlo. Los ronroneos de Mugre lo relajaron demasiado, tanto que bostezó luego de terminar de escribir las cartas y revisar sus documentos pendientes.

No le importaría volver a trabajar así, aunque se molestó con Mugre cuando notó su ropa completamente llena de pelos.

Sí, Mugre era un buen nombre para ese gato.

7

—¡Listo, Mugre! —espetó Jin Ling muy contento acomodando el lazo rojo en el cuello del gato—. Así te ves mucho mejor.

Wei Ying quiso gruñir cuando escuchó de nuevo ese nombre , pero no podía hacer nada para cambiar su realidad. Ahora era Mugre para todos allí en el muelle y, aunque fuese humillante, prefería ese nombre antes que los otros que Jiang Cheng usaba para las mascotas cuando era niño. No quería ser princesa, amor o jazmín. Mugre era mucho mejor que cualquiera de esos apodos cursis. Así que tampoco había sido una mala opción. Dudaba que alguna vez oyera a alguien llamarlo por su verdadero nombre y tal vez eso fuese lo mejor.

Mientras más escuchaba su nuevo nombre, Wei Ying iba acostumbrándose a que ahora Muelle de Loto era su nuevo hogar y lo habían adoptado por completo como una mascota.

Jiang Cheng ya no lo miraba con desconfianza e incluso lo dejaba entrar a su oficina y dormir en su regazo mientras trabajaba. Eso fue algo vergonzoso, pero Wei Ying notó que los gatos lo hacían mucho y le generó un poco de curiosidad intentarlo. Grande fue su sorpresa cuando descubrió lo cómodas que eran las piernas de Jiang Cheng. Eran grandes, firmes y cálidas. Desde la primera vez que se subió, ese había sido uno de los lugares favoritos para sus siestas.

También le gustaba pasar su tiempo con Jin Ling. Observaba los entrenamientos del niño y lo acompañaba mientras estudiaba o comía. Su sobrino solía darle un poco de su comida, pero Wei Ying siempre tenía un plato de carne asada en la noche.

Por más que al principio había dicho que no quería ser una mascota, no podía quejarse de esa vida. Además, estaba junto a Jiang Cheng y podía observar cómo Jin Ling crecía.

—Ahora te ves como yo —dijo Jin Ling señalando la cinta roja que tenía en su cabello—. Pensé en ponerte una morada como la que usa mi tío, pero el rojo es mejor, ¿no crees?

Wei Ying sólo maulló y recibió caricias del niño.

—Tengo que ir a recibir mis lecciones, después nos vemos, Mugre.

Jin Ling se despidió de él y Wei Ying lo observó mientras se iba. La cinta en su cuello no le molestaba, no estaba demasiado apretada, pero sí podía sentir que allí estaba. Así que se acercó a uno de los ríos para verse en el reflejo. Esa cinta le recordaba a la que solía usar en su cabello, pero ahora, a pesar de tener el pelo bastante largo y sedoso como decían las personas del muelle que siempre lo acariciaban, no tenía el suficiente cabello para atarlo. Por lo que esa cinta a modo de collar no le parecía mal.

Pensó en qué hacer en ese instante. Era un gato después de todo, no tenía muchas actividades. Sí solía ir a las cacerías nocturnas, daba paseos por el muelle, comía y dormía varias siestas durante el día. Tal vez podría dormir en alguno de los techos, pero decidió dar un paseo antes.

Corrió y saltó entre los árboles para hacer un poco de ejercicio. Deambuló hasta que vio algo que llamó su atención y sus pupilas se dilataron con ansiedad.

Un faisán .

Wei Ying caminó de una forma sigilosa con su cuerpo casi al ras del suelo mientras se acercaba al ave y, cuando estuvo lo suficientemente cerca, se lanzó para atacar. Cuando era joven y cazaba faisanes, usaba sus manos y armas para atrapar a las aves, esta vez dispuso de sus garras y clavó los dientes en el cuello del faisán, quien luchó por liberarse pero finalmente lo mató.

¡Lo había logrado! Aún era el mejor cazador de faisanes, a pesar de ser un gato.

Tomó al ave entre sus dientes y se la llevó de regreso.

Quería mostrársela a Jiang Cheng y dársela como obsequio, que éste viera lo buen cazador que era y lo felicitara.

Cuando llegó con el ave entre sus fauces, Jiang Cheng sólo lo miró quedándose sin aliento. El gato tenía el faisán en su boca y lo dejó en el suelo, ahí pudo ver la cinta roja que traía en su cuello.

Esa cinta roja, el color negro de su pelaje, el faisán en su boca…

Wei Ying .

Ese nombre se atravesó por la cabeza de Jiang Cheng y negó al instante. No tenía por qué pensar en él. Era sólo un gato, no tenía nada que ver con Wei Ying, quien llevaba varios años muerto, pero a veces se sorprendía pensando en él de repente. Observó de nuevo a Mugre frente a él y parpadeó pensando que ese sólo era un gato y nada más, pero su corazón seguía sintiéndose pesado y las manos le temblaba ligeramente.

Jiang Cheng se acercó al gato para inclinarse y tomar al faisán.

—Voy a pedir que te lo cocinen —dijo—, pero no vuelvas a traer animales muertos a mi cuarto o te cortaré la cola.

A pesar de la amenaza, Mugre maulló entusiasmado y Jiang Cheng pensó que no debía estresarse.

Mugre sólo era un gato.

8

Bebió una copa más y volvió a servirse vino.

Jiang Cheng no solía tomar alcohol seguido, pero cada tanto, sobre todo en las noches donde más le costaba dormir, era algo que se había vuelto costumbre para él. Sólo se sentaba en la oscuridad de su cuarto hasta acabarse una botella o tal vez más y luego se iría a dormir para que las pesadillas terminaran de atormentarlo.

Cuando bebió su tercera copa, oyó un ruido en la puerta. No estaba tan ebrio como para no reconocer ese sonido de uñas rasgando la madera pidiendo que abran la puerta. Ese gato llevaba el tiempo suficiente viviendo en Muelle de Loto como para que supiera cómo llamaba a su puerta.

Con cansancio y dando un gran suspiro, Jiang Cheng se levantó para abrir la puerta y el gato entró rápidamente pasando entre sus pies.

—¿Qué se supone que quieres? Deberías estar durmiendo —dijo como si estuviera regañando a un niño y no a un animal. Mugre sólo maulló y Jiang Cheng volvió hacia la mesa donde estaba sentado un momento antes—. ¿Tampoco puedes dormir? Si eso es lo que haces todo el día.

Jiang Cheng se volvió a sentar para beber y el gato se subió a la mesa, no tenía ánimos para decirle que se baje. El animal se había colocado frente a otra copa vacía que había sobre la madera e hizo un sonido exigente hacia Jiang Cheng.

—¿Qué? ¿También quieres beber? —preguntó recibiendo otro maullido como respuesta.

Arqueó una ceja mientras llenaba la copa vacía frente al animal y lo veía tomar sorbos como si se tratase de agua. Lanzó una fuerte carcajada ante tal imagen pensando que debería estar soñando.

—Un gato borracho, qué estupidez —dijo llevándose su propia copa a sus labios—. Aunque es más estúpido estar bebiendo con dos copas en la mesa cuando estoy solo…

Al darse cuenta de esto, tomó la botella para tomar directamente e intentar ahogar esa sensación desesperante con alcohol, pero ya sabía que eso no funcionaría. Jiang Cheng volvió a escuchar un maullido y vio que el gato se había acercado para colocarse frente a él.

—¿Qué quieres, Mugre? Es muy tarde para comer —Jiang Cheng pasó una mano por su rostro cansado y el gato se acercó más para frotar su cabeza contra su mejilla. Tal vez sólo quería caricias—. Debes pensar que soy un ridículo… Aunque eres un gato, no sé si piensas… No, sí lo haces, no eres un gato cualquiera, sé que estabas ese día que los cultivadores demoníacos hicieron el ritual.

El animal no le respondió. Jiang Cheng sólo bebió un trago más y suspiró.

—Bebes licor, tienes una cinta roja, cazas faisanes, estabas con cultivadores demoníacos y eres sorprendentemente útil para las cacerías nocturnas. Hasta Jin Ling te ama y te duermes junto a la tablilla de mi hermana… ¿Qué más haces? ¿Acaso un día me hablarás y dirás que eres Wei Wuxian en realidad?

Un silencio sepulcral inundó la habitación en ese instante y Jiang Cheng miró fijamente al gato esperando… ¿esperando qué?

Mugre sólo maulló, por supuesto, y él suspiró sintiéndose derrotado.

Ese sólo era un gato y él un hombre muy solo.

—Creo que sólo extraño a mi hermana… —confesó mirando distraídamente la botella sobre la mesa—. Y... tal vez a Wei Wuxian.

Jamás se había atrevido a decir eso en voz alta y menos lo diría frente a alguien. Tomó un poco más de alcohol y la botella quedó vacía finalmente. Jiang Cheng suspiró en ese instante mientras se levantaba de la mesa y se dirigía a su cama para lanzarse allí sin ningún cuidado.

Mugre se acercó a él para subirse a la cama a su lado y Jiang Cheng lo acarició sin importarle los pelos que pudieran quedar en sus sábanas.

—A mi hermana le hubiera encantado tener un gato, ella era amable con todo el mundo, la extraño tanto... —comentó mientras pasaba los dedos por el pelo negro del gato y lo oía ronronear por sus caricias—. Y Wei Wuxian… Hay tantas cosas que no pude decirle… Ese idiota, tampoco creo que le importara oír qué tenía para decir, pero Muelle de Loto se siente vacío sin ellos dos.

Muchas veces creía poder sentir que por los pasillos vagaban los fantasmas de sus recuerdos. La risa de hermano marcial resonaba por los pasillos y la dulce voz de su A-Jie llamándolo “A-Cheng” lo envolvían con una calidez que Jiang Cheng sabía que nunca volvería a sentir.

—Yo tuve que ser quien se quedara atrás para cuidar de Jin Ling… 

¿Por qué él? ¿Por qué tuvo que ser él a quien dejaran?

Era inútil recriminarle algo a los muertos, pero se sentía incapaz de perdonalos por lo que hicieron. Sobre todo en esas noches donde más solo se sentía. Sin embargo, la angustia que invadía su pecho no fue tan pesada como en otras ocasiones, tal vez porque estaba acariciando a ese pequeño gato. Al menos él estaba allí y Jiang Cheng se permitió ser patético esa noche en presencia de ese animal.

—No creas que voy a dejar que tomes conmigo siempre, Mugre —aseguró sintiéndose cansado mientras se acomodaba en la cama para dormir—, pero no eres un mal compañero de tragos.

Jiang Cheng suspiró dispuesto a dormir mientras abrazaba a ese gato y eso, sorprendentemente, lo ayudó a tener un sueño más tranquilo y sin tantas pesadillas.

Por su parte, Wei Ying nunca lamentó tanto ser un gato como esa noche. 

No podía expresarle lo que sentía ni decirle lo que pensaba, pero se moría por gritar tantas cosas que tenía acumuladas en su pecho. Decirle que lo perdonara por lo que pasó y que todas las cosas que hizo nunca fueron con intención de dañarlo. Wei Ying apoyó la cabeza donde Jiang Cheng tenía el núcleo dorado, su núcleo dorado , y ronroneó con más fuerza cerrando sus ojos.

Jiang Cheng había logrado grandes cosas con ese núcleo y era increíblemente prodigioso. Había reconstruido toda la secta y ahora era un líder respetado. A pesar de todo lo que vivió, incluyendo su estado actual como gato, Wei Ying no se arrepentía de ese sacrificio que hizo y estaba feliz al poder ver todo lo que Jiang Cheng consiguió. Nunca pensó que podría estar junto a él y a Jin Ling de esta forma, por lo que, a pesar de tener ese cuerpo, no estaba infeliz. Sólo le gustaría poder ser capaz de transmitir un poco más de confort para su shidi.

Wei Ying se acurrucó contra él esa noche y durmió esperando que Jiang Cheng pudiese sentir un poco de todo lo que significaba para él y las inmensas ganas que tenía de poder abrazarlo.

9

Esa mañana Wei Ying no quiso levantarse temprano porque había descubierto que, en cierta hora del día, el sol entraba directo por la ventana y lo bañaba por completo. Cuando era humano no le agradaba sentir el sol despertarlo, pero con ese cuerpo de gato era lo mejor del mundo, aunque su pelaje negro provocaba que no tardara mucho en abrumarse por el calor.

Luego de despertarse, se estiró y bostezó mostrando todos sus dientes y sus garras. Había dormido muy bien la noche anterior en su cama... Bueno, la cama de Jiang Cheng, pero hacía bastante que era suya también.

Después de esa noche donde compartieron un poco de licor y Jiang Cheng lo dejó dormir con él, Wei Ying comenzó a irse a la habitación de su antiguo shidi para dormir y éste al principio le dijo que no podía quedarse ahí, pero finalmente acababa dejándolo. Jiang Cheng siempre se despertaba temprano, pero antes de levantarse se acercaba para acariciarlo y Wei Ying siempre se desperezaba para recibir esos mimos matutinos. Luego él se iría para iniciar la mañana y el gatito se quedaría para dormir hasta que se hartara.

Cuando se levantó de la cama, encontró sobre la mesa un plato con carne cocida fría y se acercó corriendo para comer su “desayuno”. ¿Así era como se cuidaba un gato? Wei Ying nunca había tenido una mascota, por lo que no sabía cómo cuidar una, pero definitivamente su vida de gato era bastante buena.

Terminó de comer y luego salió del cuarto. Jiang Cheng siempre dejaba la ventana un poco entreabierta para que él pudiera salir de la habitación y Wei Ying se había acostumbrado a moverse con su propia agilidad de gato. Notó que la gente en Muelle de Loto estaba algo revolucionada porque habían llegado visitas y recordó que ese día iba a ir un líder de una secta menor junto con su hija. Todos los integrantes de Yunmeng Jiang comentaron la posibilidad de que el líder contrajera matrimonio, cosa que todos veían muy lógica debido a que la secta ya había crecido mucho y sería apropiado que el líder tuviera una compañera.

Por más que entendía que era algo esperado, a Wei Ying no terminaba de convencerle la idea de su shidi con una esposa.

Caminó hasta el salón de reuniones donde escuchó que estaba ese líder de secta con su comitiva hablando con Jiang Cheng y alabándolo de una forma exagerada para su gusto. Wei Ying entró sin importarle quién lo veía y rodeó la mesa parándose junto a la mujer en cuestión para verla. Era bonita, pero algo en la mirada de la joven no le agradó. No parecía tener un cultivo muy significativo y los adornos que usaba eran demasiado pesados, nada similar a lo que se usaba en Yunmeng, sin mencionar que el perfume que tenía encima era muy fuerte y tuvo que esforzarse para no toser una bola de pelos frente a ella.

—Oh, un gato —mencionó ella estirando su mano para tocar al animal y Wei Ying sólo siseó dando un golpe en el aire con sus garras para que se alejara de él.

No planeaba lastimarla, pero le molestaba que gente desconocida quisiera tocarlo. La muchacha chilló asustada y miró a Jiang Cheng como si esperara que le diera alguna reprimenda al animal, pero nunca llegó.

—Le recomiendo que no intente acariciar animales ajenos —dijo Jiang Cheng—. Él no es muy amistoso con las personas que no conoce.

Wei Ying caminó con la cabeza en alto y se subió a las piernas de Jiang Cheng ronroneando cuando lo acarició. Los invitados miraron un poco confundidos la escena y no entendieron por qué el líder de secta dejaba que ese animal se sentara sobre él durante la reunión, pero era algo que había empezado a volverse costumbre. Wei Ying comenzó a asistir a las reuniones de Jiang Cheng y se recostaba en sus piernas para dormir, pero siempre oía atentamente todo lo que hablaban. De alguna forma, quería proteger a su shidi de todos los que quisieran hacerle daño.

Muchos de los invitados solían ser bastante tontos y no darse cuenta que un gato podía oír cómo hablaban en contra del líder Jiang o conspiraban a sus espaldas. Aunque fuese una locura, Jiang Cheng confiaba en su criterio como animal espiritual y si Mugre desaprobaba a alguna de las personas que iban a intentar hacer tratos con él, Jiang Cheng lo pensaba muy bien antes de aceptar y muchas veces acababa rechazando las ofertas.

En este caso pasó algo similar.

Después de la reunión, Wei Ying oyó cómo ese líder de secta hablaba con su hija y le decía que no se preocupara porque ella sería la próxima Madame de Yunmeng Jiang si las cosas salían bien.

Ellos no estaban diciendo nada malo, pero la forma ambiciosa de hablar del líder y el brillo en la mirada de la joven no le gustó para nada. Así que pensó en darles una lección para que no se acercaran de nuevo.

Esa tarde, Jiang Cheng oyó cómo esa chica, muy molesta, se quejaba sobre que había encontrado toda su ropa húmeda y con un olor espantoso a orina de gato. Él tuvo que esforzarse para no reírse mientras le pedía disculpas a la joven, pero ella no quiso escucharlo. Por otro lado, su padre pareció querer convencer a su hija de que tomara ese asunto como un accidente, pero la muchacha no le hizo caso y terminaron por marcharse de Muelle de Loto.

Luego de haber logrado su cometido, Wei Ying se acostó en su cama —la cama de Jiang Cheng— para dormir la siesta hasta que lo oyó ingresar al cuarto.

—No te hagas el tonto, ya sé lo que hiciste —espetó Jiang Cheng enojado y vio cómo el gato se estiraba sobre su espalda en una posición sumisa—. Eso no te funcionará.

El animal volvió a retorcerse de una forma tierna mientras mostraba su panza y estiraba sus patas hacia Jiang Cheng, quien no podía entender cómo esa bestia oscura podía tener patas con dedos rosas. Cada vez que notaba el detalle de esa huella rosada, toda molestia dentro de su ser parecía disminuir y sus ojos se perdían en el animal.

fanart: WWX como gatito

 

Si tenía que ser sincero, Jiang Cheng no estaba tan enojado y realmente él mismo estaba buscando una excusa para rechazar a la joven, pero el padre era muy insistente y en realidad no quería perder la alianza que tenía con él. Así que el gato le había dado una buena excusa para no tener que continuar con esa situación de un posible matrimonio.

—Lo que hiciste no estuvo bien —insistió intentando sonar firme con la intención de castigar al animal, pero sus fuerzas se rompieron cuando volvió a ver esas patas rosas—. Eres detestable…

Jiang Cheng se inclinó para tocar esas huellitas suaves y acariciarle la barriga mientras el gato sólo ronroneaba más fuerte. Dentro de su habitación, nadie lo vería mientras besaba la panza de su gato y acariciaba sus rosadas patas.

—¿Por qué tus dedos son así? Eres un horrible monstruo hermoso —dijo sintiendo que quería estrujar a ese animal entre sus manos, pero se contuvo mientras pasaba los dedos por su suave pelaje—. Eres un muy mal gato, muy malo, debería castigarte… deja de hacerte el bueno, eso no te salvará.

Por su parte, Wei Ying cerró los ojos y se estiró entregándose por completo a las caricias de Jiang Cheng e incluso disfrutó de todas las tonterías cursis que le decía. Nunca imaginó que podía ser tan tierno con una mascota, pero le agradó poder disfrutarlo. Las caricias en su barriga le dieron agradables cosquillas que lo hicieron ronronear y los besos de Jiang Cheng le fascinaron.

No pudo evitar pensar que Jiang Cheng no haría eso con él si fuera humano y eso le hizo sentir un poco extraño.

Sabía que no sería normal hacer eso entre ellos, pero ¿por qué lo hacía sentirse decepcionado?

Wei Ying no estaba seguro que no debería desear eso, pero… ¿y si en realidad lo quería?

Hasta el momento no lo había pensado, pero se preguntó si no podría haber hecho algo así con Jiang Cheng cuando estaba vivo y era humano. Tal vez su shidi lo hubiera matado, pero quizá no.

A él nunca le habían interesado los hombres pero Jiang Cheng era diferente.

Él era… todo .

Aun así, por más que pensara en eso, ahora era su gato y no importaba lo que deseara. Sólo podía lamentarse por todas las cosas que no hizo en el pasado y por todo lo que había hecho mal mientras se conformaba con recibir los mimos amorosos de su shidi siendo su gatito.

10

Esa noche durmió demasiado cómodo, tanto que no quería levantarse de la cama en la mañana. Jiang Cheng se quejó mientras se movía en la cama y bostezó pensando si podría quedarse un poco más, pero no sería apropiado para un líder de secta quedarse dormido. Así que sólo se movió un poco y apenas abrió los ojos viendo una mata de cabello negro junto a él.

Sonrió al pensar que Mugre ni siquiera se había movido. Aquel gato se había acostumbrado a dormir junto a él casi desde que llegó y ya había pasado bastante tiempo de eso. Algunas noches también solía irse a la habitación de Jin Ling, pero la mayor parte del tiempo estaba en el cuarto de Jiang Cheng. No quería admitirlo, pero aquel animal se había adueñado de su cuarto y se había vuelto una gran parte de su vida. Nunca esperó tener una mascota así, él prefería a los perros, pero Mugre era su excepción.

Estiró el brazo para acariciar el pelo del animal y sintió una gran suavidad en el cabello negro, el cual le pareció demasiado largo, más de lo que recordaba.

Jiang Cheng abrió un poco sus ojos entrecerrados y frunció el ceño confundido cuando notó que el cabello negro en efecto era demasiado largo y humano . Es más, pudo distinguir, entre las sábanas y la luz de la mañana, una silueta y una espalda desnuda.

Al darse cuenta de esto abrió los ojos asustado y se levantó con fuerza dando un suspiro como si hasta el momento hubiera estado ahogándose. Tiró de la sábana notando que la imagen que había visto hace un momento desapareció y debajo de la tela sólo estaba el gato durmiendo.

¿Acaso había sido un sueño?

No… Él había visto a alguien .

No era cualquier persona. Jiang Cheng había visto esa espalda cientos de veces, porque había dormido con esa persona en la misma cama en muchas ocasiones y porque crecieron juntos. Nunca podría confundirse… pero no estaba allí.

Sólo había sido un sueño.

Mugre se estiró en la cama y Jiang Cheng no logró volver a dormirse.

A partir de esa vez, Jiang Cheng tuvo más sueños donde veía a Wei Ying. Sobre todo cuando apenas despertaba y en ese momento de vigilia tenía la impresión de que él estaba durmiendo a su lado, pero no veía a nadie más que a su gato.

Recordó que los primeros días que el felino llegó tuvo la idea retorcida de que ese gato era Wei Ying, pero se sintió demasiado loco como para creer algo así. Sin embargo, Jiang Cheng comenzaba a creer que realmente estaba perdiendo la razón.

El día donde más sintió que estaba loco fue cuando entró a su cuarto y vio que sobre su mesa había unos papeles y tinta. Eran talismanes recién pintados y Jiang Cheng podía pensar que cualquier persona podría haberlos hecho para luego marcharse, pero lo dudó cuando vio que ese gato negro estaba sentado observando fijamente esos taslimanes casi como si Jiang Cheng no estuviera allí.

En ese momento sólo fue capaz de ver la cinta roja entre el pelaje negro y ese perfil de concentración. Por más que fuese un animal, sólo había una persona a la que había visto así alguna vez.

—Wei Wuxian…

Su voz salió sin aliento y sólo pudo observar cómo el gato levantaba la cabeza lentamente para verlo. De alguna forma, por más que el animal no le respondió, Jiang Cheng sintió una respuesta.

Cuando estuvo a punto de moverse, el gato tomó uno de los talismanes dentro de su boca y corrió con todas sus fuerzas. Jiang Cheng no dudó en ir detrás de él, pero no lo alcanzó.

El gato desapareció en ese momento y lo dejó con una sensación enorme de desasosiego.

Por más que buscó, no pudo encontrarlo, lo único que le quedó fue ese talismán que dibujó y dejó dentro de su habitación. No tenía idea qué significaba, pero no se rendiría en buscar a Mugre.

No, ya no era Mugre.

Sin duda ese gato era él .

11

—Jiang Cheng…

Cuando escuchó que susurraban su nombre, Jiang Cheng abrió los ojos y se encontró con ese rostro con el que no había dejado de soñar las últimas noches.

—Wei Wuxian —dijo viéndolo como si se tratara de un fantasma—. ¿Qué estás...?

—Espera —pidió Wei Ying presionando los hombros de Jiang Cheng contra la cama para que no se levantara—. Escúchame, no tengo mucho tiempo.

No entendió a qué se refería con eso ni qué estaba sucediendo. En ese instante, notó que Wei Ying estaba sobre su cuerpo y eso lo alertó.

—¿De qué estás hablando? —espetó completamente confundido—. ¿De dónde saliste? Tú estás…

Muerto .

No. No estaba muerto.

Jiang Cheng no soportó en ese momento verlo y lo empujó para quitárselo de encima, pero a la vez sabía que no podía dejarlo ir. Así que lo empujó contra la cama y esta vez se colocó él encima. No volvería a dejarlo escapar.

—Eras tú… —masculló Jiang Cheng viéndolo directo a los ojos—. Eras el gato.

Wei Ying no dijo nada en aquel instante, sólo lo miró con culpa y ni siquiera se esforzó por negar sus palabras.

—Lo siento, Jiang Cheng —respondió con congoja—. ¡Pero no fue mi culpa! No sé qué estaba haciendo la gente en ese ritual, yo sólo desperté y era… Lo siento, de verdad.

A pesar de estarse disculpando, Jiang Cheng no oía sus palabras. Sólo dejó de sostenerlo y se separó de Wei Ying para sentarse en la cama mientras pensaba. Entonces sus sospechas siempre fueron ciertas. Ese grupo de cultivadores demoníacos habían tenido éxito y revivieron a Wei Ying, pero en un cuerpo de gato.

¿Cómo era posible que ahora se viera como un humano? Había algo que estaba mal.

Jiang Cheng miró la túnica blanca que traía Wei Ying encima, casi de un color espectral que se difuminaba en el aire y su piel brillaba más que nunca. Jamás lo había visto así, pero incluso su cuarto no estaba normal.

Un sueño .

Debía estar soñando de nuevo, pero también se sentía muy diferente a todo lo que había vivido antes. Sí era un sueño, pero a la vez también se trataba de algo real.

—Jiang Cheng, escúchame —pidió Wei Ying levantándose y acercándose a él—. Nunca fue mi intención que eso pasara… Que nada de lo que nos apartó sucediera.

Esas palabras lo hicieron estremecer. Jiang Cheng miró a Wei Ying y nunca pensó oír esas palabras de parte de él. Sonaba tan honesto y desesperado por hablar con él, que Jiang Cheng no supo cómo reaccionar.

—Si eras el gato… sabes todo lo que dije —masculló dándose cuenta que, frente a ese animal, había bajado la guardia y se abrió de una forma muy sensible y dijo cosas que jamás mencionó frente a ninguna persona. Había dicho todo eso frente a Wei Ying—. Sabes que yo…

—Jiang Cheng, perdóname —interrumpió Wei Ying acercándose aún más a él—. Sé que probablemente no quieras saber nada de mí después de todo lo que pasó y menos ahora que sabes que yo en realidad era… pero no podía irme sin decirte que siento todo lo que pasó entre nosotros y… por lo de shijie.

Los ojos de Wei Ying se enrojecieron mientras hablaba y no le importó en ese momento abrazar a Jiang Cheng mientras seguía hablando.

—El tiempo que viví aquí contigo fue increíble —dijo ocultando el rostro en su cuello y Jiang Cheng sintió su piel humedecerse y la voz de Wei Ying quebrarse—. Estar contigo… conocer a Jin Ling… Gracias, A-Cheng y perdón, en serio perdóname por todo.

No supo qué decir ante todo eso. Con sus manos temblorosas, Jiang Cheng regresó ese abrazo y se permitió apretarlo contra él. Era real, era él. Jamás creyó volver a abrazarlo y sus ojos también le ardieron mientras se negaba a soltarlo. A pesar de todo lo que habían vivido, no quería dejarlo ir.

—No hables como si fuera el fin, idiota —masculló Jiang Cheng con la voz hecha un hilo—. ¿Sabes lo mucho que lloró Jin Ling al ver que el gato se había ido? No me obligues a decirle que no volverás.

Oyó la risa suave de Wei Ying ahogada por el llanto en su cuello y Jiang Cheng sólo le acarició la espalda con cuidado.

Ya hacía mucho tiempo que el rencor que tenía por Wei Ying se había transformado en algo muy diferente, tanto que ahora, teniendo la posibilidad de abrazarlo de nuevo, sólo pensaba que no quería que él se vaya de su lado otra vez. Nunca podrían borrar los errores de su pasado, porque ambos hicieron muchas cosas mal, pero… tal vez podrían avanzar juntos. Jiang Cheng no quería volver a perderlo.

Fuese humano, gato o lo que sea, quería a Wei Ying con él.

—No puedo creer que te haya besado las patas —mencionó Jiang Cheng recordando ese detalle y se sintió un idiota, pero sonrió cuando oyó de nuevo la risa de Wei Ying.

—Me gustó que lo hagas —respondió—. No sabía que podías ser tan cariñoso, ChengCheng…

Estuvo a punto de darle un golpe en la cabeza por ese apodo, pero se quedó quieto cuando Wei Ying se apartó de él y lo miró de una forma muy profunda con sus ojos brillantes.

—Y me di cuenta que… hubiera preferido que besaras mi cuerpo y mis manos cuando era una persona, no un gato.

Esas palabras habían sido serias, para nada una broma, y Jiang Cheng abrió los ojos asombrado cuando lo oyó. ¿Se estaba refiriendo a…?

Wei Ying sostuvo el rostro de Jiang Cheng entre sus manos y se acercó para poder besarlo.

Por un instante, su mente dejó de funcionar y sólo fue capaz de sentir esos labios sobre los suyos. Jiang Cheng no era consciente de cuánto había deseado esto y su alma vibró con fuerza cuando por fin lo obtuvo.

Abrazó a Wei Ying de nuevo y se perdió en su boca, en la suavidad de su piel y en la frescura de su aroma. Quería besarlo hasta quedarse sin aliento y abrazarlo hasta ya no tener más fuerzas. Donde él pertenecía eran sus brazos, su cama, sus labios. ¿Cómo no había hecho esto antes? Jiang Cheng se lamentó en ese instante por haber perdido el tiempo, pero sintió la esperanza de poder hacer por fin lo que tanto deseó.

Sin embargo, Wei Ying se apartó agitado y lo miró con una sonrisa.

—Ya no tengo tiempo —dijo con una infinita tristeza.

—No, no… —Jiang Cheng negó queriendo abrazarlo con más fuerza y volver a besarlo para que no se vaya.

—Dile a Jin Ling que me perdone y que lo quiero a pesar de todo.

—No, Wei Wuxian, no puedes…

—A-Cheng, haría todo para que las cosas fueran diferentes...

—No…

—… pero quiero que sepas que…

—¡Wei Wuxían!

Te amo .

12

Cuando Jiang Cheng despertó, tenía el corazón saltando dentro de su pecho, pero se sintió decepcionado al notar que estaba solo y se negó a creer que en serio eso que vivió no fue real.

Las palabras de Wei Ying, sus toques, sus besos…

Sí, fue real. No tenía dudas, ¿pero qué había pasado con él?

Movió su almohada y encontró el talismán que el gato… que Wei Ying había dejado y pensó si eso había fomentado el sueño que acababa de tener. Tal vez fue alguna forma que usó él para comunicarse, pero ¿por qué habló como si estuviera despidiéndose? Era extraño, pero Jiang Cheng no lo había echado. Por más que fuese un gato, él no le había prohibido seguir a su lado, ¿por qué había elegido marcharse?

Observó cómo en su habitación estaba la ventana abierta y la cortina se movió con suavidad debido a la brisa nocturna. En ese instante, Jiang Cheng se levantó con cuidado sintiendo un nudo inmenso en su garganta y caminó lentamente al pie de la ventana.

Allí pudo ver el otro talismán que Wei Ying dibujó y al pie de la ventana, debajo de la cortina, observó cabello negro.

—No… —murmuró incrédulo dándose cuenta qué era esa mata oscura y sobre todo, notó que no se movía —. ¿Qué fue lo que hiciste?

Estiró sus manos con miedo de tocar ese cuerpo y su corazón se quebró cuando lo sintió frío.

Tomó a aquel gato con el lazo rojo en el cuello y sintió que todo su mundo se venía abajo.

—Tonto… ¿Acaso te sacrificaste para volver a hablar conmigo? —masculló viendo al gato y lo abrazó esperando que se moviera, pero ya era muy tarde—. ¿Por qué siempre haces todo así? Decides qué es lo mejor para los demás de una forma egoísta sin considerar las consecuencias… ¡Respóndeme, Wei Wuxian! Estúpido… Idiota…

Las lágrimas bajaron por su rostro y se perdieron en el pelaje negro de ese animal muerto. Ya no era Wei Ying, no era nada, sólo un recuerdo triste más que había quedado grabado en su memoria. ¿Por qué ese estúpido había vuelto para atormentarlo? Lo había acompañado todo ese tiempo sólo para volver a dejarlo, pero no se arrepentía de nada de lo que pasó.

Jiang Cheng decidió darle al gato un funeral como si fuese un miembro más de su secta y muchas de las personas en Muelle de Loto sufrieron esa pérdida. Jin Ling lloró muchísimo y el luto bañó cada rincón de su hogar.

Por más que no lo dijo en voz alta, Jiang Cheng se sintió mucho más enojado con Wei Ying de lo que estaba antes, porque ni siquiera había logrado decirle lo que en verdad sentía por él.

También te amo .

.

.

.

.

.

.

EXTRA

Lo primero que sintió Wei Ying al despertar no fueron suaves caricias sobre su pelo o los cálidos toques del sol por la mañana, sino una patada.

—¡Deja de hacerte el muerto!

A ese grito insoportable le siguió otro golpe.

Wei Ying vio al instante un círculo de sacrificio sangriento sobre el que se encontraba, pero en esta ocasión tenía manos y al parecer un cuerpo humano.

¡¿Otra vez?!

¿De nuevo alguien lo había revivido?

Vaya, al parecer ese mundo lo solicitaba en exceso y no pudo evitar comenzar a reírse al darse cuenta de eso.

El tonto que iba junto al otro estúpido que lo pateó le preguntó de qué tanto se reía y lo llamó “Mo Xuanyu”. Así que ese era el nombre de la persona que le ofreció un nuevo cuerpo. Luego pensaría en eso.

Ahora tenía que devolverle la patada a ese imbécil e irse pronto a buscar a Jiang Cheng.

FIN

Notes:

No sé si JYL tiene una tablilla funeraria en Muelle de Loto, pero gusta pensar que JC tiene un lugar para ir a rezar por su hermana con JL y también con WWX!gato.
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