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Desde temprana edad, el grupo de amigos compuesto por Akira, Takanori, Tanabe, Yuu y Takashima deseaba con fervor conocer el mundo exterior. Si bien, Japón era un lugar lleno de paisajes naturales maravillosos y tierras abundantes en misterios, ellos añoraban el conocer los territorios que rodeaban (e ir incluso más lejos que eso), al país del sol naciente.
Cumplieron este ambicioso deseo una vez se graduaron de la secundaria.
Ellos habían reunido el dinero realizando labores en restaurantes o tocando covers en tocatas de bares ya que el quinteto era especialmente talentoso en el área musical, incluso habían decidido que luego de viajar por el mundo como tanto soñaban incursionarían en la música de manera profesional visitando aún más países y con aún más dinero en sus bolsillos.
El primer país que visitaron en aquella fantástica aventura, fue su tierra vecina; Corea. Algo que no entusiasmaba a la mayoría pero que Takanori con toda su rudeza y personalidad demandante les pidió antes de volar. Los demás no se negaron aún cuando Takanori era el más bajo de los cinco tenía al resto intimidados. Así terminaron en el país que vio nacer al pop coreano y sus derivados, Takanori gastó parte del dinero en productos especializados en el cuidado de la piel.
—Debo mantener mi piel cuidada para cuándo logremos ser famosos —decía cuando compraba algún nuevo producto, los demás solo se encogían de hombros y nada añadían al respecto aún cuando tenían mucho que decir.
Luego de unas semanas visitando vitrinas de productos químicos y paisajes protagonistas de leyendas de terror urbanas, ellos tomaron un vuelo de vuelta a sus tierras natales, donde realizaron un par de conciertos tributo más y prestaron unos cuántos servicios más a atención al cliente y luego de un par de meses le siguió el próximo destino en su larga lista de paradas; China.
Allí, documentaron todo tipo de visita paranormal que realizaron tomando fotos y vídeos que subían a sus redes sociales, editando también los cortos que tenían en una especie de blog de viajes que colgaban al canal de Youtube que Akira administraba. Visitaron la famosa muralla China y algunos lugares que según los lugareños estaban malditos. Documentaron sus visitas en aquellos aterradores sectores dejándolas en el canal que utilizaban como una nueva sección de exploraciones urbanas que gente de todas las regiones y países visualizaba y comentaba un montón en especial sus compatriotas del país del sol naciente.
Pasearon después, por Roma, visitando el coliseo y sus ruinas durante la noche, también pasearon por Paris subiendo sus vídeos en las catacumbas, visitaron Egipto, sus pirámides y sus momias subiendo un vídeo de una duración aproximada de una hora, siendo este el más visto de su canal de aventuras hasta ese momento. Luego le siguió Alemania los múltiples sitios supuestamente malditos que dejó la inmensa huella de la guerra mundial y el paso de los nazis por sus terrenos, Takanori pensó largamente que aún podía sentirse la miseria, el dolor y la agonía en aquellos campos donde personas inocentes murieron de formas atroces e inhumanas. Luego pasearon por Rusia y Ucrania, donde también colgaron un vídeo en sus redes donde visitan las ruinas de Chernobyl.
El último país en el que fueron vistos estos cinco hombres con el futuro en sus manos y llenos de sueños en sus equipajes, fue en la India.
Ellos llegaron un día cuándo el sol estaba en la cúspide, descendieron del avión con risas y leves empujones preguntándose continuamente cuál sería su próximo destino en aquellas tierras desconocidas para sus pupilas.
Estuvieron días recorriendo las calles como turistas perdidos en un lugar enorme donde sus intentos por comunicarse con los habitantes a veces, eran demasiado frustrantes puesto que la mayoría no entendía mucho el inglés (mucho menos con el marcado acento nipón que tenían los forasteros), y cuándo lograron mantener una conversación medianamente decente con alguno de ellos, sinceramente, desearon en el fondo de su corazón no haberlo hecho.
El sujeto en cuestión, les habló de Bhangarh una cuidad abandonada hace siglos y que las autoridades prohíben la entrada a sus terrenos puesto que se dice que el que entra no vuelve a salir jamás, esto atrajo la curiosidad de los jóvenes cuchicheando entre ellos que sí lograban entrar a ese lugar podían conseguir aún más vistas que con el vídeo de las momias, todos estuvieron de acuerdo que aquel lugar se volvería uno de sus destinos en el país.
Acordaron que sería la noche siguiente en la que realizarían la exploración al misterioso lugar mientras tanto los cinco dedicaron su tiempo a postear fotos en sus redes sociales y anunciando a su audiencia que estarían visitando un nuevo lugar en menos de lo que se esperarían y la exploración en cuestión se realizaría en un video en vivo puesto que estarían, además, celebrando el hito de los más de cinco mil suscriptores en su canal.
Los chicos llegaron al sitio sobre las diez de la noche, sobre las ruinas de las construcciones antiguas se encontraba cuidadosamente colocada una banda con las palabras escritas en inglés "No pasar", los jóvenes obviamente hicieron caso omiso a la advertencia y cruzaron de todos modos.
Akira colocó la cámara en una posición que lograba captar a los cinco y estos alegremente saludaron a la cámara, hicieron una pequeña introducción del lugar y Akira se extendió un poco por su ligero estado de embriaguez (puesto que en la posada que se habían estado alojando unos lugareños les ofrecieron cervezas típicas del lugar y estos no se negaron).
—Aquí se dice que un mago o algo así —dice el mayor tambaleándose ligeramente hacia adelante—, se enamoró de una mujer e intentó conquistarla de una forma un tanto...—continúa moviendo sus brazos en un intento vago de recordar que más les había contado el sujeto el día anterior—, peculiar... sí, peculiar, dándole aceites hechizados pero esta mujer era demasiado inteligente para él y lo descubrió.
El resto río cuando Akira tropezó con una piedra mientras contaba entretenido aquella inusual historia, Yuu le quita la cámara de las manos y él se enfoca a si mismo mientras sonríe "yo terminaré de contarlo, Akira tú apestas para esto".
—Bien —espeta con una sonrisa ancha mostrando sus dientes alineados—, ustedes creerán que ahí la historia termina pero no, esta mujer desechó los aceites encantados que terminaron por convertirse en piedra y asesinaron al mago idiota—ríe, cuando Tanabe saltó en su posición al oír ruidos extraños a su alrededor
—Yuu eres un idiota —susurra Tanabe con rencor mostrándole su dedo medio. Yuu deja de reír cuándo es él que escucha algo moverse en la oscuridad a un par de metros de donde se encontraban. Yuu dirige el lente de la cámara hacia donde oyó los ruidos con anterioridad y mientras habla escucha a Takanori hablarle pero no le presta atención
—Hace unos segundos algo se movió por ahí puede ser algún animal pero no estoy seguro.
La gente que se mantenía detrás de sus pantallas viendo todo en directo comenzó a escribirles rápidamente que debían abandonar el lugar.
—Acabamos de llegar, chicos —murmura Takashima quién hasta ahora no había dicho una sola palabra al respecto y él solo caminaba junto al resto—, y los ruidos no son motivo suficiente para abandonar el lugar puesto que en todas partes hay ruidos extraños porque como dijo Yuu pueden haber animales moviéndose alrededor.
Sin embargo, Takashima no continuó hablando porque alcanzó a leer un comentario que heló su sangre por completo.
—Alguien dice que —se calla y siente el estómago dolerle—, que vio a alguien moverse detrás tuyo Akira.
El nombrado se paraliza mientras se apunta temblando.
— ¿Detrás de mi? —cuestiona con la voz quebrándosele.
Luego de eso oyen un grito agudo y demasiado fuerte. El sonido proviene cerca pero no pueden decidir si viene desde la izquierda, derecha, detrás o frente a ellos, solo pueden decir que el grito les provocó escalofríos. Deciden detenerse a leer los comentarios de su en vivo para saber si alguien más pudo divisar algo extraño cerca de ellos, pero todos hablan de una mujer vestida de blanco rondando a Akira.
— ¿Por que yo? —pregunta está apunto de tirarse al piso mientras abraza sus rodillas. No llevan más de diez minutos en aquel lugar y ya quiere irse lejos.
—Tranquilo, Akira —espeta Takanori mientras enreda sus dedos con los de Akira—, todo estará bien. Nos iremos pronto, te lo prometo.
Ahora la sección de comentarios se movía rápidamente entre "Aww son muy lindos" y "Por favor, salgan de ahí, puede ocurrirles una tragedia ella continúa por ahí la he visto de nuevo".
—Será mejor que dejemos esto hasta aquí, podemos buscar otros lugares —Tanabe se dirigió a los demás, estos estuvieron de acuerdo, sin embargo oyeron gritos y movimientos de todas direcciones que los volvió locos.
— ¡Quiero irme de aquí! —Akira gritó, casi rompiendo a llorar.
"Detrás de ti, Takanori" leen mientras que en un movimiento desesperado de Yuu mueven la cámara iluminando varios caminos llenos de sinuosos árboles que impiden la visión de más de diez centímetros al frente.
En aquel descontrol solo pudieron reconocer un grito entre los que sucedían al unísono. Provenía de Takanori quién cayó al suelo. Akira lo levantó y emitió un sonido de dolor, Takanori de un segundo a otro había muerto producto de un golpe que alguien en la oscuridad le propició mientras los demás intentaban dilucidar la procedencia de los constantes sonidos que los tenían aterrados.
— ¡Nori! ¡Nori! ¡Despierta! ¡No es momento de bromear! —exclama Akira sacudiendo el cuerpo del más bajo aún en shock. Su muerte no tiene sentido. Sucedió tan rápido que no puede creerlo incluso cuando sus dedos se llenan de la sangre de su amigo.
—Debemos escapar —murmura Tanabe al mismo tiempo que separa a Akira del cuerpo inerte de Takanori.
—Tenemos un problema, Tanabe —Yuu apunta con sus dedos hacia el bosque—, ya no sabemos por donde llegamos.
Tanabe lee los comentarios que avanzan por la pantalla del dispositivo con rapidez algunos lamentan el deceso de Takanori, otros les dicen que el camino que tomaros fue por la derecha que debían volver por ahí, otros los contradicen y nombran la izquierda como el camino por el que debían volver, otros dicen que debían retroceder en línea recta y otros dicen que continuen que Takanori no debía morir en vano. Tanabe cree que estos últimos son idiotas. Ellos no son los que tienen un amigo muerto y al resto en estado de shock,
—Esto termina aquí —dice con el móvil apuntando hacia su cara—, necesito que se concentren y me digan por donde llegamos, tenemos que irnos y tomar el siguiente vuelo a Japón para que la familia de Taka pueda enterrarlo.
Cuando Tanabe deja de hablar Takashima rompe a llorar arrodillándose frente a otro cuerpo. Tanabe maldice internamente, esto va de mal en peor y a cada segundo que pasa piensa con cada vez más fuerza que, efectivamente, ninguno de ellos volverá a salir de ahí.
— ¡Akira, maldita sea! ¡deja de jugar! ¡debemos irnos!
—Takashima, detente— dice Tanabe con voz firme—, debemos escapar.
El más alto retrocede llorando de forma escandalosa diciendo que no debieron haber pisado ese lugar nunca. Y tiene razón.
No sabe cuanto tiempo a pasado, pero está seguro que no ha sido el suficiente para que el directo se les corte (o en el peor de los casos la batería del móvil se les agote), y puedan salir con la ayuda de sus espectadores. Sin embargo el plan no resultó -debió esperarlo, de todas formas, puto lugar de mierda-, solo avanzaron unos cuántos metros hacía la izquierda que era donde la mayoría coincidía en que fue el lugar de inicio, otro grito se oyó y otro de sus amigos murió, esta vez fue Yuu.
— ¿Qué mierda te hicimos nosotros, he? —cuestiona Tanabe al aire, no cree que lo que sea que los persiga entienda japonés pero el enojo contra la cosa esa es tan grande que le grita de todos modos.
Toma la mano de Takashima mientras corre con el móvil en su mano libre. Necesito salir con vida, con vida, repite como un mantra hasta que siente la mano del contrario soltarse de la suya de manera brusca.
No, no, no, no, no. Piensa.
Y, sí, el cuerpo sin vida de Takashima yacía a un lado de su cuerpo, con la sangre cayendo a borbotones y los ojos del muchacho se encontraban abiertos de par en par en una mueca de puro horror.
—No creo poder salir de aquí —dice mirando la cámara con una mueca de resignación.
Y, el vídeo se cortó.
Han pasado meses desde el suceso. Dicen algunas de las personas que veían el en vivo aquella noche y siguieron la noticia, sus cuerpos nunca fueron encontrados y sus pertenencias tampoco, las familias aún les lloran y el canal de Akira sigue ahí y continua consiguiendo adeptos luego de que el caso de los chicos se hiciese famoso, puesto que ninguno de los familiares quiere borrar lo último que ellos vivieron.
