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Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
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Language:
Español
Series:
Part 1 of Drabbles/One-shot Harry Potter
Stats:
Published:
2021-11-14
Words:
1,798
Chapters:
1/1
Kudos:
9
Hits:
142

I'll still be here when you're ready

Summary:

Compartieron un último beso que les costó terminar. Uno con lágrimas de dolor e impotencia de por medio. Con un juramento que prometieron jamás romper, se separaron y desde ese momento sus caminos también lo hicieron.

Notes:

Hola! Este Drabble/One-shot lo escribí hace casi un año y quise publicarlo aquí también. Espero que les guste <3

Work Text:

Como cada noche que Draco tenía sus deberes como prefecto, Harry lo acompañaba bajo la capa de invisibilidad tomándole de la mano. Draco sonrió de lado y le acarició los dedos con cariño.

Les había llevado un buen tiempo para darse cuenta de que lo que sentían era mutuo, aunque siendo sinceros no estaban en el mejor momento de la relación ahora mismo.

—Draco… estaba pensando-

—Baja la voz Harry, que Peeves suele volar por este pasillo.

—… ya —le respondió un poco malhumorado—. Estaba pensando, en que quería decirle a los Weasley de lo nuestro.

Draco se detuvo de golpe y Harry lo imitó siendo jalado por la mano. No era necesario que se miren entre ellos para notar que Draco estaba tenso y Harry nervioso.

—Pero Harry… —Draco suspiró con pesadez y lo tomó de la mano con nerviosismo. Lo atrajo a sí mismo y juntó sus brazos— mis padres--

—”Mis padres, mis padres”. Draco, sabes que yo te quiero muchísimo, pero ya llevamos casi un año saliendo a escondidas y, no sé, hay veces que siento que te doy vergüenza o yo qué sé.

Draco se alarmó ante el tono que usó Harry y tras mirar varias veces alrededor, se metió bajo la capa de invisibilidad también.

—¿Por qué dices eso? Sabes lo mucho que te quiero Harry, pero sí mis padres se enteran de esto… sé que no lo aceptarían. Yo —suspiró—, nunca te lo dije, pero planean arreglarme un matrimonio cuando termine Hogwarts. Seguramente con Parkinson, Zabini, Nott u otro cualquiera de Slytherin. O tal vez con una familia Sangre Pura que no conozca de nada.

—¿Qué dices?

—Es la verdad Harry. Por eso estoy esperando… cuando cumpla dieciocho años voy a hacer todo lo que yo quiera, y entre eso elegir con quién quiero estar. Si se enteran de esto no sé de qué serían capaces.

Harry lo miró con tristeza. No sabía qué decirle, porque amaba al chico que estaba al frente suyo, pero sólo verse un poco a las noches, a escondidas, sin que nadie más que Ron y Hermione lo sepan… Ya era agotador.

—Yo también te quiero mucho Draco. Yo te- te amo, en realidad. Cuando estamos juntos me siento muy cómodo y siento que me olvido de todos mis problemas. Pero estar así me duele muchísimo. Sé que no es tu culpa, pero aún así —le costaba decir aquello, como si las palabras no quisieran salir por su boca, pero debía hacerlo—. Creo que lo mejor sería dejarlo.

Las manos de Draco se aferraron a los antebrazos de Harry con desesperación —¿De qué estás hablando? No… No, no, no.

—¿A ti te gusta estar así, Draco? De día tengo que actuar como si todavía te odiara cuando en realidad quiero que vayamos juntos a las clases, que practiquemos Quidditch juntos, que caminemos de la mano. Esto no es un noviazgo, lindo. No así.

Draco frunció el ceño, sin saber qué hacer o decir. Por más que quisiera, no podía enfrentarse a sus padres así sin más.

—No me hagas esto, Harry… —apoyó su cabeza en el hombro de su pareja— No es como si pudiera decirle a mis padres sin que me corran de la casa, mínimo.

Harry lo envolvió en un abrazo, aún agarrando la capa de invisibilidad.

—Tal vez no es nuestro momento. No con… Voldemort queriendo iniciar una guerra y tus padres del otro bando, ¿sabes?

—Hm.

—Después de esta guerra, prometo que estaremos juntos sin importar qué. Incluso si tengo que plantarme frente a tus padres, estaré aquí, junto a ti, hasta que estés listo. Voy a estar siempre que me necesites, pero no podemos seguir saliendo así Draco.

—Ya… Mierda, que asco de vida.

—Ni me digas —bufó—. Tan sólo… espero que esto termine pronto.

—Así será —dijo Draco, acariciando la melena de Harry—. Y sino es así, juro ir a buscarte. Me- me escapo si es necesario. Prometo nunca abandonarte, lo juro.

—Ni yo a ti, dragón.

Compartieron un último beso que les costó terminar. Uno con lágrimas de dolor e impotencia de por medio. Con un juramento que prometieron jamás romper, se separaron y desde ese momento sus caminos se separaron.

Pasaron los días, los meses, e incluso algunos años. Mientras Harry buscaba los horrocruxes, luchaba con mortifagos y avanzaba más y más hacia el final de esta guerra, Draco estaba rodeado de toda la defensa de Voldemort. Aún así, jamás dejaron de pensar en el otro en todo momento. Siempre que sentían que estaban en el fondo del abismo, que no quedaba esperanza, que todo estaba perdido; el recuerdo del otro los mantenía en pie. Les daba fuerza para seguir luchando contra corriente.

El día final había llegado.

La orden del fénix y varios alumnos de Hogwarts estaban batallando en defensa de su amado colegio, por momentos tenían ventaja y por otros parecían decaer.

Draco entró corriendo con desesperación al colegio que hacía más de un año que no pisaba. El corazón se le destrozó cuando vio como todo estaba hecho pedazos y habían cuerpos y sangre por todas partes.

Sin pensarlo, se unió a una pelea donde ayudó a derrotar a un mortifago que estaba dándole problemas a Hermione.

—¡Malf-!

—¡¿Dónde está Harry?! —le gritó desesperado. No le importaba quién podría escucharlo ahora, tan sólo quería ver a su amado de nuevo después de tanto tiempo.

Hermione sonrió enternecida. En los últimos meses que pasó mucho tiempo con Harry a solas, el chico no paraba de hablar de Draco y lo mucho que lo extrañaba.

—Se fue a buscar a Snape creo. No lo sé, lo perdí de vista hace varios minutos.

—Mierda —frunció el ceño y empezó a mirar en todas direcciones. Un poco más lejos de allí pudo ver cómo Longbottom literalmente rebanaba una serpiente a la mitad con una espada que él supuso era la legendaria espada de Godric Gryffindor.

—Vaya, Neville… —murmuró Hermione.

El chico se acercó rápidamente a ellos y apuntó con su varita a Draco.

—¡Hermione, ¿te hizo algo?!

—¡Longbottom, ¿eres imbécil o qué?!

—¡No, Neville! Está de nuestro lado, lo prometo.

—… Si tú lo dices te creo. ¿Vieron a Luna?

—Si, estaba con Ginny y…

Draco se apartó de aquel dúo y salió en búsqueda de Harry. No tenía ni idea de dónde podría estar. Por suerte, los alumnos de Hogwarts estaban muy ocupados defendiéndose y los mortifagos seguían pensando que estaba de su lado así que se movía con agilidad entre los pasillos y las escaleras del colegio. Buscó por todos lados hasta que llegó al cuarto piso, donde descubrió a Harry doblando en una esquina con un frasco en la mano. Quiso seguirlo, pero rápidamente se encontró batallando contra una estudiante de séptimo que parecía no querer entrar en razón.

No sabía cuánto tiempo había pasado hasta que pudo paralizar a aquella chica, pero lo único que supo es que era demasiado tarde.

Bajando las escaleras tan rápido como podía, notó cómo ya no había una batalla como tal. La gente caminaba escaleras abajo, algunos mortifagos estaban siendo llevados por aurores, entre ellos había visto a sus padres, pero no tenía tiempo para ellos. Quería ver a Harry, decirle que ya estaba listo para que estuvieran juntos. Que la espera no fue en vano.

Cuando llegó a la planta baja, vio cómo gran parte de la gente estaba allí en el Gran Comedor, atendiendo a los heridos y, lastimosamente, cubriendo a los caídos en batalla.

Miró por todos lados pero Harry no estaba en ningún sitio. Buscó a Ron, Hermione o cualquiera de la familia Weasley, pero nadie estaba allí.

Draco no quería pensar en lo peor, pero se estaba empezando a alterar rápidamente.

Salió corriendo de aquella sala en dirección a las afueras del colegio, al patio del reloj, donde se encontró a Hermione y Ron abrazados, llorando sin poder parar.

No pudo siquiera alcanzar a preguntarles lo que sea cuando lo vio con sus propios ojos. Sintió una presión en el pecho que no lo dejaba respirar con normalidad. De repente sus pulmones se cerraban abruptamente y sus ojos ardían y picaban como nunca antes. Caminó a paso lento ya que sus piernas apenas le hacían caso y se dejó caer en el piso, donde rompió en llanto al instante.

El cuerpo de Harry sin vida, tirado en el piso, rodeado de todos aquellos que alguna vez lo valoraron.

Y allí estaba Draco.

Draco Malfoy, quien quería irse con Harry al más allá. Se sentía tan, tan miserable.

Si no se hubiera dejado influenciar por sus padres, sus "amigos", sus valores y toda la mierda, podría haber pasado más tiempo de pareja con su amado.

Pero ya era tarde, había sido un idiota.

—Harry, vamos —dijo con la voz rota y sin poder ver bien por sus lágrimas. Ya no escuchaba a nadie, sus ojos -y todos sus sentidos- le pertenecían a Harry, al cuerpo del que en un pasado fue su pareja—. Me dijiste que me esperarías para siempre. Ya estoy listo, ahora sí… ¡Mierda! —exclamó con furia, llanto y desesperación. Fue un imbécil con todas las letras, un imbécil que no supo dedicarle el tiempo que Harry merecía.

Cruzó sus brazos y los puso arriba del cuerpo de Harry sin poder parar de temblar. Todo el tiempo que desperdiciaron, todo en vano. Ahora Harry ya no estaba y todo estaba perdido. Ya no había sentido de seguir ahí, sin Harry todo estaba perdido.

Sintió como una mano en su hombro lo acariciaba lentamente y supuso que era de Granger o algún Weasley, que a este punto de la guerra ya se habrían enterado de todo. Aunque lo que lo alertó en realidad fue el grito que dio Hermione.

Se separó un poco, con la cara roja y sus ojos hinchados de tanto llorar, para notar que aquella mano era, en realidad, de Harry.

—¡OH POR MERLÍN! —exclamó, asustado. ¿No estaba muerto? ¿Qué mierda acababa de pasar?

—¡Harry!

Hermione y varios miembros de la familia Weasley se lanzaron a abrazarlo entre lágrimas y, asquerosamente, algunos mocos.

Cuando la situación se calmó un poco, Harry volteó a ver a Draco con una sonrisa de lado —Te lo dije, ¿no? Que te esperaría hasta que estuvieras listo. No te voy a dejar en paz tan fácil, Draco.

—Joder, eres un imbécil —le respondió con la voz quebrada. Sin poder resistirlo más, se lanzó a abrazarlo con fuerza mientras no dejaba de temblar. Harry sonrió y lo abrazó también.

—Ahora sí Draco, ahora sí —murmuró Harry mientras le acariciaba la espalda.

Éste sollozó en su hombro —Valió la pena, Merlín. Juro que lo valió.

Ron y Hermione los miraban con cariño en la mirada, sabiendo que a pesar de la guerra y los padres de Draco, sus sentimientos jamás decayeron.

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