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Language:
Español
Stats:
Published:
2021-11-16
Words:
2,668
Chapters:
1/1
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2
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33
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288

Solo por ahora

Summary:

Están tranquilos después de una misión. Al menos lo mejor que pueden serlo.

Work Text:

El sonido de la batalla es un ritmo silencioso. O, en realidad, pretende que sea silencioso. Lo es a propósito como son los golpes y el movimiento distribuido en los árboles.

Kakashi se mueve en silencio a través del bosque, esquivando, lanzando. El aire se corta y es todo el ruido que hay. La respiración que se termina en el piso, solo que no la suya. Hay paz cuando la batalla está por terminar y también es la parte más entretenida de la batalla para ambos bandos. El momento definitivo. Un solo ganador.

— Solo…. Deberíamos comer juntos cuando regresemos a Konoha — Gai dice casualmente, recargándose en el árbol e ignorando deliberadamente la caminata del enemigo moribundo. El calor podría hacerse cargo. La deshidratación. La hemorragia. Hay tantas cosas, pero Kakashi todavía lanza un arma a ciegas.

— Tal vez — dice, como diría alguien que considera cualquier cosa sentado en la sala de su departamento, con una taza de café en las manos y un pequeño cachorro recostado en sus pantuflas.

Solía pensar, o solían hacerle creer que era necesario pensar, que debía tomarse en serio cada instante. No descansar ni siquiera en paz. No distraerse. No pensar en el aroma de su compañero detrás de su nuca, o la mancha de sangre en sus manos, en el hueco entre cada respiración.

— Podría preparar algo que te guste — el ofrecimiento es blando. De algún modo, espumoso. El otro enemigo se arrastra debajo del árbol donde están y al menos Gai se toma la molestia de ayudarlo cuando lanza él mismo una de sus armas, sin girarse, con sus ojos contemplando a Kakashi y la mano extendida en el aire fingiendo que no pasa nada.

Probablemente, porque no está pasando nada.

— Tal vez.

Gai deja ir una sonrisa divertida con eso, algo breve y genuino que se escabulle como un secreto entre los dos, solo un segundo mientras Kakashi se gira para mirarlo. Después, está moviéndose a través de la rama para mirar al último enemigo, recargado en una piedra. Su pierna rota ha dejado un rastro obvio que conduce hacia el filo de su arma cargada con chakra y hacia su muerte.

Cae a prisa en un charco de su sangre. Kakashi se estremece cuando Gai salta sobre la rama y dedica un golpe certero en un lugar correcto, noqueando al enemigo y haciendo flexionar su cuerpo en contra del tono rayado del sol.

Kakashi no debería estar pensando en la forma en la que el cuerpo de Gai se ve ahora. O no debería pensar en el cuerpo de Gai en absoluto. Nunca. No cuando se mueve en batalla, sudando, poniéndose rígido, o solo caminando a su lado a través del bosque.

Excepto que Kakashi lo está haciendo independientemente de eso. No por primera vez. En realidad, lo hace como cada vez que están en una misión, lo suficientemente solos, lo suficientemente cerca, por la extraña emoción que produce casi morir. O se dice a sí mismo que se debe a la extraña emoción de casi morir.

También, Kakashi no debería sonreír debajo de la máscara, o bajar de la rama como lo hace, solo para poder ver mejor a Gai, delineado todavía en la luz del atardecer con una mancha descuidada en su mejilla que lo hace imaginar pasando su dedo, preguntándose cómo se siente.

— Debería hacer curry, ¿qué dices, Rival? — los dientes de Gai brillan con el sol y el movimiento de sus ojos sobre él se ensombrece, como si predijeran lo que se aproxima. Un suspiro. No tiene que seguir manteniendo la respiración.

— Mnh… tal vez — el propio Kakashi deja ir el indicio de una sonrisa, una pequeña mejora en la atmosfera ahora que los enemigos han desaparecido y la tranquilidad regresa a los dos de algún modo. Es un cambio que aligera la tensión—. Pronto anochecerá, lo mejor será que busquemos un lugar para quedarnos por ahora.

— ¡De acuerdo! — Gai festeja. Su mano limpia el sudor y mueve su cabello detrás de su oreja, sobre su frente, y tal vez no debería desear pasar las manos por él y arrastrando los dedos para peinarlo.

Pero… no es la primera vez tampoco.

Gai sonríe amablemente y Kakashi da un asentimiento, moviéndose para recoger sus armas de los cuerpos de los enemigos e irse de ahí.


El aire de la noche es frío y distante. El fuego y la pequeña cueva es lo único que tienen ahora y calienta sus cuerpos lo suficiente para descansar en el piso. Sus manos sostienen la manta, sostienen la propia sombra que proyectan sus dedos en el fondo de la pared.

Por supuesto, Gai está a su lado. No durmiendo todavía y de alguna manera se han recostado cerca porque es más fácil responder a un ataque de este modo. Estando juntos. Funcionan muy bien estando juntos. Y es, posiblemente eso, lo que acelera su corazón.

El fuego crepita en el fondo y rompe la paz. No está aquí para otra cosa que mantenerlos cálidos pero lo usa como distracción de un modo que toma su vista y lo hace fingir que le interesa.

Tal vez, hay cosas que Kakashi podría decir, o cosas que podría sentir, tantas cosas que podría convencer a Gai de decir y sentir y hacer también, si así lo quisiera. En cambio, no dice nada por ahora y deja que la mano proyecte su sombra antes de moverse en el piso y recargar su cama junto a la de Gai. 

Gai se mueve en su propio lugar, dándole espacio a pesar de que Kakashi ha traído su propia cama, su propia cobija, su propia bolsa para el frío y su almohada. Los bordes de su cobija se superponen en el centro. El cabello de Gai se hace una mancha en el piso y mira demasiado ese lugar. Gai es perdidizamente delicado en donde sea, pero él…

— ¿Estás demasiado cansado? — Kakashi mantiene los ojos en el fuego, con el cuello doblado en la almohada para no mirar a Gai.

— ¡No lo estoy! — la voz de Gai es más fuerte. No se detiene a preguntar la razón de su pregunta y Kakashi está agradecido de que ya no insiste en el tema. Solo responde lo que tiene que decir. Ha hecho esto otras veces.

— Bien — mueve sus manos fuera de la luz del fuego — Yo tampoco.

Cada vez, Gai lo hace más fácil para él y Kakashi se siente más vulnerable, menos nervioso, lo que probablemente no es bueno. Pero están solos aquí de todos modos después de una pelea y es realmente inspirador. A veces, insoportablemente inspirador, como ahora.

Su mano baja entre la ropa, descansa en el borde de su camisa y sus pantalones. Una vez que está ahí, es difícil dar la vuelta y arrepentirse, porque ha probado las diferentes clases de arrepentimiento y no involucran el ahora o las veces anteriores al ahora.

Con un solo movimiento se abre los pantalones y tira de la tela lo suficiente para descubrir su miembro. El vello plateado le da cosquillas en su palma. Sus dedos se apresuran para apretar la punta, pasando el pulgar suavemente a través del glande.

Sabe, como muchos, que los soldados regularmente se tocan en misiones y se dan privacidad. Se guardan el secreto. Es compañerismo. Lo que Kakashi había tomado como incierto si no fuera por momentos como este, si no fuera por Gai.

Da un leve cambio a su ritmo y presiona más fuerte, haciendo ruido, golpeando sus muslos y la manta sobre sus piernas antes de sentir que su piel se rellena por completo, palpitando entre sus dedos ansiosamente por lo que sabe que quiere, por lo que sabe que tendrá.  

— Gai… ¿te importaría ayudarme? — Kakashi suena amable. Tal vez, incluso necesitado. Es la intención sonar adolorido y cansado en esta situación de todos modos, así que presiona la garganta y suspira como si pudiera morir.

Y en realidad, no lo hace para convencer a Gai, solo es la forma correcta de engañarse lo suficiente a sí mismo.

— Uh, seguro.

En el pasado, la primera vez, Gai simplemente no entendió su pregunta. Lo miró con sorpresa, sus ojos reflejaron un fuego distinto, su mano tembló alrededor del aire que los ahogaba a los dos. Kakashi incluso tuvo el descaró de decirlo lentamente. “Cómo amigos” dijo “Sé un buen amigo”. Y luego Gai giró y lo hizo en silencio, tan torpe como Kakashi pensó que sería, rozando lo insatisfactorio con el dolor.

Pero, a pesar de la presión excesiva en su puño, algo sobre sentir la mano de Gai en sí mismo lo hace desearlo otra vez, hace que su cuerpo se ponga rígido, que su piel se caliente, que su pelvis se llene pensando en la combinación de la piel y la piel, de la dulzura y de la fuerza.

— Gracias — incluso si la situación hace que su corazón duela, mira al fuego, luciendo indiferente porque Kakashi es demasiado bueno para negar todas las cosas que lo hacen feliz, o que podrían hacerlo feliz, si lo permitiera.

Gai desliza su mano debajo de su sábana y sus dedos acarician su piel. No piensa en la sensación que le provoca cuando lo envuelve. No piensa en sus mejillas cálidas, en el nudo que se hace entre su vello púbico y las uñas cortas de Gai.

Tal vez, Kakashi realmente quiere esto.

O tal vez podría quererlo, otro día, después, cuando esté listo para no mirar el fuego para huir, cuando le dé permiso a Gai de quitar la sábana de su desnudez, o pueda quitarse la máscara. Y tal vez, ese día no le pida a Gai que lo masturbe, sino que sus manos se engancharán y dormirán de ese modo, o tal vez incluso podrán caminar de ese modo.

Ahora, Kakashi mira al fuego cuando Gai enreda suavemente su pene, con mucha delicadeza ahora que lo ha hecho más de una vez cada vez que están en una misión, cada vez que él se lo pide.

— Dime si duele — la voz de Gai se eleva entre la paz, aunque es poco. Su mano enorme acaricia la piel sensible. Se mueve hacia arriba y hacia abajo por su extensión, debajo de la sábana, torturando la piel hasta que Kakashi necesita respirar con más fuerza.

La sonrisa de Gai tira de la comisura de sus labios y sus cejas se pierden el borde de su fleco. Kakashi se niega a notar esa sonrisa, en cambio, mira una vez más el fuego y su sombra en la pared para pretender que no pasa nada.

 De hecho, tal vez no está pasando nada.

Si ninguno de los dos lo admite después, ¿podría decir que sucedió? ¿Podría decir que estuvieron haciendo esto?

— Ahí — gime, arqueando las caderas contra la mano rígida. Sopla un gemido en su máscara cuando Gai acelera en el lugar correcto, en la extensión que él ya conoce muy bien, con la mano que Kakashi también conoce muy bien. Lo quiera admitir o no, de todos modos.

— Sí — los ojos de Gai parpadean ante la fricción, con el vapor del olor de la carne flotando en el ambiente.

Está recostado de lado, con la mano debajo de su sábana y el cuello vuelto hacia Kakashi, respirando sobre su almohada el propio aliento vencido de su respiración. Compartiendo íntimamente aire. Kakashi solo tendría que girar un poco para mirarlo a los ojos, para rozarlo en la boca. Pero Kakashi mira al fuego y Gai tuerce su posición para golpear su erección de un modo distinto.  

— Yo… lo haré pronto… — anuncia secamente, en lugar de cualquiera de las otras cosas que pudiera decir en esta situación, haciendo que sus propias ideas se desvanezcan.

— Puedes hacerlo.

Kakashi no se pierde el nuevo rastro de una sonrisa cuando Gai habla, cuando acaricia el lugar más sensible entre sus dedos con cuidado. Como una clase de favor impredecible o un secreto unánime entre los dos.

Tal vez, otra vez, Kakashi no debería estar tan emocionado. Gai no debería sentirse tan bien. Un poco como algo que lo mantiene unido al suelo y al mismo tiempo es el punto de reunión que no existe. No se supone que tendría que ser así. No debería ser algo que lo haga feliz. No debería ser algo que él desee.

Pero, Kakashi no está preocupado exactamente por los conceptos.

A veces, está cansado de ellos.

Gai — Kakashi gime, muy bajo. Debería mantenerse callado, pero tal vez lo dice sin darse cuenta. O se dice a sí mismo que lo dice sin darse cuenta.

La mano de Gai se congela en su miembro cuando palpita, y luego se queda ahí incluso cuando ha ensuciado la sábana, y su abdomen, y los dedos de Gai. Cubre con su palma grande el frío, y Kakashi no está pensando en que quiere que su mano quede ahí mucho más tiempo. No, por supuesto que no.

— Gracias.

Gai le regala una sonrisa y lo está mirando sin darse cuenta de lo que hace hasta que ya lo está haciendo. El brillo en sus ojos hace que su pelvis se tense otra vez. Es como una invitación a venirse de nuevo.

— No hay problema — Gai sacude los restos en la sábana. Da una caricia larga y sin intención sobre su miembro sensible, por sus testículos y en su pelvis como un último arañón antes de irse.

Luego, no hay algo que puedan decir para justificar eso. Algo tan íntimo.

— Somos amigos — es lo que dice Gai cuando se envuelve en su propia sábana. Kakashi todavía lo está mirando y de alguna manera esta vez la línea hace que algo dentro de él duela. Y no como un orgasmo, sino como algo que debería ser corregido. Incluso cuando, tal vez, no debería decir nada más.

Incluso si esto podría no estar pasando.

— Entonces, ¿le harías esto a alguien más? — no tiene absolutamente ningún derecho de cuestionar, pero de todos modos lo hace. Tal vez, tampoco importa.

Los ojos de Gai se abren con sorpresa y mira a Kakashi, con una sonrisa suave en la boca y sus cejas moviéndose una vez más bajo el borde de su fleco. Su mano se cierra contra el borde de las dos cobijas que se superponen en el centro de los dos.

— No.

Su mirada debería regresar al fuego y a la cueva, su boca al silencio, a lo que podría ser algo que no pasará, o que pasará en el futuro.

O, tal vez, Kakashi no tiene forma de saber cuándo será el futuro, y tal vez ese momento sea ahora, o podría ser ahora, solo que no quiso darse cuenta. 

— ¿Y lo harías? Si alguien más te lo pidiera, ¿lo harías? — quizá, el futuro podría ser cuando quisiera, si Kakashi realmente quisiera, y se prepara para el sentimiento de dolor y decepción. Lo que es tonto, Kakashi no debería tener tanto miedo por saber algo como esto.  

Pero, en lugar de una decepción, Gai se ríe. Lo mira como si esperara que Kakashi sepa algo importante, como si pudiera comunicarle cualquier cosa que Kakashi solo sabría si en realidad le importara saber— No. Solo por ti haría algo como esto, Rival.

Y como cada vez, Kakashi cree que Gai está siendo demasiado. Pero cada vez Kakashi quiere esto de todos modos. Tal vez exactamente porque es demasiado. Y demasiado debe significar algo nuevo e increíble para él.

— Sí, yo tampoco lo hago con nadie más — Kakashi admite en un susurro, como si pretendiera fingir que no se lo dice a él a pesar de que no hay nadie más alrededor. Tal vez, incluso solo se lo dice al fuego — Y... el curry está bien.  

Una risa estalla en el pecho de Gai y se mete bajo su piel, entre sus dedos, en sus oídos cuando recarga su cabeza en el pecho de Gai en un abrazo que lo hace tensarse. Es algo que siente. Y sentir esto probablemente también depende únicamente de él, por ahora, si Kakashi realmente quisiera.