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Bullet music, blood dance

Summary:

"Las palabras de su padre se repetían una y otra vez en su mente, al igual que la música mientras el daba vueltas sin descanso. Bajo sus pies se armó una zona de guerra, llenando la casa de sangre, cuerpos sin vida y cuadros quemados; mientras él seguía bailando y la música seguía sonando."

 

Donde Harry es hijo de mafiosos, y unos hombres entran a la casa mientras él está ensayando en su habitación.

Notes:

esta es mi primera vez en ao3 así que no se como vaya a salir esto.
espero lo disfruten,

Work Text:

Pauso la música, mientras salía de su habitación aún con la lycra que se ajustaba perfectamente a sus curvas, únicamente cubriendo la parte de arriba de su cuerpo con una chaqueta de mezclilla.

Bajo las escales con James detrás de él, ese alfa estúpido que le habían asignado de guarda espaldas hace ya algunos días, su padre tenía la intención de que se enlazaran, "es la mejor oferta que te puedo hacer si tanto quieres estar en este juego" solo era mierda envuelta en papel de regalo. Harry no era idiota, su celo era en una semana, si es que no se adelantaba, y ¿qué mejor momento que su celo para enlazarse con el alfa?

Se agarró de la baranda bajando los escalones con suma delicadeza "como debe ser un omega" decía su madre. Sentía la mirada del alfa fija en su trasero, descarado. La idea de estar enlazado con él solo le daba náuseas.

Se encaminó al gran comedor de la mansión donde se encontraba sus padres sentados, observó como la mesa estaba llena de diferentes platos.

— Madre. Padre. — saludó a cada uno con una voz neutra; tanto su madre como su padre lo observaron de arriba a abajo con una mirada indiferente, inclinando un poco la cabeza como saludo. Se acercó a la silla al lado izquierdo de la mesa, pero no pudo ni tocarla pues el alfa que hasta el momento se mantenía a un costado recorrió la silla para él, en su rostro se posó una sonrisa engreída mostrando su 'caballerosidad', tomó toda la fuerza de voluntad que tenía para no rodar los ojos, porque había visto claramente la seña que su padre le había hecho al alfa; decidió ignorarlo mientras se acomodaba en su asiento.

— ¿Cuándo es el recital? ¿Estás entrenando lo suficiente? — su madre trató de iniciar una conversación, pero no despegó su mirada de su plató. A ella no le interesaba, eso claro estaba.

— el recital es en unas semanas madre, y sí, he estado practicando bastante, lo suficiente para que salga bien —

— eso no es suficiente — dijo finalmente su padre, su mirada viajó hacia el rostro del alfa mayor, el cual seguían indiferente, pero ahora tenía su mirada clavada en él, frunció el ceño algo confundido — no tiene que salirte bien, Harry. Tiene que ser perfecto, sabes cómo es esto, tiene que ser el mejor en esa competencia, de eso depende tu futuro.

— ¿Mi futuro? — empezaba a sentir irá, ejerció presión en sus cubiertos.

— si. Ese es tu futuro, esa es tu oportunidad de tener exitoso solo, ya que eso es lo que quieres ¿No es así? — el ambiente se empezó a volver tenso, al igual que sus olores.

— no, esto no es lo que yo quiero, y no sé cuándo vas a entender. Tú sabes exactamente lo que quiero, que es lo que me correspondería, por cierto, pero a ti no te importa, le quieres dejar esto ¡Todo esto¡ — alzó la voz mientras extendía sus manos, mirando a su padre con furia — a alguien desconocido, ignorando el hecho que yo soy tu hijo. No esté idiota — apuntó con su dedo al alfa que estaba comiendo a su lado, este solo se los quedó mirando, enojando más al omega del cual salían feromonas de enojó las cuales se esparcieron por todo el lugar.

Estaba cansado de todo esto.

— estoy harto de tus caprichos, te he dado todo lo que has necesitado ¡Y más! Pero eso no te basta ¿O sí? — al igual que él, el tono de voz de su padre subió y en un instante lo que se suponía era una cena término siendo el centro de una gran pelea.

— !solo quiero lo que me pertenece por derecho y estoy harto de que me lo niegues solo por ser un omega! —

— eso es lo que eres, ese es tu destino y deberías aceptarlo, James es el más apto para el cargo, y lo sabes, si tanto quisieras ser parte de esto, acepta ¿No es eso mejor que nada? — la voz de su padre volvió a ser fría e indiferente, se acomodó mejor en su asiento mientras aflojaba un poco su corbata color crema con líneas verdes, sin despegar su vista del rizado.

— tú me enseñaste a no conformarme con las sobras, tengo que ir por todo ¿no es eso lo que me has dicho desde que era un cachorro? Así que si tanto te molesta que no me conforme, no me culpes a mí, tu eres el único culpable de toda esta mierda — su voz salió tranquila, limpio sus labios suavemente con una servilleta para después levantarse — he perdido el apetito, así que, si me disculpan me retiró a mi habitación — observó como el alfa pelirrojo pretendía levantarse — no. Por favor James, no quiero interrumpirte, acaba tu cena en paz, yo estaré bien — antes de que alguien pudiera decir algo el omega abandonó la habitación dirigiéndose directamente a las escaleras.

Antes de entrar a su habitación camino por el largo pasillo hasta llegar al baño, recorrió las cortinas para luego abrir la ventana.

Estaba furioso y el olor que dejaba a su pasó lo confirmaba, el olor a frutos rojos era bastante fuerte. Se encerró en su cuarto mientras reproducía Experience - Ludovico Einaudi & Daniel Hope & I Virtuosi Italiani.

Tiro la chaqueta hacia algún lado de la habitación mientras posaba sus manos en la baranda mientras bailaba, posicionando sus brazos en tercera posición, con gracia, con delicadeza, con determinación.

Estaba cansado, cansado de su padre, no importaba a cuántas personas matara su padre siempre diría que no podría manejar este negocio, le pertenecía, el merecía ser el próximo jefe, sin importar si fuera omega; era su único hijo, debía ser él, no un alfa estúpido.

Sus pies se impulsaron para hacer un perfecto ballon en el aire para luego caer con gracia en el suelo sin hacer el mínimo ruido.

Una sonrisa se dibujó en los labios del ojiverder al mirar un pequeño peluche el cual reposaba en su cama. Un pequeño oso color beige con un lindo lazo blanco adornando su cuello combinando con las sábanas de la cama. Se lo había regalado Louis, un lindo alfa de azules ojos. Se conocían desde que él tenía trece y el alfa quince, solo necesitaron mirarse para saber que querían pasar el resto de sus vida al lado del otro.

El castaño lo trataba como él quería ser tratado, era dulce y lo trataba con delicadeza, pero nunca lo subestimo, el alfa estaba consciente de todo de lo que el rizado era capaz, siempre lo había apoyado y nunca lo había menospreciado, tal vez eso fue lo que enamoró al omega, tal vez miles de cosas más.

La música volvió a sonar desde el inicio otra vez mientras Harry volvía a la primera posición, conocía los pasos, estaba grabados en su mente, ni siquiera tenía que pensarlo mucho, su cuerpo se movía solo al compás de la melodía, su cuerpo moviéndose ligeramente igual que una pluma.

La puerta principal de la casa fue abierta con fuerza, entrando por esta muchos hombres vestidos de negro mientras las camionetas negras estaban estacionadas por toda la calle.

Tanto su padre como el de Louis no se llevaban bien; gracias a eso no tenían permitido verse, pero a él no le importaba, al mayor tampoco, sabía que estarían juntos sin importar que sus padres se lo impidieran.

Realizaba cada pirueta perfectamente, sin perder el equilibrio ni siquiera temblar, la música resonando por toda la habitación siendo acompañada por los gritos de los empleados y sus mismos padres, olores nuevos llegando a su nariz.

Ser hijo de mafiosos era jodido, muy jodido; tu vida se basa en viajar de un lado a otro, estar rodeado de hombres armadas y claro está ver muertes, una tras otra, ver como tú vida está en riesgo a cada minuto, y a Harry le encanta, amaba todo ese juego lo conocía a la perfección, él había nacido para esto, sabía usar cada arma tan bien como daba esas piruetas.

Solo por ser omega. Estúpido. El estaría al mando, no importaba a quien o a cuántos tenía que matar.

El olor a humo se filtró a su nariz, miro su reflejo por el gran espejo frente a él, su piel algo sudorosa, pero no paró de bailar, el show no había terminado.

Tiene que ser perfecto.
Tienes que ser el mejor en esa competencia.
De eso depende tu futuro.

Las palabras de su padre se repetían una y otra vez en su mente, al igual que la música mientras el daba vueltas sin descanso. Bajo sus pies se armó una zona de guerra, llenando la casa de sangre, cuerpos sin vida y cuadros quemados; mientras él seguía bailando y la música seguía sonando.

Salto tras saltó, mientras la música se mesclaba con el dulce sonido de las balas y los gritos, sus pies moviéndose con gracia y sus manos balanceándose en el aire. Para terminar, un gran final, dando vueltas y más vueltas sin fin mientras la música seguía seguía sonando, cerca ya de su fin. Entonces sintió un olor, tierra mojada y chocolate amargo, alguien se acercaba. Al momento de dar la última pirueta la música paro, acabando en quinta posición, sin moverse. La puerta fue abierta, dejando ver a un alfa alto, con las manos y su ropa manchadas de sangre.

No se movió ni un milímetro, solo lo miro expectante.

— está todo hecho, cariño. — dijo el ojiazul con una sonrisa adornando su rostro; el omega sonrió en grande mostrando dos hoyuelos en sus mejillas, se acercó a Louis buscando afecto, acurrucándose en el pecho de su alfa, el cual lo acepto gustoso dejando un casto beso entré su rizado cabello.

Todos había salido de acuerdo al plan.

Harry había planeado todo. Él había traicionado a su familia.

Harry entregó a sus padres como si fueran una pequeña presa huyendo del depredador. Su padre había estafado mucho dinero al padre de Louis así que este acepto sin dudarlo cuando le dijo su ubicación, buscando venganza, recibiendo una bala en cráneo como recompensa, cortesía de su hijo mayor.

Paso sus dedos por la cara ensangrentada de su amante, manchándose este del líquido rojo. Llevó su dedo a su boca saboreando la sangre de su familia entre sus papilas gustativas, saboreando hasta la última gota. Se puso de puntillas mientras agarraba a Louis de la nuca acercándolo a él para besarlo apasionadamente, sintiendo la sangre de sus padres aún en sus bocas, sus dientes chocándose entre sí y sus lenguas batallando para tener el control, el ojiazul sonrió en medio del beso. Louis sería el próximo jefe de la mafia gracias al misterioso - no tanto en realidad - asesinato de su padre, y Harry seria su omega, con el cual compartiría mando.

Ambos habían esperado tanto tiempo para salir de la sombra de otros que esperaban que el mundo estuviera listo, porque ellos iban a brillar como el mismo sol, y quemarían todo lo que estuviera a su alrededor.

Al separarse del beso el omega enterró su cara en el pecho de su alfa, mientras esté besaba su cuello, dejando besos y pequeñas lamidas en la linda marca que adornaba el lechoso cuello del omega, el rizado restregó su mejilla en su pecho soltando un jadeó. Sintió como Louis tomaba una gran bocana de aire, el intenso olor del omega cegando sus sentidos.

Un pesado gruñido salió de la boca del alfa, ejerciendo más fuerza al agarré de su cintura, acercándolo más a él.

— mío — declaró en un gruñido — hay que ir a casa omega — este solo gimoteo en respuesta.

Bueno, el mundo podía esperar un poco, primero pasaría su celo junto a su alfa.