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Bajo el manto de Asteria

Summary:

Takemichi falló en su misión de salvar a todos tras un giro inesperado de acontecimientos en el pasado, lo que lo condujo a la muerte como a muchos de sus seres queridos.

Inesperadamente, despierta en un nuevo mundo que marca una nueva era y reinicio en su existencia. Al no poder volver a su antigua vida, no tiene más remedio que aprovechar esta nueva oportunidad y adaptarse al nuevo entorno en una época antigua medieval.

Takemichi es llevado a la capital de un poderoso Imperio, donde se reencontrará con viejos conocidos y luchara de nuevo para acercarse a ellos, teniendo principalmente a una persona en la mira sin importar que sea su asesino de su anterior vida, el cual es el actual emperador del Imperio de Asteria: Manjiro Sano.

Aún quedan dudas que resolver de su vida pasada, así que Takemichi hará lo posible por acercarse a Manjiro y averiguar más acerca de esta versión suya, y asegurarse de esta vez no dejar que sea consumido en su totalidad por sus impulsos oscuros.

Chapter 1: Noche de muerte

Chapter Text

Takemichi estaba realmente abatido... ¿Qué fue lo que hizo mal esta vez? ¿En qué falló? ¿Qué fue lo que llevó a que se desatara esta horrible situación?

Se encontraba saliendo de la estación de policía después de un agotador interrogatorio, los oficiales lo habían tenido toda la mañana siendo bombardeado de preguntas, de las cuales se llegó a la conclusión de que era inocente dentro del caso.

Los ojos azules del rubio estaban rojos por las lágrimas que no dejaba de derramar, estaba tan mal que, al estar lejos de la estación, se dirigió a la banca del primer parque que vio y se desbordó en un lastimero llanto, un llanto que, si fuera escuchado por otros, sintieran el mismo pesar, tristeza y corazón roto que ahora mismo sentía Takemichi.

El chico sentía que podía ahogarse, pero no le importaba, si él tenía que morir, lo aceptaba, no podía más con toda esta situación. Recordar las fotos de sus amigos en las carpetas que le mostraron los oficiales hacía que el nudo en su garganta se apretara más.

Hanagaki Takemichi, quien había jurado proteger a todos sus amigos y darles el mejor futuro, había fallado rotundamente en su objetivo, al presenciar como cada uno de ellos comenzó a caer de uno en uno de manera inexplicable, todo esto en el pasado donde ya no podía hacer nada para evitarlo.

Días después de la pelea contra Tenjiku todo esto comenzó a suceder repentinamente, Takemichi tenía pensado volver al futuro, pero no se atrevió a volver y huir de esta situación. El primero en desaparecer fue Chifuyu, se fue sin dejar rastro, es como si la tierra se lo hubiera tragado. Que esto pasara fue un golpe duro para Takemichi, no podía perder a su amigo y no hacer nada, así que buscó sin cansancio junto con los demás sin tener resultados en varios días.

Luego le siguió Mitsuya, Hakkai, Angry, Smiley, y uno a uno iban desapareciendo los ex integrantes de la disuelta ToMan, siendo Draken el último en desaparecer. Repentinamente, Takemichi se había quedado sin amigos, porque incluso su grupo de la secundaria había desaparecido.

Todo este revuelo abrió una investigación, donde uno de los encargados era el padre de Hina y Naoto, por lo que les prohibió a ambos hermanos ver a Takemichi y a éste mismo le prohibió acercarse al departamento de los Tachibana. Al menos Takemichi se sentía tranquilo sabiendo que ambos estaban a salvo.

En el interrogatorio de hoy, se le dio a conocer que se encontraron algunos cuerpos de sus amigos. La autopsia reveló que las muertes habían sido rápidas, como si el asesino no quisiera hacerles sufrir por mucho tiempo, aunque algunos cuerpos tenían golpes y heridas, claramente de resistencia.

Otra cosa que destrozo el corazón de Takemichi fue que incluso Kazutora y Pachin fueron asesinados dentro del reformatorio, obviamente no fue por el mismo sujeto que asesinó a sus amigos, sino que fueron otras personas dentro de las instalaciones con peticiones de éste.

Estaba claro que la persona detrás de esto tenía claro su objetivo: acabar con todos los de la Tokyo Manji Gang.

Takemichi era el único que quedaba, incluso el invencible Mikey había desaparecido.

Volvió a romper en llanto recordando la imagen del cuerpo de Chifuyu... murió de un disparo en la cabeza, tal como en aquel futuro, sólo que esta vez... Takemichi no podía hacer nada para salvarlo.

No supo cuánto tiempo había pasado, pero se levantó de la banca y comenzó a caminar sin rumbo, tenía tantos pensamientos dolorosos rondando en su mente, que su mirada vacía únicamente miraba al suelo y dejaba a sus pies guiarle. Repentinamente chocó con alguien, obligándolo a levantar la vista, aunque esa persona siguió su camino, Takemichi miró al cielo percatándose de que ya había caído la noche.

Miró a su alrededor, se encontraba yendo en dirección a su casa, así que siguió su camino, quería descansar y procesar todo lo que le habían dicho los oficiales en el interrogatorio.

—Yo no caminaría en esa dirección si fuera tú—

La voz que habló repentinamente aturdió a Takemichi... esa forma tan peculiar de hablar era inconfundible.

Cuando giró su rostro, retrocedió unos pasos alejándose de Hanma, quien se encontraba fumando un cigarrillo junto a un poste de luz.

Takemichi entró en pánico al recordar la noche contra Tenjiku, Kisaki había muerto y nunca supo cuál fue la reacción de Hanma. Y ahora que lo piensa, el chico de mechón rubio desapareció desde ese entonces... Con las rápidas conjeturas que sacó Takemichi estaba dispuesto a huir por miedo de terminar como toda la ToMan, pero las palabras del chico alto hicieron que no diera ni un solo paso.

—Hay varias patrullas fuera de tu casa— Mencionó con tranquilidad. —si vas allí, es muy probable que pases hoy la noche en una celda—

Los ojos azules hicieron contactó con los ojos claros de Hanma, los cuales se cerraron formado medias lunas por su gran sonrisa. —Eres de los principales sospechosos de toda la investigación, Hanagaki—

El cuerpo de Takemichi tembló, algo debió haber pasado para que la policía este en su casa. Por un momento no creyó a Hanma, pero ambos se pusieron en alerta cuando divisaron a una patrulla inspeccionando el lugar.

—Ven conmigo— Hanma tiró al suelo su cigarro y se alejó del lugar con Takemichi siguiéndolo a regañadientes.

[...]

Takemichi estaba realmente asustado, había seguido a Hanma y éste lo llevó por otro rumbo para poder ir a su casa y dar por ciertas sus palabras. En efecto, Takemichi pudo ver que había algunas patrullas fuera de su domicilio y algunos policías entrando y rodeando su casa, incluso divisó desde lo lejos al papá de Hina, el cual se veía bastante frustrado y enojado, Takemichi decidió evadir la ley siguiendo a Hanma y no volver a su hogar por el momento.

No sabía a donde lo llevaba, pero no confiaba en él. Se aseguró de seguirlo con unos cuantos pasos de distancia y tomó una pesada roca que llevaba escondida en su bolsillo de su sudadera en caso de que quisiera atacarlo.

Takemichi se comenzaba a arrepentir al ver que los lugares que transitaban eran oscuros y solitarios, se mantuvo en alerta hasta que llegaron a una fábrica abandonada. Tragó saliva al ver las tenebrosas instalaciones, obviamente no entraría allí y estaba dispuesto a volver por donde vino, pero...

—Encontré a Mikey— Dijo Hanma sin girarse para ver a Takemichi. —Lo encontré herido cerca de este lugar, fui a buscarte porque me lo pidió—

—¡¿Cómo sé que no planeas matarme allí adentro o hacerme una emboscada?!— gritó con la voz entrecortada por el miedo.

Hanma le miró por encima del hombro con una cara seria y levantó las manos. —No tengo nada planeado, lo juro—

Takemichi estaba dispuesto a regresar, pero una voz hizo eco desde el interior de la fábrica.

—¡Takemicchi!—

Se quedó sin aire al escuchar su nombre ser gritado. —¡¡Mikey!!—

Con las lágrimas acumuladas en sus ojos, corrió hasta el interior del lugar abandonado esperando ver a su antiguo líder, dejando atrás a Hanma. Mikey había desaparecido después que los gemelos Kawata, Takemichi no lo veía desde que hicieron la capsula del tiempo, así que estaba desesperado por verlo, ya lo había dado por muerto desde que salió de la estación de policía, pero estaba realmente agradecido de tenerlo enfrente una vez más.

Nuevamente las mejillas de Takemichi fuero recorridas por lágrimas cuando miró a Mikey sentado en medio de la fábrica, siendo iluminado por la luz de la luna que entraba por el gigante agujero en el techo. Manjiro le estaba dando la espalda y se encontraba encorvado, Takemichi se alarmó pensando que se encontraba gravemente herido, pues en el suelo había charcos de sangre fresca.

—¡Mikey-kun! ¡¿Te encuentras bien?! ¡¿Qué te pa-

—Alto— ordenó, Takemichi detuvo sus pasos.

Un silencio inundó el lugar, y la atmosfera era extraña... jodidamente escalofriante, pero eso no le importaba a Takemichi, estaba realmente preocupado por el estado de Mikey ¿Le hicieron algo terrible para que no le permitiera acercarse y que lo mire?

—Mikey-kun ...—

Pasos lentos se acercaban haciendo eco dentro de la fábrica y una risa baja resonaba en su compañía... Hanma se colocó junto a Takemichi, pero sus ojos veían directamente al otro rubio a la distancia.

—Aquí está, lo traje como me pediste—

—¿Q-Qué le pasa a Mikey-kun?— Takemichi preguntó nervioso.

Fue ignorado, Hanma siguió hablando a Mikey. —¿Es el último que te falta?—

Takemichi hundió sus cejas confundido ¿De que estaban hablando? Su mirada volvió de nuevo a Mikey, quien ahora le miraba por encima de su hombro.

Las pupilas de Takemichi se encogieron y temblaron ligeramente, Mikey tenía gotas de sangre en el rostro y algunos mechones se pegaban a su piel debido a la sangre seca.

Tambaleándose ligeramente Mikey se puso de pie y luego se giró completamente. Takemichi soltó un jadeo entrecortado, Manjiro no sólo tenía sangre en su rostro, sino también su ropa había sido empapada con ésta, al igual que su mano al aire, pues la otra estaba escondida en un bolsillo de su pantalón sucio y rasgado. A pesar de toda la sangre que lo rodeaba y manchaba, Mikey no parecía tener ninguna herida.

—Oye Takemichi... te has estado preguntando quién era el responsable de asesinar a la ToMan ¿No es así?— Hanma hizo una pausa, tomándose el tiempo para apreciar y burlarse del rostro confundido y asustado del rubio a su lado. —Pues aquí lo tienes... ¡Te presento al exterminador de la Tokyo Manji! —

Takemichi entró en shock... ¿Qué clase de broma de mal gusto es ésta? ¡¿Por qué Hanma calumniaba a Mikey de esa manera?! ¡¿Cómo se atrevía a decir esas mierdas en este momento?!

Lo peor de todo es que Mikey no decía nada, no lo negaba ¡No lo negaba! ¡Sólo miraba a Takemichi fijamente!

—Hanagaki ¿Sabes por qué la policía estaba en la puerta de tu casa?— Habló nuevamente Hanma.

Takemichi tembló, dio una mirada al más alto queriendo una respuesta.

—Durante la tarde desapareció Tachibana Hinata...—

Takemichi sintió como si un balde de agua fría cayera sobre él. —...¿Qué dijiste?—

Hanma no repitió. —Era una chica realmente linda— suspiró. —Es triste el final que tuvo.—

Violentamente las manos de Takemichi tomaron el cuello de la playera de Hanma, casi rasgándola cuando lo acercó a él. —¡¿QUÉ MIERDA LE HICISTE?!— Los ojos de Takemichi estaban rojos de furia, aun así, sin dejar de llorar.

—¿Yo? Yo no le puse un dedo encima, el responsable está frente a nosotros— señaló a Mikey. —¿De quién crees que es la sangre que trae encima y que mancha el suelo?—

Takemichi miró otra vez a Mikey, rogando que lo niegue, rogando que le diga que es mentira, pero allí sigue sin decir nada, el único movimiento que hace es sacar la mano de su bolsillo y tirar al suelo unos mechones de cabello... unos mechones pelirrojos de tono rosado.

Los ojos azules de Takemichi se abren completamente al igual de su boca, pero no puede pronunciar ninguna palabra, nada sale, sólo pequeños jadeos temblorosos al igual que todo su cuerpo. Pronto las piernas le fallan y cae de rodillas, no puede quitar la vista de los mechones ensangrentados que claramente son del cabello de Hina... ¿Hina murió? ¿Hina está muerta en el pasado? ¿Por qué? ¿Por qué sucedió esto?

Un grito desgarrador llena el lugar, Takemichi llora desesperadamente mientras se toma la cabeza y niega repetidas veces, no puede aceptarlo, no, esto es una pesadilla, nada de esto es real, Mikey le prometió proteger a todos, prometió tener a Hina a salvo.

Hanma ríe en alto. —¿Eso es todo? ¿Sólo lloras, Takemichi? ¿No vas ha-

La oración no es acabada al ser el costado de su rostro golpeado con la pesada piedra que Takemichi escondía en su bolsillo, el golpe fue demasiado duro, tanto para hacer que Hanma cayera el suelo e hilos de sangre se deslizaran por la comisuras de sus labios. Pronto Takemichi se le lanza encima y golpea el rostro de Hanma con toda la fuerza que su furia le permite, pero no tarda en ser bloqueado por las manos del otro.

—¡¿QUÉ MIERDA LO OBLIGASTE A HACER?! ¡¿QUÉ IDEAS LE METISTE A LA CABEZA?!—

—¡YO NO HICE NADA! ¡ÉL LO HIZO POR VOLUNTAD PROPIA!— Hanma igual gritó, soltando un golpe a Takemichi quitándoselo de encima, antes de que el otro pudiera hace algo, Hanma colocó su mano en el cuello de Takemichi para comenzar a ahorcarlo. —Sólo hice lo que me pidió, yo sólo le dejé el camino más fácil para que lograra su objetivo—

Takemichi pudo hablar a pesar de tener la mano sobre su cuello. —¿P-Por qué t-te buscaría a t-ti después d-de lo q-que hiciste?— preguntó, refiriéndose a lo de Emma.

Se acercó al rostro de Takemichi. —¿Quién más lo iba a ayudar a mandar a todos al paraíso? ¿Tú?— se burló. —¿Tú le ibas a ayudar a mandar a todos a un lugar donde nadie sufriría y donde todos pudieran estar felices juntos? ¡Claro que no!— se alejó mientras reía en voz alta y dejaba a Takemichi respirar nuevamente, por mucho que tuviera ganas de matarlo, le dejaría el trabajo a Mikey.

Después de toser repetidas veces y recuperar el aliento, Takemichi siguió gritando. —¡S-Sólo quieres venganza por la muerte de Kisaki!— esas palabras hicieron que la risa de Hanma callara. —¡¿Por qué lo manipulaste para hacer todas esas atrocidades?! ¡M-Matar a sus propios amigos! ¡Matar a mis amigos! ¡A Hina!—

Aunque era ajeno a la pelea de esos dos, un tic se presentó en el ojo derecho de Mikey cuando escuchó el nombre de la chica.

—Es tú culpa que Kisaki muriera— dijo Hanma en voz baja después de un rato. —Así como le quitaste el color a mi vida... yo igual se la quitaré a la tuya...—

Rabia, dolor, tristeza, miedo... Takemichi era un lío de sentimientos negativos, pero no podía hacer nada más que llorar, la impotencia de no poder hacer nada por nadie más le estaba abrumando por dentro, no sabía que más hacer, quería matar a las dos personas que tenía cerca.

—¡JAJAJA! ¡No puedo esperar para que todos se reúnan allá arriba! ¡Estoy demasiado feliz por ustedes!— Hanma estaba disfrutando del dolor en la expresión de Takemichi. —¡¿Verdad, Mik-

La sonrisa de Hanma fue desapareciendo al mismo tiempo que la bala penetraba la piel de su frente para igual atravesar su cráneo. El chico alto cayó al suelo levantando una gran nube de polvo, en seguida un charco de sangre se formó debajo de su cabeza.

Takemichi se alejó aterrado del cadáver de Hanma, arrastrándose lo más lejos que podía, luego se alejó de Mikey quien se encontraba acercándose.

—Me alegró que le haya ido a hacer compañía a Kisaki— dijo sin alguna emoción en su expresión o voz.

Mikey se puso en cuclillas junto a Takemichi, quien se encontraba estático ante el temor que recorría su cuerpo, no podía moverse, sólo miraba al recién asesinado Hanma.

—Oye, Takemicchi...— llamó Mikey. —¿A dónde crees que vamos después de la muerte?— sus ojos vacíos se encontraron con los de Takemichi. —¿Crees que todos nos podamos reunir del otro lado?... ¿Podré ver de nuevo a mis hermanos?—

—M-Mikey-kun...— Takemichi no sabía que responder. —¿Por qué hiciste todo esto?—

Mikey miró al gran agujero en el techo, viendo la luna brillando en el cielo. —Takemicchi... sé que te prometí cuidar de todos, pero... ¿Quién cuidara de mí?—

Hanagaki quedó sin palabras.

—Ya te lo había dicho... soy débil e inestable— bajó su mirada al arma que tenía en sus manos. —mi única manera de cuidar a los demás era alejándolos de mí... pero si yo quedo sólo ¿Quién me guiara?... mis hermanos se han ido, la ToMan que era mi hogar igual se fue—

Se armó de valor y las manos de Takemicchi fueron a la camisa de Mikey. —¡Aún nos tenías a nosotros! ¡No te íbamos a abandonar!—

Un comisura de sus labios se levantó ligeramente. —Todos los futuros en los que siguen conmigo son una mierda ¿No es así?—

Takemicchi iba a protestar, pero fue interrumpido.

—Lo estuve pensando un tiempo... y no me quiero quedar solo, Takemicchi... seré egoísta, pero quiero que todos seamos felices juntos... quiero también ver a mis hermanos de vuelta, quiero ver a Baji— sus pupilas temblaron, pero ninguna lagrima brotó. —Yo ya no tengo ningún propósito aquí, pero tampoco quiero dejar a los demás... entonces los llevaré conmigo—

Takemichi estaba furioso y triste, no podía creer que Mikey se haya rotó de esta forma para llegar a esa tenebrosa conclusión y ejecutarla sin dudar.

—¿Fue Hanma quien te hizo hacer esto? ¿Él te manipulo para hacerlo?—

—Qué más da si lo hizo o no— bajó los parpados cansado. —Él me comprendía en esta situación—

Mikey abrió los ojos viendo la expresión confundida de Takemichi. —Cuando regresaba del cementerio después de visitar la tumba de mis hermanos, lo encontré a punto de suicidarse, al parecer no podía cargar con el dolor de la muerte de Kisaki— su mirada fría no se desvió de los ojos del otro rubio. —Hanma no podía soportar con el dolor de tener lejos de la única persona que quería, y yo tampoco puedo soportar ver lejos a la persona que quiero mientras lo tiene alguien más—

El aire escapó de los pulmones de Takemichi al sentir la punta de la pistola debajo de su mentón.

—No puedo proteger a Hina, porque ella te va a quitar de mi lado... sí, la maté, pero pronto nos reuniremos con ella del otro lado, allí le pediré disculpas— rió. —No quería matarla para no tenerla con nosotros, pero mis impulsos oscuros necesitaban verla muerta—

La manos de Hanagaki pasaron al cuello de Mikey para intentar asfixiarlo, pero Manjiro se mantuvo firme, como si las fuerzas que aplicaba Takemichi fueran en vano. En un movimiento rápido se liberó y tiró a Takemichi al suelo de un golpe, la pistola apuntó a su frente.

—Espérame, Takemicchi— 

¡BANG!

Gotas de sangre cayeron al rostro de Takemichi y se deslizaron por sus mejillas, sus ojos aún abiertos miraron como una bala atravesó la mano con la que Manjiro sostenía el arma, provocando que la soltara y que un grito de dolor saliera de su boca. Mikey cayó de rodillas al suelo mientras presionaba la herida.

Takemichi giró su rostro para mirar desde donde había venido el proyectil.

—¡¿Naoto?!—

Un tembloroso niño estaba de pie en las sombras junto a escombros de la fábrica, el arma que sostenía temblaba sin parar y sus ojos se aguaron ante la culpa de disparar a alguien, aunque igual se arrepentía de no haber atinado a la cabeza como tenía planeado.

Naoto había salido a buscar a su hermana desde que le comunicaron su desaparición, tomó el arma que su padre tenía en casa en caso de peligro y durante la noche miró como Hanma y Takemichi se movían de forma sospechosa. Al seguirlos hasta la fábrica, se mantuvo oculto y entró por otro lado, esto le permitió no ser descubierto y poder escuchar toda la conversación entre los tres mayores.

Al igual que Takemichi, Naoto estaba destrozado al ver lo que Mikey hizo con su hermana, quería matarlo, pero no se atrevía a disparar, no quería herir por accidente a Takemichi. Así que mandó un mensaje a su padre de donde se encontraba y le pidió que viniera con las autoridades.

Su plan era esperar allí, pero tuvo que armarse de valor y salir antes de que Takemichi fuera asesinado.

—¡N-No te muevas! ¡L-La policía ya viene!—

Al fin una expresión pudo verse en el rostro de Mikey, lanzó una mirada asesina al niño a lo lejos ¡Ese mocoso estaba interfiriendo en su plan!

Se lanzó para tomar el arma que había tirado, pero Takemichi igual se arrojó para tomarla, ambos agarrándola al mismo tiempo y peleando por ella. A pesar de tener una mano herida, Mikey aún podía hacerle frente a Takemichi, luchando por intentar arrebatársela.

La pistola que tenía Naoto iba y venía en diferentes direcciones al no saber a dónde dispararle a Manjiro, pues Takemichi se cruzaba en su camino. Pronto el niño comenzó a derramar lágrimas ante la desesperación de no saber que hacer.

—¡A un lado, Takemichi!— gritó Naoto y presionó el gatillo.

Hanagaki al escuchar el disparo soltó el arma dispuesto a arrojarse a un lado, pero Mikey fue más rápido e impidió esto. Takemichi miró todo en cámara lenta, miró como Manjiro lo rodeaba con ambos brazos y aplicaba fuerza para girarlo con la espalda en dirección a Naoto, Hanagaki sintió el impacto de la bala en su cuerpo.

Manjiro colocó en el hombro de Takemichi la muñeca de la mano con la que sostenía la pistola y presionó el gatillo, disparando hacia Naoto sin dudar.

El chico de cabello negro recibió el disparo en el pecho que lo mando hacía atrás. Manjiro no tuvo suficiente y volvió a disparar el chico que ya se encontraba en el suelo.

Mientras tanto, Takemichi gritaba de dolor por la bala que había impactado en su cuerpo. Mikey tiró lejos a Takemichi y disparó sin pensar dos veces a su cuerpo, pero Hanagaki contaba con la suerte de recibir balazos en zonas no vitales, entonces todavía le quedaban unos minutos más de vida antes de desangrarse.

Hizo una mueca ante los gritos de Takemichi. —Es difícil deshacerte de ti ¿Por qué tienes tanta suerte?— suspiró, como si se tratara de nada. —Realmente quería hacerte sufrir menos, pero no ayudas—

Mikey caminó hasta colocarse encima de Takemichi, después se sentó sin cuidado en su abdomen, causándole más dolor por las heridas de las balas y provocando que la sangre fluyera más rápido por los orificios. Los mechones rubios rozaron las mejillas de Takemichi, y el cabello de Mikey cubrió todo su rostro cuando los labios de ambos se rozaron, Takemichi por un momento detuvo sus jadeos de dolor al estar en shock.

—Lo siento— las lágrimas de Manjiro finalmente brotaron cuando se alejó del rostro de Takemichi para colocar la pistola en su frente, esperando poder matarlo esta vez... pero la suerte de Mikey no estaba yendo tan bien esta noche.

Al presionar el gatillo, ninguna bala salió... definitivamente, el universo no quería que matará a Takemichi, Mikey tampoco quería, pero el sufrimiento se estaba alargando más de lo esperado al tenerlo vivo todavía y no poder suicidarse hasta asesinarlo.

—¡¡Por un carajo, Takemichi!! ¡¿Por qué mierda siempre te sales con la tuya?!— golpeó con la pistola el rostro del chico debajo suyo, una y otra vez, sacando sangre de su boca. —¡¡DEJA DE LLORAR Y DI ALGO!! ¡DEMONIOS-

Mikey detuvo sus golpes al ver movimiento de reojo, al levantar alarmado la mirada, únicamente pudo ver por unos segundos a Naoto con una mirada asesina y determinada apuntando con su arma hacia su dirección, pronto la bala atravesó su cráneo y acabó con su vida al instante.

—¡MIKEY!— Takemichi apenas pudo pronunciar el nombre de su amigo entre la cantidad de sangre que comenzó a ahogarlo.

No tuvo fuerzas para moverse y poder ver a Mikey que se derrumbó junto a él. Sólo miraba hacia el cielo estrellado y la luna atreves del inexistente techo de la fábrica, las fuerzas se le estaban acabando, el dolor estaba disminuyendo y sus sentidos estaban fallando, no sabía si la vista borrosa era porque se estaba yendo o por todas las lágrimas que había soltado.

Pero algo le hizo permanecer vivo unos segundos más, lo necesario para poder escuchar a Naoto.

—T-Takemichi, no te culpes por esto— dijo con las pocas fuerzas que le quedaban. —N-No es tu culpa, hiciste lo que pudiste para salvarnos—

El rubio lo miró de reojo, Naoto se había arrastrado como pudo desde donde estaba para quedar junto a Takemichi y poder hablar con él, ambos en sus últimos momentos.

—Si, mi hermana me confirmo lo del futuro, te-tenía dudas, pero y-ya han sido resueltas— rió un poco después de escupir sangre. —Por eso siempre el apretón de manos, eh—

—Perdón, Naoto, no pude cumplir mi promesa de... de salvar a Hina— Takemichi lamentó con su voz ronca y pausada.

—Si ese es el destino, así será— trató de reconfortarse. —...Aunque las cosas no salieron como hubiéramos querido... estoy agradecido de que hayas hecho feliz a mi hermana todo este tiempo... también fuiste un gran amigo para todos y para mí... te doy las gracias de parte de mi yo del futuro—

El corazón de Takemichi se partió. —N-Naoto—

El chico estaba perdiendo la noción y sus sentidos, así que levantó su mano temblorosa. —¿U-Un u-ultimo apretón d-de manos...?—

Takemichi movió lentamente su mano y tomó la de Naoto, quien sonrió con debilidad.

—Gracias, Takemichi— susurró. —espero... poder encontrarnos... de nuevo... y que nos sigas... sigas cuidando.

Las pupilas de Naoto perdían al brillo poco a poco, Takemichi seguía con la vista fija en la luna, igual estaba perdiendo la noción y todo se estaba volviendo oscuro, el ruido de la noche se escuchaba lejano, ya no sentía nada... la última sensación que pudo captar fue el apretón de manos con Naoto.

Apretón del que sintió una energía recorrer su cuerpo, como si un rayo cayera sobre él, todo después de que Naoto diera su último aliento.

Antes de irse, la luna pareció brillar con más intensidad ante los ojos de Takemichi, la luz abarcó toda su vista, hasta que se fue apagando como el brillo de sus ojos.