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Quizás hubieran tenido 8 si les gustaran los niños

Summary:

La familia Suzuki es sorprendentemente grande. Al principio sólo eran dos hijos, un callado asocial niño y una sociable y amable niña, pero un embarazo de trillizos siempre es una sorpresa.

Por suerte, Omoriboy es buen niñero *pat pat*

Historia inspiradísima en el "Siblings au" de @TMoriwork y @Tsuki_the_Wolf. Pero cambié un par de cosas que acordaron porque quería poner drama. Poquito nomás úwù.

Notes:

Esta es mi segunda historia y muy probablemente vaya a ser corta (menos de 10 capítulos) pero quería explorar un par de temas con este AU, se puede intuir por los tags.

Espero les guste ( ówò)

Chapter 1: ¡Conozcan a la familia Suzuki!

Chapter Text

Si Oliver hubiera hablado con honestidad de sí mismo cuando era un preadolescente, diría que ser un emo depresivo siempre fue casi un aspecto de su personalidad, al menos antes de entender que realmente tenía un problema desde hacía un tiempo. Otra cosa que hubiera estado dispuesto a aceptar es que él no es ni nunca ha sido una persona sociable, nunca le gustaron los eventos donde hubiera gente desconocida y, en cuanto podía, se zafaba de evento sociales a los que le pedían sus padres que fuera.

Así que al principio no le gustó para nada saber que tendría una hermanita y que dejaría de tener paz en la casa. Pero cuando a sus tres añitos la vio en los brazos de su mamá, se juró que la cuidaría y criaría lo mejor que pudiera. Sin embargo, cuando a sus siete años supo, no que tendría sólo uno, sino otros tres hermanitos más, empezó a reconsiderarse el enseñarle a Mari también el hacer de niñera.

Mari, por el contrario, era una chica muy sociable y fue la que en primer lugar les pidió a sus padres otro hermanito para tener a alguien más para jugar ya que su padre no los dejaba, de momento, jugar con sus vecinos los Rivas. Para desgracia del padre, parecía que la señora Rivas iba a tener un hijo de la misma edad que su próximo hijo y su esposa dijo con una sonrisa que parecía que sus embarazos se habían sincronizado un poco, algo que siempre afirmó Mari en cuanto supo lo que significaba la “sincronizar”, obligando a Hero a callarse para que no soltara que ambos acordaron en que Mari insistiera por un hermanito al enterarse que él iba a tener uno. Así que, entre cita médica y cita médica, ambas familias se empezaron a conocer mejor y a agradarse entre sí, todos los miembros menos el señor Suzuki, quien sólo convivía para acompañar ya no sólo a su hija, también a su esposa quien era muy más afable y simpática que él. Incluso su hijo mayor, quien era bastante callado y apático con la gente, parecía llevarse bien con el pequeño Hero e incluso se ofreció a cuidarlo junto con Mari cuando la señora Rivas dio a luz y su esposo no podía quedarse a cuidarla.

Oliver aún no sabe cómo su vida terminó siendo tan caótica, quizás un hermanito nuevo hubiera estado bien, pero evidentemente tres le pareció un exceso al cual era sorprendente que sus padres hubieran aceptado después de tener dos hijos callados y comportados. El colmo fue que aparte tuviera que cuidar del pequeño Kel, quien parecía ser un tornado destructivo junto con el pequeño Mori, y muchas veces Sunny terminaba siendo arrastrado por ambos, o a veces lo tenía que cuidar de Mari para que no terminara en vestidos y con moñitos (léase que debía cuidar que su padre no los regañara a los cuatro por enseñarle eso a Sunny) junto con su hermanita Sunnie. Cuando los trillizos cumplieron sus cinco años, los regaños pasaron hacia los cinco, pues a pesar de todo Sunny se seguía dejando arreglar por sus hermanas, y fue por eso que su padre lo comenzó a regañar más a él que a los demás cuando les descubría, y el ver que Sunny simplemente dejaba de hablar por días después de eso fue lo que provocó que dejaran de jugar con él de esa manera. Mori seguía siendo un gremlin junto con Kel, pero parecía que él era el único que podía conseguir que Kel no se lastimara a sí mismo o a los demás… de manera excesiva. Sunny a veces seguía uniéndose, pero voluntariamente esta vez.

Fue durante ese tiempo cuando conocieron a Aubrey, una niña de su edad quien estaba llorando por perder un zapato de su par favorito, todos ayudaron a buscarlo y Mari se ofreció a regalarle dos pares viejos de ella si no los encontraban; al final sí que lo encontraron. Unas semanas después ella les presentó a Basil. Fue difícil, pero consiguieron que su padre los admitiera a todos en su casa, especialmente a Basil ya que se le hacía raro su comportamiento y se solía meter mucho con él; bastaron unas palabras con la abuela del niño para que dejara de molestarlo y sorprendentemente nunca lo vetó de la casa. Fue durante esa época cuando a Oliver, a sus 12 años, cuando lo empezaron a conocer en el pueblo como Omoriboy, ganando cierta fama por la habilidad que tenía al hacer unos dibujos preciosos de variados temas, pero especialmente dibujos de películas y videojuegos, e incluso hacía arte conceptual para quien le pagara cierto precio, en su escuela le llegaban muchos pedidos y fue así que pudo comenzar a obtener dinero para sí mismo.

El tiempo pasó y Omoriboy tenía ya 15 años, sabía un par de cosas demás para su edad (cosas que quizás hubiera estado mejor sin saber) y la mayor parte de su tiempo lo invertía en cuidar a su hermana de 11 años y sus tres hermanitos de 7. En ese momento Omoriboy estaba al borde de un ataque de pánico, pensando que sería su día de juicio final mientras la cajera se tomaba su tiempo de incluso platicar con cada maldito cliente que atendía. Por suerte ella conocía su naturaleza callada y lo atendió rápido sólo dándole los buenos días y escaneando el código de todas las decenas de cupones que llevó el chico ese día; Omoriboy corrió lo más rápido que pudo a la casa con las compras en los brazos, pidiéndole a todos en la casa que le ayudaran a guardar las cosas. Los trillizos se encargaban de los cereales y cosas de plástico mientras Mari y él sacaban todo lo que fuera de vidrio. Nadie entendía por qué él siempre hacía eso cuando sus padres llegaban, además de ser los únicos que sabían de su reserva secreta en su cuarto, pero nunca lo cuestionaron ya que sus padres parecían estar felices desde que comenzó a hacerlo.

Ese día, como muchos otros, fueron a casa de Kel y Hero para irse a un picnic en su escondite secreto junto al lago. Kel y Aubrey estuvieron discutiendo como de costumbre, Mori, Sunny y Sunnie estuvieron coloreando mientras Basil les contaba un sueño que tuvo, era casi como una competencia de dibujo. Mori a veces dejaba de dibujar y se ponía a escribir poesía o se iba a avivar la discordia entre Aubrey y Kel para ver si terminaban peleando. A veces, Aubrey se cansaba de pelear y, usualmente zanjando el asunto con un cabezazo hacia Kel, se iba a tener una plática de chicas con Mari, y Sunnie dejaría solos a Basil y Sunny, quienes empezarían a platicar de libros o de jardinería (entiéndase que Basil llevaba la mayor parte de la plática y Sunny escuchaba), para irse las tres lejos a hablar. Hero acompañaba usualmente a Mori y Kel para cuidar que no se metieran en demasiados problemas. Omoriboy a veces lo acompañaba o dejaba que Hero fuera con él para hablar de sus dudas respecto a cómo era crecer, y a veces esto llevaba a que todos sus amigos y hermanos lo obligaran a responderles dudas o a platicar sus anécdotas, aunque esto ocurría poco. Desgraciadamente, y a pesar de claramente necesitar un descanso luego de ese día, parecía que no sería de esos días en el que lo dejaran en paz.

– Omo– Sorprendentemente, fue Mari quien lo perturbó de su sueño, sacudiéndolo para asegurarse que despertaría – ¿Por qué siempre que vienen mamá y papá buscas cupones y compras comida a lo loco?

Omoriboy no supo responder a eso, especialmente con todos prestando atención a su respuesta, después de un par de segundos pensando sonrió (aunque de manera forzada) y contestó:

– Esa pregunta es difícil, lo más fácil que puedo decir es que a mamá y papá les gusta que tenga todo en orden, pero si quieres que responda mejor tendrás que darme tiempo.

Y otra sorpresa surgió cuando Sunny preguntó otra cosa complicada.

– ¿Cuánto tiempo?

Esta vez no tomó tanto tiempo, ya estaba preparado. Sonrió de forma más sincera.

– En unos años, cuando ya todos, mínimo, estén en secundaria.

– ¿Quéééé? ¡Pero si pensaba que por una vez me enteraría de algo interesante!

– Kel, no deberías estar escuchando algo privado…

– ¡Pero Hero, tú también estabas escuchando todo!

– A-aubrey, también tú lo hiciste, todos tenemos curiosidad, además que me preocupa que se esté estresando tanto por sólo hacer compras en el supermercado. Sunny también ha estado inquieto con el tema desde incluso antes que yo.

Omoriboy ya se había acostado de nuevo e iba a poner su música para relajarse un poco, pero lo que dijo Basil lo obligó a detenerse por unos instantes y provocó que sintiera algo pesado y desagradable en el estómago.

 

 

¿Sería buena idea que supieran?