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Después de la pelea contra Tenjiku las cosas salieron mejor de lo esperado, nadie salió herido, Izana y Mikey se reconciliaron y ambos bandos se fusionaron para trabajar en equipo. Shinichiro y Emma esperaban con los brazos abiertos a su nuevo hermano y los conflictos internos entre los miembros cesaron.
No había mejor momento para festejar que este, dando la bienvenida a un nuevo miembro de la familia Sano y a todos los nuevos aliados de Tenjiku.
Era una noche muy luminosa, no solo la luna estaba hermosa y rodeada de brillantes estrellas, dentro de unas horas se esperaba ver una luna roja.
Puesto que todo estaba tranquilo Inupi se propuso a disfrutar de la noche, no era un fanático del alcohol pero por tomar un poco no le haría mal a nadie, prefirió relajarse junto a sus viejos y nuevos amigos.
De a poco el ambiente se iba poniendo más animado, pasaban las horas y sus compañeros comenzaban a marearse, algunos se reían a carcajadas y otros estaban en la pista de baile, la música era cada vez más agradable y se sentía con ánimos de bailar, terminó su bebida y se acercó a sus amigos. Takemichi no soltaba a Mikey y Angry bailaba junto a los hermanos Haitani, estaba feliz por todos ellos pero cada uno tenía pareja de baile y de un momento a otro se dio cuenta de que se encontraba bailando solo, no es que le molestara claro, disfrutaba ser el centro de atención un rato además aprovechó la situación para ponerse sus tacones negros y su uniforme blanco, todos los demás tenían sus uniformes originales porque esta sería la última vez que los tendrían, era una linda manera de “despedirse” luego todos usarían el uniforme de la Toman.
Se soltó el cabello y también bailando, si iba a bailar solo lo iba a hacer bien, para su sorpresa recibió muchas miradas y algunos silbidos de parte de sus amigos sin embargo nadie lo invitaba a bailar, luego el ritmo cambió y para su mala suerte comenzó a sonar bachata, necesitaba una pareja de baile pero como no tenía se dispuso a abandonar la pista, de repente sintió que un brazo lo jalaba hacia atrás y de un momento a otro tenía una mano en la cintura y otra en el hombro.
— No se vaya, todavía no bailamos juntos.
— ¿Por qué debería bailar con alguien que no hizo nada mientras me golpeaban?
— El conflicto entre bandas terminó y ahora estamos festejando, creo que se olvidó.
— No recuerdo haber escuchado ninguna disculpa de tu parte.
— ¿Y si me disculpo con un baile?
Inupi no se negó y simplemente se dejó llevar, la verdad es que no era una persona rencorosa, pero por alguna razón quería que el otro se esforzara por estar cerca suyo, nunca esperó que el muchacho callado que miraba mientras lo golpeaban bailara tan bien, tampoco esperó recibir esa mirada que expresaba tanto deseo, es difícil de explicar como alguien con la mitad de la cara tapada le parecía tan seductor.
La primera vez que lo vió fue cuando Muto los había secuestrado y les pidió información que claramente no tenían, haciendo memoria recuerda que él no lo golpeó en ningún momento, no lo iba a decir en voz alta pero reconocer que el chico que lo miraba mientras otro lo torturaba le parecía lindo no era muy sano de su parte, pero quién necesitaba pensar en esas cosas cuando tenía al loquito lindo agarrándolo de la cintura ¿No?
«Necio porque no eres mío mi fruta prohibida me despierta el deseo de probar, sencillamente usted amado mío, me pone necio»
Mientras Sanzu lo sostenía y lo hacía bailar, escuchó su voz cantar a través del barbijo, su mirada fija en sus ojos lo puso un poco nervioso, no quería hacer el ridículo o pisarlo sin querer pero su hermosa voz lo distraía más de lo que querría admitir.
«Es irracional este sentimiento que no detengo, me va consumiendo»
A decir verdad bailar bachata en una noche tan bonita se sentía muy refrescante, está demás decir que se llevaron la atención de todos a su alrededor, pero siguiendo sus pasos y con la música de fondo no tenía tiempo de pensar en nadie más.
«Sencillamente usted amado mio me pone necio»
En ese momento en medio del baile Sanzu hizo una mueca dramática pronunciando la letra de la canción, Inupi no se esperaba ver un gesto tan simpático de su parte, pero el hecho de hacerlo girar en el proceso, quedar frente a frente y guiñarle un ojo, lo hizo reír muy sinceramente.
Sanzu por su parte era testigo de presenciar a un ángel sonreír y a la oscuridad cambiar de color, fue una de las vistas más hermosas que pudo haber tenido en toda su vida, el eclipse estaba a punto comenzar.
Sanzu se estaba comportando de una manera muy coqueta frente a él y ese gesto le causaba mucha ternura, un sentimiento de querer conocer sus diferentes facetas se instalaba en su corazón, le gustaría poder ver un poco más de ese lado atrevido y audaz.
De un momento a otro la canción terminó y su baile también, era una sensación diferente pero por alguna razón no quería alejarse de su lado, sus brazos parecían contenerlo y su mirada lo hipnotizaba.
La luna estaba cambiando de color y Sanzu se lo llevó de la mano a un lugar especial que había preparado en la cima de los bloques.
La vista desde ese lugar era espléndida, además no se necesitaba de ningún objeto especial para poder admirar la belleza de la luna, ambos se encontraban en silencio pero no en un silencio incómodo, quizás sonará tonto pero en este pequeño momento donde se encontraba junto a alguien y no a cualquier “alguien” observando la luna sentía mucha paz.
Los minutos pasaban y la luna se volvió completamente roja, la oscuridad tenía otro color, el viento parecía volverse loco y el ambiente se sentía diferente.
Sanzu como un buen caballero le ofreció su chaqueta, lo cubrió con su abrigo y volvieron a sentarse uno al lado del otro.
Inupi se hizo el tonto y bostezó un par de veces, de un momento a otro se encontraba recostado sobre su hombro, Sanzu ni lento ni perezoso le comenzo a hacer mimos en la mano.
— Inui-san ¿Le gustaría pasar una tarde de picnic conmigo?
— Me encantaría.
El significado de la luna roja en diferentes culturas es la llegada del apocalipsis, el caos, la destrucción, el terror y la mala suerte, pero Inupi prefirió darle otro significado, decidió pensar en que esta era una señal del cierre de un ciclo y de un nuevo comienzo.
