Work Text:
-Introducción-
El pergamino que hablaba del Mo de los sueños estaba viejo y borroso. La mayor parte del contenido se había perdido por el pasó del tiempo, pero era el deber de las sectas de cultivación preservar estos conocimientos. Por eso Wei Wuxian y Jiang Cheng estaban en la biblioteca familiar de los Jiang tan temprano.
Un estornudo resonó con fuerza y Wei Wuxian se quejó.
—No puedo creer que el tío Jiang nos haga hacer esto en un día como hoy.
El día estaba perfecto para entrenar y jugar en el lago, el calor no era insoportable, y las nubes blancas y densas que pasaban cada tanto protegían la piel del sol abrasador. No había razón para hacer algo así en ese día en particular.
Jiang Cheng lo miró con molestia y algo de culpa. Molestia porque cuánto más tardaran en empezar, más tardarían en salir, y culpa porque había sido su madre quien obligó a Wei Wuxian a encerrarse allí con él.
—Vete si quieres —gruñó Jiang Cheng observando las partes del texto que podían rescatarse y transcribirse.
—No cuentes con ello. Si encuentras un antiguo pergamino con alguna técnica secreta quiero verlo —dijo Wei Wuxian quitándole la piedra de tinta de la mano con un aire juguetón—. Te apuesto a que lograre dominarlas antes que tú.
—Entonces empieza intentando con este. Si juzgamos por la letra horrible, pensaría que es un familiar tuyo y no mío.
Wei Wuxian intentó manchar su rostro como venganza por la broma, pero, luego de un rato de forcejear, empezó a leer en voz alta el antiguo informe sobre ese demonio mientras Jiang Cheng copiaba diligentemente.
《Mo de los sueños.
El afectado aparenta dormir profundamente, pero si un maestro toma su pulso y presta atención, notará que la energía fluye en la dirección incorrecta [texto inteligible]
Existen varias leyendas sobre estos demonios [texto inteligible]》
—¡Ya sabemos todo eso! ¿Es necesario copiarlo de nuevo? —se quejó Wei Wu Xian luego de leer un rato más. La mayoría de los cultivadores, incluso jóvenes de su edad podían reconocer los signos de posesión de espíritus o demonios, alguien se los enseñaría tarde o temprano.
—Preguntale a mi madre —respondió Jiang Cheng con sequedad, dando fin a esas quejas.
《...Se recomienda precaución y dormir en una habitación donde la cama apunte al lugar adecuado para evitar atraerlos. Meditar antes de dormir, para estar libre de pensamientos impuros que faciliten que el demonio encuentre debilidades en nuestro momento más vulnerable también es recomendable.
En caso de sospechar que se ha caído en la trampa del demonio. Se deberá desconfiar de todo lo que se nos es dado, ya que estos seres siempre nos mostraran lo que deseamos y no podemos tener, para poder mantenernos bajo su encantamiento... 》
—Yo nunca caería en la trampa de este demonio —declaró Wei Wuxian con seguridad, al tiempo que su amigó daba los últimos trazos—. Tengo todo lo que quiero aquí.
Jiang Cheng levantó la vista del papel y se preguntó nuevamente si era cierto que él era una persona ingrata. Porque podía pensar en muchas cosas con las que estaba inconforme y otras que eran inalcanzables o prohibidas.
Con ese pensamiento en su mente, no pensó en un mundo donde sus padres no pelearan o donde él fuera el más fuerte y admirado, sino que se encontró mirando los labios de su shixiong.
Sin querer enfrentar ese extraño desliz de su mirada, ni a donde pretendía ir su imaginación, decidió ignorarlo y en cambio dijo.
—A mí podría atraparme en una ilusión donde esta endemoniada biblioteca está ordenada y podemos salir a divertirnos.
Una risa llenó el lugar, haciendo vibrar los viejos estantes.
—Cambié de opinión, ¡podría atraparme con el mejor alcohol! —dijo Wei Wuxian siguiéndole el juego.
A pesar de que su gesto por defecto era una expresión molesta, no pudo más que reírse de esas ocurrencias. Tal vez no sería malo pasar ese día encerrados los dos solos.
◇
◇
◇
-Sueña conmigo-
Wei Wuxian abrió los ojos al cielo estrellado y se desperezó con fastidio. El cuerpo de Mo Xuanyu era demasiado incómodo y no le sentaba tan bien dormir a la intemperie ni en lugares como ese. Sus músculos dolían y se preguntó qué lo había llevado a soñar con esa antigua biblioteca en Muelle de Loto. ¿Ese manuscrito antiguo seguiría allí? ¿Jiang Cheng la habría demolido para hacer un lugar más fuerte y resistente para resguardar los viejos pergaminos que habían podido rescatar?
No servía de nada preguntarse, pronto podría averiguarlo por sí mismo.
Tres meses atrás, Jiang Cheng y él habían hablado por primera vez en mucho tiempo. La primera conversación verdadera que tuvieron desde que él volvió a la vida.
Palabras cálidas, palabras frías y dolorosas, pero luego de temer por tanto tiempo a ese encuentro, ambos pudieron ver esperanza y tal vez aún no el perdón , pero sí entendimiento.
Entendimiento de que las razones por las que se lastimaron el uno al otro no fueron mero capricho y saber que no querían causar más dolor en el futuro.
Cada vez más seguido, tuvieron encuentros fugaces. Cada vez más seguido, dieron excusas para alargar las conversaciones y no volver a su vida rutinaria.
Un mes atrás bebieron licor juntos y ambos lloraron por primera vez en años. Wei Wuxian confesó que "estaba un poco aburrido" y Jiang Cheng que "se sentía un poco solo."
Dos semanas atrás se reencontraron como de casualidad en una cacería nocturna —aunque ambos sabían que el otro estaría allí—. Jiang Cheng se burló de su falta de práctica y, como si Wei Wuxian fuera un niño pequeño, corrigió su postura. Wei Wuxian decidió no comentar en voz alta la broma sobre su instinto maternal, pero Jiang Cheng vio en sus ojos el brillo que decía que quería reírse y lo empujó suavemente.
No hablaron mucho, pero en la conversación hubo cierto tema que se repetía. Estar atrapados en la rutina y ese miedo a estar atrapados también en esa complacencia con el otro.
Tal vez deberías gritarse un poco más.
—Hagamos un trato. Iré a visitarte dentro de quince días y ese día puedes gritarme todo lo que quieras, pero no puedes echarme —propuso Wei Wuxian con esperanza.
Jiang Cheng soltó un resoplido en aquel momento y comentó:
—No necesito echarte, si de todos modos siempre te vas tarde o temprano.
—No me hagas golpearte —amenazó Wei Wuxian un poco dolido y enojado.
Las palabras de Jiang Cheng cargaban ese filo cortante y violento que usaba como protección, pero éste no rechazó su visita y eso era suficiente por ahora.
—Intenta si puedes hacerlo en tu condición y sin nadie que te defienda —contestó Jiang Cheng en un tono provocativo.
Ambos se enviaron una sonrisa, más desafío que demostrar la alegría que sentían ante esa promesa.
En días subsiguientes, Wei Wuxian no dejó de pensar en esa visita que habían pactado, pero intentó hacer sus actividades normalmente. No quería pensar mucho en lo cansado que se veía Jiang Cheng durante sus encuentros, y por una vez, prometió comportarse un poco mejor cuando volvieran a verse.
Pero él tenía sus propios problemas de que preocuparse, estaba tan ansioso que se le dificultaba dormir y concentrarse.
Durante una de sus investigaciones sobre sucesos extraños en una zona cercana a Yunmeng —a la que había asistido porque parecía interesante, no porque esperara encontrarse de casualidad con Jiang Cheng— Wei Wuxian incluso terminó penosamente desmayado después de ser atacado por un espíritu extraño.
Lo último que recordaba antes de perder el conocimiento, es decirse a sí mismo que no se lo perdonaría si moría sin poder visitar Muelle de Loto una vez más.
Cuando despertó se encontró con las caras preocupadas de los jóvenes Lan que lo acompañaron a esa misión. Ellos le dijeron que había dormido un día entero y le informaron que el líder Jiang se encargaría del problema con esa criatura y no necesitaba a metiches que causaban más problemas.
Wei Wuxian pestañeó para quitarse el sueño y frunció los labios enojado por esas noticias, pensando que un “no quiero que te hagas daño” bastaba. Normalmente hubiera ignorado esta advertencia, pero vería a Jiang Cheng en pocos días y por una vez decidió no hacer nada extraño.
Podía hacerlo. Todo esto de recuperar su relación poco a poco se sentía como un sueño.
Antes de poder cumplir su promesa de visitar, le llegaron noticias extrañas de Yunmeng. Se decía que Jiang Cheng había entrado en reclusión.
Imposible , pensó Wei Wuxian preparándose de inmediato para ir a investigar y pedir explicaciones. Pero antes de poder salir hacia allí, la visita apresurada de un Jin Ling pidiendo ayuda lo llevó al mismo lugar a donde pensaba ir.
Al parecer la criatura que lo atacó unos días antes encontró una nueva víctima en Jiang Cheng, pero éste no había despertado, incluso luego de varios días.
Ya en el cuarto donde Jiang Cheng reposaba, Wei Wuxian se arremangó la túnica y se preparó. Miró de reojo a Jin Ling quien sostenía en su mano la campana de claridad que usarían para llamarlo si las cosas salían mal.
Nadie esperaba que el líder Jiang cayera bajo la maldición de una criatura que lo hiciera dormir de esa manera. Luego de seis días sin resultados, los médicos empezaron a preguntarse si conseguirían despertarlo en algún momento, pero Jin Ling no se rendiría. Aunque no habían logrado ningún progreso, se quedó junto a su tío por días, hasta que escuchó un murmullo dónde Jiang Cheng decía "Wei Wuxian" y decidió ir a buscarlo de inmediato en caso de que este pudiera hacer reaccionar a su jiujiu.
Ahora, por fin en Muelle de Loto, frente a Jiang Cheng, pero sin ser la visita que Wei Wuxian había soñado, este respiró profundo y se preparó para realizar el complicado ritual que le permitiría meterse en la mente de su antiguo shidi.
Miró por última vez el rostro de Jiang Cheng y pensó que se veía mucho más pacífico que como lo había visto desde que regresó, luego apoyó su frente en el cuerpo dormido de Jiang Cheng.
"¿Qué es lo que estás soñando, Jiang Cheng?"
◇
◇
◇
El escenario era, por supuesto, Muelle de Loto. Wei Wuxian pensó que era gracioso que incluso en sus fantasías, Jiang Cheng pensaba en su secta. Después de todo, Yunmeng Jiang y Jin Ling habían sido su mundo por casi quince años. Todo se veía normal, no muy diferente de ese Muelle de Loto que había visto brevemente cuando revivió.
Pero de repente algo — alguien — lo hizo detenerse y esconderse. Si era una ilusión o un sueño tan fuerte como para engañar o mantener atrapado a Jiang Cheng, debió saber que se encontraría con algo que le robaría la respiración.
Jiang Yanli.
Su adorada shijie, tal como la recordaba, caminando por los pasillos de Yunmeng, con una sonrisa resplandeciente mientras tocaba la cabeza de Jin Ling. Un Jin Ling con una expresión más suave alrededor de los ojos.
Una vez que se recuperó de la impresión, Wei Wuxian se mantuvo a distancia, observando la ilusión desde lejos. No se había atrevido a pensar en ella en todo este tiempo y, de algún modo, se alegró de poder verla de nuevo, aunque fuera una ilusión formada de los recuerdos de Jiang Cheng.
Los siguió desde los techos, teniendo cuidado de donde pisaba a pesar de saber que todo esto estaba en su mente.
Mientras observaba a la distancia, la persona a la que había venido a buscar hizo su aparición. Era hipnótico ver a Jiang Cheng conversando con ellos, enviando algunas sonrisas burlonas para su sobrino mientras le hablaba de algo que él estaba muy lejos para escuchar. Su cuerpo suplicaba por ir hacia él y también hacia esa imagen de ensueños de su shijie y Jin Ling, pero se mantuvo firme observando y analizando.
No necesitó mucho tiempo de observar la secta llena de vida, a su querida shijie del brazo de Jiang Cheng o A-Ling discutiendo animadamente con ellos para entender que se estaba enfrentando a un Mo de los sueños.
¿Esa criatura era tan poderosa? Era extraño, si no había podido atraparlo a él, cómo es que estaba engañando a Jiang Cheng.
Aquí había algo extraño.
◇◇◇
Desde que entró a ese espacio, Wei Wuxian buscó la presencia que “atormentaba” a su shidi con esas imágenes de cosas que ya no podía tener en la realidad, pero no lograba distinguir de dónde venía aunque siempre la sentía cerca.
Paso horas observando, Jiang Cheng parecía estar viviendo su vida normalmente, entrenando a los discípulos de su secta y a Jin Ling con el rostro serio, pero algo en sus movimientos, en lo relajado de su postura, lo hacía ver más feliz.
La Jiang Yanli del sueño conversaba animadamente con un grupo de discípulos mientras cortaba frutas para ellos. Wei Wuxian sabía bien que era un sueño, aun así quería acercarse, robar un trozo de fruta y ver esa sonrisa dirigida a él.
Sabía que era un sueño y aun así no se atrevía a enfrentarla. Ni siquiera había juntado todavía el valor para pedirle a Jin Ling que le permita visitar su tumba en Torre Koi.
¿Con qué derecho miraría a esta versión, creada de los recuerdos de Jiang Cheng?
Sin embargo no perdió la oportunidad de mirarlos y grabar en su retina ese recuerdo y, para cuando se dio cuenta, había perdido casi toda la tarde siguiendo a esos tres. Sólo notó esto cuando Jiang Cheng se dirigió a los Muelles para despedir a Jiang Yanli y a Jin Ling.
¿Qué estaba haciendo? Debería estar investigando cómo despertar a Jiang Cheng de esta ilusión. No debía perder el tiempo en sus propias lamentaciones cuando éste lo necesitaba.
Se acercó despacio cuidando de no ser notado y por suerte el resto de los discípulos del sueño no pareció considerar que su intrusión fuera mala porque nadie interrumpió su camino hacía allí.
Cuando estuvo a suficiente distancia para escuchar pero no ser notado, las palabras de Jiang Yanli llegaron a sus oídos y lo hicieron detener.
—Es una pena que A-Xian no pudiera regresar a tiempo.
Jiang Cheng se rió con un tono entre molestó y divertido.
—Si le hubiera dicho que venías de visita, hubiera dejado todas sus tareas a medias para volver. Ya podrá verte otro día.
—Solo quieres que los viste de nuevo —contestó ella con ternura mientras pellizcaba la mejilla de Jiang Cheng como si fuera un niño—. Además, Jin Ling también extraña a A-Xian.
Jin Ling empezó a defenderse de esta acusación de inmediato.
La escena y las pequeñas peleas entre esa familia siguieron su curso, pero Wei Wuxian ya no prestaba atención.
¿Él también estaba allí?
¿En esa realidad perfecta?
Al parecer, incluso después de todo lo que pasaron, Jiang Cheng, inconscientemente, todavía lo quería junto a él.
Rió para sus adentros y planificó en su cabeza cómo debía burlarse por esto, porque necesitaba que Jiang Cheng notara lo mucho que al parecer extrañaba su presencia aunque no lo admitiera.
Distraído por esta sensación cálida en su pecho, Wei Wuxian no notó que su objetivo se había ido.
Para cuando prestó atención de nuevo, Jiang Yanli y su hijo ya se alejaban en su balsa y no había rastro de Jiang Cheng en el muelle.
Maldijo por lo bajo, apresurándose a buscar a Jiang Cheng sin notar que estaba sonriendo mientras corría.
◇◇◇
El sol ya empezaba a bajar y Wei Wuxian por fin encontró a Jiang Cheng en una de las áreas de descanso cerca del Muelle, recostando su peso cómodamente contra una columna.
Wei Wuxian se sintió un poco triste de que su pequeña aventura terminará tan rápido, pero no dudaba de que una vez que se diera cuenta de que estaba en un sueño podrían salir con facilidad.
Sólo tenía que acercarse y hablar con Jiang Cheng, pero no se atrevía a moverse. De repente tener que ser él mismo quien le dijera que esa felicidad no era tal, no le hizo ninguna gracia.
No quería tener que ver el rostro de Jiang Cheng cuando recordara que Jiang Yanli ya no existía o que Jin Ling apenas tenía tiempo para visitarlo ahora que tenía que ocuparse de su secta a tan corta edad.
Respiró profundo, preparándose para lo que venía, pero una maraña de túnicas moradas se le adelantó abalanzándose sobre Jiang Cheng mientras se quejaba.
Wei Wuxian vio cómo esa otra versión suya empujaba con intención de tirar a su antiguo shidi al lago.
Hace tanto que no se veía a sí mismo usando esos colores que tardó en darse cuenta que su ropa parecía más elaborada de la que solía usar, para nada acorde a las vestimentas de un discípulo.
La lucha de empujones, la voz de Jiang Cheng quejándose con él por ser tan infantil, ese otro yo reclamando por no haberle avisado de la visita de su shijie…
Wei Wuxian no podía dejar de mirar. Podía ser sólo una pelea, pero no había enojo detrás de su lucha. Wei Wuxian extrañaba tanto eso, no tener que caminar como si el piso fuera a romperse debajo de ellos si daban un paso equivocado.
Sumido en su melancolía, pensando en que cuando despertara no podrían tener esto, casi se pierde la siguiente interacción.
Luego de esa pelea de niños, se quedaron en silencio, y Jiang Cheng preguntó algo en voz baja antes de darle un beso en los labios a su otra versión.
Con la boca abierta, Wei Wuxian creyó haber visto mal. Pero esa otra versión suya sonrió con tono de burla y canturreó en una voz fuerte y clara.
—Puedo perdonar lo que hiciste si me lo compensas con algo más~. Tu esposo está cansado y necesita que lo cuides.
Antes de ver cómo ese otro Wei Wuxian reclamaba los labios de su shidi nuevamente, corrió hacia ellos.
—¡Jiang Cheng!
Jiang Cheng se giró a mirarlo. La sorpresa duró solo unos segundos, seguida por una expresión de pánico que tampoco duró demasiado en su rostro.
Mientras ellos se miraban, su otra versión desapareció sin que ninguno lo notara, como si nunca hubiera estado allí.
—No pensé que fueras tú quien viniera a buscarme —comentó Jiang Cheng cómo si lo hubiera estado esperando, con un tono casi cansado, ya sin rastro del aire jovial de hace unos momentos—, aunque me alegro que no metieran a Jin Ling en esto.
Por una vez, Wei Wuxian no supo qué decir. Jiang Cheng sólo lo miró con el rostro serio y su porte usual, sin malicia y mirándolo a los ojos con decisión.
—No voy a irme contigo.
El alivió y la emoción que sintió al darse cuenta que Jiang Cheng sabía perfectamente lo que estaba sucediendo y que sólo estaba disfrutando de esa fantasía un poco más, no duraron mucho cuando registró lo que acababan de decirle.
En otro momento se hubiera burlado, se hubiera molestado incluso ante este rechazo, pero Wei Wuxian no iba a dejar que Jiang Cheng actúe de ese modo luego de lo que vio.
—¡Jiang cheng! No necesitas a este Wei Wuxian falso. Ahora estoy aquí —aseguró Wei Wuxian tomando la mano que portaba a Zidian, casi haciéndose una promesa a sí mismo en ese instante.
Al escucharlo, probablemente sin interpretar sus palabras, Jiang Cheng negó con la cabeza.
—Wei Wuxian, sé lo que estás intentando hacer, pero estoy cansado —Jiang Cheng liberó su mano de entre las suyas—. Tu ya tuviste tu “final feliz”. ¿No puedo tener el mío en este lugar?
—¡Jin Ling está esperando al lado de tu cama! El Jiang Cheng que conozco no dejaría que su querido sobrino se preocupara por él.
La resolución de Jiang Cheng pareció flaquear y Wei Wuxian supo que había dado un golpe bajo, pero no podía dejar las cosas así. Sin estar seguro que pasaba por su propia cabeza se acercó y besó los labios de Jiang Cheng, como vio que su otra versión había intentado hacer.
Había adquirido cierta experiencia como besador en ese último tiempo, pero hacer esto con Jiang Cheng lo hizo sentir extrañamente emocionado y ansioso.
Por unos segundos, Jiang Cheng cerró los ojos y respondió al gesto, pero como si lo hubiera pensado mejor se alejó y con el ceño fruncido preguntó.
—¿Te volviste loco?
—Jiang Cheng, acabo de verte hacer ojitos a mi versión onírica y tomarlo de las manos. No vamos a actuar como si no lo hubiese visto.
—Me alegra que aún tengas las agallas de querer burlarte de mí, esto puede ser un sueño pero aún puedo quebrarte las piernas.
—¿Eso crees? —preguntó con un brillo extraño en los ojos—. Desde que llegué, me siento muy fuerte. Si te gano, me dejaras besarte de nuevo. Quiero comprobar algo.
◇◇◇
Ambos estaban cansados, sonrientes, golpeados y adoloridos, pero felices.
Empate.
Debieron saberlo.
—Wei Wuxian —dijo Jiang Cheng con seriedad desde su lugar en el suelo—. Sé que tengo que regresar, quiero ver a A-Ling y estoy seguro de que mis discípulos están perdiendo el tiempo ahora que no puedo vigilarlos… pero quiero… Necesito quedarme unos días más.
Wei Wuxian rió y se puso de costado para verlo mejor. Entendía ese sentimiento de querer escapar cuando las cosas eran demasiado. Tal vez Jiang Cheng necesitaba unas vacaciones.
—Déjame quedarme contigo. Tengo que vigilar que mi shidi no se meta en problemas.
—¿Puedes soportar que el demonio se alimente de tu energía? Te recuerdo que tu verdadero cuerpo no es el de antes aunque te veas de ese modo. Yo puedo soportar algunas semanas de esto, pero tú…
—¿Desde hace cuanto estás aquí, desde tu punto de vista? —preguntó Wei Wuxian ignorando el comentario que buscaba provocarlo.
—Alrededor de cuatro semanas —admitió Jiang Cheng.
—Llevas menos de una semana “dormido” —declaró Wei Wuxian—. Al parecer el tiempo corre distinto aquí o al menos lo percibimos de este modo. Estuve todo el día atento pero nunca escuché la campana para llamarme, por lo que en el mundo real, no debe haber pasado más de una hora.
Era lógico que las ilusiones confundieran sus sentidos y la percepción del tiempo. Y en su mente ya estaba haciendo cálculos para saber cuánto tiempo tenía antes de que lo despertaran forzosamente en el mundo real
Jiang Cheng se enderezó pensativo y suspiró algo aliviado.
—Podemos quedarnos un mes más aquí —aventuró Wei Wuxian.
—¿Podemos? —preguntó Jiang Cheng levantando una ceja y mirándolo incrédulo.
Wei Wuxian asintió y giró sobre sí mismo en el suelo para caer sobre su shidi.
Jiang Cheng abrió la boca para quejarse, pero fue callado por un nuevo beso. Cuando Wei Wuxian se alejó para mirarlo, Jiang Cheng tenía una sonrisa en los labios.
—No ganaste, idiota —declaró antes de devolver el beso de manera salvaje y sin preocuparse que estaban en el medio del campo de entrenamiento, ¿por qué deberia preocuparlos algo asi en un sueño?
Con las túnicas aún más desarregladas que cuando terminaron de luchar, ambos se separaron en busca de aire.
—Wei Wuxian, escucha…
—¡Espera, espera! —lo detuvo Wei Wuxian—. Se lo que quieres preguntar, pero... ¿por qué no esperamos a despertar para hablar de las cosas serias? Es como si fuera trampa decirlo en un sueño.
Wei Wuxian todavía no quería enfrentarse a las consecuencias de lo que estaba eligiendo. Tendría que dar muchas explicaciones cuando regresara y otra vez gente importante para él saldría lastimada, pero hace meses se sentía atrapado. Tal vez él también necesitaba un descanso.
—Sólo iba a decir que te quites de encima, pesas mucho —dijo Jiang Cheng antes de empujarlo y levantarse.
—¡Jiang Cheng! Me arrepiento, devuelveme mi beso —se quejó Wei Wuxian molesto.
Jiang Cheng sonrió de nuevo, una sonrisa más joven que Wei Wuxian pensó que ya no vería nunca más y extendió su mano para ayudarlo a levantarse.
—Vamos a mi habitación —dijo simplemente Jiang Cheng, con la voz tan profunda y segura que hizo a Wei Wuxian tragar saliva y remojarse los labios.
◇◇◇
Wei Wuxian llegó a la habitación temprano en la madrugada. Había intentado ver hasta dónde se extendía ese dominio de sueños, pero las calles de Yunmeng eran como él las recordaba y podía alejarse y alejarse sin ver un punto donde la realidad de esa ilusión flaqueara.
Jiang Cheng se levantó de la cama al escucharlo llegar, sin preocuparse de cubrir su cuerpo, que portaba marcas nuevas de la noche anterior.
—¿Encontraste alguna pista de como salir?
Wei Wuxian negó con la cabeza y luego de lanzar su túnica exterior hacia fuera se dejó caer pesadamente sobre Jian Cheng, quien se quejó pero finalmente acarició su cabeza
—Tengo que ir a entrenar a los discípulos, no te quedes dormido encima mío.
—Jiang Cheng, sabes bien que no son tus verdaderos discípulos, quédate en la cama conmigo.
En vez de dignarse a responder, Jiang Cheng lo atrapó entre sus piernas y lo besó con fiereza. Wei Wuxian se sorprendió de lo rápido que su shidi se sobrepuso a su pudor, y ahora era él quien lo hacía sonrojar con miradas intensas y manos que recorrían su cuerpo con seguridad. Tal vez Wei Wuxian había olvidado un poco que Jiang Cheng siempre había sido sincero a pesar de que actuaba como si pedir ser mimado fuera una ofensa, olvidaba que ese Jiang Cheng ya no era un adolescente, sino un líder de secta seguro y con experiencia.
Ahora Wei Wuxian solo pensaba en la sensación sobre su piel, dejándose llevar por los besos en su cuello, aprobando como Jiang Cheng había invertido sus posiciones y recargaba su peso deliciosamente sobre él. Pero antes de que pudiera pedir por más, Jiang Cheng hizo un rápido movimiento y lo envolvió entre las sábanas antes de levantarse.
—¡Jiang Cheng! —grito Wei Wuxian intentando apartar las telas—. No te atrevas a dejarme así.
—Me atrevo a eso y más. Los discípulos me esperan.
Wei Wuxian observó incrédulo como Jiang Cheng empezaba a cubrir su cuerpo semidesnudo con su atuendo habitual. Las señales de que estaba tan deseoso de hacer más que esos besos eran evidentes en su cuerpo aún cuando las cubría con la pesada túnica exterior.
—Voy a cobrármelo esta noche —aseguró Wei Wuxian, como si fuera una amenaza.
Sólo entonces Jiang Cheng se acercó a besar su frente.
—¿Qué vas a cobrarte? No quiero que estés quejándote de no poder caminar luego —gruñó Jiang Cheng—. Es mejor que descanses, estuviste fuera toda la noche. No sabemos cómo el cansancio en este lugar afecta nuestro cuerpo.
Wei Wuxian quería quejarse, entre ellos dos, era difícil dejar que el otro los cuidara. No podía deshacerse en un par de semanas de una vida completa que los había comparado y puesto siempre en situaciones tan antagónicas, pero Jiang Cheng se veía preocupado. Sabía que entrenar y ocuparse de esos discípulos lo distraía lo suficiente y aclaraba su mente, así que lo dejó ir.
Tal vez Jiang Cheng era quien estaba más calmado entre los dos. Hace unos días le dijo que confiaba en que encontraría una solución, pero que por una vez en su vida actuará con paciencia.
Wei Wuxian se había prometido, una vida atrás, cuidarlo. Por fin, Jiang Cheng lo necesitaba de nuevo, así que podía ser un poco indulgente con él.
◇◇◇
A veces Wei Wuxian se sorprendía adivinando cómo actuaría Jiang Cheng y se alegró de saber que aún se conocían profundamente. Antes de quedar atrapados allí, hubo un pequeño periodo donde se dio cuenta que ambos habían cambiado y temió que no pudieran leerse como antes, que la distancia entre ellos fuera demasiado grande. Incluso en esos últimos meses, cuando se encontraban para beber y hablar, Jiang Cheng no dejaba de tomarlo por sorpresa y recordarle lo bueno que era con las palabras a pesar de no ser muy hablador. Pero a pesar de estar conociéndose de nuevo, había cierta distancia inescrutable en ese entonces que parecía estar desapareciendo en este espacio de sueño.
Jiang Cheng se parecía cada vez más y más a ese joven que él había conocido mejor que a sí mismo.
—Hay algo que me preocupa. Llevo bastante más de dos semanas aquí y la campana todavía no sonó ninguna vez —comentó Wei Wuxian acurrucado contra Jiang Cheng—. Eso significa que no escuche la primera campana o que la forma en que el tiempo corre en este lugar es demasiado diferente y todavía no han pasado más de cinco horas desde que utilicé el ritual para conectarnos.
Jiang Cheng asintió pero le recordó que eso era algo que ya sabían.
—Me sorprende que aún tengas energías para pensar en eso después de todo lo que hicimos —comentó Jiang Cheng pasando uno de sus dedos por la piel de las caderas de Wei Wuxian que ahora llevaba impresa la marca de sus dedos sobre sí.
—Alguno de los dos tiene que pensar en cómo salir —respondió Wei Wuxian, sorprendido de que fuera él entre los dos el que se tomará esto con seriedad.
—Wei Wuxian. Jin Ling está fuera, no lo he olvidado —declaró Jiang Cheng con molestia—, pero allí también están mis hombres de confianza, ellos encontrarán como despertarnos si nosotros nos tardamos demasiado.
◇◇◇
—Jiang Cheng, ¿no crees que me veo un poco más como antes? —preguntó Wei Wuxian mirándose al espejo de cuerpo entero que tenían en la habitación.
—Te ves así desde que llegaste —dijo Jiang Cheng sin darle importancia mientras respondía cartas.
¿Era así? No era algo extraño que hubiera tomado la imagen de su cuerpo original, pero no era eso a lo que se refería.
—Me refiero a antes “antes”, siento que me veo más joven.
—No te alabes a ti mismo, la gente no rejuvenece —bromeó Jiang Cheng con sarcasmo, levantando la mirada de sus papeles sólo un momento.
—Estoy hablando en serio. tch —se quejó Wei Wuxian mirándolo extrañado.
¿Por qué Jiang Cheng estaba tan relajado? Se quedó mirando algo confundido, no lo veía tan tranquilo desde hace años. Tal vez es por eso que él también se veía más joven estos días.
Sentía que en el fondo extrañaba verlo así. Es verdad que Jiang Cheng había crecido para volverse más hermoso, pero a veces extraña a su pequeño shidi, el que siempre lo había mirado sin duda en sus ojos antes de seguirlo.
¿Tal vez esa sensación se debía a que se habían deshecho de esa distancia?
◇◇◇
Wei Wuxian tragó saliva. El barco donde los visitaría Jiang Yanli se acercaba poco a poco por el lago.
No importaba que fuera una ilusión, no estabas listo para verla.
Jiang Cheng pareció creer lo mismo porque dijo.
—Si vas a llorar es mejor que te vayas adentro. No quiero que A-Jie crea que te estoy maltratando.
—¡¿Ella…?!
¿Ella sabe? Estuvo a punto de preguntar, pero ella no era realmente ella . Y por supuesto que lo sabía. Esas ilusiones sabían lo mismo que ellos.
Wei Wuxian no tuvo tiempo de pensar en cómo vencerían a un demonio que los conocía tan bien, porque cuando Jiang Yanli estuvo lo suficientemente cerca como para verla bien. Sus ojos se llenaron de lágrimas.
◇◇◇
Wei Wuxian levantó la botella de licor y con la boca llena de sabor a alcohol besó a Jiang Cheng con fuerza.
Estaba agotado, su cuerpo dolía y sin embargo estaba feliz.
Acababan de participar en una cacería nocturna y le demostraron a esos Jin lo mucho que Yunmeng valía.
No debería hablar así de la secta de su sobrino, pero esos Jin merecían la humillación.
Ya llevaban dos meses allí, aunque no supieran cómo salir, ¿por qué no disfrutar un poco más? De todos modos, un genio como él, encontraría la manera de escapar tarde o temprano.
◇◇◇
—Deberíamos casarnos —dijo un día Wei Wuxian—. Se que no podremos cuando salgamos por… todo . ¿Pero y aquí? ¿Quién va a detenernos?
—Técnicamente ya estamos casados —contestó Jiang Cheng.
—Lo que hayas hecho con ese otro Wei Wuxian no cuenta. Aún no te perdono que me engañaras con mi doble.
Un codazo se clavó en sus costillas.
—Debería echarte de mi sueño cada vez que dices esas tonterías, pero sé que si lo intento vas a volver por mí. Siempre fuiste insistente.
—Jiang Cheng, por favor. Será algo privado. Algo que sólo nosotros dos sabemos.
No podía deshacer las reverencias que hizo meses atrás con esa persona que no tanto tiempo después se dio cuenta que no conocía demasiado, pero podía hacer las tres reverencias con la persona con la que siempre había soñado.
Jiang Cheng pareció pensarlo y luego de un rato lo dijo.
—Pregúntame de nuevo en unos meses.
◇◇◇
Wei Wuxian volvió a preguntar semanas después.
Pidió consejos a sus pequeños shidi, a su shijie e incluso a Jin Ling.
Pero no habría caso. Jiang Cheng estaba jugando con él. Cuando eran pequeños hacía lo mismo.
"Pregúntame otro día."
Una sonrisa sarcástica, familiar, era lo único que llenaba sus pensamientos últimamente.
Había algo que estaba olvidando, pero Jiang Cheng lo mantenía ocupado planificando como hacerlo aceptar antes de que sea tarde.
Tarde.
¿Por qué tenía tanto apuro de todos modos?
◇◇◇
Wei Wuxian había dejado su vergüenza y había preparado algo que podía ser considerado un regalo de cortejo. Más le valía a Jiang Cheng apreciarlo.
El no era un artesano, pero siempre fue bueno con sus manos. Esa última semana no había visto demasiado a Jiang Cheng, había estado muy ocupado con ese regalo.
También una sensación de ansiedad estaba empezando a apoderarse de él.
Se había dado cuenta que amaba a Jiang Cheng en esas charlar entre copas meses atrás, pero nunca pensó en decírselo o ser correspondido. A diferencia de lo que muchos creían, él no intentaba resolver cosas imposibles a pesar de haber cargado el lema de la secta Jiang con orgullo. El simplemente veía posibilidades donde otros no.
Ahora tenía una sensación extraña sobre Jiang Cheng y como estaba comportándose, pero tal vez era su miedo, el de ambos, lo que lo hacía sentirse así.
No podía dejarse sabotear por sí mismo de nuevo. Jiang Cheng era Jiang Cheng, él estaba nervioso simplemente y buscando excusas para no dar el siguiente paso.
◇◇◇
—Jiang Cheng. Sabes que yo no quise que las cosas pasaran de ese modo...
Jiang Cheng frunció el entrecejo y lo interrumpió.
—No es necesario que hables de eso. Ya no.
Pero Wei Wuxian quería hacerlo, quería demostrarle que había cambiado. Quería…
El mundo a su alrededor pareció perder nitidez, como si la imagen se derritiera, un extraño vértigo se apoderó de él.
Pero de repente los labios de Jiang Cheng estaban sobre los suyos, dominándolo y llevandose sus preocupaciones.
Respiró su aliento e intentó no pensar en ello. Pero había algo que estaba mal, aunque no podía precisar qué.
—Casemonos —dijo Jiang Cheng.
Wei Wuxian abrió los ojos y se dió cuenta que el mundo tenía forma otra vez.
—¿Por qué me ves así? ¿Te arrepentiste? Llevas más de un mes pidiéndomelo.
—Quería ser yo quien te lo pregunte —dijo Wei Wuxian demasiado feliz para preocuparse por la sensación extraña.
Demasiado como para notar el suspiro de alivio de Jiang Cheng.
◇◇◇
Wei Wuxian estaba muy cansado últimamente, pero estaba feliz de estar allí. Debía serlo, tenía todo lo que quería y había sido perdonado fácilmente.
Jiang Cheng entró a la habitación y besó su frente con suavidad. Wei Wuxian sonrió y pensó que estaba preocupándose por tonterías.
Se giró para seguir trabajando en su proyecto mientras a su espalda Jiang Cheng conversaba.
De repente se dio cuenta de algo, ¿le dijo a Jiang Cheng alguna vez lo que sentía? ¿Le dijo lo mucho que lo amaba?
No tenía vergüenza de algo así, ¿por qué no lo había hecho aún? ¿Era por esa sensación extraña que no se quitaba? Abrió su boca para decirlo, pero creyó escuchar un sonido.
—Jiang Cheng, ¿escuchaste algo?
Éste lo miró extrañado y negó, pero Wei Wuxian lo miraba fijamente. Jiang Cheng no llevaba su campana de claridad con él, ¿acaso la había llevado estos últimos meses?
“Wei Wuxian ”
¿Acaso la había llevado alguna vez desde que llegó aquí?
Esto era…
“Wei Wuxian ”
Ahí estaba de nuevo, Wei Wuxian se acercó a la puerta, a donde venía el sonido, pero sin darle la espalda a Jiang Cheng.
“ Más te vale que aparezcas frente a mi pronto o no va a ser lindo cuando te encuentre ”
En ese momento, Wei Wuxian se giró hacia la voz.
—¿Jiang… Cheng?
Esa era su voz, Jiang Cheng estaba llamándolo.
Antes de poder girarse sintió el olor de madera quemada.
—¿Por qué estaría él aquí? —preguntó una voz a su espalda.
Instintivamente se alejó, aún así sintió un intenso dolor en su espalda.
Jiang Cheng seguía allí a su espalda, pero se veía tan joven, casi un niño, con las mejillas marcadas como si hubiera llorado.
—Si te vas no podrás tenerlo de nuevo. Sabes todo lo que le hiciste. Sabes que las cosas no podrán ser nunca como antes —dijo ese pequeño Jiang Cheng.
Wei Wuxian normalmente se hubiera reído. Había caído en una trampa tan obvia, demasiado obvia.
◇
◇
◇
Jiang Cheng no había visto a Wei Wuxian lucir tan pacifico desde que era un adolescente. Y aunque esto no se trataba de él, no pudo evitar lamentarse que nunca pudo recuperar ese semblante en el rostro de Wei Wuxian a pesar de todo su esfuerzo.
Sin darse cuenta estiró la mano, queriendo quitar el cabello del rostro de Wei Wuxian, pero una barrera blanca se apresuró frente a él.
—¿Por qué he sido llamado? Estoy seguro de que una secta como la de Gusu Lan puede ocuparse de algo así.
Entre todos los presentes, el único que no se creyó su acto de desinterés fue Jin Ling, que notó que a pesar de la dura mirada, su tío apenas soportaba mirar el cuerpo dormido de Wei Wuxian.
La última vez que Jiang Cheng había visto a Wei Wuxian, la habían pasado bien, demasiado bien a pesar de todo lo que habían vivido. Muy borracho, en un momento de debilidad mientras ambos reían, puso una mano en el rostro de Wei Wuxian y acercó su rostro al de su viejo amigo. Se detuvo a un suspiro de distancia de hacer algo irreversible, pero aún recordaba el pequeño jadeo de sorpresa que dejó los labios del otro. Terminaron la copa en silencio, fingiendo no saber lo que Jiang Cheng estuvo a punto de hacer. Wei Wuxian siguió relamiendo sus labios distraídamente durante el resto de la velada.
—Jiang zongzhu. Lamentamos importunarlo, pero nuestros recursos se acaban y el maestro Wei no ha respondido a nuestros tratamientos —dijo Lan Xichen, quien se veía demacrado y cansado—, pero creíamos que usted podría llamarlo de vuelta a nosotros. Ya que la única vez que habló luego de entrar en este estado fue para decir su nombre.
Con manos calmas pero firmes, Lan Xichen hizo mover a su hermano para dejar que Jiang Cheng se acercara a Wei Wuxian.
Mirando el rostro dormido, dio un paso adelante.
Tonto . pensó. ¿A quién estabas protegiendo esta vez para haber caído en la trampa de un demonio? Siempre fuiste mejor que esto y sin embargo nunca aprendiste a pensar antes de actuar.
Ya sabía porque había sido llamado desde antes que el líder Lan le repitiera que Wei Wuxian había dicho su nombre. Jiang Cheng había temido encontrarse con un Wei Wuxian sumido en pesadillas, con la piel pálida y sudorosa, pero en cambio estaba totalmente relajado, respirando lenta, muy lentamente, como pocas veces había logrado hacerlo durante las meditaciones. Sólo ahora que lo veía frente a frente se atrevía a albergar esperanzas, de que Wei Wuxian estuviera soñando con el Jiang Cheng que era joven e inocente, aquel que todavía tenía la capacidad de hacerlo sonreír.
Era irónico, aunque no era un practicante de las artes demoníacas, Jiang Cheng fuese quien tenía el conocimiento más vasto sobre estas técnicas luego de perseguir criminales que las utilizaban por tantos años, y estas contramedidas y trampas habían probado ser útiles contra demonios en otras ocasiones.
Por supuesto, la otra persona que lo miraba como si planeara atacar a Wei Wuxian ahora que estaba dormido e indefenso, ya había intentado entrar en su sueño y despertarlo, pero la mente de Wei Wuxian no lo había dejado entrar a los lugares profundos donde el demonio había hecho su dominio.
—Wei Wuxian. Voy a entrar allí aunque no quieras —dijo Jiang Cheng con firmeza al cuerpo dormido, ignorando las miradas de alarma e incredulidad del restó cuando se recostó a su lado.
Esta vez era su turno nuevamente de salvarlo aunque éste no quisiera. Y aunque temía con lo que fuera a encontrarse allí, lo traería de vuelta.
Lan Qiren carraspeó, enviando una mirada de advertencia a sus sobrinos y se dirigió a su invitado.
—Agradezco que se tomara la molestia de venir a ayudarnos cuando la responsabilidad de este incidente recae únicamente en mi secta. Me comprometo a despertarlo en una semana, se que tiene asuntos más importantes de los que hacerse cargo.
—No será necesario. Él y yo tenemos una charla pendiente. En cuanto lo encuentre, él querrá despertar de inmediato.
Antes de que se iniciara el ritual, Jiang Cheng prometió a su sobrino que volvería, pero que fuera paciente, lidiar con Wei Wuxian siempre había sido algo que requería mucho tiempo y esfuerzo.
Cuando lo viera, Jiang Cheng podía darle a Wei Ying ese beso que no se atrevió a dar unas semanas atrás.
Tal vez la sorpresa lo hiciera despertar.
Miró el rostro que parecía dormir plácidamente y frunció el ceño, sólo para que los presentes no notaran la sonrisa que se asomó al verlo tan tranquilo. Cerró los ojos, y sintió como el resto del grupo se alejaba para activar las runas que habían dibujado en el suelo.
"¿Qué es lo que estás soñando, Wei Wuxian?"
◇
◇
◇
“Wei Wuxian”
El pequeño Jiang Cheng, aquel demonio, repitió sus palabras.
—Las cosas nunca podrán ser como antes.
—¡Oh! ¿Debo quedarme aquí para que te alimentes de mi energía hasta que muera? Suena a que el trato sólo te beneficia a ti —dijo Wei Wuxian mientras su mente buscaba soluciones y posibilidades de atacar.
—Estabas feliz aquí, sino no hubiera logrado mantenerse por tanto tiempo —dijo el demonio, que ya no sonaba como Jiang Cheng—. Pero ahora es imposible que salgas solo o que alguien te encuentre. Estamos muy profundo y no sabrían dónde buscarte.
—Estoy seguro de que puedo irme —dijo Wei Wuxian con confianza.
—¿Puedes? ¿Te atreverás a lastimar a esa persona que te cuidó tanto y decirle que tus promesas fueron mentira como las que hiciste en tu otra vida a personas a las que querías? Jiang Cheng no te espera. Jin Ling sigue huérfano. ¿Tienes la confianza de hace unos días de abandonar a tu salvador en el mundo real?
—Ese es un buen punto —concedió, la sonrisa en su rostro se sentía falsa, porque el demonio había dicho la verdad, pero no podía quedarse allí…
El demonio decidió dejar atrás su disfraz, la presa con la que planeaba alimentarse por varias semanas más ya no confiaba en él y no podría controlarlo fácilmente si empezaba a recuperar su conciencia y su confianza. De un momento a otro, lo atacó con cientos de recuerdos, que él mismo había bloqueado metódicamente para que no interfirieran con su trabajo. Lo había hecho para poder mantenerlo feliz, pero ya no tenía sentido ahora que había sido descubierto.
La mente de Wei Wuxian recibió imágenes en las que no había pensado en largo tiempo.
Jin Ling llorando desconsoladamente. Y su propia impotencia al no atreverse a siquiera abrazarlo.
Un hogar en cenizas. Culpa, pena, y nada de tiempo para llorar a los muertos.
Mordidas y dientes. El primer miedo que le había enseñado que prefería escapar y se había incrustado en su esencia.
Un hermano, un amigo, su persona amada gritando “dijiste que podías controlarlo”. Sonido blanco y una mente que en ese momento no podía con todo.
Una mujer que fue como madre y hermana cubierta en sangre. Descontrol.
Wei Wuxian dio un paso atrás, la criatura dio un paso al frente y de repente un rayo de luz y la voz que lo había estado llamando esos últimos días.
La criatura gritó, Jiang Cheng estaba parado frente a él. El verdadero, con la expresión endurecida por el sufrimiento y la mirada fija en su presa.
La espalda de Jiang Cheng le resultó extraña, diferente, pero era la verdadera, la del que había lastimado y lo había lastimado. Era el que le había hecho cuestionarse todo meses atrás cuando volvieron a hablar.
—¿Vas a ayudarme o vas a quedarte ahí parado mirándome? —preguntó Jiang Cheng con molestía.
Aún estaba en shock, pero Wei Wuxian por fin recordó lo que tenía que hacer. Estaban en su mente, si se distraía o dudaba estarían en desventaja.
Se sentó en el suelo en la posición que favorecía para meditar y juntó sus manos.
Tenía que buscar una salida.
—¿Crees que puedes hacerlo? —preguntó Jiang Cheng. No había duda en sus palabras, era un desafío, era como mostraba su preocupación y decía estoy aquí .
Tal vez Wei Wuxian no había olvidado del todo como leerlo o quizá lo recordó durante este sueño.
—Sólo mírame —declaró.
Jiang Cheng asintió y mantuvo a raya a la criatura con las mordidas del látigo.
Alrededor de ellos, el paisaje empezó a cambiar.
Jiang Cheng sabía que no debía distraerlo, pero mientras peleaba gritó.
—Estuve esperando tu visita. Hiciste que me preocupara sin necesidad, sólo estabas aquí durmiendo y olvidaste de nuevo tu promesa.
Wei Wuxian se rió a carcajadas, y abrió los ojos para ver uno de los brazos del demonio salir volando y hacer un arco de sangre en el cielo.
—Lo siento. Lo siento. Podemos ir cuando salgamos de aquí.
Jiang Cheng se giró a mirarlo con la expresión extraña y, por primera vez, ignoró a su adversario sólo para tomar a Wei Wuxian de las solapas de la ropa y darle un beso torpe que fue casi un golpe de sus bocas.
Como si no hubiera pasado nada, se giró a seguir luchando.
—Pensé que eso sería suficiente para despabilarse.
Wei Wuxian no estaba seguro de poder concentrarse de nuevo luego de eso, pero se vio obligado a hacerlo al notar que el demonio estaba intentando hacer algo.
—¿Qué fue eso? ¿Una mordida? Cuando volvamos te enseñaré como hacerlo bien —dijo Wei Wuxian.
Jiang Cheng se hubiera girado ante el insulto de no ser porque el demonio intentó tomar una nueva forma.
Sosteniendo el muñón cercenado, ahora Jin Ling lloraba, su túnica amarilla teñida de manchas rojas.
—Jiujiu…
Wei Wuxian solo podía ver la espalda de Jiang Cheng en esos momentos, pero supo qué tipo de expresión estaba haciendo.
Ese demonio estaba más que muerto.
◇
◇
◇
La noche de Receso de las Nubes era silenciosa, un silencio casi absoluto, y el aire frío siempre corría a esas horas. En esas condiciones, la exagerada bocanada de aire y la manera en que Wei Wuxian se levantó parecieron estruendosas.
Lan Qiren, a quien le tocaba la guardia nocturna de ese día y era el único Lan despierto, observó todo el penoso espectáculo en silencio, pensando que sus días de tranquilidad habían acabado.
Había pasado un día y medio desde que el líder Jiang participó del ritual para suprimir al demonio, pero las cosas por fin se habían resuelto.
El líder de secta Jiang empezó a levantarse lentamente, y Wei Wuxian le sonrió y antes de pensar mejor en lo que hacía, se lanzó sobre él.
—Realmente viniste a buscarme luego de actuar tan distante —comentó entre risas.
—Entre nosotros dos. ¿Quién es el que actuó frío y distante en primer lugar? —contestó Jiang Cheng intentando quitárselo de encima.
—Eso no va a pasar nunca más —aseguró Wei Wuxian—. Por cierto… dije que te iba a enseñar a hacerlo bien.
Las fosas nasales de Lan Qiren se ensancharon con molestía al ver lo que pasaba y como lo ignoraban, pero antes de poder carraspear para llamar su atención, las escena frente a él lo dejó boquiabierto.
Wei Wuxian no perdió un segundo más en besar a Jiang Cheng, no fue algo hambriento ni apasionado. Se tomó su tiempo en memorizar la textura de los labios del verdadero. Jiang Cheng no se quedó atrás y enredó una de manos en el cabello para hacerlo girar la cabeza y que sus bocas encajaran perfectamente.
Mientras Jiang Cheng rodeaba la cintura de Wei Wuxian con su mano libre, ninguno de los dos notó el sonido ahogado que se repitió varias veces hasta que escucharon unas palabras a su lado.
—¡Fu-e-ra!
Jiang Cheng fue el primero en separarse, viendo el rostro rojo de furia de quien había sido su maestro en su juventud, y algo apenado a pesar de que no se hubiera negado a recibir ese beso de Wei Wuxian de ningún modo, intentó disculparse. Interiormente, agradeció que Jin Ling no estuviera a la vista.
Sin importarle quién hablara, Lan Qiren no escuchaba razones, apenas miraba a Jiang Cheng, y solo señaló con un dedo acusador a Wei Wuxian.
—Fuera de aquí. No te atrevas a regresar o mirar a mi sobrino a los ojos de nuevo.
Wei Wuxian tuvo el descaro de verse avergonzado, se levantó de la cama y miró a Lan Qiren, al que por primera vez dio una reverencia respetuosa antes de declarar.
—Agradezco al maestro Qiren por haberme cuidado… Vendré a explicar las cosas luego.
Lan Qiren estaba blanco de furia, y su espada estaba en su mano antes de darse cuenta. Sin mostrar duda, la apuntó hacia Wei Wuxian.
—Si pisas otra vez Receso de las Nubes me aseguraré de que no salgas vivo.
Viendo el estado y el color del rostro de aquel maestro, Wei Wuxian no creía haberlo visto nunca tan genuinamente enojado como en ese entonces.
Por primera vez se alejó y dejó el lugar sin hacer ningún comentario extra. Junto con Jiang Cheng que lo seguía en silencio bajó las escaleras infinitas sin cruzar palabras hasta que llegó al último escalón.
—Parece que no tengo un lugar al cual regresar… —dijo girándose a mirar a Jiang Cheng a los ojos.
—Si aún crees eso entonces tal vez ni merezcas un lugar al cual regresar —bufó Jiang Cheng con seriedad al tiempo que pasaba a su lado, pero se giró a esperarlo luego de unos pasos.
Esta vez, Wei Wuxian sonrió y lo siguió.
Tomó su mano con fuerza y Jiang Cheng se lo permitió.
