Work Text:
Mi madre había sido una mujer de gustos exóticos. O por lo menos es una de las cosas que más recuerdo que comentaba mi padre ya que siempre era un tema que sacaba a relucir en cualquier reunión, además de que los sirvientes compartían la opinión al momento de hacer la limpieza. En ningún momento de crío entendía a lo que se referían con ello. Tal memoria me traía un cobijo de cálidez y cariño que conectaba con madre, sin embargo, ahora con el viento chocando contra mi cara y los ojos cerrados. Perdía la cálidez en tal recuerdo y empeza a comprender lentamente a lo que mi padre se refería. Tragué en seco. Las tonadas de la canción que también cantaba y se escuchaba a mi alrededor, me recordó sobre todo cuando mi madre me abrazaba y me mecía para dormir. Una canción para dormir, siempre fue su respuesta.
Mi padre siempre salía antes de que incluso fueran a arroparme.
—Nunca, mi cielo, cantarás esta canción para el presagio de tu destrucción y eso es lo que la vuelve tan hermosa y perfecta para una nana cariño. - Siempre tocaba la punta de mi nariz con uno de sus largos dedos, antes de acariciar mi cabello.
—Al final, se vuelve un cuento de hadas.— Con eso me daba un beso en la frente.
Y mi mirada se dirigió hacia las maderas que conformaban el suelo apartandome de aquel recuerdo.
¿Si madre hubiera podido predecir mi futuro? ¿Hubiera cantado tal canción? No lo sabría realmente.
Mi voz trató de alzarse, mientras cerraba fuertemente los ojos.
No quería que se acabara aquella canción incluso si la calidez de aquel recuerdo se desvanecía. Deseaba seguir escuchando la canción siendo cantada por mi y por muchos otros.
En ningún momento abrí los ojos, sabía que el fin estaba cerca, sabía que en el momento en que concluyera la canción no habría absolutamente nada más.
Y lo sentí, sentí que una lágrima brotaba de mis ojos al instante en que la canción también termino.
El momento de mi muerte había llegado
