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Eres dulce como el Dorayaki

Summary:

Takemichi Hanagaki solo quería vivir una vida tranquila, trabajando en su pastelería y cocinando para hacer felices a sus clientes. Entonces ¿Por qué el cielo le enviaba una maldición con el nombre de Manjiro Sano

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Versión en español de ''Smells Like (Home) Dorayaki''

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter Text

Mientras Takemichi empacaba nerviosamente una orden de seis Dorayaki rellenos de pasta de chocolate, unos intensos ojos negros lo miraban fijamente, recordándole con pesar el evento que lo había traído a esta situación en primer lugar. Parecía que Takemichi realmente tenía una habilidad para atraer problemas, como solían siempre recordarle sus amigos.

 

El realmente deseaba que sus amigos estuvieran equivocados esta vez.

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El ‘’incidente’’ había ocurrido en un dia caluroso. Takemichi se encontraba ocupado pintando las murallas de su nueva cafetería pronta a inaugurarse, intentando que el lugar luciera mas llamativo a los ojos de la gente de Shibuya. Akkun lo había estado ayudando con las decoraciones, siendo la persona con el mejor gusto entre su grupo de amigos (exceptuando a Hina); Takemichi tenía un gusto horrible, algo que sus amigos siempre solían recordarle con el fin de que quizás, en un arrebato de sensatez, cambiara algunas de sus camisetas más feas (para Takemichi era simple; si era cómodo, no le importaba lo horrible que fuera)  

 

Es por esto por lo que el lugar estaba en buenas manos si Akkun era el encargado de ese aspecto de la tienda. La pequeña cafetería en el centro de Shibuya había sido uno de sus mayores sueños, y ver como el lugar sórdido y maltrecho que había comprado se estaba convirtiendo en un lugar bello y acogedor lo hacia sentirse extremadamente orgulloso; el poder tener un lugar al cual llamar propio y recrear las recetas que su madre le había enseñado durante toda su vida era todo lo que podría haber deseado, y deseaba transmitir esa felicidad a los demás. Hina había estado encantada con la idea desde que esta salió de los labios de Takemichi, y el no podría terminar nunca de agradecerle a su amiga por todo el apoyo que le había dado durante el proceso (y sus constantes intentos de dejarlo todo y huir, otra vez). Esta vez, Takemichi se pararía firme y sacaría este lugar a delante, pasara lo que pasara.

 

Regresando al momento que cambiaria su vida de forma significativa (Takemichi aun no terminaba de saber si para bien o para mal), lo primero que alerto a Takemichi de que algo extraño estaba pasando fue un golpe sordo en la puerta de entrada a la tienda. La cafetería no se había abierto aun al publico (como claramente lo señalaba el letrero colgado en la ventana), por lo que no podía ser ningún posible comprador (además, era demasiado entrada la noche para que alguien pasara por café y pasteles, era casi medianoche). Akkun se había ido hace ya algunas horas, y no había dejado nada que necesitara de forma urgente como para regresar, y, de todas formas, le habría avisado a su amigo que volvería. Takemichi ignoro el sonido, seguro es un animal que se había golpeado en la puerta. Ese fue el primer error.

 

Takemichi dejo de lado el extraño sonido, centrándose en guardar los tarros de pintura sobrantes detrás del mostrador para continuar su tarea mañana, cuando dos golpes mas lo distrajeron de su tarea. 'Okay, mantén la calma Takemichi' se dijo a si mismo, tratando de ignorar el sentimiento de nerviosismo que se estaba asentando en su estomago 'Solo debe ser algún animal callejero, nada mas'

 

Otro golpe

 

Al quinto golpe, Takemichi no pudo ignorarlo mas.

 

Se acerco con calma a la puerta de madera, tratando de aplacar su nerviosismo. Solo seria una mirada, espantaría a quien o que fuera lo que estaba al otro lado y eso seria todo. Fácil y rápido. Takemichi tomo la manija de la puerta con manos temblorosas, abriéndola lentamente, sudor frio acumulándose en su frente y cuello.

 

Al abrir la puerta, Takemichi casi soltó un grito al ver a una persona parada al otro lado

 

Como hubiera deseado que hubiera sido un animal salvaje

 

Al otro lado, apoyando el peso de su cuerpo en el margen de la puerta, había un chico de (Takemichi pensaba, era difícil saberlo sin poder ver bien su rostro al estar oscurecido por su cabello) su edad, mojado de pies a cabeza (porque, si no había caído una gota de lluvia durante todo el dia? Takemichi no quería averiguarlo), con cabello negro, partido al centro y corto pegándose a su cara debido al agua. No fueron sus intensos ojos negros los que llamaron la atención de Takemichi, no. Fue el charco de sangre que se estaba acumulando a los pies del desconocido, justo fuera de su tienda, manchando el concreto de un profundo color carmesí. Las palabras no lograban salir de la boca de Takemichi, por lo que todo lo que atino a hacer fue sostener la mirada del desconocido, tratando de no lucir demasiado asustado (y fallando, juzgando por la mirada de la persona en su puerta).

 

‘’Hola, podrías darme un Dorayaki con relleno de chocola…’’ murmuro el extraño, antes de colapsar sobre su piso recién trapeado, salpicando gotas de sangre por todas partes, incluso en las zapatillas de Takemichi, quien se congelo en su lugar, su boca abriéndose y cerrándose igual que un pescado fuera del agua. Que. Mierda. El solo estaba pintando las paredes de su tienda, y ahora un tipo que había salido de la nada se estaba desangrando en su piso. Porque siempre le pasaban estas cosas a el?

 

‘’Oye, despierta, por favor no te desmayes! Déjame llamar a una ambulancia’’ dijo Takemichi, buscando frenéticamente su teléfono en los bolsillos de sus pantalones. O esa era su intención, hasta que una mano pálida tomo una de sus muñecas, apretándola fuertemente (ouch, eso de seguro iba a dejar alguna marca para mañana). El extraño lo estaba mirando fijamente, y Takemichi pudo jurar que el ambiente había cambiado, el calor del verano desvaneciéndose en solo segundos, siendo reemplazado por un frio que hizo que se levantaran los cabellos de su nuca.

 

"Sin ambulancias"

 

Que

 

"Te estas desangrando en mi piso, no dejare que nadie muera en mi cafetería antes de siquiera inaugurarla"  o que nadie muera en lo absoluto. Takemichi intento zafar su muñeca del agarre que lo tenia prisionero, pero el extraño tenia mas fuerza de la que su pequeño cuerpo aparentaba (y teniendo en cuenta la cantidad de sangre que había perdido). Takemichi soltó un suspiro, levantando su otra mano en señal de haberse rendido, guardando su teléfono de vuelta en sus pantalones. El extraño no dijo nada, soltando su muñeca, sin despegar los ojos

de su otra mano.

 

"Pero no creas que te dejare ahí desangrándote, así que mas te vale quedarte quieto"

 

-

 

Takemichi sabia como tratar heridas, sus días de adolescentes habían estado demasiado marcados por ellas después de todo (una nariz rota podía dejarte alguna que otra enseñanza después de todo); a pesar de ese hecho, ninguna de esas heridas se comparaba a una apuñalada en el abdomen. Takemichi no sabia muy bien por donde empezar, entrando un poco en pánico al ver como la sangre no dejaba de manchar la camiseta del extraño y su piso.

 

Akkun! El era quien generalmente le ayudaba a curar sus heridas mas graves, de seguro sabría que hacer en un caso así! Eres un genio, Takemichi!

 

Su momento de felicidad y alivio duro muy poco tiempo, cuando recordó que su amigo se había ido temprano porque justamente debía terminar un proyecto para sus clases de estilismo (y lo mas relevante, Akkun vivía a al menos un viaje en tren de Takemichi, trenes que ya no pasaban a esa hora). Takemichi respiro profundo, tratando de calmar su pánico, moviéndose rápidamente para coger el kit de primeros auxilios que se había acostumbrado a guardar detrás del mostrador. Pensó en sus demás amigos, pero Takuya también estaba a mas de media hora de su tienda y Hina aun mas lejos, lo cual era mucho tiempo, dado el estado de su paciente. Llamar a Yamagishi y Makoto no tendria ningún buen resultado. Su ultima opción seria Naoto, pero si el extraño había reaccionado de esa manera con la mención de una ambulancia, no quería saber que haría si mencionaba que tenia de amigo a un policía.

 

Estaba completamente solo en esto.

 

'Animo, Takemichi' se dijo a si mismo 'Lo curaras y no lo veras jamás'

 

Sus manos estaban temblando cuando levanto la arruinada camiseta del extraño (dios, estaba tan empapada en sangre que el olor lo hizo sentirse mareado); la herida se veía lo suficientemente superficial para sus capacidades de curación, así que se puso a trabajar. Takemichi comenzó a trabajar rápidamente, desinfectando la herida para poder comenzar con puntadas, chequeando constantemente que el otro hombre todavía estuviera despierto (y respirando), temeroso de que el dolor lo haya hecho desmayarse; pero cada vez que giraba la cabeza, los ojos negros del extraño le devolvían la mirada (lo cual no ayudaba para nada a calmar su creciente ansiedad)

 

"Cual es tu nombre?"

 

La suave voz del extraño lo tomo por sorpresa, tanto que casi lo apuñalaba otra vez con la aguja

 

Takemichi se detuvo un segundo, algo aturdido. Dudo por un segundo si seria inteligente revelar su verdadero nombre a un desconocido, pero por lo general (y para su mala suerte) su boca era mas rápida que su cerebro

 

"Hanagaki Takemichi"

 

El extraño guardo silencio, como si estuviera saboreando las palabras en su boca. Finalmente, sus labios se curvaron en una sonrisita.

 

"Takemitchy ~ me gusta"

 

Que

 

Takemichi podía sentir el comienzo de una migraña formarse detrás de sus ojos.

 

"Eso no fue lo que... Hey! espera, no te muevas tan brusco o volverás a sangrar" el extraño había aprovechado el estado de confusión de Takemichi para sentarse en el piso, sin importarle el hecho de estar rodeado de sangre. El otro hombre soltó un bostezo y se estiro igual que un gato, para el horror de Takemichi. Horror que se tuvo que haber reflejado en su cara, porque el extraño soltó una risita.

 

"No te preocupes, he recibido balazos peores que esta herida" un escalofrió recorrió la espalda de Takemichi, las alarmas en su cabeza encendiéndose una por una. El extraño continuo hablando como si nada, como si lo que hubiera dicho no le había causado conmoción al chico delante de el "Y aun estoy aquí, así que puedo resistir un par de puñaladas"

 

"Tu..." Takemichi estaba horrorizado; ¿Cómo que podía aguantar unas puñaladas? Este hombre definitivamente estaba un poco loco. La pregunta murió en la lengua de Takemichi, quien decidió comenzar a guardar su kit de emergencia, solo para distraerse de toda la situación "Sabes, no quiero averiguarlo"

 

El otro hombre le dirigió una mirada curiosa, pero no menciono nada mas

 

"Bueno, será mejor que me vaya o Ken-chin me matara" el extraño se levanto de a poco, su mano derecha sobre su herida, aún sin su camiseta. Takemichi hizo su mayor esfuerzo para no mirar demasiado "Gracias, Takemitchy"

 

El hombre estiro una mano ensangrentada para darle un apretón, pero Takemichi solo lo observo fijamente. Enserio cree que voy a tomar su mano?

 

"Yo... De nada, supongo" murmuro Takemichi, volviendo a su tarea de limpiar el piso "Aunque de todas formas deberías hacer que un medico vea eso, yo solo soy un pastelero"

 

"Claro, claro" por el tono de su voz, Takemichi estaba seguro que no lo haría "Supongo que nos vemos luego? Me gustaría probar Dorayakis de chocolate hechos por tus manos"

 

El extraño le guiño un ojo, antes de tomar su destrozada camiseta y dirigirse a la puerta de la tienda, con una sonrisa de oreja a oreja.

 

"Que..."

 

"Bye, bye Takemitchy" y así como había aparecido, el extraño desapareció, dejando tras de si un rastro de sangre y una mano marcada en su puerta. Takemichi soltó un suspiro que no sabia que estaba conteniendo, observando con disgusto el desastre que tendría que limpiar antes de poder irse a dormir y olvidar todo lo que había sucedido hoy.

 

"Necesito unas cuantas cervezas" el olor a cobre de la sangre inundo sus fosas nasales "Y una ducha"

 

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Un mes después, Takemichi no podía creer lo que sus ojos estaban viendo. Delante de el, esperando en la fila como si nada hubiera pasado, estaba el extraño de esa misma noche, esos ojos negros eran imposibles de confundir. Takemichi se dijo a si mismo que si lo ignoraba, podría hacer como que su mente le había jugado una mala pasada ese dia y que nada había sido real

 

Pero cuando el extraño se acerco, Takemichi no pudo negar el reconocer la suave voz del otro hombre

 

‘’Hey, Takemitchy ~ Podría llevar seis Dorayakis rellenos de chocolate?’’ esto no podía estar sucediendo. Que clase de broma le estaba jugando el mundo en estos momentos? ‘’Oh! Ken-chin dijo que fue grosero no presentarme, Manjiro Sano’’

 

No, Takemichi no tenia las fuerzas para esto el dia de hoy