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I want your bite

Summary:

Cuando Jaskier anhelaba la marca de pertenencia, se refería a la de Geralt, no a la de un hombre lobo Alfa cualquiera.

Que suerte la suya!

Parte uno del cortó Geraskier

Notes:

Parte del reto Omegacember 2021 de la página de Facebook Es de Fanfics en español

Día 9: mordida

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Jaskier se levantó de la pequeña cama improvisada, apartando con cuidado el pesado brazo que tenía envuelto en su cintura. Ni siquiera se molestó en ponerse algo para cubrir su desnudez, de todos modos, no duraría mucho una pieza de tela sobre su cuerpo, no con Geralt en ese estado. Caminó descalzo sobre la tierra, pequeñas piedras y ramitas se enterraban en el proceso en la planta de sus pies, teniendo que apoyarse en sus talones para no dar un paso en falso.
Se paró frente al río que estaba a un costado, viendo su reflejo en el agua. Una acción que había repetido demasiadas veces en su vida que incluso perdió la cuenta, era tan familiar, con la diferencia de que era frente a un espejo en una habitación de alguna posada y a veces terminaba usando por lo menos un par de pantalones holgados.

Había hecho lo mismo todas esas ocasiones, pararse después de un tiempo y observar su cuerpo maltratado después de un arranque de posesividad del brujo. A veces simplemente porque ambos tenían la necesidad y otras porque eran lo único que se tenían.

Al menos hasta que Yennefer apareció.

Entonces todo había parado por un largo rato.

No importaba cuántos chupones y hematomas tuviera en su cuello, en su clavícula, en su pecho o en alguno que otro parche de piel libre en sus caderas y muslos, o cuantas marcas de mordidas, cada una perfectamente visible que hasta podías decir dónde estuvo hundido cada diente o colmillo, tuviera, ninguna importaba mucho si no tenía la que más quería.

La marca de pertenencia.

Supo desde la tercera vez que estuvo con el brujo que era todo lo que necesitaba, el único Alfa que anhelaba y anhelaria en su vida. En ese entonces todavía respiraba juventud de sobra en sus poros. 

Pero Geralt no pensaba lo mismo.

No importaba que él mismo estuviera en celo, siempre evitó morder a Jaskier en esa zona en particular. En su lugar, prefería dejar marcado los lechosos muslos, la suave y sensible piel en sus caderas o sus no tan delgados brazos.

Terminarían peleando y discutiendo si Jaskier lo pedía.

Pasaron tantos años, tantas peticiones inútiles, que decidió dejar la idea de lado. Olvidar que el brujo podría sentir algo más por él. Se estaba volviendo viejo y un Omega a su edad era todavía más difícil que encontrará un compañero.
Se acostó con innumerables Alfas y Betas, algunos incluso tuvieron la idea de marcarlo, pero terminaban arrepintiendose al día siguiente o muertos en algún barranco o en su habitación de posada. Nunca nadie supo que o quién había sido capaz de matarlos sin siquiera hacer el menor ruido para que alguien al rededor escuchará sus gritos de dolor o agonía.

Jaskier llegó a pensar que estaba maldito.

Hasta ayer.

Geralt lo había llevado al lugar donde creció. Era una fortaleza sumamente grande, con muros de piedra de gran altura a su alrededor por protección (¿O para esconderse?), contaba con habitaciones de sobra y una biblioteca enorme con información recopilada atraves de los años.

Ahí conoció a otros brujos Alfa. Eskel, Lambert, Coën y Vesemir, el brujo mayor, e inmediatamente hizo click con ellos. Incluso compuso algunas canciones gracias a sus anécdotas contadas en la hora de la cena.
A Geralt eso no le agradó. Su humor había empeorado, gruñía constantemente para todo, entrenaba horas y se aislaba.

Si iba a actuar así, ¿Para que lo arrastró a este lugar?

Para tener comida, ropa o cosas que se necesitaran, se hacían turnos cada ciertos días para viajar a los pueblos cercanos y comprar lo debido.
Jaskier ni siquiera lo dudo, se ofreció para ir está vez. Se sentía un poco sofocado y claustrofóbico, necesitaba un cambio de ambiente aunque fuera por un momento. No espero a que algún otro brujo se uniera a él, preparó su caballo a primera hora y salió, sin avisar. Un tiempo a solas también era bueno.

Lo que no esperaba era encontrar a un tipo en medio del camino, que más tarde, resultaria ser un hombre lobo Alfa.

Menuda suerte.

Habían conversado un rato mientras seguían su camino, Jaskier montado en su caballo mientras el hombre caminaba. Conversar con alguien con quién nunca has visto y no volverás a ver y no sea un brujo, una bruja o una princesa, era un gran respiro.

Hasta que tuvieron que detenerse cerca de un río para hacer sus necesidades. No estaban muy lejos, tal vez unas cuantas canciones más y llegarían al pueblo, pero fue acorralado contra un árbol con los pantalones cayendo por sus piernas hasta quedar atorados en sus tobillos. Tuvo la intención de voltearse para apartar a quien sea que estuviera detrás y darle un buen golpe, tal vez unos cuantos insultos, que sea un Omega no lo hace débil como la mayoría cree. Lamentablemente, se quedó en eso, solo en la intención.

Ni siquiera logró girar todo su cuerpo cuando algo pesado, peludo y con garras, lo tomó por la nuca y lo aventó contra el suelo, sujetandolo. Sus piernas fueron abiertas bruscamente haciendo que su trasero quedará en alto, exponiendo su entrada. La ropa en la parte superior de su cuerpo fue alzada de golpe, casi siendo rasgada en el proceso, dejando su espalda y pecho descubiertos.
El aliento espeso y caliente de lo que sea que estuviera detrás, golpeó directamente la piel de su espalda. El gruñido que siguió junto con el hocico hosco que se asomó por uno de sus costados le dió la respuesta que necesitaba.

Un maldito hombre lobo Alfa.

Por Melittele, que fuera un Omega sin compañero y con la necesidad de uno, no queria decir que quisiera aparearse con lo primero que tuviera una polla entre sus piernas o donde fuera que la tuvieran.

Algo duro, pesado y grande se posó en la unión entre sus nalgas, restregandose, provocando su agujero con la punta. No podía mover sus caderas para apartarse, otra de sus patas estaba sujetando su costado, clavando sus garras en la piel, perforando hasta llegar profundo.

Mierda

Estaba completamente inmovilizado y a merced de la bestia. Era seguro que tal vez no sobreviviría a una segunda ronda, los hombres lobos tendían a anudar varias veces sin la necesidad de recarga. Y considerando que la sangre en su cadera estaba empezando a salir en gran cantidad, bueno, tal vez ni terminaría la primera ronda.

Cerró los ojos con fuerza cuando la polla de la bestia se introdujo en su agujero, forzando a sus paredes internas a estirarse para intentar contener el órgano.

Está no era la muerte que imaginaba. Al menos no de este modo, humillante y estúpida.

Sintió que la bestia tomaba impulso para seguramente empezar los movimientos de cadera, cuando todo se detuvo de golpe. Abrió los ojos, parpadeando a lo poco que lograba ver. Todavía seguía presionado contra el suelo.

La cabeza de la bestia cayó a su lado mientras que el peso del corpulento cuerpo se fue contra si. Genial, ahora iba a morir aplastado por el cadáver de lo que se lo iba a follar hace unos instantes si es que no moria desangrado.

Pero así como llegó, el peso desapareció, dejando que sus pulmones respiraran. Desafortunadamente, provocó que las garras salieran violentamente de su cadera, provocando que más sangre se derramará.

–Joder–Se quejó, dejando caer su peso en la tierra. Rodó su cuerpo para quedar boca arriba y sujetar con una de sus manos las heridas, aplicar presión. Fue entonces que vio a Geralt frente a él. –No es así como imaginaba morir. Ni siquiera es digno de una canción mal compuesta–Bromeó.

Geralt no se movió, no reaccionó como normalmente lo haría. Escupir cualquier grosería a su persona acompañada de un regaño mientras presionaba las heridas y buscaba una forma de sacarlo de ahí.
En cambio, se quedó ahí parado, con su mirada atravesandolo, su espada todavía en su mano mientras que la otra tenia sujeto el cuerpo inerte.

–¿Qué? ¿Estas tan furioso que no tienes nada que decir antes de que se te escape la oportunidad de insultarme por última vez?–Soltó entrecortadamente, la falta de sangre le estaba afectando. Su vista estaba perdiendo enfoque. –Vamos, estoy preparado, mi querido brujo. Un último verso.

El brujo dejó caer su espada y el cuerpo inerte de la bestia al suelo, sin importar donde caían. Comenzó a desabrochar su pesada armadura, dejándola caer junto a lo demás en el suelo.

–¿Geralt?–Jaskier preguntó, entrecerrando los ojos. Su vista estaba nublada ya y se sentía débil con cada segundo que pasaba. –¿Que estás haciendo?

Vió caminar al brujo al lado de Roach y sacar una de sus pocimas de entre su bolsa, la destapó y la bebió entera, sin titubear. ¿En qué momento llegó Geralt sin hacer ruido? ¿Lo había seguido?

El olor de Alfa en celo golpeó sus fosas nasales inmediatamente. –Geralt, mi amigo, no sabía que tenías un fetiche así–Bromeó de nuevo el bardo, quejándose cada tanto.

Geralt gruño, mostrando ya sus dientes y garras.

–Geralt, no creo que sea buena idea. Odiaría dejarte a mitad de encantador acto–Jaskier dejó caer su cabeza en el suelo, aflojando su agarre en las heridas de su cadera. –No creo ser ... un buen ... compañero en este ... momento.

–Solo cállate–Ordenó el alfa, arrodillandose entre las piernas del Omega. Lo tomó por la parte posterior de sus rodillas y las dobló, extendiendo más las piernas, dejando al bardo expuesto a él. –No dejaré que mueras.

–¿Sin haber tenido un último y magnífico encuentro contigo?–Jaskier se burló, empezando a perder gran parte de sus sentidos y fuerza. Tenía los brazos extendidos a los lados, dejándose llevar por las sensaciones dolorosas. –Me agrada como piensas, mi amigo. Una muerte inolvidable.

–Deja de hablar, Jaskier

La sensación de la polla de Geralt fue lo último que sintió antes de caer en un estado semi inconsciente.

En la quietud del bosque y de la noche, el sonido de piel contra piel era lo único audible y el aroma de Alfa reclamando era lo único que advertía a cualquiera a no pasar por esa zona.

Que es lo que trae a Jaskier aquí, frente al río, preguntándose porque sigue vivo si se suponía que tenía una herida mortal en su cadera.
Bajó su mirada hacia la zona, tocando la piel pálida y sin daño grave. Tres líneas gruesas y diferentes entre si eran lo único que quedó como recuerdo y prueba del hecho.

Movió su toque sobre las otras partes de su cuerpo, repasando cada una de las otras marcas que había extrañado y adoraba tener. Marcas aceptadas, con consentimiento. Cerró los ojos, disfrutando de la sensación del buen dolor que le hacían sentir.

Ambas manos vagando en todo su cuerpo, contando cuantas futuras cicatrices más tendría por un largo rato. Al pasar sus manos a su cuello y clavícula, se detuvo en una en particular.
Esta nunca había estado ahí.

Abrió los ojos y se movió rápidamente para acercarse a la orilla del río, se arrodilló y se inclinó para tener una vista más clara.

Tenia un mordida mucho más marcada, más grande y completamente más fresca que las otras.

Geralt lo había marcado, lo reclamó y el ni siquiera estuvo consciente.

Acarició lenta y cuidadosamente con su mano la zona alrededor de la mordida, procurando no lastimarse o afectarla.

–No iba a perderte–Saltó levemente en su lugar al escuchar esa voz. Se enderezó y se giró a ver al brujo, sin quitar su mano de la marca. Geralt estaba sentado con las piernas cruzadas sobre la cama improvisada. –No otra vez

Jaskier frunció el ceño confundido.

–Es la marca–Explicó el brujo. –Mi compañero no puede morir, está destinado a estar a mi lado mientras yo viva.

–¿Significa ...?

–No importa que te pasé, si yo estoy respirando, tú no dejaras de hacerlo. Tus cicatrices sanarán más rápido al igual que las mias

Jaskier se quedó inmóvil en su lugar, sopesando la información.

–Es la primera vez que yo hablo mucho y tú no–El brujo sonrió ligeramente, esperando paciente.

–¿Porqué ahora?–Preguntó el bardo.

–Te lo dije, no voy a perderte otra vez–Geralt hizo un movimiento con su mano para que el bardo regresará a su lado.

Jaskier obedeció sin quejarse o decir algún comentario sarcástico o burlón y caminó hacia la cama improvisada. Se sentó justo al lado del brujo solo para ser levantado y puesto encima del Alfa en un movimiento, quedando en el hueco entre las piernas de Geralt, su trasero rozando la suave y gastada polla del Alfa. Geralt rodeó su cuerpo con sus brazos, apoyando su barbilla en su hombro.

–Nunca te reclamé para evitar que estuvieras atado a mi–Dijo. –No podía condenarte.

Jaskier río amargamente. –Lo hiciste de todos modos, Geralt ¿Fuiste tú quien eliminó a todos esos Alfas y Betas dispuestos a marcarme, no?–Escuchó un pequeño gruñido culpable justo en su oreja como respuesta. –No querías atarme a ti pero tampoco me dejabas seguir ¿No es eso egoísta, mi amigo?

–Jaskier, somos compañeros–Reprendió el Alfa. –Nunca fuimos exactamente amigos.

–Amigos con privilegios, cierto–Corrigió divertido el Omega, recibiendo un pequeño golpe en su mandíbula con la nariz del Alfa. –De cualquier modo, esa era mi decisión, Geralt, no tuya. Soy un Omega consciente.

–Lo dudo mucho.

–¡Oye!

–Lo siento–El Alfa enterró su nariz en la nuca del Omega, jugando con las hebras e inhalando el aroma.

–Eres un bastardo celoso y posesivo ¿Lo sabías?–Se quejó Jaskier, sin sonar realmente molesto o dolido. –Ese fue un corte limpio–Refiriendose al suceso con el lobo.

–Tocó lo que era mío

Jaskier negó con la cabeza riendo.

¿Todo lo que necesitaba era estar al borde la muerte para que el brujo lo marcará? ¡Pudo haberlo hecho hace años!

Notes:

Gracias por llegar hasta aquí

Comentarios y kudos son bien recibidos ~

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