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Language:
Español
Stats:
Published:
2021-12-16
Updated:
2021-12-18
Words:
4,402
Chapters:
3/10
Comments:
2
Kudos:
7
Hits:
67

Deep in the Count

Summary:

Atsumu juega al béisbol para el Virginia Tech. Aunque su entrenador confía en que tendrá una carrera fructífera por delante, Atsumu no está tan seguro. ¿Y si no lo logra? Él desearía ser más inteligente. Observa al compañero de cuarto de su amigo y piensa que daría cualquier cosa por poseer tal seguridad y cerebro. Porque la confianza y la inteligencia… ¡Son sexys! Si pudiera conseguir que Kiyoomi se fijara en él, si se le ocurriera un plan que atrajera al empollón que Kiyoomi lleva dentro…
El programa de estudios y el nivel académico de Kiyoomi seguro que le llevarán a conseguir un buen trabajo en el campo profesional que ha elegido: criptología. Los chicos populares creen que porque es un ‘empollón’ se está perdiendo lo bueno de la vida, pero se equivocan. Él está centrado en conseguir el premio y no necesita la distracción de una vida social. Así que, ¿por qué está teniendo dificultades para ignorar al seductor amigo de su compañero de cuarto?

/////
© 2013 MADISON PARKER
ADAPTACIÓN @/tsumugatito

Chapter 1: Capítulo 1

Chapter Text

Atsumu siguió a Terushima hasta el vestíbulo.

—Lo siento exterior Terushima—. Pensé que la tenía conmigo.

—No te preocupes por eso. Probablemente la dejaste en tu escritorio.

-Si. —Terushima metió la llave en la cerradura—. Simplemente cojámosla y vayámonos.

Terushima no ocultó muy bien su irritación. Atsumu le siguió hasta el dormitorio y se quitó la mochila dejándola caer junto a la puerta. Miró alternativamente un extremo y otro de la habitación.

—¿Supongo que no necesito preguntar qué lado es el tuyo?

Terushima resopló

—¿Tú crees? Derecho, caminando hacia su escritorio.

La línea de demarcación no podía haber sido más obvia. El lado de Terushima estaba lleno de ropa sucia. Sus botas de béisbol estaban en el suelo junto a su guante y su uniforme arrugado. Latas de soda vacías, formando una pila de la altura de dos o tres de ellas, cubriendo la mesa de noche. Obviamente era el espacio de Terushima —el póster de Carl Yastrzemski sobre la cama no dejaba lugar a dudas—. Terushima era un admirador acérrimo de los Red Sox. A Atsumu le gustaba el equipo también, pero era más seguidor de Jacoby Ellsbury.

Desde luego, era probable que eso tuviera más que ver con la sonrisa matadora de Jacoby y su buena apariencia que con sus estadísticas durante la temporada. A Terushima, por otro lado, sin duda alguna le gustaban las chicas. Tenía diversos pósteres de mujeres en distintos grados de desnudez a lo largo de su pared.

En contraste, el Sr. Ordenado vivía en el lado derecho, con todas sus pertenencias en su sitio. La colección de pósteres que adornaban las paredes del Sr. Ordenado, que estaban pulcramente alineados y espaciados, llamaron la atención de Atsumu.

-Si, no me pareces del tipo que tiene un póster de —señaló con el dedo el objeto en cuestión— Battlestar Galactica encima de tu cama.

Frak, no.

Atsumu arqueó una ceja.

—¿Frak? —Es una broma. En la serie dicen 'Frak' en lugar de 'Fuck'.

—¿Qué serie? Terushima meneó la cabeza.

-¿Hola? Battlestar Galactica.

-Oh ya. ¿Tú ves eso?

—No, tío. Pero si andas cerca de Kiyoomi el tiempo suficiente, terminas aprendiendo esas cosas. Además, ¿has visto a la chica del vestido rojo? Es de lo más sexy.

Atsumu le echó un vistazo a la mujer del póster. Cabello rubio platino, grandes senos y vestido rojo ajustado. Debería ser capaz de ver el atractivo. A decir verdad, nunca había sido un gran admirador de la ciencia ficción, y todo esto parecía ser de alguien bastante incondicional: extraterrestres, naves espaciales, cazas militares. Atsumu inspeccionó las cosas de Kiyoomi mientras se acercaba a la cama perfectamente hecha.

—Me pregunto cómo serán sus sábanas.

Terushima dejó de revolver entre las hojas de su escritorio y se giró para mirar a Atsumu.

—Pervertido.

-¿Qué? ¡No! Lo que quiero decir es que probablemente tenga sábanas de Star Wars o algo así.

—Los extremos del edredón azul marino estaban plegados estrechamente, como si estuviesen escondiendo algún secreto.

—Lo que sea, tío. Mierda, no puedo encontrar la maldita memoria USB. - Terushima se rascó la cabeza y dejó escapar un suspiro.

Atsumu pensó que debía ayudar a Terushima, así que dio un repaso superficial por todo el cuarto. La cama era un desastre. Sus sábanas y mantas estaban retorcidas formando una pila encima del colchón y un par de bóxers sobresalían por debajo de la almohada llena de bultos en los pies de la cama.

—Revisa tu cama. Tal vez se cayó de tu bolsillo.

—¿Qué pasa contigo y las camas?

Atsumu no respondió. Nunca estaba seguro de cómo tomar las burlas de Terushima. Se había tomado bien todo el asunto gay, como lo estaba hecho la mayoría de los miembros del equipo, pero aun así Atsumu se tensaba ligeramente cuando escuchaba esos pequeños comentarios.

—Solo intento ayudar.

Terushima dejó salir un frustrado gruñido en respuesta, mientras concentraba su atención en los cajones de su escritorio.

Atsumu se acercó al escritorio de Kiyoomi, mirando las pequeñas figuras de acción en exposición. Levantó una y la estudió de cerca. Era alguna clase de duende, troll o algo parecido.

—Tal vez tu compañero de habitación la cogió prestada oferta.

—Nah, él sabe que no debe tocar mis cosas.

-Vale.

—Atsumu devolvió la criatura a su lugar en el escritorio, pero se las arregló para golpear torpemente varias de las figuras inmediatas.

—Oh, joder -dijo Terushima—. Ahora pensará que estuve revolviendo sus cosas.

—No, no lo hará funcionar Atsumu rápidamente, enderezando las figuras—. Ni siquiera lo notará.

Terushima se cruzó de brazos y le dirigió una dura mirada a Atsumu.

—Lo notará.

—Dios, no es para tanto. Y, de todos modos, ¿por qué tiene tantas? Todas parecen iguales.

—Es una especie de ejército -dijo Terushima—. Mira, no lo sé. Solo ayúdame a buscar la jodida memoria antes de que se me acabe la paciencia del todo.

—Vale, vale. ¿Quieres que mire en su escritorio? Tal vez la cogió por error pensando que era suya.

Terushima cogió la sábana por un extremo y la agitó violentamente. Un pedazo de corteza de pizza giró en el aire y cayó encima de la montaña de latas de soda.

—No, él no las usa. Dice que están obsoletas. Dice que debo estar en las nubes o algo así.

Atsumu se rió.

—¿Almacenamiento en la nube?

—Lo que sea. —Terushima se puso a gatas y buscó debajo de la cama.

Atsumu miró en otra dirección, evitando quedarse observando el trasero de su amigo sobresaliendo en el aire.

—Eh… debe ser raro vivir con un…

—¿Maricón? -dijo Terushima con un tono apagado—. No es tan malo.

-¿Qué? —Atsumu giró la cabeza—. Mierda. ¿Qué? Iba a decir 'friki'.

Terushima se incorporó de debajo de la cama con las manos vacías.

—Sí, eso también.

Atsumu se quedó mirándolo, estupefacto.

—¿Tu compañero de cuarto es gay?

-Si. Aunque no hay problema. No es que tenga que preocuparme porque traiga chicos aquí. Es un verdadero empollón —Terushima entrecerró los ojos—. ¿Por qué me miras así?

—¿Por qué no me lo dijiste?

-No sé. Nunca se me ocurrió. —Terushima cogió su mochila y procedió a tirar el contenido en la cama.

Atsumu lado el lado del cuarto de Kiyoomi otra vez, esperando ver una foto de él en algún lado.

—¿Es guapo?

—¿En serio? ¿Estás preguntándome si es guapo? Esta conversación se está volviendo muy gay.

Atsumu puso los ojos en blanco.

—Oh, vamos. Yo puedo decirte si una chica está buena. Estoy seguro de que puedes decir si un chico es guapo.

—Bueno, no es ningún Zac Efron. Usa gafas. Y siempre está jugando con uno de esos cubos de Rubik. No es muy normal, no es guay.

—Aunque apuesto a que es bastante inteligente.

—Es un maldito cerebrito y estoy seguro de que piensa que somos una pareja de deportistas idiotas. Chicos como él no pasan el rato con chicos como nosotros. —Terushima de repente se puso de pie de un salto con la memoria en la mano—. ¡Mierda! Estuvo en mi mochila todo el tiempo.

Atsumu suspiró.

—Sí, probablemente estés en lo cierto.