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24 de diciembre 2022 / hora 4:50pm
- Entonces ¿No irás a la fiesta de Alí de navidad? - preguntó Gihun desde el otro lado del teléfono – Vamos amor… Ya has hecho bastante, no estaría mal que te dieras un descanso, yo iré. – escuchó como su esposo seguía tratando de convencerlo.
- Descansaré cuando esté muerto Gihun. No te preocupes, el otro mes pediré mis vacaciones y saldremos a alguna parte. Solo los dos – respondió sin humor mientras terminaba unas facturas y ponía en orden los datos del siguiente día. No tan seguro de las vacaciones, diciéndolo más que nada para terminar la llamada.
- Bien… No trabajes demasiado cariño. ¡Te amo! – gritó en su oído antes de colgar.
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24 diciembre 2022 / hora 10:45pm
Sangwoo llegó a casa casi a las once de la noche, lo que se supone sería una velada romántica como su aniversario número 16 no pudo realizarse debido al trabajo excesivo de su nuevo puesto.
Lo que fue una alegría para ambos hace seis años atrás se había convertido en llegadas tardías, poco descanso y otras cosas como pequeñas discusiones sin importancia desde su punto de vista.
Las luces navideñas adornaban las calles de manera cegadora y empalagosa. Su nariz estaba mareada de tanto dulce y aroma a pino. Sólo quería llegar a su casa, tomar una aspirina para calmar el dolor de cabeza y dormir junto a su esposo.
Conociendo a Gihun estaría arrecostado en el sofá o en la cocina esperándolo para abrir los regalos o alguna tontería así. Sangwoo no era un fanático de esas fechas, tanta hipocresía, miradas de falsa comprensión y actos de bondad solo por el simple hecho de ser navidad. Además de un gasto excesivo de tanta luz con la que Gihun adornaba la casa.
Sabía cuánto adoraba Gihun esas fechas, una excusa para llenarlo de regalos tontos como cartas y su lonchera de almuerzo desde noviembre hasta que acabara la celebración llena de figuritas navideñas y uno que otro chocolate con la forma del gordo diabético.
No le molestaba para nada, pero era un poco raro para él, se supone que eran adultos, no tenían hijos y no veía la razón de celebrar esa cosa si no había niños a quienes atormentar con la promesa de regalos a cambio de un buen comportamiento por todo un año.
Tampoco es que quisiera hijos, ya le bastaba con la actitud descuidada y un poco infantil de Gihun.
Aunque esa imagen de su esposo siendo cariñoso con una criatura totalmente inocente no estaba tan mal.
Sacudió su cabeza en negativo tan sólo terminó de procesar esa imagen. Si con el tiempo que tenía en su trabajo y Gihun también trabajando en el mecánico no les daba casi para verse, sería menos con un escuincle en la casa. Podía incluso adivinar a quien le daría su esposo más la atención.
Le empezó a doler más la cabeza.
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Cuando entró a su casa pudo notar las luces apagadas. Algo extraño, usualmente Gihun se quedaba con las luces prendidas en ese día en particular mientras lo esperaba. Sangwoo le solía reclamar por ese tema. De seguro al fin recapacito y le hizo caso por primera vez en su matrimonio.
- Gihun! -llamó dejando su abrigo y maletín en el sofá de la sala buscándolo con la mirada. - Gihun! Estoy en casa - revisó su celular para asegurarse de no tener ninguna llamada o mensaje. Nada.
Lo último que recuerda fue decirle a Gihun que llegaría tarde y que no lo esperara despierto.
¿Acaso?
Una luz particularmente fuerte en las ventanillas de la sala llamó su atención. Abrió entonces la puerta y vio a Gihun saliendo feliz de un auto. Más específico el auto de Alí, tenía puesto un suéter ridículo que su madre le obsequió la semana pasada, y el típico gorro navideño, se veía bastante feliz.
Le molestó.
- ¡Sangwoo! - Gihun lo observó una vez se bajó del carro, con su casual sonrisa de ángel corriendo a él, pegándose como una garrapata en cuanto estuvo lo suficientemente cerca - Creí que llegarías más tarde, te envié un mensaje hace horas, pero no respondiste - habló, su aliento claramente a alcohol y queque navideño. - ¡Alí hizo una fiesta de entrada! ¡Fue muy hermoso y su esposa cocina taaaan delicioso! ¡Que envidia! - daba saltos mientras volteaba a ver al mencionado - ¡Fue un placer Alí!
- ¡Igualmente señor Gihun! ¡Feliz navidad señor Sangwoo! - Agradeció volteado a verlo.
Sangwoo arrugó la nariz mientras procesaba la información. Gihun fue a pasar la nochebuena con amigos, eso no estaba mal, él podía hacer lo que le diera la gana. ¿Entonces por qué le molestaba tanto?
- Buenas noches Alí... Recuerda llegar temprano a trabajar el 26 - respondió con un movimiento en la mano.
Alí asintió entonces arrancando el auto y se fue, dejando al matrimonio sólo.
- Que hombre tan seco, un simple "feliz navidad a ti también amigo" no te matará -Murmuró Gihun rodeándose con sus brazos y quejándose del frío.
- Entremos a casa- reclamó Sangwoo rodeando con su brazo izquierdo la cintura de Gihun, no se encontraba frío del todo, al contrario, Gihun estaba muy cálido.
- Mnhh! Sí, ¡vamos te daré tu regalo! - parece que recuperó el humor de golpe, separándose repentinamente y corriendo hacia la segunda sala donde se encontraba el enorme árbol decorado con un regalo debajo de él.
Sangwoo quería reclamar el poder haberse lastimado por la imprudencia de estar ebrio y correr como un maníaco.
Estaba cansado, con dolor de cabeza, y resulta que mientras él trabajaba su esposo andaba de fiesta.
- La próxima avisa con tiempo... es nuestro aniversario de compromiso Gihun - dijo Sangwoo tomando asiento en uno de los sillones, y observando a su esposo con el regalo entre sus manos.
Gihun se quitó, por fin, el ridículo gorro.
- Hace años que no lo celebramos, no creo que te importe ¿o sí? - mencionó con despreocupación acomodándose su cabello y acercando el obsequio mediano perfectamente envuelto en papel de colores variados y un lazo rojo.
Sangwoo abrió los ojos con sorpresa.
- ¿De qué demonios estás hablando? El año pasado lo hicimos—
- Compraste una tarjeta y me enviaste un reloj... Ni siquiera aceptase mi invitación a cenar. Sangwoo ni siquiera hemos hecho el amor apropiadamente – susurró la última parte bajando la cabeza.
- Porque tenía que trabajar, es increíble ¡Eres increíble Gihun! - resopló con disgusto apartando el regalo y levantándose del sofá - ¡Me parto la espalda todo el maldito día trabajando para poder darte todo y lo que haces es irte y estar de fiesta con otras personas! - reclamó viéndolo fijamente
Gihun de levantó de un saltó claramente ofendido. Sangwoo incluso tragó debido a su expresión, fue como si lo hubiese abofeteado o peor.
- ¿Sólo de trabajo sabes hablar? – murmuró Gihun con los ojos entrecerrados, provocándolo.
Sangwoo ahora se molestó enserio, y esa migraña lo estaba matando. No aguantó.
-Sabes bien de lo que hablo! ¡Con un demonio Gihun! ¡Deberías agradecer que sigo casado contigo! ¡Toda esta mierda, todos los años es lo mismo! ¡Ya no tenemos 6 años! ¡Somos adultos y tú sigues con la insistencia de celebrar esta porquería! ¡Ni siquiera eres religioso! - La mirada que recibió de Gihun fue horrible. Pero eso no lo detuvo - ¡Sólo trabajas de mañana a tarde, deberías aspirar a más! ¡Tu maldito trabajo mediocre te hace conformista! ¿¡Que crees que pasará!? ¡En vez de perder el tiempo celebrando cosas sin sentido deberías estar trabajando por ambos! ¡Yo lo hago y nunca me lo agradeces! -
- ... Sangwoo! —
El mencionado soltó una risa sarcástica antes de continuar.
- Sé que no entenderías. No pasaste ni la escuela secundaria—
- ¡Cierra la maldita boca y escúchame Cho Sangwoo! -
Sangwoo se sorprendió y retrocedió un poco. Gihun jamás le había gritado de esa manera.
- ¿Crees que mi trabajo vale menos solamente porque no gano lo mismo que tú? - Gihun se acercó a él y Sangwoo no retrocedió - ¿¡Quien mierda te crees que eres para hablarme de esa manera!? ¡Soy tu esposo! - la voz de Gihun se quebraba a medida que las palabras salían - ¿¡Cómo carajos es eso de que tengo suerte de que aún sigas conmigo!? - extendió su mano derecha revelando un anillo de oro el dedo anular - Esto ¿no significa nada para ti?
Sangwoo tragó nervioso, viendo su propio anillo. Gihun se veía furioso, más que nunca. Sangwoo sabía que no era su culpa, pero le afectaba.
- La vez que te pedí matrimonio... ¿No significó nada? - Gihun tenía los ojos rojizos, las ganas de llorar se le notaban más que nada - Todo esto - señaló la casa - Todo esto nunca me ha importado más de lo que me importas tú. Lo sabes, nunca te he dicho ninguna mentira… en nada - podía sentir su respiración. Su mirada batallando por mantenerse firme y no caer - Parece que. No pensamos lo mismo. - Gihun se separó de él y se quitó el abrigo navideño, yendo por su abrigo oscuro.
- Gihun - Sangwoo lo llamó. Y sintió un ligero temor escuchando la puerta abrirse. - ¡Gihun! -
Sangwoo se apresuró escuchando el motor de uno de sus autos, viendo las luces partir y volverse cada vez menos visibles.
Suspiró profundamente, golpeando su pierna y caminando a la cocina. Gihun estaba exagerando, siempre exageraba. Volvería más tarde, lo sabía.
Destapó una botella de vodka admirando como había una cena perfectamente envuelta en plástico sobre la mesa. Suspirando de nuevo fue a darse una ducha. Necesitaba urgente relajarse.
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"Volverá"
Se decía, observando el reloj en una de las paredes del cuarto, casi las doce de la media noche. Los berrinches de Gihun normalmente duraban solo unos minutos y lo más extremo que había alcanzado fue dormir en el cuarto de al lado.
"Volverá"
Se revolvió en la cama, era grande, una cama matrimonial extensa, con tantas mantas. Pero se sentía tan vacía sin su esposo a su lado.
No podía dormir. Había llegado a su casa cansado como la mierda y ahora no podía dormir.
Cerro los ojos tratando de perseguir el sueño. No era la primera vez que discutían, pero esta vez Gihun se notaba tan cansado como él. Una presión en su pecho lo carcomió. La bilis quemando en su garganta.
"¡Tienes suerte de que siga casado contigo!"
Hundió la cara en la almohada, fue un estúpido por siquiera pensar en eso. Por siquiera decirlo en voz alta. Estúpido, estúpido, estúpido.
Volvió a revisar el reloj. 11:45 pm, Gihun se había ido casi una hora. Podría salir a buscarlo, de seguro estaba en casa de Alí llorando exageradamente por un problema pequeño y sin sentido.
Asintió tragándose su orgullo, Sangwoo sabía que no había hecho nada malo, lo único que hizo fue expresarse, y Gihun debía entender que su futuro era importante. Gihun se debía esforzar tanto como él para poder vivir tranquilos.
Con un gruñido y harto del silencio se levantó de la cama. Si iba a estar solo al menos encendería la televisión para escuchar estúpidos cuentos navideños.
No pudo poner un pie fuera cuando escuchó la puerta principal abrirse seguido de lo que parecía ser era el arrastre de unas… ¿cadenas?
- ¿Gihun? - preguntó apresurándose sin importarle ir descalzo contra el frio suelo, si tenía suerte unas palabras dulces no lo privarían ese día de tener el calor de su esposo junto a él. – ¡Gihun! – repitió nuevamente hacia donde los sonidos del arrastre se hacían más prominentes.
Una pequeña luz en la oscuridad de la sala se hizo notar y en ese momento detuvo sus pasos, casi como si alguien estuviera con una linterna, la mata de cabello blanco se pudo deslumbrar en uno de los sofás, y una melodía, una melodía que conocía perfectamente, una que su madre le silbaba cuando era pequeño…
Su respiración se detuvo por casi un minuto, no sabía si lo que sentía era miedo, curiosidad o ambos ¿Estaba teniendo una pesadilla? No era posible, juraba que ni siquiera había cerrado los ojos tanto tiempo.
Aunque si recordaba que en ocasiones llegaba tan cansado que solamente poner la cabeza en la almohada o sobre alguna parte de Gihun era lo suficiente para hacerlo dormir al instante.
Con pasos lentos se acercó a la sala, esa luz verdosa y tenue se hacía cada vez más prominente a su vez.
Y entonces…
Quedó helado.
Allí, cerca de una de las ventanas, estaba su madre, usando el mismo vestido blanco con el que fue enterrada, su cabello largo y suelto cayendo sobre sus hombros, y lo que parecían ser cadenas pesadas atadas por todo su cuerpo, cadenas que llevaban en su extremo lo que parecían ser anclas medianas.
- No te preocupes cariño - susurró su madre, lo que le ocasionó un escalofrío en la columna, tantos años sin escucharla. Sin verla. - Estas cadenas son temporales…aunque aún no sé por cuanto tiempo - continuó acercándose a uno de los sillones y tomando asiento. Sangwoo retrocedió.
- Ma… - su voz se quebró ligeramente, sin poder creerlo. Era un sueño, debía ser un sueño. - ¿P-porque...?
- Estas - terminó su madre la pregunta que tanto le costaba salir de su garganta, tomando una cadena y jalando, el ruido tan molesto y metálico se arrastraba por el piso de una manera en la que Sangwoo temió el hecho de que lo pudiese dañar. Sin embargo, a pesar de eso, no había marcas. - Son todo lo que forje estando en vida... las cadenas que me impidieron ver más allá... Lo que yo misma até en mí, y lo que puse encima de mi niño - comentó, el lamento en su voz era tan evidente que casi hace llorar a Sangwoo. - Y realmente no quiero este destino para ti también...-
- Mamá... -
- ¿Aún dudas de mí presencia? ¿Tanto te cuesta creer que he venido a darte una última visita amor? - la señora sonrió levemente levantándose de su asiento, caminando hacia su hijo, quien seguía parado como una estatua sin poder moverse.
Sangwoo la dejó acercarse, había extrañado a su mamá, no tanto como creyó, pero a veces le hacía tanta falta hablar con ella.
- Hijo mío... - acercó su mano, un intento vano para tocar su mejilla - por desgracia no tengo mucho tiempo, por favor escucha a tu madre. Estas cadenas, las que tú mismo estás atando sobre ti, no sabes lo pesadas que se han vuelto. - Explicó viendo con añoro y amor a su primogénito - Esta noche, a la media noche, durante tres noches seguidas, serás visitado. Te darán una segunda oportunidad—-
- ¡Mamá! - Sangwoo se apartó interrumpiendo y poniendo sus manos sobre su cabeza, desordenando su pelo. - ¿De qué demonios estás hablando?... Esto, esto es un sueño... una pesadilla, sé que no estás aquí. Despertaré y Gihun estará conmigo, me obligará a desayunar y todo estará como antes. - se pellizco a sí mismo, siseando de dolor al ver que no funcionaba.
Su madre sin embargo se acercó, bajando un poco la cabeza.
- Enserio lamento haberte hecho creer que el éxito y lo que conllevaba el futuro eran más importantes que apreciar lo que te rodea en un presente... - murmuró - Sé que lo harás bien mi precioso niño, siempre lo has hecho bien. -
Sangwoo se volteó, listo para seguirle reclamando, pero se dio cuenta de que la sala estaba vacía. Negó con la cabeza. Lo sabía, eso que sentía, ese sentimiento tan fuerte y melancólico se iría en la mañana.
Observó el reloj de la sala las 11:59pm. Y se dio cuenta de que sus pies estaban fríos. Así que subió de nuevo a la habitación, dispuesto a ponerse sus pantuflas, que solían ser blancas antes de que Gihun se confundiera una vez y las pusiera junto a la ropa de color rojo.
Se sentó en la cama, mirando la puerta, con ahora sus pies medio cálidos. Sabía que estaba soñando, si quería podría hacer que Gihun volviese en ese instante ¿Verdad?
Antes de siquiera poder pensar en eso sintió algo cálido en su espalda, una mano.
Se volteó asustado chocando de nalgas contra el suelo y un grito salió de su boca al ver lo que estaba frente a él, era lo que parecía ser un extraño ser de candela con forma femenina, pero en vez de cabello una flama abundante surcaba alrededor de su cabeza. Sangwoo, Sangwoo juraba haber visto esa cara en alguna parte.
- ¡¿Que caraj-?! - se cayó al ver como esa cosa levantaba uno de sus brazos, en una señal de silencio
- No maldigas tanto... es muy molesto - susurró la chica, flotando hasta quedar al frente de él - Yo soy el espíritu que representa tu pasado. - mencionó, Sangwoo estaba a punto de abrir la boca, pero algo en la cara de la chica le decía que mientras no fuese nada de utilidad sería mejor mantenerla cerrada. - Ven conmigo - extendió su mano de cera hacia él, y pudo observar como la ventana grande de la habitación comenzaba a abrirse.
- N-no puedo volar, me voy a caer - susurró Sangwoo siendo obvio, pero aceptando la mano.
En vez de contestar ella puso su otra mano sobre el centro del pecho de Sangwoo, quien sintió un calor armónico esparciéndose por su cuerpo, empezando a elevarse. Y antes de que pudiera decir otra cosa salió de la casa casi que siendo jalado en una velocidad increíble por la chica candela.
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- ¡Woah! – Y en un segundo, estaba en su pueblo, él y Gihun se habían movido a Busan por el trabajo de Sangwoo, y hacia mucho tiempo no iban a Ssangmundong, aunque recuerda un par de veces que Gihun lo sugirió... pero, Sangwoo lo había ignorado.
Entonces vio a un par de niños corriendo hacia ellos, o estaba muy confundido o esos eran… Uno de ellos casi choca contra él, pero en vez de eso lo atravesó. Sangwoo estaba sorprendido.
- ¡Vamos Gihun! ¡¡La señora Ban Woo está repartiendo dalgonas gratis!! – Uno de los niños gritó viendo como el más alto paraba en una calle en específico. Gihun. Paró en la calle que llevaba a su casa. Observando fijamente
El pequeño Gihun parecía indeciso, Sangwoo sabía porque, en esas fechas el solía estudiar lo que había aprendido en todo el año, hacia horarios para el próximo y ordenando todas sus cosas. Ese año no era la excepción.
Entonces Gihun corrió junto a los chicos nuevamente, y Sangwoo casi se ríe, lo sabía, era obvio que Gihun iba a preferir esa opción.
Y en un parpadeo se encontraba en su habitación. Era justo como lo recordaba, un calor agradable inundo su ser, se supone que Gihun era el sentimental no él.
La chica a su lado se acercó al pequeño de lentes que se encontraba acomodando sus cuadernos.
- ¿Porqué no estas jugando con los otros niños? – ella pregunto, su rostro casi inexpresivo, pero con cierta curiosidad.
Sangwoo suspiró
- No tenía tiempo, lo que estoy haciendo fue mucho más importante, muchos de los niños que viste hace rato no tienen trabajo, están endeudados o tienen un trabajo mediocre porque perdían el tiempo con tonterías – Respondió, sin embargo, podía ver claramente en su yo más joven esa melancolía, ese anhelo de jugar un poco, ignoró el sentimiento.
- ¿Tu esposo es el que tiene el trabajo mediocre? – preguntó ella, y Sangwoo se sorprendió, a como ella lo decía lo hacia sonar de una manera horrible.
Cuando iba a responder escuchó la puerta de su habitación, suponía que era su mamá, pero cuando era más pequeño ella solía trabajar hasta tarde. Y deseaba que los latidos de su corazón se calmaran por un momento.
- ¿Gihun? – el pequeño Sangwoo preguntó con emoción viendo a su amigo parado, con su camiseta sucia y el cabello hecho tirones – Tienes que irte, mamá me dijo que debía estudiar – comentó dándole paso al otro para que pudiese pasar.
- ¡Traje dalgonas! Ya me comí las mías y le quité una al niño que te molestó la otra vez – sonrió Gihun con orgullo, sentándose sucio en la cama de Sangwoo poniendo las galletas en la bolsa. – ¡Veamos una película! Tu mamá siempre llega tarde y ya le dije a la mía que me iba a quedar aquí, no te preocupes, mañana iré por mis calzones limpios. –
Sangwoo del presente recordó entonces esos momentos, siempre le decía a Gihun que se fuera, y Gihun siempre se quedaba junto a él, trayéndole comida, objetos inútiles, regalos estúpidos y chistes malos, nunca jugaba con los otros siempre que estaba con él. Ese idiota sentimental.
- Le dices que se vaya y lo dejas pasar… Eres un tipo muy indeciso, pero estabas chico, así que creo que es válido – comentó la flama observando a los niños que charlaban y jugaban con risas.
Sangwoo asintió vergonzosamente, seguía siendo indeciso ahora que se daba cuenta.
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En esa otra navidad Sangwoo fue el primero en confesar sus sentimientos, y el Sangwoo del presente no pudo creer que hubiese olvidado lo hermoso que se veía el joven Gihun avergonzado y sorprendido. Y tampoco recordaba que se le hubiese declarado en esas fechas. Pero el próximo año iría a la Universidad, y necesitaba asegurar su lugar de una vez, bastardo posesivo.
- Sangwoo… - Gihun suspiró, con sus preciosas mejillas rojizas por el frío, sus labios húmedos y los ojos cristalinos
Sangwoo pudo verse así mismo, tan nervioso y encogido en su lugar, casi parecía arrepentido. Hasta que Gihun unió sus labios en un acalorado y torpe beso, de dos personas que se llevaban anhelando sin saberlo.
Se avergonzó un poco observando como el espíritu no apartaba la mirada de la escena.
- Muchas navidades hermosas… Me pregunto que te habrá hecho cambiar… al punto donde tuvimos que llegar para ayudarte – confesó la chica de fuego, con voz pausada, analizando sus palabras.
Sangwoo sabía la respuesta y no quería decirlo, si lo decía sería aceptar un error que él sabía, podía pasar cuando tomó la decisión de aceptar su nuevo puesto. Pero también ese trabajo le aseguraría un futuro exitoso tanto a él como a su esposo. Sangwoo no tenía la culpa de querer lo mejor para ambos.
Como si pudiese leer mentes el ente hablo suavemente, poniendo una mano sobre su hombro.
- Oiga, a veces lo que creen ustedes que es lo mejor, una sola decisión, que sabes bien podría traer malas consecuencias, es algo que no debes tomar con un juicio rápido. Muchas cosas son demasiado buenas para ser verdad. -
Cuando se dio cuenta, estaba en el día de su boda. A pesar de que en Corea del Sur la ley aún no reconocía el matrimonio igualitario, Sangwoo, una semana después de que Gihun le pidió matrimonio con unos anillos de oro que dijo logró conseguir con sus ahorros, planeó su boda en los Estados Unidos. En ese tiempo llevaban mas de tres años juntos de noviazgo.
Un 24 de diciembre, música sonando en una bella y calmada melodía. Los adornos navideños, color dorado, rojo y verde llenaban ese gran salón, sus familiares y amigos conversando emocionados, observando con fascinación el lugar.
Al Sangwoo del presente se le fue el aire por un momento, admirando como su esposo le sonreía con tanto amor, ¿acaso era su mente o Gihun siempre lo observaba con extraña pero adorable fascinación? Una vez Alí le comentó que Gihun lo observaba tal cual un niño observaba las estrellas del cielo. Para Sangwoo estaba exagerando.
Pero no… se dio cuenta. Alí no estaba exagerando.
Gihun… su amor, en ese precioso traje blanco, frente a él.
Y de repente recordó las palabras de su madre ese mismo día.
“- Debí saberlo, el día que te mencioné a esa chica americana que tanto te buscaba, no mostraste ni una pizca de interés. – suspiró con cansancio observando a su hijo - Recuerda Sangwoo, sigue trabajando, necesitas ser exitoso, no un vago como lo fue tu padre. Debes entender que el éxito es importante para un matrimonio feliz.”
- Ahora, eso explica un par de cosas – comentó el espíritu tomando el hombro de Sangwoo.
- ¿Ahora qué, me llevarás a mi luna de miel? – preguntó algo cohibido. – Entendí el problema. No seré mal esposo y cantaré villancicos. Quiero volver. – mencionó.
Entonces unas llamas lo rodearon con intenso pero soportable calor, provocando que se tuviera que tapar los ojos.
Cuando los abrió estaba de vuelta en su cama. Con la luz del sol pegando directamente sobre él. Una señal de que había olvidado cerrar la cortina, eso era extraño, el recordaba haberla cerrado antes de irse a dormir.
Suspiró con cansancio, lo sabía, un estúpido sueño. Se volteo entonces, queriendo abrazar el cuerpo junto a él para darse algo más de calor, dándose cuenta de que Gihun no estaba allí. Y también de que aún llevaba puestos sus lentes.
Extrañado se bajo de la cama, Gihun nunca se levantaba antes que él, y nunca llegaba tan tarde, de seguro estaba durmiendo en el sofá, sí eso era.
No estaba en el sofá, ni en los otros cuartos, ni en la cocina.
Y cuando llegó a la segunda sala por poco se le sale el alma. Allí estaba. Con una taza de café humeante.
¿Otro Sangwoo?
- Vaya, es una casa grande, casi me pierdo – comentó una voz detrás de él, nuevamente sufriendo un mini infarto. Al voltearse notó…
- ¿Alí? – preguntó, era Alí, con una ropa extraña tipo piel de oso extendida, una funda vacía sin arma, y un sombrero de piel con un muérdago adornándolo. Se veía, ridículo.
El hombre se señaló a si mismo extrañado.
- ¿Yo? Oh. No no, yo no tengo nombre señor Sangwoo. Soy el fantasma de la navidad del presente. – comentó con cierto orgullo. – A veces es mejor mostrarle a la persona una cara familiar, de lo contrario podría sufrir ansiedad o un ataque, y no tenemos el poder necesario para regresarlos a la vida. – se acercó y vio al otro Sangwoo, quien se observaba muy molesto. Sorbiendo su taza de café tomó su celular y pareció volver a marcar un número.
- Maldita sea… No fue un sueño – Sangwoo dijo suspirando, o estaba muy tocado, o definitivamente era real.
- No se preocupe, sé que cuesta creer muchas veces. – dijo el espíritu.
- ¡Mierda! – Tanto Sangwoo como el ente se voltearon sorprendidos ante el estrepitoso grito que interrumpió la calma. El Sangwoo, que se veía bañado, arreglado y listo para un día de trabajo había estrellado su taza de café, ya vacía contra el suelo.
Entonces escucharon la puerta principal abriéndose, sonido que rápidamente captó la atención de los dos Sangwoo. Quienes se apresuraron a la puerta.
Gihun se veía, bien, no se había cambiado la ropa, pero su cabello estaba mojado y por lo visto había tomado una ducha.
- Gihun – mencionaron ambos Sangwoo a la vez. Uno aliviado y otro enojado. Por desgracia el enojado era el que estuvo presente. - ¿Dónde demonios estabas? ¡¡Te estuve llamando toda la mañana como un loco!! –
- Creí que estabas en el trabajo – suspiró Gihun, y el Sangwoo aliviado pudo notar sus enormes ojeras y la nariz roja… Su Gihun estuvo llorando. Y por lo visto casi toda la noche.
Sangwoo también sentía la rabia de sí mismo ante la preocupación que sintió por el no saber nada, incluso casi aplaude la reprimenda que su yo visible le dio a su esposo. Pero por lo visto lo único que tenía que hacer era abrazarlo y verle bien la cara, para poder notar que no la pasó nada bien.
- ¡¿Acércate a él, que no vez que necesita un abrazo?! – casi suplico a su yo observando como este en vez de si quiera prestarle atención a Gihun tomaba su maleta y se encaminaba a la puerta. Marchándose sin decir una palabra. – ¿Qu-que haces? ¡¿Qué demonios haces?! ¡Vuelve a la casa! – gritó observándose a si mismo irse sin despedirse ni nada. Tuvo la tentación de seguirlo, pero volteo a ver a Gihun en cambio.
Lo que vio casi le destrozó el alma. Gihun cayó contra el suelo llorando nuevamente. De manera silenciosa.
Sangwoo se sentó junto a él, tratando de abrazarlo y fallando, sus manos traspasaban los hombros de su esposo, como si fuese un fantasma.
No pasó mucho tiempo antes de que Gihun se levantara, se notaba tan furioso, Sangwoo y el espíritu lo siguieron. Se acercó a la cocina, observando como la cena no se había tocado, y tomó todo, tirándolo a la basura. Tomó los regalos y los tiró a la basura. Quitó el árbol, se encargo de las luces y cuando Sangwoo se dio cuenta todo lo que adornaba la casa había desaparecido.
Y Gihun se detuvo a llorar en la habitación de invitados de manera silenciosa nuevamente.
- Déjame en paz – le dijo Sangwoo al espíritu – Quiero volver a casa, entendí el maldito mensaje ¿de acuerdo? Sólo quiero irme.
- Creí que te alegraría, por fin quitó los adornos y todas esas cosas infantiles y sin sentido – Sangwoo lo observo enojado, quería ver la maldita burla, pero ese fantasma se veía serio, demasiado serio. – No puedo dejarte ir… Dentro de ti crees que está haciendo un berrinche sin sentido, que se arreglara con una noche en la cama, y después volverás a ser como habitualmente eres. Si te dejo ir, no solo perderás una oportunidad única, puede que te arrepientas seriamente de tu decisión. – comentó con genuina seriedad y preocupación.
Sangwoo maldijo internamente, no quería seguir viendo a Gihun sufrir, las únicas veces que había llorado frente a él fue cuando perdió su curso y salió del colegio y en su boda.
Sangwoo era un puto descuidado de mierda, y no quería ver las consecuencias de sus acciones.
- Señor… ¿Seguimos el recorrido? – el Alí falso extendió una antorcha que no se había dado cuenta que cargaba. Sacudiéndola levemente frente a Sangwoo.
Sangwoo asintió resignado, era un adulto, el podía con eso.
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No podía con eso.
Gihun se encontraba en la fiesta de Alí, debía admitir, que a pesar de que su casa no era tan grande, se apreciaba la buena decoración, el ambiente era tranquilo y realmente acogedor.
Pero su actitud no contrastaba, se veía enormemente feliz. Hacia unos momentos parecía que podía morir por tanto que lloraba y ahora actuaba como si nada hubiese pasado.
Sangwoo sintió un frío horrible recorrer su columna, pensando en todas esas veces que Gihun pudo haber pasado por algo espantoso y no se encontraba con la confianza necesaria de decirle. A él. A su esposo…
- ¿Por qué? – se preguntó Sangwoo, en una voz a penas perceptible, observando a su Gihun reír y charlar con unas personas, observando como también lograba calmar al hijo de la esposa de Alí, quien ya tenía tres años y parecía bastante cómodo en los brazos de su esposo.
Entonces Alí lo separó del resto y lo llevó a un lugar apartado, Gihun rápidamente dejó de sonreír. Desplomando su cuerpo en una silla y aceptando el trago que le pasó su amigo.
- Gihun si te sentías mal no debiste venir… Lo habría entendido – comentó Alí observando a Gihun beber rápido.
- No digas eso, prefiero estar aquí, divirtiéndome un poco, que estar, en ese lugar tan solitario y frío, sintiéndome peor. – tomó una botella de alcohol fuerte.
- Entonces siéntete en casa, aunque no creo que debas beber mucho – comentó sobando la espalda de Gihun.
Este último sonrió y asintió enérgicamente.
- No te preocupes por eso. Hoy tengo que ver a Sae Byeok y a Cheol, les prometí que los llevaría a conocer el parque. – sonrió con algo de brillo, perdiéndolo tan pronto como siguió hablando – Iba a pedirle a Sangwoo que me acompañara, pero. Parece más ocupado que de costumbre. –
- El señor Sangwoo usualmente trabaja mucho… - asintió el moreno – Pero le aseguro que no ha dejado de amarlo. Incluso tiene varias fotos suyas en la oficina, la vez que hice un trabajo en el edificio adjunto pude verlas cuando pasé a saludar. –
Gihun rio levemente negando con la cabeza.
- No lo dudo Alí… Yo también lo amo. Tal vez más de lo que debería. – dejó de sonreír – Pero me duele… Han pasado años, estamos, estamos casados y parece que desde que ascendió en su trabajo, todo respecto a lo nuestro quedó al fondo. No me malentiendas, amo su éxito, estoy muy orgulloso de él y de todo lo que ha logrado… Nunca me molestó que fuese más listo o más exitoso. Yo – su voz se apagó mientras continuaba – Yo lo único que quiero es escucharlo de su propia voz… Incluso cuando me besa para irse lo hace mientras duermo… Quiero estar con él Alí. Quiero a mi esposo… Necesito que esté conmigo.
- Ya vi a quien me parezco. Es guapo – comentó el espíritu, dándose cuenta de la mirada desolada de Sangwoo – Tal vez no quiere que usted que está siempre demasiado ocupado en el trabajo se preocupe de más por situaciones banales como sus propios sentimientos. – respondió.
Sangwoo entonces se sintió peor.
¿Cómo pudo ser tan estúpido y no darse cuenta?
Por cierto ¿Quiénes eran esos Sae Byeok y Cheol?
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- ¿Enfermo? ¿Desde cuando? – preguntó Gihun en una banqueta junto a Sae Byeok mientras ella comía su pastel de carne. Sangwoo observando junto al espíritu, cuya flama estaba casi a punto de extinguirse.
Sangwoo se sorprendió un poco, esa chica la había visto pasar por el trabajo de Gihun, haciendo pequeños trabajos que su esposo le encargaba y demás. Y tenía la cara del primer fantasma.
- No lo sé… Desde que llegamos casi nunca habla de como se siente, pero lo he visto cojeando, y no tiene seguro en el hospital… - La chica mordió sin ganas el pastel mientras Gihun extendía una mano y la acercaba.
- No te preocupes, hare lo que pueda para ayudarte ¿de acuerdo? – comentó su esposo con una leve sonrisa, ese era Gihun, metiéndose en problemas ajenos y ayudando a desconocidos. – Es navidad, no pierdas la esperanza.
- Ohhh, señor Sangwoo, su esposo sería un buen espíritu guía – comentó el falso Alí, siendo recibido por una mirada que de no ser porque era un ser inmortal, ya estaría muerto.
Sangwoo se movió disgustado, esa chica parecía muy cercana, y casi nunca había oído hablar de ella. Oh tal vez sí.
- Oye, tú que parece que lo sabes todo…- tragó sin saber si realmente preguntar - ¿Crees que Gihun me habló de esa niña antes? –
- Esa pregunta hubiera funcionado mejor con el fantasma anterior… Pero por lo que me dijeron y lo que veo y siento. Sí, te habló muchas veces, más que nada de una manera en la que no creyeras que el señor Gihun tiene un alto deseo de implementar la adopción con ella y su pequeño hermano. -
“Enserio lamento haberte hecho creer que el éxito y lo que conllevaba el futuro eran más importantes que apreciar lo que te rodea en un presente...” había dicho su madre.
De repente la vela se esfumó y el parque quedó oscuro por completo, solo podía ver la imagen de Gihun abrazando a la tal Sae Byeok y ella llorando en su hombro.
Sangwoo quería llorar, pero se contuvo. Aún quedaba un espíritu más.
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Se encogió un poco sobre sí mismo, habían pasado varios minutos y lo único que veía al caminar eran arboles cubiertos de espesa nieve, ni siquiera veía la luna, pero algo iluminaba el lugar.
Entonces pudo deslumbrar una figura a unos cuantos metros, un anciano encorvado, con un traje de pieza y un bastón dorado en una mano, que parecía perdido en sus pensamientos, mientras observaba el paisaje. Tenía el rostro… de su jefe, el señor Oh Il Nam.
Sangwoo se detuvo a su lado, parecía un ser humano completamente normal, sin embargo, algo en ese señor mayor le decía que, muy por el contrario, no había nada allí.
- Disculpe. ¿Es usted el tercer espíritu? – Habló Sangwoo, poniendo una mano sobre el hombre y provocando un sobresalto por parte de este.
- ¿Uh?, Oh, tu eres el chico… - pausadamente el anciano le respondió – Vaya, usualmente veo gente de mi edad… por estos lugares… - se quedó en silencio por lo que pareció ser otro minuto más. – Bien… acompáñame. – le indicó con una mano que lo siguiera, caminando ambos en un agradable pero oscuro silencio.
- Te vez nervioso hijo… - comentó, juntos acercándose a lo que parecía ser una enorme puerta.
- Yo… no se si me gustará lo que vaya a ver… - confesó por fin abriéndose un poco.
- Mnf – el anciano resopló serio – Puede que no… pero. A veces, tenemos que aprender a enfrentar las cosas para crecer… -
- Tengo 37 años… -
Una pequeña risa salió de los viejos pulmones.
- Créeme muchacho… mientras vivas, nunca terminas de aprender y madurar por completo – comentó.
Entraron, pero en vez de lo que era su futuro, Sangwoo se sorprendió observando a su alrededor, había una infinidad de entradas, escaleras y puertas. Enredadas entre sí creando una especie de cuadro de Escher.
- ¿Por qué hay tantas puertas? – preguntó admirando anonadado el lugar. La mayoría de las zonas eran coloridas, con tonos pastel, muy pocas eran lúgubres y con tonos opacos.
El anciano tardó un momento en responder, casi midiendo sus palabras mientras buscaba algo con la mirada.
- El futuro no es como el pasado… Cada decisión que tomas. Puede alterar todo lo que sucede después. – hablaba mientras caminaba escaleras arriba, con Sangwoo siguiéndolo de cerca – Ahora mismo… - se detuvo frente a una enorme puerta de madera, el frío helado calando todo su ser, esa puerta se veía totalmente grisácea y muerta – De seguir como lo has estado haciendo… Te vas a enfrentar a tu futuro más probable.
Sangwoo pudo sentir la apatía y la soledad que emanaba, no le iba a gustar.
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Sangwoo y el espíritu entraron en lo que parecía ser un departamento. Y por la vista de la ventana, él supo que estaban en EEUU. Y a pesar de lo hermosa que estaba la ciudad con decoraciones, en el departamento no había absolutamente nada navideño. Lo cual ya le indicaba una maldita muy mala señal, Gihun siempre adornaba un poco cada lugar.
- ¿Qué es esto? – comentó el Sangwoo del futuro, observando como Gihun le extendía un sobre color negro con moño rosa encima la mesa, ese año no hubo decoración, no hubo fiestas a las que Gihun quisiera asistir, ni suéteres ridículos ni villancicos molestos.
El Sangwoo de ese futuro lo agradecía, el del presente, se veía aterrado.
Gihun se notaba más serio de lo normal, usualmente llevaba ropa cómoda y fea, en ese momento, llevaba un traje totalmente negro, de tres piezas.
- Son los papeles de divorcio, volveré por ellos en una semana – dijo sin siquiera verlo a los ojos tomando una maleta que estaba cerca de la salida.
- ¿¡Qué!?- Ambos Sangwoo casi gritaron al unísono, siendo el Sangwoo del futuro quien se levantaba sosteniendo el sobre, abriéndolo de manera brusca.
El Sangwoo del presente negó con la cabeza.
- No, no, no, no – se volteó hacia el ente, el cual no parecía ni conmovido ni perturbado por la escena – Gihun no me haría algo así, él me ama, ¡me ama demasiado y lo ha demostrado! – trató de acercarse y detenerlo, tomarle los brazos y no soltarlo. No pudo hacerlo. Pasaba a través como aire.
Se sintió desesperado.
- Puede que así haya sido… - comentó el anciano acercándose y viendo como los hombres del futuro comenzaban otra acalorada discusión – Pero déjame decirte algo. Puedes tomarlo como un consejo si quieres… - observaba como Sangwoo buscaba alguna inútil manera de hacer algo – Toda relación… Por más amor que haya… se desplomará si solo uno, está dispuesto a sostenerla… - se acercó al Sangwoo del futuro, quien leía la carta en voz alta, Gihun sostenía la perilla de la puerta dispuesto a irse, pero también con la pequeña esperanza de cambiar de opinión.
- Dime algo… Ese mismo amor, que tan fervientemente él te da a ti… ¿Ha sido recíproco? – Y entonces Sangwoo sintió como si un balde de agua fría cayera sobre él.
- No Sangwoo… ya habíamos hablado de esto - la voz de Gihun lo llamó, sin tanto amor como antes, con la decepción siendo el reemplazo de esas palabras, su voz siendo apenas un susurro cargado de desaliento, fastidio y desilusión, quitándose el anillo de compromiso dejándolo sobre la cabecera de un sofá cercano – Me cansé… me cansé de tratar, de sugerir y que nunca te tomaras la molestia de hacerme parte. Estoy cansado de intentar. Yo… ya no puedo más… - Sangwoo ni siquiera le prestó atención a su yo del futuro, centrándose solamente en su esposo, su sonriente Gihun, quien se veía tan malditamente infeliz, el miedo en sus ojos latente de sus próximas palabras. – Puedes quedarte con todo. No me importa. Gon Yoo sugirió ir por las buenas… Y eso haré – mencionó a su abogado y tomó la maleta girando la perilla, tan estúpidamente lento que era obvio.
- Por favor… - Sangwoo del presente se hincó de rodillas antes su yo del futuro, quien estaba tan sorprendido como alterado – Detenlo por favor… - se volteó al escuchar el sonido de la puerta cerrándose por fin – no, no, no, no, no, ¡no! – levantándose rápidamente no pudo evitar sentir el ardor tan familiar picando en sus ojos. – ¡Maldito cobarde de mierda! ¡VE POR GIHUN! – y con horror apreció al otro Sangwoo desplomándose sobre su silla, tomando un bolígrafo - ¡NO! ¡Yo no haría eso!... Nunca firmaría maldita sea… -
- Y crees que… a este punto de su relación… ¿no firmar mejoraría las cosas? – preguntó Il Nam abriendo la puerta, Sangwoo corrió hacia él y lo pegó contra una pared tomándolo del cuello del traje.
- Hijo de puta. Sácame de aquí, no tengo porque estar viendo esto, ¡déjame ir! ¡Esto nunca pasaría! ¡¡Jamás dejaría ir a Gihun de esa manera tan patética!! – gritó, siendo recibido con una pequeña risa por parte del otro.
- Hijo… - sonrió levemente, tocando una de sus manos - tú no fuiste quien lo dejó ir -
Sangwoo quería morir ante lo que escuchó, no queriendo aceptarlo. Pero un pequeño sollozo en el fondo lo hizo voltear. Se encontraba de nuevo en Corea del Sur, en uno de esos lugares de cremación.
Sae Byeok estaba llorando desconsolada pegada al pecho de Gihun, una urna entre sus brazos siendo sostenida con fuerza, y el abogado de Gihun junto a él sobando su espalda.
Soltó entonces al anciano acercándose a la escena.
La chica temblaba y balbuceaba palabras incoherentes mientras Gihun hacía lo posible por retener sus propias lágrimas, el hombre mas alto abrazo entonces a Gihun con fuerza.
La sangre de Sangwoo hirvió dentro de sí.
- Yo… le agradezco, señor… - chilló Sae Byeok levantándose y limpiando sus lágrimas, tratando de lucir fuerte, pero fallando – Enserio, ugh, lamento… en realidad… los problemas que le ocasioné. Por eso, por esa razón… me iré hoy de este lugar… - terminó, sus nudillos blancos contra las cenizas de lo que antes fue su hermano. – Lamento lo de su matrimonio… y lo de sus deudas… -
¿Deudas?
Y Gihun parpadeó, su rostro luciendo absolutamente destrozado. Y antes de que pudiera siquiera responder algo la chica ya había tomado sus cosas. Gihun trató de seguirla, pero el abogado lo tomó del brazo.
- Gihun… - Gon Yoo pronunció su nombre con tanta dulzura que Sangwoo tuvo nauseas – Déjala ir… Va a estar bien, tú mismo dijiste que era muy fuerte. Sabrá que hacer… - comentó atrayéndolo en un abrazo, y el amor que fue antes parte de él, se desplomo contra ese otro hombre, sacando cada lágrima y rabia contenida. Llorando, gritando, maldiciendo y profanando.
Todo empezó a ponerse oscuro… Y Sangwoo sintió el hueco en su corazón hacerse más grande, aceptando la maldita realidad que lo rodeaba.
No sabía expresarse, eso nunca fue un impedimento para demostrarle su amor absoluto a Gihun. Pero en los últimos años, el éxito que tuvo había nublado de tal manera su mente, que cada vez se concentraba más y más en darle a Gihun cosas que lo hicieran feliz según su propio criterio, sin tener tiempo para él mismo…
Cuando abrió los ojos se encontraba en una especie de panteón… frente a él una tumba grisácea y vieja. Y por poco muere allí mismo, su nombre estaba escrito en esa lapida de concreto.
Cho Sangwoo
19xx / 20xx
- No… - murmuró, pero sabía, que él era capaz de eso… -
Giro su cuerpo y una figura detrás de él se extendió provocando que cayera de espaldas, era Gihun, con un ramo de rosas rosadas y rojas, su expresión, totalmente apagada ante la vista que tenía enfrente. Un abrigo oscuro protegiéndolo del frío de la temporada, con sus mejillas y nariz roja.
- Yo… me mudaré en un par de semanas… - mencionó a la nada – Esta será la ultima vez que te visite… Bueno, mnhg, realmente mi terapeuta me recomendó que dejara de verte hace varios meses… Pero ya sabes como soy. Oh bueno, sabías - medio sonrió, sin poder ocultar su absoluta tristeza – Emm, también logré salir de la deuda que me dejaste… Gon Yoo me ayudó demasiado… es un buen hombre… un buen amigo… - siguió, cada vez más animado – No he vuelto a saber nada de Sae, yo, yo intenté buscarla, pero… no pude. Además, el hijo de Alí irá a la escuela, y Mándala está embarazada de nuevo… eso es bueno… -
- Gihun… - Sangwoo sollozó, sintiendo como su voz se cortaba.
- De verdad espero que estes descansando ahora, como lo prometiste… Creo que por eso tomaste…esa decisión. - dejó las flores frente a Sangwoo, inclinándose, mostrando un respeto que Sangwoo no merecía. – Adiós Cho Sangwoo… -
Y vio como Gihun se alejaba hacia un auto, donde estaba el puto abogado esperándolo con una cálida sonrisa, pero también había una chica a su lado… y una bebé… Que Gihun tomó en brazos y besó con absoluto añoro.
- No, no ¡NO! – gritó Sangwoo con desesperación y horror, sintiendo como su garganta se desgarraba por el esfuerzo intentando correr hacia su esposo, empezando a ser absorbido por la tierra blanca debajo suyo.
– ¡Hey! ¡Por favor! ¡Ayúdame! – Sangwoo intentó llamar al fantasma, el cual estaba ocupado mirando caer un copo de nieve. – ¡Carajo! ¡Por favor! ¡Por favor dime! ¡Este no será mi futuro! ¡No lo será! –
Intentaba salir, gritar, moviendo inútilmente sus brazos.
Y entonces una profunda caída lo arrastró al vacío.
- ¡GIHUN! –
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Sangwoo despertó cayendo contra el suelo de su cuarto, empapado en sudor y lágrimas, su cuerpo aun temblando por la adrenalina. Calmándose casi al instante, exhalando el aire contenido. Sus ojos se movieron por toda la habitación, tocando su rostro, sus lentes ahora inservibles y torcidos por la caída. No pudo importarle menos.
Intentó ver el reloj de su celular, pero se encontraba apagado, así que se fijó en el que había sobre la cama.
25 de diciembre 2022 / hora 8:03 am
Y por primera vez en mucho tiempo sintió que una ola de alivio y felicidad se arrastraba por su cuerpo entero, riéndose y agradeciendo a los dioses. En ese momento parte de el estaría molesto por llegar tarde al trabajo extra que él mismo se encargó de ponerse, pero sus sentimientos respecto a lo que hubiese sido lo que le pasó, lo hicieron olvidar por completo esa parte de sí.
Se levantó de un saltó casi renovado, deteniéndose en la salida de la habitación volviendo por su celular y buscando el cargador.
Una vez hecho revisó, dos llamadas perdidas, una de su jefe y otra de Gihun. Tal vez por eso intentó llamarlo… Negó vívidamente, eso que pasó se encargaría de hacerlo pedazos. Ese no fue su presente y no sería su futuro. Sonriendo le devolvió la llamada a su jefe.
Se encargó de dejar en claro sus deseos de poder mejorar su horario y hacer menos, pero de igual manera no rebajar en los números de la empresa. Incluso su jefe se sorprendió por el repentino cambio, felicitando su elección y concediéndole las vacaciones de dos meses que solicitó, según el viejo, por ser navidad.
Sangwoo se baño y se alistó con ropa elegante, haciendo otro par de llamadas mientras calentaba la cena que Gihun había preparado. Pateándose mentalmente mientras desayunaba, la cocina de su esposo siempre le pareció fantástica, una vez le preguntó a Gihun sobre trabajar en un restaurante, nunca olvidaría esa cara arrugada y la rapidez con la que se negó.
“Trabajar en eso sería muy estresante, no… Prefiero cocinar para ti y seguir reparando autos” le había contestado, Sangwoo no había entendido al principio esa mentalidad tan relajada de Gihun.
Ahora lo agradecía con absoluta felicidad.
El sonido de la puerta abriéndose lo sacó de sus pensamientos, y Gihun entró, pero antes de siquiera poder decir algo Sangwoo estaba sobre sus labios robándole el aliento en un acalorado beso.
Sin dudar, pero con algo de sorpresa Gihun envolvió los brazos alrededor de su cuello atrayéndolo.
Se besaron como si fuesen unos adolescentes por lo que pareció ser una eternidad, siendo su enemigo la falta de aire en los pulmones de ambos.
- Caray… - Gihun fue el primero en hablar, dándole una de sus pequeñas, pero más preciosas sonrisas – Te juro que si me besaste así por una promoción te voy a golpear y me divorciaré… - murmuro haciendo un puchero de juego.
- Yo… amor, yo realmente lo siento – comentó, la mirada de desconcierto en los ojos de Gihun le envió una pequeña puñalada en el corazón y rápidamente puso un dedo en los labios de este, sabiendo que Gihun empezaría a decirle que todo estaba bien – No, déjame terminar por favor… - Sin soltar la cintura de su esposo lo miró directamente a los ojos. Y le dio un suave piquito en los labios – Gihun, no sabes cuanto lamento haberme comportado como un absoluto imbécil anoche… Yo… estuve meditando y hablé, con un par de conocidos… Me hicieron darme cuenta de que te necesito más de lo que debería admitir… Por eso, tomé una decisión. - Gihun asintió, sus enormes y preciosos ojos de hámster esperando son ansias.
- Tomaré mis vacaciones de dos meses, ya hablé con mi jefe, quiero que te tomes tus vacaciones también. – su esposo ahora sonreía casi de oreja a oreja, dando pequeños saltos de emoción en sus brazos.
- ¿¿Sangwoo es enserio?? ¡¡Cariño eso es increíble!! ¡Podrás relajarte y viajaremos y podré conseguirle a mi madre un vestido que vi e-mngh! – sus labios nuevamente chocaron siendo seguido por varios besos alrededor de su cara.
- Gihun… - comentó Sangwoo, con sus manos recorriendo ahora bastante despacio las caderas y la cintura del más alto.
- Mhn, ¿qué pasó? – Gihun estaba ocupado restregando su cara como un gato contra la suya.
- Sabes que podemos empezar también…? – su rostro adquirió un tono rojizo ahora pasando una de sus grandes manos por el pequeño trasero, susurrando lentamente contra los labios de Gihun, el cual asintió enérgicamente.
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- Agh, mierda mnh! – el cuerpo entero de Gihun se contrajo en una serie de espasmos deliciosos al llegar por tercera vez ese día. Sus largas piernas envueltas a las caderas contrarias, ambas pélvis chocando entre sí.
Sangwoo le siguió poco después, desparramando su cuerpo cansado sobre el otro, y sintiéndose 10 años más joven, ¿Cómo había olvidado lo magnifico y hermoso que se veía su esposo en esos momentos?
Gihun envolvió sus brazos alrededor del cuerpo de Sangwoo, besando su cabello, el fuerte olor almizclado y sus respiraciones se fueron disipando poco a poco. Sangwoo enterró su cabeza en el pecho del otro acercándose hasta que no hubiese espacio entre ellos.
- Sabes si no querías que fuera hoy a la fiesta de Alí lo hubieras mencionado con palabras… Mis piernas siguen temblando bruto… no creo que pueda caminar - se “quejó” Gihun mientras Sangwoo reía contra él.
- Te haré un masaje no te preocupes, sólo descansa –
- Eso debería decírtelo yo a ti… -
- Gihun… - escuchó al otro asentir - ¿Cómo pasaste la noche? – no le pregunto ni donde ni con quien estuvo… solamente como se sintió, porque lo quería saber…
El abrazo se hizo un poco más apretado mientras Gihun gemía.
- Frío… Primero fui a hablarle a tu mamá… Me quejé un poco, lamento eso. Luego visité a mi madre, y le ayudé a vender un poco a algunos extranjeros que pasaron por allí. ¿Puedes creer que hay más personas comprando cebollino a las 2 de la mañana en noche buena de las que crees? –
Sangwoo sonrió contra el pecho de Gihun, acariciando la espalda de este negando con la cabeza.
- En fin, me quedé en casa de mamá. - comentó – Pero te extrañe… mucho.
El más bajo entonces levantó su cabeza, para admirar a su esposo.
- También te extrañe demasiado… te amo Gihun, soy el hombre más afortunado de la tierra al estar casado con un ángel como tú. ¿Lo sabes verdad? Enserio lamento lo que dije antes– Una almohada se estrello contra su cara. Y Gihun intercambio sus posiciones, ahora siendo este el que estaba encima de Sangwoo.
- Hay cállate se supone que yo soy el cursi! No digas cosas tan vergonzosas. – después de un momento en el que ambos se rieron Gihun se puso serio – Se que cuando estamos enojados decimos cosas que no sentimos… no te preocupes por eso amor. Todo está bien – sonrió levemente dándole un beso. – Pero enserio necesito el masaje, me dejaste casi invalido. Tonto – abrazó a Sangwoo –
- Entonces… ¿Si irás a la fiesta de Alí? – preguntó Gihun algo nervioso.
- Claro que sí, necesito ver si ha invertido correctamente gracias al trabajo que le conseguiste en la fundidora – comentó recibiendo un pequeño golpe en la frente.
- Hey. No digas eso. – Gihun dijo divertido.
Disfrutaron de la presencia de ambos por los siguientes minutos. Hasta que Sangwoo habló de nuevo.
- Gihun… ¿Qué opinas, de la adopción? –
- … ¿Uh? – Y ese precioso brillo de esperanza, le dio a Sangwoo las fuerzas para tomar la decisión.
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FIN
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Mini Extra
25 de diciembre 2025 / hora 12:45pm
Sangwoo movió un poco la foto familiar en el mueble, junto con las otras varias. El suave sonido de villancicos armónicos sonaba alrededor de la gran casa.
- Esa es mía – dijo Cheol asomándose y tomando una, donde estaban Gihun y Sangwoo cocinando galletas, con Sae Byeok tomando un tipo… creo que le decían selfie y Cheol en el fondo sosteniendo con una cuchara una cantidad considerable de masa cruda que se llevaba a la boca. – La pondré en mi cuarto junto a la pecera. – comentó sin ver directamente a Sangwoo.
Este ultimo sonrió, a pesar de que el niño aun no se encontraba completamente confiado a su alrededor ya se estaba abriendo a más conversación. Y eso según Gihun, era increíble. Con Sae Byeok era algo parecido, la única diferencia era que ella hablaba más a menudo, sobre el trabajo y entrar a estudiar. Era algo parecida a él en actitud, pero su niña interior no permanecía oculta cada vez que estaba junto a su hermano.
- Bien. Ahora ponlo y ve a almorzar, dile a Sae que le ayude a Gihun – comentó Sangwoo y Cheol le sonrió levemente asintiendo antes de salir corriendo a su habitación.
El proceso de adopción aún no había terminado del todo, pero Gihun y él pudieron hacer la pelea para, aunque fuese llevarlos a ambos a vivir con ellos, el abogado de Gihun fue de gran ayuda. A pesar de la cantidad de veces que Sangwoo quiso golpearle la cara.
Sangwoo suspiró, feliz y a pesar de la sorpresa, más relajado que nunca, claro, hubo ciertos problemas, no negaría eso, pero ambos pudieron salir de ellos, con ayuda de sus amigos y familiares. Como la enfermedad de Cheol, que era un parásito debido a una mala comida, el hospital fue un dolor en el trasero y tuvieron que pagar algo privado, valió completamente la pena. Le habían mencionado que hicieron los exámenes a tiempo.
Y ahora, ese año, fue su turno de organizar la fiesta para la noche. Alí y Jun Ho y una amiga de Sae Byeok llegarían en cualquier momento para ayudar.
Sangwoo tomó el gorro navideño y lo puso en su cabeza, quitándolo después de unos segundos.
Gihun entonces lo llamó a almorzar.
