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Relationships:
Characters:
Language:
Español
Series:
Part 2 of One shots y otras moñeces
Stats:
Published:
2015-03-24
Words:
1,438
Chapters:
1/1
Kudos:
10
Hits:
109

Sobre responsabilidades y prioridades

Summary:

Durante el primer día de clases se conoce a mucha gente, sobre todo cuando comienzas en un instituto nuevo, alejado de tu antigua escuela. En su caso,Teshima Junta conoció a dos personas muy especiales para él: a su mejor amigo y a la chica que le gustaba.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Durante el primer día de clases se conoce a mucha gente, sobre todo cuando comienzas en un instituto nuevo, alejado de tu antigua escuela. En su caso,Teshima Junta conoció a dos personas muy especiales para él: a su mejor amigo y a la chica que le gustaba.

El mejor amigo se apellidaba Aoyagi, y era un chico callado al que arrastró al club de ciclismo porque había visto potencial en él. Su cabello era castaño claro y tan desarreglado, que el flequillo largo le cubría su ojo izquierdo. A pesar de ser bajito y delgado, tenía cualidades para ser buen deportista. Además tenía una paciencia inusual para seguir las conversaciones de Teshima, que no paraba de hablar en ningún momento.

Iwase iba a la misma clase que ellos dos, se apuntó al club de voleibol. Era bajita, de cabello algo más claro que el de Aoyagi e igual de corto. Sus ojos, redondos y grandes, eran muy bonitos y expresivos. Además le gustaba quedar y cantar en el karaoke, algo que siempre hacía Teshima con sus compañeros de clase y alguno que aún conocía de su antigua escuela.

Con el paso de los años, Teshima se dedicó cada vez más al club de ciclismo junto con Aoyagi. Iwase terminó en otra clase, Aoyagi igual tuvo que separarse de su amigo al coger asignaturas de humanidades. Teshima siguió con su carrera de ciencias, a la vez que asumía la capitanía del equipo. Con Aoyagi aún le unía una gran amistad que aguantaba sin atisbo de desmoronarse, casi todos los días comían juntos en clase y hablaban de cómo les había ido el día.

Hasta ese día de finales de verano que lo cambió todo.

–He escuchado que a Iwase-chan no le importaría salir contigo.

No era una conversación que Teshima quisiera tener a la hora de la comida, ahora que las responsabilidades se habían acomodado con todo el peso en sus hombros. Aoyagi le echó una mirada neutra mientras le metía un buen bocado a un enorme sándwich que compró en la panadería de Tadokoro.

–No sé, me han ofrecido ir al karaoke a la salida del entrenamiento, y va a ir. Dice que lo hará si canto una balada.

–Eso es que le gustas.

El tono que Aoyagi había usado era el mismo de siempre: simple y monótono. Sus compañeros casi nunca conseguian averiguar qué era lo que quería decir, o pillar sus ironías. Teshima, por supuesto, no tenía problema, y pudo saber sin ningún problema que le estaba animando a salir con ella.

Por algún motivo, le resultaba decepcionante. Aoyagi tendría que saber mejor que nadie de su situación personal en ese momento.

–Si, pero tengo muchas responsabilidades. No solo el club, quiero estudiar para los exámenes y entrar en una buena universidad.

–Pero hay mucha gente que puede compaginarlo, y a ti te gustaba esa chica en primer año.

–Quiero ganar el campeonato y ella ya no me gusta tanto. Las prioridades están claras.

Teshima había apretado tanto el cartón del zumo que el líquido naranja rebosó hasta sus dedos, dejándolos pringosos. Aoyagi le prestó una servilleta de papel, que de poco le iba a servir si no se lavaba con agua y jabón.

–Junta, tienes derecho a vivir igual que los demás chicos. Por lo menos tú le gustas a alguien –no lo decía con pena de sí mismo, parecía estar constatando un hecho lógico. Teshima miró el cartón de zumo aplastado con resignación.

Aoyagi no sabía lo que Teshima estaba pensando, y menos mal que no era capaz de leer mentes. Teshima sabía que si empezaba a salir con Iwase, tendría que sacar tiempo para ella de alguna parte. Si no era del club, y era imposible quitarse tiempo de estudio, lo único que quedaba era dejar de ver a Aoyagi tan a menudo. Iwase no se implicaba tanto con su club, pero Teshima no podía quitarse responsabilidad ahora que además era el capitán.

Aoyagi le estaba ayudando a limpiarse, concentrado en intentar que el papel de la servilleta no se pegara a la piel morena de Teshima. Ëste notó que el cabello se le estaba clareando, por culpa del champú que había empezado a usar porque le dejaba el pelo más suave. El flequillo seguía cayendo encima de su ojo izquierdo, tapando las pestañas cortas y su mirada intensa.

Estaban atravesando una época de cambios, tanto en su vida como en su físico. Aún no tenían muy claro que harían en un año, pero iba a ser un gran paso en el que había que pensar.

Aoyagi volvió a levantar la cabeza, sacando a Teshima de su ensimismamiento. Estaba demasiado concentrado en fijarse en las rojeces de la mejilla de Aoyagi, provocadas por el frío que entraba por la ventana.

–Deberías ir al karaoke, aunque fuera sólo ese día. Pásalo bien por una vez.

Teshima no comprendía cómo se fijaba tanto en todos los detalles que rodeaban a Aoyagi.

Tampoco entendía cómo no podía decirle que no.

–Vale. Vale, lo haré.

**

Teshima cantó la balada, Iwase no se separó de su brazo. No era molesta, su risa sonaba agradable, el maquillaje que usaba era natural y alegre. El cabello, que aún llevaba corto, le hacía cosquillas en la piel.

Todos se fueron a sus casas a una hora prudente, pero la chica se empeñó en acompañarle, aunque Teshima supiera que las normas de etiqueta le exigían a él ser el caballeroso. Los días eran cada vez más largos y hacía poco que había anochecido.

Iwase a parte de bonita y divertida, le gustaba tomar la iniciativa.

–Podríamos ir al cine algún día. ¿Has visto la última película de Tarantino? –propuso, sin mirar a Teshima a la cara.

–Nunca pensé que una chica me fuera a proponer ir al cine a ver una película violenta.

–Oye, que no todas somos unas enamoradas de las comedias románticas.

Teshima no lo dudaba, pero la situación le resultaba divertida. Al final Aoyagi iba a tener razón y le gustaba a esa chica. Sabía que a otros compañeros les daba respeto que una chica fuera tan directa, pero a Teshima no le importaba.

Alguien se lo debió chivar a ella.

–Oh, se me ha caído. –Iwase paró de caminar y miró al suelo, Teshima se dio la vuelta– La pinza del pelo.

–No veo nada, ¿cómo es?

–¿No te has fijado? Es una estrella –contestó algo apenada. Teshima se dio cuenta de que era un detalle del que se tenía que haber dado cuenta y había fallado. Sacó su teléfono y apuntó con la pantalla al suelo para poder ver mejor.

–Ya lo veo, está al lado de tu pie, ten cuidado o la vas a romper.

Se agachó para coger el pequeño accesorio, infantil y brillante. Miró hacia arriba y se quedó boquiabierto.

El flequillo de Iwase caía sobre su ojo izquierdo, tapándolo por completo.

–Necesito llevar una pinza, estoy intentando dejarme el flequillo largo y es muy molesto cuando el pelo se me pone en toda la cara.

Teshima no reaccionó en ese momento. Se levantó con dificultad y se acercó a ella, notando el perfume dulce de su colonia en el ambiente.

Se estaba mareando.

Eran tan parecidos.

Iwase se puso de puntillas, Teshima tomó la oportunidad. Al separarse de ella, notó los labios pegajosos y cubiertos de brillo rosa translúcido.

–Me tengo que ir. –Dijo Teshima, casi sin pararse a pensar.

No era una frase que nadie debiera escuchar, sobre todo cuando te han dado tu primer beso. Iwase cambió la expresión de felicidad de su cara a otra más sorprendida, casi ofendida.

–¿Esto qué significa?

–Lo siento.

Teshima limpió sus labios con el dorso de la mano, se alejó a paso rápido de ahí. Iwase bajó los brazos, sin entender que era lo que había pasado.

Media hora más tarde, cuando Aoyagi abrió la puerta de su casa y vio a Teshima, que temblaba de los nervios, no pudo adivinar que era lo que había ido mal en esa salida. Teshima le dio un abrazo desesperado, fuerte, aplastando su pecho y dejando sin aire a sus pulmones.

–¿Ha ido mal con Iwase-chan? –Aoyagi se aventuró a preguntar, pero Teshima negó con la cabeza, que reposaba en el hombro del chico mientras inspiraba el aroma a champú nuevo, a suavizante de ropa, a la salsa teriyaki que formaba parte de la cena de Aoyagi, y que no había podido terminar.

–Lo siento, Aoyagi –se volvió a disculpar.

Y Teshima limpió en los labios de Aoyagi todas sus dudas, su miedo, y los restos de brillo rosa que le habían despertado de su letargo.

Notes:

Iwase sale en un panel del manga, escondidilla. No se sabe el nombre de pila, pero si que era la chica que le gustaba a Teshima, implican que ella podría tener interés en él y por el uniforme podría estar en el club de voley del instituto.

Y por como es su peinado y el recogido de la pinza, no me puedo creer que nadie se haya dado cuenta de que es como una versión femenina (y más guapa) de Aoyagi de primer año.

Siento haber hecho esto con ella, me hubiera gustado saber algo más para profundizar un poco. Si le gustaba a Teshima no debe ser mala persona :D

Si os ha gustado (o no) cuaquier comentario es bienvenido. Muchísimas gracias por leer :D

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