Actions

Work Header

Te amo por siempre

Summary:

El sabía que debía hacerlo, le habían dicho tantas veces que era lo correcto pero lo negaba una y otra vez hasta que alguien pudo convencerlo, ese no era Andrew, ya no mas.

Era su deber matarlo, pero simplemente no podía.

Aunque sospechaba que había algo por hacer, eliminó esas creencias solo para prepararse para "lo que es mejor para Andrew".

Pero al final, Aesop tenía razón.

(este fanfic ha sido creado gracias a la influencia del arte de @mrapplemolar_ en instagram, vean su arte, es hermoso!)

Notes:

mr apple, espero disfrutes este fic que he hecho con amor para ti!, lamento si no es lo que esperabas, gracias por inspirarme, espero poder trabajar contigo alguna vez, disfrutalo y feliz año nuevo!

Pd: queridos lectores, lloré escribiendo esto asi que les sugiero tener papel cerca ;)

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

En un sitio recóndito, lo único que se escuchaba eran los pasos lentos sobre el suelo de madera en una cabaña bastante desarreglada, quizá si escuchase uno un poco mejor podría notar los gruñidos ahogados de alguna manera.

Las manos enguantadas parecían ahora abrir un cajón con varias balas de escopeta. A pesar de que de algún modo el agarre era firme, todo el brazo de la persona temblaba de manera incontrolable, lo cual eventualmente se volvió en el temblor del cuerpo completo en una manera de desahogar las emociones que intentaba esconder con desesperación.

Eventualmente aquellos pasos empezaron a replicar hacia otra parte de aquella cabaña, específicamente a una pared de la sala que guardaba como decoración y defensa una escopeta un tanto más grande como para poder ser usada por aquel chico tan delgado.

Aun si intentaba no hacer ni un solo ruido eventualmente se vio interrumpido cuando notó la humedad presente sobre la parte posterior de recarga, llevando su mano izquierda al rostro solo para descubrir que su esfuerzo por no derramar lagrimas ante aquella decisión no había servido de nada.

Eventualmente tuvo que sostener su garganta ante el dolor creciente de los gritos no expresados, que sabía que de salir le detendrían mas de una decisión que a su criterio era necesaria. A pesar de intentar retomar su actividad y colocar las balas de manera adecuada el temblor presente solo pudo empeorar a un punto en que no importaba si intentaba colocarlas bien, o si parecía sencillo ante el tamaño, simplemente resbalaban.

Ante la frustración empezó a quejarse ligeramente hasta que esos quejidos se volvieron mas fuertes y rasposos por querer retenerlo. No importaba si había meditado mas de una vez durante la noche lo que debía hacer en el presente, simplemente no quería acabar con su vida.

No importaba si su rostro ahora se encontraba un poco carcomido, o si el tinte dulce de los ojos rojos se había vuelto tan blanquecino como su bella piel, si el cabello parecía caerse a veces de la herida que acabó por primera vez con él, si ahora ya no podía oler tan bien como en un inicio, realmente no importaba por que al final, seguía siendo Andrew.

La culpa le comía, no solo eso si no el que acabar con su post-vida significaba que nunca más podría decirle lo mucho que lo amaba. Al final no podía dejar de adorar todo lo que el albino significaba.

Cerró sus ojos, intentando poner aquellos pensamientos amargamente dulces fuera de su cabeza, tendría demasiado tiempo para llorar o optar por quitarse su vida solo para seguirle.

Pero solo pudo recordar aquella primer sonrisa tímida que compartieron al saber que se sentían incomodos en un espacio con tanta gente, el comentario temeroso de sus labios que le decían “está bien, podrás acostumbrarte con el tiempo”, el confort que le traía tener a alguien con el cual podrías solo sentarte y mantenerte en silencio y sentir que a tu alrededor nada podría pasarte, no habría miradas indiscretas a su lado, ni murmullos cercanos que pudiera oír, solo la suave respiración acompañada del jugueteo suave de sus manos enguantadas al querer distraerse o abstenerse de hablarle para mantener su comodidad.

El como siempre se mostraba tan considerado hacia su persona. Cuando notó su bebida favorita como el mismo tomaba iniciativa para llevársela, a veces una deliciosa soda o un té endulzado a la perfección con la miel que nunca le reveló de donde la sacaba.

Recordaba como el sostenía el crucifijo de su cuello cada vez que le hablaba de algo que le avergonzaba o le daba pena, incluso cuando se encontraba asustado queriendo pedir ayuda, pero a pesar de sentirse mal, procurando siempre si Aesop estaba en buen estado para ayudarlo.

La primera vez que se tomaron sus manos, la primera vez que existió el “te quiero” de su boca aunque temblaba de nervios cuando lo expresaba, un primer abrazo y prontamente los primeros roces suaves entre sus narices como un beso sensorial inocente que era suficiente para ponerlo rojo y hacerle reír de nerviosismo, lo cálido que era escuchar su risa aun si intentaba mantenerla baja puesto que era escandaloso, un poco feo quizá para el resto del mundo, pero para el chico de cabello gris no era más que divino.

Un primer beso, cuando exploraron algo mas allá, cuanto amó el cuidado que tenia con su cuerpo solo para finalizar con una muestra de amor pura y pasional reservada solo para el mas grande amor según la religión del mas alto.

Y eventualmente recordar hasta donde llegaba el amor que le tenía, ayudándole a huir y salvarse aunque el mismo fuera infectado por los zombies.


—Aesop, por favor ¡vete rápido!, necesitas mantenerte a salvo— decía Andrew mientras terminaba de impulsarlo para escapar por la ventila de un infestado supermercado.

—¡No!, no te voy a dejar, no puedo vivir sin ti, por favor ¡ven aquí!— le respondió, enderezándose para extender su mano hacia él, con sus ojos parecía rogar por que le hiciese caso y viniese a su lado.

—Lo siento, no puedo permitir que acabes así, por favor quiero que vivas. Si tu puedes vivir entonces podré verte en el cielo, podré verte siendo un alma libre, mi cuerpo podrá parecer vivo pero yo iré a un mejor sitio y te esperaré ahí—

—Andrew, te lo suplico, solo sube, maldita sea ¡voy a enojarme si no subes!, ¡ANDREW!—



Una vez más, recordar como él fue derribado por la masa de los no-muertos mientras le gritaba que lo amaba y tener que deslizarse para irse, él había sacrificado su vida para preservar la suya y eso es algo que de algún modo pensó que nadie querría hacer.


Eventualmente tuvo que arrodillarse y llorar mientras se abrazaba a si mismo junto al arma mientras decía una y otra vez que no quería hacerlo.

cuando lo vio vagar de esa manera, como un zombie, de inmediato quiso tenerlo a su lado, aun si era como una mascota bizarra quería y sentía que podría hacer algo.

Intentando hacerlo reaccionar, recordar, comportarse, asearlo, poder abrazarlo como antes. Él solo quería tener al amor de su vida a su lado, aún si eso significaba tener que apartarse rápidamente al notar como quería morderlo.

Mantuvo esa ilusión mucho tiempo, viendo cosas que solo Andrew hacía, pero eventualmente Victor le había dicho que solo se estaba ilusionando. No se arrepentía de haberlo usado para alimentarlo, pero sus palabras eventualmente le pesaron y ahora estaba ahí, preparándose para volver a matar a Andrew y permitir a su ser físico poder descansar.

Mientras se recomponía solo lo suficiente para levantarse empezó a dirigirse al sótano. “porque dios me odia?” pensaba el, habiéndole hecho sufrir por una enfermedad y por la perdida de su madre, habiendo sido sometido a los maltratos y manipulaciones de un hombre desconocido, a las miradas de odio de los demás por todo lo que simbolizaba ser el, y ahora quitándole a la única persona que pudo entender su sentir.

Al llegar pudo verlo, nuevamente gruñendo y sin levantarse a pesar de que podía hacerlo, pero al oírlo su cabeza se dirigió a él, el oído de Andrew después de todo seguía siendo bueno.

No dijo nada esta vez, lo único que hizo fue recargar propiamente el arma y apuntar a la cabeza del albino. Sin embargo, eso solo le hizo llorar en silencio aun peor, su cara para ese punto era un desastre entre ojos rojos y una mueca que retenía cualquier sonido.

Andrew inmediatamente se levantó hacia él, siendo detenido por las cadenas atadas a su cintura, ahora gruñía peor. Sin embargo, algo entre aquellos alaridos sonaba angustiado, aterrado, triste, y su cara parecía deprimida y asustada.

Pero Aesop aun pensaba que solamente era su falsa percepción y aun así empezó a gimotear entre lo que podía del nudo que se había hecho una vez mas en su garganta. Ahora su pulso estaba peor, pero intentaba ponerse rígido para no mover en exceso la mirilla.

El zombie frente a el se movía a los lados, intentando evitar que lo apuntasen propiamente, y esos movimientos poco a poco parecían mas conscientes.

En la mente de Andrew solo existía angustia. El realmente no estaba muerto, su alma seguía ahí, su conciencia seguía ahí, sin embargo, sus sentidos le imposibilitaban demasiado actuar con normalidad. Era movido por un impulso de ira que no era normal, al final de cuentas aquello era una enfermedad.

En su tiempo vagando pudo entender mejor a los zombies y todo lo que expresaban. Ellos se comunicaban con diferentes tonos de sonidos, con expresiones, y sabia que todos ellos no eran mas que personas con cierto grado de necrosis, desesperadas por recibir ayuda.

Lo suyo no era mas que una enfermedad que les hacia hacer cosas que no querían, que les dificultaba comunicarse, pero confiaba en que si buscaba a Aesop podría entenderlo.

Por un tiempo así fue, y el a como podía le mostraba que seguía ahí. Realmente había una comunicación decente hasta que un falso amigo suyo empezó a decir que no era ya Andrew, solo un cascarón vacío.

Puede recordar que ese día empezó a gruñir de enojo, de angustia y preocupación. No sintió culpa al devorarlo, lo necesitaba y en ese momento ya lo odiaba, pero sus malditas palabras contaminaron a Aesop para creer que eso era lo correcto.

Ahora estaba atado, sin poder comunicarse bien con él, siendo apuntado para matarlo por una enfermedad que nunca pidió y que nadie se ha molestado en investigar para ayudarlo.

“¿Porque dios me odia?” pensaba. El no merecía eso, después de tantos años aprendió que todo lo que le hicieron por odio e ignorancia nunca lo mereció, y ahora el era consciente que no merecía morir así.

Por lo que siguió moviéndose de lado a lado, cada vez mas consciente ante la presión y angustia. Debía haber algo que pudiera hacer pero el bozal en su rostro le imposibilitaba mucho hacer ruido, tuvo que llevar su razonamiento y su capacidad motora y vocal al límite.

Aesop empezó a decir mas fuerte cuanto lo sentía, mientras decía que lo amaba solo para prometer que pronto estaría con él.

Su tiempo se acababa, debía de hacerlo, tenía que esforzarse más, por lo que eventualmente los quejidos pudo darles formas, siendo claramente una súplica.

Pudo ser capaz de llevar su mano derecha al crucifijo que aun mantenía en su cuello, afortunadamente del único ojo que le quedaba pudieron caer solo un par de lágrimas, cada vez podía decir mejor las primeras letras de su petición.

—p-po…rghh—

En cuanto Aesop notó aquello, parpadeando varias veces para corregir su vista y realmente asegurarse pudo disipar sus dudas al notar ese ceño mas definido. La mano en el crucifijo como siempre hacía al tener miedo o pedirle algo con pena, bajó el arma pero esta vez parecía mas esperanzado.

—Por… por favor…— finalmente pudo decir, después de ello empezó a decirlo mas junto, mas junto y más claro, más fuerte y más veces. Solo podía vocalizar un por favor para pedir por su vida, para que notara que él seguía ahí, que si era consciente y que lo único que necesitaba era ayuda.



—Realmente…sigues aquí—

Después de murmurar eso no le importó nada, no le importó si lo mordía, si él seguía consciente entonces había cura, había manera de ayudarlo y había manera de mantenerse juntos, como siempre debió ser.

Se lanzó a abrazarlo mientras lloraba su nombre y pedía perdón, acorrucándose a pesar del mal olor que llegaba a desprender. El solo necesitaba ser curado y por ignorancia nunca se le ocurrió hacerlo.

Aprovechando su consciencia, Andrew le abrazó mientras seguía diciendo “por favor” para mantener esa cordura. Su corazón se sentía aliviado de poder mostrarle la verdad y ahora el futuro parecía mas prometedor.

No tomó demasiado para que Aesop se moviese a quitar las cadenas solo para amarrarlo suavemente, como se fue corriendo solo para traer un botiquín de emergencia y empezar a curar sus heridas.

Andrew nunca se fue, solo estaba enfermo y nadie se molestó en entenderlo, pero ahora que lo sabía buscaría por cielo y tierra como ayudarlo. Una promesa que murmuró al casarse con él, en las buenas y en las malas. Él lo salvó a pesar de creer firmemente que significaría su muerte, con todo el amor del mundo haría lo mismo por su Andrew.

—Te amo… por siempre—

—Siem..pre—

Notes:

https://www.instagram.com/p/CYFxl1Rs-Zy/?utm_source=ig_web_copy_link

esta imagen fue el detonante de este trabajo, nuevamente les invito a seguir a este increible artista del Aesdrew!