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Eran las 2am, y Soobin se proponía dormir tras llevar horas jugando videojuegos, charlando con amigos por teléfono y escuchando música. El domingo era su día de descanso, así que había tratado de sacarle todo el jugo, ya al día siguiente volvería a sus prácticas de canto y clases aburridas. Pero el problema es que no tenía la más mínima voluntad de ir a la escuela al día siguiente, y esperaba que tal vez si se dormía muy pesado y apagaba la alarma, podría convencer a sus padres de que esta no había sonado y había tenido que faltar, dejándolo descansado para ir a sus ensayos a la tarde.
Lo pensó unos segundos y se decidió a hacer eso mismo, apagó la alarma y dejó el celular en la mesa de luz junto a su vaso de agua. Tenía los ojos cansados, en medio de la oscuridad boca arriba miraba el techo, quería dormir. Sin embargo, a pesar de estar agotado no podía, seguro por haber estado tanto tiempo viendo la pantalla del celular. Dio varias vueltas durante minutos, tratando de despejar su mente y dormirse de una vez, pero en su mente aún podía ver imágenes del juego que había estado usando hace unos ratos.
En una de esas, cuando ya se encontraba un poco más relajado cerca de dormirse, volteó a su izquierda, del lado de la cama que no daba hacia la pared. Pero desearía no haber visto lo que vio. Su corazón empezó a latir rápidamente y todo su sentimiento de tranquilidad se esfumó. Estaba alerta ahora.
En la esquina de su habitación, al lado del espejo y su pila de ropa, había una sombra muy, pero muy extraña. Parecía casi que un humano. Le dio miedo y culpó de eso al juego, cerró las ojos fuertemente apretando las sabanas, esperando que haya sido solo su imaginación, quedándose muy quieto. Los volvió a abrir, pero para su desgracia la sombra seguía ahí.
Trató de mantener la calma, pensó que a lo mejor se olvidó algo ahí y en la oscuridad daba esa impresión, más no podía encontrarle el sentido lógico al porque esa figura parecía tan humana . Como no podría dormir tranquilo con eso ahí, decidió encender el velador para averiguar de una vez que era, aunque lo hizo con miedo, estirando lentamente la mano hacia el interruptor.
Sintió como se heló de miedo al darse cuenta de que, si la cosa tenía forma humana se debía a que efectivamente era uno.
Reaccionó sin pensar en lo absoluto y le arrojó el vaso de agua que estaba en su mesa de luz. Sin embargo su sorpresa fue aún mayor cuando vio que este lo atravesó como si el chico fuera solo una nube, y para colmó no terminó de caer, quedó suspendido en el aire centímetros antes de tocar el piso, sin romperse y sin que ni una gota llegue al mismo aún.
Soobin se quedó paralizado, contenía el aire y no movía ni un solo musculo mientras veía a aquel extraño.
—¡Buenas noches hyung! —lo saludó el mismo con una sonrisa.
La cara de Soobin era de total desconcierto, sorpresa y miedo. Asumió que esto era un sueño, sin embargo no entendía cómo es que se sentía tan realista.
—Hmm, ¿no vas a saludar? Ha pasado mucho tiempo desde que nos vimos —le comentó el chico con una cara un poco triste acercándose lentamente a él.
Soobin se asustó ante eso y comenzó a hacerse para atrás, chocando contra la pared sin salida. Viendo eso el chico se detuvo y solo retrocedió, sentándose en la silla con ropa de Soobin.
—Ay hyung, no te pongas así —le reclamó con un puchero—. No tengas miedo por favor, elegí presentarme en esta forma porque creí que sería lo más familiar para ti, mírame, ¿acaso no te causo ternura? —le preguntó sonriendo nuevamente y señalando su cara.
—¿Forma? —preguntó Soobin, sin entender nada, mirando hacia un lado y preguntándose ahora por qué el vaso de agua aún no caía.
—Si, la manera en que me ves —le aclaró como si fuera algo obvio—. Si quieres puedo cambiar a otra —dijo y en ese mismo instante se transformó en un ser totalmente horrible con muchos ojos y formas puntiagudas a los lados. Soobin pegó un grito muy fuerte.
El chico volvió a ser como en un principio y se rió mucho de la reacción de Soobin, quien a su vez estaba agitado apretando las mantas con miedo.
—Perdón, perdón. No debí hacer eso. Es una suerte que detuve el tiempo, de otra forma tus padres se habrían despertado con ese grito —comentó muy calmado moviendo sus pies que colgaban desde el alto de ropa donde estaba sentado.
—Cómo qué... ¿detuviste el tiempo? —preguntó Soobin mirando instintivamente hacia el reloj de su habitación y dándose cuenta en ese momento que las manecillas estaban estáticas en las 2:54 con cincuenta y cinco segundos—. ¿Quién eres, que estás haciendo aquí? —le preguntó preocupado.
—Es mucho para contestar ahora, no me parece el lugar indicado. Es raro para mí estar aquí. Vamos a mi mundo un rato así te cuento, ¿quieres?
Soobin negó varias veces con su cabeza.
—Vamos hyung, será divertido, ¡puedes confiar en mí! —le dijo emocionado el chico.
—No, no puedo. Nada me dice que no eres un fantasma, o un demonio que viene por mi alma, yo no hice nada malo, ¡solo planeaba faltar un día al colegio! —confesó abrazado a su almohada.
—Bueno es verdad, supongo que aparecí de manera muy repentina. Pero te prometo que no tengo malas intenciones, al contrario, tengo algo muy importante que decirte —explicó bajando de la silla de un salto, y caminando hacia el espejo y señalándolo —. Vamos hyung, entra a mi mundo, te prometo que es muy bonito.
Soobin con el entrecejo fruncido de confusión se inclinó un poco para ver su espejo. Su expresión cambio a total sorpresa cuando vio lo que había en él. Si bien su propia imagen seguía ahí, el resto, en lugar de reflejar la habitación mostraba un bosque purpura en medio de la noche, con un camino de hojas amarillas que brillaban levemente, y unas cuantas amapolas que se encontraban dispersas entre hierba morada.
¿Cómo era eso posible?
Miro nuevamente al chico, y miró al espejo. No sabía si debía confiar, temía que sea algún tipo de engaño y que tras ese portal deparará su muerte, pero a la vez aún pensaba que si tal vez solo era un sueño, no era peligroso, y le daba mucha curiosidad. Además, viendo al chico, podía admitir que tenía algo de razón, se veía algo familiar. Tenía rasgos como los de una persona mixta, no podía decir que fuera asiático pero tampoco parecía del todo occidental, y parecía de su misma edad. Lo miraba con una sonrisa y tenía un hoodie amarillo, pantalón de piyama y ¿medias de gatitos? Había que admitirlo, si era algo tierno.
Soobin pensó unos segundos hasta que al fin tomó un poco de valentía, se destapó, se colocó sus pantuflas y con algo de frío camino despacio hacia el espejo mirando lo que había detrás del mismo.
—Después de ti —dijo el chico esperando que pasara.
—¿Por qué tengo que ir primero? —preguntó Soobin aún con algo de desconfianza.
—El último cierra el portal, ¿acaso sabes cómo sellarlo? Soobin suspiró resignado y procedió a pasar por su espejo-portal.
No se sintió nada extraño, fue como pasar por una puerta común. Al entrar al otro lado, quedó impresionado, porque estaba mucho más cálido, pero sin llegar a ser un calor insoportable, era un clima ideal, incluso soplaba una pequeña brisa que movía las hojas moradas de los árboles, que brillaban bajo la luz de las, ¿tres lunas?
Miró a hacía sus pies, y bajo los mismos estaba aquel camino de hojas amarillas casi doradas, junto con muchas flores rosas y celestes que nacían a los costados.
Sintió como el chico entraba detrás de él, y lo vio hacer unos gestos extraños en el espejo, para que finalmente se forme una especie de heptágono de luz con muchos detalles que se quedó dibujado en el espejo. Soobin quiso creer que eso era algo normal y solo miró hacia otro lado.
Luego de hacer eso el chico caminó siguiendo por el camino, y Soobin solo lo siguió.
—¿Ahora me vas a explicar? —exigió mientras miraba a sus alrededores aún con un poco de miedo, temiendo que algo raro aparezca entre los árboles.
—Ay Soobin, relájate, no tengas miedo. Eres de los pocos humanos que rompieron el acuerdo y pasaron al mundo de las ideas, disfruta un poco de la vista al menos, ya responderé todo eso —le dijo el chico como si nada.
—Espera, sabes mi nombre, ¿por qué no sé el tuyo?—indagó, tratando de ignorar y no alarmarse con lo otro que había escuchado.
—Porque no tengo. Nadie tiene en realidad, esas son cosas temporales. Pero bueno, no quiero confundirte. Si te resulta cómodo, puedes saber que yo debería haber sido Hueningkai, pero a veces me llamarías 껌딱지(kkeomttagji [1]). Puedes llamarme así ahora si quieres.
Soobin se río un poco ante ese apodo algo soso, no se imaginaba a él llamando a alguien así, pero a la vez había algo que no entendía, ¿porque dijo que debería haber sido?, ¿o que habría sido llamado así? Como si fuera algo que debería ser y no fue.
Pasaron unos segundos de silencio en los que seguían caminando alejándose del espejo, y Soobin a veces se daba la vuelta a verlo, temía que pudieran perderlo, estaba algo ansioso en ese lugar ajeno. Esperaba poder volver pronto.
—¿Estamos en otra dimensión? —le preguntó entonces.
—Hmm, podríamos decir que es algo así, más no tan exactamente. Estamos en el mundo de las ideas. Tú, vienes del mundo físico, el mundo de la materia. Aquí es el contrario, no existe la física o cosas como tal, puedes hacer lo que quieras. Ya estuviste aquí muchas veces, solo que no debes recordarlo.
—¿Lo que quiera?, ¿Podría, no sé, volar? —preguntó Soobin interesado. Era como en un sueño lúcido entonces.
—Claro, solo mírame.
Soobin miró a "Hueningkai", quien ahora portaba dos enormes alas blancas en su espalda.
Bajo la luz de las lunas, con el color violeta que impregnaba el lugar y con esas hermosas alas, el chico tierno parecía una especie de ángel. Soobin estaba casi hipnotizado por la hermosa
imagen que tenía. A pesar del cálido clima parecía tener las mejillas algo rosas, y su pelo ondulado y castaño parecía extremadamente suave. Era totalmente etéreo, como de un cuento de fantasía, pero a la vez lo sentía cálido y familiar. Le daba una sensación de cobijo, de casa, le transmitía suavidad de alguna forma, si es que eso era posible.
Se encontró anonadado al verlo, más temió al recordar algo, ¿no era el diablo antes el más hermoso de los ángeles? Tal vez se había muerto mientras dormía, y finalmente había llegado al infierno, solo que no se daba cuenta aún. Todo era tan raro, tan improbable e inesperado, que no sabía que pensar.
Hace unos minutos estaba en su cama y ahora resulta que la realidad se había roto, estaba en otro mundo donde el tiempo y el espacio eran otros y un chico desconocido le pedía que confiara en el.
—Puedes volar si quieres, puedes comer algo o pedir incluso que cambie el clima, ¿no es fantástico? —le contó sonriéndole muy emocionado de mostrar su realidad.
—¿Me dices que puedo hacer lo que quiera entonces?
Huening asintió. Luego rió, al ver que lo que Soobin entre las infinitas posibilidades, lo único que había hecho era crecer unos cinco centímetros hasta pasarlo, y aparecer un pequeño pan en su mano.
Siguieron caminando y mientras comía su pan, Soobin siguió indagando.
—¿Por qué hay tres lunas de colores? —preguntó Soobin tratando de pensar como era eso posible.
—No sé, me pareció que quedaba bonito —respondió Huening con simpleza.
En ese momento, llegaron a una parte más estrecha y densa del bosque, y al pasar por un pequeño agujero entre las ramas, llegaron a un claro donde había un pequeño lago de agua rosada y arboles con frutas raras.
—Siéntate hyung —le dijo el chico tomando asiento en la hierba morada y palmando el lugar a su lado para invitar a Soobin a hacer lo mismo.
Se sentaron, y mientras Soobin miraba las raras constelaciones y las lunas coloridas del lugar, Hueningkai siguió explicando.
—No deberías estar aquí. Esta prohibido que las personas del mundo material vuelvan a aquí antes de tiempo, o que visiten el lugar. Pero antes hubo un gran error, y supongo que estoy haciendo esto en compensación por aquello que no pudo ser. No lo recuerdas, pero todos estábamos muy emocionados con lo que íbamos a hacer en esta vida. Pero hubo un falló. Las cosas pasaron distinto, y ahora hay algo que debo evitar, incluso si para ello debo ir en contra de una de las reglas principales.
Todo eso el chico lo dijo muy serio mirando a Soobin, quien algo preocupado intentaba unir toda la información que les estaban dando.
—¿Rompimos un regla importante?, eso significa que, ¿nos van a castigar? —cuestionó nuevamente preocupado.
—No, no, de ninguna manera. No hay castigos aquí, ya no pensamos de esa forma, es una utopía. Las reglas están ahí y ya sabemos que lo mejor es seguirlas, lo aprendimos tras muchos
milenios de errores, pero, como este un caso extremo tuve que contradecirlas. Tengo mis justificaciones y estoy seguro de que otros lo entenderían.
—¿Hay otros? —curioseó Soobin mirando a los lados.
—Si, pero estamos muy dispersos. Aquí es infinito, no hay cosas tan lógicas, el tiempo pasa distinto, el espacio es otro, teniendo estas posibilidades no solemos amontonarnos mucho. Además, todos con los que estoy conectado están allá contigo...
A Soobin le daba curiosidad y a la vez un poco de pena. Estaba entendiendo un poco, pero no mucho. Le daba un poco de tristeza ver al chico angelical decaído, si bien le parecía todo raro y sabía que no podía confiar ciegamente, a más le hablaba más ternura le generaba. De pronto una duda creció en él. Si del otro lado, cuando le tiró con el vaso este lo atravesó, ¿tal vez ahora que estaban ahí, él podría...?
Estiró su brazo y por alguna razón apretó ambas mejillas del otro chico con su mano, haciéndolo sonreír un poco ante su repentina acción. Efectivamente, podía tocarlo.
—Parece que el lugar empieza a hacerte efecto hyung —Soobin no entendía a qué se refería con eso, ¿tenía algo que ver con lo que acababa de hacer?—, si nos quedamos mucho empezarás a recordar cosas.
—¿Ya nos conocemos? —preguntó Soobin, sintiendo esa pregunta salir desde algún lugar profundo y escondido de sí.
—En esta vida, no me conoces. Pero, si nos vimos hace unas décadas. Y hace unos siglos. Nos vimos muchas veces hyung, ya sabes, hay personas con las que de alguna forma siempre nos
encontramos.
Soobin no entendía, solo tenía 16 años, ¿Cómo que hace unas décadas? O es que acaso, ¿le hablaba de vidas pasadas y ese tipo de cosas?
—Pero, ¿ahora por qué no nos habíamos encontrado?
Huening dejó de mirarlo y pasó a mirar a la luna más brillante, la de color turquesa.
—Cómo te dije, hubo un error. Sabes, como cuando las fabricas no hacen suficientes empaques para las galletas y queda alguna suelta y sola.
Soobin miraba al chico mientras explicaba y mientras pensaba que parecía muy pequeño y abrazable. No entendía porque se había asustado tanto hace unos minutos en su cuarto.
—Pero, si es una utopía, ¿por qué hubo un error? —le preguntó con genuina curiosidad.
—Supongo que nada esta exceptuado de los mismos. Nada es del todo perfecto, ningún lugar tampoco, ni tu mundo ni el mío. Supongo que es algo inherente a todo—explicó muy pensativo, buscando las palabras correctas mientras miraba una flor que tenía en su mano—. Y ese error, algo que podría parecer tan simple, modificó todo. ¿Escuchaste hablar del efecto mariposa?, una cosa pequeña y sencilla, puede alterar todo el transcurso de los hechos. El que yo no esté ahí cambió muchas cosas, y es triste en algunos casos, bueno en otros, pero ahora mismo es muy peligroso, y de eso vengo advertirte.
Hueningkai tiró la flor a un lado y lo tomó de la mano, y mirándolo con total seriedad le dijo:
—No duermas, debes ir al colegio mañana.
Soobin dio una risa corta, estaba muy concentrado y serio en las palabras del chico, más ahora no pudo evitar sentir algo de gracia.
—Es en serio hyung, yo sé que estás cansado, puedes dormir un poco aquí si quieres, pero tienes que ir, por favor, confía en mí, ¿si?
Ver al chico tierno con una cara tan preocupada mientras apretaba su mano, conmovió el corazón de Soobin.
—Hmm, no sé, tal vez lo piense —le dijo fingiendo estar dudoso para molestarlo.
—Hyung, ¡por favor! rompí la regla y te traje aquí para decirte eso, créeme que es importante—le insistió agitándole su brazo con sus manos.
—Está bien, está bien —cedió Soobin al verlo tan preocupado—. Pero cuéntame un poco más.
En ese momento Huening aliviado de que Soobin prometió hacerle caso, procedió a contarle algunas cosas más sobre el lugar. Cosas como que, en la infinidad del espacio, cada persona
podía estar en el lugar que a su imaginación más le plazca, y por eso mismo el estaba en ese lugar con esas características. Soobin mientras, probó el agua rosada del lago y se dio cuenta de que en realidad, era limonada rosa. Al ver que todo ese lugar había sido creado de cierta forma por él, pensó que de verdad el chico era una ternura. Era una pena que en su vida normal no estuviera con él.
También le comentó que no es la única persona que extrañaba, sino que era a todo un grupo, y que por esto mismo había varias personas que él iba a encontrar en su vida más adelante, pero
que en realidad también ya conocía al igual que a él. Le dijo que le encantaría hablar con ellos, pero este había sido un caso especial en el que debía intervenir si o si, del que no podría solo quedarse mirando, así que era la única vez que iba a hacer algo así. Le dijo que de igual forma estaba feliz de no tener que esperar tantos siglos para poder volver a encontrarse, y ahí Soobin entendió que el tiempo en aquel mundo pasaba mucho más lento.
Todo lo que Huening le contaba le parecía interesante y asombroso, de cierta forma aún no caía en lo que pasaba y se sentía muy curioso e impresionado. Sin embargo, aunque él no quería, el cansancio que ya tenía de antes le ganaba, y comenzó a sentir sueño, junto con algunas sensaciones extrañas. Sentía como flashes de imágenes sin sentido por momentos. Escuchaba palabras al azar, más
en la mayoría de las veces no podía entender que decían. También, sentía un cambio en sus emociones. Su miedo de hace un rato era casi inexistente, estaba como entrando en un trance debido a que sentía muchos cambios en su estado de ánimo, como si lentamente se fuera poniendo más y más cómodo. Lo más raro, era que sentía como si de un momento a otro hubiera desarrollado un gran cariño por aquel chico, como si de pronto al mirarlo sintiera que era valioso, y que lo apreciaba demasiado. Y por último, sentía como si extrañara alguien, más no sabía a quién, o quiénes. Era raro, muy raro. Pensó que tal vez era eso a lo que se refería hace un rato cuando dijo que comenzaría a recordar cosas.
En ese momento un cachorro pasó corriendo hacía un lado, logrando que soltara una expresión de alegría al ver lo bonito y pequeño que era. En todo su recorrido, era el primer animal que veía.
—Wow, tu presencia ya comienza a afectar incluso el lugar. Tal vez deberíamos irnos ya —consideró Hueningkai al ver el perrito que olfateaba las flores.
—¿Eh? No, no, por favor. Dijiste que podría dormir un poco, estoy cansado—reclamó Soobin estirándose un poco.
Huening lo miró, y entonces pensó que no había hecho una cosa tan complicada como traer a un humano a ese mundo, ni había esperado tantos años sin poder interactuar con alguien importante y extrañando a Soobin para nada. Podía aprovechar un poco.
—Mmm, bueno, está bien. Nos quedamos un rato más, de todas formas, tal vez si tengamos
tiempo.
Con eso dicho, Soobin se acostó en el regazo de Huening y se puso cómodo. El miedo finalmente se había disipado por completo, y ahora se sentía muy a gusto en su compañía, así que por alguna razón sintió como si tenía la confianza suficiente para hacer eso.
Escuchaba el sonido del lago y al perrito correr cerca de ellos. También en un momento cercano a al caer dormido, sintió las manos de Huening acariciar su panza. Le hacía cosquillas, más no le molestó, le pareció muy tierno.
No sabe cuánto tiempo pasó, pero se despertó sintiéndose bastante descansado. El cielo seguía casi igual. No podía determinar cuánto podría haber pasado, y también recordó que allí
el tiempo era muy distinto, así que no importaba en realidad.
Se levantaron y volvieron por el mismo camino en la leve oscuridad de la noche. Sintió que la mano de Huening se entrelazó con la suya en el camino, más no le molestó, al contrario, se sentía lleno de paz.
Al momento de estar frente al espejo, una enorme tristeza lo invadió. Se sentía terrible y no podía explicarlo, se sentía como cuando era pequeño y tenía que despedirse de sus abuelos para volver a su ciudad luego de haberlos visitado en vacaciones. Se sentía como despedirse
de un amigo de la infancia que se iría a estudiar a otra ciudad.
Sintió lagrimas formándose en sus ojos, y le pareció muy raro, no entendía porque pero sentía muchísimas ganas de llorar.
Huening lo tomó de sus dos manos mirándolo antes de decirle unas últimas palabras.
—Por favor, recuerda que tienes que ir sí o sí al colegio, no te duermas. Cuida mucho de Taehyun —Soobin se sorprendió al escuchar el nombre de su amigo—. Te diría que cuides del
resto, pero no los conociste y no sé sus nombres actuales. Ojalá algún día se encuentren.
No sabe muy bien porqué, pero al ser una despedida Soobin tuvo un impulso que, de ser la vida cotidiana y normal, lo habría sorprendido y dejado confundido, incluso habría tenido sus consecuencias, pero que en aquel mundo morado y mágico parecía algo normal e intuitivo,
algo que simplemente le nacía y le parecía adecuado hacer. No lo pensó mucho, miró a Huening y le dio un muy corto beso en los labios. Este mismo se sorprendió un poco, más sonrió y volvió a abrazarlo. En esa posición le dijo suave al oído:
—Te estaré cuidando, ¿si? Nos vemos la próxima.
Una pequeña esperanza se formó dentro de sí. Esperaba volver a ver a Hueningkai, de alguna forma, no podía solo separarse para siempre luego de haberlo conocido y haber estado juntos
tan poco tiempo.
—¿Habrá próxima? —preguntó mientras apretaba al más pequeño contra sí.
—Me refería a la próxima vida, bobo—le contestó riéndose un poco, y suspirando al fin.
Sintió por uno rato la caricia de Huening en su espalda, y su respiración tranquila en su cuello, sintiéndose calmado y casi que somnoliento, cuando de repente, todo se volvió blanco y Soobin escuchó el sonido de un vidrio romperse.
...
Se levantó, estaba en su cama acostado en medio de la oscuridad. Encendió la luz y vió la hora, eran las 2:55am. Sentía mucho frío de repente.
Le pareció raro, ¿no se supone que debería haber vuelto por el espejo? Tal vez si había sido un sueño después de todo. Algunas raras veces, era un poco sonámbulo, y quizá había tirado el
vaso soñando.
Se levantó para buscar un trapo para recoger el vaso roto y secar el agua, cuando pasó por la habitación de sus padres le preguntaron sobre el estruendo y si estaba bien, el solo dijo que
había tirado un vaso por accidente.
Luego de limpiar se quedó unos segundos estático mirando la pared preguntándose, ¿qué carajos había pasado? Comenzando a analizar todo lo que recordaba.
Se acostó, por alguna razón con mucho sueño a pesar de haber descansado por lo que se sintió mucho tiempo, y cayó dormido a los pocos minutos.
Por la mañana, mentiría si no dijera que pospuso la alarma tres veces y realmente casi no se levanta, pero recordaba la cara de aquel chico raro y encontró algo de motivación para hacer
el esfuerzo, se cambió, tomó su desayuno rápido y tomó el metro hacia el colegio.
En el camino pensaba sobre lo ocurrido en la madrugada, que era una total locura si lo analizaba fríamente, no sabía si creer que de verdad había pasado, pero a la vez dudaba que haya sido solo un sueño, porque había pasado mucho tiempo y recordaba todo a la perfección.
El jamás recordaba ni un cuarto de lo que soñaba.
O tal vez solo estaba enloqueciendo.
Miró su teléfono y decidió mandarle un saludo a Taehyun, pensando en lo que había dicho el chico del otro mundo. En eso, mientras bajaba por instragram un post de un grupo le recordó que su audición para una empresa de idols sería en dos semanas. Estaba muy emocionado, con todo el tema fantástico, ya se había olvidado de eso tan importante para él.
Pero mientras iba en el metro, este freno de a poco, mientras se sintió todo temblar con gran fuerza, lo que hizo gritar a muchas personas, incluso las luces parpadearon y se apagaron por
completo unos segundos. La gente se miraba asustada y no entendían nada. En medio de dos estaciones, el metro quedó frenado, y la gente en él se preguntaba qué había ocurrido.
Pasaron unos largos minutos de confusión, en los que finalmente este avanzó y llegaron a la estación, sin embargo algunos pocos si sabían lo que había pasado, porque las redes socialesen el instante se llenaron de posts sobre un terremoto muy fuerte que acababa de ocurrir, y los que tenían su celular y un poco de señal pudieron verlo.
Llegó con un poco de demora al colegio, más se lo justificaron cuando explicó lo sucedido.
Tenía un poco de ansias, si Hueningkai había insistido en que tenía que ir a clases, tal vez es porque algo importante iba a ocurrir. Sin embargo se decepcionó al ver que el día transcurrió normal, sin nada extraño o fantástico en sí. Comenzaba a pensar que de verdad la cosa solo había sido un sueño muy elaborado por su cerebro.
Luego de eso pasó directamente por su práctica de canto para seguir trabajando en preparar su audición, y no fue hasta que estaba cayendo la tarde que tomó nuevamente el metro y llegó a su casa. Tenía mucha hambre y quería cargar su teléfono que se había quedado sin batería a mediodía, pero se sorprendió cuando llegó a su casa y vió a muchas personas con uniformes de construcción y al encargado del alquiler andar cerca, junto a sus padres preocupados en la vereda, corriendo hacia él.
—Te llamé muchas veces, ¿por qué no contestaste? Igual te deje mensajes explicando todo— le comentó su madre.
Llevaba horas sin usarlo, así que no entendía nada de lo que pasaba.
Le explicaron que parte de la casa sufrió con el terremoto, y que aunque por suerte nadie había estado allí, había derrumbes bastante serios y quizá demandarían al casero por las condiciones de los cimientos.
Le prohibieron pasar, porque era peligroso, más su madre le mostró fotos.
Se quedó sin habla cuando vio las fotos de su cuarto. Ahí, parte del techo se había derrumbado , y una pesada biga había caído sobre su cama, precisamente en la zona de la cabecera. Un escalofrío le recorrió la espalda. Para colmo, en el estante de en frente de la cama, se podía ver que, completamente intacto, había un pequeño frasquito que contenía lo que parecía ser limonada rosa. Ahora todo encajaba y tenía sentido.
De verdad, no había sido un sueño.
