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Déjenme contarles algo, un hecho que muchas personas quieren negar, algo que se rechaza ya sea por seguridad o por el simple hecho de aferrarte a tus ideas sin importar si están mal o no, y es que los seres humanos somos entidades de mente cerrada, creen que algo nunca debe de salir de su zona de confort, nunca abrimos la mente a nuevas posibilidades, siempre encerramos ideas que no queremos aceptar en lugares específicos, en toda nuestra vida creemos que hay 2 lados de la misma moneda ¿o me equivoco?, la respuesta es no, pensamos que todo lo que existe es bien y mal, blanco y negro, luz y oscuridad, día y noche, pero nunca nos ponemos a pensar en la delgada línea que los separa, en lo que hay dentro de esos 2 lados, esto nos lleva a un problema aún mayor.
La Ignorancia, pero, ¿Qué es la ignorancia?, la respuesta es muy sencilla, es no querer saber algo por el mero hecho de no querer hacerlo, aun sabiendo que existe algo que te hará conocer ese hecho, un ejemplo de ellos es el conocimiento de lo sobrenatural, algo que todo mundo desea conocer, pero que casi nadie quiere que sea real, después de todo, si lo fuera sería algo fuera de nuestro control, aun cuando muchos han tenido pruebas y escritos que les demuestran lo contrario, eso señores es la ignorancia.
Aún recuerdo sus palabras, “Muchos dirán que creen en mi padre, pero la cruda verdad es que no lo dicen de corazón, ya que si de verdad lo hicieran tendrían que creer en mi también, aquel ser que se describe como el creador de la maldad, un ser tan vil que traiciono a los suyos por poder, ¿pero alguno de ustedes ha preguntado mi lado de la historia?”. Solo el recuerdo de ese pequeño fragmento eriza mi piel;
El vaticano. Aquella ciudad que se describe como el pináculo de la verdadera fe, sus calles pulcramente cuidadas y su estabilidad económica los vuelven la envidia de muchos, esto mismo reflejándose en el brillo que esta durante el día, donde miles de personas, tanto turistas como habitantes locales van a visitar la casa de su señor, la euforia se puede sentir en ello. Después de todo, es imposible no sentirse enérgico al ver toda la luz que se desea transmitir. El resplandor que nunca pensarías que pudiera ceder. Pero estamos muy equivocados en ello, la oscuridad de la noche apaga toda esta emoción, el cansancio se ve reflejado en las personas a altas horas de la noche, por ello mismo todos corren a sus casas con sus familias a descansar.
Pero hay algo diferente esta noche, algo particular se siente en el aire, los vientos resoplan con poder, como si gritaran por el miedo de la persona que los visita, un sentimiento que empezó a alojarse en las personas, la luna particularmente no brillaba esta noche, a pesar de ser luna llena, todos sintieron las advertencias, con pasos apresurados se dirigieron a sus casas, las ventanas se cerraron inmediatamente.
11:00 p.m. de la noche……Las sombras en los callejones empezaban a crecer, esto aun sin personas presentes, poco a poco cada sombra y atisbo de oscuridad se arremolino en un solo lugar, una figura empezó a formarse, piernas, torso, brazos y cabeza, el cuerpo de un humano promedio, aunque de humano no había nada en su interior. La luna ilumino aquel ser corpóreo, su tamaño imponente de casi 2 metros podía sacudir a cualquiera, combinado con una vestimenta aristocrática que consistía en un traje hecho a la medida, camisa negro mate y corbata de un rojo carmesí, esto solo incrementaba su atractivo, pero sin duda su cara era la que dejaba sin palabras, mandíbula finamente entallada, ojos de color rojo tan profundos que podían perforar tu alma, su cabello tan negro como la noche y una apariencia que no podrías describir como humana.
Su vista se fijó en la estructura delante de él. Aquel lugar que se describe como la casa de su creador, para el no era mas que un edificio más, pero suponía que era un poco acorde para lo que había venido, sin tomarle mucha importancia se fijo en el domo de la iglesia…… 6 pares de alas más oscuras que el negro de la noche surgieron de su espalda, sin esfuerzo se elevo sobre el cielo, tomo unos segundos para admirar la ciudad, dándose cuenta de lo vacía que estaba, sin darle importancia, se dirigido al techo del edificio, solo vasto 1 segundo para identificar un buen espacio para sentarse, uno donde pudiera ver la mayoría de la ciudad con facilidad.
—Es increíble cómo ha avanzado la arquitectura, aunque siguen aferrándose a los diseños algo clásicos, supongo que es difícil poder cambiar lo tradicional. — Con un encogimiento de hombros le resto importancia. De la bolsa de su traje, tomo la cajetilla de cigarros que siempre traía consigo, coloco uno de los tubos de cáncer y lo encendió con una pequeña flama que se genero de su dedo. Sintió como poco a poco el humo rellenaba sus pulmones, solo para exhalarlo segundos después. Esto continuo por unos minutos, llegando hasta el final del cigarrillo, con una última bocanada, volvió a exhalar el humo, viendo como este creaba pequeñas formas. Las cuales desaparecieron por el fuerte viento en la zona, uno que no afecto al individuo, incluso su cabello se mantenía en la misma forma. Con un poco de irritación volteo su mirada sobre su hombro.
Delante suyo había un hombre muy parecido a él, incluso podría decir que era como verse así mismo, claro, obviando diferencias innegables, como su cabello planteado con destellos dorados, o sus ojos amarillos como el oro, incluso el traje finamente cocido de color blanco con detalles azul rey, pero sin duda lo principal eran sus 12 alas en su espalda tan blancas que dejarían al mismo blanco en ridículo, aun así, no podía negar el parecido en sus facciones.
—Miguel. Susurro el nombre con cuidado, de aquella persona.
—Lucifer. Contesto el recién llegado.
Ambos se quedaron viendo fijamente, ninguno quiso demostrar debilidad ante el otro, una vieja costumbre que ambos sabían que compartían. Al final después de un tiempo que se sintió una eternidad el recién llegado aparto la mirada, sin perderse la sonrisa de suficiencia que apareció en el azabache.
—Aun después de tantos siglos sigues sin poder ganarle a tu hermano mayor. Una risa burlona se escuchó en el cielo.
—Y aun tu después de tantos siglos siguen siendo un ególatra que no puede evitar restregar la victoria a sus adversarios. — Contrataco sin cuidado.
—Culpable de todos los cargos, supongo que es algo que está en mi naturaleza. Su sonrisa no hizo mas que crecer ante aquella declaración, restándole importancia hizo un ademan a su hermano indicando que se sentara junto a él.
Miguel vio como una sombra se formaba en medio de ellos 2 en cuanto tomo asiento. Dicha sombra tomo la forma de una botella que reconoció como uno de los vinos mas caros en el mundo y un par de copas. Su mirada ignoro rápidamente la botella que fue tomada por su hermano Lucifer y en lugar de ello vio con curiosidad la forma de las copas, una de ellas hecha de plata pulida y adornos de oro en la agarradera donde podía ver su reflejo con facilidad, mientras que su contraparte era de un color metálico con matices oscuros, ligeras abolladuras y partes de ella estrellada. el vino fue cuidadosamente servido en ambas copas. Lucifer fue el primero en tomar una, siendo la copa demacrada la que decidió tomar. Un hecho curioso a la vista de Miguel
— ¿No crees que es algo descarado venir y sentarte cómodamente en el lugar que representa la casa de nuestro padre? Pregunto bruscamente Miguel mientras tomaba un ligero trago de su copa.
— Que yo recuerde el aún es mi padre. Dijo Lucifer —Es normal visitar la casa donde creciste, o bueno, aunque sea la casa que se trata de representar.
Miguel ante ello solo negó – Esta es mi casa, recuerda que ya no puedes considerarla un hogar.
Ante esa respuesta Lucifer perdió la sonrisa, un ligero ceño fruncido se dibujó en su rostro – Sigues sin tener tacto para decir las cosas, aunque sean obvias. Pensar que la empatía es una cualidad que te falta pulir, algo en lo que Gabriel y Raphael son mejores. Menciono Lucifer. Una sonrisa triste adorno su rostro, la cual desapareció tan rápido para el ojo humano que uno nunca la hubiera visto, pero Miguel era todo menos humano, el la vio, lo que hizo que las ideas en su mente crecieran, aquellas ideas que lo hicieron venir hasta aquí y empezar a charlar con su hermano. Sus ojos captaron como Lucifer volvía a encender un cigarrillo sin importarle el mundo.
—Veo que aun después de un siglo no puedes quitarte el habito de fumar. El tono de regaño se podía identificar con facilidad.
— ¿Me puedes culpar?, es innegable que este ha sido de los mejores inventos de los humanos hasta la fecha. Una suave risa burlona escapo de sus labios.
Miguel frunció el ceño ante ello —Claro que no, este ha sido de los peores, es algo que ha cobrado miles de vidas por su negligente uso, todos los humanos creen que no les hará daño fumar, o si lo conocen lo desechan.
—Es porque los humanos son tontos, ignoran las cosas que los pueden dañar, solo por sentirse mejor o poder disfrutar un poco de emoción en sus vidas. Contesto Lucifer con desgane.
Ante ello el joven rubio tuvo que darle la razón a su hermano, las personas muchas veces buscaban emoción sin importar las consecuencias.
—Esto es culpa nuestra, sin duda nosotros y padre ayudamos a que sus ideas de indestructibilidad crecieran. Un trago de vino amargo paso por la garganta del ángel, sus ojos se posaron en una parte de la ciudad donde observo un grupo de adolescentes corriendo con unas sonrisas en sus bocas, ajenos al peligro —Toda la ayuda que le brindamos a las personas sin importar que crean en nosotros o no les ha dado la idea que no les puede suceder nada. Un simple choque que los puede matar nosotros lo evitamos y ellos creen que fue por suerte, por ello no aprenden y lo siguen haciendo……Algunas veces he pensado que es por inmaduros, se que si pudieran vivir mas sin duda aprenderían, podrían logras más cosas, no sé porque padre no me permite brindarles una longevidad mayor a todos sus hijos, así podría ver a su máxima creación crecer más fuertes y sabios. —
—Eres un tonto. Insulto Lucifer. Aquella frase provoco que Miguel lo viera con enojo, este mismo no se inmuto ante la mirada, sus ojos estaban fijos en su copa de vino a medio llenar —Para ser un ente que ha vivido por milenios aun eres un tonto hermano, tu que dices estar mas cerca de nuestro padre e incluso proclamándote como el único que se sienta junto a él, eres ciego a sus deseos, algo que se le fue contagiado a los humanos……. supongo que por eso les guardo rencor.
— ¿Por ser tontos los odias?, ¿No crees que eso es soberbio?, te burlas, pero tu caíste de la gracias por tus tonterías. Esas palabras calaron en lo profundo del rey de las tinieblas, sus ojos brillaron con rabia dirigida aquel que llamaba hermano, más por su incomprensión que por el insulto, ¿Por qué nadie vio el trasfondo de sus acciones?, para todos era un ser traicionero y que solo ser reía de las personas para poder sacar provecho de ellos, todos pedían que los comprendieran……pero nadie lo comprendía a él.
—Lucifer deja de pensar que tu orgullo te hace superior incluso que padre, eso solo te lle. – Miguel no pudo terminar de hablar al ver como su hermano le dirigía una mirada amenazante.
— ¡Te equivocas! El viento soplo fuertemente ante el grito del diablo. Esto hizo exaltar a Miguel al ver la rabia de su hermano, inconscientemente se puso en guardia por cualquier acción que pudiera suceder, algo que no pasó desapercibido, provocando una rabia mayor dentro de él.
— ¿Porque demonios son tan ciegos?, todos me juzgan pensando que he cometido los actos de la historia por cumplir mis deseos, nadie nunca se molesto en ver porque lo hice, solo lo dieron por hecho, incluso padre lo hizo, nunca cruzo por la cabeza de ustedes que, hacia todo por una razón ajena a mí, ustedes que se jactan de la sabiduría, cuando realmente son de mente cerrada. — Poco a poco el tono de Lucifer adquiría mas rencor, al fin se estaba rompiendo, siglos de ser visto como lo peor del mundo cuando él nunca lo pidió, por fin pasaban factura, después de todo, no importa quien seas, siempre tendrás un limite para soportar lo que te arrojen.
— ¡Entonces ilumíname!, ¡Lucifer! — aquel ángel que portaba el titulo de la mano derecha de Dios se levantó hasta quedar delante de su hermano — ¡Aquí y ahora tienes la oportunidad de explicar tus acciones!.
— ¡Porque quería salvar a la humanidad! Grito Lucifer con todas sus fuerzas.
— ¿De quién?.
— De nosotros mismos. Respondió sin duda Lucifer.
— ¿Pero de qué demonios hablas?, nosotros nunca les haríamos daño, siempre buscamos lo mejor para ellos, quitarles las complicaciones de la vida para que puedan existir en paz, que vivan eternamente con nosotros.
— De eso mismo los quería salvar, ustedes los quieren proteger y apagar su potencial, no ven que al hacer eso lo único que lograran será estancarlos, los humanos son magníficos, sin duda la mejor creación de nuestro padre incluso sobre nosotros. – La voz de Lucifer adquiría un tono cariñoso al recordar aquellas criaturas que veía con anhelo – Pero es esa misma chispa que los hace superiores es la que nadie quiere ver, incluso ellos mismos no pueden alcanzar a verla a detalle, pero ahí está. Esa misma luz que tienen ellos se extinguiría ustedes lograban lo que deseaban con el Edén, incluso Adán y Eva hubieran sufrido esas consecuencias, por eso mismo provoque que cayeran de la gracia de padre.
— ¿Y eso como ayudo?, lo único que sucedió es que perdieran su eternidad. Cuestiono Miguel.
— Pero eso mismo los hizo evolucionar, ve la ciudad delante de ti. Sus brazos hicieron el ademan dirigido a la ciudad del Vaticano —Esta arquitectura, ideales y conocimiento, todo esto se logró porque los humanos ya no son eternos, ellos mismos saben que tienen que evolucionar antes de que se les acabe el tiempo, eso es lo que les hace especiales, su chispa interna que les permite avanzar por más inverosímil que parezca, algo que hubieran perdido por la eternidad, ¿O acaso crees que con la eternidad solo ganaban felicidad?, ¡No!, se hubieran estancado y no hubieran cambiado nada, después de todo, el curso del tiempo los vuelve mas fuertes y sabios, sino me crees piensa en algo, tu y yo hemos vivido por milenios y poco hemos cambiado, pero conoce un humano cada década y lo mas seguro es que sea una persona diferente en cada reunión. Es por esto mi enojo, porque nadie lo comprende, ni tú, ni mis hermanos, ni los humanos y tampoco nuestro padre.
Poco a poco la respiración de Lucifer se calmó, su cuerpo perdió fuerza y se sentó para calmar sus pensamientos, dejando a Miguel con múltiples pensamientos.
— ¿Por esto hiciste todos esos pecados?, decidiste cargar todas las culpas ante el mundo para salvarlos, ¿no es así? La única respuesta que recibió fue el silencio por parte de su hermano, pero eso no le importaba, ya conocía la respuesta, por fin conocía la razón detrás de las acciones de aquel ser que era considerado como el máximo mal, un ángel que decidió portar la mascara del malvado y llorar en silencio mientras veía como su nombre era manchado por quien consideraba familia, todo para salvar a una raza que lo único que le daban era repudio como agradecimiento, ¿Realmente quien era el verdadero ángel en esta vida?, la respuesta era clara a sus ojos. Tal y como su padre hacia lo hacía, el decidió hacer algo que no había hecho en milenios……abrazar a su hermano, rodear sus brazos en su cuerpo para transmitir el sentimiento de amor del que fue privado injustamente. Con eso algo se rompió en Lucifer y las lagrimas empezaron a surgir, el llanto de un niño perdido se escuchó en el claro, todo por una acción que podía ser insignificante, pero que le demostraba que aun podía sentir aquel cálido abrazo de su familia.
Ninguno dijo nada más después de eso, solo se quedaron en esa posición, no les importaba el tiempo — ¿Qué hubiera pasado si nuestros papeles se invirtieran Miguel? Pregunto en un susurro, estaba cansado y por fin lo demostraba, tanto tiempo interpretando este papel por fin lo había roto.
Su hermano solo se quedo callado, no contesto por varios minutos — El mundo sería mejor—, con aquella respuesta desapareció en partículas doradas, había regresado al cielo.
Lucifer se quedo aun en la posición que tenía, sus ojos se fijaron en el cielo —Y tu Padre, ¿Qué hubiera pasado si Miguel descendiera y Lucifer ascendiera? La única respuesta que recibió fue una brisa helada, una sonrisa hueca se formó en su cara.
Al parecer incluso Dios no tenía todas las respuestas.
Sus ojos rojos se fijaron en un nuevo punto por lo que parecieran horas, nunca se apartaron de él, parecía que examinaban el alma de uno mismo, aquellos ojos que pedían una respuesta clara, sus labios se abrieron para poder hablar.
“Porque no dejas de leer y te haces la misma pregunta que le dije a Dios”
