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What if...? DekuRody en el viaje

Summary:

En la película tenemos una escena en la que vemos viajar a nuestros protagonistas... ¿y si las cosas se pusieran un poco más emocionales? Quizás Rody no puede guardarlo todo en su pecho.

Contiene spoilers.

Work Text:

Rody sabía que no tenía sentido “sentir”, no por una persona que acaba de conocer, no por “él”. Y, aun así, se encontraba observando cada cosa que el otro hacía, se encontraba preocupado no sobre sus hermanos, sino preocupado por él, en cómo saldrían de esta, juntos. Ya no pensaba únicamente en cómo se zafaría de esta situación, sino que quería encontrar la manera de ayudar. Qué irónico, ¿no? Hace poco lo único que quería era alejarse de ese “exagerado héroe de pacotilla japonés” que le había perseguido y luego columpiado por todas partes, y ahora era todo lo contrario. A veces incluso, mientras manejaban, olvidaba cuál era la real situación en la que se encontraban. ¿Era un monstruo y una mala persona por olvidarse a veces de sus hermanos, del mundo, de los problemas y gozar por solo segundos de ese extraño viaje improvisado? La sensación de peligro iba y venía, podía verlo en Pino, quien de pronto parecía estar con angustia e hipervigilancia, para después estar relajado, incluso optando por acurrucarse en el regazo de Midoriya.

“Creo que le agrado más, ¿no crees? Mira se ven tan a gusto…”, comentaba el héroe, para luego quedarse callado, recordando lo que verdaderamente ese “poder” significaba. Rody no podía evitar sonrojarse, odiaba su propio poder a veces, pero este hacía lo que quería de vez en cuando, sus emociones eran tan honestas que escapaban apenas se distraía un poco.

Hicieron una parada, en aquel prado de flores, estaba por atardecer y necesitaban un descanso. Tras almorzar con los restos de la comida, que procuraban consumir con mesura (y para evitar demasiadas paradas), los dos se sentaron, compartiendo un momento de paz. Midoriya era alguien expresivo, pero también era inesperadamente serio. Rody no tenía idea de qué cosas pasaban por su cabeza, pero algo le decía que era un torbellino de pensamientos, de preguntas que nadie podría responder, de preocupaciones de todo tipo. “Puede que nos parezcamos después de todo”, pensó Rody, quien sentía que podía entender a Midoriya, aun si este era un héroe, podía entender lo que era llevar a otros consigo en sus hombros todo el tiempo. “¿Podría comparar nuestras cargas? No lo sé, pero…”.

—Oye, Izuku —le llamó Rody.

—¿Hm? ¿Qué pasa, Rody? ¿Todo bien? —y ahí estaba, esa mirada dulce, esos ojos brillantes, esa sonrisa amable y suave. No estaba ocultando nada con esa sonrisa, esa era la manera de Midoriya de mostrar calidez. Era agradable, como un baño de sol destilado entre las hojas de un gran árbol. ¿Cómo podía ser tan amable? ¿Cómo podía ser quien era con todo y lo que había sucedido? Rody supuso que podía entender un poco, pero él lo hacía sólo para sus hermanos, para sus hermanos su amor jamás se iría, su sonrisa siempre sería dulce, su voz siempre sería gentil. Pero, ¿cómo lo hacía Midoriya? Aun después de lo que hizo… él lo salvó y estaba más preocupado por Rody que por sí mismo. “No sé si es una buena persona o un idiota, o si yo soy el idiota”.

—¿Sueles cargar con todo solo a menudo? —preguntó por fin. Aquello pareció sorprender a Midoriya.

—¿Cargar todo solo?... —repitió, suavemente, poniendo su mano sobre sus labios. Su ceño se frunció, como si le hubiesen preguntado por el significado de la vida. Suspiró por fin, removió su mano y, mirando a los ojos a Rody, le dijo—: No creo que cargue nada por mí mismo, por eso soy de los héroes menos geniales, por no decir el peor, ¿recuerdas? Te dije que por eso quiero volverme un héroe genial que salve a todos con una sonrisa.

Rody sintió dolor al escucharlo, podía sentir a Pino, que estaba en la capucha de su prenda, afligido y casi al borde de las lágrimas. Agradecía que Midoriya no pudiese verlo. ¿Cómo no sentirse mal con algo así? Había visto a Midoriya lo suficiente para pensar que era más esforzado y valiente que muchas personas. Tener poderes no te hace alguien inmediatamente noble, lo sabe mejor que nadie, los héroes no son siempre personas tan nobles ni entregadas. Por eso, escuchar que alguien que lo intentaba con tanto ahínco hablaba así de sí mismo… le hacía cuestionarse todo. ¿Serían así todos los héroes en japón? O, ¿habría otra razón para que Midoriya sea tan duro consigo mismo? ¿De quién eran esas expectativas?

—Cargas con todo tú solo —afirmó Rody—, lo sé porque soy igual, no digo que entienda el peso en tus hombros, pero —colocó su mano sobre el hombro de Izuku—, pienso que no deberías cargarlo todo tu solo porque crees que es una forma de compensar todo lo que no estás haciendo justo ahora, un héroe no puede salvar a todos en todo momento, creo que es imposible… ¡No me mal entiendas! Pienso que… pienso que nos sacarás de esta, definitivamente, solo que… no deberías cargar con todo, tienes otros compañeros, ¿no es así? Seguro ellos también tienen fuerza para apoyarte y esperan de ti menos de lo que te exiges.

El rostro de Midoriya se quedó helado, como si le hubiesen lanzado una bomba en la cara, o golpeado con un extintor en la cabeza. Rody se preguntó si no había dicho demasiado. Esquivó la mirada, Pino estaba ardiendo de la vergüenza, y seguramente también se le estaba reflejando en su rostro. ¡Había dicho algo muy…! ¿Y con qué derecho lo había hecho? Maldición, ahora sentía que había sido grosero. ¿Sus palabras habían sido insensibles? ¿Las diferencias culturales tendrían algo que ver? No sabía.

—Rody —le llamó Midoriya, suavemente—, agradezco tus palabras, pero… no lo entiendes, realmente, aun no soy suficiente. Lo único que puedo hacer, soportar esto, para ayudar a otros, para aligerar el peso en sus hombros… yo… yo quería pedir ayuda, ¿sabes? En realidad, quería rogar por apoyo, que alguien viniera, que te sacaran de aquí y a mí también y, aun así, no salió una sola palabra de mi garganta, sino que hice lo que me indicaron, porque, si yo pido ayuda, ¿cómo voy a ser quien responda al llamado de la ayuda? Tengo que ser más fuerte, tengo que poder con todo.

Rody no supo en qué momento, pero se había lanzado hacia Izuku, antes de darse cuenta, lo tenía en sus brazos, le abrazaba con tanta fuerza como le era posible. Podía sentir las claras diferencias. Rody era delgado, tenía tanto músculo como su pobre dieta permitía, era rápido y ágil, pero a cambio era flacucho. Midoriya en cambio se sentía… firme, duro. La suavidad y redondez de su rostro no podrían delatar, así como su traje, los músculos que ocultaba ese cuerpo. Rody sentía que abrazaba una roca en el sentido físico, pero en otro sentido, sentía que abrazaba algo increíblemente suave y preciado, alguien a punto de llorar. Midoriya regresó el abrazo, su fuerza era abrumadora, su calor era tranquilizador. “Hasta los más fuertes necesitan a alguien —pensó Rody, quien podía sentir un suave temblor, Midoriya estaba temblado—, eres demasiado noble, Izuku”.

—Para mí eres un héroe increíble, ya me salvaste la vida dos veces, y jamás has dejado de intentar, aun con todo el peligro me has dejado sentirme a salvo y creer que mi vida no ha terminado, que regresaré a casa —Rody odiaba que su voz salía quebradiza, debilucha, repleta de emoción—, por favor date algo de crédito, ¡eres el héroe más genial que ha pisado la tierra! ¡No tienes por qué enfrentar todo solo! Porque… porque los héroes son personas fuertes, pero no son inhumanos y… y yo… —no pudo evitarlo, empezó a llorar.

—Rody… me metes en problemas —susurró Midoriya, y cuando Rody lo vio, notó que también estaba llorando—, por más que intente contenerme si me dices lo que sientes así… no podré aguantar —encima de todo, sonrió—, Allmight me regañará si sabe que he vuelto a mis hábitos de ser un llorón.

—De verdad eres un tonto, Izuku —dijo Rody, regresándole la sonrisa.

Pino había salido sin permiso, y, volando, fue directo a Midoriya, a frotarse contra su mejilla, a darle pequeños picotazos que en realidad parecían más besos (y es que eran besos). Rody sintió su cara hervir, poniéndose rojo como tomate.

—¡P-Pino! ¡Deja a Izuku en paz! ¡Shuuu!

Pronto el rostro de Midoriya también se sonrojó.

—¡No te sonrojes tú, Izuku! ¡Maldita sea!

Rody se cubrió el rostro, aun tenía lágrimas en sus mejillas intentando secarse, y sus emociones eran un tornado, volando en la forma de Pino y también en su propio corazón.

—¿Sabes? Los héroes somos invencibles cuando recordamos por quién debemos serlo —Midoriya alejó suavemente las manos de Rody de su rostro, le sonrió de tal manera que el corazón de Rody empezó a palpitar tan fuerte que parecía querer escapar de su pecho—. Gracias por tus palabras, Rody.

Rody abrazó nuevamente a Midoriya, quien le sostuvo entre sus brazos. Pronto pudo sentir cómo le héroe se echaba contra el suave césped, el atardecer estaba en su punto máximo, pronto la oscuridad los cubriría a ambos. El viento sopló y nadie dijo nada por un momento. Rody temía que Midoriya pudiese escuchar sus latidos, aunque estaba ocupado escuchando el latido de Izuku. “Por favor, que lata así, sin importar qué”. No sabía exactamente a quién hacía la petición, hacía tiempo que no tenía fe, en nadie, en nada, y aún así, ahora lanzaba este ruego con la esperanza de que, si algo o alguien podía oírlo, que lo cumpliera. A decir verdad, si él mismo pudiera ayudar a que ese corazón se mantuviera como estaba, lo haría.

—Izuku, sin importar lo que pase… —Rody tragó seco—, yo creeré en ti.

—Rody…

—Pero también cuida de ti —con esta súplica, Rody miró a Midoriya a los ojos, estaba perdiendo la nitidez, la noche ya había llegado. No podía ver con seguridad la expresión que estaba haciendo el héroe, pero el ritmo de su corazón parecía hablarle y responder por su propia cuenta. Midoriya no cuidaría de sí mismo, aun si estaba conmovido por sus palabras.

—Ganaremos, sin importar qué, los héroes protegeremos a todos.

—¿Y quién te protegerá a ti? ¡Qué dolor de cabeza! No puede ser que un héroe sea tan…—suspiró, pretendiendo estar exasperado; no obstante, con la resolución firme, decidió que haría algo que le hacía sentir casi demente—. Te daré esto y más te vale devolvérmelo, si no, estaré furioso contigo hasta la siguiente vida.

Pronto algo suave y cálido tocaba los labios de Midoriya. Tardó en procesar lo que sucedía, pero entendió que estaba siendo besado. El primer beso de su vida. No estaba seguro de qué le sorprendía más, si era el ser besado tras la conversación que habían tenido, si era el hecho de que Rody le besaba, o si era el hecho de que Rody era un chico. Sin embargo, no se apartó, sino que respiró y cerró los ojos. Los labios de Rody no se movían, solo se mantenían apretados contra los suyos. Parecía que todos sus pensamientos, sentimientos y esperanzas estaban siendo depositados y comunicados por ese particular medio. Midoriya sintió el peso del mundo retirándose de sus hombros, solo unos segundos, pero por esos seguros, él pudo respirar. Rody Soul había dado más fuerza al héroe Deku de lo que jamás sabría. ¿Qué significaba aquello? ¿Qué sentían el uno por el otro? No tenía nombre, pero era valioso, era algo preciado, algo que llevar a la batalla, algo que jamás se iría de su memoria.

Cuando tiempo estuvieron así, no estaban seguros. Para cuando se separaron ambos tenían el corazón acelerado.

Llegando su momento se levantaron sin decir nada.

A la mañana siguiente, todo era como antes, pero cuando se miraban a los ojos, había algo más, una promesa.

“Salvemos a todos y volvamos juntos”.

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