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Si alguien viera ahora misma a Sakusa Kiyoomi tirado en su sillón con una mascarilla verde comiendo papas fritas aceitosas mientras llora por una película romántica seguro esa persona pensaría que está soñando, pero no es así.
El hombre esta llorando sobre su sillón como un niño y es una escena digna de ver
-vete, solo estoy llorando por que estoy feliz- sakusa repite con voz quebrada el diálogo de su película favorita - Matthew eres mi mejor amigo- se limpia la nariz con un pañuelo de -los miles- que a gastado esa noche.
Todos parecen tener a sakusa como una persona fría y distante que a primera vista inspira respeto y temor cuando en realidad solo es un lío de emociones y el ser más tierno de mundo aspirando por que alguien alguna vez en su vida lo ame tanto como a las personas que ve en sus películas todos los fines de semana.
cuando termino la universidad -periodo largo y agotador- decidió por fin a unirse a MSBY Black Jackals, ustedes pensaran que fue por que era el mejor equipo de la liga y tenia un buen futuro allí pero no, kiyoomi solo eligió ese equipo por que su amor de la adolescencia jugaba allí.
Atsumu Miya el rubio mal teñido había logrado captar su atención a sus 16 años y maldición era un maldito adolescente con las hormonas despavoridas y su cara llena de acné lo hacía avergonzarse de tomar valor para hablarle a aquel colocardor.
el tímido y miedoso kiyoomi había sido enterrado en las profundidad de su corazón cuando comenzó la universidad y pasó a ser el hombre más codiciado de su clase, las niñas suspiraban cuando él pasaba por su lado o les pidia algún lápiz -odiaba perdir cosas prestadas- y los hombres que cada vez que kiyoomi jugaba en la cancha con su equipo o iba a ejercitarse al gimnasio sus caras se volvían rojas y sus manos comenzaban a sudar.
maldición kiyoomi era una maquina de matar con su belleza y el lo sabía pero de que servía ser lindo cuando Atsumu no lo quería?
- Dios cuando va a ser mi turno- dijo mientras se levantaba del sillón para sacar la película de su televisor, su departamento estaba en silencio pero se sentía acogedor, había hecho lo posible para que su frío departamento fuera un lugar al que pudiera llamar hogar llenándolo de colores, cuadros, sus libros favoritos y sus plantas.
-¿porqué los domingos son tan tristes gladys?- le hablo a su querida mimosa que estaba en la ventana de su cocina -odio saber que mañana debo levantarme temprano, soy un hombre ocupado mi agenda dice que debo llorar de 2 a 5 a.m no tengo tiempo de dormir- se quejo muy tontamente con la planta aunque sabia que era mentira lo que decía, era un hombre de rutina, si, pero nunca se quejaría de levantarse temprano para ir a la práctica y ver a su amado, -bueno en fin, hasta mañana mis niñas- se despidió de sus plantas de la cocina apagando las luces, posiblemente se estaba volviendo loco pero dicen que para que tus plantas estén felices hay que hablarles y quien es kiyoomi para negarles escuchar su bella voz.
se acostó en su cama solo con una remera y todo a oscuras, le gustaba la luz que entraba por su ventana -sea de la luna o de la ciudad- se giró para acomodarse y decidió que escenario falso se crearía en su cabeza para poder dormir y luego de varios minutos pudo conseguir dormirse.
no recomienda dormir con él, a no ser que estés dispuesto a recibir patadas y muchos sustos de muerte por ahogamiento con baba
