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Gracias a los dioses y...

Summary:

Eugene duerme esa noche agradecido e intrigado.

Notes:

Y vamos con el cuarto sábado de espera por el episodio 22 de 86~ Aunque ya es domingo XDu La verdad es que he pasado tan ocupada esta semana que hasta se me estaba olvidando publicar XDu Gracias a Sei por recordarme :'v Lo único que ya no pude hacerlo sábado porque me ganó el sueño casi que ya solo faltándome darle clic al botón de publicar XDU Por cierto que el próximo fin de semana estaré ocupada, así que es probable que que publique jueves o viernes... y si lo olvido pues supongo que sería hasta el domingo en la tarde o lunes XDU

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Eugene Lantz no era una persona que se asociara con otras en busca de un beneficio. Era un fiel creyente del trabajo duro. No obstante, tampoco era del tipo que rechazaba recibir ayuda, especialmente cuando la necesitaba. Por eso, dio gracias a todos los dioses de todas las religiones que había escuchado hablar cuando volvió al dormitorio. Agradeció estar vivo y agradeció que hubieran cruzado su camino con el de Shinei Nouzen para que este lograse esa hazaña.

Aunque si lo pensaba bien ¿no eran estúpidos por pensar que si iban al campo de batalla real, la Legión no podría aparecer por sorpresa —como siempre— solo porque se trataba de un entrenamiento?

Aunque Shin había dicho que no tenía importancia, que en el futuro seguro habría más oportunidades de ser salvado y salvar, Eugene juró en su corazón que nunca olvidaría esta deuda con él.

Quería encontrar una forma de agradecerle más que con palabras, pero no era tan tonto para no ver la diferencia en sus habilidades de combate, por lo que era poco probable que alguna vez tuviese la oportunidad de ser él quien salvara a Shin, y el chico era tan desinteresado que darle algún regalo también era difícil.

No obstante, a medida que un terror similar al que había sentido cuando la Legión los había atacado durante el entrenamiento congelaba la sangre en sus venas, no pudo evitar sentir un poco de arrepentimiento al haber escogido como forma de agradecimiento escuchar la historia de Shin. No obstante, también pensaba que era lo único que podía hacer por él.

De todos modos, había sido él quien le había preguntado cómo podía estar ya tan acostumbrado a pelear y Shin, pese a ser una persona bastante reservada, había accedido a contarle sin mayor resistencia. Terminar de escucharlo era el mínimo de cortesía que podía mostrar.

Aunque le aterrara escuchar cómo un país había sentenciado a muerte a tantos con tanta facilidad.

Aunque apenas pudiese creer que había personas de su misma especie, que lucían como él, se regocijaban en el genocidio y la hipocresía.

Con semejante historia a sus espaldas, era increíble que este chico siquiera tuviese voluntad de dirigirle la palabra.

Ahora entendía la extraña mirada que le había dirigido la primera vez que le habló en la biblioteca y su indiferencia ante todos los maliciosos murmullos mal disimulados que llegaban a sus oídos.

Francamente, una parte de Eugene quería que se callara. No quería pensar que en ese mismo momento había personas sufriendo ese infierno en el que la Legión era apenas el factor desencadenante. Tampoco quería pensar en lo realmente desconsiderados que eran aquellos que clasificaban a este chico como un monstruo. Si solo pudiera hacerles entender…

No obstante, justo cuando Eugene sentía que la crueldad del mundo se cernía sobre él a través de la historia de Shin, notó un pequeño cambio en la voz del chico. Era casi imperceptible, pero una vez que le prestó mayor atención, comprobó que definitivamente estaba ahí.

— Al principio pensé que era molesta, especialmente porque me obligaba a hacer papeleo inútil. —¿era su imaginación o los labios de Shin se habían curvado un poco hacia arriba?— Y… dado que se trataba de una idealista, di por seguro que se derrumbaría cuando supiera lo que estaba haciendo en realidad la República. Pero me equivoqué, es mucho más terca y resistente de lo que pensé. A su modo, es bastante fuerte. —¿Acaso Shin tenía una cierta luz en su mirada cuando miró hacia la ventana?— Incluso estuvo ahí para ayudarnos a pasar a la Legión en el primer día de la misión de reconocimiento especial, aunque no recuerdo mucho de eso.

— ¿Eh? ¿Cómo puedes no recordar algo así? – Eugene no pudo contener su curiosidad tras observar esos sutiles cambios en Shin. No obstante, este bajó la mirada y se quedó en silencio, con su expresión ensombreciéndose de nuevo. El joven alba decidió aclarar el sentido de su pregunta, comprendiendo que no quería hablar de eso – Porque la apreciabas mucho ¿no? A esa handler. – Shin lo miró con una expresión ligeramente confundida y Eugene adoptó un tono jocoso – Vamos, no intentes negarlo, Shin. Sonreíste cuando la mencionaste, yo te vi.

Shin frunció el ceño y Eugene no pudo evitar pensar que estaba poniéndose inesperadamente expresivo. ¿Quizá había dado en el clavo?

— No lo hice.

— No hay por qué avergonzarte, Shin. – Eugene siguió hablando con su tono jocoso – Somos jóvenes, tenemos diecisiete años, es normal tener uno o dos amores platónicos a esta edad. Incluso yo, con mi complejo de hermano, no estoy pensando en Nina todo el tiempo y me fijo en otras chicas de vez en cuando. – admitió.

Si bien se sentía un poco avergonzado, pensó que quizá de esa forma Shin se abriría un poco más. Quizá finalmente se viese como un muchacho de su edad.

Sin embargo, una idea pasó por su mente.

— ¿O no quieres admitirlo porque es una alba? – preguntó en tono más serio.

Shin parpadeó un par de veces, luego negó con la cabeza.

— No se trata de eso. – Eugene comprendió que estaba negando su amor platónico, y estaba listo para no dejárselo pasar, pero Shin agregó – Y aunque admito que no me encanta relacionarme con albas, se que no todos son cerdos blancos. Ella es una de esas excepciones. – hizo una pausa como para reflexionar – Quizá por eso hablo de ella de manera diferente. – luego lo miró – A decir verdad, me recuerdas un poco a ella.

— ¿Eh? – Eugene parpadeó sorprendido – ¿Yo?

Shin asintió.

— Cuando me hablaste en la biblioteca después de corregir a tu hermana… recordé cuando me exigía hacer todo ese papeleo inútil.

Eugene soltó un suspiro exagerando.

— Yo que estaba emocionado pensando que te recordaba a tu primer amor y resulta que la veías como una hermana mayor.

— A veces sonaba así. – la sonrisa de Shin se había ensanchado y era un poco burlona a causa de su exagerada desilusión, no obstante, Eugene pensó que era probable que también estuviese recordando algo agradable – Pero es difícil pensar en ella de esa forma con lo ingenua que era al principio. Admito que era un alivio tener a un handler que hiciese su trabajo. Volver a encontrar a uno de esos albas decentes aun cerca del final fue refrescante. Y aunque su ingenuidad era irritante para algunos, yo… – la sonrisa del chico desapareció repentinamente – a veces pienso que hubiera preferido que se mantuviera así…

En ese momento las luces se apagaron y un instructor gritó desde el pasillo que más les valía dormir si no querían morir en el entrenamiento del día siguiente.

— Buenas noches, Eugene. – dijo Shin, empezando de inmediato las preparaciones para dormir. Eugene comprendió que no continuaría hablando de esa chica.

— Sí, buenas noches, Shin. – respondió.

Mientras intentaba conciliar el sueño, Eugene le agradeció en su corazón a esa chica. Después de todo, por lo visto había sido un factor crucial para que Shin se encontrase durmiendo en la litera de abajo después de salvarle la vida ese día. Además, probablemente era tan abierto con él debido a que le recordaba a ella.

Sí, tenía mucho que agradecerle.

No obstante, también estaba intrigado. La idea de que esa chica era un amor platónico para ese chico tan taciturno no había hecho más que fortalecerse. Después de todo, su solo recuerdo era capaz de suavizarlo.

Quizá Shin lo negaba, no por un sentido de vergüenza, sino por falta de reconocimiento. Después de todo, la había conocido debido a las prácticas inhumanas de la República, siendo ella uno de sus opresores y además, nunca se habían reunido cara a cara. Debía ser bastante confuso.

Me hubiera gustado no lastimarla… Espero que no sea eso lo que recuerde de mi.

Esa noche Eugene se durmió preguntándose qué expresión habría tenido Shin cuando murmuró esas palabras en la oscuridad, bajo los gritos de su entrenador.


Por alguna razón, ese día Shin se sentía nostálgico al observar a Lena.

Habían tenido una sesión informativa sobre su siguiente operación, y dado que conocía de antemano gran parte del contenido de esta, pudo quedarse un rato simplemente admirando su trabajo duro. Y de algún modo eso le hizo recordar cuando le pidió a escribir reportes inútiles cuando se encontraban en el sector ochenta y seis. Recordó su apasionada explicación del uso que le daría a esos informes y la forma en que los había elogiado por su experiencia en el campo de batalla.

En aquél momento no le había hecho mucha gracia, pero ella tampoco conocía por completo la situación en que se encontraban.

Lena era tan ingenua y pura en ese entonces. Pese a que ya tenía el hábito de culparse por cosas que no eran su responsabilidad, su corazón aun no había sido herido por la cruda realidad.

Al final había sido él quien había tenido que herirla al quitar la venda que cubría sus ojos. Y aunque durante mucho tiempo había tenido miedo de que esa fuese la parte que ella recordara de él, dado que todo había llevado a que finalmente pelearan juntos en el campo de batalla, suponía que no tenía razones para arrepentirse de ello.

Además, por suerte, Lena se había mantenido fiel a si misma. Sus ideales seguían intactos y aun era la chica amable y terca que había hablado con él cada noche a través del para-raid.

Si Shin aun creyera en el Dios sobre el que predicaba el sacerdote, le habría dado las gracias por ello.

— ¡Rito! ¡Copiar la tarea no está bien! El propósito de esta es que utilices tu propio cerebro para resolver el problema, de esa forma al menos tendrás una idea de lo que debes hacer si te encuentras en una situación parecida en el futuro – riñó la voz de campana de plata al joven procesador.

— Pero aunque me diga eso, coronel… – el pelirrojo intentaba excusarse y al comprenderlo, Lena suspiró.

— Si es porque hay algo que no entiendes, yo te ayudaré.

Al observar este intercambio desde la distancia, Shin sintió otra oleada de nostalgia. No obstante, en esta ocasión la imagen de Lena se superpuso con la de otro chico alba que había conocido año y medio atrás.

Además, recordó una conversación que habían tenido una noche, después de que la Legión hubiese irrumpido en uno de sus entrenamientos.

Ahora que había reconocido sus sentimientos por Lena y que ella finalmente le había dado una respuesta, no pudo evitar resoplar al comprender que Eugene había visto a través de él por completo con solo esa pequeña charla.

También se preguntó qué habría opinado su amigo si hubiese llegado a conocerla o que consejo le habría dado la noche en que creyó que Lena lo había rechazado.

En todo caso, estaba seguro de que ambos habrían estado felices de comprobar que tanto en la República como en la Federación habían albas honestos que no etiquetaban a los Ochenta y seis —a Shin— como un drone o un monstruo.

Estaba seguro de que se habrían llevado muy bien.

Notes:

Como el tomo 9 sale el 22 de febrero en inglés, estoy releyendo las novelas (un capítulo por día hasta esa fecha :v) y al pasar por el tomo 2 y releer a Eugene, pues salió esto XD Además de que ya he platicado con Sei sobre esto de cómo se habrían llevado Lena y Eugene, así que supongo que me influenció XD

Y bueno, la primera parte de este shot se ubica después de esta side story: https://hellping.org/86-2/86-side-stories/86-side-stories-volume-2-animate-bonus/
Mientras que la segunda ya sería después del tomo 8 :v

Y pues, me muero de sueño, nos leemos~