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Language:
Español
Stats:
Published:
2022-01-25
Words:
1,978
Chapters:
1/1
Kudos:
2
Hits:
68

[FGO] Ofrendas para la Yokai

Summary:

A Osakabehime le gusta estar sola sin salir de su habitación. Pero las cosas son distintas cuando alguien llega a pasar el rato con ella.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

***

Esa noche de luna nueva, no había luz que iluminase los pasillos y escaleras de los últimos pisos del Castillo de Himeji. A pesar de haber estado ocupado desde que se construyó, justo esa parte se mantenía lejos de cualquier intervención humana. Era una zona fuera de los límites para cualquiera, incluyendo al mismo señor del castillo. De vez en cuando, alguien colocaba una ofrenda, frente a la cuerda que clausuraba, simbólicamente, el inicio de las escaleras que conducían a ese lugar. Nadie nunca, ni por asomo, se atrevía a ir más allá de ese punto, por lo que la aparición de ese peculiar visitante, dejaría una huella profunda en el yokai que habitaba justo en ese sitio impenetrable.

Él había llegado hace una semana, y permaneciendo en esos lejanos aposentos, sin más y de la misma manera, había decidido que era momento de irse, después de haber bebido y comido buena parte de las ofrendas que ahí se encontraban.

-Entonces, nos veremos luego.

El hombre agitó la mano en señal de despedida, mientras sostenía con la otra, una vela que emitía una pequeña luz.

-La próxima vez, yo traeré el sake.

Osakabehime hizo una mueca de incredulidad. Esa actitud despreocupada, había alterado sus nervios más de una vez en el transcurso de esos días, por lo que se sentía aliviada de que regresara la paz, tranquilidad y el silencio al que ella estaba tan acostumbrada. Sin embargo, una pequeña parte de ella, sentía cierto vacío en el pecho.

“Supongo que, no puede evitarse. Puede resultar aburrido pasar mucho tiempo aquí arriba.”

En ese momento, aquel desgastado piso de madera, correspondiente a uno de esos largos corredores prohibidos, comenzó a tronar con los pasos de aquel hombre, levemente iluminado por la luz de la vela, mientras se alejaba de esa habitación y se iba perdiendo entre la oscuridad del castillo.

Osakabehime creyó que esta sería la última vez que lo vería, pero las olas del tiempo tendrían otros planes para ella.

 

 

-Hace frío, tengo sueño… hoy no quiero trabajar.

Osakabehime, recostada en la mesa con el kotatsu puesto, se debatía entre seguir dibujando o ir a dormitar un poco en su futon.

Su habitación, como siempre, estaba oscura, iluminada apenas por el brillo del monitor de la computadora que había utilizado hace apenas unos minutos para comprar un Fou gigante exclusivo del Servant Fest pasado, que una tal Magi*Mari estaba vendiendo en una plataforma de subastas. El piso, apenas era visible ya que estaba cubierto casi completamente de envolturas vacías de snacks varios y hojas de papel rayadas o hechas bola, producto de sus intentos fallidos por tener algo decente que presentarle a las chicas del círculo, así como de diversas cajas de Amazones.com que no había abierto aún (ya ni siquiera podía recordar qué era lo que había comprado en primer lugar).

Ella suspiró una vez más y simplemente se acurrucó en el piso, usando el kotatsu de cobija.

-Todavía hay tiempo de sobra para el próximo Servant Fest… No creo que Kiyo-chan me riña por tomar un pequeño descanso… después de todo, no tiene porque enterarse fufufufufu.

Estando ahí en Chaldea, la vida se había vuelto más incómoda para ella… sobre todo por la interacción social. Por un lado, estaba feliz de ser parte de un círculo de doujinshi, y de conocer a sus amigas virtuales en persona, pero para ella, siendo toda una NEET, era agotador. Sobre todo las misiones de farmeo eran bastante complicadas, teniendo que convivir con servants de todo tipo y sobre todo, teniendo que salir de su habitación… esa era la peor parte.

Los primeros días, después de los eventos de aquel Halloween, cuando se instaló en ese espacio, fueron los más duros para ella, suplicándole, casi llorándole a Ma-chan para dejarla quedarse o para regresar pronto. Terminaba cooperando al final (gracias a los sellos de comando, la mayor parte de las veces) pero eso no evitaba la serie de quejas y lloriqueos que vendrían después de eso. Ella simplemente no estaba diseñada para eso, después de todo, los siglos en reclusión en el castillo de Himeji, habían sido los tiempos más cómodos de su existencia.

Acurrucada, junto a la mesa, Osakabehime comenzó a dormitar. No tenía ganas ni de arrastrarse al futón.

 

 

-Ah… eres muy bonita… ¿Acaso eres una princesa? - Dijo aquel hombre sonriendo.

Ese tipo había abierto sin reparo la puerta corrediza que separaba esa habitación, del resto del piso vacío, atraído por una tenue luz que provenía de su interior. Tal vez, ¿buscaba algo?

Osakabehime lo miró con indiferencia, mientras garabateaba en un pergamino. Era algo fuera de lo normal que alguien llegara a sus aposentos, que se encontraban en el punto más alto del castillo. Al ser ella el yokai que habitaba ahí, lo más común es que la ofrenda que recibía, era dejada lejos de ahí, porque no había nadie que se atreviera a traspasar desde aquel punto designado, debido a su supuesta existencia temible. En realidad ella no era hostil per se… simplemente le gustaba estar sola. Dado lo anterior, la presencia de aquel extraño, solo podría significar algo:

-¿Acaso vienes a matarme?

El hombre, al observar su reacción, se echó a reír.

-Algo hay de eso…

 

 

Alguien comenzó a golpear la puerta de la habitación, con insistencia. Osakabe despertó de golpe irritada. La sola idea de tener que ir a farmear una vez más, le producía náuseas. Suspiró y acomodándose la capa, abrió la puerta.

-Musashi-chan… ¿Q que haces aquí?

Genial, de todas las personas… de todas las personas que viven en este odioso lugar, tenía que ser ella, esa chica, la que tocara a su puerta… de todas absolutamente las personas, que existen y existirán, en todos los tiempos, espacios y dimensiones.

-Vine a pasar el rato.

Osakabehime se quedó ahí, petrificada. Musashi sonrió despreocupada y atravesó la puerta haciéndola a un lado. Tomó uno de los paquetes de papas abiertos que estaban por ahí tirados, y comiendo de él, aún más despreocupadamente, escaneaba con sus ojos atentamente, cada milímetro de la habitación.

-¿Que no tienes otro lugar para hacerlo? Como… afuera…

Musashi soltó una risita.

-Veo que tienes figuras mías… supongo que debo de sentirme halagada.

Osakabehime se sintió morir. No solo había figuras, sino coleccionables de todo tipo, en especial, un peluche con la forma de Musashi, con el que ella solía acurrucarse al momento de dormir. Al entrar ELLA de esa forma tan repentina, no había forma de que pudiera ocultar su colección… aún en la oscuridad parcial de la habitación, ¡era imposible no notarlo! Sus posesiones más preciadas e íntimas… más que los doujinshis de uso personal que escondía sigilosamente debajo de una caja. Había sido muy descuidada… en Chaldea la privacidad no existía.

-¿P p podrías dejar de mirar?… es algo vergonzoso - Dijo en un hilo de voz, después de unos minutos. Luego de eso, cayó de rodillas al piso, como llorando en silencio.

Musashi se echó a reír.

-Tranquila… si lo dices de esa manera, es como si hubiera entrado cuando te estuvieses cambiando de ropa… o algo asi.

Osakabehime murió por dentro aún mas…. ¿Por qué siempre tenía que hacer esa clase de comentarios subidos de tono? Además, estando entre chicas no hay problema, por lo que estaba completamente fuera de lugar lo que Musashi acababa de decir.

-Osakabe-chan… eres rara de forma tierna y eso es muy divertido. ¿Porqué no me habías mencionado nada acerca de tu colección? Pudiera haberte autografiado lo que tu quisieras… Dicen que así vale más ¿cierto?

Osakabehime ya no podía más, era demasiado… después de eso, era imposible verla a los ojos, así que se cubrió su cara roja de la verguenza con una almohada… una almohada con la cara de Musashi. Desgraciadamente, no había otra cosa a la mano. Ese objeto iba a ser su escudo, su muralla, en esta batalla llamada: Esa chica creerá que estoy obsesionada con ella… como cuando Kiyo-chan acosaba a su querido Anshin.

-Quizá… es porque me gusta mantener mi privacidad… - Murmuró detrás de la almohada

Musashi la tomó del brazo, arrebatándole la almohada, al tiempo que la hacía ponerse de pie de nueva cuenta.

-Oh, entiendo… ¿Entonces podríamos ir a mi habitación para que estés más cómoda? Te mostraré el sake que le he robado a Emiya. Estaba destinado para los habitantes del cuarto del té dorado, ese que está cerca de las calderas. Se ve que es de excelente calidad, por lo que el día de hoy estás de suerte, porque lo compartiré contigo.

 

 

Aquel hombre, descansaba cómodamente acurrucado en el regazo de Osakabehime, mientras jugaba con un mechón de su cabello. Ella lo contemplaba fijamente, mientras acariciaba suavemente su cabeza.

-¿Sabes? Deberías salir a conocer el mundo. Eres demasiado linda para permanecer aquí por siempre… sola. Podrías ir conmigo… iríamos a la montaña a pasar el rato, al campo a jugarle bromas a los campesinos,al mar para tirar rocas… en algún pueblo, comeríamos hasta reventar y beberíamos sake hasta perder la consciencia

Los ojos de Osakabehime se llenaron de lágrimas.

-Eso es Imposible…

 

 

-¿Sake? apenas son las 10 de la mañana…

Osakabehime protestó mientras Musashi la jalaba del brazo rumbo a la puerta.

-Claro, es una buena forma de comenzar el día… sake y buena compañía…

- Eso… es imposible… aquí es siempre más confortable…

Musashi se detuvo de golpe soltandola del brazo. Osakabehime, tragó saliva.

-¿Q q qué pasa?

-Es molesto… Yo solo quería pasar el rato con una chica linda, pero si ella se niega, supongo que no hay nada más que hacer.

Osakabehime sintió como el calor subía a su cara y su corazón, latía cada vez mas rápido… con tanta fuerza que podía oirlo, y rogaba porque Musashi no pudiera escucharlo también… era demasiado vergonzoso… aún más que el hecho de que hubiera descubierto su colección.

“¿linda? … era como aquella vez”

-Entiendo que ahora eres un murciélago, pero, Osakabe-chan… ya no estas atada a ese maldito castillo. O podría ser que en realidad ¿Preferirías estar con alguien más?

Musashi, caminó hacia la puerta, colocó su mano sobre los controles para abrirla, pero antes de poder presionar algún botón, sintió un leve tirón en su ropa, seguido inmediatamente del calor de la frente de Osakabehime en su espalda.

-No te vayas… al menos no ahora

Musashi sonrió, retirando la mano del control de la puerta.

-Ya veo…tal vez… ¿Será que Osakabe-chan quisiera continuar lo que dejamos pendiente, hace mucho, mucho tiempo?

Antes de que Osakabehime pudiera reaccionar, Musashi giró, tomándola de los hombros, mirándola fijamente a los ojos. Aún en medio de la oscuridad, era notable el ligero rubor de sus mejillas… al menos Osakabehime se dió cuenta… ¿acaso ella se sentía igual de avergonzada?

-Yo.. Es posible…

No pudo terminar de hablar, porque en ese momento, Musashi presionó su labios sobre los de ella. Esa calidez era tan lejana como familiar. Había pasado mucho tiempo desde la última vez.

-Entoces, O sa ka be - chan. ¿Así es como mi otro yo, mi yo masculino, lo haría?

-¿Ehhh?

Vaya forma de matar el ambiente romántico. Musashi, soltó una risita. Osakabehime suspiró resignada.

-Tal vez no me haría mal salir un rato… solo por esta vez… Ahora que lo recuerdo…es tu turno de compartir el sake - Definitivamente, después de esto, necesitaba urgentemente un trago.

La cara de Musashi se iluminó, y tomándola de la mano, salieron de la habitación. En el fondo, ella sabía que era la única persona capaz de sacar a Osakabehime de su encierro. Y a la vez, Osakabehime era consciente que solo disfrutaría pasar el rato si es con cierta persona.

“De todas formas… así haya cambiado o mis recuerdos no sean del todo claros… así hayan pasado cientos de años desde el día en que nos conocimos… Musashi-chan, siempre será Musashi-chan… la única persona que me gusta en el mundo.”

Notes:

¡Muchas gracias por leer!

Para este fic me basé en las leyendas del castillo de Himeji que pude llegar a leer. En especial, la que involucra el encuentro de Miyamoto Musashi y este yokai (versiones varían entre si lo mandaron a matarla y Osakabehime le dió una espada para convencerlo de que la dejara sola, o si mató otro yokai y Osakabehime le regaló la espada por haberlo hecho). También jugué un poco con la idea de que Osakabehime recuerda más a Musashi como hombre que como chica (aunque al final del día eso no es importante, le gusta igual xD)