Work Text:
El día de hoy es un día hermoso. La noche anterior, una lluvia torrencial parecía tener toda la intención de exterminar todo a su paso, pero al parecer esas intenciones eran buenas. Ahora un hermoso cielo azul se alzaba en el firmamento y el clima era cálido pero no asfixiante. Sería un gran día para salir, si tuviera la motivación de salir. Y a pesar de que los tenía, su deseo de quedarse en el interior de su casa eran más fuertes. Esperaba que Mischa, su hermana, logrará entenderlo, pero por la expresión llena de reproche que decoraba su rostro, parecía ser todo lo contrario.
Podía entenderla. Llevaba un tiempo sin salir y se estaba comenzando a preocupar, incluso para visitarlo en su casa para sacarlo de su estado ermitaño. Podría ceder ante sus caprichos, sinceramente, no sería la primera vez que lo haría ¿Cómo podría? Era su hermana después de todo. La complacía en sus caprichos sin ningún problema, pero en esta ocasión, era algo complicado. Problemático. Y eso no le gustaba mucho.
—Has cambiado, Hannibal —comenta la mujer mientras ambos siguen en la cocina. Hannibal le pone atención, siempre lo hace, pero su mirada sigue atenta en la comida. Era el desayuno para ser más preciso—. Es por Will ¿verdad? Es aquel hombre.
Aquel nombre le hace reaccionar y voltea a ver a su hermana bastante confundida. Aquellos comentarios no eran en absoluto nuevos ni tampoco eran de ella. Ya varios conocidos suyos le habían señalado lo extraño y aislado que se había vuelto en estos últimos tiempos seguidos de buscar una razón a tan anómalo comportamiento. Y esa razón, por lo general, siempre se adjudicaba a Will Graham.
No lograba entenderlos. Amaba a Will Graham, cómo no había amado a cualquier persona en su vida, al menos en el ámbito romántico. Y él sabía que el sentimiento era correspondido, así que ¿cuál era el problema de todos? ¿Había algún inconveniente para estar enamorado? Él no lo veía así, de ninguna manera. Tal vez no contaba con el mismo tiempo que en el pasado, pero ¿No todos pasaban por esa misma serie de cambios en una relación? Y pensar que antes era bastante señalada su falta de compañía.
—Creo que eso depende de la perspectiva en la que se mire —señaló Hannibal antes de suspirar—. ¿Por qué hay un problema con eso? —preguntó con abierta honestidad.
—No le tengo confianza —confesó finalmente—. Creo que es alguien demasiado…distante, que te está apartando contigo y no creo que sea algo bueno para ti. No le tengo confianza.
—Pero no está pasando nada de eso —negó—. Will no es una persona sociable, pero eso no lo hace indigno. Lo sé, lo conozco demasiado bien y sé que es una persona bastante especial para mí. Lo amo ¿lo sabes?
—Lo sé, me ha quedado claro —asintió vagamente—. Pero en serio, me encantaría que un día quisieras salir conmigo. Incluso podría venir Will, podemos conocernos mejor —sugirió, se notaba sutilmente sus intentos. Era adorable, cómo siempre.
—Podría hacerlo, lo prometo —afirmó, no podía resistirse a negarse a algo con respecto a su hermana y al ver su sonrisa llena de suficiencia, no había necesidad de saber que se había salido con la suya. No tenía problemas con eso —. ¿Por qué no te quedas a desayunar con nosotros? Así puedes conocerlo mejor —ofertó, como una ofrenda de paz.
—Si, creo que esa es una buena idea —cedió—. ¿Y donde se encuentra el increíble hombre? Parece que no es alguien madrugador.
—Ha tenido problemas con sus hábitos de sueño, iré a despertarlo en un momento —comentó para terminar con lo que estaba haciendo. Tenía que terminar pronto y al ver que Mischa no volvería a burlarse o comentar, se lo agradece totalmente en silencio. Las cosas marchaban bien y eso estaba bien.
…
No se sorprende que Will se encuentre despierto cuando él entra a la habitación que comparten ambos. Sigue en la cama y eso tampoco le sorprende. No es que pudiera levantarse de todos modos. No cuando estaba encadenado a esta.
—Buenos días, William —saluda Hannibal de manera cordial acercándose a su amante que ve de frente, ignorándolo. No es la primera vez que el hombre aprendió a disimular el dolor que experimentaba por ese desplante—. He preparado el desayuno y mi hermana ha venido —informó sacando la llave de las cadenas que aprisionan a Graham de la cama.
—Visitas ¿eh? —pregunta apenas el hombre más joven—. Eso es bastante inusual ¿no? —pregunta.
—Esperaba que no lo fuera, están comenzando a sospechar, que era una mala influencia para mí —soltó una pequeña risa de alegría falsa cuando le quitó de sus ataduras—. ¿Nos acompañas? Sería lo mejor que tuviera una mejor opinión de ti, o eso al menos es lo que creo.
Will no respondió, demasiado indignado por la falsa imagen que tenían sobre las personas ajenas a su situación ¿Cúal sería su opinión si supieran la verdad? ¿Realmente les importaba siquiera? Ni siquiera le importaba a él. Desde hace mucho tiempo dejó de hacerlo.
—Si, tienes razón…¿Qué hay de desayunar para hoy?
Fin.
