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Characters:
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Language:
Español
Series:
Part 3 of Regalitos.
Stats:
Published:
2022-02-10
Words:
1,249
Chapters:
1/1
Kudos:
12
Bookmarks:
1
Hits:
161

Sin arrepentimientos

Summary:

Mako no se consideraba a sí mismo como un traidor, se esforzaba por ser un amigo medianamente decente y, aunque su pasada relación con la señorita Sato no era algo digno de presumir, jamás sería capaz de hacer algo para lastimarla.

¿El problema? No podía no ser un traidor cuando cierto general, que se suponía estaba saliendo con la chica, tendía a ponérsela difícil.

Work Text:

Para Mako las cosas no estaban saliendo como lo tenía pensado.

 

En ese momento se encontraba en el templo Aire de la Isla cerca de ciudad República, Korra estaba entrenando con Tenzin en otra parte mientras que su hermano jugaba con Naga y Pabu a la espera de que el avatar terminara con sus actividades, Asami veía a los jóvenes maestros aire danzar al compás del viento a la vez que dibujaba un par de planos para el siguiente artefacto que saldría al mercado de lado de Industrias Futuro, Iroh; el general al mando de la armada de la Nación del fuego, se encontraba ahí también por asuntos personales.

 

Unos meses atrás, cuando la calma había vuelto luego de un pequeño conflicto con parte del bajo mundo en la ciudad, fue que el joven príncipe de la Nación del Fuego llegó a las costas del país y, por consiguiente, su presencia terminó por alborotar las hormonas de gran parte de la población, con el tiempo Asami también se había sentido atraída por el perfil guapo del hombre y, como si no fuera suficiente, una relación entre la joven empresaria y el general comenzó.

 

Mako no podía culparla, dentro de todo comprendía que ella necesitaba formar su vida luego del desastre que fue su relación, pero la espina de no estar conforme seguía allí por una razón que no podía nombrar sin caer en la envidia. Era normal que verla siendo feliz con otro fuera duro para su orgullo, pero eso Mako nunca lo diría en voz alta.

 

Ese día todo estaba yendo con relativa calma, el cielo estaba lejos de poseer nubes de tormenta y la marea en la isla era la adecuada para un momento de tranquilidad como ese, Lin le había hablado un rato antes, ella; como su jefa en la estación de policía, tenía diversas responsabilidades por lo que en una plática que parecía más una cadena de órdenes que debía cumplir que una charla casual le mencionó que, debido a que su tiempo libre era en extremo escaso, Mako debía ir en busca del general para entregarle algunos informes que necesitaban llegar a las manos de Izumi, la señora del Fuego y madre de Iroh, en un periodo de tiempo estimado. La tarea no era difícil, Iroh estaría en las cercanías de Asami mientras pudiera así que en ese instante no era complicado suponer donde estaba, pero lo que le hacía sentirse diminuto era ese mismo detalle que le daba ventaja, pese a los meses que él y Asami llevaban separados, Mako no podía sentirse tranquilo al lado del hombre mayor sin pensar en la diferencia entre su trato y el suyo con la chica.

 

¿Algo ridículo? Tal vez, pero no podríamos culparle.

 

Suspiró con desgano, los papeles estaban guardados en una carpeta para evitar arrugarlos, sus pasos eran lentos, impidiendo que la tortura de una incomodidad latente se hiciera presente, Mako no era muy bueno para fingir que nada le ocurría, tendía a esconder sus emociones, pero la faceta incomoda era lo que más le costaba ocultar, Iroh estaba ahí, un poco lejos de Asami, pero con su porte elegante.

 

—Hola...—dijo en cuanto la cercanía de sus cuerpos ya no era tanta para ignorarlo, sonrió de la manera más casual que podía creyendo que con eso la idea de huir desaparecería de su mente y tomó con más fuerza la carpeta. El príncipe le miró a lo que Mako aclaró su garganta para alejar los nervios—. He estado buscándolo, la jefa Beifong me dio esto y me pidió que se lo entregara—. Alzó los papeles antes de proseguir con su acercamiento.

 

—Gracias, Mako— curioso, pese a lo que creería, su nombre no sonaba molesto, aunque se supiera que era el exnovio de su actual pareja, tal vez algo propio de un hombre maduro que no tenía inseguridades tan arraigadas como las del joven adulto frente suyo. No sabía si eso le daba tranquilidad o ampliaba sus nervios. Él no podía estar tan tranquilo, hasta parecía que le agradaba y eso no… no era posible, ¿Verdad? —¿No quieres ver a Korra entrenar con nosotros? Tenzin dice que ha mejorado mucho desde que llegó a Ciudad República.

 

¿Cómo se supone que debía responder a eso? No quería declinar, pero su respiración estaba volviéndose pesada, tal vez la incomodidad era la causa.

 

—Eh… tal vez luego. Ahora mismo tengo trabajo—dio dos pasos atrás, la imagen de Asami dejando de lado sus planos para sonreírle a su novio era la principal—. Quizás podamos encontrarnos después para un almuerzo. Podríamos ir todos juntos, no creo que Asami le deje de lado. Podría incluso invitar a quien desee, general. Llevar a alguno de su flota si…

 

—No veo porque a alguien de mi tripulación pudiera interesarle ir a un almuerzo privado—dijo con una cortesía digna de su puesto, casi como si no estuviera declinando su propuesta de manera indirecta, ¿Por qué se sentía como algo peligroso seguir metiéndose en esos asuntos? Iroh sonrió retomando su postura.

 

—Comprendo— desvió la mirada deseando que la tensión recién instaurada desapareciera—. Bueno, si no hay nada más me… retiro— Con un ligero movimiento los informes pasaron de una persona a otra, nada extraño, pero que continuaba volviendo su cabeza un hoyo lleno de desespero, el agarre se intensificó por un breve instante en el que Mako creyó le había terminado molestando, Iroh tomó su mano y la jaló para acercarlo a su cuerpo.

 

Sabía que en el fondo lo que sucedería no era culpa de una mala jugada, el pecho del general chocó con el suyo y, cuando intentó levantar la mirada para preguntar a qué diablos se debía todo eso, unos labios presionaron contra los propios en un ademán de necesidad. Al principio Mako observó todo eso con los ojos bien abiertos, pero, en cuanto la respiración contraria provocó caricias en su piel por lo cálida que era, acabó perdiéndose en la profundidad de los suspiros que terminaba callando con su boca, cerró los ojos disimulando que la sorpresa había pasado y se había convertido en una dicha impropia, una lengua se coló por entre sus dientes, succionando con esmero y envolviéndolo en una acalorada sensación de deseo y placer.

 

Por un largo rato estuvieron así deleitándose con la forma en que sus labios encajaban a la perfección sin reparar en que el aire comenzaría a hacerles falta si continuaban por ese camino. Ya nada parecía importar, ni la incomodidad que Mako llegó a sentir por la cercanía del general ni la asfixia que le obligaba a pensar en una manera de controlarse para no concluir en un encuentro más pasional y prohibido.

 

En ese momento ya casi nada los detendría, excepto el sonido de algo liviano cayendo al suelo y una exhalación de sorpresa, Mako se separó con rapidez antes de que sus temores se hicieran realidad, pero, para su total desgracia, la persona que les había encontrado no era más que la amiga a la que estaba traicionando. Asami.

 

Con temor limpió sus labios de la saliva que inició un recorrido por la comisura de su boca, sus mejillas estaban rojas por el calor de la situación, no sabía cómo haría para explicarle a Asami que había ocurrido por lo que miró a Iroh en busca de una explicación de su repentino beso. Para su sorpresa él no parecía arrepentido, su sonrisa ladina era la prueba de ellos.

 

Suspiró otra vez.

 

¿Qué se supone que iba a hacer?

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