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Enkidu no puede evitar hacer una mueca cuando ve al otro hombre acercarse, está plagado de trabajo y sinceramente no tiene tiempo para distracciones.
Pone una sonrisa tensa en sus labios y espera que sea suficiente para que su visitante inesperado lo deje tranquilo y siga su camino sin molestarlo.
–¿Por qué estás aquí, Emiya? –El pelirrojo ignora su pregunta y mueve una de las sillas de la mesa y se sienta bruscamente frente a él. La taza de té a su lado se estremece y afortunadamente tiene un plato que evita que manche los documentos debajo de ella.
–Olvida eso. –mientras pone sus puños contra la mesa– Estoy aquí para advertirte el gran error que estás cometiendo– dice con seriedad.
En definitiva, no tiene tiempo para eso.
Enkidu parpadea.
–¿Error? ¿Qué error?
–Mira Enkidu, no nos llevamos bien ¿sí? Pero eres un buen tipo, así que no quiero que estropees tu vida. Gilgamesh es–Emiya aprieta las manos en frustración–él…él, hay una razón por la que Gilgamesh está soltero, una razón por la cual nunca dura con sus parejas– Enkidu muerte su mejilla, antes de decir lo que piensa, Emiya se ve tan incómodo como él se siente, pero no parece que tenga la intención de dejar de hablar. – Él es un idiota, el mayor de los idiotas. Una causa perdida. Él es…es cada cosa mala que puedas pensar, nunca tiene tacto, una vez hizo llorar a una de sus novias solo porque ella tenía una opinión diferente a él.
Bueno, Enkidu ha tenido suficiente, toma aire para comenzar a hablar, pero Emiya mueve sus manos frente a él antes.
–¡No he terminado! Ha salido con demasiadas personas antes que tú. Y nunca ha tratado bien a ninguno de ellos, joder, mira el idiota ni siquiera recuerda haber salido con alguno de ellos. Es por eso que estoy aquí, para evitar que cometas ese terrible error, puedes hacerlo mucho mejor.
–Ya dijiste eso. –le hace saber, Enkidu solo quiere terminar con esta conversación. Emiya ni siquiera tolera a Gilgamesh.
–Pero no me estás escuchando, es una persona terrible. Solo creo que te mereces algo mejor.
Emiya no tiene ninguna intención de terminar o cambiar su discurso, y él ha tenido suficiente.
–Por favor vete– dice mientras sonríe, sin amabilidad en ella. Una chispa de satisfacción estalla cuando ve el estremecimiento de Emiya.
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–¿Es eso cierto? ¿Te has enamorado de Gilgamesh? – Enkidu mira aturdido a los ojos verdes que se encuentran violentamente frente a él.
Le toma un momento registrar la pregunta, así que cuando lo hace asiente.
–Estamos saliendo.
Eso causa un chillido de una de las dos personas que también se unen a la conversación. tres cabezas rubias y ojos verdes se reúnen a su alrededor.
–¡No puedes, Enkidu! – Arutoria le dice mientras lo toma de los hombros y comienza a sacudirlo– Mira, él es un desastre esperando a suceder. No te hagas esto a ti mismo quieres, ¡Por favor!
–¡¡Arutoria!! – la regaña su gemelo.
–¿¡Qué!? ¿Acaso piensas que es una grandiosa idea que Enkidu salga con Gilgamesh? –le pregunta molesta a Arthur.
Mordred, quien había comenzado todo ese lío, bufa.
–Obviamente estará de acuerdo, tu hermano aquí es amigo del idiota. –su atención regresa a él– Enkidu, no sé qué le vez al tipo, pero no es un caballero de la armadura oxidada que te salvará si las cosas se ponen feas. Cualquiera puede tratarte mejor él.
–¿Cómo tú? – pregunta exasperado mirando a los ojos a Mordred, quien empieza a balbucear. –¿Por qué no puedes estar feliz por mí? Agradezco que se preocupen, realmente, pero no conocen a Gil como yo.
–¿Qué no lo conocemos? Por favor Enkidu, –comienza Arutoria.
–Es egoísta, un maldito intolerante y no se preocupa por los demás. –Continua Mordred.
Arthur es quién encuentra una manera de terminar con la conversación, levantándose y tomando del cuello a su hermana y a su prima.
–Arutoria, Mordred–dice el mayor de los rubios. – Es suficiente, ninguno de ustedes tiene el derecho de meterse en las decisiones de Enkidu. –Arthur le dirige una mirada de disculpa–Lamento todo este melodrama Enkidu. Todos lo lamentamos ¿verdad?
–Lo sentimos– dicen los otros dos en voz baja.
–Te lo compensaran – anuncia Arthur, ganándose las miradas nerviosas de Arutoria y Mordred.
Enkidu los mira divertidos antes de contestar.
–Gracias Arthur.
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Quizás, solo quizás, Enkidu debería restringir el acceso al museo, crear algo así como pases VIP, y denegar todas las entradas a personas que lo conocen o que conocen a Gil, así tal vez dejaría de dolerle la cabeza, está casi seguro que su nivel de estrés se reduciría a la mitad y dejaría de recibir las visitas inesperadas.
No es que él no quiera la compañía de Fujimaru, Mash e Ishtar, pero sabe por experiencia reciente, que clase de tema van a tocar.
–Sabes Enkidu, nunca pensé que llegaría el día en que tomarías una mala decisión.
–¡¡Ishtar-san!! –dice Mash escandalizada, dándole una mirada nerviosa a Fujimaru.
Enkidu no puede evitar enternecerse, como si alguien pudiera tener algún control en los comentarios de Ishtar.
–Tranquila Mash-chan, solo estoy señalando lo obvio, Gilgamesh es un mocoso que no ha terminado de crecer, malcriado y mimado–luego Ishtar le dirige una mirada que lo hace temblar cuando sonríe burlonamente– Pero al menos los sabes buscar bien Enkidu, eso te lo concedo, un heredero rico es justo lo que recomiendan los doctores para hacer felices a los corazones.
–¡¡Ishtar!! –dicen los tres esta vez. Enkidu puede sentir la sangre subirle el rostro.
–No soy un aprovechado Ishtar.
La morena se burla.
–Claro que no Enkidu, ese papel ya lo tiene Gilgamesh.
Mash se aclara la garganta y atrae su atención antes de que pueda replicar ante el comentario.
–Enkidu-san, ¿Cómo fue que usted y Gilgamesh-san, comenzaron a salir?
Las palabras tardan en salir de sus labios.
–Owww, nuestro querido Enkidu está nervioso.
–Ishtar– dice Fujimaru.
Mash niega con la cabeza y su rostro se pone rojo.
–¡No tiene que responder si no quiere Enkidu-san! –se apresura a decir una vez que ha visto que Enkidu se está tomando el tiempo de contestar.
–No, no problema Mash–le aclara a la chica. –Como saben, la familia de Gilgamesh, es donadora – por no decir que tienen su propia sala con el nombre de la familia –contribuyente del museo y la galería.
–Como de la mitad de la ciudad– dice Ishtar en voz baja, mientras que los otros dos chicos asienten a su comentario.
–También está el hecho de que mi hermano es amigo suyo, y que mi especialidad como curador e historiador está ligada íntimamente con la historia una de las mejores exhibiciones del museo.
–¿Íntimamente? Vaya Enkidu, tan lejos quien diría que ya están íntimamente relacionados.
Enkidu ignora lo dicho por Ishtar y el rubor en sus mejillas, esperando la respuesta de cualquiera, para continuar.
–La antigua Mesopotamia ¿verdad? –Fujimaru lo mira esperanzado, esperando haber respondido correctamente.
–Sí, la antigua ciudad de Uruk para ser exactos, entonces, Ninsun-san, la madre de Gilgamesh, decidió dejar que su hijo participara más en las decisiones de su compañía y lo envió directamente a mi puerta.
–Directamente a tu puerta– dice Ishtar melosa, mientras se lleva una mano a su corazón, o donde se supone que debería estar. – Que romántico Enkidu.
Él la ignora y se deleita momentáneamente con el quejido de la chica por la falta de atención.
–Gilgamesh puede ser arrogante y vanidoso, pero me cautivo desde el primer momento que lo vi– habla nervioso– sabía perfectamente la fama que lo rodea– se toma un segundo, antes de continuar–. Aun así, le pedí que saliera conmigo.
Eso deja a los tres invitados en silencio.
–¿¡¡En verdad!!?
Enkidu se gira a ver a Ishtar y le da una sonrisa de mierda.
–Soy un romántico ¿no es así? Entonces lo invite a salir para la cena, terminando el turno en el museo, me dijo que yo pagaría porque yo lo había invitado.
–Típico de Gilgamesh– interrumpe Ishtar.
–Le dije que no tenía suficientemente dinero para llevarlo a un buen restaurante– Enkidu acababa de gastar una fortuna anteriormente consiguiendo un buen departamento cercano al museo y haciendo todas las reparaciones del mismo, no tenía un sueldo fijo y no le iba a pedir dinero a su hermano–, y solo tenía dinero para los hot-dogs del carrito que está en la esquina del parque.
Ve a los tres parpadear lentamente, asimilando la información que les acaba de dar.
–¿Llevó a Gilgamesh-san a comer hot-dogs? ¿Y acepto? –Mash parece incrédula. Enkidu no puede culparla.
–Por un momento pensé que me golpearía en la cara y me daría una orden de restricción, pero me miró fijamente antes de echarse a reír. – y joder si eso no fue lo más hermoso que Enkidu haya visto en su vida, ver reír a Gil realmente sintiéndolo hizo que su pecho se sintiera caliente. –Después de eso fuimos a comerlos, y me dijo que nunca antes había comido uno.
–Es una excelente manera de tener una primera cita, Enkidu-san.
–Gilgamesh-san no es realmente tan excéntrico como parece Mash– Fujimaru le dirige una sonrisa brillante.
Ishtar suspira antes de hablar.
–Solo es una reina del Drama.
Enkidu no puede hacer otra cosa más que reírse, no es como si pudiera negar eso.
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–Es vital que entiendas, Gilgamesh es un cabrón. – ¿Acaso nadie tiene un mejor argumento que ese? – Entiendes lo que te estoy diciendo ¿verdad Enkidu? – Enkidu solo puede ver a Kingu con una mirada plana, que él otra toma como afirmación– Bien, espero que ninguno de los dos termine con el corazón roto una vez que te muestre quien realmente es. –su hermano lo mira un momento antes de asentir–Listo termine mi papel aquí.
–¡Kingu! – exclama Merlín.
Su hermano le da una mirada molesta al albino.
–¿¡Qué!? ¿Qué quieres que le diga? Que es muy posible que Gilgamesh le rompa el corazón. Él ya lo sabe, no es idiota.
–Gilgamesh, puede ser– Ozymandias busca las palabras–complicado, en el mejor de los casos, en el peor podrás necesitar algún tipo de terapia ¿Comprendes verdad?
–Soy consciente.
El moreno parece complacido y se gira a ver a su amigo también.
–Ves Merlín, estás demasiado preocupado. No es un cordero al matadero, tampoco es como si Goldie fuera un ser horrible. Aunque sigo algo intrigado del porque te gusta de manera seria.
Merlín le da una mirada cansada.
–Solo porque tu corazón anhele algo, no significa que debas perseguirlo. Endientes la diferencia ¿Verdad, Enkidu?
Enkidu hace una mueca.
–Así que básicamente que no salga con él ¿no?
–Es tu decisión hermanito. – dice su gemelo.
Se cubre el rostro con sus palmas y sus palabras salen algo ahogadas.
–Estoy cansado de que todos mis amigos estén en contra de mi decisión, es más ustedes son sus amigos y están aquí asegurándose de que entienda la personalidad de Gilgamesh– Enkidu mira a los tres fijamente– Sé que es vanidoso, superficial, es egoísta y cuando quiere puede ser la persona más cruel del mundo, sé que cuando dice las cosas no tiene alguna consideración si estás hieren o no, se todo eso, y, sin embargo, me gusta, fin del asunto.
–No es de los que cuidan a sus parejas, Enkidu.
No esta siquiera seguro de quien dice eso, pero a estas alturas le importa una mierda.
–¿¡¡Y que carajos te hace pensar que necesito a alguien que me cuide!!? Has considerado acaso que quizás a mi manera quiero malcriarlo. A lo mejor estoy bien con alguien que es egoísta y exasperante. Alguien quien oculta su inseguridad pretendiendo ser fuerte. Tal vez me parece encantador. Me gusta como es. ¿¡Así que por que no puedo tomar la decisión!?
Kingu lo mira con una sonrisa orgullosa, antes de mirar a los otros dos de la sala para extender su mano.
–Páguenme.
–¿Qué? – dice confundido.
Su hermano mueve la mano, para restarle importancia.
–Estos idiotas apostaron que no tendrías el carácter para hacerle frente al volátil carácter de mierda de Gilgamesh.
–¿Y a ti no te preocupo? – pregunta.
Kingu se encogió de hombros.
–Lo único que me preocupa es como lidies con los medios, – y luego lo mira divertido– pero seguramente tu novio se encargará de eso.
–Te odio– se queja.
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Gilgamesh le recuerda a un gato. Huraño, mal geniudo, pero hambriento de mimos y que demostraba cariño en los momentos más inesperados. Espontáneos, dirían algunos. O tal vez como la luna, que solo muestra una cara al mundo dejando su interior en la oscuridad.
Enkidu aprende rápido, es observador y meticuloso.
Aprende la manera en la que su rubia toma el té, como frunce el ceño cuando se preocupa demasiado y luego lo enmascara en una sonrisa arrogante. O las veces en las que se queda hasta tarde en su oficina y es vencido por el cansancio, al siguiente día, llena el escritorio de Siduri de flores y de un desayuno madrugador, por haberse quedado también.
Él mismo heredero arrogante, que aprendió astronomía en una noche para hacer feliz a su madre, después de que su padre hubiera fallecido, para que juntos pudieran ver una lluvia de estrellas y así honrarlo con los astros.
Enkidu abre los ojos y se encuentra con el techo oscuro cubierto de estrellas que adornan la habitación de Gil. No encuentra el calor del otro cuerpo, al otro lado de la cama, así que se levanta solo con unos pantalones y las pantuflas mientras se dirige a lo que sin duda es el aroma a comida proveniente de la cocina.
Son las pequeñas cosas las que hacen que Enkidu se ahogue cada vez más y más en el amor por él.
Como el hecho de que su novio esté preparando su desayuno favorito en la cocina con una mirada demasiado seria en su rostro. Enkidu toma asiento en uno de los bancos frente a la barra, captando la atención del hombre frente a él.
–Hey– le dice con una sonrisa.
La respuesta de Gilgamesh es pasarle una taza de té y alborotarle el cabello. Enkidu se lleva la taza a los labios y se calienta el paladar en un trago.
–¿Sabías que tus amigos hicieron una apuesta sobre nosotros? –dice esperando ver la reacción de su novio.
Gil se detiene un segundo de lo que está haciendo, para luego resoplar.
–Por supuesto que esos idiotas lo harían.
–¿No te molesta?
–Es algo de ellos, –el rubio se encoge de hombros– su manera de preocuparse supongo.
Enkidu lo piensa, y quizás realmente así sea la forma en la que los amigos de Gil se preocupan por él y también en la que el mismo Gil se preocupan por ellos.
Ve la mirada concentrada del rubio antes de que lo mire con una sonrisa arrogante.
–Siduri ganó seguramente.
–¿Sí? – pregunta divertido, mientras acepta el plato extendido con lo que será su desayuno– No hubiera considerado a Siduri en eso.
–Ella nos conoce mejor que nadie, incluso más que nosotros mismos.
–Ohh.
–Me dijo que la primera vez que nos vimos, que yo tenía una mirada de enamorado. Cuando tuvimos nuestra cita gourmet, ella estaba tan feliz de que hubiera dicho que sí. –le dice sonriendo.
Enkidu podría ser un poco ingenuo si no pensará a futuro, es consciente de todas las posibles complicaciones que pueden haber. Pero no duda de levantarse y tomar la cara de Gil entre sus manos.
–Eres un idiota– le dice antes de dejar un rápido beso en sus labios– Vamos a comprarle un hermoso ramo de flores a Siduri, por ser la mejor.
Gilgamesh se ríe y él nunca se cansará de oírlo reír. Gil deja caer su cabeza en su hombro y los mechones rubios le pican la mejilla. Enkidu puede sentir el aliento caliente de su novio cuando este vuelve hablar.
–El más hermoso que podamos encontrar, pero mientras tanto come tu desayuno, comes demasiada comida chatarra de esas máquinas expendedoras tuyas y locales al final de la esquina. –dice en tono mandón.
Enkidu pone los ojos en blanco antes de sonreírle.
–Amaste los hot-dogs. No puedes negarlo.
Los ojos rojos lo miran divertido, antes de negar con la cabeza.
–No lo hago, pero eso no significa que no puedas comer más sano– le dice en tono serio.
Esta vez es su turno de reírse.
Gilgamesh podrá ser muchas cosas para los demás, pero ahora él era todo suyo.
