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La noche era joven, todos se hallaban atentos escuchando a la famosa banda No Name quien se llevaba todos los aplausos y gritos eufóricos de la gente. ¿Cómo alguien como ella había terminado en ese lujoso lugar?
Ymir era la prima y adulto responsable de acompañar a su pequeño primo Eren a otra ciudad, dos horas de viaje no eran nada para la muchacha pero el temeroso Yaeger le había rogado ir juntos. Era el cumpleaños de su novia, Mikasa Ackerman cumplía dieciocho años y decidió festejarlo a lo grande en las ocho hectáreas de su querido abuelo Kenny.
La chica estaba dándole una calada a su cigarrillo mientras estaba pensando en la lujosa vida que llevan algunos. Ella no era una hippie como Jean y su novio, pero ¿eran necesarios tantos excesos? Tan distraída en su reflexión interna no notó cómo una joven de rubios cabellos arranca un par de flores de inmenso jardín, no es sino hasta que oyó los sollozos que Ymir lleva sus ojos hasta la muchacha que yace en el suelo con flores amarillas arrancadas y esparcidas por el suelo, su vestido blanco y pulcro ahora estaba lleno de tierra.
— ¿Estás bien?
— Déjame en paz, no te interesa. — La chica rápidamente se pone de pie e intenta huir rumbo al salón, casi por inercia Ymir toma a la joven por la muñeca.
— ¿Qué te pasa? ¡Soltame! — Antes de que pudiera terminar de hablar la castaña ya la había atraído hasta ella.
— Pará boluda, tenes el vestido lleno de tierra. No te hagas la loca, te quiero ayudar.
— No. Déjame. — La rubia caminó dos pasos más y cayó de cara contra el suelo tras romperse el taco.
— Che, pero no te mates amiga. Un poco de agua y safaba el vestido. — Ymir se acerca e intenta ayudar pero solo recibe un manotazo de la rubia.
— ¿Vos hablas de muerte? Terrible olor a cigarro tenes — Cómo pudo se puso de pie y se quitó ambos zapatos, sin duda estaba hecha un desastre.
— Bue, ¿Quién sos? Luchemos por la vida se queda corto con vos
— No me puede importar más una mierda lo que hagas flaca. — Ymir no tarda en observar de arriba a abajo, aquella chica se ve hermosa aún con todo su atuendo hecho un desastre. — ¿Qué? ¿Te gusta lo que ves?
— No sé, por lo general las chicas que me chapo no tienen tierra en la ropa y pies.
— ¿Quién dijo que íbamos a chapar?
— No sé, estás re tensa. Un besito capaz te calma. — La rubia ríe y sus ojos se achican tras una larga carcajada.
— Ni en pedo me chapo una desconocida.
— Bueno, bueno. Soy Ymir, ¿Vos? Seguramente ángel o algo así. — Ymir se acerca y acomoda el cabello de la contraria.
— Historia.
— Medio no te quería tu viejo.
— Y la verdad no, aunque mejor. — Ymir se sintió un poco como la mierda, por otro lado Historia suspiró comenzó a limpiar con sus manos su vestido.
— ¿Necesitas ayuda?
— ¿Sos la hija de la madre Teresa? Sos tan buena. — Comentó con sarcasmo rodando los ojos.
— Ah no, sos terrible boluda. Va con la mejor, yo solo quería ayudarte pero sos infumable. — Ymir prendió un cigarro y procedió a caminar un poco más alejada, Historia estuvo a punto de huir también pero algo mucho más fuerte la hizo caminar hasta quedar al lado de la chica, no se miraron ni se movieron del lugar.
— Perdón, no quise…
— No necesitas decirme nada, arrancaste un cantero de flores ¿pasó algo? Aprovecha que no te conozco. — Ymir finalmente la miró y le dedicó una cálida sonrisa, la rubia se sintió intimidada de inmediato aquella chica era alta y de contextura delgada, sus ojos como almendras la atraparon de inmediato, además de que tenía inmensas ganas de contar cada una de las pecas que reposan en el rostro de la joven, era linda, muy linda.
— De verdad actúe como una loca. Tuve un mal día.
— Los seres vivos sin voz no tienen la culpa. — Ambas sonríen.
— Uy, perdón greenpeace. — Historia golpea con su codo las costillas de la castaña, no pueden evitar soltar una carcajada aún más grande. — Perdón plantitas, no tienen la culpa de lo que hace el pelotudo de mi viejo.
— Viejo de mierda, la peor y la más común enfermedad. — Ymir pasó su brazo por los hombros de Historia y acomodó los cabellos de la joven los cuales se habían esparcido por la caída. — Si te sirve de algo, no tiene sentido herirte así. Esta fiesta es extremadamente lujosa y me dijeron que la festejada es una buena mina ¿Vale la pena perder una noche así por un viejo atorrante?
— No lo vale, en lo absoluto.
— Te voy a contar algo rubia desconocida, mis viejos también eran una mierda. Terminé viviendo con una familia mucho mejor y aunque los recuerdos te persigan siempre tengo presente que vivir de esta manera es mi forma de vengarme. Tu destino no se decide al nacer.
— Eso es muy profundo Ymir.
— Lo sé, pero no te conozco y es mucho más sencillo hablar cuando la otra persona no puede juzgarte. — Pronto ambas detienen su andar, Ymir se coloca en cuclillas y toma la tela del vestido, sus manos se mueven delicadamente sobre la tela limpiando la tierra que le fue posible. — No termines una velada mágica con esa cara.
Historia se sonroja por lo íntima que se siente la atmósfera y no duda en tomar la mano de Ymir obligando a la chica a enderezar su cuerpo. Paradas una frente a la otra Historia coloca sus manos en el rostro ajeno y acaricia las mejillas de la castaña tocando con la yema de sus dedos las pecas que adornaban el rostro ajeno.
— No fue tan mala la noche, por una noche pude olvidar lo horrible que es llevar el apellido… — La mano de Ymir cubrió con gentileza los labios de la chica.
— No lo digas, dejaríamos de ser extrañas.
— ¿Es un fetiche? — Ymir llevó su mano izquierda a la cintura de la más baja la atrajo a ella.
— No lo sé, ¿Te gustan los fetiches?
— Ni idea, pero me gustan las personas que cumplen sus palabras.
— ¿Yo le falté a su honor bella dama?
— Decís que no besas personas con tierra ¿Por eso me sacaste la tierra? — Ahora Historia sonreía mientras atraía el rostro de su acompañante, las mejillas de ambas se encienden y el mundo parece en silencio. Nada más alejado de la realidad, aunque la música se hallaba a todo volumen y los grillos acompañaban en la atmósfera. Aún con todo aquello ellas no podían dejar de mirarse la una a la otra en un mundo totalmente alterno.
— Quise ser buena mina, pero si me puedo ganar un beso ¿Quién soy para negarme?
Finalmente sus bocas se unen en un intenso beso, una lucha campal entre sus bocas que se buscan con pasión. Belfos dulces y sabores que deleitan a las jóvenes. El sabor a tabaco se encuentra con un labial de frutilla y la mezcla hace perder el juicio de dos extrañas. El contacto es suave al principio, pero luego, como si necesitara más, Ymir se apoya contra de la rubia y la besa con ansiedad. Sus labios son cálidos y suaves, también siente como aquellos rubios mechones de su pelo le acarician la cara. Historia trata de aferrarse a los detalles, pero se le escurren entre los dedos por la emoción del momento.
Tengo la cara ardiendo. — Piensa la rubia quien en un jadeo deshace el beso y descansa su frente contra la barbilla de su pareja quien se encuentra aún suspirando por el dulce sabor de lo desconocido.
— No sabía que eran tan lanzadas por estos rumbos, voy a venir más seguido. — Historia ríe y se aleja para acomodar su vestido.
— Los fuckboy se extinguieron hace diez años Ymir.
— Igual yo fuck girls, te comento por si no te había quedado claro.
Ambas ríen y cuando están por acercarse nuevamente el bullicio les llama la atención y una chica alta de contextura delgada y cabellos castaños corre hacia Historia.
— ¡Hisu! Tu papá se está cagando a piñas con un mozo — Jadeando pero sin soltar la hamburguesa la chica toma la mano de la rubia, quien se encuentra sorprendida.
— Pero yo…
— Anda, dale. — Ymir sonríe y alza su mano en señal de despedida. Historia baja la mirada y mira por unos segundos a su amiga. — Vive con orgullo bonita.
Sin mediar más palabras ambas se separan finalmente, Historia con lágrimas en sus ojos se despide de su primera noche como la peor chica del mundo mientras Ymir continúa vagando en sus pensamientos por la noche, ¿Por qué seguía en aquel lugar? Ni ella lo sabe, Eren pocos minutos después de aquel suceso le comenta que va a quedarse en la finca y aquello le da libertad de marcharse por la carretera en su vehículo, tal vez, solo tal vez si estaba interesada en saber más.
Ojalá nos crucemos nuevamente.
