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pretty lie

Summary:

Draco es, aparentemente, el omega más popular, arrogante y precioso de todo Hogwarts.

Harry es, aparentemente, un alfa que prefiere pasar desapercibido y detesta terriblemente a ese omega.

Aparentemente, nada los une. Salvo una bonita mentira.

Chapter 1: prólogo

Chapter Text

Draco no es simplemente un omega bonito, él no es bonito, él es fascinante. No lo dicen los profesores, ni algunos alumnos, lo dice todo Hogwarts.

No, ni siquera fascinante le hace justicia. Es fascinante, exótico, encantador, precioso, hermoso, bonito, guapo, sexy.

Todos dicen que Draco Malfoy es el omega más fascinante e increíble de todo Hogwarts en muchos años. Las omegas sienten envidia por él y los alfas caen rendido ante sus pequeños pies suaves; con una sola pequeña sonrisa de esos labios rosados, ellos suspiran profundamente prendados por ese omega.

Pero Draco Malfoy no es solo un omega fascinante, exótico, encantador, precioso, hermoso, bonito, guapo y sexy, él también puede ser una auténtica serpiente cascabel.

Le gusta seducir a alfas, y eso no quiere decir que a él le gusten esos alfas. Le gusta verlos acelerarse ante una simple sonrisa, un pequeño batido de pestañas acompañado por esos increíbles ojos grises y azulados o algo tan humilde como un saludo. Sin embargo, le da mucha lástima ver cómo ellos se llenan de grandes esperanzas que el propio Draco no les da. Sabe que es culpa de ellos, por creer cosas que no son, pero no puede evitar sentirse mal.

Un omega tan exótico y pequeño como Draco Malfoy no está solo, tiene novio. 

Su novio no es otro que el conocido y encantador Cedric Diggory, porque entre la fama ha nacido el amor entre ellos. Cedirc es una especie de príncipe encantador que todas las omegas tienen, pero a ese alfa ya le han puesto correa y Draco Malfoy es ese dueño.

El gran y encantador Hufflepuff, Cedric Diggory, y el omega más bonito y fascinante de todo Hogwarts, Draco Malfoy.

Tenía sentido que ellos estuvieran juntos, ellos son la pareja más popular y perfecta. Cedric es todo un caballero y le deja su bufanda de Hufflepuff a su novio para que Draco la presuma con razón durante los partidos de Hufflepuff, al igual que el Slytherin le permite a su alfa el poder sobre su cabello. El brillante y suave cabello rubio de Draco Malfoy es intocable, sólo Cedirc Diggory tiene ese privilegio.

Slytherin y Hufflepuff se han hecho muy amigos, lo cuál es irónico para Ravenclaw y Gryffindor porque las serpientes no se parecen en absoluto a los tejones. Debido al tan popular y exitoso noviazgo perfecto entre la reina de las serpientes (así llaman Blaise y Pansy a Draco) y el príncipe encantador de los tejones, las Casas han aprendido a respetarse e incluso a apoyarse en el odio contra Ravenclaw y, sobre todo, Gryffindor.

Parece que la novedad (que sigue durando todo el año) del noviazgo entre Malfoy y Diggory ha tapado la popularidad de Harry Potter.

Harry no puede entender cómo alguien como Diggory ha sido capaz de aparearse con alguien tan irritante y difícil como Malfoy. Harry ha tenido que hacer algunos trabajos con ese omega tan bonito, y cada vez que lo escuchaba quejarse deseaba arrancarse la piel a tiras y luego darse un tiro de pistola en la cabeza.

"Te estoy diciendo que no es así." Le había dicho Harry, en su último trabajo juntos hace dos meses. Draco estaba intentando remover un té justo como les había indicado su profesor.

Draco había bufado exasperado, porque el té no cambiaba de color. "¡Es inútil, no puedo! ¡Debe de haber un error!"

"¡El error es que no se mezcla así!" Le exclamó el alfa, exasperado.

"¡Ah, porque como tú eres un experto en plantas y té!"

"No, pero se me da bien escuchar, cosa que por lo que veo, a ti no."

"¿Y cómo se supone que debo hacerlo?"

"En círculos, despacio, cambiando el sentido de la cuchara."

"Pues habérmelo dicho antes, ¡hemos estado haciendo el ridículo durante diez minutos!" El bonito omega peinó su cabello rubio y esponjoso con sus pequeños dedos.

"¡Te lo llevo diciendo desde hace nueve minutos, pero no me escuchas!"

"¡Siempre me corriges! ¡Te detesto tanto a veces, Pottary!"

"¡Es Potter!"

"¿¡Ves!?"

Su relación con Draco es casi nula, salvo por las maldiciones y las burlas. Harry prefiere no pelear con el omega, porque aparentemente su ignorancia apaga la chispa que anima a Draco a seguir burlándose de él. En realidad, podría simplemente levantar la mano y abofetear a ese omega tan irrespetuoso, porque Draco mide un metro y medio y Harry un metro ochenta y cinco.

Pero eso significaría desembocar una guerra entre Casas, Hufflepuff y Slytherin contra Gryffindor porque Potter ha golpeado a la reina de las serpientes. Además, Harry nunca le ha levantado la mano a un omega, y por mucho que le irrite Draco, Harry nunca se atrevería a golpear a Draco. No sería justo, de todas maneras, porque Draco mide la mitad que él y la fuerza de Harry es mucho mayor.

"¿Habéis oído los rumores?" Ron se acerca a la mesa de la biblioteca en la que Hermione está estudiando y Harry finge leer y aprender.

El alfa mira hacia arriba, a su amigo. "¿Qué rumores?" En Hogwarts se expandían todo tipo de rumores, y con una rapidez descomunal.

Ron toma una de las sillas para sentarse con sus amigos. Mira a ambos lados de la biblioteca, verifica que haya pocos estudiantes y se inclina hacia Harry y Hermione.

"Me lo ha contado una chica de Ravenclaw, que se enteró por su hermano de Hufflepuff, que lo escuchó de un Slytherin y una Hufflepuff." Murmuró en voz baja. "Dicen que Cedric Diggory ha dejado a Malfoy por una omega de Ravenclaw."

Harry parpadea con incredulidad. "¿Qué?"

"No saben quién es." Se encoge de hombros. "Sólo saben que es una omega."

"Eso es imposible." Hermione cierra su libro y mira a sus dos amigos alfas con extrañeza. "Cedric quiere a Draco, se nota desde lejos. Dudo que lo haya dejado por una omega, sabes que no te puedes fiar de los rumores de Hogwarts, Ron."

El pelirrojo frunce el ceño y lo piensa unos segundos. "Ya, pero..."

Hace una semana que Harry no ve al omega, lo cuál es muy extraño. El omega rubio se pasea por los pasillos con su grupo de serpientes siguiéndolo, es casi inquietante la manera en la que los de Slytherin parecen proteger a Draco.

"¿Pero y si fuera verdad?" Inquiere Harry.

Hermione lo mira. "Harry, un omega sabe cuándo un alfa quiere a un omega. Estoy muy segura de que Cedric está enamorado de Draco, sólo hay que oler el aroma que desprende por los pasillos al verlo."

El alfa pelirrojo chasquea la lengua y su cara se arruga en desagrado. "Dichoso Malfoy, maldito Diggory y su relación perfecta con Malfoy." Refunfuña. "Harry, tenemos que conseguir novia este año."

"A Harry ya le gusta alguien." Sonríe Hermione. "¿Verdad, Harry?"

El moreno no dice nada, baja la mirada.

"¿Es la de Ravenclaw?" Exclama Ron con sorpresa. "¡Vaya, qué coincidencia, ella es quien—!"

Las puertas de la biblioteca se abren, nuevos aromas recorren el ambiente. Todas las miradas van hacia quienes han ingresado en la biblioteca de Hogwarts, y hasta la bibliotecaria los mira con sorpresa y asombro.

Draco Malfoy va con un ceñido y bonito top blanco que estructura sus pequeños hombros y su estrecha cintura. La falda de cuadros de colores suaves le marcan las caderas acentuadas, dignas de un omega fértil, y figura sus muslos regordetes y suaves. Va con unos deportes de plataforma, porque no es ningún secreto la estatura tan baja de Draco Malfoy.

Debido a que Hogwarts es una institución con uniforme, Draco tiene sobre sus hombros su túnica de Slytherin. Pero Harry y todos los alfas piensan que debe ser una buena vista el trasero de Malfoy en esa falda.

De nuevo, maldita y dichosa sea la suerte de Cedric Diggory.

Draco va con su séquito de Slytherin. Pansy, Blaise, Crabbe y Theo lo acompañan tras él, como guardaespaldas. Miran fijamente y de manera desconfiada a cualquier alumno que mire demasiado al omega rubio y no sea de Slytherin.

Aparentemente, las serpientes saben cuidar muy bien de su reina.

Harry no puede evitar sentir rabia al verlo, aprieta su mandíbula y sus puños se cierran. Draco camina con poder y tranquilidad, con un sutil movimiento de caderas. El omega es tan brillante y precioso que fantástico no le hace justicia a su belleza.

Parece que el omega busca a alguien con la mirada, y cuando sus suaves y grandes ojos grises caen en los del alfa que vivió, una suave sonrisa se curva en sus labios de terciopelo.

El alfa gruñe malhumorado.

"Odio a ese omega." Refunfuña, de muy mal humor.

"¿Alguien ha dicho Draco Malfoy?" Exclama el omega, como de costumbre haciéndose notar. Y como de costumbre, la bibliotecaria no le regaña.

"Malfoy." Sisea entre dientes apretados, el omega no ha tardado tiempo en acercarse. "¿Qué quieres?"

"Muchas cosas, Potter." Admite Draco, se encoge de hombros y se mira las uñas pintadas de blanco. "Pintauñas, tacones, ese bolsito de Louis Vuitton tan bonito. Pero en esta ocasión te necesito a ti." Lo señala con su dedo. "¡Así que felicidades, por una vez vas a ser útil!" Exclama con entusiasmo, incluso dando palmaditas con sus pequeñas manos.

Harry no sabe si Draco lo dice como burla, o si a veces ese omega no se da cuenta de lo terriblemente grosero que es.

"No quiero saber nada." Le gruñe. "¿Es que ninguna de tus serpientes es capaz de ayudarte, Malfoy?"

"Oh, mi gente es fantástica, gracias por preguntar." Sonríe. Harry sabe que es una sonrisa irónica y venenosa, pero sigue siendo terriblemente hermosa. "De todas maneras, me gustaría pedirte algo."

Harry entrecierra los ojos. "¿Qué?"

"Como un favor, un favor muy, muy pequeño." Hace el gesto juntando su pulgar e índice. "Nos beneficia a los dos."

Harry se cruza de brazos. "Bien." Se reclina en la silla. "Escúpelo."

Draco resopla una risilla y rueda sus ojos. "No delante de ellos, Potter." Apoya todo su peso en una de sus piernas. "Sé un alfa caballeroso y acompáñame."

"No pienso ir a ningún lado." Sentencia el alfa, frunciendo el ceño.

Draco aprieta los labios, pensativo. "He intentado ser realmente agradable." Se encoge de hombros. "Blaise, corazón, ¿puedes ayudarme?"

Blaise ni siquiera lo cuestiona, sus manos arrugan el cuello de la túnica de Harry, tira de él con fuerza y el alfa está de pie en un segundo. Ron se ha levantado y Hermione también, a punto de ir a ayudar a Harry.

"No, no." Dice Draco. "Hemos venido pacíficamente, no hay razón para alterarse."

"¡Tu amigo casi le arranca la túnica!" Exclama Weasley, con el ceño muy fruncido.

Draco mira a Harry, el alto alfa sí que se ve desaliñado y tal vez Blaise sí que ha usado fuerza excesiva. Draco alisa la túnica de Harry con sus pequeñas manos y le arregla la corbata, incluso se alza sobre sus puntas mucho y arregla el cabello de Potter.

Termina el arreglado de Harry con dos palmaditas en la mejilla derecha de Harry.

"Listo." Sonríe Draco, y toma al alfa del brazo. "Entonces, si me disculpáis, me lo llevo."

"Pero, Harry—." Hermione trata de hablar, pero pronto Theo la empuja hacia atrás sin fuerza.

"¡Tranquila, Granger!" Le exclama Draco, brillante y feliz como siempre. Sigue sujeto al brazo de Harry como un omega el día de su boda. "Me lo llevo un momento, ¿vale? ¡Te lo devuelvo enseguida, ni siquiera notarás que se ha ido!"

Es incluso graciosa la diferencia de altura entre Draco y Harry. El pequeño omega de Slytherin guía al valiente león de metro ochenta y cinco.

Hermione y Ron se quedan solos con los Slytherin, mientras que Harry y Draco desaparecen de la biblioteca.

La omega de Gryffindor se aclara la garganta y sonríe amable. "¿Queréis sentaros? Estudiamos algo de Defensa Contra Las Artes Oscuras."

Blaise le dedica una dura mirada, Pansy la observa con frialdad, Crabbe permanece de brazos cruzados y Theo ni siquiera la mira.

Hermione asiente. "De acuerdo." Sonríe, incómoda.

(...)

"Deja de agarrarme así." Exclama Harry, irritado. Empuja al omega lejos de su brazo cuando ya están en el patio de Hogwarts, sin nadie, "¿Qué quieres, Malfoy?"

El omega suspira con pesadez. "Eres realmente agotador." Frunce los labios. "¿Cómo te soporta la mayoría de la gente, Dios griego?"

Harry parpadea, "¿Dios griego?" Repite.

"Veo que no escuchas lo que los omegas dicen de ti." Comenta Draco en un murmullo, quien se cruza de brazos.

"No me importa, dime qué quieres antes de que me vaya."

"¿Siempre eres tan rápido con todo?"

"Sí."

"Mis condolencias por tus parejas sexuales."

Harry entrecierra los ojos y aprieta sus manos hechas puños.

"¿Qué quieres, Malfoy?"

"Entonces, Potter." Junta sus labios un segundo, vacilante. "Necesito que seas mi alfa."

"