Actions

Work Header

Shared hobbies

Summary:

Día 19:
Esto es una prueba. Y, aunque Yagi le gusta mucho, si no la pasa lo dejará ir.

Work Text:

—¿Aizawa-kun?— la voz de su, prácticamente, novio lo alerta de su llegada al punto de encuentro que acordaron. —¿Está todo bien? 

Asiente suavemente, aunque sabe que es mentira. Shouta no va a demostrarlo, mucho menos decirlo, pero está nervioso. Hoy es el día en que decide si esta relación tiene futuro o no; y siendo honesto, no quiere que esto que tienen desaparezca.

Hizashi le ha dicho repetidamente lo horrible que parece haciendo esto, pero Shouta lo llama ser racional. Iniciar una relación, ¿Sin saber si la otra persona está dispuesta a aceptarte como eres? Introducir a alguien en tu vida y que, cuando logras acostumbrarte a su presencia ¿Se vaya? Dejarlo conocer lo más profundo de su ser, ¿Para que lo abandone porque no puede con las pocas cosas que Shouta disfruta desde el fondo de su corazón? No, gracias. Prefiere retirarse antes de encariñarse lo suficiente para sufrir.

Y eso es lo que lo pone nervioso.

Porque REALMENTE le gusta Yagi, más que cualquier otra persona con la que haya salido antes, no porque fue el héroe número uno, sino porque es una persona amable y tranquila, que decidió darle un lugar en su vida.

Así que, en secreto cruza los dedos y guarda para sí esta imagen en su mente. El maravilloso hombre que es Yagi, vestido con su gabardina avellana sobre su ajustado traje azul marino y sin la corbata roja que traía esa mañana, con la preocupación marcada en los ojos azules pero una suave sonrisa en los labios para amortiguar, con los principios del atardecer golpeando su espalda. Es una imagen hermosa que atesorará sin importar lo que pase de ese momento en adelante.

—¿Listo?— evade la pregunta con otra.

Separa su espalda de la pared y extiende su mano, sus dedos se entrelazan un momento después. Le había pedido a Yagi reunirse en la tarde después de clases, en esa esquina en específico. No dio muchos detalles, pero Yagi no los necesitaba porque sabe que Shouta no lo invitaría a una cita fuera de casa a menos que fuera un lugar importante para él.

Así que aquí estaban, tras poco más de dos meses interactuando con intenciones más allá de ser compañeros de trabajo, compartiendo espacio personal entre besos y caricias, hablando de lo importante y lo intrascendente, contándose viejas historias y creando nuevos recuerdos.

—¿A dónde vamos?— la voz de Yagi es un susurro cerca de su oído, mientras sus ojos miran en todas direcciones en la calle. Se detienen frente a una puerta de cristal opaca.

—Necesitas saber algo antes de que esto avance más—. Quizá es la sutil angustia reflejada en su rostro lo que parece preocupar al rubio.

—¿Ocurre algo? ¿Por qué me miras así? 

En lugar de responder, Shouta abre la puerta. Inmediatamente se escucha el escándalo del interior; maullidos, provenientes de todas partes, pequeñas patitas corriendo alrededor, muchos pares de ojos de diferentes colores mirándolos desde diferentes direcciones. 

—¿Qué hacemos aquí?— la sonrisa nerviosa de Yagi lo dice todo, Shouta lo mira, leyendo su reacción mientras siente a un par de pequeñas patas trepando por su ropa.

—Necesito que sepas esto antes de avanzar más— identifica de reojo al pequeño callejero albino cuando llega a su pecho, las pequeñas garras le rozan la piel, así que lo toma en brazos antes de que profundice el daño. —Es algo importante para mí.

—Pasas tiempo con gatos, lo enti…

—No es sólo eso— los nervios lo traicionan el tiempo suficiente para exaltarse y levantar la voz —Sé que se considera como un pasatiempo, pero es más que eso para mí— interrumpe la típica idea que sabe que suele formular las personas sobre esto.

Deja al pequeño de vuelta en el suelo y vuelve a poner toda su atención en Yagi, no puede leer su expresión más allá de que está procesando lo que le dice.

—Disfrutas hacer esto más que cualquier otra cosa, ¿no es así?

—Vengo aquí todos los días, doy gran parte de mi salario para cuidarlos, deambulo por las calles en mis días libres buscando callejeros...— se muerde el labio inferior sin saber cómo continuar, viendo al pequeño avanzando hacia Yagi, trepando su pierna hasta que consigue que lo sostenga entre sus grandes manos.

—¿Cómo se llama?

—Mr. Smith Jr.— Yagi ahoga una carcajada en un bufido, Shouta entiende la gracia del nombre, así que explica —es el hijo adoptivo de Mr. Smith— señala con la mirada hacia el gato calico en la esquina, quien los ve fijamente —a quien nombraron antes de saber que es hembra.

Finalmente, la carcajada brota de la garganta del rubio, un sonido limpio que le recuerda que alguna vez fue All Might, pero que no oculta la esencia de Yagi.

—Esto es adorable. No entiendo qué te preocupa.

La intención de aligerar el ambiente ayuda, pero aún no es suficiente. Nada lo será hasta que aclare perfectamente las cosas con las palabras correctas.

—Eso piensas ahora, pero… Debes entender que, alguna vez hubo otras personas que parecieron entender, y no se quedaron mucho...— respira profundamente, antes de continuar —no entendieron que… no siempre podré tener tiempo para citas, que probablemente cancele planes si alguno de ellos se enferma y no suelo guardarme dinero para salir o dar grandes regalos, ni cosas como esas... Yo… Este refugio es muy importante para mí. 

Incluso recuerda que su último ex afirmó apoyarlo e intentó ir con él un tiempo, hasta que se aburrió. Pero no mencionará eso.

—Bueno…— Yagi medita un momento, aún acariciando al albino, viendo al resto de la manada —Si me permites, estaré aquí para ti y ellos mientras logremos que funcione.

Shouta sonríe, porque quiere creerle. Porque sabe que la palabra de All Might es una promesa y la de Toshinori un juramento. Así que va a permitirse dejar sentir de lleno lo que está brotando entre ellos.

Aún si en ese momento no sabe que, tras doce años de relación, Yagi se ha mantenido fiel a su palabra.

Series this work belongs to: