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Era un día caluroso en el mes de agosto del 2020, el calor era soportable, por lo menos no como el de la semana pasada que hacía de la tierra y el aire un infierno.
Un grupo de grandes amigos estaban disfrutando de un día de playa, jugando deportes playeros, haciendo castillos de arena, broncearse la piel, nadando en el mar o paseando en un mini yate pagado, disfrutando de unas buenas bebidas heladas y de las sombras de las sombrillas playeras.
Ah, y no hay que olvidarnos de el famoso juego de cartas que causó furor(y lo sigue acusándo), Vanguard, algunas personas de este grupo lo juegan debajo de las sombrillas o platican sobre los nuevos packs de cartas sacados recientes al mercado.
Todos están felices, bueno; excepto un adulto castaño de ojos verdes como las hojas de un árbol que esta distraído en su mente...
Miwa: Ah, ¿estas pensando en eso, verdad?
Su amigo de cabello rubio de ojos grises le pregunta, pero evita contestar
Miwa: Ok, ya tienes el anillo(susurro: que te costó un ojo de la cara), están juntos, hay un ambiente perfecto para hacer la propuesta...
El rubio lo mira con una son sonrisita nerviosa, esperando una respuesta de su amigo.
Miwa: ¡¿Cúando lo vas a hacer?!
Le pregunta exaltado.
Kai: Todavía lo siguo pensando.
El oji verde volteo a ver a sus amigos que jugaban en la arena.
Miwa: ¡Esta es la oportunidad de tu vida! ¡Si piensas que él va a esperar por mucho tiempo pues te digo que no!
El castaño miraba al peli azul con un brillo inigualable en sus ojos, hace un pase con la pelota de vóleibol, pensaba en cuanto había crecido; y él también junto con el azulejo.
Miwa: Vamos, es el momento perfecto, si fuera tu imaginaria que toda esta gente no está, aquí.
Miró a su amigo para responderle.
Kai: No puedo hacer eso, no es como lo imagino.
Dijo para después ver a su azulejo.
Miwa: Esta bien, como tu digas, solo tu lo sabrás, jijijiji.
Las horas pasaron volando, el sol fue bajando, el cielo se vuelve un naranja notorio, todos recogen sus cosas para ir a la casa playera que está en una colina pequeña cercana.
El oji azul caminaba hasta que una mano posó sobre su hombro derecho.
Kai: (susurro: ¿Podemos hablar en privado?)
El azulejo se sonrojo al oír la voz de su novio, dejó de seguir a sus amigos, acompañó a su amor a otro lugar más adelante.
Emi: ¿Hermanito?...
Una joven de cabello largo naranja claro se detuvo y volteo para ver a su hermano mayor.
Los dos se agarraban de la mano, aunque el sudor sea notorio no les importaba, estuvieron en silencio por un rato hasta que el mayor paro de caminar.
Entre lazo sus manos con la del menor, se miraron a los ojos por unos segundos.
Kai: ...Se que hemos pasado por mucho y no se nos dio el tiempo de ser completamente sinceros, pero recuperamos ese tiempo perdido con nuestras convivencias.
El azulito se sentía nervioso por el tono de voz sereno de su novio.
Kai: Ante todo problema lo hemos superado y cada prueba que pasamos por nuestro sentir del uno por el otro, así que yo estoy seguro que los seguiremos superando; juntos.
El oji verde saca una caja de terciopelo rojo del bolsillo de su chaleco, pone su rodilla izquierda en la arena y alza su rodilla derecha, mientras extiende los brazos para abrir la caja.
Kai: Aichi... ¿Quieres casarte conmigo?
El oji azul se sorprende, tapa su boca con sus manos, su corazón palpita rápido, su cara se ruboriza y sus ojos se vuelven cristalinos.
Aichi: ¡Si!
Se lanza hacia su novio para darle un gran abrazo con lágrimas en sus ojos y una gran sonrisa, sus corazones laten de manera sincronizada, le coloca el anillo de oro blanco adornado con un zafiro en el dedo anular.
Después de colocarle el anillo le besa la mano, la pone en su pecho y se dan un tierno beso.
Ese momento parecía ser eterno, hubiera durado así si no se interrumpía.
...Cosa que si ocurrió.
Miwa: ¿Que les dije?, ¡sabía que ya lo haría!
Sus amigos aparecieron de sorpresa, la pareja se puso nerviosa pero feliz.
La hermana menor de Aichi, Emi, se dio cuenta que se fue con el novio, les aviso a los demás que vinieran con ella y los siguieron sin que los otros los notaran, se escondieron en los arbustos cercanos y salieron de la alegría cuando oyeron el si.
Kamui y Misaki: ¡Felicidades!
Dijeron sus otros dos amigos al uniso abrazándo.
Ren: Ya era hora.
Todos se acercaron para darle sus felicitaciones a la pareja.
Cúando volvieron a la cabaña celebraron el compromiso; hasta que todos cayeron dormidos.
