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Language:
Español
Series:
Part 1 of see / be seen [traducción]
Stats:
Published:
2022-03-04
Words:
9,612
Chapters:
1/1
Kudos:
24
Bookmarks:
1
Hits:
430

Close your eyes

Summary:

Han se preguntaba si la cabeza de MinHo era igual de ruidosa que la suya. O si había otro tipo de confort aparte de ver a MinHo buscar algo en el algoritmo de YouTube o un drama con un giro de trama para ver juntos. De todas formas, Han no lo pedía. No sabía qué es lo que quería como respuesta, siempre y cuando eso…, ellos…, funcionara.

O: Han y MinHo comparten una cama, platónicamente hablando (¿Cierto?)

Notes:

Nota de autora:
Esta historia es la primera de una serie de one-shots llamados see / bee seen, y esta primera parte fue subida el 21 de marzo del 2021, y todas las traducciones son hechas bajo el permiso del autor original.
Link de la historia: http://archiveofourown.org/works/30181779
¡Apoyen la obra original!

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

. . .

Promocionar era agotador. Era un diferente tipo de agotamiento comparado con el entrenamiento o producir o las noches largas que Han tuvo que quedarse trabajando preocupado acerca de su debut. Era más satisfactorio, por supuesto, esa fatiga contenta que se posaba en sus huesos desde el escenario, pero también lo drenaba por completo.

Han sabía que él era diferente a los otros miembros. Ellos podían hablar con los productores y las estilistas y los camarógrafos todo el día; ellos regresan al dormitorio y hablaban de dónde querían salir a cenar. A ellos no les tomaba algún tipo de energía hacer algo tan simple como hablar con las personas de su trabajo. Han, por otra parte, después de estar en la estación de radio durante horas, todo lo que él quería hacer era sentarse en el sofá, solo.

Completamente solo.

“Hannie, ¿Estás seguro de que no quieres venir?” Chan le llamó desde la puerta. ChangBin estaba tomando su chaqueta desde el perchero de su habitación y Felix intentaba colocarse los zapatos. Él amaba a sus miembros, pero sinceramente, él ya había tenido suficiente de ellos durante toda la emoción que hubo alrededor del debut. Él ansiaba por ese silencio en el dormitorio compartido con nueve chicos que rara vez aparecía.

“Estoy bien,” Han dijo. “Solo asegúrese de traerme algo de ese pollo que me gusta.”

“No si yo me lo como primero,” mencionó ChangBin.

“Hyung.”

“¡Bromeo!” se defendió. “Tal vez.”

Hubo un barrido visual hacia cada uno de los miembros que iba saliendo del dormitorio. Han tomó su celular, enrollándose en la esquina del sofá y tapándose con una manta alrededor de él antes de reproducir el video de YouTube que iba en la fila. Finalmente, algo de paz y…

“¿MinHo?” la voz de Chan sonó de nuevo. “¿Estás listo?”

“No, creo que me voy a quedar también.”

Han levantó su mirada. El cabello húmedo de MinHo de su reciente ducha, una toalla alrededor de sus hombros, y, bajo ello, solamente una camiseta a tirantes y una sudadera. No, Han pensó. Su corazón se atascó, y él inmediatamente se sintió culpable por eso. Pero él estaba esperanzado de tener el dormitorio para él solo, aunque sea una vez. No hablar. No pensar. No necesidad de preocuparse de cómo él debe actuar. Y no necesidad de siempre mostrarse positivo.

Chan miró a MinHo y a Han. “Seguro,” dijo. “Nos vemos al rato.” La puerta inició el silencio, y Han inhaló.

“Mire, hyung-”

“¿Quieres ver una película?” preguntó MinHo. Él se dejó caer en el lado opuesto del sillón, dándole una mirada de reojo a Han.

“Iba a mirar un par de videos,” murmuró, inclinando su celular para ver a MinHo. “Yo no- estoy un poco cansado, hyung. No es como si no quisiera estar con usted, pero-”

“No tenemos que hablar para ver una película,” interrumpió. Él se mordió su uña y Han se sintió repentinamente un poco mal. Se veía nervioso, o incómodo. Fuera de lugar. “O podemos ver tus videos. Lo que quieras, solo- bueno, ¿Si está bien si yo también me quedo?”

Han no entendía a MinHo. Él pasó de actuar como si él estaba a cargo y capacitado de controlar cualquier tipo de situación a actuar como si le confundiese las interacciones humanas básicas. Han se sentía cómodo con MinHo, por supuesto. Lo veía como el chico con quien se había amistado hasta un punto de cercanía en un periodo tan corto de tiempo que no creía que podría haberse logrado con otro tipo de persona que él hubiese conocido- pero eso no significaba que él lo entendía. Y ahora, siendo consciente de que Han no sabía por qué MinHo estaba preguntando eso, él notó que simplemente no podía apartarlo.

“Seguro,” terminó por decir Han, bajando su celular. “¿Tienes algo para ver?”

MinHo empezó a enlistar una que otra película de anime que había querido y Han escogió una. Pusieron la laptop entre ellos y Han dejó que MinHo se escondiera con él bajo la manta.

Mientras la película se reproducía, Han le regalaba un par de miradas a MinHo. Él tenía ojeras bajo sus ojos que Han solo podía notar ahora que estaba sin maquillaje, y una línea roja e hinchada en su labio inferior donde sabía que MinHo mordía preocupado con sus dientes. Todas esas pequeñas piezas evidenciaban que MinHo solamente estaba igual de cansado que Han. Tal vez eso, la compañía silenciosa, era lo que MinHo necesitaba y no sabía cómo pedirlo. Tal como Han cuando necesitaba su espacio de soledad.

Han se acercó a MinHo, asomando su pie bajo el muslo de MinHo. Los ojos de MinHo se posaron en él, notoriamente cuestionando. “Está calentito,” Han murmuró. MinHo se relajó y se recostó sobre el hombro de Han, volviendo su vista a la pantalla.

¿Soledad?, ¿Realmente JiSung quería eso? Las interacciones sociales eran exhaustivas para él, lo que le hacía ver como una forma de escape. ¿Pero eso?, eso no era exactamente lo mismo. Han notó que él no tenía la necesidad de probarse ante MinHo- poner su rostro público y enfrentar sus miedos. MinHo era un alien, tal como Han. Tal vez podían estar solos, juntos.

Una hora de película, el peso de MinHo sobre el hombro de Han incrementó y su respiración se calmó. Han se giró lo mejor que pudo, vislumbrando el perfil durmiente de MinHo contra él. Bien, hay que dejarlo dormir. Las funciones bajo sus ojos se habían relajado y tal vez alguna sombra de sus ojeras desaparecía. Él necesitaba eso. Todos lo necesitaban.

Han acomodó su brazo, haciendo de su hombro una mejor almohada, y continuó viendo. Y cuando la película terminó, puso algún documental de animales para así no moverse. Han no quería moverse. Este tipo de soledad era lo que él había necesitado exactamente- lindos colores y cachorros mostrándose en la pantalla junto con el cómodo peso de MinHo en su hombro. La idea de solamente… ser.

. . .

Se convirtió en una tradición- el estar solos-juntos lo descubrieron de sí mismos. Después de sus horarios de trabajo, MinHo y Han se encontrarían en un silencioso rincón de sus dormitorios y escucharían música o verían dramas hasta que uno o el otro cayese dormido. Han tuvo que encontrar la manera de frenar los acelerados pensamientos en su cabeza que se hacían más y más fuertes a medida que se preparaban para el comeback, y MinHo…, bueno, MinHo debía de sacar algo del arreglo porque rechazó más de un par de ofertas para salir con otros miembros en son de mantener esas tranquilas noches entre los dos.

Han se preguntaba si la cabeza de MinHo era igual de ruidosa que la suya. O si había otro tipo de confort aparte de ver a MinHo buscar algo en el algoritmo de YouTube o un drama con un giro de trama para ver juntos. De todas formas, Han no lo pedía. No sabía qué es lo que quería como respuesta, siempre y cuando eso…, ellos…, funcionara.

Una noche, tiempo después de que terminaran de promocionar My Pace, Han estaba solo en su dormitorio, tonteando con algunas letras en su aplicación de notas. SeungMin estaba en alguna parte jugando con I.N, y creía que HyunJin seguía en la empresa practicando con dance racha.

En la oscuridad de su habitación, Han escribía una línea, pausaba, y comenzaba de nuevo. Chan le había enviado un par de demos melódicos en los cuales había estado trabajando y Han había procedido a pasar todo el día escribiendo y borrando decenas de versos. La mayoría era porquería, solo una forma de poder sacarlos de su cabeza y organizarlos. Tropezaba con los primeros pasos de lo que podría ser un borrador medianamente decente para un demo. Tenían tiempo, Chan lo prometió, pero una vez que Han comenzaba, era difícil poder tomarlo con calma.

Presionó «reproducir» al instrumental con el que estaba trabajando de nuevo, sintiéndose a través del sonido del ritmo, e intentó montar un verso en base a eso. Seguía siendo muy frágil, pero el sentimiento estaba cerca a alcanzar lo que él estaba buscado.

Soltó un suspiro antes de bajar su celular.

Fue cuando la puerta de su dormitorio se abrió y la luz flotó en su interior. Han pestañeó, esperando ver a SeungMin en dirección a su cama, pero fue MinHo.

“¿Hannie?”

Han se giró en su cama. “¿Terminó la práctica?”

MinHo bostezó. La forma en la que la luz del pasillo lo iluminaba dificultó a Han poder reconocer qué tipo de rostro MinHo estaba poniendo. La forma en la que caminó hacia la cama de Han y se recostó fue suficiente, creyó. Han hizo un espacio para él, apretujándose contra la pared. MinHo se dejó caer sobre su estómago, con barbilla sobre su puño.

“¿Cansado?” preguntó, sin estar seguro de si MinHo quería hablar.

“Hm,” dijo. “Día largo.”

Han miró hacia su celular de nuevo, con la letra aún armándose en su pantalla. “También yo.”

MinHo lo miró con la luz de la pantalla de Han. “No más de eso,” ordenó. “Prometiste ver el nuevo drama conmigo.”

Han se urgió. “No hemos terminado el anterior aún.”

“Sí, pero es tan dramático. Todo lo que hacen es contar secretos y sorprenderse cuando esos secretos salen a la luz.”

“Bueno, se supone que es un drama de misterios-”

“No estoy de ánimo,” cortó. “Quiero algo divertido. Este nuevo drama es divertido.”

“Aun no lo has visto.”

“Pero la propaganda dice que es divertido,” insistió, quitando el celular de las manos de Han. Él lo dejó. Vio a MinHo bajar por los shows y títulos que aparecían, escuchándolo suspirar cuando no pudo encontrar el que quería.

“¿No sería más cómodo ir al sofá?” preguntó Han.

MinHo negó. “Felix y HyunJin están ahí. Y prefiero- ¿Podemos quedarnos aquí?”

Han debería de estar sorprendido. No es como si ellos no estuviesen acostumbrados de estar tan cerca del otro, compartiendo mantas y sobreponiendo sus extremidades sobre el otro, pero había algo respecto a las camas. Con tal cantidad de chicos en tan pequeño espacio, la mayoría protege sus camas como sus santuarios privados. SeungMin, por ejemplo, pelea con todo aquel que mire feo a su cama.

Han no se sentía de la misma forma, sin embargo, había una línea entre ellos no-verbal que ya se había cruzado. Y de nuevo, sorprendentemente, Han no se sentía preocupado por eso. Fue más sorprendente escuchar a MinHo preguntar, cosa que no habían hecho antes.

Más que sorpresa, Han estaba un poco preocupado.

“¿Hay alguna razón por la cual no quiere estar con ellos?” preguntó, bajando el volumen de su voz. “¿Pasó algo…?”

“Nada pasó,” dijo. “Solo- no pudimos hacer la coreografía que tenía en mi cabeza, ¿Sabes?, pensé que funcionaría y solo- no lo hizo. No es su culpa, yo solo- no quiero-”

“No quiere pensar en trabajo,” completó. “Entiendo.”

MinHo le dio una de esas pequeñas, agradecidas sonrisas. Esa sonrisa en particular que hacía a Han sentirse mejor. Como si no solo hubiese valido en esas palabras que llenaban los espacios de su celular o en lo alto que podía empujar su voz para ir.

“¡Ja!, ¡Lo encontré!” exclamó MinHo. Presionó «reproducir» y colocó el celular en la almohada. Se acomodó y ajustó su pierna sobre la espalda de Han, y él solo pudo soltar un quejido.

“¡Ah, hyung!, ¡Pesaaa!”

MinHo lo empujó. “¡Grosero!” exclamó de nuevo, colocando aún más de su peso sobre la espalda de Han. “Estoy a dieta.”

“Hyuuuung. No respiro.”

Riendo, MinHo se bajó de Han, tirando del brazo del menor alrededor de él. Estuvieron así por los primeros dos capítulos del programa hasta que ambos empezaron a cabecear. La siguiente vez que Han abrió sus ojos, una escena de un personaje que él no conocía estaba en la pantalla; miró a MinHo a su lado: su boca estaba abierta y estaba babeando un poco en la manta.

Era tarde. Ambos realmente debían de ir a dormir. Pero Han no tenía el corazón para despertar a MinHo de nuevo para mandarlo a su propia cama. No era como si Han le importase que MinHo estuviese ahí. De hecho, todo lo que quería acurrucarse en el calor de MinHo y caer de nuevo dormido. Había demasiado espacio en la cama- o algo así. Y si ya pudieron dormir…, bueno, entonces, ¿Cuál sería el punto de despertarlo?

Tal vez ese fue la somnolienta voz de Han hablando, siendo víctima del estar compartiendo mantas y sobreponiendo sus extremidades sobre el otro.

Cuando Han despertó de nuevo, el sol estaba empezando a colarse por las cortinas en señal de la mañana, y MinHo ya se había ido.

. . .

Pasar el rato en la cama de Han se terminó convirtiendo en una tradición, también. Ellos seguían viendo dramas en todas partes: en el sofá, o en el bus, o mientras esperaban detrás de escenas en los shows musicales, pero la cama i donde ellos tendían a ser si es que necesitaban calmarse un poco después de su exigente horario.

La cama era el lugar donde sabían que podían estar solos, juntos. Y ellos no solamente veían aquellas cosas que estaban en la lista, ellos hablaban también. La mayoría del tiempo era de nada. Debatían acerca de qué iguana del documental que habían visto les gustaría tener, o qué caramelo escogerían la próxima vez que irían a la tienda de convivencias. Ellos tenían esa única discusión que había durado por unas buenas dos semanas, donde en cada noche, ellos enlistaban los pros y contras de construir una colonia en la luna. Han había empezado a usar hojas de cuaderno mientras que MinHo seguía repitiendo que, eventualmente, el espacio en la tierra se acabaría y sería inevitable sin importar qué tan claustrofóbica fuese la población.

Eventualmente, Chan tuvo que ponerle fin a la discusión porque los miembros se estaban enfermando de escuchar sobre naves y vida espaciales.

“JiSung-ah, ¿Sabías que las grullas aparean de por vida?” MinHo preguntó una noche.

“¿Grullas?”

“Aves, cuellos largos,” explicó, alzando sus brazos como alas y graznando al cielo.

Han tuvo que contener un poco la risa. “Sé lo que son las grullas, ¿Es idiota?, solo que…, salió de la nada.”

“Grullas, caballitos de mar, lobos,” enumeró MinHo. “Lo leí en una lista.”

“¿De animales monógamos?”

“Siento que a las personas les gusta hablar de los humanos siendo animales o siendo no como animales, y creo que los animales tienen esta amplia categoría comparado con nosotros,” explicó. “Como- ¿Somos como las grullas?, ¿O como los monos bonobos?”

Han soltó una risa ante eso. “Por favor, no me explique qué animales son esos.”

“¿Pero entiendes a lo que me refiero?”

“¿Que no sabes si los humanos deberían de encontrar una persona o acostarse con más gente?” cuestionó. La última cosa que ellos habían estado hablando antes de recostarse en la cama de Han esa noche había sido si la mantequilla y el ajo eran suficientes para poner en la pasta y llamarla realmente cocinar. Eso había sido un cambio radical de tema. “¿Está pidiendo mi opinión?”

MinHo lo miró y Han no sabía cómo leer su expresión. Para Han, estar con MinHo de esa forma era como una zona de confort. Algo que era suyo- más que estar solo comparado a cuando atesoraba esos preciosos momentos de soledad. Porque la cabeza de Han era ruidosa, MinHo podía bajar el volumen. MinHo lo conocía, también; conocía los momentos exactos en donde él necesitaba distracción. Aquello hacía el acuerdo más confuso, porque Han no creía que conocía la mente de MinHo del todo.

Después de esa primera vez, MinHo tuvo más cuidado en no quedarse dormido en la cama de Han. Cada vez que se ponían somnolientos, MinHo se despertaría a sí mismo y apretujaría el brazo de Han, diciendo que era hora para que él regresase a su dormitorio. Ese era el MinHo que Han no podía descifrar. Esas reglas y lazos no molestaban a Han en lo más mínimo, pero debían de estar ahí para MinHo porque él las respetaba siempre. Cuando pasaban el rato en una cama, era en la cama de Han. Podían quedarse dormidos en el sofá, pero no en la cama de Han. Podían hablar de lo que sea por horas, pero nada necesariamente serio.

Han tenía miedo, porque mencionando alguna de esas reglas haría que esa zona de confort se alejara. A él le importaba mucho su espacio consigo mismo- no, a él le importaba mucho lo que fuera que MinHo arriesgaba. Él no podía preguntar y él no podía presionar a nada de lo que MinHo no quisiera. Han disfrutaba que ellos tuviesen demasiado.

¿Esa conversación estaba direccionándose a algo más serio?, Han no podía descifrarlo.

“Creo que podemos encontrar a nuestra persona,” Han contestó, lentamente. “Pero no todos los humanos son iguales, ¿Cierto?, algunos querrán entrar en la monogamia, mientras que otros…”

“¿Quieren ser un mono bonobo?”

Han sonrió. “Supongo.”

“¿Cuál eres tú?”

Han se atragantó. Miró el rostro de MinHo, intentando colectar las piezas de la extraña conversación y de la mirada vulnerable que MinHo le estaba entregando. “Hyung,” comenzó, “he sido trainee desde que era muy joven. ¿Realmente cree que he tenido tiempo para descubrirlo?”

“¿No es sexy que la compañía vea cada uno de tus movimientos?”

“Ew.”

MinHo se encogió de hombros. “¿No deberías saberlo, de todas formas?, aun cuando no puedes-”

“¿Hacerlo?”

“Hm.”

“¿Cuál es usted, entonces?” Han preguntó. “Porque claramente usted ha pensado en eso.”

MinHo curvó su mano alrededor de la sábana, tapándose un poco más causando que destapara el hombro de Han. Él no tenía idea de lo que estaba haciendo. “Sé que quiero ser una grulla,” dijo finalmente.

Han no preguntó respecto a la convicción con la cual MinHo había dicho sé. Él sabía que MinHo pasó años viviendo solo antes de convertirse en aprendiz- años en los cuales ha escuchado fragmentos, pero solamente de los viajes que hizo cuando fue bailarín y de su vida escolar, no de las otras cosas. Algunas veces, MinHo podría decir algo que pudiese hacer a Han asumir que MinHo había tenido más experiencia en ese tiempo gracias a las veces que ha aconsejado a los miembros más jóvenes, aunque aun así nada sólido. Nada que le entregase a Han una imagen en su mente. No un joven MinHo con- ¿Con quién?, sinceramente, le había sido difícil formar imaginándolo del todo.

Tal vez sería obvio, con alguien que a MinHo le gustó. Tal vez eso era exactamente por qué MinHo se iba antes de que pudiesen dormir juntos en las noches, o por qué él nunca hablaba acerca de sus experiencias románticas. ¿No le importaba a él si no fuese su persona?

Han se sintió un poco triste respecto a eso.

Pero los sentimientos de Han no importaban. MinHo le había dicho algo real y Han tenía que responder. Si este era el MinHo explicando por qué, por una vez, Han intentaría entenderlo. Acomodarse.

Así que cuando Han sintió que sus párpados estaban cayendo y un bostezo atravesó sus labios, empujó a MinHo fuera de su cama. “Hora de dormir,” dijo. “Hora de irse.”

MinHo lo hizo.

Y tenían que conservar eso.

. . .

Algo no estaba bien con MinHo.

Normalmente, Han bromearía con eso. “Algo no está bien con usted,” él diría mientras golpeaba con sus nudillos el cráneo de MinHo con un ligero tap tap mientras caminaban a la tienda de convivencia durante esa noche. Pero no fue así por las siguientes semanas. Sinceramente, Han difícilmente pudo ver a MinHo fuera de los ensayos. No ramyeon instantáneo o caramelos de medianoche. El anime que habían estado viendo se quedó estancado en el capítulo 7 y no habían progresado en las últimas dos semanas. Y la cama de Han estaba vacía.

Obvio, Han había estado ocupado con 3RACHA, trabajando en demos para el siguiente álbum, pero aún había tiempo en la noche. Su rutina no abarcaba todas las noches, claro, pero se había convertido en algo que ambos usaban para poder pasar sus días. La mayoría de las noches MinHo le decía algo como: “llamaré a tu puerta cuando termine de limpiar”, o “no me esperes levantado, hemos reservado la sala de ensayo de baile hasta tarde esta noche” para que Han supiera qué esperar.

Han notó que no hubo de esos en toda la semana. No hubo explicaciones o excusas para que Han entendiera por qué MinHo no lo estaba visitando- el por qué la cama de Han estaba tan helada, vacía y callada.

Muy callada. Huh, Han nunca pensó que algún día se preocuparía por eso.

Pero ahí estaba él. Han, bajo sus mantas, mirando la lista de shows que él podía ver antes de dormir pero dudando antes de apretar alguno de ellos porque ¿Qué tal si MinHo quiere verlo también? Cerró la aplicación y abrió YouTube, encontrando clips de un programa de viajes. El animador estaba en un bote, apuntando la costa de la playa y explicando algo sobre la practica de pesca que había en ese lugar. Mostraron la entrevista a un pescador sobre las especies que había capturado durante el transcurso de ese año.

A Han le gustaba las tomas del agua, le hacía sentir un poco más tranquilo comparado a la sensación abrazadora que había sentido todo el día, pero aún, eso no apagaba su mente como lo deseaba. El estrés no se iba de la misma forma en la que lo hacía cuando él tenía a MinHo comentando con sarcasmo y colocando su mano sobre la de Han.

El problema era, por supuesto, la parte en la que Han no podía parar de pensar en MinHo. Se veía cansado- todos estaban cansados, por supuesto, pero MinHo tenía formas para esconderlo. Él bromeaba, rodando sus ojos, y pretendiendo que el mundo no podía tocarlo., Actuaba como si estuviese evadiendo siempre los sentimientos que caracterizaban a los humanos como lo era el estrés, pero sabía a la perfección cuándo alguien lo estaba sintiendo. MinHo bromeaba y empujaba con su cabeza la cabeza de los miembros para poder ver sus reacciones. Entonces, él diría que han estado ejercitando y que necesitaba un poco de compañía, ¿JeongIn o Chan querrían acompañarlo? O, él iría hacia la empresa a ensayar una coreografía de la cual necesitaba más práctica, aun cuando era mentira, y arrastraría a SeungMin o Felix o a cualquiera que tuvo dificultades durante el ensayo de esa mañana. O, él escogería qué ingredientes podía usar para hacer la cena, diciendo que él se lo habría hecho para sí mismo y que con un error de conteo convirtió la cena para uno a cena para ocho.

O, MinHo podría acurrucarse junto a Han y susurrarle en el oído: “necesito algo de silencio, creo. ¿Siguiente episodio?”

Cuando Han le dijese que sabía lo que él estaba haciendo -que todos apreciaban que él fuese un buen hyung que cuidase de ellos- MinHo pestañearía y diría que él no tiene idea de lo que Han estaba hablando.

¿Sería egoísta decir que, ahora, cuando MinHo claramente no se sentía bien para poder cuidar al resto de los chicos, Han lo deseaba más que nunca? Han miraba el vacío espacio junto a él, sintiendo sus dedos picar por la necesidad de querer sostener algo más firme que una almohada. Él extrañaba a MinHo. ¿Qué tan estúpido era eso? Él veía a MinHo todos los días, y él obviamente estaba lidiando con algo que no le permitía buscar a Han, pero todo lo que Han quería era estar junto a él.

Al día siguiente, Han miró a MinHo más de cerca. Lo vio enseñar cerca de tres veces el mismo complicado paso de baile hacia JeongIn, apuntándole pacientemente a cada movimiento hasta que le saliese bien. MinHo dio un paso atrás, viendo a todos pasar por las formaciones y dando pequeñas indicaciones cuando veía que se separaban o se salían de la línea. Actuaba como MinHo, pero MinHo en el trabajo. MinHo, que tenía un trabajo, y podía posponer todo lo demás hasta que el trabajo estuviese bien hecho.

Cuando tuvieron un descanso, MinHo se sentó en la esquina, con una botella de agua en una mano y con su celular en la otra. No es como si le hubiese dicho a Han que él no quería estar cerca de nadie, pero podía verse cómo estaba construyendo un muro alrededor de él. Su frente era oscura y sus hombros se encorvaban. Han vio a través de la sala como MinHo recibía un mensaje de texto, contestando enseguida. Cuando la llamada se iluminó en el celular, MinHo se levantó y dejó la sala sin decir alguna palabra.

Han pasó el resto del descanso arrancando trozos de la etiqueta de su bebida e imaginando todas las razones por las que MinHo estaría actuando de esa manera. Para cuando la música empezó de nuevo, con todos ellos, incluido MinHo en su puesto, Han había tomado una decisión de la que esperaba no arrepentirse.

Se ganó frente a las cortinas que escondían la cama de MinHo del dormitorio. Han contó hasta tres, inhaló y exhaló, con el sonido de la respiración del otro lado, antes de alcanzarlo.

Eso fue lo que él dijo. Alcanzarlo.

“¿Huh?” MinHo quedó desorientado. “¿Quién-?”

“¿Puedo entrar?”

“¿Han?”

Han no esperó por una respuesta. En lugar de eso, se lanzó a sí mismo sobre la espalda de MinHo, con su barbilla en su hombro.

“Ow, Hannie, eres puntiagudo.”

“Viva con eso,” dijo, presionando más su barbilla en el hombro del otro.

MinHo se sacudió bajo él pero no lo empujó. Tampoco se giró completamente. Solamente suspiró. “¿Qué quieres?”

“Saber lo que pasa en el episodio 8.”

“Pudiste verlo solo,” repuso. “No necesitabas.”

“Quiero verlo con usted,” dijo, porque él no sabía cómo decir la razón por la que había ido. Porque él era egoísta, pero intentaba no serlo.

“No estoy de humor,” MinHo murmuró. Han apenas lo captó, con la cara de MinHo escondida en las mantas, lejos de él.

Han rodó sobre la espalda de MinHo para acomodarse mejor. “Eso fue por lo que-” Han intentó, pero se detuvo. ¿Cómo podían hablar ese tema? “Quería preguntarle sobre- vera, pues- uh…,” rascó su cuello, nervioso. “Algo pasó, ¿No?, últimamente.”

MinHo rodó por su lado, reflejando a Han para estar cara a cara. Su expresión era ilegible. Han deseó poder alcanzar y moldear en los labios de MinHo algo que pudiese tener sentido. Limpiar la mirada de los ojos de MinHo y ver lo que estaba escondiendo. No podía hacerlo, en realidad. Él solo podía estar ahí y preguntar.

“Nada,” contestó MinHo.”

“Mentira, creo. Y si-”

“Es solo un tema familiar,” se apresuró en decir, con su rostro aún pasivo. “No quería molestar con ese tema.”

“¿Molestar?” preguntó, antes de negar. “Usted no- ¿Está todo bien? O, si no quiere hablar del tema-”

“Mi abuela,” admitió. Resopló, y por fin se notó la tensión en su ceño, pero giró la cabeza como si estuviera avergonzado antes de que Han pudiera verlo por completo. ¿Por qué MinHo estaba avergonzado? “Está enferma y- está bien. Estará bien. Pero desearía poder visitarla y no podemos irnos ahora y cada vez que llamo a mis padres me siento como un mal hijo y-” MinHo miró a Han y escondió sus ojos de nuevo. “Lo siento, no es nada.”

“No es nada,” repitió. “Y me ha molestado más que usted no haya hablado.”

“Lo siento.”

Han lo golpeó en el hombro.

“¡Ow! ¿Por qué estás siendo… doloroso ahora?”

“¿Po qué se está disculpando?, no debería por qué,” Han dijo, moviendo sus manos para señalar el espacio entre ellos- la noche, la cama, el silencio. “¿No es todo esto el punto? ¿Ayudar al otro con lo que sea que está atravesando?” su voz disminuyó lentamente, antes de agregar: “creí que había hecho algo malo.”

MinHo le entregó una pequeña triste sonrisa. “No hiciste nada malo- bueno, excepto tu barbilla puntiaguda. Y tus golpes.”

“No, eso se lo merece,” apuntó. “Pero, en serio, si hay algo- lo que sea que hice que lo haga sentir incómodo- o cualquier cosa, realidad. Por favor, ¿Puede decírmelo?”

MinHo lo miró- realmente lo miró, y Han sintió su pecho ablandarse. “Hannie,” habló él, y sonó como si quisiera decir mucho más pero solamente eso expresó. El nombre de Han. Han. Todo estaba ahí, aquí¸ en su pequeño universo.

Han pensó que tal vez MinHo necesitaba de esas noches juntos tanto como Han lo necesitaba. Y que tal vez, como Han, él se sentía mal por pedir lo que necesitaba.

Vieron el siguiente episodio, después el siguiente, y Han no supo cuántos vieron exactamente antes de caer dormido pero MinHo nunca lo despertó. Él durmió esa noche con la tibieza de la cama de MinHo y nunca se sintió que estaba fuera de lugar.

Cuando Han despertó esa mañana, encontró la mano de MinHo alrededor de su cintura y su pie junto a la pantorrilla de Han. Cuando Han bostezó y se giró, vio a MinHo ya despierto, viendo a Han como si fuera algún tipo de misterio.

. . .

En los siguientes meses, Han no aprendió que MinHo dormía en sus sueños porque todo el dormitorio ya sabía eso, pero sí aprendió que podía detenerlo con una patada en un lugar específico de un pie helado en su muslo o piñizcar sus costillas. Aprendió que la cama de MinHo era más tibia que la cama de Han en el medio de la noche, pero era la más oscura durante el día. Aprendió que MinHo usualmente se despierta más temprano que él, incluso en los días donde no colocaban alarmas, pero MinHo siempre le diría a Han si se levantará para ir al gimnasio o vestirse para las actividades del día.

Aún así, cada una de las noches en las que Han se quedó dormido junto a MinHo, él se preocupaba que, al despertar, encontraría un espacio vacío junto al suyo. Se preguntaba si MinHo reprimía esa necesidad de hacerlo, aunque una gran parte de él sabía que MinHo quería estar allí también.

Su otra rutina volvió, también. Películas cuando necesitaban desestresarse, bromas ligeras y teorías conspirativas cuando necesitaban distracción. Han siempre sabía cuando MinHo estaba molesto porque dejaba sus cortinas ligeramente abiertas- una invitación que él no podía decir en palabras. ¿Y Han? Bueno, MinHo de alguna forma sabía cuando Han estaba teniendo un tiempo difícil, aun cuando él intentaba esconderlo. Cuando su ansiedad lo mantenía congelado o cuando la voz de su cabeza se volvía furiosa. MinHo sabía cuando Han necesitaba el peso de un brazo alrededor de él para apretujarlo ante cada pensamiento negativo que entregaba su cerebro.

Ellos llevaban esa burbuja hacia todos lados- incluso fuera del dormitorio. Se susurraban cosas al otro durante la cena, aún cuando no decían ningún secreto, y encontraban comodidad en el tacto del otro cuando esperaban para subir al escenario. Los otros bromeaban diciendo que era imposible salir con ellos porque siempre se encerrarían en su propio mundo. Esa galaxia que habían construido para ellos mismos, noche tras noche, en un lenguaje que solamente ellos podían entender.  Se sentía bien tener a alguien así, para estar solos, juntos. Alguien con quien podía estar solo mientras que el mundo alrededor se movía con velocidad o lentitud.

“¿Por qué no mejor comparten dormitorio?” ChangBin le preguntó a Han un día después de que lo vio salir muerto de sueño de la habitación de MinHo a la una de la mañana. MinHo ya estaba en la mesa de la cocina, con la mitad de un huevo estrellado en su boca.

“No, gracias,” se apresuró en decir MinHo. “Así puedo exiliarlo cada vez que quiera.”

ChangBin rio y MinHo se encogió de hombros, raspando su plato e indicando con su cabeza que tomaría una ducha.

“Me gusta la distribución de cuartos,” comentó Han una vez de haber escuchado la puerta del baño ser cerrada. “No es como si estuviésemos sobre el otro todo el tiempo. Quiero decir, Felix-”

“Felix se acurruca con todo el mundo,” interrumpió ChangBin. “Eso no cuenta. MinHo solo lo hace contigo.”

“¿Y?, tal vez soy un buen compañero de cama.”

ChangBin lo miró un momento. “Seguro, como sea. Espero que sepas lo que estás haciendo.”

“¿Qué cosa?”

ChangBin pestañeó, suspiró, y siguió con su desayuno.

Después de eso, Han prestó más atención a las cosas que los otros miembros decían. Él quería saber qué es lo que creían que significaba que MinHo y él tuviesen eso. Él quería saber por qué ChangBin le hizo esa cara. Él quería saber por qué HyunJin le sonreía a MinHo cuando molestaba a Han ahora, o por qué Felix paró de ofrecerle abrazos a Han mientras dormían en la sala de espera durante los largos días de grabación.

Han no le preguntó a MinHo qué pensaba respecto a eso porque MinHo no le daría una respuesta, aún si él tenía una. En lugar de eso, Han gastaba páginas de su cuaderno con pensamientos de por qué él se sentía como si necesitaba una explicación. Muchas líneas vacías respecto a lo que los demás veían. Lo que ellos pensaban. ¿A ellos les importaba?, no podían ver a través de las paredes que él y MinHo habían construido alrededor de ellos. Mientras ellos se entendieran al otro, con su espacio, su voz-

Espero que sepas lo que estás haciendo.

¿Lo hacía?

Parte de lo lindo que era acerca de estar con MinHo era que Han no tenía que pensar tanto con él. Era una de las mejores cosas de estar solo, protegido de lo peor. Él no tenía que probarse a sí mismo, por lo que él tampoco tenía que probar la idea de estar juntos tampoco. Han rasgó la hoja de su cuaderno y la tiró hacia alguna parte. Salió de su dormitorio y fue al baño.

En su camino, escuchó una discusión proveniente de uno de los dormitorios. La puerta estaba ligeramente abierta. Había silencio, solamente con dos miembros hablando, pero cuando se acercó para escuchar mejor, las voces aumentaron su volumen. Estaban agitadas.

“Hyung,” dijo el primero. La voz de MinHo. “Usted no tiene que decirme a mí lo que significa-”

Chan contestó, “sé que tú- no, escúchame, no te estoy juzgando- yo nunca-”

“¿Entonces qué?”

“No quería decir nada antes, pero ahora es obvio y-”

“Estoy siendo cuidadoso,” dijo MinHo. “¿Cree que no lo conozco? No he hecho nada para presionarlo-”

“No estoy hablando de él,” discutió. “Estoy hablando de ti. Estoy preocupado por ti. También tengo permitido hacer eso, sabes.”

“Oh, claro.”

“MinHo,” dijo, buscando la suavidad que la voz de un líder podía tener. “No quiero que salgas lastimado.”

MinHo se calló por un momento. “No dejaré que esto afecte al equipo.”

Han dio un paso hacia atrás, cuidadosamente de no hacer ruido. No estaba seguro de lo que sea que escuchó. Con lo que hizo tuvo que entenderlo, pero no lo hizo. No entendía por qué su propio corazón estaba latiendo fuera de su pecho, amenazando con quemarse.

¿Por qué quería llorar?

Escapó hacia el baño, con la mera intención de poder mojar su rostro con agua helada.

. . .

“MinHo hyung,” Han llamó una noche.

“¿Hm?”

“¿Vivió solo durante los últimos años de escuela?”

MinHo se giró para verlo. “Sabes que lo hice.”

“Pero, ¿Solo?, eso debió de ser-”

“¿Solitario?”

Han rio. “Sí, eso.”

“Tenía amigos,” dijo. “Y visitaba mucho a mis padres. No fue tan malo.”

“¿Y en su compañía de danza?” preguntó. “¿Tuvo compañeros de cuarto?”

“Cuando viajábamos, sí. Tal como cuando hacemos los tours. Bueno- excepto que mi equipo no tenía mucho dinero, así que era un poco más humilde.”

Han jugó con los dedos de MinHo bajo las mantas. “¿Compartían camas?”

“Obvio.”

Han tocó con cuidado cada uno de los dedos de MinHo, uno por uno, contándolos antes de llegar el meñique y regresar hacia el inicio. “¿Fue ahí cuando quiso saber que quería ser una grulla?”

MinHo quitó su mano. “Descubrí que algunas personas eran mejores compañeros de cama que otras,” dicho. “Y que podía patear a la gente de ahí si realmente quería.”

“Pero usted no le haría eso a su Hannie, ¿Cierto?” preguntó, haciendo a MinHo reír por su aegyo. “Me pregunto algunas veces- me pregunto si hubiese sido normal- no normal, no, pero si no estuviese en la empresa-”

“¿Intentas decirme que si no tuvieses en la compañía acosándote, habrías tenido mucho sexo?”

Han lo golpeó. “¡MinHo hyung!”

El otro rio. “Si no puedes siquiera decirlo, Sungie, no sé qué tan buenas oportunidades habrías tenido.”

Han soltó un mohín, pero no estaba seguro de si MinHo podía verlo gracias a la luz. En lugar de eso, él lo pateó, y MinHo lo pateó de vuelta, pero Han atrapó la pierna y pelearon hasta que MinHo terminó arriba de él.

“Así que, ¿Usted dice que sus oportunidades fueron mejores?” preguntó Han, mirando a MinHo.

MinHo inmediatamente se bajó de él.

“Me di cuenta de lo que quería,” contestó.

. . .

Esa cosa con MinHo repentinamente se sintió más tensa que antes. Como la vibración de una cuerda, lista para cantar o para romperse. Todo lo que alguna vez se sintió fácil ahora parecía significar algo. Cada mirada conspiranoica que MinHo le entregaría a él sobre la mesa de la cocina, o los pequeños toques de su espalda cuando caminaban hacia el estudio, o las miradas que él le daría en la mañana luego de despertar en la misma cama. Se sentía como si MinHo intentase hablarle en un lenguaje que Han no entendía. Él intentaba traducirlo, intentaba darle su mejor respuesta, pero no podía. No sabía cómo.

Había algo egoísta en cómo Han quería toda la atención de MinHo en él, como él la buscaba, pero al mismo tiempo él estaba muy aterrado de ello. Él temía hacer algo mal. Entonces, Han hizo lo que mejor sabía hacer cuando una situación lo ponía ansioso. Se escondía.

Como él se escondía detrás de su manager en los tumultos de personas en los aeropuertos o creaba mundos de fantasía donde podía escapar de sus propios pensamientos, Han paró de buscar a MinHo. Por supuesto que no era la idea más inteligente o lo más maduro, pero era lo único que podía manejar. Porque si él no tenía que sentir los brazos de MinHo alrededor de su cuerpo, él no tendría que pensar tanto tiempo en qué significaba cada abrazo. Para MinHo. Para él.

Han estaba en la sala de estar, con sus auriculares puestos, escuchando uno de los demos que 3RACHA había estado trabajando en los últimos días. Una y otra vez, las palabras no encajaban. No era realmente fácil- no sonaba como él quería que lo hiciera. Repitió el track hasta que la puerta se abrió y un par de miembros entraron. HyunJin, seguido de JeongIn, SeungMin, y MinHo, finalmente. MinHo alzó su mano, un rápido saludo a través de la habitación, pero Han solamente volvió a mirar su teléfono, no atreviéndose a mirar hasta que los pasos se callasen.

Intentó regresar su concentración hacia el demo, presionando el botón de repetición, pero no podía encontrarla. Él a penas podía escuchar palabras. Era solo sonido., Tomó el papel, escribió un par de palabras que quería cambiar, pero no funcionó.

Han arrugó el papel y se sacó sus auriculares antes de tomar su bolso y una chaqueta, dejando el departamento para ir a la compañía.

Mierda, él no podía huir para siempre.

“¿Hyung?” Han habló cuando encontró a Chan en el estudio. “¿Puedo hablar con usted?”

“Seguro,” contestó, recostándose en la espalda de la silla. “¿Es sobre la canción que te mandé? Porque estaba hablando con ChangBin sobre-”

“No, no es eso,” dijo, antes de agregar rápidamente, “o sea, sí, de eso también. Pero primero…, uh…” Han miró hacia la puerta abierta de Chan.

Chan captó lo que le estaba pidiendo, y cerró la puerta.

“¿Han?, ¿Estás bien?”

“Sí, sí,” afirmó. “Estoy bien. O creo que estoy bien. Por ahora, como sea,” negó con su cabeza. “No, no. Estaré bien.”

“Han, con calma.”

Han tomó asiento en el sofá, abrazando sus piernas, esperando convertirse en pequeño. “Me siento tan…, no sé cómo decirlo, ¿Ajeno?, complejo- mierda, me siento como si fuera a vomitar.”

“Ya hemos hablado de esto. Si necesitas un descanso, solo dilo. Si es lo mejor, el mánager arreglará las cosas y los fans entenderán.”

De nuevo, Han negó. “No, no es eso tampoco. Sé que puedo y- no, no es eso.”

Chan inclinó un poco más su cabeza, mirando a Han. Ambos estuvieron en silencio durante todo el momento que Han intentó encontrar las palabras que quería decir. Estaba mucho más claro en su cabeza cuando él estaba yendo hacia allá- lo que él podría decir y qué podría preguntar. Qué es lo que necesitaba de esa conversación. Pero ahora, todo lo que podía hacer era pedir ayuda. Él quería que su hyung le dijera lo que tenía que hacer.

“¿Es sobre MinHo?” preguntó Chan, finalmente.

Han mordió su labio.

“Oh, Han,” Chan dijo. Porque por supuesto que él sabía. Obvio. Esto no era una sorpresa para nadie.

Y, repentinamente, Han estaba enojado. “¿Por qué lo dice de esa forma?, ¿Por qué me mira como si me tuviera lástima?”

“No es lo que estaba pensando.”

“Hyung, lo conozco desde hace tiempo,” dijo. “Sé lo que esa mirada significa.”

“¿Hay algo más que debería estar sintiendo, entonces? Dime qué es lo que piensas y tal vez pueda ayudarte.”

“No lo sé.”

“¿Pero es sobre MinHo?” preguntó.

“Quiero que sea simple. Creí- ¿Creí que lo era?” Han se rio de sí mismo, desesperadamente. “¿Por qué no puede serlo? Como todo el mundo lo dice… ‘oh, ustedes dos siempre terminan juntos.’ Yo nunca tuve que pensar sobre eso.”

“¿Algo cambió?”

Han se cruzó de brazos, apoyando su espalda en el respaldo.

“¿Algo pasó?” Chan presionó. “¿Acaso él hizo algo-”

“No,” se apresuró en contestar. “No. Él no ha hecho nada.”

Chan no dijo algo, solamente miró a Han en la espera de que continuara. Dios, Han no podía hacer esto.

La luz del computador disminuyó, con la pantalla yéndose a dormir. Han podía escuchar las ondas del aire acondicionado andando a través de las paredes como si alguien caminase entre ella. Han terminó por rascar con sus uñas su palma.

“Estoy tan asustado de que él vaya a dejarme. Él un día se despertará y verá que él estuvo perdiendo su tiempo conmigo y él se- se detendrá…” En su garganta se había formado un gran nudo. “No quiero despertar solo.”

“Entonces pregúntale-”

“¡Él nunca me habla de esa forma!” expresó. “Él nunca dice algo que realmente significa. Y no sé cómo ser como él quiere que sea.”

“MinHo no quiere que seas alguien más que tú,” aclaró.

“¡Eso no es verdad! No diga eso, porque usted sabe que no es verdad. Yo te escuché hablarle. No soy un niño. Lo entiendo. Entiendo que él tiene las experiencias que yo escribo en las canciones. Yo solamente hago historias en mi cabeza y las llamo romance, las catalogo de sexy, pero no son real. ¡Y es seguro porque no es real!”

“Han.” Chan, colocando una mano sobre su hombro, empezó a hacer pequeños masajes alrededor de su cuello. Era sólido, bueno. Han sentía que ese era el único tacto que podía mantenerlo en la tierra.

“No sé lo que estoy haciendo,” admitió.

“Está bien.”

“No sé cómo debo sentirme.”

“Eso también está bien.”

Han pensó en los ojos de MinHo, tristes y dolidos cuando Han se alejó de él esa mañana. Su duro ‘claro’, cuando Han dijo que no estaba de humor para ver dramas esa noche. La forma en la que MinHo lo miró cuando Han le preguntó a HyunJin si quería ir a la tienda de convivencia durante la noche. Han no vio a MinHo de nuevo hasta que su grupo ensayó el día siguiente, y aun ahí él no podía encontrar la mirada de Han.

“No creo que sea eso.”

Han pasó más tiempo solo, pensando que tal vez esa solicitud lo ayudaría. Lo fue cuando había sido trainee y todo había sido demasiado. Tal vez retroceder un par de pasos del ruido podría despejar su mente. Ayudarlo a cobrar sentido de cualquier cosa que hizo su mente completamente desordenada.

“Hannie, iremos a cenar, ¿Quieres venir?” preguntó Felix una noche.

“Nah, prefiero quedarme,” respondió.

Pasaba sus tardes bajo las mantas, sin siquiera tener energía para tomar su celular.

“Hyung,” JeongIn dijo un fin de semana, tocando la cabeza de Han. “¡Juega con nosotros!”

Han se giró en su cama. “Estoy durmiendo…,” murmuró, antes de tapar su cabeza con las mantas.

No mejoró la siguiente semana.

“¿Terminaste con las letras?” preguntó ChangBin.

Han apoyó su rodilla en su pecho, tomando el arroz que había sobrado del almuerzo. “Trabajo en ello.”

“Necesito verlos un poco antes de editar mi verso y así-”

“Trabajo en ello,” Han repitió.

. . .

Han intentó escribir porque esa era la forma en la que tomaba sus sentimientos para hacerlos coherentes. Si él iba a sentirse como la mierda, entonces podía sacar algo significativo de eso. Aunque las palabras no salían. Estaban estancadas en alguna parte profunda de su cabeza, ahorcándolo y confundiéndolo. Sus sentimientos acerca de cómo debía actuar, quién debía ser, todo mezclado con sus sentimientos hacia MinHo.

MinHo, MinHo- incluso cuando Han lo evadía, él era todo lo que podía ver. El vacío espacio de su cama marcaba más presencia que la que tendría el propio MinHo al lado de él.

(Han escribió eso en su aplicación de notas, luego inmediatamente lo borró. Era estúpido).

Había un sentimiento en su pecho que había crecido. Una gran fuerza que rasgaba sus pulmones y le hacía sentir que el dormitorio era demasiado pequeño. Su espacio era muy pequeño. El sonido del juego de Felix en la otra habitación, o HyunJin hurgando en la cocina, o JeongIn jugando en el computador de Chan en la sala, todo aquello era demasiado ruido junto con demasiadas personas. Demasiado.

Han tiró su celular hacia la cama y se largó de ahí. Él tenía su billetera, suficiente. Tenía que salir de ahí. Estar con él mismo. Ser él mismo.

Estaba un poco helado en el exterior para su sudadera, así que Han tuvo que caminar a paso ligero para que la sangre llegara a sus extremidades. No tenía un plan, solo seguir los caminos laterales hasta que su aliento se agotara junto a la sensación de asfixia que había tenido todo el día. Toda la semana.

¿Eso era? Han miró hacia el cielo, una o dos nubes perdidas se encontraban en el brillante cielo azul. ¿Él estaba estancado, en siempre buscar una forma de estar solo? No importaba cuánto amase a los miembros, sentir que Chan o ChangBin eran sus hermanos, o saber que él haría lo que fuera por HyunJin o SeungMin, él nunca sentía la increíble paz que venía luego de estar con ellos. Nunca se sintió así con nadie…, salvo MinHo. Hasta MinHo, él no sabía que era posible sentirse así.

Han tomó un respiro y escuchó el sonido de un ave, silbando una canción en un árbol de alguna parte del lado opuesto de la calle.

Cuando cerró sus ojos, vio a MinHo, sonriendo felinamente, con las comisuras de sus labios levantadas, buscándolo para sostener su mano. Él vio a MinHo sacándole la lengua detrás de las escenas de una presentación, haciendo a Han reír antes de que estuviesen bajo los reflectores. Veía A MinHo, acariciando la barbilla de Han durante la noche, susurrándole que estaba bien llorar a veces, aun si él solo lo decía porque Han se había puesto emocional por el drama que habían terminado. Significaba más que eso. Han lo sabía.

Han caminó y caminó hasta sentir sus piernas como gelatinas y podía sentir las punzadas formarse alrededor de sus tobillos. Era estúpido, él no quería pensar acerca de cuán dolorosa sería la práctica del día siguiente, pero ahí estaba él. En el medio de la ciudad, con un camión pasando, recordando la gran hambre que tenía por no haber tomado desayuno y saltándose el almuerzo para escapar a la calle.

Tomó un café junto con un pastel de un café cuando se regresó, diseñando su ruta hacia el dormitorio. Había sido horas que habían pasado cuando lo había dejado y el sol estaba perdiéndose en los edificios. El nudo en su pecho se había perdido un poco, aunque él sabía sin conocer sus reales palabras. No podía ser escrito y no podía ser pronunciado.

Cuando él abrió la puerta, alguien inmediatamente llamó. “¿Es él?”

“¿Han?”

“JiSungie, ¿Eres tú?”

Han pestañeo a la par que Felix, Chan y ChangBin giraban su cabeza hacia la entrada, con sus rostros de alivio. “Uh, hola.”

“Dejaste tu teléfono,” ChangBin dijo. “Se suponía que debías de encontrarte conmigo y Chan en la compañía, pero nadie sabía dónde estabas. ¿Dónde te fuiste?”

Han maldijo. Lo había olvidado. “Lo siento- necesitaba un poco de espacio y no pensar. Debí avisarle a alguien.”

“Llamaré a HyunJin,” anunció ChangBin. “Dile que regrese.”

Esa mirada pasó de nuevo en el rostro de Chan. Odiaba esa mirada. “¿Estás bie-”

“¡Estoy bien!” dijo. “Estoy bien. Necesitaba caminar. ¿Puedo-” tomó su celular de las manos de Felix y escapó hacia su propio dormitorio. Antes de que él pudiese cerrar la puerta, vio un poco de MinHo, parado tras el resto de los miembros, con su rostro indescifrable.

. . .

Los otros miembros lo dejaron solo por un par de horas. Ellos ni siquiera golpearon la puerta cuando el olor de la cena se esparció por el dormitorio, siendo conscientes de que Han no saldría. El pensamiento de comer lo hacía sentir un poco enfermo, de todas formas.

En lugar de eso, miró su celular, y las letras esparcidas por toda la pantalla. Repentinamente, se sentía como si había algo que él quisiera decir. Se había pinchado su corazón y ahora lo que había estado sintiendo se volcaba en unos versos que no sonaban nada mal, aunque no quería que nadie los oyera. Aún.

Un rato después sintió un suave golpe en su puerta. Han miró.

“¿Me echarás?” MinHo preguntó desde el marco. Han lo odiaba. Odiaba cuán vulnerable MinHo se veía y cómo realmente él se iría si es que Han se lo pedía. Él odiaba cómo quería decir ‘sí, por favor’, porque eso era más fácil que enfrentarlo. Él estaba siendo egoísta, solamente pensando en cómo protegerse a sí mismo de lo que sea que estaba sintiendo. Las palabras estaban ahí, eran reales, eran blancas y negras.

“¿JiSung-ah?” MinHo dijo de nuevo cuando Han no contestó. Él dio un paso hacia atrás. “Está bien, puedo-”

“No, quédese,” dijo. Y una vez dicho, realmente lo sentía. Eso era lo que quería decir. Se corrió en su cama y abrió las mantas para darle espacio a MinHo. “¿Por favor?”

MinHo se deslizó junto a las mantas, con cuidado, como si Han escaparía si MinHo se movía muy rápido.

“¿Trabajas?” preguntó, apuntando al teléfono.

“Sí,” dijo. “Pude despejar un poco mi cabeza. Me he sentido bloqueado últimamente, ¿Pero hoy?, hubo algo.”

Han apagó su celular y colocó su teléfono lejos. Desde el otro lado de la pared, él podía escuchar a los miembros limpiar lo que sea que hayan tenido de cena, con los utensilios de metal chocando con la cerámica.

“Estábamos preocupados por ti,” MinHo dijo suavemente. “Me preocupé cuando no pude encontrarte. He estado muy preocupado por ti últimamente. Tal vez no debería, pero-”

“No tiene por qué estar preocupado,” comentó.

“Chan hyung dijo que has estado ansioso, y tú usualmente no me escondes ese tipo de cosas. Pero cuando lo estás, normalmente-” MinHo se detuvo, como si su mente hubiese atrapado lo que sea que quería decir.

“¿Yo qué?” preguntó.

MinHo sonrió, tentado, girándose para mirar el techo. “¿Estás ansioso?”

“Directo al grano, ¿Huh?”

“Está bien si lo estás.”

“Suenas como Channie hyung.”

“Claro, pero Chan hyung no te diría que presionas tus dientes cuando estás estresado y que él se preocupa por su cuidado mental, o que ChangBin se vuelve realmente, realmente molesto cuando él intenta tomar tu lugar como el payaso del grupo,” dijo. “O que escribes mejores canciones cuando estás feliz.”

Han alzó su cabeza, intentando tener una mejor vista del rostro de MinHo.

“Compré ingredientes para hacer una salsa para la pasta,” MinHo continuó. Él había estado anudando sus nudos alrededor de la manta. “Porque dijiste la semana pasada que querías. Pero nunca estuviste cerca. Creo que los tomates se pudrieron, pero el resto sigue ahí si quieres que salga y vaya a comprar nuevos tomates. Pero creo que es tarde, por lo que…”

“¿Hyung?” interrumpió.

“… podría correr hacia la tienda de convivencia y tomar ese estúpido ramyeon del saber que te gusta. Sabe a plástico, pero lo que desees. Podríamos comer mientras vemos ese nuevo drama que encontré. Tiene zombies, lo cual es un plus…”

“¡Hyung!”

“… pero si prefieres, también encontré una nueva serie en YouTube que es un documental de la naturaleza y de repente me pregunté acerca de cómo sería la vida de las babosas en las amazonas y-”

Han pinchó las costillas de MinHo. “¡MinHo hyung!”

“¿Qué?”

Han pestañeó. MinHo giró su cabeza para que pudieran hacer contacto visual.

“Te extrañé,” admitió Han.

MinHo inhaló y sonó como si se hubiese atragantado con aire. Pestañeó y Han vio una lágrima escapar de la comisura de su ojo. MinHo la limpió tan rápido como se apoyó en la almohada. “¿A dónde fuiste?” MinHo preguntó suavemente, casi como un susurro.

Ahí estaba, la verdad de MinHo. Lo que Han había estado buscando, las palabras que quería, que eran más de lo que alguna vez ellos podían decir. Y Han entendió que era lo que siempre estuvo diciendo. Han envolvió la cintura de MinHo con sus brazos, abrazándolo con cercanía. “Ahora estoy aquí.”

“No me hagas irme,” pidió, apretándose contra él.

“No lo haré.”

. . .

Cuando Han despertó, horas más tarde, ellos seguían ahí. Los compañeros de cuarto de Han no los habían molestado y el dormitorio estaba silencioso. Han pestañeó para alejar el sueño y se enfocó en la espalda de MinHo, alzando y bajándose al compás de su respiración. Han pasó una mano por la espina de MinHo, sintiendo el movimiento de su pecho a través de su camiseta. La calma que hizo a sus dedos picar.

Unos segundos más tarde, la respiración de MinHo se desreguló. Se urgió ante el toque de Han, claramente despierto, pero no girando su cara hacia él.

“Soy diferente para ti,” Han dijo contra el cuello de MinHo. “De los otros.”

“Por supuesto que lo eres,” respondió MinHo.

Han tomó aire, y habló: “usted lo es para mí, también.”

“No de la misma forma-”

“Sí,” cortó, fuerte. “Sí, de la misma forma.”

MinHo no respondió. No se movió.

“Hyung,” pidió, empujando el hombro de MinHo. “Míreme.”

Han notó algo, en la forma en la que los músculos de MinHo se fruncían bajo el tacto de los dedos de Han- en la cuidadosa forma que MinHo siempre actuaba alrededor de Han, en la que ambos habían estado aterrados de la misma cosa. Comparten su fobia a los globos durante los programas de variedades, siempre explotándolos en el rostro del otro. Ambos tenían miedo de decepcionar a sus fans y al equipo. Ambos estaban aterrados de las alturas, con estómagos enfermos hasta sus pies cada vez que se veían obligados a subir a lo alto de los edificios y mirar desde arriba. Se tomaban de la mano, en lo alto, para decir que no nos caeremos.

Y ambos estaban aterrados de eso. Han había estado tan estancado en su cabeza, con su estúpida ansiedad, que él no notó que MinHo estaba ahí con él. MinHo ya había estado ahí, mirando lo que podía perder, pero pretendiendo que nada lo molestaba.

Han presionó con más fuerza el hombro de MinHo, y sus dedos recorrieron hasta encontrar la mano de MinHo, forzándolo a que se girara. Apretujó su mano suavemente, de la única forma en la que sabía decirle que no debía de tener miedo.

Lentamente, MinHo se giró hacia su otro lado, mirando a todas partes menos a Han- bajo las sábanas, al techo, todo antes de cerrar sus ojos.

“MinHo hyung,” murmuró, tocando la punta de su nariz. “¿Por favor?”

Sus ojos se abrieron como sus mejillas se encendían. Él era hermoso, con cabello revuelto y con piel sin maquillaje. Nada en este mundo existía aparte de él, y Han, y la pequeña respiración que había entre ellos. Un espacio que se hacía más y más pequeño hasta que-

Han presionó sus labios contra los de MinHo.

Duró un momento, suficiente para poder saborear el beso antes de que MinHo lo apartara suavemente. MinHo estaba sonriendo.

Entonces, MinHo golpeó a Han en el hombro. Fuerte.

“¡Ow!, ¿Y eso por qué?”

“Por darme un ataque cardiaco,” dijo. Entonces, empujó a Han hacia sí para besarlo con fuerza. Empujándolo bajo las mantas y mordiendo su labio inferior antes de dejarlo ir, apoyando su frente con la del otro. “Eres un manipulador, ¿Lo sabías?”

“¿Aún puedo tener mi pasta elegante?”

“Hazla tú.”

“¡Pero hyung!”

“Escuché que cocinar es un buen pasatiempo para disminuir el estrés,” comentó. “Lo estoy haciendo por tu propio bien.” Sus palabras eran expulsadas con un tono burlón, pero al mismo tiempo, elevó uno de sus dedos hacia la mejilla de Han para apretarlos suavemente.

Han hizo un mohín, y MinHo rio y ellos estaban bien. Incluso si ellos iban a la orilla de algo más terrorífico, se tenían al otro. Si estaban juntos, con sus ojos cerrados, y saltaban.

Ellos estarían bien.

Notes:

¡Gracias por leer!, no olviden apoyar la historia original

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