Chapter Text
Dolor de cabeza y en los músculos, escalofríos, poca movilidad temporal, todos esos eran los síntomas que Neige padecía en cama.
No podía mantener los ojos abiertos del todo, le dolía.
Había todo empezado levemente, primero empezó sintiendo pequeños dolores corporales y tan pronto los tuvo pidió ayuda de su doctor, el cual le recetó una pequeña medicina pues decía su condición era realmente muy pasajera por lo que pronto se recuperaría.
Todo funcionó de maravilla, debía tomarla por la noche, así que tan pronto llegaba a cama, la tomaba y dormía.
Lo hizo por tres días, antes se había aislado por miedo a contagiar a su familia, pero el doctor le dijo después que no era contagioso, así que volvió a al cama con Vil, porque los síntomas eran realmente casi inexistentes, se supone que cuando despertara en la mañana del otro día debía estar bien del todo, pero no era así. Esa mañana sonó el despertador y Vil fue el primero en levantarse de la cama, se acercó a la ventana y abrió las cortinas para que entrara la luz e iluminara el cuarto, se quitó la banda del cabello y cayó sobre sus propios hombros, Neige quiso levantarse también, también pero no pudo moverse mucho, un quejido salió de su boca cuando trató de aplicar más fuerza.
Vil volteó a verlo rápidamente y se acercó a revisarlo.
- Buenos días, cariño, ¿Te sientes bien?
Neige se tomó un tiempo para contestar, su cara mostraba dolor, era realmente molesto despertarse de aquella forma.
-N-no... S-siento como si mi cuerpo hubiera sido golpeado miles de veces... Me duele moverme.
Vil lo ayudó a sentarse en la cama poniendo su mano en su espalda y lo impulsó a sentarse, lo sintió temblando, se preocupó más.
-Es raro, vi que te tomabas las medicinas en el horario correcto y las veces que te las recetaron.
-Sí, n-no sé qué puede ser, me duele m-mucho...
Vil llevó una mano a su frente y la toqueteó levemente, tenía un poco de fiebre.
-Ya veo, llamaré al médico de nuevo entonces, no te esfuerces, te acostaré de nuevo.
Neige obedeció y se dejó acostar de nuevo por Vil, le quemaba su toque, también sentía golpes fuertes en la cabeza que se hacían cada vez más fuerte, se sentía a morir, quería ver a su hijo pero no podía, no podía permitírselo.
Si tenía alguna enfermedad contagiosa podría contagiarlo, incluso con Vil, el doctor había dicho que lo que había sentido no se contagiaba, pero aún así tenía la duda, porque además no había mejorado del todo y peor aún, había empeorado.
Vil ya estaba marcando en el teléfono hacia el hospital a dónde siempre recurrían, tenía el ceño fruncido, no era lo más agradable del mundo despertar y encontrarse con su esposo enfermo.
Procuró alejarse de él, podría haberse pensado que tenía asco por los síntomas, pero nada más lejos de la realidad, si se enfermaba ¿Quién cuidaría de él? Unas manos amigas profesionales son buenas, pero, su presencia y ayuda estaría completamente presente, además, su niño también debía ser cuidado y enterarse de la situación de su padre y estar al pendiente de esta, no quería mandarlo con sus cuñados o con algún amigo suyo.
Una vez terminó la llamada, dejó el teléfono a su lado y se acercó a él levemente, vio que tenía los ojos cerrados y se había acurrucado en las sábanas.
Como no podía acercarse mucho a él, le dijo que esperara la ayuda.
-¿Te duele tanto como para que me necesites aquí? -Preguntó suavemente. -
Recibió de respuesta un quejido y movió un poco la cabeza.
-Me siento fatal... -Dijo de forma apenas audible, escuchaba los cantos de los pájaros y chillidos de las ardillas más o menos cerca de la ventana, lo aliviaba un poco pero era tan pequeño a pesar del dolor...
Vil discutió bien un momento en su cabeza y tomó una decisión.
Neige escuchó que Vil se alejaba un poco de él y hacer una llamada, no sabía a quién llamaba hasta que escuchó la conversación.
A unas cuantas puertas sonó un teléfono, quién estaba en cama, a su lado, lo escuchó, y lo despertó de un profundo sueño, se demoró un poco en contestar pues aún estaba asimilando su alrededor, tomó el teléfono y apretó el botón para contestar, vio el nombre borroso de su padre en la pantalla.
Se vio envuelto en confusión, si su padre lo necesitaba iría normalmente a su cuarto, pero, pero ahora lo estaba llamando por teléfono.
Escuchó atento.
-Hijo, lamento llamarte para decirte esto, pero, necesito que vengas a nuestra habitación, tu padre se encuentra enfermo y necesito quedarme con él hasta que venga el doctor.
Prior se levantó a toda prisa de la cama, casi cayéndose, él era un niño muy sensible a esa edad, no lloraba ni se alarmaba tan fácilmente pero el pensar en su papá enfermo, era una pesadilla para él.
Llegó inmediatamente frente al cuarto de sus padres y tocó la puerta, tuvo esa delicadeza aún en esa situación, se encontró con su padre con una expresión entre molesta y preocupada.
-¿¡Q-qué tiene papá!? -Preguntó con una voz temblorosa y más gruesa de lo normal, era lo lógico puesto se acababa de despertar.
Vil lo tomó de los hombros mientras se inclinaba un poco y le transmitió una mirada con tranquilidad, quería que se calmara, porque Neige podía estresarse al escucharlo así y por supuesto, no quería que su hijo se pusiera así.
-Tiene un poco de fiebre, también tiene dolor general en el cuerpo, sospecho que puede tener dolor de cabeza, pero no sé exactamente qué tiene. -Sonaba decepcionado, lo estaba, no sabía de qué podría tratarse y eso le inquietaba, de todas formas pronto se resolvería, pensó.
-¿¡S-se va a morir...!? -La duda de su padre solo lo desesperó.
Vil lo miro atónito y suspiró un poco gracioso.
-Es joven, tiene treinta y tres, no lo mates aún.
Eso no lo logró consolar mucho al pequeño.
-¡Quiero verlo! -Dijo exasperado y trató de soltarse para entrar al cuarto, ya aún no entraba.
Vil lo evitó.
-No entrarás a ninguna parte.
-¡Pero...!
-No, te queda estrictamente prohibido el paso a esta habitación hasta que yo te diga, no sabemos si es contagioso o no, no te expondré a eso. -Dijo autoritativamente mientras lo miraba severo.
-¡Pero papi está mal! ¿Me privarás de estar a su lado? ¡Padre, no es justo!
Vil endureció su mirada y sonrió retadoramente.
-¿Quién está casado con él? ¿Tú o yo?
Prior lo miró sintiéndose regañado y bajó la cabeza.
-Tú...
-Me alegro que lo sepas, entonces. Eres muy pequeño, no sabes manejar esta situación, ni tu padre ni yo queremos que te afectes de esa forma, lo hago por tu bien. Aparte, nunca dije que no podrías verlo, solo que no por ahora. El doctor no tarda en venir.
Esto lo alivió un poco.
-¿E-entonces se pondrá bien?
-Es lo más probable, tu papá es muy fuerte y no creo que esto lo venza, de hecho, te llamé para que le prepararas algo de tomar, no quiero dejarlo solo.
La cara de Prior se medio iluminó, le emocionaba ayudar en lo que involucrara la mejora de su papá , así que aún con miedo asintió.
-¡Sí!
Dicho esto se retiró a la cocina, decidió preparar té de manzanilla.
Cuando vio irse a su hijo, sonrió para sí mismo y entró al cuarto cerrándolo, le ponía tan feliz ver que su pequeño hijo se preocupara tanto por él, le daba orgullo. Esa pequeña conversación fue escuchada débilmente por Neige y pensó que ambos eran muy dulces, su hijo por estar tan preocupado y lo mismo acerca de su esposo.
Vil cerró la puerta y se acercó levemente a Neige, se sentó al final de la gran cama y lo vio desde allí, le parecía empezaba a sudar, lo analizó y pensó en todo lo que podría hacer para ayudarlo.
-Neige... Te prometo que te curarás. -Prometió en voz alta.-
Neige sonrió dulcemente y abrió los ojos para verlo con amor.
-Eso espero, V-vii-kun... -Dijo para seguido arroparse más en las sábanas gruesas, Vil deseaba besarlo en la mejilla o en la frente, pero no le era posible. No había soltado algún quejido desde que se levantó; pensó Vil que estaba calmado, no podría bañarse porque le tomaba tiempo, pero sí podía hacer demás cosas que lo mantuvieran en mayor disposición.
Fue Vil al baño que estaba en la misma habitación y pudo lavarse la cara y cepillar su boca, también se peinó un poco, puso un poco de pintalabios y estuvo pendiente a cualquier quejido que emanara su esposo echado en cama.
Cuando terminó esas simples tareas se acercó de nuevo a Neige y tocó su frente con cuidado, su calor había aumentado, Vil frunció el ceño de nuevo, maldiciendo para sus adentros, no habían pasado más cinco minutos desde que Prior estuvo con ellos y luego se escucharon unos cuantos golpes en la puerta.
Vil fue de inmediato a abrir y Prior le dio una taza rebozada en té, estaba un poco más que tibio, no estaba hirviendo, si se la daba en ese estado podría lastimar su papá y como era algo a tomar de inmediato gracias a su gravedad, no lo calentó hasta esos niveles.
-¿Cómo está?
-No se ha quejado más, pero su fiebre subió, lo ayudaré a tomarlo a ver si se mejora después de tener el estómago lleno. -Dijo refiriéndose al té.
Prior se sintió de caer nuevamente.
-Sí, entiendo… Si hay alguna otra cosa que pueda hacer por él, por favor, dímelo, padre. -Suspiró mientras tenía sus ojos brillantes y mojados, estaba a punto de llorar. Tal vez porque las tragedias no acontecían mucho en su día a día, es que cuando pasaban las sentía tan horribles.
-Báñate, cepíllate, péinate, arréglate. Podrás asimilar mejor las cosas si te aseas, el agua golpeará tu rostro y estarás más despierto, te sentirás fantásticamente con lo demás. No dejaré de informarte lo que le pase a tu padre que sé bien cuánto amas. -Vil le sonrió paternalmente, con una expresión cálida.-
Prior asintió difícilmente, Vil sabía lo mucho que a Prior le dolía no poder estar cerca de Neige, él quería abrazarlo, tirarse en su cama, besar su rostro, aliviar sus dolores por lo menos con su compañía, pero todo eso le era dolorosamente negado, y cuando más pasaba sin respuestas más dolorosa era la carga. Prior se alejó del cuarto con el corazón destrozado, y fue a hacer tal lo que le dijo su padre.
Vil volteó rápidamente pero con cuidado, hacia la cama y puso la taza que estaba encima de un pequeño plato, en el nochero, era blanco y tenía bordes dorados. Neige lo escuchó y abrió un poco los ojos, sintió las manos de Vil agarrándolo e hizo un pequeño esfuerzo para sentarse bien en cama, Vil le susurró que no lo hiciera, Neige obedeció y se dejó hacer todo lo necesario, terminó recostado en el espaldar de la cama, Vil se sentó frente suyo y tomando la taza se la entregó con cuidado.
Vil fue paciente, vio si Neige podía agarrar por sí solo la taza, fueron lentos sus movimientos, tenía una expresión de completa concentración, apenas pudo agarrarla, pero Vil lo ayudó a llevarlo a su boca, el vapor le golpeó la cara y lo hizo retroceder un poco, luego el líquido amarillento y dulcemente preparado, llegó a su boca, el sabor inundó su boca y lo calentó por completo, Neige sonrió levemente mientras cerraba los ojos y sorbió escasamente, se lo alejó un poco de la boca y suspiró incómodo.
-¿Te gusta?
-Sí, es cálido y sabe dulce, es… Suave, y me calienta por dentro.
Ambos se sonrieron, pero Neige estaba aún incómodo por toda la situación. Vil siguió ayudándolo a tomar el té hasta que se lo acabó, tomó su tiempo, pero era necesario hacerlo despacio.
Antes de poder pensar en otra cosa, Prior escuchó el timbre, se levantó y como niño obediente que era, se dirigió a abrir, sabía que era probablemente el médico, así que se apresuró hasta bajar al piso inferior y cuando estuvo allí, puso su mano en la manija, en un movimiento rápido la giró y tirando al mismo tiempo que retrocedía, lo vio, el conocido doctor que lo había tratado a él un par de veces, cuando era más niño.
-¡Buenos días, Dr. Kirishitan-sama! Un placer verlo, por favor, siéntase como en casa, s-sabe que siempre es bienvenido aquí. -Se abrió paso para que pudiera entrar.
El doctor le sonrió y entró rápidamente.
-Prior-kun, tan formal como siempre, has crecido desde la última vez que nos vimos. -El doctor caminó hasta detenerse, a esperar al menor.
Prior cerró la puerta rápidamente y se unió con él para guiarlo hasta el cuarto de sus padres.
-¡Eso fue hace como dos años! Por supuesto que crecí. Pero, no importa si crecí o no, papá se encuentra mal, me alegro que haya venido tan pronto.
-No podía perder tiempo y menos si se trata de Neige, como sea, será mejor que esperes afuera del cuarto ¿sí?
-Sí, ya padre me lo dijo… -Suspiró triste.-
El médico terminó de subir al segundo piso junto con el pequeño y le sonrió grandemente.
-Pero, sabes bien que es por tu seguridad ¿verdad? Oh, Prior-kun, tu papá se pondrá bien, tu padre y yo haremos todo para que eso pase.
-L-lo sé… Confío en ustedes… Pero… Tengo miedo, ¿Y si le duele? No podría ayudarlo…
-Aún no sabemos si vaya a pasar eso, sin embargo… Si llegara a pasar, es algo que debe darse por el bienestar de tu papá, a veces algo nos duele pero a la larga será lo mejor para nosotros, y eso no solamente pasa en el aspecto médico, también ocurre en otros aspectos de nuestra vida. Así que no estés triste, sé positivo y conserva el buen ánimo, eso es lo que querría Neige ¿no lo crees? Seguro si te ve sonriendo él también se alegrará. -Le dió palmaditas en la cabeza antes de llegar a su destino.
Prior lo miró por varios segundos con una expresión sorprendida y luego asintió con una pequeña sonrisa, tenía razón, por dentro seguiría preocupado pero por sus padres mantendría una mejor actitud.
-Por favor, se lo pido, cure a papá, a toda costa, está bien si duele, pero cúrelo, ni siquiera pude verlo…
-Daré lo mejor de mí. -Lo miró por última vez y tocó la puerta, unos segundos después la puerta se abrió.
-Doctor, le agradezco, por favor, entre. -Dijo Vil apresurado, normalmente sería más pausado pero esta vez Vil no se lo permitió.
-Señor Vil, con permiso. -Inclinó un poco la cabeza y entró a la par que Vil abría la puerta.
Prior lo vio entrar al cuarto y se miró con Vil unos cortos segundos.
-Confío en ustedes.
Vil le sonrió a su hijo.
-Por favor, mantente calmado, no tardaremos mucho, puedes esperar a que terminemos para que comas algo ¿está bien?
-¡Sí! -Aunque, Prior bajaría a la cocina para empezar a preparar el desayuno para los tres, se molestó también en pensar en hacer comida para su amigo el doctor que quería tantísimo a sus padres y a él.
Neige abrió los ojos lentamente tan pronto como escuchó los golpes del doctor y, tan pronto cuando llegó el doctor a su lado, lo vio con un poco de tristeza pero le saludó cariñosamente.
-Neige-kun, ha pasado tanto tiempo, es una pena que estés así. Pero, no te preocupes, estoy aquí para ayudarte. -El doctor siempre mantenía un buen ánimo, pero esa casa era tan buena para él, siempre era tan bien recibido que entraba y salía naturalmente con una sonrisa.
Neige trató de sonreírle y apenas pudo.
El doctor se protegió bien y lo revisó por completo, tomó su temperatura, escuchó sus latidos, vio bien sus pupilas y palpó su piel en búsqueda de algún problema, revisó sus oídos, le tomó una muestra de sangre y demás exámenes, lo cual le dolió en especial por tener su piel sensible.
Podía ver los resultados de inmediato con magia y, se encontró un momento en shock, Vil se dio cuenta y lo miró consternado, Neige apenas y podía mantener los ojos abiertos, así que no se enteró de su expresión.
-Bien, parece que esto no está bien… -Comentó con pesar, hablando de la mejor forma posible, para no alarmarlo.
-¿Qué quiere decir con eso…? -Vil tenía la misma expresión.
-Bien, para tratar todos los síntomas y librarlo de todo lo que lo aqueja, deberé fabricar una poción un tanto compleja, no sé si pueda tenerla lista tan pronto, lo que encuentro debe curarse con algo especialmente hecho para él. Puedo durarme días.
-No. -Vil replicó.-
-¿Eh?
-Yo lo ayudaré para que sea más rápido, simplemente no puedo quedarme aquí esperando a que sus manos trabajen cuando yo, siendo un maravilloso mago, puedo ayudar, usted es un excelente doctor, pero yo sé hacer toda clase de pociones y me atrevo a decir que más que usted.
El doctor lo vio por leves segundos antes de echarse a reír.
-Puedo ver lo presumido que te comportas cuando se trata de él. No podría perder la oportunidad de trabajar a tu lado entonces, estoy seguro de que tu esposo se curará más rápido de lo que pensamos.
Vil sonrió jactanciosamente y se cruzó de brazos.
-Estoy completamente seguro de que ya se lo esperaba, de todas formas, le insistiría hasta que usted cediera a mis deseos.
El doctor rió una vez más frente a ellos.
-Fue lo primero que pensé cuando me llamaste para comentarme acerca de la salud de Neige, no serías tú si no escuchaba esa respuesta. -El doctor sacó de su maletín un frasco y se lo entregó a Vil.- Necesito una lágrima.
Vil hizo un gesto firmemente confundido, no sabía en qué serviría una lágrima para una poción curativa de este tipo, siendo que lo usual era conseguir ingredientes fuertes, de todas formas, no preguntó más y asintió.
-Lo conseguiré de inmediato, mientras, por favor, deme la dieta con la que Neige debe alimentarse.
-De inmediato, y, por cierto, sé que lo que piensas ahora mismo, no es contagioso, puedes acercarte cuanto quieras a Neige.
-Oh, gracias por ahorrarme la molestia de preguntar algo como eso, ¿también sabría que lo preguntaría? -Preguntó Vil sonriendo sin verlo a la cara, centrado en Neige y acercándose a él para sentarse en su cama y tomarlo del rostro.
-Sé lo mucho que lo amas, así que creí correctamente que no querrías separarte de él ni aunque fueran unos días. -El doctor se alejó de los esposos y sacó de su bolso unas cuantas hojas, todas tenían dietas para los enfermos, buscó con sus viejos y cansados ojos una que, le encajara mejor a Neige, recordaba bien una, que lo tenía todo en este caso. La encontró.
-Bien, has escuchado, no sé cómo hacerte sacar una lágrima… -Vil rió levemente y Neige le imitó, solo que no se escuchó mucho.
-T-tal vez… Escuchar algo que me ponga muy feliz… O algo que me ponga triste y me haga llorar. -Neige sugirió.
Vil pensó, buscando alguna memoria en su mente que lo hiciera profundamente feliz, llegó a la conclusión de traer al vivo recuerdo el día que encontraron a Prior.
-¿El día tan maravilloso cuando encontramos a Prior sería suficiente?
Neige lo recordaba bien, era tarde, y llamaron a su puerta, cuando abrieron encontraron a Prior en un canasto casi tan pequeño como lo era él, este fue, según recuerdan ambos, el momento más feliz de su vida, el enterarse de que se harían padres, aunque no lo planearon, ambos cayeron rendidos a la sonrisa tan divina y los ojos marrones que los miraban, poner a sentimental a un enfermo con tanto dolor corporal, era algo delicado, pero estaba bien, los ojos brillosos de Neige consiguieron derramar lágrimas, pero Vil recolectó la lágrima que tanto necesitaba, en ese frasco aislante mágico que preservaría la gota perfectamente como estaba, sin secarse ni perder su frescura.
Vil se levantó sin no antes darle un beso en la frente a Neige y, caminó un corto trayecto hasta entregársela al doctor, el doctor le dio alegremente la dieta que Vil le pidió.
-Supongo que es todo, también escribí otras recomendaciones para su cuidado, por favor, Neige, come bien y no te esfuerces en moverte, Vil te ayudará en todo lo que necesites. Terminaré mi turno y vendré en la tarde para poder empezar con la medicina. -Dijo el mayor de todos mientras veía a Vil sentarse de nuevo en cama para secar las lágrimas restantes de su amadísimo esposo.
-Muchas gracias por tanto, no sé cómo agradecerle tanta atención por nuestra familia, cuando Prior se enfermó, también estuvo con nosotros y fue igual de eficiente.
-Sí, muchísimas gracias, Dr. Kirishitan, e-estoy seguro de que ambos harán un buen trabajo. -Pronunció rápidamente, sentía hasta que le dolía hablar la mayoría de veces.
-Es un placer para mí servirles, me alegra venir aquí, aunque la situación sea infortuna, siempre me alegra esta casa, se diría que puedo respirar felicidad.
Los esposos estaban un poco extrañados, pero tenían esperanzas dentro de ellos, el doctor se había encargado de plantar una semilla que pronto florecería en alegría por ver a Neige sano y salvo.
-Nos alegramos de que piense eso de nosotros. -Neige sonrió levemente y con la mirada le transmitió gratitud.
-No podría no hacerlo, entonces, me iré, hasta más luego. -El doctor se inclinó cortésmente y les dio la espalda para salir de la habitación. abriendo la puerta se fue.
-¿Escuchaste eso? Vas a recuperarte. -Vil sonrió ampliamente y el otro lo imitó.
-¡Sí!
-Ahora, deberé prepararte de comer, miraré la dieta que me dieron y me encargaré de prepararla con todo el cuidado y amor del mundo.
-Ah… Todas las cosas que Vii-kun me da son hechas con amor y cuidado…
-Esta no será la excepción. -Pensó rápidamente en algo.- Aunque…
Vil pensó en pedirle ayuda a Prior, colmaría de alegría a su hijito querido el ser partícipe de la sanación de su padre, además, lo haría más fácil ya que se podía encargar del cuidado de Neige en lo que respecta a todo, tendría que ayudarlo a asearse y a comer, y Prior no podría con eso, podría quizás pedirle ayuda a alguien, pero Neige era muy pudoroso y le causaría vergüenza innecesaria.
-¿Aunque…?
-Prior está ansioso de ayudarnos, me parecería bien.
-¿Crees que pueda hacerlo sin problemas?
-Sí, confío en él, además, no le pediría más que me ayude con la dieta que el doctor te mandó, aunque si te soy sincero, no creo que puedas completar tres días con ella.
Y Prior confiaba justificadamente en sus padres, también en el doctor, con quien se encontró luego cuando bajaba, no lo hubiera visto si éste no le notificaba de su regreso.
Prior se alarmó y se acercó corriendo hacia el mayor.
-¿¡Cómo está papá!?
El doctor sonrió ante su reacción y rió levemente mientras cerraba los ojos.
-Se va a poner mejor, tu padre y yo trabajaremos juntos para una medicina, ahora, debo irme, debo atender a los demás pacientes, pórtate bien, y recuerda siempre sonreírle a tu papá, él ama ver que sonrías.
-¿P-pero no se va a quedar a comer con nosotros?
-No, ya he comido temprano.
Prior se mostró levemente decepcionado pero pronto su cara se iluminó.
-¡Está bien si no puede quedarse, pero por favor, deme un momento! -Pronunció para irse corriendo hasta llegar hasta la mesa principal de la sala, allí había una pequeña canasta, con sus manos la destapó apresuradamente y, tomó una bolsa semitransparente y morada con estrellas doradas por todas partes, puso de nuevo la tapa en su lugar y tomando la bolsa entre manos, volvió.
-Esto es para usted, puede llevarse esto, lo preparé yo mismo ayer, las hice para papá, para que se sintiera mejor antes de que empeorara, pero quedaron muchas así que decidí empaquetarlas para dárselas a quienes vinieran, usted, me regala esperanza, lo menos que puedo hacer yo es darle algo que significa mucho para mí. -Le extendió las galletas y le sonrió cerrando los ojos.-
El doctor se vio tan enternecido que las tomó y se inclinó ante él.
-Eres un gran hijo, no me sorprende que seas tan generoso teniendo en cuenta quienes fueron los que te criaron. -El doctor no pudo verse más conmovido y sonrió por última vez.- Ahora mismo creo que tus padres están bañándose, pero cuando salgan, podrías abrazar a tu papá, sé que es lo que más deseas.
Recibió el mayor una mirada sorprendida.
-¿¡D-de verdad!?
Luego sonrió tan grande como pudo y sentía su pecho calentarse.
El Doctor asintió levemente y le dio la espalda como señal de que ya se iba.
-Vendré horas después, entonces, adiós.
-¡S-sí! ¡Hasta luego!
Lo último que vio fue al doctor abrir la puerta y marcharse.
Cuán feliz había sido en esos pequeños momentos, podría abrazar a Neige, eso significaba que no era contagioso aquél mal que lo afectaba tanto. Sentía como si el cielo se hubiera apiadado de él y le hubiera mandado ese regalo por todas sus buenas acciones.
Solo que tendría que esperar a que su Vil terminara de encargarse de Neige y por fin, podría estar con él.
Mientras se encargó de hacer algo rápido y ligero, tanto como para su padre como para él mismo.
Sabía que Vil cuidaba su alimentación con mucho esmero, así que antes de poder equivocarse, le hizo algo sencillo.
Algún batido de frutas con alguna nuez, pero no encontró, había almendra troceada en la nevera así que la uso, también la endulzó con miel.
Prior no tenía apetito, todo lo había afectado en gran medida, pero decidió hacer batido para sí mismo también, solo que en vez de hacerlo con alguna fruta como hizo el de su padre, lo hizo con chocolate en polvo, si no comía, sería peor para él, sabía y también sabía que su padre lo regañaría si no lo hacía.
Ya de por sí, se ganaba algunos regaños por parte de Vil, diciéndole que ese tipo de bebidas tenían mucha azúcar de por sí, pero Neige intercedió por él y convencía a Vil de que un gusto de vez en cuando no estaba mal.
Dejó lo que le había preparado a Vil, en la nevera y se tomó lo que había hecho para él, sabía que no era un desayuno lo suficientemente digno de su apellido, pero era lo único que podía tomar, algo dulce que le gustara tanto para estos momento, hace tiempo que no lo probaba.
Sintió que su corazón se arreglaba por lo menos un poco, el sabor de lo dulce siempre lo alegraba, deseó tanto que su papá también lo probara pero sabía que Vil le mediría la dieta.
Decidió aprovechar el tiempo en limpiar la cocina y lavar lo que había ensuciado, no fue casi media hora después que escuchó unos pasos acercarse a él.
Vio a su Padre, se notaba que se había bañado, aunque antes lo había visto arreglado era muy obvio cuánto cambiaban los aires que daba, como que su presencia se hacía más grande cuando se arreglaba,como más majestuosa.
-¿Dónde está papá? -Fue lo primero que le preguntó, pero estaba calmado, el doctor le había dicho que estaba mejor.
-Acabé de salir de la ducha con él.
-¿Está bien?
-Sí, por cierto. -Vil le dio un papel que tenía en la mano, apenas Prior se dio cuenta de que lo traía.
-¿Qué es esto? -Preguntó tomándolo en manos.
-Es la dieta que el doctor nos dejó, ¿puedes prepararla?
Prior en el fondo ya esperaba una dieta, estaba feliz de cocinar para él que su comida sirviera para algo.
-Claro que sí, padre.
-Pero primero tienes que hacer algo. -Vil le sonrió.-
-¿Q-que…?
Era verdad.
Prior se fue a toda prisa hacia el cuarto donde estaba Neige, apenas la abrió se a dentró y casi cayó frente a su cama, el ruido repentino hizo que Neige abriera los ojos un poco más fácilmente y se encontró a su hijo, arrodillado frente a él.
-¡Papá! -Prior lo abrazó tan delicado como pudo, pero fuerte.- ¡Estaba tan preocupado por tí! ¡Estaba tan asustado! -Podía sentir el llanto en sus ojos, la idea de perder a su papá era tan horrible, un dolor tan fuerte, pensaba que lo mataría.
-Prior, mi vida, no llores, ¿sí? -Rió levemente.- Estoy bien, no me pasará nada, pronto podré llevarte a la tienda de cómics que tanto te gusta, como te lo prometí hace días.
-¿C-cómics? N-ni siquiera me acordaba de eso…
Neige rió de nuevo.
-Pero yo sí me acuerdo.
-No quiero pensar en cómics cuando necesitas toda mi atención, pronto preparé el desayuno para que comas bien. -Aún así, pensaba en los demás antes que otra cosa.
A Neige le aterraba la idea de comer, le daba miedo que le fuera a doler, aunque no se quejó.
-Seguro te quedará delicioso, como todo lo que haces, ya no puedo esperar más. -Neige le sobó la cabeza suavemente.
-¡Te lo prometo! ¡Será el mejor desayuno que hayas probado!
Prior salió del cuarto después de besar la mejilla de su papá, con los ánimos hasta el tope, la sonrisa de su papá le hizo sentir mejor, se encontró justo con Vil a la salida y lo abrazó.
Vil se miró levemente sorprendido pero luego lo abrazó de vuelta.
-Haz tu mejor esfuerzo, y gracias por la bebida, estuvo maravillosa, no debiste haberte molestado.
Prior no podía sentirse más feliz, era como si todos los ángeles del cielo le sonrieran y se apiadaran de él, soltó a Vil negando un poco.
-¡Sí debí! ¡Prometo ayudar en todo! Ahora podré cocinar para papá, debo irme.
Y se fue a la cocina a preparar un buen desayuno según Vil le había indicado.
El día pasó con normalidad para Prior, se sentía natural y hermosamente lleno de esperanza, no era lo mismo para sus padres, Neige comió de lo que Prior le dio, pero le era doloroso tragar de esa comida, estaba deliciosa, como lo esperó, Prior puso todo su amor en su plato, así que trató de comerla toda.
A Vil le preocupaba, pero por lo menos pudo ver una pequeña mejoría, su dolor en los músculos había disminuído, Neige le comentó que se sentía con más energía y que su dolor de cabeza ahora estaba un poco más soportable.
Después de unas horas regresó el doctor con otro malentín, era duro y metálico, dentro estaban los ingredientes que necesitaría, la mayoría eran naturales y de colores oscuros, la mayoría eran extraídos de plantas, Prior lo recibió de nuevo y Vil habló con él acerca de todo, se oía difícil hasta para Vil, pero se lo tomó como reto.
Usaron una habitación desocupada para aquello, Vil también tenía algunos extractos de flores y plantas para la poción, era transparente y además, tenía unos lirios, que representaban pureza, lo usaría para disminuir los dolores.
-Una lágrima del enfermo, porque retrata el futuro del dolor, derramará muchas lágrimas, a cántaros quizás. -Empezó el doctor. Vil lo miró desagrado, eso significaba que a Neige le dolería, muchísimo, le dolió muchísimo saber eso, era una gran cruz para su corazón, pero no se detuvo.
-Un pétalo de Acino, victoria sobre cualquier mal, sin importar lo horrible que sea. -Respondió Vil tomando en sus manos el pétalo azul.
-Un ramo de flor de almendro, para dar vida, renovar su belleza innata a través de la mejora de su salud, que venga la alegría de nuevo a su alma, si es que la necesita…
La flor de almendro se vería grandemente humillada frente a Neige, pues, ¿acaso Neige necesitaba algo que ya tenía dentro suyo? Para esta flor era un placer el ayudar a que esta alegría se acrecentara, bien Neige ya era alegre y feliz, al tener a su familia con él.
Vil sonrió levemente entendiéndolo todo y tomó el siguiente ingrediente.
-Cinco pétalos de tulipán rojo, como simbolizando el dolor de tener que pasar por estos tormentos.
El doctor intervino.
-Es una planta venenosa, pero los demás ingredientes neutralizarán el veneno y tomarán su esencia en vez de su naturaleza…
Esto le recordó a Vil algo que Neige había hecho con él, había sacado todo su veneno y lo había hecho cultivar buenos sentimientos y deseos, era como si Neige fuera un antídoto a su naturaleza, no era, pues, que Vil fuera todo maldad, pero sin duda Neige había hecho que cambiara muchísimas cosas que nunca pensó cambiar, su amor por él lo tenía aquí, debía trabajar perfectamente para que recuperara su salud.
Por otra parte le recordó lo más doloroso que había hecho, tratar de envenenarlo, era irónico que años después, introdujera ahora veneno a propósito para tratar de sanarlo en vez de dañarlo, era hermoso pensar que ahora todo era al revés, que Vil luchaba por ayudar a Neige, quien en esos momentos Prior se encontraba con él en cama, viendo una película para tratar de distraerlo y hacer que levantase el ánimo. Se distraía y se animaba porque su hijito que estaba con él pero por dentro pedía que se apresuraran con la cura, tristemente para todos, esta cura le mostraría más espinas que rosas.
-Pétalos de Gerbera, que le den vida y color a la poción, no sea verde y espantosa, que sea dulce y deliciosa.
Vil agarró lo que había traído de sus propios ingredientes.
-Siete lirios blancos para el dolor que te causará… Que ayude a aplacarlo, quiero ver tu sonrisa de nuevo… -Vil miró todo triste, pero una mano amiga lo consoló.
-Eso es todo, mezclémolos y encargémonos de todo.
Vil asintió firme pero aún decaído por lo que sabía que pasaría. Se quedó con el profesional tratando la poción hasta que estuviera lista, unas cuantas horas bastaron luego de agregar más ingredientes de menor importancia, como agua o algún polvo unificador y mezclador.
Cuando todo estuvo terminado, Vil se secó el sudor de la cara con un pequeño pañuelo que había traído, se veía tan elegante y a la vez tan trabajador aún así, eso era lo que era Vil, y no se arrepentía de nada.
-Luces cansado.
-Esto no es nada.
-No seas tan modesto. -Le amonestó.
-No lo soy, esto no es nada para mí, más bien, creo que es mucho para usted.
-Para esto estoy. -Le sonrió amablemente, Vil lo sabía perfectamente, pero, estaba preocupado por su amigo.- Sobrepongo a mis pacientes por sobre muchas cosas, incluyéndome, así como es Neige contigo y viceversa.
Vil soltó una pequeña risita.
-Oh, me sorprende que una persona que no nos visita casi sepa tanto de nuestra relación.
-No es necesario venir mucho para darse cuenta de cuánto amor se tienen, así que si me permites, te pido que le expliques a Neige lo que debe saber acerca de todo esto, después de todo, aún no lo sabe.
Era cierto, ni Neige ni Prior sabían acerca de lo que hacían ni cómo se iba a llevar a cabo todo.
-Con permiso. -Ignoró el cálido halago que había recibido y salió de la habitación para ir a la de Neige, entró y estaba solo, Prior había salido minutos atrás a hacerle alguna merienda dentro de los parámetros que le habían dado.
-Neige.
El peli negro abrió los ojos levemente y cuando vio a su esposo, sonrió.
-Por fin puedo verte… Te ves algo cansado.
El rubio se acercó y se sentó en la cama para darle un casto beso.
-Lo estoy, pero no es por nada que valga la pena.
-Me entusiasma ver que uses tus talentos tan cómodamente.
Neige amaba ver a Vil feliz, haciendo lo que le gustaba, y sabía que era un mago maravilloso.
-Me alegra haberlo usado para tu salud, en algo en pos de tu bienestar. Ya está todo terminado, solo quería venir a hablarte acerca de todo.
Prior estaba asomado levemente en la puerta, sus padres no se habían dado cuenta de que estaba allí y escuchándolos, traía con él un plato de cereal y frutos secos con algo de leche en una bandeja, pero decidió dejarlos un tiempo a solas, de allí, veía que Neige cerraba los ojos y Vil se acercaba a él y le besaba por los costados, su mandíbula y su cuello, levemente, con amor, con muchísimo amor.
Prior escuchó bien a su padre hablándole a su papá, mientras que éste tenía los ojos cerrados, nunca olvidaría con cuánta dulzura lo hacía, el amor de sus padres fue un gran regalo durante toda su corta vida, si acabara en esos momentos… Simplemente diría que fue feliz, no solo el amor que ellos le daban fue un regalo inexplicable, si no el que tenían uno del otro, por otra parte, los ojos de Prior notaron algo, algo de lo que apenas se daba cuenta, una realidad evidente, pero que apenas inundaba su intelecto.
Habló bajo para sí mismo.
"Papá, se ve tan hermoso cuando parece que duerme... Su cara me transmite tanta tranquilidad, como si no tuviera que luchar contra esta enfermedad, es una flor valiente y maravillosa en medio de la tormenta, se ve tan pequeño que, no pareciera que fuese así, pero... Ah... Papá oculta siempre a todos dolores inconscientemente o no... Qué dicha me ha dado el cielo al permitirme a un padre así..."
Sintió un ardor dentro suyo, el pecho sentía que quemaba, su corazón estaba prendido de amor vivo, se sentía en la necesidad profunda de hacer algo más que estarlo acompañando y alimentándolo, aunque sabía que para su papá era suficiente, siempre era suficiente para él lo que él quisiera darle.
Se alejó de allí y se fue para su habitación.
Dejó a sus padres antes de que se besaran.
-¿Sabes que Prior ha estado muy pendiente a ti?
Neige sonrió sintiendo la mano de Vil acariciando levemente su mejilla.
-Lo sé, nuestro pequeño tiene un gran corazón.
-¿Cómo no va a tenerlo? Te tiene de padre. -Vil sonrió y se inclinó a besarlo, luego se alejó solo un poco.-
-Pero también te tiene a ti… Vii-kun… Él te ama y te respeta mucho.
Compartieron una mirada amorosa y se dieron un abrazo.
-Hoy en la noche por fin te daré tu medicina, el doctor termina de pulirla, desafortunadamente va a dolerte… No sé cuánto, los ingredientes que usamos son bastante fuertes, usé especialmente Lirio, que ayuda a disminuir el dolor en esta poción. -Suspiró triste mientras sobaba su cabello.- Pero… No sé bien si pueda neutralizar todo el dolor que desprenden los demás ingredientes.
Sería mentira decir, que Neige no tenía miedo con lo que acababa de oír, no era agradable que le dijeran que no sabían si iba a tener que sufrir mucho. Sin embargo, su corazón repetía una verdad que se quedaba grabada en todo su ser.
“No podría estar en mejores manos”
Se creería perfectamente que se refería a su doctor, y si bien esto no era mentira, en realidad se refería a su esposo y a su hijo, no habían mejores manos en qué abandonarse que en su familia.
Su expresión se mostró preocupada pero luego sonrió levemente.
-Sé que podría soportarlo, Vii-kun y Prior estarán conmigo, no necesito más nada, con ellos todo lo puedo.
Le sonrió con ternura y cerró los ojos nuevamente en señal de que quería dormir.
-Así será. -Susurró con suavidad y lo volvió a besar para alejarse de él y dejarlo quieto, descansando.
Más tarde Prior regresó con sus padres y le dio de comer a Neige, quien se lo comió todo con un poco menos de dificultad, Vil lo felicitó por su trabajo, cuidando a Neige, su hijo pensó que era insuficiente, aún así estaba alegre.
Prior no había escuchado lo que habían hablado antes, así que no sabía que Neige debía pasar por tanto, si no, una tormenta ahogaría su corazón en un mar de lamentos y si lo pensaba bien, seguro pensaría que no lo soportaría.
El doctor interrumpió con la primera dosis.
-Aquí está. -Mostró victoriosamente el recipiente transparente.
Vil se acercó y le sonrió agradecidamente.
Prior estaba ahora acariciando a Neige en la mano, mientras que Vil vaciaba el contenido que había terminado minutos antes, en un vaso que se había tomado el tiempo de traer antes, se dio cuenta de que era muy pequeño e hizo un sonido de molestia.
-Esto es muy pequeño, no cabe…
Prior se levantó con cuidado de donde estaba y dijo a Vil que volvería con uno más grande, sin darle tiempo para responder se fue corriendo a la cocina.
Eso les dio sin duda tiempo para hablar de algo importante.
-Prior debe irse. -Dijo Vil mirándolos a ambos.
-L-lo sé… -Respondió su esposo.
-Me alegro que estés al tanto. -Se dirigió a Neige.- Es algo lamentable pero por si acaso, no queremos que se asuste y se desespere, puede ser peor para todos, cuando venga, el Sr. Vil le explicará. -Dijo finalmente terminando dirigiendo su atención a Vil.-
Neige se acomodó un poco y sentía cómo su mente ya empezaba a molestarlo, tenía nervios de cuánto le dolería, pero se calmó luego de ver a los dos hombres suyos con confianza.
-Ah, Prior, no tenías por qué irte, el doctor tenía vasos especiales para eso en su bolso… -Vil dijo para sí mismo, como si Prior pudiera escucharlo, miró al doctor con una expresión levemente acongojada y suspiró, miró que sacaba precisamente aquél y lo dejaba sobre una mesa cercana, allí Vil empezó a preparar todo.
Antes de que pudiera siquiera abrir la dosis, Prior regresó con un vaso, era un vaso temático de animales del prado, lo tenía desde hace un año más o menos que Neige le había enseñado a hacer.
-¡Aquí está!
-El doctor ya había traído un vaso para eso, si no te hubieras ido, te lo hubiéramos dicho. -Vil lo miró como medio regañándolo, aunque no era su intención.
Prior se vio triste, de verdad, se sintió un poco tonto y triste de que no usaran el vaso que había traído, el doctor se dio cuenta y lo resolvió con unas cuantas palabras.
-Pero podemos usar el que trajiste.
-¿No hay problema con eso? Pensé que eran necesarios vasos esterilizados.
-No, no hay problema.
-Además, seguramente aquí cabe mejor, es más grande… Seguro le gusta a papá, deja que lo use.
Neige sonrió desde su puesto y asintió.
Vil no pudo contra su hijo ni contra las palabras del médico.
-Está bien. -Lo tomó de sus manos y lo puso en la misma mesa que a la dosis, le sonrió y luego cambió su sonrisa a una triste, rápidamente la cambió a una expresión seria.
-¿P-pasa algo?
-No puedes quedarte, hijo, lo siento.
Prior lo miró sin creerlo.
-¿¡P-por que!? ¿H-hice algo para que desconfiaran en mí?
-No, Prior, escucha, eres muy sensible, no creo que puedas soportar ver a tu papá adolorido, si es que llega a ser muy doloroso para él. Solo queremos protegerte, no eres lo suficientemente fuerte para esto aún.
Prior no quería escucharlo, para él era imposible, quería estar con Neige en la administración de su medicina ¿no era este, el momento más importante de todos para él?
-¡Yo soy fuerte! ¡Lo he demostrado! ¿Acaso he derramado alguna lágrima? ¿Me he desmoronado? He estado de pie, ¡siempre!
-¡Prior!, basta, por favor, sé obediente. -Vil lo miró molesto, sabía dentro que era lo mejor para todos, en especial para él mismo.- No puedes quedarte aquí, no lo entiendes ahora.
-Sigo sin entenderlo…
-No tienes que entender nada ahora, luego podrás saber por qué, te lo prometemos. -Vil le habló más suavemente, con un tono dulce para que entendiera que debía irse.
-Prior, tu padre tiene razón, sé que eres obediente incluso en las cosas que no te gustan, confías en nosotros, eso fue lo que nos dijiste, ¿no?
El menor bajó la cabeza a punto de llorar.
-S-sí… -Terminó la conversación saliendo de la habitación.
Ambos lo vieron con tristeza, pero no sabían que era lo mejor.
-Bueno, podremos empezar con esto por fin.
Vil destapó la poción y vació todo el contenido en el vaso que Prior le había tiernamente traído, la poción era rosado claro y un poco espesa, parecía yogurt, desprendía un olor floral fresco, Neige tenía que tomar tres dosis, esa sería la primera, a esa misma hora en el día de mañana y el día que le seguía, tenía que tomar una cantidad considerable.
El rubio se acercó a su esposo y se sentó en cama, el doctor le siguió y ayudó a Neige a acomodarse, Vil lo tomó de la barbilla y Neige abrió un poco la boca, acercó el vaso a su boca y apenas tocó sus labios, tragó, era deliciosa, estaba a temperatura ambiente, era como si probara una mezcla de flores deliciosa, solo que, no había tomado más de unos cuantos sorbos hasta que se disparó su dolor de cabeza, empezó a sentir golpes fuertes, sentía que iba a explotar, rechazó seguir tomándolo y quiso casi escupirlo, pero no lo hizo por respeto.
Vil lo miró preocupado y trató de calmarlo, abrazándolo levemente.
-Cariño, resiste, debes tomarlo todo, es la única forma, sé que debe estarte doliendo, pero por favor, termina de tomarlo… -Vil trataba de sonar calmado, pero su voz estaba un poco temblorosa.
El doctor observó en silencio y apoyó a Vil.
-Es normal que te duela tanto, los ingredientes causan ese efecto, incluso, debería doler más si no fuera porque Vil colocó una gran cantidad de Lirios, que absorben el dolor.
Neige trató de resistir, sintió tanta dulzura por todo lo Vil hacía por él, que tomó fuerzas de sí mismo, inspirado por su amor, dejó que acercaran de nuevo el vaso a su boca y lo tomó lo más rápido que pudo mientras cerraba y apretaba los ojos, tragaba tanto como se le era permitido, ya que le habían advertido ser paciente consigo mismo, pues tragar también era aún un martirio asún así.
Mantuvo las ganas tan horribles de gritar hasta que se lo acabó todo, sus ojos estaban incontrolablemente rojos, no podía medir cuántas lágrimas había derramado, le dolía tantísimo que no se resistió en gritar de dolor, se revolcó en las sábanas hasta que inmediatamente de eso, Vil lo trató de agarrar con cuidado, moverse de esa forma le hacía doler más, pero necesitaba sacarlo de alguna forma.
No decía nada, solo gritos adoloridos, Vil se empezó a desesperar y trató de agarrar a Neige de su rostro, el doctor también lo agarró de sus extremidades, la cabeza de Neige sentía un dolor tan fuerte como nunca antes, no lo dejaba pensar con mucha claridad, solo tenía pensamientos de fuerza por su familia, pero también estaba muy estresado, estresado por el dolor suyo que no solo estaba en su cabeza, si no que estaba en todas partes y ahora parecían crecer con la poción, y que éste le causaba dolor a su esposo y a su hijo, a sus amigos, a la gente que amaba, estresado por no saber cuándo iba a esfumarse ese dolor infernal y regresar a su vida anterior, estrés por saber que tendría que tomar de nuevo eso el dos veces más, por saber que iba a tener más dolores de la enfermedad una vez se pasara el efecto de la poción.
Pero, tenía un consuelo además de que Vil estaba abrazándolo y tratando de que no se hiciera daño para calmarlo, y era que su hijo no podía escucharlo gritar.
Prior sentado contra su cama, en el piso, abrazando sus rodillas, empapado también en lágrimas, preguntó a la nada.
-¿Cuánto estarás sufriendo, papá?
