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Cuando MinHo había contemplado la posibilidad de entrar a la industria del k-pop, él ya tenía una proyección de lo que eso significaba.
Conoció Japón cuando había rondado sus dieciocho o diecinueve años, bajo todo su sudor y esfuerzo en la que había acentuado su habilidad para el baile hacía que sus metas fueran cada vez más soberbias y sacrificadas de lo que él había estimado dentro de su propia humanidad.
Tal vez él no había sido tan íntimo como otros bailarines junto al grupo representante con el cual habían hecho un tour. El bailarín principal del grupo de idols era más simpático, pero todos tenían una extraña aura de frialdad que los rodeaba que hacía a MinHo considerar que probablemente ellos no estaban tan alejados de la realidad virtual como muchas personas creían que eran.
Muñecos. Juguetes. Príncipes. Novios. Aspiraciones. Centro de envidia. Renacimiento de Afrodita.
¿Dónde había emotividad en ellos si parecían disfrutar la música?, cuando ellos retomaban el rol de ser humano, parecía que ya no había rastros de ello.
O eso podía pensar MinHo, impactado, ya que en ese tiempo tuvo una novia por año y medio que él sentía que era el amor de su vida, atrayendo las ideas tradicionales de matrimonio y estadía eterna porque era su gran primer amor.
Desde la infancia que él había sido un poco dejado con la idea de las relaciones románticas. A los doce, mientras sus demás compañeros se volvían locos por las faldas, MinHo era el que mejor se llevaba con las niñas porque sabía que la personalidad de sus amigos era demasiado asquerosa como para acercarse a ellas. A los quince, sus compañeros seguían vueltos locos con las faldas (aunque esta vez sí podían meterse en ellas), pero MinHo nunca consideró la idea real de entablar esa seriedad que sus amigos estimaban porque se sentía muy joven, por lo que se dejó llevar con la idea de chicas liberales para tener relaciones casuales donde no solo podía experimentar lo que le gustaba sino lo que no.
¿Qué les gustaba?, las chicas, claro. ¿Qué también le gustaba?, al parecer los chicos, porque mientras tenía amigas con las cuales pasar el tiempo en su escuela, en el club de baile que asistía por las tardes había chicos que le daban miradas que hacían a MinHo tomar la misma postura que cuando se encontraba con una chica.
(Años más tarde, bajo la intelectualidad de SeungMin, él se daría cuenta que era un acto normal para aquellos que descubrían su sexualidad: la rara promiscuidad por el terror del resto del mundo, aprovechando cada oportunidad con cada persona igual a él solo para saber si, efectivamente, era normal).
Hubo una divertida y rara situación, una vez que regresó de Japón y su novia le había terminado por mensaje de texto, que en un club se encontró con dos de sus antiguos compañeros tanto de escuela como de baile que curiosamente habían terminado siendo pareja. La chica había sido bastante divertida cuando se enteró que MinHo se había involucrado con los dos, y el chico le había contado cómo es que ellos dos se habían conocido. El relato de la historia había sido tan banal que MinHo se sorprendía de que ambos lo recordaran, porque de su exnovia no tenía idea de cómo ella llegó a su vida, pero ahí estaba él, sintiendo lástima por una ruptura y siendo más culpa por no llorar por ella.
Había una fórmula, o eso creía él. Había una fórmula para hacer el amor memorable, con conceptos que MinHo malinterpretaba porque creía conocerlos.
Sin embargo, para 2017, se dio cuenta de cuán alejado estaba de la realidad, porque hubo un chico en el quinto piso que lo miraba con seriedad que no parecía característica de él, ya que tenía un rostro dulce y relleno, ropa grande aún cuando era verano, y una poderosa postura que parecía insinuar que él lo degollaría en cualquier momento.
“Han JiSung-ssi,” saludó MinHo una vez que SeungMin lo presentó. “Un placer.”
El chico, aún manteniendo sus ojos sobre él, se inclinó ligeramente. “No tienes por qué ser formal.”
Cuatro años después, ese chico que pareció querer asesinarlo el primer momento en que lo vio, le estaba mostrando un cojín de cuello que portaba un sostenedor de celulares con total emoción.
“¡Lo encontré en oferta en Shoppee!, y el color del cojín combina con el de mi cubrecama- ¡Es el destino!” sonrió.
MinHo, terminando de sorber el pedido que había hecho, miró atentamente el objeto que JiSung le mostraba en manos junto con una sonrisa de tal orgullo como si fuera de su propia creación.
“¿Por qué afirmas que fue en oferta?” HyunJin le preguntó, con sus ojos pegados al televisor de colores distorsionados mientras jugaba con el comando del PS5. “¿Sabes que lo que está en oferta es porque es defectuoso?”
“No pedí tu opinión, cariño,” respondió sin apartar la mirada de MinHo, aún esperando a que dijera algo. “¿Y bien?, ¿Le gusta?”
Él seguía sin palabras. “Eh…, ¿Sí?”
JiSung ensanchó su sonrisa, y MinHo empezó involuntariamente a disociar cuando él le puso el cojín alrededor del cuello y comenzó a explicarle su funcionamiento. Pareció milagro divino que, tres minutos después, la alarma del celular de JiSung sonara.
“Agh,” se quejó, tirando su cuello hacia atrás. “Que horror. Trabajar.”
“Supongo que para eso te pagan,” comentó MinHo, quien en algún momento JiSung le había puesto sus gafas de sol con filtro azul para ver el celular en la noche con mayor comodidad. Se veía ridículo.
El menor se levantó para ir hacia su dormitorio para prepararse, mientras que MinHo soltaba un prominente suspiro a su vez que se acomodaba en el sofá. Un ligero click sonó a su lado.
“¿Me sacaste una foto?” cuestionó MinHo.
HyunJin, rápidamente, guardó su celular bajo su trasero y miró de nuevo la pantalla. “No sé de qué habla, hyung.”
Cuando JiSung salió hacia la sala, ni siquiera se cuestionó por que MinHo se encontraba doblando los brazos de HyunJin hacia su espalda mientras que el otro gritaba desde el fondo de sus pulmones clamando por auxilio. Ya que JiSung se retiraba, probablemente JeongIn podría ayudarlo, pero él se encontraba lo suficientemente desinteresado, durmiendo en su cama, que prefería ignorar.
MinHo se encontraba cansado, especialmente porque eran pasada de medianoche y estuvo practicando tanto baile como canto durante los últimos días- bien, canto más que nada, ya que la línea productora del grupo había advertido que el nuevo single sería rap melódico y que sería una canción bastante, pero bastante innovadora.
“¿Cree que tengan la canción a tiempo?” preguntó HyunJin, incorporándose de nuevo en el sofá como si su vida no hubiese sido atentada momentos atrás.
Sacándose las cosas que JiSung le había puesto en la cabeza, MinHo negó. “Recién terminamos Kingdom ayer. Es imposible que podamos hacer todo rápidamente.”
“¿Cuándo es la fecha límite?”
“¿Para entregar la canción?, dos días más.” HyunJin rio ante la noticia junto con MinHo, sintiendo la tragicomedia de la situación. “Y si la aprueban, quieren terminar el veintiuno el video y el veinticinco liberarlo.”
“Por supuesto que lo van a lograr,” comentó HyunJin con sarcasmo, antes de codear a MinHo. “¿Y sabe de qué trata?”
MinHo le levantó una ceja. “¿Por qué crees que sé?”
“Por JiSung,” razonó con obviedad.
MinHo tenía una ligera ventaja sobre el resto de los miembros del equipo que era conocer el trabajo antes que el resto. Con Chan era un trabajo práctico ya que a veces él le preguntaba algo usualmente destinado a la rítmica junto a las canciones para poder hacer una coreografía. ChangBin, por su parte, era el más discreto con los proyectos, pero como tan discreto era también era descuidado, por lo que siempre tenía un demo rondando en su celular en donde todos aprovechaban a probar un poco de sus futuros discos. Sin embargo, JiSung era una tumba sencilla de abrir cuando se encontraba emocionado- no era en todas las canciones, pero sí sus creaciones más significativas.
Si JiSung ahora nombraba esa canción como innovadora, ¿Por qué no le ha contado nada a MinHo?
“No tiene que estar sentido por eso,” HyunJin lo molesto, al sentir el prolongado silencio de MinHo. “Tal vez sea una linda sorpresa.”
“¿Qué quieres decir con eso?” MinHo lo enfrentó. “Es solo una canción, no es como si realmente importara- ¿Sabes algo?”
HyunJin se burló en su cara, y giró su cabeza hacia el televisor como si de esa forma pudiera ignorarlo.
Claro que no pudo.
A la mañana siguiente, cerca de las nueve, MinHo se encargó de despertar a los menores que seguían dormidos para ir a la compañía, esperándose de no encontrar ni a Chan, ChangBin ni JiSung en sus camas.
“¡Buenos días!” saludaron los tres a los otros cinco miembros, al mánager, al staff de Div1 y al staff de JYPE. Para MinHo, era divertido verlos en esa oficina con una pizarra, un puntero, un proyector y con mucha, mucha bebida energética en sus sangres.
Los cinco miembros del grupo miraron la pizarra para ver si tenían alguna noción del significado de la palabra Oh que estaba escrito tanto en romanji como hangul. MinHo tenía la mención de que alguien le había comentado el significado de eso en chino, pero no sabía cuál era el real sentido de la palabra hasta que, en su clásica performance que 3RACHA realizaba para ese tipo de circunstancias, se movieron dentro de la sala como si hubiese sido practicado para explicar la elaboración de la canción, lo que esperaban ver en el video, y una buena idea de promoción.
“¿En serio HyunJin-ssi es su idea para promocionar la canción?” preguntó alguien del staff de Div1, pareciendo incrédulo. “¿No tienen más propuestas de estrategias?”
“A no ser que alguien filtre fotos de él, creo que volviendo a aparecer en un video será suficiente promoción,” comentó Chan con confianza. HyunJin emitió un tímido ruido molesto mientras que SeungMin lo empujaba con afecto.
“Bien…,” el CEO cargo de JYPE terminó por reclinarse en su silla, mirando a los tres chicos de pie. “Presenten la canción.”
Para MinHo, la canción era meramente olvidable. No tenía una rítmica adecuada para producir una gran coreografía si es que sus fans los querían ver parados mientras cantaban. La letra era parte de la cursilería que esperaba dentro del mercado, pero no de sus amigos. Y el coro, infantilizando el romance que los medios de comunicación expresaban, eran lo suficientemente intoxicante como para poder concluir que, después de escuchar el demo, que la canción no le gustó.
Todos han tenido canciones que no les gustan. SeungMin siempre se quejaba en voz alta cuando practicaban 3rd Eye porque decía que le producía pesadillas, y Felix mencionaba siempre de lo traumado que se encontraba de My Pace que, cada vez que alguien la colocaba, él siempre apagaba la radio.
Chan una vez admitió que el disco completo de Clé 1: Miroh fue difícil de hacer porque no sentía que las canciones las hacía por motivación- por supuesto, porque para MinHo ese ha sido uno de los comebacks más difíciles junto con el de Clé: Levanter. La realización de ambos trabajos era, a pesar de contener canciones significativas, un cable a tierra a la industria del k-pop con el fin de recordarle a las personas que ellos seguían estando bajo una empresa. Fue decepcionante recibir permios en shows televisivos en base a eso.
Es por eso que, con esos antecedentes, MinHo se encontraba lo suficientemente relajado con la idea de cantar una canción que a él no le gustaba.
“Ya tenemos una idea de las líneas distribuidas,” comentó ChangBin. “Necesitaremos grabar un demo nosotros juntos y a la tarde lo presentamos.”
Después, junto al resto del staff, comenzaron con la elaboración del videoclip, continuando historias de videos pasados para fomentar así la reproducción y atención con el universo que ni ellos mismos entendían por completo. JeongIn opinaba efusivamente seguir con la línea de la canción de ChangBin Mixtape: on track, pero ni el staff de JYPE como el de Div1 consideraron que era buena idea.
Pasada de las once de la mañana, todos se metieron en el estudio de Chan para poder grabar, donde el líder hizo reproducir la canción un par de veces para que el resto tuviera noción de cómo iba.
“Sé que es muy apresurado, pero tenemos el tiempo contado,” dijo Chan con lástima, mientras el productor a su lado jugaba con su propio celular.
El coro. A MinHo le habían dejado el coro de la canción. Él prefería, en ese instante, tener un rol más pequeño como hacer el puente una vez o las voces escondidas para poder harmonizar, como lo halagaban tanto por su falsetto. Sin embargo, y para su molestia, JiSung había reclamado el coro para MinHo.
¿Por qué?
JiSung se encontraba grabando su parte, por lo que no podía preguntarle. Habían empezado con 3RACHA mientras el resto vocalizaba con tonos de teclados digitales, aunque fue inevitable no silenciarse cuando JiSung cantó el inicio de la canción de una forma diferente a como lo hizo en el demo.
“Es tan intenso,” se burló HyunJin, antes de sacar su celular y grabar hacia la cabina. “¡Tú puedes, cariño!”
MinHo puso sus ojos en blanco, ¿Por qué tenía HyunJin que ser tan exagerado?
Cuando él había visto a JiSung presentarse por primera vez, en una evaluación mensual donde coincidieron en estar en la misma lista (que fue la primera y la última para MinHo, en realidad), tuvo la oportunidad de comprobar aquellos rumores que rondaban entre los aprendices sobre el extraño grupo que el veterano Bang Chan tenía, quienes mencionaban que, de lo sociable y pasivo que era el chico, sus dos colegas eran lo más cercano a brabucones.
Lo gracioso era que ninguno lo era- o, bueno, ChangBin era de todo menos un brabucón. JiSung tampoco lo era, pero tenía una personalidad defensiva que rayaba lo ofensivo, así que se esperaba que fuera más bravo.
JiSung había empezado a rapear ferozmente ante la cámara, un rap que MinHo no sabía si había sido preparado o no (SeungMin le había mencionado aquella ocasión en la que improvisó uno). No flagelaba en sus palabras. No titubeaba. Cambió a cinco diversos estilos en una misma estrofa. Y, al terminar, respiró con tanta ira que parecía demostrar que JiSung estaba ahí no para formar grupo- no, al contrario, era evaluado frente a todos para demostrar que era, efectivamente, mejor que todos.
Al mencionárselo a SeungMin esa tarde, después de las evaluaciones, SeungMin se había reído en su cara.
“¿En serio lo ves así?” SeungMin preguntó aquella vez, entre risas. “Se lo mencionaré. Será muy gracioso cuando se entere.”
En efecto, cuando pudo entablar una conversación decente con JiSung, MinHo se dio cuenta que tenía diecisiete años.
Ahora, con veintiuno, MinHo podía ver a JiSung a través de la cabina de grabación como el pequeño chico que escupía la rabia del mundo, se encontraba cantando una canción tan melodiosa que podría pasar por ser los últimos discos de Day6.
“Bien,” Chan se giró de la superficie de control a la par que JiSung salía del lugar. “¿Quién sigue?”
MinHo tuvo la necesidad de querer preguntarle a JiSung sobre la canción, pero no le gustaba molestarlo en horas de trabajo, por lo que lo vio ubicarse en el lugar de ChangBin mientras él entraba para grabar su parte.
Sin embargo, hizo un ligero contacto visual con JiSung donde le entregó esa sonrisa.
Esa sonrisa que parecía ser el cómplice de un robo. De un asalto silencioso. De un hurto de cocina o de una travesura que MinHo no había sido informado.
JiSung era alguien curioso.
Practicó el coro con JeongIn y SeungMin, siguiendo las órdenes vocales de la entrenadora que los acompañaba y, después de una eternidad, MinHo grabó.
Ahora, solo faltaba el veredicto, el cual era tomado por el staff de Div1 y de JYPE dejando a la línea productora fuera de ello.
“¿Y?”
Ubicándose a su lado, JiSung le saludó.
“¿Y qué?” cuestionó MinHo, bloqueando su celular de juego que corría.
Estaban todos sentados en el extenso pasillo del sexto piso de la compañía. Todo el grupo. Chan y Felix se encontraban conversando sobre algún tema del desinterés de MinHo. JeongIn y ChangBin se encontraban jugando algo en internet. Y SeungMin y HyunJin se interrogaban mutuamente sobre sus respectivas carreras universitarias para no perder la falta de estudio por esa pérdida de tiempo.
“No me ha dicho nada de la canción,” recriminó. “¿O no le gustó?”
JiSung lo decía en sentido de broma, por supuesto, porque MinHo estaba seguro que él nunca le había desagradado una canción que JiSung hiciera porque, por alguna razón, todo lo que hacía el menor era del gusto suyo.
Es por eso que, sintiendo como la soberbia de su pensamiento era eliminado arbitrariamente, cayó en cuenta que a él no le había gustado una canción que había hecho JiSung.
¿Qué debo hacer en estos casos?, se preguntó MinHo, sintiendo las alarmas de pánico activarse en su cabeza. ¿Mentirle?, ¿Decirle la verdad?
Pero no tenía por qué contestar, porque fue su prolongado silencio el que respondió por él, haciendo que la sonrisa de JiSung cambiara de una de emoción a otra de humildad.
“¿En serio no le gustó?”
“No es que no me haya gustado,” se apresuró a decir enseguida MinHo. “Es solo que- no sé, ¿No te parece un poco cursi la letra?”
“Yo hice el coro.”
“No- y se nota,” mencionó. “Pero no digo que sea mala- es solo que, bueno, no es de mi gusto.”
“Pero, ¿Qué opina del coro?” insistió.
JiSung estaba usando ese tono. Ese tono que participaba la mayor parte del tiempo con esa sonrisa que había aparecido tiempo atrás.
MinHo sentía que esa actitud lo dejaba fuera de un acuerdo que ambos tuvieron, pero también, por el comportamiento que JiSung adoptaba, lo hacía sentir mucho más cómodo. Era una construcción de un secreto que ambos compartían, aunque MinHo no supiera cual. Una circunstancia donde se daba en las noches, en silencio, con alguna parte de su cuerpo pegada mientras solamente existían alrededor del otro.
Y esa complicidad JiSung la estaba sacando a relucir en ese momento, frente a los demás chicos. ¿Qué esperaba él que dijera?
When I hold your hand, I feel like being a baby again.
And I go whining and saying, ‘don’t look at me like that’.
I look you in the yes and take one step closer to you.
No matter how much I plan and prepare when I’m with you, I’m just a baby.
Bueno, no es como si él tuviera mucha escapatoria; si mentía, JiSung lo sabría y se enojaría, por lo que siempre era mejor trabajar con la honestidad.
“Sigue siendo cursi,” continuó. “¿Qué película te viste?, ¿Susurros del Corazón o Nothing Hills?”
Pudo escuchar un ruido emitido por ChangBin, pero MinHo no creyó que fuera dedicado hacia su conversación.
MinHo mantuvo la mirada en JiSung, esperando a que comentara algo sarcástico o jugoso respecto a la respuesta que él le había dado. Sin embargo, su sonrisa de humildad se borró al instante.
“¿Cursi?” repitió JiSung.
El otro juntó el índice con el pulgar, dejando un ligero espacio entre ellos. “Un poquito, en realidad. No es de mi agrado.”
“No es de su agrado,” reafirmó, y MinHo asintió.
“Pero es buena. Tiene un coro pegadizo y un jump scare auditivo con HyunJin,” MinHo sonrió mientras pasaba su brazo alrededor de los hombros de JiSung y lo sacudía. “Como todo lo que hacen, esto será un éxito.”
JiSung no se movió de donde estaba, y soltó una pequeña risa. “Espere- solo para confirmar…, ¿La canción no significó nada para usted?”
MinHo, un poco torpe, se rascó su nuca con su mano libre. “Eh, no recuerdo mucho de Nothing Hills…, ¿Quieres verla de nuevo?”
Una vez más, ChangBin emitió un ruido. MinHo levantó su cabeza para verlo, y tuvo en primer plano el rostro rojo de JeongIn que parecía estar aguantándose la risa.
“¿Qué?” encaró MinHo.
Los dos chicos mostraron su celular para hacer referencia al juego, pero MinHo no pasó desapercibido por la mirada de reojo que tanto Felix y Chan le entregaban.
¿Qué demonios?
La canción recibió el visto bueno, lo cual fue fortuito para él al no tener que grabarla de nuevo. Como forma de celebración, todos le ordenaron a MinHo que preparara la cena para la noche, y como no era nada agradable cocinar a otras siete personas luego de un día de trabajo, propuso pagar comida a domicilio.
El ruido de fondo eran las noticias nacionales, y todos se encontraban reunidos en la sala del dormitorio comiendo comida tailandesa. Tanto SeungMin como ChangBin comentaban sobre las controversias presentadas, y Chan se les unía por lo bajo mientras que HyunJin y Felix se peleaban por la comida del otro. Era una tarde tranquila para el grupo, aún cuando JiSung estaba sentado en el otro extremo de la mesa conversando con JeongIn.
Comer comida tailandesa no eximía de la limpieza, y tras una gran victoria por parte de ChangBin, JiSung lavó los trastes usados.
Esa pequeña instancia de cinco minutos hizo a MinHo replantearse si tener que conversar o no con JiSung sobre lo sucedido. Él no creía que fuera la gran cosa, además de que no pensaba que JiSung tomase tan en cuenta su opinión, pero si tenía que decir algo para que el chico se sintiera bien, lo haría.
“¿Te puedo hacer una pregunta?” anunció su llegada a la cocina, mientras el resto de los chicos se esparcía por el dormitorio.
“¿Qué sucede, hyung?” preguntó con voz tranquila, concentrado en lavar los palillos de metal.
“¿Te enojó lo que dije?”
“¿Hm? No, ¿Le di esa impresión?”
“Bueno, un poco…,” admitió, tomando asiento en la silla de la cocina. “Te veías decepcionado de mi respuesta.”
“Usted siempre me decepciona.”
“Hablo en serio.”
JiSung soltó un suspiro, lo que hizo a MinHo aterrarse más. El menor cerró la llave y se giró para secar los ocho pares de palillos. “Pensé que le encontraría significado a las canciones, hyung, eso es todo.”
“Pero- ¿Qué tipo de significado?” MinHo lo siguió con la mirada. “Es una tonta canción de amor, ¿No?”
“O sea- sí, lo es, pero no escribo esas cosas por inercia, ¿Sabe?”
MinHo repitió, una vez más, la letra de la canción en su mente con el fin de encontrar algo que fuera rescatable para su conversación con JiSung y decir algo positivo. Sin embargo, seguía sin encontrarle otro sentido.
De repente, tuvo la epifanía que lo hizo sentir avergonzado y burlesco.
“¡Maldito perro desgraciado!” sonrió MinHo, emocionado ante la idea mientras se levantaba para ir hacia JiSung. “¿Por qué no me dijiste que te sentías así?”
JiSung, detenido repentinamente, miró a MinHo por un momento y pestañeó reiteradas veces. “¿Eh?, ¿Decirle?”
“Sabes que no soy adivino, ¡Y no tenías por qué ocultarme eso!” MinHo lo tomó de los hombros y lo sacudió ligeramente. “¿Por qué no me dijiste que estabas enamorado de alguien?”
Pero enseguida MinHo supo que había dicho algo malo, porque el rostro de JiSung palideció tan de repente que pensó que se desmayaría- o, incluso pareció que eso pasaría, porque JiSung afirmó sus manos sobre las manos de MinHo mientras se movía ladinamente. “¿Decirle…?, ¿Es que acaso…?”
Y los ojos de JiSung brillaron. Él estaba pasando por todo un proceso que MinHo se sentía completamente confundido. JiSung se zafó, se agarró del pelo y, pareciendo como si hubiese tenido una gran realización, comenzó a caminar en círculos.
“Mierda…, mierda…, mierda…” maldijo en reiteradas ocasiones, antes de enfrentar directamente a MinHo, asustándolo. “Hyung, yo- realmente, realmente lo siento.”
“¿Qué?” MinHo no tenía idea de lo que sucedía. “¿Por qué?, ¿Qué demon…?”
“¿Por qué tanto escándalo?” Chan, entrando a la cocina, miró al dúo. “¿Rompieron otro vaso o…?”
“No- estamos bien, hyung,” desvió la conversación enseguida JiSung, pareciendo recomponerse de su ruptura.
“No- no es cierto, JiSungie se volvió loco,” acusó MinHo, esperanzado a que el líder le diera alguna explicación al extraño comportamiento de JiSung. “Luce como si se hubiese enterado de que es adoptado.”
“Estoy bien,” ratificó el menor, aunque no lucía bien. “En serio. Creo que me iré a dormir porque mañana tendrán el storyboard y…, sí…”
JiSung, aún pareciendo perdido, terminó por salir de la cocina, presuntamente hacia su dormitorio. MinHo, sin saber cómo formular palabra, miró a Chan. “¿Sabe qué demonios sucedió?”
“Si me dieras contexto, tal vez lo haría,” comentó Chan.
“Me preguntó si me gustó el coro de la canción que haremos, y me preguntó si tenía algún significado para mí y- claramente que no, hyung. Y ahora acabo de enterarme que él está enamorado de alguien,” MinHo no entendía cómo la situación era tan dramática si era bastante simple.
Sin embargo, cuando lo dijo, Chan casi puso la misma cara que JiSung. “¿En serio?”
“¡Sí!, ¿Qué demonios?”
Chan, sin saber qué hacer realmente, palmeó torpemente el hombro de MinHo. “Bueno…, supongo que él es demasiado… tímido con eso, ¿No te parece?”
“Se veía como si le hubiese insultado a su madre.”
“Sabes como es JiSung,” dijo. “Ya se le pasará.”
Sin embargo, no se le pasó.
Se grabó la versión oficial, grabaron el videoclip, subieron el video y vieron las redes sociales explotar por la euforia no solo de la nueva canción sino de la presencia de HyunJin. El chico estaba contento- o animadísimo, en especial por recuperar el chat de sus fans, por lo que la concentración del grupo se enfocó más en disfrutar la alegría de HyunJin que en otra cosa.
Empero, la euforia se disminuyó y la arena comenzó a mostrarse. Por alguna razón, JiSung se había mantenido con más lejanía de MinHo esos últimos días.
“¿Al menos le ha preguntado?” cuestionó ChangBin mientras lavaba los platos, durante una tarde que MinHo no aguantó la duda. “Ya sabe como funciona las conversaciones, ¿No?”
“Siento que si le pregunto, me arrancará la cabeza,” admitió MinHo, sintiéndose un poco cobarde. “O tal vez lo hará HyunJin.”
“¿Por qué HyunJin?”
“No lo sé, pero sé que también él quiere hacerlo.”
Como Chan no era de intervenir en disputas salvo cuando era necesario, le hacía darle una idea a MinHo de qué tan grave era el problema que estaba metido- o qué tan serio, en realidad, porque JiSung ni siquiera estaba actuando tan lejano y parecía que todo era parte de la imaginación de MinHo.
“Mira, no debería decirle esto, pero me gusta el chisme,” recalcó ChangBin, sacudiendo sus manos para esparcir el agua. “JiSung tuvo todo este tiempo una visión equivocada de usted, y él acaba de darse cuenta de eso. Si no quiere preguntarle directamente, espera a que pase el tiempo, o al menos hasta que lo haya superado.”
“Superado,” repitió MinHo, aún sin entender. “¿Es algo malo, aunque sea?”
ChangBin se encogió de hombros. No era claro con sus respuestas.
Fueron unos días después en los que MinHo pudo al fin atrapar a JiSung- mejor dicho, JiSung lo atrapó a él. Tenían la mañana libre y el menor había zaceado todo el sueño de su cuerpo, lo que significaba que había un chico hiperactivo saltando por todas partes en el departamento. Como MinHo consideraba que ambos no habían pasado tiempo de calidad como amigos, le ofreció a JiSung que lo ayudara con su entrenamiento rápido en el departamento con el saco de boxeo (ubicado cuidadosamente lejos del televisor).
“Es gracioso como su respiración siempre se entrecorta,” comentó JiSung con gracia, sosteniendo el saco para que no se sacudiera tan fuerte. “Además que hace ese ruido que aparece en la película de Los Simpson.”
“¿Qué otro ruido podría hacer?” se preguntó entre jadeos.
“Los gemidos del hentai sería entretenido. Seguro que atraparía a todos con la guardia baja.”
Eso lo había atrapado con la guardia baja. Riendo, MinHo se detuvo y tomó aire, para acto seguido dar un golpe al saco mientras que, entre risas, imitaba exageradamente un gemido de esa temática, haciendo a JiSung también explotar en carcajadas.
“Ay, que lindo,” comentó SeungMin mientras cruzaba la sala para ir a la cocina, notoriamente cansado de su estudio. “¿Ya se arreglaron?”
La risa de ambos se apagó, y JiSung miró con curiosidad a SeungMin. “¿Arreglarnos en qué?”
Mierda, pensó MinHo.
“Ah- como sea, adiós,” desapareció enseguida SeungMin, escondiéndose en la cocina.
JiSung, sin entender, miró a MinHo. “¿Qué quería decir él con eso?”
Nervioso, MinHo se rascó su nuca. “Eh- no sé, debió de confundirse de canal,”
“Fue una conversación real, hyung, no en discord,”
“Escuchas lo que quieres escuchar, Hannie…”
Pero MinHo no pudo seguir golpeando el saco, porque JiSung lo corrió para poner su propio cuerpo en su lugar. “¿Hyung?”
El mayor soltó un suspiro, no deseando tener esa conversación tan temprano en la mañana. Pensó en una mejor idea de tocar el tema, usando el tiempo en el que con su boca se desabrochaba los guantes de boxeo para poder idear algo para escapar de la situación.
“Solo me preguntaba por qué me has estado evitando, eso es todo,” terminó por admitir.
“Ah…”
JiSung era una persona fácil de expresar, pero normalmente sus expresiones no concordaban con la opinión que cruzaba por su mente. Él podría mostrar un semblante en el cual concordaba contigo, pero en su cabeza podría estar repasando un montón de ideas antagónicas a las de uno. MinHo podía considerarse que tenía una especialidad en ese tipo de lecturas en JiSung, pero ahora, eso solo hacía a MinHo sentirse aterrado por saber el real sentimiento.
“No lo he evitado,” respondió JiSung con naturalidad, como si el distanciamiento no hubiese sido la gran cosa. “Hemos estado ocupados…, ¿O acaso me echa de menos, hyung?”
“Considerando el hecho de que cuando te propuse ver Nothing Hills me tiraste el control remoto por la cabeza, y no te has metido en mi cama estas últimas semanas…,” MinHo comentó mientras miraba el techo, y frunciendo el ceño al notar que había marcas de zapatillas ahí. “Consideré que me evitabas.”
“Claro que no, hyung, así que no piense idioteces,” dijo, antes de ganarse de nuevo detrás del saco de boxeo.
“Eso es bueno,” murmuró, con notorio sarcasmo en su tono de voz. “Porque todo empezó cuando me hablaste sobre la canción, así que asumí que eso siguió molestándote…”
JiSung, lanzando un prominente suspiro, posó su frente en el saco. “¿Quiere hablar sobre eso?”
“No lo sé, Hannie, ¿Quieres hablar de eso?” como JiSung no respondió, MinHo continuó, “ChangBin me dijo que tomaste distancia porque te enteraste de algo respecto a mí que te tomó por sorpresa.”
“ChangBin, hijo de perra.”
“Te acusaré de que lo llamaste así.”
“No se desvíe del tema, hyung.”
Ambos se quedaron callados un momento, lo cual MinHo no entendía porque no sabía qué tan drástica era la visión que JiSung tenía en él que lo había hecho comportarse de esa manera. La idea de que él había perdido su fuente de confiabilidad luego de la crítica de la canción en MinHo lo hizo aterrarse, porque no quería perder el vínculo con JiSung; o tal vez fue por la forma en la que se refirió a él, pasándolo a llevar de forma despectiva en un patrón natural de MinHo, haciéndose odiar un poco más que antes.
“Bueno…,” JiSung empezó a hablar. “La visión que tenía de usted…, uh…, pensé que ambos estábamos en la misma página. Eso es todo.”
“¿En la misma página de qué?” preguntó, no entendiendo nada del tema. JiSung había adoptado un semblante tímido y avergonzado que intentaba distraer en el saco, lo que hacía más curioso a MinHo. “Hablas como si te debiera- no sé, una relación.”
JiSung abrió los ojos, y el aire de MinHo quedó atascado en su esófago.
“¿Te debo una relación?” habló MinHo.
“No- no, hyung, no me debe una relación,” con madurez, JiSung levantó su cara para verlo a los ojos. “Es solo que…, bueno, creí que estábamos en…, uhm, ‘algo’, ya sabe…”
Atónito, MinHo se mantuvo un momento mirando a JiSung, abriendo y cerrando la boca como si buscara en sus más recónditas memorias algo que haya hecho él que hiciera que JiSung creyera eso.
“¿Cuándo…?”
“No quiere saberlo, hyung…”
“JiSung…”
“Uno- o dos.”
Se congeló. “¿Semanas?, ¿Meses?”
“Años…”
Oh, mierda.
Entonces, las veces que dormían juntos, ¿Era por eso? Ellos lo habían hecho antes- mierda, habían hecho todo antes. Tomarse las manos, abrazarse, dormir, jugar con dobles intenciones porque eran jóvenes, encerrados en un departamento y claramente no heterosexuales. Pero, recapitulando con las fechas que JiSung le estaba insinuando, ¿Todo tuvo otro subtexto para él?
“¿Por qué…?, ¿Por qué nunca me lo dijiste?” preguntó MinHo, aunque en realidad lo susurró.
“Sí se lo dije,” reafirmó enseguida. “Una vez le pregunté si estábamos juntos, y me dijo que sí. ChangBin también lo hizo, y usted dijo que sí- mierda, incluso tuvimos la maldita charla con Chan, ¿O es que no se acuerda?”
“Bueno- siempre pensé que cuando se referían a juntos era a juntos, JiSung, compartiendo espacio,” se explicó. “Y la charla de Chan- estábamos toooodos ahí, ¿No?”
“Literalmente él nombró nuestros nombres.”
“Sí, pero- no sé, como decía comportamiento en público siempre creí que se refería al fanservice que entregábamos,” MinHo seguía alucinando con todo lo que JiSung le había comentado, explicándose inocentemente. “Ya sabes, como lo que hacemos todos.”
Sin embargo, tras terminar de hablar, JiSung soltó un suspiro por la nariz mientras sonreía.
Una sonrisa que le hizo regresar a esa única evaluación mensual en 2017, cuando los maestros le dijeron que había hecho una excelente presentación.
JiSung iba a saltar por su garganta.
“Fanservice,” repitió JiSung, soltando el saco de boxeo. Oh, mierda, realmente me matará. “O sea, para usted, nuestra relación es fanservice.”
“Quiero decir- mierda, JiSung, entiéndeme,” pidió, pero JiSung retrocedió. “Acabo de enterarme que mi mejor amigo pensó que estaba en una relación romántica conmigo y…, y…”
“Y en realidad fue servicio para los fans. Falso,” completó, ensanchando su sonrisa.
No…, mierda…
“Pero somos amigos, JiSung,” MinHo insistió, sin saber cual era el mal en sus palabras. “Lo seguimos siendo, ¿No?”
“Oh, claro,” dijo con una gran dosis de sarcasmo. “No se preocupe, hyung. Puedo hacerle un brazalete de la amistad por si quiere algo que lo reafirme.”
“Vamos- hombre, lo siento,” insistió él, intentando dar un paso hacia JiSung, pero este seguía alejándose. “Con la canción- respecto a la canción, ¿Por qué pedías tanto mi opinión?, ¿Qué tengo que ver yo en eso?”
“¡Usted me lo dijo!” JiSung lucía impresionado. “¿O no lo recuerda?, tuvimos…, tuvimos esa ridícula conversación cuando éramos aprendices y creí que- creí que iba a significar algo ahora- no lo sé, hyung, un gesto romántico o algo así…”
“Pero yo nunca he tenido un gesto romántico contigo,” se defendió, haciendo una rápida recolección de sus memorias para poder ver si algo de su comportamiento pudo interpretarse así. “¿O sí?, yo no…”
El rostro de JiSung estaba rojo por la vergüenza, lo que hizo a MinHo sentir lástima por ello. Sin embargo, no podía argumentar nada en favor al menor porque seguía muy, muy confundido.
“Bien- está bien,” terminó por sentenciar JiSung, pasando sus manos por su rostro. “Solo…, vale, me iré a la compañía.”
“Pero, JiSung-”
“Nos vemos al rato,” se terminó por despedir, cruzando el umbral para irse hacia su dormitorio.
¿Qué demonios acababa de pasar?, MinHo era un torbellino de emociones tan fuerte que no sabía si sentir pena, enojo o lástima en ese instante, aunque una parte de él le obligaba a que lanzara una carcajada por lo confuso que fue todo.
“Woah,” desde el marco de la cocina, SeungMin veía a MinHo mientras jugaba con su bolsa de té. “¿Eso quiere decir que ustedes terminaron?”
Con ira, MinHo se sacó su guante y se lo lanzó a SeungMin, esquivándolo y haciendo que la prenda golpeara la cafetera y la hiciera caer al suelo.
No habían peleado con JiSung- no, claro que no, todo había sido un extraño malentendido que podía quedar en el pasado…, aún cuando se enteró de que el otro pensó que estaban en una relación romántica durante más tiempo de lo que MinHo podía coincidir.
¿Qué demonios?
No, no, no…, había muchas cosas en su cabeza en ese instante como para ponerse a pensar en todo de golpe.
¿Eso significaba que JiSung gustaba de él?, ¿Estaba enamorado de él?, ¿Los chicos también lo sabían?, ¿Por qué mierda nadie le había dicho eso?, ¿Qué opinaba la empresa respecto a eso?, ¿Qué opinaban las fans respecto a eso?
MinHo era consciente de que eso traería grandes repercusiones en la dinámica del grupo, lo que lo hacía aterrar.
Sin embargo, como JiSung también era idol, él tenía la madurez suficiente como actuar de forma seria durante el momento correspondiente.
Claro, pero no el resto del grupo.
Algunos eran más explícitos- como HyunJin, por ejemplo. SeungMin lo molestaba también abiertamente porque era una pequeña mierda, así que era parte de su naturaleza. JeongIn, que parecía estar bien concernido en lo que sucedía, parecía actuar lo más al margen posible con sutiles indirectas. Y Felix, a diferencia de los otros tres, no comentaba nada al respecto, pero sí se reía por lo bajo de todo.
No obstante, los otros dos chicos eran más pesados.
“No queremos intervenir en ustedes dos salvo que sea necesario para el grupo,” le había dicho Chan esa misma tarde de la pelea. “Fuera de eso, pueden solucionar sus problemas solos.”
JiSung era maduro. MinHo era maduro. No había qué preocuparse.
Pero, una vez más, el resto no lo era.
“HyunJin, ¿Puedes pasarme la sal, por favor?” pidió SeungMin mientras los tres más Felix comían en la cafetería de la empresa.
“Está bien- ah, pero no te confundas,” calcó HyunJin con falsa seriedad. “Este acto de amabilidad es solo porque somos amigos.”
“Ah~, HyunJin,” lamentó SeungMin en una mala actuación. “Yo creí que querías casarte conmigo.”
“Es bastante falta de respeto burlarse de JiSung de esa forma,” comentó MinHo por lo bajo, tragando un poco de su sándwich.
“No nos burlamos de JiSung. Nos burlamos de usted,” recalcó HyunJin.
MinHo bufó. “¿Por qué me hacen ver como si yo fuera el malo de la película?”
“No lo hacemos. Solo nos burlamos,” sonrió SeungMin. “JiSung también tiene su dosis- solo cuando es necesario.”
“¿Por qué ‘solo cuando es necesario’?”
“Porque no es usted el que ha tenido que consolarlo…,” murmuró Felix.
MinHo, mirándolo indignadamente, pestañeó. “¿Consolarlo?, mi intención nunca fue-”
“Lo sabemos,” interrumpieron los tres.
HyunJin, sorbiendo de su café helado, sonrió. “¿Y qué planea hacer, hyung?”
“¿Hacer?” MinHo se encogió de hombros. “Nada- supongo. ¿Debo hacer algo?, sería muy bastardo de mi parte actuar junto a él como si nada hubiese pasado.”
“Entonces solucionen las cosas,” dijo SeungMin con simpleza. “Declárese o qué se yo- no es tan difícil.”
Deteniendo su movimiento, MinHo pestañeó reiteradas veces de nuevo.
¿Declararme?
A él no le gustaba JiSung- sabía cómo era el sentimiento, sabía cómo se construía de una forma realista, no como el menor lo había planteado dentro de la lírica de la nueva canción. Gustar de alguien era mucho más complejo y profundo que unas simples palabras de nerviosismo y mente en blanco- era conocerse, compasión, secretismo y estrechez de relación, algo que con JiSung…, bueno, sí tenía, pero ese no era el punto.
(En realidad si lo era, pero ya qué).
“JiSung no me gusta de esa manera,” afirmó MinHo, volviendo a comer. “Jamás lo he visto de esa forma.”
“¿Y por qué se lo preguntó, décadas atrás, en Two Kids in a Room?” preguntó con inocencia Felix.
“Por el fanservice,” respondió con simpleza.
“Auch,” exclamaron los tres.
Compartir espacio con JiSung no fue tan incómodo como MinHo se predisponía a que sucediera. Podían estar en la misma sala de ensayo y ambos reían de las ridiculeces que el otro hacía- nada fuera de lo ordinario. No obstante, hubo un ensayo en particular, en preparación del comeback, donde JiSung y MinHo hablaron con normalidad.
Como si nada hubiese pasado entre ellos.
¡Era fantástico!, ¿Cómo podía JiSung pensar que los dos estaban en algo romántico, cuando se notaba a leguas que era platónico?, MinHo solamente era casual con personas de confianza, jugando con el humor cruel y el sarcasmo a un nivel que JiSung congeniaba perfectamente- aún cuando no era una persona sarcástica. Ambos coordinaban en las burlas que hacían y fingían a la perfección escenas improvisadas que hacían al resto reír. ¡¿Cómo es podía ser romántico?!
“¿Quién se va ahora?” preguntó ChangBin, mientras revisaba su celular. “Para pedir el auto.”
“Todos- supongo,” dijo HyunJin, secando su cabello sudoroso en una toalla.
“No-no,” negó JiSung, riendo. “Tengo que trabajar en lo mío- ya saben, el éxito del disco.”
“Te tienes mucha estima, cariño.”
“Si no me lo tengo yo, ¿Quién más me lo tendrá?”
HyunJin, en su sincronía con JiSung, lo tomó del torso y lo inclinó hacia atrás. “Yo siempre te tendré estima, porque mi amor por ti quema como mil soles.”
“Ay~, amor mío,” siguió JiSung, poniendo ambas manos en la nuca de HyunJin. “Estoy tan afortunado de tenerte a mi lado.”
“Yo me tengo que quedar con JiSung, así que, que sea un vehículo para seis,” le dijo Chan a ChangBin, quien hizo caso enseguida.
JiSung y HyunJin eran de jugar de esa forma- una forma mucho más exagerada de lo que hacía él con MinHo. ¿Cómo es que, con toda esa actuación romántica, JiSung no se enamoraba de HyunJin?
JiSung actuaba de una forma canónicamente amorosa con el resto de los chicos, incluso aceptaba los besos en el rostro que Felix le daba. Los trataba de apodos melosos, acaricias de pelo y palabras de afecto que mostraban su forma de amar. Él actuaba de una forma mucho más grande, exagerada con ellos.
Entonces, bajo esa premisa, ¿Cómo es que JiSung pudo creer que tenía algo real con MinHo, si sus interacciones eran ajenas a aquello?
Claro, JiSung le trataba de apodos melosos, acaricias en el pelo y palabras de afecto que mostraban su forma de amar, pero MinHo no consideraba que eso era igual como lo hacía con los otros chicos.
Pero, si fuera diferente, ¿Habría algún problema en eso?
“Me quedaré a ensayar,” interrumpió MinHo, mientras ChangBin enviaba un audio hacia el mánager. “No pueden avanzar ustedes si yo no estoy más adelantado.”
“¡Já!, fanfarrón,” se burló ChangBin, antes de mencionar que los otros cinco sí se irían a casa.
MinHo no tenía ni la menor idea de por qué decidió quedarse, pero no quería estar en el departamento sin JiSung.
Pasada de las dos de la madrugada, MinHo compró un café en la máquina del pasillo y bajó hacia el estudio de Chan con la intención de ver el estado de los dos chicos antes de irse. Insertó la clave en el seguro de seguridad y, con cuidado de no molestar a nadie, entró al estudio. JiSung ya lo estaba esperando.
“Shhh…,” indicó, apuntando con su dedo a Chan que dormía en el sofá. “Está muerto,” moduló.
MinHo, asintiendo, cerró la puerta con cuidado y se encaminó hacia el asiento vacío junto a JiSung. El chico estaba trabajando en su propia laptop, guiándose por la guía instrumental que estaba en la segunda pantalla junto a la línea melódica que estaba en la pantalla de su aparato. MinHo se sorprendió que JiSung lo sintiera, ya que sus auriculares estaban muy fuertes.
“Quería saber cómo se encontraban antes de irme,” informó MinHo, susurrando. “¿Hasta qué hora se quedarán?”
“Termino con esto y nos largamos, creo,” pensó JiSung, mirando hacia el monitor sobre ellos. “Me ha costado un poco más seguir con esto.”
Se quedaron en silencio un momento luego de que MinHo asintiera. JiSung se encontraba tecleando y moviendo el ratón de tanto en tanto, repitiendo fragmentos de la canción una y otra vez.
“¿Puedo escuchar?” se atrevió a preguntar MinHo.
JiSung, sin ninguna expresión extraordinaria en su rostro, se quitó un auricular y lo tendió a MinHo, quien se lo colocó enseguida.
¿Estará JiSung nervioso en ese momento?, tecleaba con tranquilidad y su respiración no era agitada. Si supuestamente él gustaba de MinHo, ¿No debería de flagelar un poco a causa de la cercanía?
Pero no podía pensar en eso, porque la creación de JiSung sonó a través de su oreja.
Ya la había escuchado, como la mayoría de los demos de él. Esta tampoco era de sus favoritas, pero era la que más podía disfrutar en un clima específico.
La primera vez que la escuchó era con el clima descrito. Lluvioso. Era la lluvia de verano de hace un tiempo atrás, antes de ese año y del anterior. Era una versión mucho más desactualizada e inadecuada al profesionalismo de JiSung, pero él se había excusado de haberla compuesto en una ola de inspiración.
Estaba lloviendo, y las gotas se pegaban en la ventana de su dormitorio. Tenían la cortina de la litera cerrada, y la única iluminación era del día nublado. Los hombros de los dos chocaban mientras descansaban recostados, en silencio, y contemplando al otro mientras la melodía inundaba el aire.
¿Por qué ambas situaciones se sentían distintas?
Porque habían pasado más de dos años, y porque incluso la canción había cambiado.
“Me gusta,” expresó MinHo cuando la canción terminó. “¿Es el demo de presentación?”
“Sí- estaba haciéndole unos ajustes a la línea vocal porque no podía cantarla,” aludió al líder durmiendo en el sofá. “Pero creo que así está bien. ¿No le parece el coro muy alto, hyung?”
Le gustaba como el chico pronunciaba su honorífico, aunque le gustaba más en las noches de confianza cuando lo llamaba por su nombre.
“Lo encuentro bien,” concordó, mirándolo. “Y no es cursi.”
JiSung puso sus ojos en blanco antes de enfocar su mirada en la pantalla. “Claro que no lo es- ¿Quiere escuchar otro?”
“Sabes que sí.”
¿Por qué JiSung no se veía afectado por ello?, ¿Por qué estaba actuando con normalidad?, él había creído que se encontraban en una relación desde hace más de uno o dos años…, ¿Por qué parecía llevarlo tan bien?, MinHo estaría destrozado en sus zapatos.
Y si MinHo se quedaba con la duda, no le beneficiaría para su futuro.
“¿Puedo preguntarte algo?”, JiSung asintió. “¿Por qué…, uh…, me diriges la palabra?”
“¿Quiere que no se la dirija?”
“No- me refiero…, ¿No estás enojado conmigo?”
JiSung, bufando por su nariz, se giró para enfrentarlo. “La malinterpretación fue hecha por mí, hyung. Usted no tiene la culpa, ¿Sabe?”
“Pero no quiero hacerte sentir mal-”
“Y está bien, hyung,” le sonrió, como si en verdad todo lo estuviera. “Hay cosas que hay que superar. Sabe que los dos somos amigos.”
Por primera vez, MinHo deseó que JiSung actuara como su yo de los diecisiete.
MinHo quería decirle un montón de cosas en ese instante, pero su cabeza se ponía en blanco y alteraba sus neuronas por simplemente no poder formar una frase coherente.
Todo sería más fácil si JiSung volviera a ser prepotente.
Dos días después de lo sucedido, Chan lo buscó para hablar con él.
Mierda, maldijo MinHo en su mente. ¿Él estuvo despierto esa noche?
“Escuché sin querer un par de cosas…,” empezó Chan.
¡Estuvo despierto esa noche!
“Creo en la palabra de JiSung, hyung,” se apresuró en decir MinHo, esperanzado a que la charla no fuera en esa dirección. “Si dice que las cosas están bien, entonces le creeré.”
“¿Y crees que está bien él?”
“No pregunte babosadas, hyung. Confío en JiSung. Si a él le molesta algo, huirá.”
JiSung nunca huyó, lo cual alentó a MinHo a seguir con su relación platónica. Sin embargo, podía notar a JiSung esforzándose para que todo volviera a la normalidad.
Aún tenía dudas rondando en su cabeza, mayoritariamente construidas por la canción. Septiembre era el mes del comeback¸ por lo que las canciones del disco se iban repitiendo de forma constante tanto en el edificio como en el departamento. Cuando Oh sobresalía del repertorio, MinHo intentaba escuchar atentamente toda la letra, esperando que le hiciera calzar en sus memorias como palabras que abriesen el recuerdo que él había bloqueado.
Si JiSung le había mencionado que el coro había sido una conversación que ellos tuvieron cuando eran aprendices, ¿Por qué MinHo no podía acordarse?, él no tenía memorias de haberlo mencionado.
¿Y si se lo preguntaba?
En ese instante, donde el pensamiento voló por su cabeza, era pasada de la medianoche. Al día siguiente era día pesado: pregrabación, sesión de fotos y, si la energía existía, ensayo. Chan había ordenado que las luces se apagaran a las once, pero como todos tenían sus cabezas encendidas por el estrés, el silencio del dormitorio era agobiantemente aburrido.
SeungMin se encontraba leyendo con una linterna pequeña que colgaba desde su libro, pensando en cuán nerd él podía llegar a ser. Y, por su parte, HyunJin se encontraba jugando de forma online con Felix, o eso podía escucharlo mascullar desde la cama sobre él.
Como todos se encontraban despiertos, MinHo asumió que JiSung también lo hacía- en circunstancias normales, si a él le ordenaran quedarse dormido, lo haría en ese instante; no obstante, era periodo de comeback, JiSung estaba estresado.
Abrió su chat personal en KakaoTalk, y le mensajeó un ‘despierto?’ para nada sutil. JiSung no le respondió, pero si le envió un sticker de un pulgar levantado. MinHo lo tomó en señal para ir.
Ni SeungMin ni HyunJin se inmutaron cuando vieron a MinHo salir del dormitorio, y él pensó que tal vez JeongIn diría algo si se encontraba también despierto.
Bien, solamente le preguntarás por la canción y te regresarás, se dijo a sí mismo, cuando estuvo fuera del dormitorio de los otros dos. Necesitas tener una noche tranquila.
Al llegar al dormitorio de JeongIn y JiSung, se encaminó directamente hacia la cama del chico. Sobrepasó su mirada hacia JeongIn, y el menor tenía puesto un antifaz de seda para dormir. Escuchó a JiSung moverse en el colchón con el fin de darle espacio, pero al correr las colchas, le llamó la atención el extraño ruido que emitió.
“¿Qué tienes en la cama?” consultó MinHo, con un volumen de voz lo suficientemente bajo para no despertar a JeongIn.
“Hojas,” le dijo con simpleza.
“¿Dormirás con eso en todo el cobertor?”
“Es una nueva técnica,” explicó, un poco emocionado. “Chan hyung me recomendó sintetizar las letras en una sola canción porque estaba teniendo muchas ideas pero no completaba ninguna, así que partí las letras por verso y, aleatoriamente, creé una sola canción.”
“¿Cómo?”
Bajo la almohada, JiSung sacó su celular y lo encendió. La tenue luz mostró directamente el rostro de JiSung, el cual MinHo estuvo un momento distraído y no notó lo que el chico originalmente le estaba mostrando: la pared tenía pegada rasgados de las hojas que JiSung había partido por la mitad.
“¿Tendrán sentido, aunque sea?” habló de nuevo MinHo.
JiSung se encogió de hombros. “Todas hablan de lo mismo, en realidad.”
Apagó su celular y volvió a guardarlo bajo su almohada. MinHo tuvo que esperar un momento para poder acostumbrarse a la oscuridad de la habitación, para finalmente poder ver a JiSung que estaba encarándolo, tapado hasta el hombro y con sus manos escondidas. El silencio otorgaba la idea de que, con el ruido de las hojas, JiSung se encontraba moviendo sus pies por debajo.
“¿Hyung?”
“¿Sí?”
“¿Qué hace acá?”
No había por qué mentir, pero tampoco ser sincero. Había sido semanas desde que estuvieron así, mirándose en la oscuridad mientras permitía que sus piernas se enlazaran porque sentía que era clásico de ellos.
Ahora había un gran muro invisible que se llamaba el conocimiento, donde MinHo bailaba entre actuar como era antes o cambiar su postura total de lo que sucedía.
“Solo pensé que hace tiempo no te venía a hacer compañía,” respondió MinHo, mordiéndose el interior de su mejilla. “Si me lo permites, claro…”
JiSung no habló por un momento, meditando sus siguientes palabras o acciones. “¿Puede ser en silencio?”
MinHo se acomodó en la cama, y asintió. “Lo que tu quieras, Hannie…”
Él había venido con la idea de poder preguntarle a JiSung sobre la canción, pero al tenerlo recostado a su lado, encarándolo en la oscuridad con una distancia que no estaba acostumbrado, le hacía sentir como si todo estuviese correcto- como si nada hubiese cambiado. Sin embargo, también se sentía como si todo lo hubiese hecho.
A la mañana siguiente, cuando se despertó por un golpe que JiSung le dio en signo de venganza por la patada que él le dio, comprobó en la hora del celular del otro que eran pasada de las seis de la mañana. La alarma colectiva (la de HyunJin) sonaba en una hora más, y sabía que estaría en problemas si lo encontraban ahí. Por eso, él se fue.
El día transcurrió con normalidad, con MinHo sintiéndose más aliviado de haber podido dormir en silencio con JiSung después de semanas de lejanía. No sabía si estaba haciendo bien con todo eso, pero quería seguir confiando en la palabra de JiSung ya que, al fin y al cabo, él era el único que sabía si lo que hacía estaba bien o no.
Tras terminar la pregrabación y la sesión de fotos, MinHo prefirió perderse en la sala de ensayo esa noche.
“When I hold your hand, I feel like being a baby again, and I go whining and saying, ‘don’t look at me like that’” repitió, esperanzado de poder encontrar algo en la cancion.
Sin embargo, no lo logró.
“No matter how much I plan and prepare when I’m with you, I’m just a baby,” terminó de vocalizar.
“Uy, momento musical,” lo molestó HyunJin, apareciendo junto a él en la sala.
MinHo, bufando, le miró. “¿Qué haces acá?”
“Trabajo acá, hyung.”
“Largo.”
“Necesito ayuda con una coreografía específica.”
Ugh, MinHo detestaba ser un buen mayor.
La práctica fue completamente en silencio. La música resonaba junto a las zapatillas y sus respiraciones, por lo que podían encontrarse en un estado de tranquilidad.
HyunJin era bueno y elegante para su danza, al contrario de MinHo que dejaba su cuerpo calcular los movimientos exactos para componer una gran puesta en escena. La amistosa rivalidad que ellos cargaban podía compararse como la que ChangBin y JiSung tenían: querer ser mejor que el otro, pero también querer que el otro sea mejor que uno. Un exquisito círculo vicioso que terminaba concluyendo en un gran rendimiento.
“¿Captaste?” MinHo preguntó, tras explicarle un pedazo del puente del baile de la canción principal de su regreso. “Es sencillo. Si tienes muchas complicaciones en coordinar, solamente agacha un poco tu torso para tener el efecto deseado.”
“Efecto deseado,” repitió HyunJin con burla, aunque asintió en comprensión. “Entendí, hyung. Muchas gracias.”
“Un café a cambio.”
“Por supuesto.
HyunJin le compró uno en la máquina expendedora, y mientras se retiraban, ambos pasaron frente al estudio de Chan, ingresando la clave para entrar y ver si los tres chicos se encontraban en orden para poder irse a casa o ver si necesitaban algo.
Sin embargo, tras abrir ligeramente la puerta, MinHo sintió algo chocar con fuerza en ella.
“¡¡¡Largo!!!”
Tres potentes rugidos resonaron del estudio, y como MinHo y HyunJin no eran idiotas, cerraron la puerta con rapidez y se largaron de ahí.
“¿Qué cree que habrá pasado?” consultó HyunJin, preocupado por la situación.
“Es normal que estén así en este período,” le recordó MinHo, aludiendo al hecho de que no han tenido este tipo de preparación desde hace un año. “¿Recuerdas cuando no se dirigieron la palabra y nosotros éramos sus canales de mensaje?, y luego Chan hyung se enojó cuando se enteró que nosotros modificábamos los mensajes…”
“Sí, pero no pensé que tomarían este comeback con tanta intensidad,” admitió, un poco tímido. “Podríamos preguntarle a JeongInnie mañana. JiSung siempre le cuenta sobre las peleas.”
Sin embargo, con la latente curiosidad en ellos dos, al almuerzo del día siguiente JeongIn se negó a hablar.
“¿JiSung no te contó?” cuestionó HyunJin, sin creérselo.
“Ni siquiera llegó anoche,” respondió con desinterés, comiendo de sus fideos instantáneos. “Incluso- creo que ninguno de los tres llegó anoche.”
“Oh, dios,” HyunJin miró a MinHo. “Se asesinaron.”
“No seas ridículo,” MinHo negó, sacando su celular para marcarle al menor del trío. “Llamaré a JiSung y le preguntaré.”
Empero, hubo un problema mayor.
JiSung lo había bloqueado.
“¿Qué demonios?” masculló, mostrando su celular a los dos menores. “Me bloqueó.”
“Bueno- se lo merece,” bromeó JeongIn.
MinHo lo golpeó bajo la mesa.
“Tal vez usted le llenó de mensajes de nuevo mientras dormía,” intentó darle una explicación HyunJin. “Y como estaban peleando, tal vez usted fue irritante.”
“Tu lógica es demasiado rara.”
“Intento darle una solución, hyung. Muérase si no quiere tomarlo.”
Cuando los cinco chicos llegaron a la sala de reuniones, convocado por Chan, no hubo rastros de una pelea.
“¿Qué mierda les pasó ayer?” cuestionó sin sutileza HyunJin, tomando asiento en una de las sillas. “Con MinHo queríamos saber cómo estaban y nos echaron sin piedad.”
“Oh, catarsis grupal,” le restó importancia Chan.
Por supuesto que era catarsis grupal, renegó MinHo; o así era como le llamaban a las veces que explotaban de rabia con el otro y terminaban al día siguiente más unidos que nunca.
La revisión de los videoclips grabados, los resultados finales de las canciones y los vestuarios presentados por el staff de JYP fueron todo lo que conciso de la reunión. Los chicos se burlaban entre ellos por las prendas o las muestras faciales que había en los videos; lo clásico que podía esperarse de un montón de veinteañeros. Sin embargo, MinHo no participó en ese ataque- no, claro que no, porque su cabeza estaba más pensando en posibles argumentos en favor de JiSung que fueran explicativos del por qué él lo había bloqueado.
Tal vez simplemente se equivocó, terminó por sentenciar MinHo.
“JiSung,” antes de que MinHo pudiera retirarse al gimnasio y el otro se encerrara de nuevo en el estudio de Chan, lo agarró del brazo. “Uh- oye, te quería hablar en la mañana y noté que me bloqueaste.”
“¿Lo bloqueé?, ¿En el chat?” cuestionó, ligeramente sorprendido de la declaración de MinHo. Sacó su celular del bolsillo trasero y lo comprobó por si mismo. MinHo no sabía por qué se sentía tan nervioso. “Oh, tiene razón, hyung, lo he bloqueado.”
MinHo, pacientemente, esperó a que JiSung tocara ese botoncito que indicaba que estaba permitido volver a mandarle mensajes y llamarlo. Sin embargo, JiSung se encogió de hombros y se guardó el celular de nuevo. “Qué loco.”
“Qué loco,” repitió MinHo, horas después, colgado como murciélago de cabeza mientras que SeungMin dejaba de usar la máquina de ejercicio de la cual mostró interés. “Me dijo eso. ¿Qué mierda significa eso?”
“Tal vez lo hizo por error,” corroboró SeungMin, acercándose hacia su toalla y botella de agua para poder descansar un poco. “Ya sabe, como peleó con ChangBin y Chan.”
“Puedes revisar. Él ni siquiera me ha desbloqueado.”
SeungMin se estiró con dolencia hacia el celular de MinHo, y lo comprobó por si mismo. “Ah, tiene razón.”
“¡¿Sigue así?!”
“Seh. Le preguntaré a ChangBin hyung si sabe algo,” respondió, metiéndose en el chat donde ChangBin estaba.
MinHo siguió haciendo abdominales invertidos un par de veces más hasta que se sintió lo suficientemente cansado como para continuar. Terminó bajándose y beber de su botella con agua, viendo que SeungMin seguía hablando con ChangBin. “¿Y bien?”
SeungMin, levantando su mirada del teléfono, lo miró perdido. “¿Qué?”
“¿Le preguntaste a ChangBin?”
“Ah- verdad,” SeungMin subió con su pulgar la conversación que tenía en el celular de MinHo con ChangBin, y se lo mostró al mayor. “Dijo que él había tomado el celular de JiSung para bloquearlo.”
“¡¿Qué?!” la molesta lo atacó enseguida. ¿Quién se creía él para hacer eso? “¿Por qué mierda?, dame el celular y-”
“JeongIn le comentó que usted durmió con JiSung la otra noche,” le comentó, quitándole el celular. “No quiero tomar bandos, hyung, pero yo habría hecho lo mismo.”
“Pero, ¿Por qué?” MinHo se sentó en el suelo. “¿Qué es lo malo que estoy haciendo?, JiSung quería que siguiéramos igual que antes- yo no lo voy a alejar solo porque ustedes me dicen. Confío en el juicio de JiSung.”
“Ay, hyung,” puso sus ojos en blanco, pareciendo cansado. “¿Nunca ha visto en las películas que nunca se tiene que confiar en el juicio de las personas enamoradas?”
“JiSung no es una persona- ¡Ah, por la mierda!”
¡¿Cómo demonios él nunca cayó en cuenta de eso?!, las personas que creen estar en una relación romántica con otra persona son porque le gusta- ¡Claro!
Las inmensas ganas de vomitar se apoderaron de él, sintiendo una fuerte ducha fría de realización y culpabilidad que lo apuñalaba tan seguidamente que no lo dejaba respirar. ¡¿Por qué había confiado en el juicio de JiSung?!, ¡¿Por qué tuvo que creerle cuando le dijo que todo estaba bien?!, ¡Chan tenía razón!, ¡Todos tenían razón!
El comeback, entre todo el caos, llegó. La emoción no solo de los récords personales que iban rompiendo sino generacionales lo alentaban y le hacían olvidar parcialmente de todo lo que estaba sucediendo entre él y JiSung- el menor se acercaba en signos de alegría e inocencia, tal como las conversaciones anteriores a todo el caos que había sucedido. Celebraban como grupo los premios recibidos, los halagos, las entrevistas y las metas cumplidas que no había espacio para otro sentimiento en sus cuerpos.
Ese período le hizo creer a MinHo que todo había regresado a la normalidad.
Una tarde, la que fue considerada como un premio por parte de la empresa, los más jóvenes salieron todos juntos mientras que Chan aprovechaba esa instancia para dormir. Por su parte, como MinHo y ChangBin se encontraban lo suficientemente cómodos en la sala del departamento, hicieron una maratón de películas aleatorias donde ambos se sometían en acaloradas discusiones por las posturas de los personajes.
Momento idílico.
Sin embargo, la burbuja de placer se esfumó cuando los jóvenes del grupo enviaron una foto grupal de ellos en alguna parte de Seúl- tal vez era una discoteca o un bar, donde también ofrecían algo para llevar al departamento. El remitente del mensaje era de JiSung, haciendo a MinHo recordar la situación.
“¿Por qué me bloqueaste desde el celular de JiSung?” preguntó MinHo.
Ambos vivían en el mismo dormitorio y tenían a veces los mismos horarios, por lo que no había mucha necesidad de mandar mensajes directos al otro. Y como MinHo ya le había hecho mención a JiSung de que su contacto estaba bloqueado y no había hecho nada al respecto, MinHo no hizo más que respetar su decisión.
“Ah…,” él no se veía con remordimiento. “Sí. Había olvidado eso.”
“¿Olvidado?”
“JeongIn me contó que usted se escabulló a la cama de JiSung solo porque sí,” ChangBin miró a MinHo. “Sé que usted tiene inteligencia emocional, hyung, pero pareciera como si se le olvidara con JiSung.”
“No es que se me olvide,” MinHo se urgió en sí mismo. “Es solo que…, estoy tan acostumbrado a su presencia que se me es raro no tenerlo cerca.”
“Lo sé, pero si usted quiere a JiSung como su amigo, tiene que darle espacio,” dijo, tomando un poco de la fritura que había en la mesa para comer. “Le ha dolido este proceso, hyung. No sea cruel.”
“¿Por eso bloqueaste mi contacto?”
“Sí. Usted puede cuidarse solo y ya tiene más experiencias en estos temas. JiSung no, o al menos no de lo que yo sepa.”
Lo que más le llamaba la atención a MinHo es que sí, JiSung sí había tenido experiencia. El tema del romance para JiSung era igual de tabú que su llegada de Malasia a Corea- o debía de estar muy desesperado, o muy borracho como para comentarlo.
La experiencia romántica de JiSung era del mismo nivel de fracaso que MinHo: algo insulso que era fácilmente olvidable. Pero, a diferencia de él, JiSung usaba sus memorias y sentimientos rotos para la creación de canciones tan melosas como lo era Airplaine o Happy.
De hecho, MinHo abrió un recuerdo de la primera vez que hablaron de ese tema. Ambos se habían escapado para tomar un café en las escaleras de emergencia de la compañía por el sofoque de las cámaras del reality show, en predebut. Ahí, MinHo se había enterado que JiSung había estudiado en Malasia y lo que había significado todo el cambio y el problema de pertenencia que le había generado- la razón por la cual se vinculó con Chan. Sin embargo, también aprendió a que el chico siempre había sido la segunda opción del romance.
“O era entre yo y otro chico, o simplemente no estaba tan seguro como yo,” le había comentado esa vez, junto con una sonrisa agria. “O que la otra persona vivía más cerca de ella, o que él no quería estar con alguien que no podía darle lo mismo- ya sabe, hyung, a eso.”
“¿En serio te dejaron porque no querías acostarte con él?” preguntó con sorpresa, pensando en cómo las personas que MinHo se había involucrado nunca el habían dicho que no.
“Mejor decirlo así: me dejaron porque otros sí querían acostarse.”
JiSung no había entendido la fórmula del romance, y MinHo, quien tenía una idea de lo que creía por lo que había escuchado de las personas con las que se había involucrado, le explicó.
“Es el sentimiento de ser un niño,” dijo, con una sonrisa nostálgica. “Intentas acercarte a tomarle la mano y le coqueteas de una forma que no era común de ti. Cuando lo ves como la otra persona es divertido, pero cuando eres tú quien lo hace…, dices tantas cosas que son penosas y todo lo que planeas se va a la mismísima mierda porque- bueno, te terminas convirtiendo en un niño…”
El recuerdo se desbloqueó, y MinHo sintió la epifanía.
“¡Por supuesto que se lo dije!” explotó, asustando a ChangBin por el repentino grito.
“¿Qué?, ¿Dijo qué?” ChangBin no entendía nada.
MinHo tomó de los hombros a ChangBin y lo sacudió. Se sentía adrenalínico. “¡JiSung me dijo que el coro fue lo que una vez le dije!, ¡Y es verdad!, ¡Se lo dije!”
“¡Eso es fantástico!” gritó también ChangBin, pero tomando a MinHo de las manos para calmarlo. “Ahora- ¿De qué te sirve esa información?”
Se quedó congelado, porque de nada le servía esa información.
MinHo no notó la cantidad de tiempo en la que estuvo atrapado en esa epifanía, porque cuando quiso contestarle a ChangBin, Chan salió del dormitorio con un rostro de mala muerte y con intenciones de asesinato.
“Hola,” saludó con voz rasposa y ojos hinchados. “¿Podrían…, silenciarse?”
“Sí- perdón, hyung,” se apresuraron ambos en decir.
Chan, arrastrando los pies, se encaminó también al sofá y se lanzó hacia un rincón para ver también la película, aunque parecía querer mantenerse despierto.
Continuamente, la puerta del dormitorio se abrió, mostrando al resto del grupo entrar entre tropezones y lanzando zapatillas y ropa por todas partes (salvo SeungMin, quien se esmeró en dejar su chaqueta colgada y sus zapatillas bien colocadas).
“¡Buenas noches!” saludaron. Los cinco miraron a Chan, y corearon: “¡No estamos borrachos!”
“No necesitan estar tomados para actuar como idiotas,” les dijo ChangBin, risueño de ver a los chicos así.
Algunos se distribuyeron entre el dormitorio, el baño y la sala. MinHo se sentía lo suficientemente nervioso por la llegada de JiSung, queriendo hablar enseguida con él.
Cuando el chico se encaminó hacia el baño para cepillarse los dientes, y el resto de los chicos se quedaron en la sala para ver la película, MinHo siguió a JiSung.
“Oye- tengo que hablar contigo,” dijo enseguida él, viendo a JiSung colocar la pasta de dientes en el cepillo.
El menor, desentendido, asintió.
“Sé que es molesto que siga con el tema, pero…, uh, me acordé de la conversación que tuvimos,” murmuró. Cuando JiSung levantó una ceja, se dio cuenta que no se dio a entender. “Ya sabes…, en la que salió el coro de la canción.”
Comprendiendo, JiSung asintió. “¿Ahora le cobra sentido la cursilería?” preguntó con la boca llena de pasta.
“Sí y- realmente, realmente lo siento por no haberme acordado,” se disculpó. “No sabía que era importante para ti.”
“Claro que no,” dijo con sarcasmo, sacando el cepillo de su boca. “Para mi fue traumático, para usted fue un miércoles.”
“No estoy diciendo que haya sido irrelevante para mí, pero…”
“Eso está diciendo.”
“Es solo que-” MinHo estaba perdiendo la paciencia, y JiSung lo notó, por lo que continuó con el cepillado. “No sé- normalmente, cuando te haces amigo de alguien, no siempre recuerdas algunas conversaciones porque son parte de la construcción de la relación. Mis relaciones anteriores ni siquiera me acordaba de cómo las conocía, JiSung, pero contigo si lo hice- vaya, sí que lo hice, porque recuerdo que tú estabas preparado para arrancarle la cabeza a cualquiera que se acercara a ti y…”
Cuando se dio cuenta de que estaba divagando, y que la postura de JiSung había adoptado era la misma de la cual estaba describiendo, supo que se metió en un problema.
En un gran problema.
“¿De qué mierda está hablando, hyung?” cuestionó tras escupir la pasta de dientes al lavabo. “¡¿Qué quiere decir con eso?!”
MinHo había presionado todos los botones del estrés del chico, y el volumen de la película bajó abruptamente.
Se quedó callado. ¿Qué quería él decir con todo eso?, consideraba que era lo correcto hacerle mención, porque era parte de su relación personal con JiSung- aquella en la que ambos la vivieron de forma paralela, con otro tipo de contexto.
“Está bien, lo siento…” MinHo se apresuró en decir. “No tuve que haberlo menciona-”
“¡¿No se acordaba de cómo conoció a sus parejas anteriores, pero sí cómo me conoció a mí?!” preguntó, enojado. “¡¿Se acuerda cómo conoció a los chicos?!, ¡¿Cómo le habló a SeungMin por primera vez?!”
“JiSung, por favor…”
“¡No!” explotó, dejando con fuerza el cepillo en el lavabo mientras apuntaba peligrosamente el pecho de MinHo. “¡¿Cómo se atreve a decirme eso?!, ¡¿En serio no tiene ningún tipo de sentimiento hacia mí?!, ¡¿Por qué me está haciendo esto?!”
“Sé que te he tratado muy mal este último tiempo, JiSung, en serio lo siento…”
“¡No!, ¡Porque usted nunca me trató mal!, ¡Al contrario!” MinHo no se dio cuenta que estaba retrocediendo por cada sílaba que JiSung manifestaba con furia. “¡Me trataba tan bien que me seguía confundiendo, ilusionando!, ¡¿Por qué no pudo ser bueno y alejarse de mí cuando supo que yo estaba enamorado de usted?!”
¿Por qué no lo hizo?, JiSung era su mejor amigo, ¿Por qué habría tenido que hacerlo?
MinHo nunca le dio alas- sus acciones nunca fueron con el fin de emocionarlo, ni demostrar algún interés romántico de ese estilo.
¿Por qué toda la culpa estaba recayendo en él cuando fue JiSung, en primer lugar, que había confundido todo?
“Porque nunca me lo dijiste,” replicó, sintiendo también la molestia en sus palabras. “Nunca me dijiste cómo te sentías.”
“¡Siempre lo hice!, ¡Siempre le decía que lo amaba!”
“¡Cómo también lo haces con el resto de los chicos, JiSung!, ¡¿Cómo demonios yo iba a saber que conmigo era diferente?!, los tratas con apodos lindos, eres afectuoso…, ¡Los tratas de la misma forma que me tratas a mí!”
“¡Por supuesto que no, hyung!, ¡Porque con usted siempre me aseguré de ser sincero- de demostrarlo de la forma que a usted le hiciese sentir cómodo porque sé cuán reservado es!”
“JiSung- nunca fuiste sincero hacia mí…, ¿En qué momento empezó todo esto?, ¿No sabes lo mal que me siento porque te hice sentir así?”
“¡¿Y por qué no me ha detenido?!” encaró, harto. “Este último tiempo usted no ha parecido más que ignorar mis sentimientos y queriendo seguir actuando como lo éramos antes, ¡¿No tiene piedad por mí, acaso?!”
“¡Dijiste que estabas bien!”
“¡Soy una persona enamorada, hyung, no estoy bien!”
El fuerte silencio del departamento se creó de forma abrupta. La película presumía que no estaba corriendo, como también que el resto del grupo se encontraba aguantando la respiración para no intervenir en la acalorada pelea.
Esa era la primera vez que JiSung confesaba sus sentimientos hacia él de forma directa. MinHo no sabía qué hacer con aquella información.
JiSung, pasando sus manos por su rostro y cabello, terminó por soltar un suspiro. “¿Puede darme espacio, hyung?, ¿Y ser sincero conmigo, también?”
“Sí, por supuesto,” accedió MinHo, igual de cansado. “Tomate todo el tiempo que quieras, y yo-”
“Vale,” asintió. “Me agrada saber que concordamos en algo.”
JiSung se retiró hacia su propio dormitorio, forzando a cerrar la puerta.
Se escucharon un par de murmullos provenir de la sala. Un par de insultos y alguien que ahogó un grito. Finalmente, entre tropezones, Chan salió hacia el pasillo para ver a MinHo.
“Lo siento, hyung, no estoy de ánimos para regaños,” se apresuró en decir MinHo, pareciendo no tener idea de lo que recién había sucedido.
“A estas alturas, no creo que merezcas un regaño,” consideró Chan, aunque tampoco se veía muy convencido. “¿Qué tal si pones en claro tu mente un poco?, no has podido ser sincero.”
MinHo, sintiéndose un poco mal, se encogió de hombros. “No sé qué tan sincero puedo ser ahora sin tener que dañar a JiSung.”
Las ventajas de las proximidades de un comeback japonés y la preparación de un álbum navideño era el encontrarse ocupados. La mente de MinHo priorizaba la danza y las prácticas que la presencia de JiSung dentro de la sala- y eso ayudaba, en realidad, porque si había alguna duda con un movimiento, HyunJin o Felix tomaban la delantera para ayudar al menor sin la necesidad de acudir a MinHo.
Pero, aunque los dos no se hablaran, se mantenía esa pequeña complicidad de dar lo mejor del otro para poder llevar un buen ambiente cuando estaban en grupo. Durante diversas grabaciones ambos podían bromear o tener pequeñas charlas para eliminar la tensión (especialmente cuando iban al lado del otro en la formación), pero ninguna de las palabras que se emitían al otro era lo que se podía considerar una buena forma de arreglarse.
Al contrario. Cuando llegaban al departamento, ellos no hacían más que caminar al lado opuesto.
¿A MinHo le dolía esa situación?, ¡Claro!, era su mejor amigo quien se había declarado (de forma rara, cabe decir) y quien le había pedido distancia. MinHo había estado tan acostumbrado a la presencia de él que, una vez más, no tenerlo a su alrededor lo hacía sentir estresado y agobiado, sin tener la capacidad de poder hablar con alguien con quien pudiera conectar sus mentes. Los chicos estaban bien, en realidad, pero con JiSung, todo tenía otro subtexto.
La forma en la que había hablado con JiSung, lo había tratado y se había comportado había sido muy inmadura- demasiado cuando provenía de alguien que era el segundo mayor dentro del grupo. Persona madura que hablaba de un maduro amor. Hombre maduro que creyó que la situación iba a ser fácil.
Frente a JiSung, todo era más difícil.
Había instancias en donde se enfrentaban y MinHo parecía perder la cordura. No hablar con JiSung lo hacía transformar al otro un repentino desconocido que causaba un sentimiento de extrañeza dentro de él, y mientras las interacciones se alejaban y la cortesía surgía en ambos, más nervioso colocaba a MinHo.
Le expresó esa preocupación a Chan, semanas después. JiSung le había deseado un feliz cumpleaños a medianoche y MinHo se sentía que era capaz de tocar las estrellas con los dedos por el gran júbilo que había sentido.
“Es que- Chan hyung,” MinHo lo detuvo mientras se movía de un lado a otro en el estudio de él, a su vez que Chan se encontraba haciendo los ejercicios que el kinesiólogo le había indicado para su muñeca. “No lo entiende- es totalmente hilarante.”
“¿Qué es totalmente hilarante?”
“¡Todo!” alzó los brazos. “JiSung se mueve como si no le importara nada- como si no hubiese hecho nada en estos últimos meses. Sigue comportándose como siempre, y ahora recién se está acercando a mí. ¿Sabe qué significa eso?, su proceso de superación no pudo durar tan poco- mierda, hyung, tal vez ni siquiera se siente cómodo y solo está presionado para mantener un buen clima en el grupo- ¡¿Lo está presionando para tener un buen clima en el grupo?!”
“Cálmate, hombre, que ni siquiera es tan complejo como lo piensas,” atajó Chan el ataque de verborrea que MinHo estaba teniendo, girando en su silla para verlo. “¿No puede ser que él recapacitó y está intentando llevar la fiesta en paz contigo?”
“Yo no estoy preparado para tener algo como eso con él, hyung,” expresó, nervioso. “Digo, una parte de mí quiere alejarse lo más que puede de JiSung porque noté que solamente le hago daño- ¡Y mucho!, lo último que deseo es que él sufra por mi culpa. Y, por otra parte, quiero volver a cómo éramos antes, hyung, echo tanto de menos estar con él…”
“Ah…”
“¿Qué debería hacer, hyung?, esto es como una puta ilusión. Digo- ¿No puede terminar fácilmente?, solo quiero acercarme a él y atajarlo y-”
“Bien- alto,” finalmente, Chan lo interrumpió, cansado. “¿Acaso te escuchas?”
MinHo, sin entender, parpadeó. “¿Por qué?”
“Estás citando la canción,” le explicó, notoriamente agraciado. “Los chicos me han contado que, cada vez que hablas con alguno de ellos sobre JiSung, siempre citas la canción, ¿Por qué lo haces?”
Con la boca seca y sintiendo que le dieron un gran golpe en el estómago, MinHo repasó cada una de las conversaciones que él había tenido y no pudo encontrar en ninguna el reflejo de la cursi canción que había sido obligado a cantar meses atrás. Todo lo que decía lo enmendaba desde su corazón, no solo porque él sentía que todo lo que decía concordaba con lo que expresaba esa tonta…, tonta…
“¿Te cuento algo?” Chan volvió a hablar, tras notar el prolongado silencio de MinHo. “Oh tiene los dos significados que conocemos, ¿Sabes?, el de amor y el de niño,” MinHo asintió, considerando obvio la aclaración. “Pero…, hay un tercer significado, ¿Sabes?, no lo mencionamos porque no es tan importante, pero en la literatura, usualmente se usa ese concepto como la impresión de alguien al notar que está enamorado.”
“¿Enamorado?” cuestionó con gracia, levantándose del sofá. “No es como si yo estuviese enamorado de JiSung, es solo que- estoy tan acostumbrado a tenerlo a él que es el síndrome de abstinencia o…”
“¿Te has enamorado alguna vez?”
“¡Sabe que sí!, tuve una novia de quien pensé que era el amor de mi vida y me terminó por mensaje de texto mientras estaba en tour,” recordó con obviedad. “Sé como funciona el amor en mi cuerpo, y puedo asegurarle que no es como lo que siento con JiSung, porque con JiSung-”
Finalmente, después de meses, MinHo se detuvo para pensar.
Oh.
Un poco nervioso, y sintiendo sus ojos aguarse de nuevo por la epifanía, carraspeó solo para mantener la compostura.
“Hyung,” habló MinHo, con solemnidad. “No lo soporto.”
“¿A qué?” preguntó, divertido.
“A usted. A usted no lo soporto.”
Dicho, eso, MinHo terminó por largarse de ahí.
No quería decir que él había estado ciego por no darse cuenta de sus sentimientos por JiSung- ¡Pero carajo!, ¡El amor dentro de él estuvo todo el maldito tiempo!, si la presencia escénica de JiSung no lo dejaba con los pies sobre la luna, tal vez era su primera risa en la mañana la que lo dejaba cautivado.
No debía por qué sentir el patrón deseado de estar enamorado de alguien para poder estarlo, como tampoco renegar todo un pasado con él cuando, en verdad, era eso lo que quería seguir teniendo para su futuro.
Salir a pasear cuando el clima es idílico a petición de MinHo. Estar recostados viendo documentales a petición de JiSung. Escaparse a tiendas de convivencia cuando querían saltarse la cena. Hablar de todo tipo de temas que los rodeaban solo porque sí. Escuchar canciones, ver películas, practicar juntos y mantener una soledad con el otro era todo lo que MinHo nunca había estado acostumbrado y terminó siendo todo lo que había deseado.
De repente, todas sus interacciones anteriores por fin cobraron sentido dentro de la cabeza de MinHo. Esa era la relación romántica que siempre aspiró.
Al llegar al departamento, era de esperarse de no encontrarse con JiSung ahí, por lo que fue hacia la cocina y, con la felicidad, preparó almuerzo para ocho personas. SeungMin y Felix se encontraban ahí, por lo que era normal verlos recorrer en la cocina mientras le preguntaba qué hacía- terminó compartiendo con Felix el horno y, para su goce, se realizó una gran cena.
Los ocho compartieron en la sala mientras degustaban de la comida y esperaban con ansias el postre. Comentaban cómo fue su día y se quejaban de las mismas cosas que los veinteañeros hacían: de la vida. Se burlaban y opinaban. Discutían. Peleaban. Se arreglaban y volvían a quejarse de todo.
Después de comer el postre y jugar piedra, papel o tijeras, ChangBin lavó los trastes. Todos empezaron a dispersarse por el dormitorio para poder acostarse, y el primero que apoderó su cama fue JiSung.
Llegó la hora.
MinHo visualizó a JeongIn queriendo entrar a su dormitorio, pero en un movimiento silencioso, él fue, tomó al menor de los hombros, dio media vuelta, y lo empujó suavemente de vuelta a la sala, logrando que MinHo entrara al dormitorio compartido y cerrara la puerta.
Lo primero que vio fue a JiSung, con la mitad de su camiseta en sus brazos, mirando sin entender a MinHo.
“¿Qué pasó?” consultó el menor, terminando por sacarse la prenda para dejarla sin cuidado en el suelo.
“Vengo a hablar contigo de lo que pasó,” empezó MinHo.
“Uh- ¿Fue por lo que dije en aquella entrevista?, no lo decía en serio…”
“No, es solo que- ¿Qué entrevista?”
“Olvídelo. ¿A qué se refería?”
Tomando una gran inspiración, elevó su barbilla para sonreír. “Entiendo la canción.”
JiSung pestañeó desentendido. “¿La canción?, ¿Qué can- ¡Mierda!, ¡¿Oh?!, ¡¿Sigue con eso?!”
Había exclamado tan repentinamente que MinHo había saltado un poco, pero no rompió con su personaje. “Yep, sigo con eso. Y puedo decir que, al fin, la entendí.”
Una vez más, JiSung pasó sus manos por su rostro para disipar el rostro, sentándose en la cama mientras negaba. “Hyung…, ¿Por qué aún no deja ir el tema?”
“¿Lo dejaste ir tú?”
El menor se encogió de hombros. “¿Qué desea escuchar?”
“Que no, Hannie.”
Con lentitud, JiSung se sacó las manos de su rostro para poder encarar a MinHo, más confundido que antes. “¿Qué?”
“No lo dejes ir, porque la conversación aún no termina,” decretó, para sonreír abiertamente. “Yo también estoy enamorado de ti, JiSung.”
MinHo esperaba dos reacciones ante su declaración: un rechazo directo por parte de JiSung, diciendo que ya lo había superado pero que podían seguir siendo amigos; o, que el menor se levantara de su cama para poder besarlo y decir que también lo amaba.
No esperó a que el JiSung de diecisiete años lo poseyera y, finalmente, lo atacara.
“¡¿De qué mierda habla?!” exclamó JiSung, tomando su almohada y su peluche para lanzarse a golpear a MinHo. “¡¿Cómo se atreve a decirme eso?!, ¡Realmente me hizo perder la paciencia, hyung!, ¡Eres el peor ser humano que esta historia pudo tener!, ¡Y eso que existen personas como Hitler!, ¡Tomas de Torquemeda!, ¡Pol Pot!, ¡Genghis Khan!, ¡Margaret Thatcher!”
“¡Entiendo, entiendo, entiendo!” intentó detenerlo MinHo, pero se encontraba tan atragantado de la risa que ni siquiera podía poner sus pensamientos en orden más allá de lo divertido que estaba siendo todo. “¡Por favor, para!”
En eso, JeongIn abrió la puerta para saber qué sucedía, pero JiSung le lanzó la almohada a la cara, haciendo que cerrara la puerta al instante.
Finalmente, JiSung se cansó.
“¿Por qué tiene que decirme eso ahora?, ¿Es que nunca lo pensó antes?” preguntó el chico entre jadeos, notoriamente inseguro. “¿Está seguro de lo que dice?, ¿No bebió alcohol?”
“Soy consciente de cada una de mis palabras,” rectificó, incorporándose para acercarse a él. “¿Por qué nunca lo hablamos antes?, habría sido más fácil que me lo hubieras dicho.”
“Yo no podía decirle que le gustaba porque eso era muy egocéntrico- y muy triste, en realidad,” admitió, apenado. “¿Por qué me lo está diciendo ahora?, no es justo, hyung- he llorado varias veces por su culpa estos últimos meses. Ni crea que yo me creeré lo que usted está diciendo.”
“¿Y por qué estaría mintiendo?”
“No lo sé, tal vez tal vez ni siquiera se siente cómodo y solo está presionado para mantener un buen clima en el grupo- ¡¿Lo están presionando para tener un buen clima en el grupo?!” se horrorizó ante la idea.
Dios, somos tan iguales.
“Podríamos salir,” propuso MinHo, sacando su celular para ver su agenda. “Estaremos muy ocupados los siguientes días, ¿Qué te parece el once en la mañana?”
“¿Qué?”
“¿Hm?, ¿Once de noviembre?, aish, no puedes en la mañana porque tienes esa reunión del disco de navidad,” recordó MinHo. “¿Te parece en la noche?”
JiSung se quedó callado un momento, pareciendo aún no entender lo que MinHo se estaba refiriendo. Por un momento, MinHo creyó que el alma de JiSung había dejado de poseerlo y se había largado, pero como tan rápido se fue, tan rápido volvió para alzar su brazo con el peluche y golpear a MinHo nuevamente.
“¡¿Cree que voy a salir con usted para el estúpido Pepero Day?!” exclamó, golpeándolo entre cada palabra. “¡Lárguese de acá!”
“¿Eso es un no?”
El menor le lanzó el peluche por la cabeza, y entre empujones e insultos, MinHo terminó saliendo de la habitación.
Todo los chicos se encontraban afuera, bastante expectantes de que el chico contara lo sucedido.
Y, pareciendo ser causa de felicidad para MinHo, rio con fuerza antes de levantar los brazos con victoria.
“¡Tendremos una cita!” declaró.
“¡No, claro que no!” gritó JiSung desde adentro.
MinHo se sentía jubiloso al comportarse como un niño frente a JiSung, porque podía disfrutar, de buena forma, las ventajas del amor romántico.
