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-No está mal para un cumpleaños, recordaré este día. -Pronunció Vil con una calidez inefable en el pecho, los estudiantes de su dormitorio y Trey, se habían decidido a hacerle pasar un buen e inolvidable cumpleaños, todo era tan maravilloso, la decoración, los regalos, el espíritu que mantienen todos por hacerlo sonreír.
El día transcurrió de manera increíble, pero, todos sabían que Vil deseaba sin duda alguna tener a alguien a lado, desgraciadamente ese puro deseo sería fuertemente declinado y él lo sabía.
Trey ayudó a Vil a llevar los demás regalos de cumpleaños a su cuarto y antes de despedirse, Trey le habló al rubio.
-Espero que hayas pasado un buen día, Vil. -Comentó Trey con una sonrisa.
-Lo hice, todo gracias a ustedes.
-¿No hubieras deseado a alguien especialmente hoy contigo? -Preguntó ya sabiendo la respuesta ampliando la mirada. Le pareció gracioso además imaginarse a los demás estudiantes encantados con la relación de los dos hombres, en el dormitorio.
-Por supuesto que lo sabes, como todo el mundo en la escuela, pero, no pudo venir a acompañarme.-Dijo sonriendo al saber sus intenciones al preguntar, sabía exactamente a quién se refería.
-A decir verdad se me hace un poco difícil de creer que Neige-kun no haya podido venir a tu cumpleaños, juro que movería cielo y tierra por estar contigo hoy. Pero no quiero adelantarme, debió ser algo extraordinario para que no viniera. -Dijo mientras ponía los demás regalos de Vil en la cama.
-No te equivocas, exactamente hoy programaron muchas cosas en su agenda, las cuales le eran imposible reprogramar, pese a que haya rogado a su manager para que le quedase tiempo y poder venir conmigo, no pudo hacer nada, aparte… Yo apoyé que no insistiera más.
-¿Eh? -Preguntó Trey con una expresión de sorpresa.- ¿Por qué harías tal cosa?
-Bien sabes que nuestra vida está cargada de trabajo, no podía permitirme pedirle a Neige que viniera conmigo si eso le iba a impedir tener más oportunidades, hubiera sido egoísta. -Comentó seriamente, pero con amor.
Trey se vio enternecido por ese acto y terminó con los regalos.
-Debía suponerlo, de todas formas me alegro haberte regalado lo que te regalé, podrías usarlo con Neige también, estoy seguro de que un masaje aliviará la tristeza de no haber podido venir a tu fiesta.
Vil sonrió.
-Atinaste a un buen regalo así como también atinaste a mi pensamiento, desde hace mucho tiempo lo había pensado, eres más inteligente de lo que pensé, de todas formas, gracias de nuevo por todo, Trey.
-No hay de qué, un gusto ayudar. -Trey sonrió y llevó la mano a su bolsillo para poder sacar algo. Sacó un sobre blanco y pequeño, con una tarjeta adentro.
-¿Qué es eso…? ¿Otro regalo? -Preguntó jugando.
-Sí, de hecho, lo es. -Trey extendió la mano frente al líder de Pomefiore, extendiéndole la tarjeta.
Vil la miró por un momento, con cara de duda, pero luego la tomó.
-Gracias, ¿debería abrirla frente tuyo? -Preguntó mirando la tarjeta por todas partes, vio que tenía una pegatina de algún pájaro azul, esto le hizo levantar sospechas sobre el autor de la carta.
-Creo que lo mejor es que la leas cuando ya me haya ido, parece privado. -Dicho esto dejó la habitación con una sonrisa en la cara.
Vil lo vio desaparecer y suspiró un poco cansado, pero su atención estaba toda centrada en esa misteriosa y bien olorosa carta, olía a frutas, dentro de su corazón, no tuvo ni siquiera que abrirla para saber a quién pertenecía. Una emoción maravillosa inundó tanto el alma como el corazón de Vil, se sentó en el espacio de la cama que no estaba ocupado por regalos y abrió la carta. dentro suyo, había una carta blanca esmaltada de patrones, llena de tinta oscura y una caligrafía hermosa.
Solo esas palabras eran suficientes para ablandar sus lágrimas y hacerlas florecer, oh, cualquier sentimiento producido en manos de los que celebraron con él, era tan pequeño comparado con lo que estaba sintiendo.
“¡Feliz cumpleaños, Vii-kun! Aunque no nos podamos ver hoy, sabes que te amo con todo mi corazón, eres mi amado, el más adorable de todos. Espero que te la pases bien en este día, te lo mereces.”
-Neige Leblanche.
Vil se vio, levemente sonrojado y tomó su teléfono de su bolsillo, a esta hora Neige debía estar ya libre, o eso esperaba Vil.
Timbró varias veces hasta que por fin, el pelinegro respondió.
-¡Vii-kun! ¡Perdón! ¡N-no puedo evitarlo! Por mucho que me esforcé en terminar todos mis compromisos de la forma más rápida y debida, ¡ni siquiera he terminado todo! -Comentó el peli negro tan triste como podía, si bien no había descuidado ningún trabajo en su día, dentro suyo había tantísima tristeza que Vil no podía imaginar.
Vil sonrió y suspiró cariñosamente.
-No debes descuidar tu trabajo, podemos celebrar mi cumpleaños mañana que puedas venir.
-S-sí, lo sé, pero, Vii-kun, era hoy… Sé que me dijiste que había problema pero yo realmente quería estar a tu lado… Pero apenas estoy terminando.
-Oh, cariño. Mostré descontento en que insistieras en cancelar porque sabía que todo esto era importante para tí y tu carrera, no me parecía de ninguna manera justa que yo apoyara el que abandonase todo ello para venir un tiempo acá conmigo.
Vil escuchó un suspiró, lo que lo hizo reír.
-S-sí. Oh, pero, por lo menos… ¿Tienes mi carta? -Preguntó sonrojándose levemente.
-Claro que sí.
El ánimo de Neige cambió como por arte de magia, no se había visto más hermoso en ese día ni con los arreglos de las ropas que las mujeres encargadas de vestimentas, le hacían vestir, ni con los retoques de maquillaje que le colocaban, ni con la actitud actuada más melosa y exagerada de algunos trabajos a los cuales ni él llegaba pese a de por sí ser tan dulce.
-Es lo único que pude darte hoy, Rook-kun me ayudó a llevarla a la NRC y creo que se la dio a Trey-senpai, pensé en un arreglo de flores o en un pastel, pero tenía que ser lo más fresco posible, así que pensé que organizar este tipo de regalos un día anterior era mala idea, estuve recolectando grosellas en la mañana e hice lo que pude…
-No es necesario, aprecio todos tus gestos desbordantes de amor pero esta carta… Me hace feliz.
Neige sintió sonrojarse hasta las orejas y rió levemente.
-¡Feliz cumpleaños, Vii-kun! Desearía tanto abrazarte y besarte en estos momentos…
Vil se tapó la boca, encantado por la idea y rió bajo.
-Yo también, esperemos hasta mañana entonces, muero por probar el pastel que estás haciendo. -Se dio cuenta de que, posiblemente el olor de frutas de la carta tenía como origen las manos de Neige que, recién terminaban de recolectar las frutas para el relleno.
-¡T-te prometo que mañana voy a llenarte de besos toda la cara! -Pronunció con un toque de timidez, pero no mentía en absoluto.
Vil no pudo contener la risa.
-Fufu, ya quiero ver eso, esfuérzate en no dañar mi maquillaje.
-¡No me importa si lo hago! ¡Mis besos serán tu nuevo maquillaje entonces!
-No me molestaría ese tipo de maquillaje… -Vil se sonrojó más por las dulces palabras de su novio.
-¡Eso espero, porque lo haré! -Pronunció sacando fuerzas para decir cosas tan atrevidas, pero esto solo le hizo gracia después de todo.
-No desesperes, mañana tendremos todo el tiempo para hacer lo que queramos.
-Ah, Vii-kun tiene razón, pero… No es tiempo para hablar de mí, quiero que Vii-kun me cuente todo lo que le dieron hoy. -Sonrió levemente, pero su sonrisa se fue gracias a una voz que sonaba del otro lado de su camerino.
“Neige, por favor, prepárate, la siguiente toma se graba en un minuto.”
Vil por su parte solo sonrió, como queriendo consolarlo, aunque sabiendo que no podría ver su sonrisa, pensándolo bien ahora, pensó que hubieran hecho una vídeo llamada mejor.
-Bien, parece que nos debemos despedir.
Neige suspiró triste.
-Sí, ah… Pero quería escuchar a Vii-kun por más tiempo.
-Debes ir al set de grabación y demostrarle a todos, todo lo que eres capaz de hacer, si no pudimos vernos hoy, no permitas que el mal ánimo haga que todo esto fuese en vano, ahora, deslúmbralos con tu alegría y tu belleza. -Dijo Vil orgulloso de su novio, realmente se sentía privilegiado de que Neige lo hubiera escogido a él.
Esto le elevó el ánimo a Neige y asintió tiernamente.
-¡Sí, tanto Vii-kun como mis fans merecen de ello! Hasta mañana, Vii-kun. -Se despidió amorosamente y le tiró un beso.
-Hasta mañana, cariño. -Se despidió también y se sonrojó más a causa del gesto, le causaba muchísima ternura cada cosa amorosa que Neige hiciera, definitivamente, no podía amar más a nadie que a él y viceversa.
Neige terminó por irse a grabar de la forma más alegre posible, aunque si Vil no se lo hubiera dicho, de todas formas buscaría fuerzas en sus aspiraciones para así poder dar una actuación digna de todo el apoyo que recibe, pero… Siendo Vil quien lo amaba y apoyaba, le hacía sin duda dar el ciento uno por ciento en lo que hacía. Le dedicaba en parte sus actuaciones a Vil por su cumpleaños, regalo del que Vil nunca se enteraría.
Vil, por su parte colgó con el alma ardiendo en amor y se dispuso a poner la carta en un lugar donde pudiera verla todo el tiempo, pero por ahora, abriría los demás regalos que amablemente le habían dado.
Claro, que ninguno sería como esa carta.
