Chapter Text
Seis años antes del matrimonio Todoroki .
Shouto empieza a despertar, sintiéndose bastante mareado y enceguecido, por ello cierra sus ojos de nuevo, pues la irritación por la luz es demasiado para su cansado y vapulado ser.
Sabe que perdió y quedó inconsciente por confiarse de su poder de hielo en el combate contra Katsuki, pero definitivamente no iba a darle el gusto de usar su lado izquierdo a Enji y mucho menos al rubio.
Prefería haber perdido a hacer algo así, piensa amargamente. Solo que en el fondo se siente decepcionado y triste de que el hielo de su madre no sea suficiente para poder ganar en un combate deportivo, y es que a pesar de estar todos esos años perfeccionándolo, ahora se nota limitado; siendo molesto el hecho de que eso le ha aquejado entumecimientos a su cuerpo que no es capaz de soportar el excesivo frío sin nivelarlo con el uso de su fuego.
Shouto suspira al mismo tiempo que escucha pequeños repiqueos que se ven acoplados por una voz que no se escucha del todo clara en la televisión, también se oye un suave gracias de Sero y un estornudo con el sorber de su nariz.
El heterocromático sabe donde está, solo espera que Recovery Girl lo deje descansar después de que se reponga, porque le duelen los huesos y esta seguro de que las explosiones le quemaron ligeramente la piel recientemente tratada con ungüentos que son bastante olorosos mientras estuvo inconsciente y aunque ignora la sensación rígida de su anatomía, todavía sigue presente.
Escucha más sonidos ligeros, luego el toque en su frente.
Shouto abrió de manera leve los ojos cuando siente la mano cálida y amable, tan suave es su tacto que se siente cuidado como un niño. Ve la silueta de una persona enfrente suyo que se vuelve más y más clara cuando esta revisándole, notando su buen estado, para finalmente sonreír dándole una imagen bastante agradable cuando los ojos verdes abeto le demuestran alivio.
—Tu temperatura se está regulando por tu propio quirk y la manta térmica, que funciona perfectamente, en un momento podrás ir a las gradas con tus compañeros y ver la premiación si en ese momento te sientes mejor, Todoroki-san.
Shouto entiende que la voz no era de la vieja mujer, sino del ayudante de Recovery Girl. No lo conocía, pero sabía de él, a causa de Aisawa, ya que el chico venía a hacer prácticas mientras estudiaba medicina en la CSMM o el Colegio Superior de Medicina de Musutafu, el cual quedaba a una hora de la Yuuei, pero al parecer el chico gustaba de venir y ayudar a los futuros héroes promesa, pues siempre se quedaba unas horas a ayudar a Recovery Girl. También estaba de más decir que varias de las chicas del salón ya habían sido atendidas por él, inclusive algunos compañeros, pero hasta ahora él no había llegado a estar en esta situación.
—¿Estoy alucinando?
—Dime, ¿qué ves? —cuestionó intrigado Izuku.
—Un ángel. —le respondió.
Izuku al escucharle soltó una suave risa divertida.
—No hay ningún ángel, solo tu compañero semicongelado al igual que tú, al parecer el karma te pegó.
—Eso creo. —respondió sin mirarlo y sintiendo de cierta forma culpa, se había desquitado con Sero por hablar con su padre antes de su combate.
Izuku notó aquello, alzó su mano y acarició sus cabellos dejando impresionado a Shouto por el tacto, era comprensivo y casi materno, era como si el chico con pecas, le estuviera diciendo de manera silenciosa que, si no quería sentirse culpable, debía disculparse.
—Lo lamento, Hanta. —habló un poco alto para que lo escucharan, provocando que se corriera la cortina, mostrando a Sero que andaba con una manta térmica sobre sus hombros y una taza de té en la mano.
—No te preocupes amigo, Midoriya es un gran ayudante de Recovery Girl y esta tratando perfectamente con el frío y hace un rico té. —respondió el chico con una gran sonrisa.
—Comprendo.
Izuku sonrió con suavidad, alejó su mano del cabello del heterocromático que no entendía como esa mano podía tocarle y agradarle sin alterarle.
—¿Te sientes aturdido? —pregunta Izuku anotando algo en unos papeles que Shouto debía suponer era para sus registros.
—No.
—Entonces solo te quedaste algo ciego por la luz blanca después de despertar de tu inconsciencia, Todoroki-san. Supongo que Bakugo te golpeó muy fuerte.
—Un poco.
—Entiendo. —acotó colocando el estetoscopio en la espalda del de doble quirk. —Inhala y exhala, por favor.
Shouto lo hizo e Izuku escuchaba por su estetoscopio la respiración algo cortada, mientras Sero los miraba intrigado por saber que su compañero estuviera bien, al momento de beber de su taza caliente.
—¿Esta mal? —cuestionó Sero.
—No, solo que sus pulmones pronto estarían afectados por el frío.
—Pero, estará bien, ¿cierto?
—Sí, Hanta. Él estará bien. —responde con tranquilidad Izuku.
Sero siente la confianza que le irradia el otro, sabe que su compañero estará bien. Por ello siente que puede irse confiando que Shouto esta en buenas manos. Recibió medicamento de Izuku para evitar la gripa y se fue dejando ver de manera momentánea el resplandor del fuego que Shouto logró saber de quien era. Frunció su ceño sintiendo coraje y el hielo se manifestó en su mano apretada por el sentimiento supuestamente bien guardado.
—No hagas eso. —dijo Izuku cerrando la puerta viendo al pasillo sonriendo y saludando con su mano antes de cerrarla, al mismo tiempo que se podía ver como se avivan las llamas, él se acercó y golpeó con sus dedos la frente del heterocromático como un reproche que el más alto entendió y al ver al más bajo sentarse en una silla a lado de donde él descansaba, se sintió regañado en mayor medida.
—Endeavor no va a entrar, le advertí que no lo haga. Los pacientes no deben ser molestados, tampoco es para que te molestes, él solo se preocupa por ti.
—A él no le preocupa nada de mí, solo quiere usarme. —dijo enojado.
—Sabes, mi padre dice que la gente que se amarga la existencia, vive más tiempo. —comentó Izuku muy casual mientras anotaba otra cosa en sus papeles.
Shouto le miró confundido, Izuku aún sentía el filo en la mirada del heterocromático que ocultaba más que la superficial rabia, sino que también había dolor y tristeza.
—Lo que quiero decir, es que, si las cosas son muy malas con tu padre, quizás debas hablarlas y liberarlas.
» No puedes seguir dañándote de esta manera.
—¿De qué manera? —preguntó Shouto con molestia en su voz.
—Tu quirk. —le respondió simple. —Yo no se de primera mano como es tener un quirk que te genere estragos, porque soy un quirkless. Pero se de su funcionamiento en el cuerpo, en el tuyo siempre está regulando tu temperatura a cada tanto y cuando lo usas de forma más consiente o tus emociones se vuelven inestables, tiene que forzarse para que no te haga daño. El cuerpo humano solo puede manejar cierto nivel de frío, pero el uso excesivo de tu hielo, te deja entumecido. Deberías considerar un regulador de temperatura con un gadget en tu traje de héroe y usar tu otro quirk.
—Lo tomaré en cuenta, Midoriya. —mencionó sin estar seguro de hacer o segundo.
—Está bien, Todoroki-san. —dijo más aliviado Izuku que se quedó viendo a la televisión, ya que estaba pendiente de que personas llegarían al consultorio, pues el festival deportivo traía a muchos heridos por competir con rudeza o simplemente había accidentes.
Al poco tiempo se siente como tiembla todo al igual que un terremoto e Izuku toma un frasco lleno de algodones antes de que se caiga y rompa, pero solo es momentáneo el agite, pues eso fue causado por un quirk de una de las chicas de la clase 1-A, ya que Present Mic alardea de aquello a Ereased Head por la pantalla.
Izuku se notó preocupado, pero antes de decir algo, la puerta se abrió de golpe y los robots asistentes llegaban con Ochako en una camilla provisional. Ella se notaba mareada y agotada, tenía unos raspones en sus brazos desnudos por andar en una sola blusa de tirantes negra, mientras parecía querer vomitar a lo que Izuku le dio un cesto de basura vacío, pero a pesar de esa imagen, se notaba feliz.
Un tanto curioso para Shouto, ya que ella fue derrotada por Katsuki, pero aún así la dejaba en un tercer o cuarto lugar en el festival.
—¿Por qué los humanos no sólo pueden cambiarse las baterías? —se quejó la máquina dejando a Ochako en la camilla disponible donde estuvo Sero.
—Porque no somos máquinas, gracias por la ayuda. —responde Izuku.
—Ayudarían unas mejoras, en vez de un simple gracias.
Izuku viró los ojos por el comentario de aquella máquina quejumbrosa que divertía a Recovery Girl, pero a Izuku no le hacía gracia. Cuando se dirigió a Ochako, Shouto sabía que se pudo ir desde hace un rato porque su temperatura estaba perfecta y tenía la curación de las quemaduras por las explosiones de las que Ochako tampoco se libró, pero quería quedarse y hablar un poco más con el ayudante de enfermería antes de salir y quizás verle la cara a su padre.
Por su parte Ochako abrazaba el bote de basura por si a caso, al mismo tiempo que era curada, hablando con Izuku, al que le explicó su estrategia y el como la adrenalina empezó a correr por sus venas cuando vio flotar las rocas sin que Katsuki se diera cuenta lo que provocaba el impacto de su quirk, dándole la sensación de que quizás ella ganaría.
Shouto al oírla llena de júbilo por su explicación, se dio cuenta de que no conocía bien a Ochako —en realidad a nadie de su clase—, ya que a ella le agradaba haber sido tomada en cuenta como rival y no solo como una chica con la que se debían medir para no herirla. Porque eso le molestaba, pues para ser héroe, debía ser tomada en serio sin importar su sexo y con quién pelee.
Shouto al oírla, coincidió, es así como la idea de que Katsuki fuera piadoso con ella, en realidad no era buena; quizás era una fina línea entre lo considerado malo y hasta machista si se juzgara como algo en un ambiente común, pero eran futuros héroes y no se podía pedir piedad al pelear contra villanos que no les importa si se es hombre o mujer, ellos atacan con todo a cualquiera.
Los comentarios desde las gradas, de la gente que se sentía aterrorizada porque Katsuki fuera a herirla; y de que era un villano, porque se comportaba como un salvaje al no tener tacto la deprimieron, se siente inútil por un pensamiento tan vano, pero que todos en general tuvieron sobre ella.
Shouto escuchó como Ochako lloraba y estaba seguro de que abrazaba el bote de basura.
—No quiero que me tengan lástima, quiero que me vean capaz y fuerte. Si fueras un héroe, también querrías lo mismo, ¿verdad? —preguntó con la voz ahogada y rota.
—Sí, Uraraka-san. Todos queremos ser fuertes y hacer lo posible por ayudar. —mencionó Izuku acariciando los cabellos castaños, sintiendose feliz y comprendida la chica que lloraba.
Shouto no podía evitar sentirse incómodo, pues la última vez que estuvo con alguien que lloraba, no fue agradable.
Izuku dijo que le traería algo de comer y beber, porque su pobre estómago de la chica le resentiría regurgitar tanto desde momentos atrás. Por eso ambos se quedaron solos.
Shouto no decía nada, a pesar de que Ochako se quejaba de sentirse terrible cuando sacó todo de su sistema después de que Izuku salió.
La enfermería se quedó en silencio hasta que la puerta fue pateada con violencia y mostró al rubio molesto.
—¿Dónde está? —exigió mirando el lugar, haciendo encogerse a Ochako detrás de la cortina.
Todos sabían de algo que enlazaba a Izuku y Katsuki, pero nadie hablaba de ello, mucho menos ellos que ni se dirigían la palabra, por eso Ochako se sintió sorprendida de la petición de su búsqueda.
—Midoriya no está. —dijo Shouto.
—No me refiero a ese bastardo inútil, ¿Dónde está, Cara Redonda?
—¿Bakugo-kun? —habló la chica corriendo la cortina ya teniendo parches de curación.
—Levanta el culo, nos van a premiar y pidieron que te buscara porque fui el culpable de que estuvieras aquí. Toma. —mencionó aventando la camiseta de la ropa de entrenamiento.
—Pero…
—Ella todavía no se puede ir, Bakugo —interrumpió la tercera voz que era de Izuku que cerró la puerta que tenía un ligero ceño fruncido.
—Deku. —le gruñó el rubio mirando a los ojos al más bajo, se sintió una horrible tensión por ese breve contacto que se acabó cuando Izuku pasó de lado, viendo que Ochako se iba a levantar y decía sentirse mejor, pero aún así le tomó el pan preparado que el más bajo le trajo, dándole un gracias.
Izuku notó que Katsuki lo vio con los ojos plagados de una rabia perpetua en sus iris rojos, mientras que los verdes se mostraban esquivos, desde el día que se enfrentaron verbalmente, el quirkless sabía que su amigo de infancia odiaba que estuviera en Yuuei, aunque sea de ayudante médico, por eso le amenazó con que se fuera y ayudará en otro lado. Pero él no lo haría, le agradaba el ambiente y estaba aprendiendo mucho mientras ayudaba a otros que le agradecían sin juzgarle como Katsuki.
Solo fueron unos cuantos segundos y la puerta al fin se volvió a azotar cuando los dos ganadores del festival salieron e Izuku se sobó el brazo sobre sus ropas que su escuela le recomienda usar mientras ayudaba a Recovery Girl, suspiró con un alivio que siempre sentía después de esos breves encuentros y mostró una sonrisa nerviosa a Shouto que se sintió extrañado cuando lo vio acercarse a una jarra eléctrica para agua caliente.
El heterocromático pensaba que ese no era un comportamiento que él esperara en el otro, pero tampoco sabría decir qué era común. Shouto recibió una taza de té similar a la de Sero. Una infusión de manzanilla caliente del chico que se sentó frente a un escritorio y guardó su papeleo en una carpeta delgada. Al tenerle de espaldas, Shouto le preguntó de Bakugo a Izuku que no dijo nada y él no respondió lo que preguntó el ayudante de enfermería poco después, dejando todo en silencio hasta que se escuchó el sonido de los fuegos artificiales en señal de celebración y cese del festival. Finalmente el joven futuro héroe, creyó que era momento de irse cuando se acabó su té. Se levantó de la camilla poniéndose las botas blancas para el hielo y agradeció los cuidados de Izuku que se notaba avergonzado y bastante impaciente al apretar sus puños hasta que se levantó chirreando la silla al momento que Shouto casi toma el pomo para salir de ahí.
—Se que todo fue muy incómodo, pero si vuelves a sentirte mal, no dudes en venir y si quieres hablar con alguien, puedes venir a hablar cuando quieras, siempre que quieras ser escuchado te escucharé si lo necesitas. —mencionó Izuku con una sonrisa que se vio acompañada con el gesto de darle una paleta a Shouto que tomó el dulce. Era extraño, pero asintió y salió de la enfermería.
