Work Text:
"Este corte te quedará bien, es la nueva tendencia".
Aquello sonaba extraño, ¿acaso su alma gemela sería estilista?, ¿o sería un cliente que pasaba por el lugar?, ¿o una de esas chicas que vendían cortes de pelo en las calles?
La realidad era que Daniel no lo pensó demasiado, su madre siempre le había hecho su corte de cabello, así que no pensaba que conocería a su alma gemela prontamente.
Además, ¿quién sería el alma gemela de un cerdo como él?, claramente su pareja destinada saldría corriendo cuando le viera y no lo sabría jamás.
Así de mala era la vida para Daniel Park, no sólo debía soportar a los matones que le atacaban día con día, sino también el desprecio de su alma gemela cuando se conocieran.
Al menos así fue hasta que se mudó a Seúl, había olvidado por un momento que tenía un alma gemela, pensaba renacer como una cigarra; haría amigos, también sería un buen estudiante y le demostraría a su mamá que su sacrificio no fue en vano.
Cuando entró a esa peluquería no lo pensó dos veces, menos cuando el estilista de cabello colorido le hizo sentarse y le mostró varios cortes de pelo.
— ¿Cuál me recomendarías?, es la primera vez que me haré un corte de pelo — Le preguntó con timidez, jamás había hecho esto y no sabía cuál sería el mejor para él.
— Este corte — Señaló el estilista luego de unos minutos en completo silencio que le llegaron a hacerse preguntar si hizo algo mal — Te quedará bien, es la nueva tendencia — Puntualizó y por un momento sintió su corazón dejar de latir cuando aquellas palabras golpearon a su cabeza, metafóricamente.
¿Acaso él sería...?, pero denegó aquello cuando vio su rostro imperturbable, no, esa persona no debía ser su alma gemela, sino hubiera tenido alguna reacción cuando le hablo por primera vez.
Sonrió desanimado, esa sería demasiada coincidencia.
— Entonces será ese — Afirmó y el hombre asintió antes de tomar sus tijeras — Haré mi mejor esfuerzo.
(...)
— Estimado cliente, ¿podría quitarse las gafas? — Pidió, era un protocolo que las personas hicieran aquello ya que los lentes podían hacer dificultosa la tarea de cortar el pelo o causar algún accidente a la hora de usar alguna de sus máquinas de afeitar.
— Lo siento...tengo mala vista.
Sus dedos pasaron por el cabello marrón oscuro, era suave y, si alguien se acercaba lo suficiente, podría percibir un olor boscoso, como si estuvieras cerca de los robles y encinos mientras oías los pájaros trinar.
— Tienes unos ojos bonitos — Halago — Deberías de usar lentes de contacto — Sugirió, vio la duda en su mirada desde el espejo, pero el contrario sonrió, como si fuera la primera vez que alguien le halagara y, debía ser honesto que las personas no le dirían fácilmente uno, su apariencia no era la mejor pero, vamos, él recordaba su pasado y como su apariencia no lo fue todo.
— Está bien, lo haré.
En efecto, tenía unos ojos muy bonitos, eran de un marrón oscuro similar a su cabello, para cualquiera serían unos ojos comunes y corrientes, pero ese brillo en su mirar era único.
Aunque el resultado no fue lo que esperaba (la verdad no sabía cómo es que su jefe no lo sacaba a patadas después de todos los hombres que se quejaron de sus cortes), la sonrisa en los labios del más bajito fue algo demasiado... extraño.
— Hice lo mejor que pude, aunque no sé si sea de su agrado — Confesó, acomodándose el cabello, listo para oír los insultos como lo habían hecho personas antes de él, sin embargo...
— Me encanta.
La felicidad era latente en el rostro del joven rellenito quien se veía en el espejo con una sonrisa en sus labios; este le dio el dinero antes de salir de la peluquería.
Apretó con fuerza su mano derecha donde tenía el dinero del corte, su mirar no pudo apartarse de la dirección en la que se había ido este hasta que ya no pudo distinguirlo entre el tumulto de gente; entonces, bajó su mirada a su brazo donde tenía marcado un "¿cuál me recomendarías?, es la primera vez que me hago un corte de pelo".
Eli deseo decir tantas cosas hacia la persona a la que le había cortado el pelo con tanto esmero pero calló, porque no sabía cómo hacerlo, no sabía cuál sería su reacción (si es que aquella persona se había dado cuenta de ello).
Mucho menos si ese joven pudiera quererlo después de saber sobre su pasado.
Estaba...estaba abrumado por las decenas de escenarios posibles que podrían ocurrir.
— Oppa, necesito un corte — Habló una chica de cabello rubio y ojos marrones que le hizo salir de sus pensamientos.
— Ah, si, en un momento.
Tal vez…tal vez debía dejarlo pasar por ahora.
Esperaba que pudieran encontrarse nuevamente en un futuro y preguntarle si, en efecto, ellos dos eran almas gemelas.
Sin saber que se verían nuevamente pero con un cuerpo diferente del que vio por primera vez.
