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esencia - kim jongin

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En el mundo en el que Hye vive, no es extraño ver a alfas celosos, posesivos que ni siquiera pueden soportar la idea de que alguien ha mirado a su pareja; desde niña está situación ocurría entre sus padres, lo que la llevó a prometerse que no aguantaría a nadie que tan solo piense en hacerle una escena de celos. 

Para su mala suerte, del alfa que se había enamorado perdidamente, no era la excepción.

—¡Kim Jongin, maldita sea! ¿Puedes dejar de seguirme con la mirada por al menos cinco segundos?—exclama Hye dándose la vuelta y enfrentando al alfa que le sacaba una cabeza de altura.

—Hye...—Jongin hizo un puchero—cinco segundos es tiempo suficiente como para que te escapes con el kiosquero.

—Jongin.—suspiro Hye apoyando su cabeza en el pecho de su novio—A veces eres un idiota.

—Hye...—la joven contestó con un sonido vago, estando aún pegada al cuerpo de Jongin—sigues teniendo el olor al kiosquero.

—¡Jongin!

 

 

Una vez bañada y acostada en su cama, aunque el alfa dormía de manera plácida a su lado, Hye no podía dejar de pensar en los celos de su pareja.

¿Realmente era tan molesto que tu pareja tuviera el olor a otra persona?

Pero Hye tampoco sabía cómo evitarlo; en realidad Jongin nunca hizo escenas de celos hasta que se mudaron al nuevo barrio dónde viven actualmente. Desde entonces, su pareja cada vez que llegaba con el olor de otro alfa u omega, fruncía la nariz y no se separaba de ella hasta que la esencia de Jongin estuviera sobre ella. 

Se preguntaba si era el instinto de alfa lo que lo hacía actuar de esa forma, o si se trataba de una inseguridad que había desarrollado Jongin sobre su relación.

¿Él realmente pensaba que podía engañarlo?

Hye se dio la vuelta, acomodó la frazada y en la oscuridad de la habitación, observó la expresión calmada del alfa, bordeando con sus ojos cada espacio de piel. Como de costumbre, apoyó su cabeza en el pecho de Jongin, quien apenas sintió el peso, removió su mano y la atrajo hacia él.

—Jongin, te quiero—Hye cerró su ojos analizando el olor de su pareja; antes de que el alfa pudiera contestar, Hye confesó—Te quiero lo suficiente como para dejar que me marques.

 

 

Al siguiente día, Hye se levantó sin Jongin. Su lado de la cama estaba ordenado y el silencio absoluto del departamento le decía que estaba sola, de todas formas, Hye no prestó demasiada atención a este hecho. Jongin tenía la costumbre de salir más temprano a trabajar. 

Sin embargo cuando luego de volver de su jornada laboral, Hye noto que Jongin no estaba en el departamento, empezó a preocuparse. No habían hablado en todo el día por las reglas estrictas de su trabajo con el uso del celular, por lo que no tenía idea si había pasado algo, revisó su celular para ver si llego algun mensaje de su pareja pero el chat estaba tal como la última vez que lo reviso. Sus dedos no dudaron ni un segundo en escribir la pregunta de donde estaba. 

L a respuesta no tardó en llegar. 

 

“ Tengo trabajo extra, llegaré tarde ” 

 

Hye se sintió aliviada, y contestó con un mensaje tranquilizador terminandolo con un te quiero. 

 

Fue cuestión de que pasaran un par de días para que Hye se diera cuenta, que no solo era trabajo extra, Jongin la estaba evitando. 

 

—Te prometo que no lo estoy malentendiendo, apenas contesta mis mensajes—Hye tomó un sorbo de cerveza. Sus amigas la miraban poco convencidas—Hoy le dije que podíamos cenar juntos ya que yo también salía tarde, y justo hoy él sale temprano. 

 

—Espera, entonces ¿saliste con nosotras porque tu novio no quiso?—preguntó ofendida Soo-young. 

 

—Soo-young ¿cómo puedes pensar eso? Obviamente Hye quería salir con nosotras ¿verdad Hye?—interrumpió Yong-sung sirviendo más cerveza a sus amigas, Hye ni dudo en asentir temiendo el temperamento de Soo-young—Además, Soo-young, la última vez nos cancelaste porque tu parejita saltó con que no pasabas tiempo con el. 

 

—¡Es verdad, es verdad! ¡No puedes reclamarme nada!—exclamó Hye ya siendo afectada por las bebidas, sin duda su tolerancia al alcohol es baja. 

 

—Y-a ¿en qué momento la conversación giró hacia mí?—se quejó Soo-young mirando hacia otro lado con las orejas rojas, las dos chicas rieron de manera dulce. 

 

—Pero en serio, Hye, quizás Jongin tenga alguna razón—trato de razonar la mayor. 



—quizás está cerca de su rut—agregó Soo-young. 

 

Hye dudo, aun faltaban dos meses para el rut de Jongin, además siempre le avisa si quiere pasarlo solo o si necesita espacio. Sin embargo resultaba casi imposible hablar con él, considerando que la única vez que lo vio en los últimos cuatro días fue un día que se levantó durante la madrugada y lo encontró saliendo hacia el trabajo. Ni pudo decir una palabra cuando el alfa ya se estaba despidiendo. 

Esta situación la mantiene frustrada; sin duda se le había ocurrido variables razones por las que Jongin la estaba evitando, que la esté engañando, que tenga una doble vida como espía o que realmente tenga tanto trabajo que apenas duerma en casa. La primera por mas que seria lo que la mayoría de parejas sospecharía, Hye apenas podía pensar en eso. La confianza que había entre ellos, y el acuerdo de comunicación que habían jurado antes de empezar a salir, le daba la seguridad de saber que ni Jongin ni Hye podrían engañarse uno al otro, por más inocente que suene. 

 

De todas formas, sea cual sea la razón, Hye iba a descubrirlo hoy. 

 

Con su pijama puesto y una taza de té con limón, Hye se sentó en el sillón sin intención de moverse hasta que llegara Jongin. Si su relación debía terminar, lo haría esa noche. 

 

Hye puso un maratón de películas quinceañeras, aguantaría lo que sea necesario para evitar dormirse pensó, sin acordarse que tocadas las doce ella ya está en su décimo sueño. Aunque sus ojos se cerraban, y sentía la somnolencia sobre todo su cuerpo, aguantó. El traqueteo la levantó por completo, las luces prendidas y la televisión prendida sorprendió al alfa, ni hablar cuando vio a Hye mirándolo con cierta esperanza. Se controló. 

 

—Amor, ¿no puedes dormir?—cuestionó Jongin tocando la cabeza de Hye y una sonrisa que disimulaba sus ojos distraídos. 

 

—No, en realidad, tengo mucho sueño—contestó sinceramente la omega parándose y acercándose al alfa—Pero quería hablar contigo. 

 

Jongin estaba sacandose su buzo mientras Hye decía esto, a pesar de que no podía mirarla, sabía que estaba cruzada de brazos, con un pie más adelantado que el otro y los labios presionados. Su cuerpo temblaba de imaginarlo. 

 

—¿En serio? ¿Pasó algo? 

 

Hye se mordió el labio inferior y sintió que sus mejillas se enrojecieron. ¿Y si estaba equivocada? 

 

—Jongin, no te hagas el tonto—el alfa aun no la miraba mientras se servia un vaso de agua—¿quieres que terminemos nuestra relacion? 

 

—¿Que?—Jongin miró por primera vez a la omega, trago saliva apoyando el vaso de agua en la mesada, cuando avanzó un paso se detuvo—¿Tu quieres que terminemos? 

 

Hye bajo la mirada. 

 

—No—suspiro—Pero las relaciones son de dos, si tu no quieres seguir, entonces no hay nada que yo pueda hacer. 

 

—¿Quién dijo que yo no quiero que continuemos con nuestra relación?—Jongin se acercó a la omega, tocando su brazo y buscando su mirada—Hye. 

 

—Se que me estas evitando—traga saliva y levanta la mirada—No se la razon, pero se que me estas evitando. 

 

Jongin la abraza y la aspira, Hye corresponde sin saber cómo sentirse. 

 

—Siento que voy a perder el control—el alfa apoya su cabeza en la chica—Hye, no puedo dejar de pensar y tengo mucho miedo. 

 

—¿Perder el control en que?

 

—Contigo—suspiro Jongin apoyándose en la mesada—Siento que mis instintos alfas están manejandome mucho. No puedo dejar de pensar en ti, en quien esta contigo, que estás haciendo, si quieres una familia, si quieres marcarme. Hye, quiero que me marques, y quiero marcarte. Todo el tiempo—pausa—Sería normal si estuviera en mi rut, pero ni siquiera es el caso. 

 

El alfa hundió su cabeza en las palmas de sus manos, sintiendo una vergüenza extrema de sus palabras, molestando a Hye con esto. 

 

—Jongin, me encantaría que me marques—acercamiento—Y me encantaría marcarte.