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Archive Warning:
Category:
Fandoms:
Relationship:
Characters:
Language:
Español
Series:
Part 1 of CARTAS MULTIVERSE
Stats:
Published:
2022-05-06
Words:
1,173
Chapters:
1/1
Kudos:
12
Bookmarks:
1
Hits:
191

Prompt 1.

Summary:

Tara encuentra un gato pequeño que decide rescatar de las calles. Una semana después, en su patio delantero, aparece una pequeña manada de gatos. El gato más grande de todos se acerca a Tara y le dice: - Tienes a mi hija, humana. ¿Cuáles son tus demandas para liberarla?

"En un universo alterno a Cartas en la Pared" - MissBlackClover, co-creadora y escritora de Cartas en la Pared.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

-Tienes a mi hija, humana, ¿cuáles son tus demandas para liberarla?

Bueno, mierda.

Esto era lo último que Tara necesitaba un viernes por la tarde. Frente a ella, hay una mafia de gatos con sed de venganza que han malinterpretado un rescate inoportuno de su parte por un secuestro malintencionado.

Tara observa con cuidado al gato frente a ella, parece molesto, y tiene un aura mágica rodeándolo que lanza pequeñas chispas a sus pies.

Uhm, vaya, - piensa - eso es completamente normal, ¿huh? - Tara sigue sosteniendo su bicicleta con ambas manos, porque eso la hace sentir protegida, pero no se siente nada segura.

- ¿Ustedes son como...? ¿Un tipo de extraterrestres? Porque eso sería muy cool, ¿sabes? - apunta con ligereza en su voz, tratando de dar una vibra tranquila y no dejar ver que sus rodillas están ligeramente temblorosas por verse rodeada de un par de decenas de gatos, todos lucen malhumorados y a punto de saltarle a la cara.

En serio, esto es lo que menos necesita.

Mira su reloj con cuidado y suda un poco, pensando en que Emma, la chica linda que ha conocido hace un par de semanas en el café, estará ahí en cualquier momento. Finalmente tiene una oportunidad para ver a Tara sin su ropa de trabajo, y Tara no puede entrar en su maldita casa a cambiarse por estar en esta... ¿negociación?

- ¿Te estás burlando de nosotros? - pregunta amenazante el gato frente a ella y Tara sabe que puede oler su miedo.

No, mierda de nuevo.

- Eh... no.

El gato, definitivamente el padrino o alfa de la manada, ligeramente más grande de lo normal, camina amenazadoramente hacia ella. Son un par de pasos elegantes mientras sigue hablando y Tara cree que quizás ella ingirió algo que estaba putrefacto y está alucinando todo porque un gato le está hablando. Y lo más alucinante de todo, Tara le está entendiendo.

- Yo sé que tú visión del mundo es limitada, humana, pero nosotros los conocemos bien. A todos ustedes. - Murmura a un palmo de Tara y, aunque ella lo está mirando hacia abajo, Tara sabe que él dirige esta conversación. - Cuando los humanos necesitan protección, sólo asumen que todos debemos seguir sus reglas: "salvan, alimentan y cuidan", solo para reafirmar su estatus, pero nunca para pedir un favor. Asumen que debemos trabajar para ustedes si solo deciden comportarse con decencia, pero no es así. Su egocentrismo les hará caer más rápido de lo que llegaron.

Tara traga en seco y piensa en hey, yo también odio la humanidad, ¿no podemos ser amigos bajo un interés mutuo?

- No, no, no, mira, mmm... hagamos algo.- Propone, intentado que su voz no suene tan temblorosa. - ¿Por qué no...me dejas entrar y yo la traeré aquí? No necesito nada, en serio, podrán irse sin ningún tipo de...demanda especial o, lo que sea.

El gato achica los ojos, Tara puede ver lo mucho que le está costando creer en sus palabras, pero ella no lo culpa, los humanos son algo mierdas. Son segundos eternos de silencio antes de obtener una respuesta.

- ¿Sin juegos?

Tara levanta la mano para cruzarla sobre su pecho a modo de promesa, pero eso eleva las alertas de todos los gatos a su alrededor y, los más cercanos a ella, se preparan para atacar, empujando el trasero y mostrando sus dientes. Así que se congela a medio camino y hace un patético pulgar arriba, piensa en sonreír, pero no quiere arriesgarse a que eso haga que le arañen el rostro.

Después de otros varios segundos silenciosos, con mucha tranquilidad y sin ninguna señal de apuro, algunos gatos se abren para hacer un puente libre para que pase hasta la puerta de su casa, de una manera tan elegante y reverencial que siente que está a punto de entrar a cenar con el presidente en vez de su departamento basura de dos habitaciones.

El gato frente a ella no se mueve, así que Tara asume que debe pasar por un lado, pero en el momento en el que da un paso adelante, todo parece irse al carajo. En un segundo, el gato se eriza por completo y, mágicamente, empieza a crecer hasta que su rostro está a la altura de Tara. Tara se echa para atrás por instinto y de la impresión, puede sentir a todos los demás gatos empezar a gruñir y sisear.

- Dije: no juegos, humana, ¿y llamas por refuerzos? - por alguna razón, la voz del gato suena diez veces más profunda y amenazadora.

- ¿De qué hablas...?

A Tara le cuesta un segundo darse cuenta que el gato mira detrás de ella y, con un pánico golpeándole la boca del estómago, voltea hacia atrás aterrorizada para encontrar a Emma parada en la acera, mochila en mano y los ojos muy abiertos.

Oh, no.

OH, NO.

Lo siguiente también sucede en un parpadeo incomprensible para la limitada visión de Tara.

El gato gigante gruñe en advertencia, levanta una enorme pata con uñas afiladas, intentando atraparla con un zarpazo. Tara cree que está a punto de ser asesinada al frente de su apartamento por un mágico gato gigante, pero para su sorpresa, su enorme pata choca contra una pared invisible que lanza energía a todos lados, haciendo que su cabello se agite con el aire.

Súbitamente, Emma está a su lado en una posición rara, casi en cuclillas y con un ¡¿báculo en su mano?! Su bonito cabello dorado flotando en todas direcciones y una expresión de seriedad que da miedo.

¿Pero qué mierda está pasando?

Emma la toma de la cintura, en otro momento Tara se hubiera emocionado, aún deteniendo el ataque del gato y, a una velocidad inhumana, Emma las eleva a ambas por el aire, saltando hasta quedar al frente de la puerta de entrada de su casa.

La colonia de gatos entonces se empieza a mover, rodeandolas en segundos, saltando hacia donde están. Emma hace algo con el báculo que las envuelve en una pequeña burbuja que lanza una ola de energía hacia afuera y, frente a sus ojos, Tara puede observar cómo todo su alrededor se ralentiza. Los gatos en el aire se mueven hacia ellas, pero con una lentitud surreal, su bicicleta está a medio caerse sin emitir sonido alguno y las ondas mágicas del gato gigante están saliendo de él contenidas, sus ojos parecen entender todo pero su cuerpo apenas se mueve.

Tara parpadea.

¿Pero qué...?

- ¿Cómo es que te metiste en esto? - Tara tarda mucho tiempo en darse cuenta que es Emma quien le está hablando.

- Creo que voy a vomitar. - Es lo primero que dice apenas audible. Luego, con un hilo de voz, Tara pregunta: - ¿Eres...? - se aclara la garganta seca y vuelve a intentar: - ¿Eres una bruja?

Emma no contesta, pero no es necesario, ya que el báculo en su mano brilla tan fuerte que es doloroso verlo directamente y en su muñeca y por todo su brazo se deslizan tatuajes que brillan con la misma intensidad.

- Oh, Dios -, Tara reacciona mirando los ansiosos ojos de Emma. - Sí voy a vomitar.

Notes:

Este es el primero de unos cuantos fanfics que escribiré de Cartas en la Pared :)

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