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Un hombre de ciencia, al que le gusta innovar y desarrollar. Un hombre que para variar probó el romance.
Kusuke veía a la humanidad como simple escoria, sin diferencia alguna de los primates (excepto por su hermano). Un día se encontró a un joven; cabello azul, rasgos definidos y bastante atractivo… babeando y mirando sin parpadear a una estudiante de preparatoria en una tienda, casualmente la misma tienda a donde siempre iba su querido hermano por sus favoritas gelatinas de café.
“Hmm… a simple vista es un pervertido, pero sus facciones son bastante similares con las de la chica desconocida, por lo que deben de ser parientes lo suficientemente cercanos para coincidir en tantos aspectos de apariencia, seguramente hermanos. Y ya que mis suposiciones son, generalmente, con mucha frecuencia, siempre 100% correctas no deberían de tener problemas entre ellos, pero, este individuo llama mi atención… de diferentes maneras”
Esta fue la primera impresión del rubio super genio.
Sin embargo, la primera impresión que recibió el pervertido hombre peli azul de esta persona nueva fue…
“¿Quién es este tipo?, no, eso no importa, lo único que importa es que se aleje de Kokomi, Kokomi ha estado conmigo desde que nació así que es mi deber protegerla por la eternidad y (…). Así que, si no mira, ni escucha, ni toca, ni respira cerca de Kokomi no tendré ningún problema”
Bastante irrelevante.
El científico siguió al joven a donde quiera que fuera; buscaba saciar la curiosidad que sintió desde el primer instante y que con el pasar de los días y meses no lograba llenar. Como si fuera una droga, se sentía extraño no saber nada de Makoto, aunque fueran unas horas; no le bastaba el equipo de rastreo plantado en cada traje y zapato que tuviera, ni las cámaras ocultas en su habitación y vehículos de uso constante. Empezó a dedicarle menos tiempo a las investigaciones que normalmente lo lograban entretener.
Su pasatiempo cambio de nombre y de lugar, ahora radicaba en Japón y a veces en un par de ojos que lo miraban indiferentes la mayor parte del tiempo; aun así, había momentos en los que se llenaban de alegría a causa de su tiempo compartido.
Ese gran actor de dramas vivió una evolución al respecto de la presencia del rubio con el paso del tiempo. Las primeras semanas era una molestia que estuviera en la mayoría de los lugares que visitaba, luego se convirtió en “alguien que estaba aquí”, y actualmente es algo parecido a un amigo.
En una de las tantas coincidencias en una tienda poco concurrida, comenzaron una historia. Una donde tenías que contar un secreto.
Kusuke intentaba seleccionar entre los tantos secretos de invenciones que estaban siendo creadas en secreto por el gobierno, así que Makoto prefirió decir el suyo antes.
-Realmente, creo que eres la persona que más conoce a Makoto, tal vez un poco más que yo mismo.
El actor se mencionó a sí mismo como el individuo Makoto y no como el famoso, reconocido y envidiado Mugami Tooru; mantuvo el contacto visual, una sonrisa agradable y risa espontanea. En ese momento, el rubio amante de lo exacto comenzó a sentirse voluble. No tardo dos segundos más para darse cuenta de que había caído en garras del amor, ese del que todos temen, del que muchas personas buscan y del que varios han conocido.
Su corazón se sintió pesado, sentía su respiración dificultarse y su estómago calentarse, entonces se preguntó: ¿serán estas las rumoradas “mariposas”?
A punto de contar el nuevo secreto que había descubierto, se vio interrumpido por la sorpresa de su nuevo amor.
- ¡Oh, no sabía que también hacías trucos de magia ja ja ja!
- ¿Eh?
Al mirar la mesa, pudo ver los pétalos rosas… un puño pequeño de ellas adornaron toscamente su plato vacío.
Su expresión se tornó sería en contraste con la actitud relajada del actor. Sin dar muchas explicaciones decidió retirarse; a Makoto le pareció raro la retirada repentina, pero no le dio mayor importancia pues le había llegado una mensaje de su querida hermana diciendo que había preparado la cena.
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Kusuke, el joven super genio que había logrado cambios radicales en diversas áreas de la ciencia, caminaba rápidamente con una mano en el corazón y otra en su estómago. Él, como una de sus habilidades de super genio, podía mantener sus pensamientos claros en situaciones (no muy frecuentes) de riesgo.
“Los seres humanos no son capaces de producir hojas ni echar raíces de manera fisiológica, es imposible que hayan salido de mí, pétalos rosas exactamente iguales a los de los cerezos plantados en las calles. La única manera de que algo como esto pase tiene que ser eso…”
Gracias a su amplio campo de contactos pudo regresar a su laboratorio principal, y se dedicó a observar el interior de su cuerpo detenidamente por un par de días con cada estudio que fuera posible sólo para confirmar su teoría.
Después de varias pruebas y ver sus resultados el joven de ojos verdes únicamente se dedicó a ver a la nada por unos momentos, pensando:
“Si esto se prolonga no podré terminar mis planes, ni ver a Kusuo o burlarme de papá… será una lástima”
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Al mismo tiempo, en una mesa con tres personas en la cena, se acercaba la hora del postre el cual sería la favorita de Kusuo, la gelatina de café.
Con su telequinesis acercó los postres, pero tuvo que detenerse cuando una premonición comenzó a llegar; era su hermano en su laboratorio extranjero, sentado en una silla y varios papeles revueltos en el escritorio, su espalda estaba encorvada pareciendo como si estuviera durmiendo, pero estaba siendo rodeado con una gran cantidad de pétalos rosas manchados con su sangre y unas raíces saliendo de su boca.
Saiki engullo la gelatina rápidamente y se teletransportó al lugar donde estaba su hermano.
El laboratorio parecía estar normal, su hermano no se encontraba en aquella silla que vio, sino que estaba recostado en el piso.
- “Oye que fue eso”- lo vio con una cara de molestia y una pisca de preocupación.
- Kusuo-kun tienes que recordar que no me llegan tus mensajes telepáticos, pero lo más probable es que me preguntes acerca de lo que está pasando. – Kusuke no volteo a verlo mientras hablaba. – Al parecer el amor sí puede hacer morir a la gente- su mirada y voz permanecían tranquilas, pero el pelirrosa no estaba entendiendo lo que quería decir. ¿Podría ser posible que el enfermo super genio se había enamorado? Tan irreal.
- Por tu expresión puedo decir que no pareces creer que me haya enamorado; y es totalmente valido, ni siquiera yo lo veía venir. El amor es tan espontaneo como suelen decir, eh- Su mirada se volvió a perder un poco entre el techo y las partículas de polvo en el aire. Kusuo iba a volver a preguntar a que se refería, hasta que vio el problema de frente.
Su hermano comenzó a toser flores rosas tal cual la premonición, pero antes de asistirlo uso su visión de rayos x para ver el problema y lo encontró rápidamente. Unas pequeñas raíces estaban floreciendo entre sus pulmones y las minúsculas flores se adherían a los órganos aledaños.
“¡Oye tienes que sacarte esa cosa cuanto antes!” – el joven de ojos morados pensaba rápidamente en cual sería la manera medianamente dolorosa para extirparlo, pero el mayor lo detuvo.
-Escucha bien Kusuo-kun, investigue por mi cuenta acerca de esto… al parecer son flores que se alimentan del amor mal correspondido… ja, ja… tan tonto… duele considerablemente, pero afortunadamente tiene dos soluciones. – Hizo una pausa para ver la cara de su hermano menor, su cara decía que tenía que ser una broma estar en una situación tan desastrosa; en vez de decir algo sobre él, continuo con las curas. – La primera es ser correspondido… y la segunda es extirparlo totalmente. – su cara se contrajo un poco cuando lo menciono, pero podía pasar como si fuese debido al dolor.
“Ya veo, entonces te lo extirparé en este instante”- Kusuo estaba preparándose para sacarlo de alguna manera hasta que el rubio le dijo que no era necesario.
- Sabes, creo que me estoy convirtiendo en un idiota como efecto secundario. Dame un tiempo, quiero intentar ser correspondido ja ja ja – Su respiración se controló mejor y la tos disminuyó. El pelirrosa lo veía seriamente, tal cual como un idiota.
- En serio, esto no será mortal hasta dentro de un tiempo… tal vez unos seis u ocho meses. En ese tiempo lo conquistaré y esto se irá de manera natural. Aun no quiero perder esta diversión. – Su cara mostro una sonrisa furtiva, y el menor no se interpuso en su decisión, pero se recordó mentalmente: “si la situación empeora más, se lo arrancaré antes de ese tiempo”.
Como ultima interacción, Kusuo tomó a su hermano para ayudarlo a levantarse y se retiró tan rápido como llegó. Y Kusuke… se mantuvo un rato más despierto para comenzar a planear cómo enamorar al pervertido del Siscon.
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Había pasado más de una semana y el hombre de cabello azul y gran atractivo lo había notado con mucho aburrimiento. Después de mantener su tiempo libre ocupado con cierta persona que, por increíbles coincidencias, se mantenía en los lugares a los que iba, tomando todos sus descansos, no pudo evitar sentirse extraño por la falta de esta nueva rutina.
Mugami se encontraba filmando un nuevo comercial de Sidra, y aunque su inconsciente no paraba de pensar en dónde estaría el insoportable rubio, su magnífico talento de actor no lo delataba.
Filmando la última parte del comercial se percató de una figura familiar que entraba al set robando todas las miradas del personal de grabación. Su hermosa y perfecta hermana había ido a visitarlo (no voluntariamente) a dejarle el almuerzo que olvidó en casa.
Makoto no pudo resistir sus impulsos y trato de abalanzarse sobre ella, pero en vez de caer en los suaves, pequeños, delicados y finos brazos de su hermana menor, lo recibieron unos brazos similares a los suyos, pero un poco más frágiles.
- Ja ja ja, ¿así que me extrañaste, Makoto-san? - el rubio reía con una sensación de sarcasmo en ella, pero el peli azul no encontraba gracioso no haber estado en los brazos de su consanguínea. Inmediatamente se soltó y miro al genio científico como si fuera una basura, escoria que no lo dejó tener un emotivo reencuentro con su hermana después de no haberla visto por unas largas y dolorosas seis horas.
- ¿Hah? ¡¿Quién eres tú?! Hazte a un lado ¿Qué no ves que mi linda hermana está aquí? - Makoto casi apuñala con la mirada al rubio que se notaba visiblemente demacrado, pero intentaba mantener el mismo entusiasmo de siempre.
Kusuke podía sentir como el peso de su corazón aumentaba y el dolor de las raíces crecer se sentía profundo, a pesar de que seguramente solo hubieran aumentado una milésima. El trato que mantenía con su hermana era un abismo de diferencia al trato que recibía comúnmente. A pesar de que también conocía esa retorcida faceta del de ojos azules no pensó que lo lastimaría tanto verlo en primera fila.
Esa tarde se pudo resumir en dos hechos, Makoto atosigando a su hermana y Kusuke camuflando el dolor de ser ignorado y escondiendo los pétalos que salían poco a poco de su boca.
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Un psíquico de alta categoría decidió observar a cierta persona con la que compartía un lazo de sangre, esta persona buscaba ser reconocida por alguien que amaba, pero que en cada intento por romper la barrera entre ambos salía lastimado, eran heridas que se podían curar en poco tiempo, sin embargo, los pequeños daños constantes se transforman en lesiones profundas.
Saiki Kusuo monitoreaba frecuentemente a su hermano, veía como intento tras intento su mayor fallaba mientras buscaba ser una opción para la persona que gustaba, incluso por apenas ser notado de esa manera. No lo hacía para divertirse a costa suya, sino porque necesitaba actuar en cierto punto para retirarle la enfermedad incrustada en su organismo.
Mientas el joven de ojos verdes perseguía a su amor platónico, el pelirrosa indagaba en su laboratorio tratando de encontrar todo lo que supiera de la enfermedad. Entre sus lecturas pudo ver los efectos secundarios de la solución que ofrecía. Perdida de sentimientos hacia el (actual) interés romántico; ahora podía entender un poco más el pedido de dejarlo actuar antes de que fuera mortal.
Este efecto podría ser lo peor para la persona enferma, pero para el menor era una gran oportunidad. Realmente le disgustaba que se enamorara del hermano mayor de la chica que lo buscaba diariamente sólo para que dijera ofú, no le agradaba absolutamente nada la idea de tener una conexión como lo sería que esos dos estuvieran en una relación.
“Casi lo olvido”- antes de marcharse del laboratorio volvió a verificar la situación de su hermano, solo para tener una imagen bastante clara de él retorciéndose de dolor en alguna parte de un edificio de producción, las flores ya no eran rosas pálido como al principio, ahora, luego de casi dos meses de persecución, las flores comenzaban a tornarse rojizas como la sangre que salía de la boca del gran genio.
Al instante, Kusuo se teletransportó al lugar, tomó el débil cuerpo que yacía en el piso y volvió a teletransportarse al hospital más cercano.
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Una sala blanca recibió los ojos verdes que habían tardado en abrirse nuevamente. Y en la mente del rubio se reproducía lo que lo había hecho colapsar.
Ese día coincidió con el actor como otras muchas veces, así que comieron juntos; y mientras la plática se desarrollaba -hacia la dirección que el rubio buscaba- notó como Makoto veía el mensaje que acababa de recibir de su hermana, lo veía como algo divino y se podía sentir el orgullo y la felicidad de tener un texto de menos de diez palabras.
Normalmente no se tomaría la molestia de preguntar acerca de ella, pero esta vez fue más el sentimiento de quedarse atrás por lo que hizo una pregunta.
¿Hay algo que te guste más que tu hermana? – su voz salió algo débil para el tono que acostumbraba a usar, las raíces avanzaban milimétricamente por cada rechazo involuntario que recibía provocándole un dolor creciente y generando un cansancio gradual. Luego de escuchar la pregunta, Makoto encendió ese interruptor que lo hacía hablar de las mil y un cosas buenas que tenia de bueno su hermana, pero por única y especial ocasión, decidió solo contestar lo que fue preguntado.
No lo hay… no creo que haya o exista algo que me haga tan feliz como lo hace la sola existencia de mi hermana. – los ojos del menor brillaban especialmente cuando mencionaba a Kokomi, y a pesar de que su relación jamás iba a poder ser algo más que familiar, hizo que el gran genio dedujera algo tan rápidamente como lo hacía antes de su incidente: no había lugar para él.
No importaba la estrategia que usara, ni el tiempo que pasaran o las intenciones con las que lo buscara, el corazón del actor únicamente tenía lugar para su hermana.
Aun dudaba sobre la razón de la recaída, pero sus suposiciones se parecían bastante entre ellas; una podría ser que al descubrir que no hay cabida para nadie más en su corazón, la enfermedad avanzo tanto como la decepción de no poder estar junto a él, y la otra suposición… realmente no había otra.
No podía pensar de manera correcta, incluso si quería mover alguna parte de su cuerpo tenía grandes dificultades. La sala en la que estaba solo era compartida con otro hombre de mayor edad que parecía dormido. Quería llamar a la enfermera, pero el botón no estaba a su alcance y su voz parecía haberse perdido por completo.
Antes de volver a pensar en recuerdos dolorosos, su preciado hermano menor entró al cuarto, en su cara podía ver rastros de preocupación y en sus manos una canasta que decía mejórate pronto de parte de sus padres. El pelirrosa parecía querer decir algo, pero Kusuke habló primero.
-Voy a dejarlo… en este tiempo pude ver que al parecer esto no va a ser lo mejor para mí, perdí mi identidad en este corto periodo de tiempo y a pesar de que mi corazón no está de acuerdo con esto, ya es momento de salir de esta ilusión donde seré correspondido. – la mirada del mayor se podía ver cansada, rendida.
El menor no quiso hacer comentarios demás y solo le explicó que le sacaría la raíz en ese instante; pero primero se aseguró de tener alguna anestesia para su mayor, no podía empatizar totalmente con sus sentimientos, sin embargo, ver la figura abatida extendida en la cama lo hacía tener un poco más de consideración.
El ojiverde no hizo algún movimiento extra y solo esperó a que la anestesia surtiera efecto.
En los pocos momentos de lucidez que le quedaban se despidió internamente de quien fue su primer amor. Su doloroso y unilateral amor.
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Luego de que el pelirrosa removiera la planta, el mayor de los Saiki decidió irse a Inglaterra nuevamente. Decía que necesitaba recuperarse de la operación y les prometió a sus padres que no haría muchos esfuerzos, y cumplió.
Tuvo un descanso de un mes entero en el país extranjero y después siguió con los experimentos que había dejado atrás. Algunos de sus proyectos tenían una fina capa de polvo que lo hacían recordar la pérdida de tiempo por la que pasó. Realmente la raíz robaba los sentimientos hacia la persona. Antes, cada que la imagen del actor pasaba por su mente o la veía en los monitores que había instalado (y que ahora tendría que quitar) su corazón daba un vuelco y se sentía de alguna manera feliz de verlo hacer su trabajo, pero ahora no sentía nada al verlo, solo tenia un pensamiento en la mente: “oh, así que así era él”.
De alguna manera, perder sus sentimientos se sentía como perder la memoria, no eran nada ahora, solo otro desconocido. Al momento de ver como el actor se retiraba a sus grabaciones decidió apagar los monitores y mando a las personas que lo habían ayudado al principio a recoger las cámaras ocultas.
Había un vacío en su corazón, pero decidió llenarlo con el mismo método de siempre: sus investigaciones.
Lamentablemente apago las pantallas antes de notar como el joven miraba por ultima vez la silla que usaba Kusuke, preguntándose internamente dónde se habrá metido.
Ese día también tiene un resumen; Kusuke se dedicaba a reorganizar los proyectos inconclusos en el extremo inglés mientras que Mugami comenzaba a preocuparse un poco del paradero de su “algo similar a un amigo”.
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Tras otros dos meses fuera de contacto, Makoto decidió ir a buscar al que actualmente podía considerar su amigo (luego de reformular la palabra en su mente varias veces pues le daba pena pensar que era el único amigo verdadero que había tenido en varios años), entonces al buscar entre su información personal pudo ver que se encontraba emparentado con el chico de cabello rosa e insípido al que su hermana estaba siendo atraída.
Intento recuperar la compostura y se decidió de eliminar esos pensamientos para ir a preguntar sobre su mayor; así que hizo una llamada pidiéndole a su mánager que lo llevara a la dirección del chico. El trayecto se mantuvo tranquilo y en silencio, los pensamientos del actor se encontraban enfocados en el desaparecido; y por un momento sonrió… no recordaba haberse sentido tan preocupado por otra persona que no fuera su hermana.
No pasaron ni dos minutos más cuando la mánager le avisó que se encontraban ahí, la casa parecía tan normal como la primera vez que la vio, no había nada muy destacable de la estructura o de los colores, a no ser por un joven pelirrosa mirando sigilosamente desde la puerta de su hogar.
Kusuo veía fijamente a Makoto mientras sostenía la puerta para que no se abriera, el peli azul caminó rápidamente hasta su lugar para hacerle las dichosas preguntas, pero antes de que pudiera hablar, la persona por la que había estado pensando diariamente asomo su cabeza y comenzó una plática.
- Hey, Kusuo-kun ¿por qué tardas tanto? ¡Oh! ¿tenían invitados para hoy? – la mirada del rubio recorrió el cuerpo de su antes amor platónico, pero no parecía haber nada en sus ojos al verlo. Makoto casi se abalanza sobre él, pero algo en su actitud lo hace dudar.
- ¡¡Oye!! Te estuve buscando todo este tiempo, ¿Qué pasó? De pronto desapareciste sin dejar rastro – se podía sentir un pequeño rastro de impotencia en su voz, pero a pesar de eso el rubio no se explicaba, al contrario, parecía tener mil dudas. – No lo entiendo, ¿nos hemos conocido antes?, ¿eres un patrocinador rechazado o algo así? Lo siento, estoy con mi familia y no puedo atenderte.
El actor se sintió de una manera que no sabría explicar, ¿decepcionado?, ¿confundido?, ¿triste?, no podía darle un nombre. Una persona a la que llego a considerar amigo ahora lo trataba como si nunca lo hubiera visto. Trato de hacer más preguntas, pero Kusuke se retiró al interior de su casa; el pelirrosa tenia unos segundos de haber hecho lo mismo así que el visitante se quedo solo frente a esa puerta donde no lo recibió su “amigo”, sino Saiki Kusuke.
El camino de regreso se sintió pesado a pesar de la sensación de vació que llenaba su corazón. Veintiséis minutos fueron suficientes para llegar a casa, pero el resto del día no fue suficiente para digerir lo que había pasado en pocos instantes. No entendía si había hecho algo mal o si el rubio tenía algún problema con él ya que jamás le menciono algo… nunca mencionaba nada sobre él; ahora que lo pensaba no podía pensar en si el científico mantenía una afición diferente o si era especial en alguna otra área, no recordaba nada, ni un dato de su supuesto amigo.
La noche comenzó con melancolía y culpa, un corazón de hierro y un dolor de estómago.
El momento de reflexión inició en el hombre llamado Kusuke y terminó en un pétalo que salía de su boca.
