Chapter Text
Cuando Nellie despertó, lo primero que supo fue que estaba en una cama muy esponjosa, no sintió nada raro. Pensaba que tal vez Rick la dejó en su habitación al salir de la casa de Rosemarie, aprovechando que sus padres estarían hasta tarde y eso...pero...aguarda un segundo, el colchón se siente diferente al de la casa de sus padres. El olor es diferente también, huele a colonia de hombre, parece la de Rick, pero esta es más dulce y... fuerte que la de su novio.
También... Ella se había marchado de la casa de Rose temprano en la noche y no había bebido como para perder la memoria, de hecho sólo bebió una cerveza (y sólo por Rick), todo estaba muy oscuro. Una pequeña alarma sonó en su cabeza, Nellie se rehusó a oírla a favor de no entrar en pánico, tal vez sólo le entró el sueño muy rápido y se quedó dormida en un sillón. Algo anda mal ¡¿Por qué sus brazos no se pueden mover?!
Ella no podía mover ni sus brazos ni su cabeza, intentó forcejear al mover un poco más sus miembros pero sólo consiguió lastimarse los tobillos muñecas e incluso su cuello. El mismo sentimiento de cuando casi se caía en esa tierra húmeda y resbalosa del patio del parque de juegos cuando era niña, un pánico que crecía en su pecho, nunca había vuelto a experimentar algo así hasta ahora. Pero algo en la parte más profunda de su mente le dijo que esto era algo peor.
Su mente estaba corriendo buscando explicaciones que justificasen su situación. Cuando salió de la casa de Rosemarie...no, ella no salió de ahí en realidad, sólo fue a la parte trasera de la casa porque el chico raro de Makoto estaba en el frente y bueno... él le daba escalofríos cuando la miraba de esa manera tan rara...y...espera...
- ¡La colonia! - Exclamó Nellie al recordar ese aroma que flotaba en el aire, le era mínimamente familiar porque Makoto usaba esa misma colonia.
Cada vez que su raro stalker se le acercaba a dejarle cartas y flores en muestra de su amor unilateral el fuerte (Pero sin embargo agradable) olor de su colonia estaba presente tanto en los regalos como en él. Por mucho que a Rick le molestaran las muestras de afecto que el escuálido muchacho le daba a su novia. Nellie insistía en que no hacía daño y que de igual manera ella ya era novia de Rick.
- Ya lo sé Nell - Respondía él con los brazos cruzados, mirando la espalda que se alejaba del otro chico, casi como si quisiese apuñalarlo con sus ojos. - Pero es que me da mala espina el tipo ese.
- Dejalo ser, con tal de que no nos haga daño todo bien ¿No? - Respondió Nellie, a decir verdad, ella sentía hasta pena por el pobre muchacho, solo un poquito, pero ahí estaba. Pero a veces, su mirada, los ojos tras las gafas cuadradas que escrutinaban su persona, como si quisiese abrirla y ver como era el interior de su cuerpo, esa mirada era la misma que hacía que toda la pena que sentía hacia él se transformase en incomodidad mezclada con un poco de repulsión. A veces un sentimiento culpable la envenenaba al tener esos pensamientos. Culpabilidad, al ver ese estado tan descuidado que gritaba que el pobre chico no se preocupaba ni un poco sobre su imagen, un chico que en el futuro sería un fracasado con poca o nula vida social. Dejando su cabello grasoso y ni siquiera cuidando que sus ropas estuviesen presentables, pero...no era tan descuidado al final... su rostro apenas tenía un par de granos en la sien, típico de la adolescencia, tenía un carisma selectivo, no era un solitario...¿No era Rosemarie algo cercana con él? Los había visto hablar varias veces, hasta se atrevía a pensar que Rose intentaba coquetear con el muchacho de vez en cuando, pero bueno, se trataba de Rosemarie... Oh... sentía culpa, pero no entendía el porqué.
Ahora, que el olor de Makoto estuviera por todos lados no era más relajante que el hecho de que sus extremidades estuvieran atadas a la cama desconocida para ella.
Nellie giró su cabeza como pudo, siseando un poco gracias al ardor producido por la fricción de la cuerda en su cuello. No sé podía ver nada más que unas luces lejanas de ciudad en un cielo negro en lo que bien podría ser una ventana o un balcón cercano, estaba muy oscuro para saber con certeza. Se volteó nuevamente un soltó un 'auch' por la cuerda.
Con una expresión en blanco miró fijamente el techo durante unos segundos. Tomó una bocanada de aire. Y gritó, fuertemente.
-¡Ayuda! ¡Ayúdenme por favor! - Su voz resonó con fuerza en las paredes, pero sólo alcanzó a gritar eso, la presión de la cuerda en su garganta, la posición y la manera en la que hizo resonar sus cuerdas vocales causó que su garganta se sintiese en llamas, tragar era doloroso como una puñalada en la parte trasera de su boca...Pero aún así, alguien tuvo que oírla ¿No?
Oh, adorable. No. Nadie la escuchó, al menos nadie que le podría sacar de esa situación, ella no podría salir todavía.
Nellie quiso gritar un poco más pese al dolor, pero el tirón en su garganta se lo impidió y en su lugar una espantosa tos salió, la fricción de las cuerdas aumentó y estaba segura que ya una capa de piel que rodeaba su cuello se había ido. Una lágrima se escapó de uno de sus ojos.
Uno o dos minutos de ella en la oscuridad, asustada, la sensación en su pecho no había bajado, sólo aprendió a darle la espalda un rato. Se quedó inerte en la cama conteniendo inútilmente las lágrimas que escapaban una a la vez de sus hinchados ojos, el rimel de sus ojos debió esparcirse horrendamente a estas alturas.
Se negó a pensar, moverse e incluso se negó a tener voluntad. Quieta como una estatua de un fino cristal olvidado que deja escapar sollozos reprimidos en medio de su miseria. Sólo se dedicó a esperar.
Ella no supo cuanto tiempo pasó, se sintió como si hubiesen sido siglos. Pero, cómicamente, si ella hubiese visto un reloj se hubiese dado cuenta de que sólo fueron como treinta minutos a lo máximo, hasta que escuchó el primer ruido de la noche infernal: unas lejanas llaves acompañadas del 'click' de una cerradura adornada con el suave chillido de bisagras necesitadas de aceite. Eso, esos ruidos sacaron a Nellie del trance de la miseria.
En su estómago un nudo de anticipación, mezclada con ansiedad se estaba formando a lo profundo a medida que los sonidos se intensificaban.
Al abrirse la puerta un pequeño rayo de luz cruzó rápidamente la habitación antes de desaparecer igual de rápido como lleó. El rayito hizo doler los ojos a Nellie. Siseó un poco al mismo tiempo que entrecerraba los ojos.
Dos segundos exactos pasaron y una fría mano empezó a deslizarse lentamente por su pierna, empezando en la rodilla y subiendo hasta su muslo. Un 'eeek' y un escalofrío se hicieron presentes en el cuerpo inmovilizado, por acto reflejo su pierna intentó apartarse de el toque desconocido, con la mente corriendo en miles de pensamientos y suposiciones que podrían explicar toda la situación, sin embargo, sólo consiguió lastimar su tobillo. Gimió bajito por el dolor, pero el sonido no pasó desapercibido por la presencia ajena. La mano detuvo sus caricias.
Nellie se rehusó a hablar, sólo temía en silencio. Tal vez una parte de ella pensaba que se trataba de una pesadilla, tal vez eso le diese un consuelo. Su respiración temblaba y sentía el típico ardor detrás de los ojos que era señal de que estaba a punto de llorar, pero intentaba reprimir el cercano llanto con todas sus fuerzas. Los miembros inmovilizados temblaron al escuchar una voz masculina retumbar en sus tímpanos.
- Me alegra que despertaras mi amor.- Dijo la voz de un hombre que Nellie jamás había escuchado en su vida.
