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SEVEN PAGES

Summary:

¿Quién es el verdadero autor de este libro?

En las vacaciones de verano de 1980, un grupo de desconocidos se ven unidos por un libro que parece predecir el futuro de cada uno de ellos. Nuevas páginas llegan y otras páginas pasan, pero todas buscan llegar al mismo objetivo.

Siete jóvenes se enfrentan a innumerables retos y peligros que pondrán sus vidas dependiendo de un hilo, puede que el libro sea una completa farsa, pero ¿por qué predice futuro? y peor aún ¿por qué todo es malo?

Siete páginas que describen el futuro de siete personas y un solo libro, que con solo abrirlo, puede ser el paso hacia lo desconocido.

Notes:

Chapter Text

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1 de abril de 1980

En las solitaria calles del Condado del Norte, del estado estadounidense de California, un joven de 17 años conducía su bicicleta lo más rápido que podía, tratando de llegar a tiempo para su presentación de la escuela.

Tenía una obra de teatro tan importante, que estuvo toda la noche practicando sus diálogo, ya que para su mala suerte, él era el protagonista. Nunca le interesó la actuación, ni mucho menos las obras teatrales o musicales clichés, pero mírenlo.

Dejó la bicicleta en toda la entrada de la escuela, corrió con su traje de Peter pan por toda la escuela, buscando la entrada a los camerinos. Genial, se había perdido en su propia escuela. Le tocaba interpretar a Peter Pan, aquel niño que nunca quiso crecer.

Tal vez Jimin lo vio ridículo, pero justo a sus 17 años, le encontraba el sentido a la frase "deseo ser un niño para siempre" ¿Quién no? Poder jugar siempre, hacer lo que quieras, ser mimado por todos, tener esa cara de que no rompes ni un plato para siempre.

Sí, muchas cosas ganaríamos si fuéramos niños para siempre.

—¡Ya llegué!— Llegó exhausto a los camerinos, siendo recibido por la mirada de decepción de su profesor de teatro.

—Hace media hora que te necesitábamos para la obra— Jimin negó y tragó saliva pesadamente, su cuerpo se encontraba cansado por el trote.

—Usted no entiende, tuve algunos problemas en casa y tuve que atender a...

Sus palabras fueron interrumpidas por la mano del profesor. Era impresionante como aquel hombre podía seguir con la amargura plasmada en su rostro ¿todos los profesores de teatro eran iguales?

—Siempre andas con excusas, Jimin— El profesor suspiró y se quitó lentamente sus gafas —Esto también es de importancia, tienes que aprender a buscar un equilibrio en las cosas que rodean de tu vida. El orden es lo primordial.

Y Jimin sabía que las palabras de su profesor eran correctas y totalmente verdaderas, pero tan solo tenía un dolar en su bolsillo para comprar una miserable canilla de pan, la cual sería su desayuno, almuerzo y cena. Según su perspectiva no tenía tiempo para "organizar" a eso que llamaba vida, habían cosas que eran más importantes que la escuela, como por ejemplo "¿Qué irán a comer sus hermanas en la tarde?" Él no quería ser un mal hermano, ni mucho menos dejarlas en la deriva, pero apenas y podía mantenerse de pie.

—Solo le permito que me de esta oportunidad, por favor. Le prometo que no se va a arrepentir de mi actuación— Su voz salía como un hilo, tenía que pasar esa materia para poder tener el título en sus manos.

Luchó muchos años para llegar a donde estaba, con los pocos recursos que tenía y con el poco tiempo que le quedaba, no podía perder esta oportunidad.

—Jimin, las cosas no pueden ser cuando tú quieres, existen los compromisos— El hombre se quitó sus lentes y tocó el punto de su nariz mientras suspiraba —La obra comenzó hace media hora, no podemos hacer más nada, ya tenemos un remplazo—

Los ojos de Jimin se fueron llenando de lágrimas con el pasar de los segundos, era su última oportunidad y la había perdido por completo. Suspiró y asintió con el ceño fruncido.

—Está bien— Dijo con simpleza y se dio media vuelta.

—Jimin, espera...

El rubio se dio la cuenta al escuchar su nombre y con pesadez se dio la vuelta para encarar a su profesor.

—Tu padre te dejó esto en dirección, el director me pidió que te lo entregara— Los ojos de Jimin se iluminaron por un momento, pero al mismo tiempo su corazón tembló, se sintió deshacerse por completo.

Una terribles náuseas lo invadieron y el pasado se fue acercando a su mente lentamente.

—G-gracias.

Fue lo último que dijo antes de seguir su camino, regresando a la salida con un sobre blanco en mano, que tenía su nombre escrito y un sello postal. Tomó su bicicleta y comenzó a pedalear de camino a su casa, pero no sin antes hacer una parada importante.

 

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2 de abril de 1980

—Ya puedes salir muchacho— Un oficial le entregó sus pertenecías en una caja, el rostro del hombre era seria y llena de decepción.

—Gracias, tío— Habló Yoongi, haciendo notoria la palabra "tío". Ambos se miraban con odio en sus miradas.

Yoongi fue llevado por otro oficial hacia la salida, siendo observado por su tío, quien no podía creer todo lo que había pasado en tan poco tiempo.

—No te vuelvas a meter en problemas, tu tío va a matarte si se entera que te volvieron a dar una sentencia— Habló el oficial que lo acompañaba, con quien había entablado una gran amistad en los largos años que estuvo en prisión.

Yoongi sacó un cigarrillo y lo encendido, llevándolo directamente a su boca, sintiendo el calor y el humo invadirlo, era cálido y necesario.

—No creo que le interese mucho si algo me pasa, solo le doy vergüenza— Habló sin mucha importancia, dejándose llevar por el humo y el sol que calentaba su piel.

Su amigo lo miró con la lastima plasmada en su rostro. Yoongi tenía una relación muy extraña con su tío, era el único que se encargó de él cuando sus padres murieron en un terrible accidente de tránsito. Al principio Yoongi decidió cumplir con todas las órdenes que daba su tío.

Cuando llegó a la mayoría de edad, su actitud había cambiado, se había llenado de malas amistades y lo único que Yoongi quería era "encajar" no ser ese niño debilucho del que todos hablaban, quería sentirse fuerte y libre así como las hojas que se desprendían de las ramas en el otoño.

Yoongi quería ser libre y fuerte, tomar sus propias decisiones, pero no se dio cuenta del camino que estaba llevando hasta que termino tras las rejas por veinticuatro horas y a pesar de todo lo que estaba notando, no hizo nada por arreglarlo, simplemente siguió igual con la vida que tenía.

—No pienses así de él, solo está preocupado— El oficial le tocó el hombro en señal de apoyo mientras suspiraba —Comenzaste grafiteando paredes y ahora terminaste asesinando a una persona, de verdad Min, necesitas ayuda.

Habló con la mayor seriedad que podía, no iba a mentir que estaba preocupado por su amigo, lo conocía desde el primer día que Yoongi había llegado a prisión y ambos sintieron esa conexión de confianza, de apoyo y respeto que una amistad podría tener.

Se sostenían el uno del otro, se aconsejaban el uno del otro, se tenían el uno al otro y eso era lo único que Yoongi sentía que podía tener. Alguien real, alguien especial y alguien que nunca iba a fallar.

—Solo necesito un poco de licor— Tiró el cigarrillo al suelo y lo aplastó con su zapato —¿Te espero en casa, Louis?

Preguntó con una media sonrisa mientras acomodaba la caja de sus pertenecías en sus manos.

—Si no tienes a donde ir, te puedes ir a mi casa, tengo una cama extra— Ambos se miraron por unos segundos y Yoongi asintió lentamente.

—Bueno, nos vemos al rato.

 

Nueva página.

3 de abril de 1980

No era sencillo explicarle a un chico de 14 años, que la vida no era un juego, al menos así lo pensaba la agotada madre del pequeño Jungkook, quien no había regresado a casa desde hace dos días. Quería reportar la desaparición de su hijo a las autoridades, pero sabía que solo la tomarían como una clase de chiste, ya que no era la primera vez que pasaba.

La mujer miró sus manos todas lastimadas, su rostro dolía y aquel morado en su ojo era perfectamente visible, pero tenía todo lo que tenía, una buena casa, comida hasta el techo y dinero para cualquier capricho que ella quisiera. Sin embargo, algo faltaba y era eso tan importante que le hacía sentir tan infeliz; a pesar de todo el dinero que tenía.

Le faltaba amor, de su hijo, de su supuesto marido y de su propios padres. No los culpaba, era una mujer que siempre vivió de las apariencias, quien se arrepentía que quien era en realidad. Nunca fue una mujer sencilla, pero no se dio cuenta del daño que estaba haciendo hasta que su Jungkook comenzó a crecer y a tener actitudes visiblemente rebeldes.

Se asustó y se vio a si misma plasmada en su hijo, así que comenzó a cambiar, comenzó a buscar ser una mejor madre y esposa, pero su esposo era un tema aparte, un tema delicado, del cual ella nunca prefiere hablar. ¿Era mejor soportar un par de golpes en vez de quedar en la ruina económicamente? No lo sabía, pero el dinero le había comido el cerebro lentamente.

La puerta de la casa sonó, anunciando que esta había sido abierta, eran las 4 am y un pequeño de Jungkook había entrado, tambaleándose de un lado al otro.

—¡Jungkook! ¡¿dónde estabas?!— Fue lo primero que preguntó su madre, acercándose para ver su rostro y analizar si cualquier herida que tuviera su hijo.

Jungkook se comenzó a reír lentamente, sin ver a su madre a los ojos.

—No pasa nada, mamá. Solo fui a divertirme un rato— Sus palabras sonaban idas y costaba entender lo que quería decir.

—¿Te has estado drogando?— Fue en ese momento que un pequeño deja vu colapsó su mente, dejando aquella frase "se parece mucho a mí" aquella sonrisa tranquila, esos ojos idos...

Conocía perfectamente aquella sensación.

—¿Sabes? Gané buen dinero por hacer unos pequeños trabajos ¿eso está mal, mamá?

Su voz salía lentamente y su sonrisa no se quitó en ningún momento.

—¿Qué ha pasado contigo?— No podía reconocer a su hijo, los golpes que tenía en su rostro, los chupones de su cuello y aquel terrible olor que llegaba hasta sus fosas nasales. Jungkook era solo un niño.

—¿Quieres saber que ha pasado conmigo? Pregúntale a mi madre— Le dijo, sin siquiera mirarla al rostro, sin cambiar su expresión.

La verdad era que Jungkook sentía un peso menos cada noche, cada día, pero eso no quitaba que al despertar su felicidad se apagara; su mundo volvería a ser el mismo infierno se siempre y es que algunos aguantas y otros simplemente se quedan en el camino y Jungkook estaba a nada de quedarse en el medio del camino.