Chapter Text
Después de dar vueltas uno alrededor del otro por demasiado tiempo, y finalmente convertir su relación en un elegante pero complicado, turbio y secreto título, y pasar de ser solo “hermanos idénticos”, a ser “hermanos idénticos ‘novios’”, Karamatsu comenzó a demostrar más audacia, más valentía, o -resumido por Ichimatsu-, más ganas de morir, al intentar tomar sus manos, sus sudorosas, magulladas, huesudas y malolientes manos.
La primera vez que ocurrió, fue unos días después de que concretaran lo suyo en el techo de la casa, Ichimatsu no lo vio venir, y es que, a quien se le podría ocurrir que, en medio del desayuno, debajo del kotatsu en el que todos estaban comiendo en una cómoda y anormal calma, su hermano mayor -con el que tiene una cuestionable, insatisfactoria y obviamente secreta relación amorosa- comience a colar una mano dentro del bolsillo de su abrigo.
Sus dedos se sentían cálidos trepando por su muñeca, incluso con la audacia de frotar suavemente su pulgar en el hueso sobresaliente de su muñeca, Ichimatsu se sobresaltó bruscamente en su lugar y le dirigió una mirada de advertencia -de muerte-, su mano, que previamente yacía en paz y sin fastidiar a nadie -sin limpiarse desde las actividades nocturnas de ayer-, fue sometida con una calidez abrumadora, mientras que el dueño sonreía como un sol de verano sin una pizca de disimulo.
Es completamente comprensible la manera en la que Ichi reacciono cuando, minutos después, un Osomatsu medio somnoliento le pidió la salsa de soya rompiendo su pequeña burbuja, gritó como un gato endemoniado ante la mirada consternada de los otros cuatro en la mesa, huyendo de un perro empalagoso no sin antes estrellar un manotazo en su estúpida y repetida cara.
La segunda vez también fue sorpresiva, una mano cálida se posó suavemente sobre sus nudillos apretados en un puño y en medio de una ronda de bebidas en lo de chivita, cuando todos estaban irremediablemente borrachos, todavía no entendía como su mano se mantenía tan cálida y agradable aun cuando todos se empaparon en la lluvia antes de llegar al modesto local.
- ¿Cómo es que estas tan caliente mientras yo estoy casi muerto de frio?
Estaba temblando y el viento entumecía sus piernas, de apoco la calidez del cuerpo de su hermano fue atrayéndolo.
- Oh~ mi querido Buraza, yo estaría encantado de que utilices mi cuerpo como frazada~
Su mano comenzó a fregar la mía mientras su otro brazo se extendía para enfatizar la invitación, su pecho nunca se vio así de acogedor antes, las mariposas y el frio estaban adormeciendo sus sentidos, había un espacio tan corto entre su posición actual y lo maravilloso que sería inclinarse de lleno y acurrucarse entre la suavidad de su olor.
Pero entonces notó la atenta mirada de chivita, fija en un solo punto, sus manos entrelazadas sobre la mesa.
Aspiro tan fuerte cuando la comprensión de que estaban siendo expuestos llego a él, que la mano que permanecía abrazada a la de Karamatsu se movió involuntariamente y se estrelló en su rostro de lleno, un puñetazo en la mandíbula.
Karamatsu estaba demasiado inconsciente como para necesitar que le aclaren que fue un accidente.
Las veces siguientes ya estuvo preparado, evitando quedar expuestos en la casa de los baños, en el pachinko, en el minimercado, e incluso en medio de la madrugada, mientras todos se preparaban para dormir, cada acción para evitar y prevenir sucesos similares fue tomada, así que además de negarle afecto a su pobre y estúpido hermano necesitado, también recibió dolorosos golpes de advertencia.
Los golpes, puñetazos y patadas eran como los siseos de un gato acorralado a punto de saltar, advirtiéndole violentamente que mantuviera la distancia, al final paso más tiempo evitando el afecto de Karamatsu que buscando momentos para estar juntos, y así pasó la primera semana de noviazgo para ambos hermanos.
Esa madrugada en particular, la luna reflejo su luz por la ventana e ilumino parte la habitación, habrán pasado horas desde que una sinfonía de ronquidos no lo dejaba dormir, y comenzó a pensar de más por accidente, el grueso cobertor que usaban juntos ahora mismo estaba siendo acaparado por Jyushimatsu, por lo que fue obligado a acercarse de más a su hermano para no comenzar a temblar y sufrir calambres.
Estaba intentando cerrar los ojos cuando escucho un diminuto gimoteo que lo puso en alerta al instante, pero pronto notó que no era un fantasma gato herido en el costado de su habitación, porque el segundo sonido fue mucho más claro y provenía de su hermano mayor.
Las gruesas y definidas cejas de su hermano estaban arrugadas en una expresión de dolor, y aun que el moretón morado en su rostro seguía fresco no era el causante de las lagrimas que comenzaban a acumularse en sus ojos cerrados.
Estaba teniendo una pesadilla. Ichimatsu se sintió patético e inútil cuando, al ver a Karamatsu a punto de llorar y no saber que hacer al respecto, extendió una de sus manos, las cuales estaban en su pecho intentando conservar su calor corporal el resto de la noche, y agitó el hombro de su hermano sin mucha suavidad.
- Kuso- ahg~ Karamatsu, ¿te golpee demasiado fuerte?, ¿por qué estas llorando? -retrajo su mano, pero antes de que pudiera abrazarse a sí mismo de nuevo, Karamatsu tomó su muñeca.
Miró su brazo atrapado con sorpresa, luego lo miro a él, Karamatsu se limpiaba las lágrimas con la manga de su piyama, encontró sus ojos unos segundos después, brillaban por la humedad.
- …hmm? jeje, Non non mon amour, ya aprendí a recibir tus caricias con la fuerza que necesitas para que sean comprendidas, pero necesito preguntarte algo serio…
Antes de que su cerebro comprendiera que sucedió estaba siendo rodeado en un abrazo, en un cálido, reconfortante y profundamente amoroso abrazo, no se había dado cuenta del frio que tenía hasta que sintió el calor del cuerpo ajeno, se sintió tan malditamente cómodo que no pudo evitar envolver a su hermano mayor, frotando sus manos en su ancha espalda, hundiéndose entre el suave olor de su shampoo y su perfume, y su cuerpo estaba tan cálido que cedió por completo y con ganas.
- ¿Ichimatsu, tienes frío?, por que no me despertaste antes, podríamos habernos acurrucados hace horas~
No podía mentirle así, no cuando sus pechos se apretaban uno con el otro, no cuando su poderoso corazón estaba palpitando en sintonía con el débil y totalmente derretido corazón de Ichimatsu, simplemente asintió con la cabeza y se ahogó descaradamente en su cuello. Karamatsu intento estirar de la frazada de nuevo pero la fuerza abrumadora de su hermanito no cedió, después de perder la cuenta de sus respiraciones y justo antes de quedar dormidos se separó para buscar una manta lanuda del ropero.
- Ichimatsu, ¿quieres quedarte en mi lugar el resto de la noche?, la espalda de Totty es muy cálida también- ¡Oh¡~
Unió sus manos, entrelazando lentamente sus dedos mientras se colaba en la nueva colcha junto a él, su cerebro estaba demasiado adormilado para molestarse en dar escusas, levanto su adormilada y ojerosa mirada somnolienta para ver la reacción de Karamatsu, sus extremidades se volvieron flácidas al ver el claro sonrojo que cubría las mejillas de su hermano.
‘que lindo’
Karamatsu no supo cómo reaccionar el tiempo suficiente como para que fuera incomodo, solo supo expresar su alegría con una enorme y deslumbrante sonrisa, derramo una cantidad vergonzosa de besos en sus nudillos antes de suspirar un suave ´buenas noches, mi amor’ y finalmente acomodarse para dormir.
‘Mierda… te odio tanto’
Miro sus manos unidas bajo la manta y luego a él, solo para notar que seguía sonriendo, no podía verse a sí mismo pero sus orejas se sentían como hierro de fundición bajo sus dedos fríos, mañana tendría que tirarse del techo para nivelar su suerte universal, porque mierda, tenia que ser una bendición de algún ser superior sentirse tan complacido.
Esa mañana amanecieron tomados de la mano, pero Karamatsu probablemente jamás lo sabrá.
